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UNIVERSIDAD NACIONAL AMAZÓNICA DE MADRE DE
DIOS
FACULTAD DE EDUCACIÓN
ESCUELA PROFESIONAL DE CONTABILIDAD Y
FINANZAS
“DELITOS COMETIDOS POR FUNCIONARIOS
PÚBLICOS”
TRABAJO DE
INVESTIGACIÓN
PRESENTADO POR LOS
ESTUDIANTES:
● Bernabel Paullo, Gillian
● Sosa Aguilar, Luis
● Pastor Rios, Norman
● Palomino Jorge, Shande
DOCENTE: RAMOS HERRERA
ROBERTO VIRGILIO
PUERTO MALDONADO- noviembre 2022
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN 2
I. Funcionarios Públicos: 3
II. Servidores civiles 4
III. Delito 6
IV. Los delitos cometidos por funcionarios públicos (artículos 376 al 401C) 7
IV. I Delito de colusión 10
IV.II Delito de peculado 10
IV. III Delito de corrupción de funcionarios 11
IV. IV Delito de enriquecimiento ilícito 12
V. Calificación de denuncias por delitos de actos funcionales 15
ANEXOS 22
CONCLUSIÓN 24
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 25
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INTRODUCCIÓN
Últimamente, la coyuntura política actual peruana se ha visto afectada por los graves hechos
de corrupción que se han evidenciado en los distintos ámbitos del poder público y político. El
gran caso de corrupción «Lava Jato» ha demostrado, una vez más, lo endebles que pueden
ser nuestras instituciones cuando de satisfacer el interés general se trata, principalmente en
contextos de contratación de grandes obras de infraestructura que la sociedad peruana
necesita urgentemente.
En este trabajo se desarrollaron varios ítems sobre los funcionarios públicos, servidores
públicos, los delitos, observaremos los elementos, y tipo de delitos: como delitos de colusión,
peculado, corrupción de funcionarios y enriquecimiento de funcionarios. De este modo
esperamos su agrado y total comprensión ya que mostraremos facilidad de entendimiento al
momento de dar con la lectura, A continuación transcribimos la primera parte.
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I. Funcionarios Públicos:
los funcionarios públicos son personas De las cuales trata de un trabajador que cumple
funciones en el estado en otras palabras los funcionarios públicos sirven al estado, Un
ejemplo podríamos poner no esté un funcionario público como un contador de peritaje
o perito contable,su función en el área contable Es dar una opinión sobre los puntos
controvertidos que se relacionan con su especialidad en su condición de auxiliar de
Justicia a través de su informe dadas a las personas demandas o acusaciones por
corrupción de funcionarios públicos que normalmente se da.
LEY DE FUNCIONARIOS PÚBLICOS Y EMPLEADOS DE CONFIANZA
OBJETO
Ley de funcionarios públicos y empleados de confianza menciona en el artículo 1 que
tiene que establecerán el régimen jurídico que lo cual se aplica solamente a
funcionarios públicos y empleados de confianza esto se da de acuerdo en segunda
Constitución Política y la ley del marco del empleo público
ÁMBITO DE APLICACIÓN
Aquí hace mención el artículo dos de ley de funcionarios públicos y empleados de
confianza la cual está comprendido en la presente ley que se refiere al artículo 3 no
del título preliminar de la ley número 28175 quiere decir que el ingreso de estos
funcionarios en las empresas del Estado Hace que éste sea un accionista mayoritario
no la cual rige por los procedimientos establecidos de la presente ley en el artículo 3
mencionamos a las definiciones como:
1. Función Pública:aquí hace mención que toda la actividad temporal no o
permanentemente que se desea remunerado honoraria se realiza por las
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personas naturales en nombre del Estado esto se basa en cualquiera de sus
niveles jerárquicos de acuerdo al servicio del Estado.
2. Nombramiento: Este nombramiento es de acto administrativo, quiere decir que
solamente para una persona natural no a la Función Pública OA la carrera
pública según la incorporación en la que ejerce.
3. Designación:este acto es administrativo la cual no una autoridad determina la
contratación de un empleado de confianza esta designación se sujeta
únicamente a la voluntad de la autoridad competente de igual manera se
encuentra la remoción, la cual hace el acto administrativo de cese de la
designación o nombramiento realizado por la entidad o funcionario competente.
II. Servidores civiles
Los servidores civiles tienen un vínculo laboral con contrato administrativo, Asimismo
es un representante político con cargo público, representativo, lo cual ejerce funciones
de gobierno en la organización del estado.
¿QUÉ SERVIDOR CIVIL NO ESTÁN EN LA LEY SERVIR ?
La Ley 30057, también denominada Ley Servir, tiene por objeto establecer un régimen
único y exclusivo para las personas que prestan servicios en las entidades públicas
del Estado, así como para aquellas que están encargadas de su gestión, del ejercicio
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de sus potestades y de la prestación de servicios. De esta manera, se procura que
dichas entidades alcancen mayores niveles de eficacia y eficiencia, y presten servicios
de calidad a través de un mejor Servicio Civil. No están comprendidos en la presente
Ley los trabajadores de las empresas del Estado, sin perjuicio de lo dispuesto en la
tercera disposición complementaria final del Decreto Legislativo 1023, así como los
servidores civiles del Banco Central de Reserva del Perú, el Congreso de la
República,entre otros
OBJETO
La Ley Servir tiene por objeto establecer un régimen único y exclusivo para las
personas que laboran en las entidades del Estado, así como para aquellas que están
encargadas de su gestión, del ejercicio de sus potestades y de la prestación de
servicios. De manera general, el Servicio Civil incluye a todas las personas que prestan
servicios al Estado, sin embargo, se han previsto excepciones. El Tribunal
Constitucional declaró la inconstitucionalidad de algunas disposiciones comprendidas
en la Ley Servir sobre la exclusión de determinadas entidades, aunque también precisó
que ello es constitucionalmente posible en virtud de la naturaleza y particularidades
del servicio. En relación con la autonomía como criterio de exclusión, el Tribunal señala
que esta constituye una garantía para que las entidades puedan realizar las
actividades inherentes a sus atribuciones o competencias, pero no implica una
desvinculación parcial o total del sistema político o del orden jurídico. El
establecimiento de un régimen único y exclusivo para el servicio civil responde a la
política general del Gobierno central en materia de gestión de recursos humanos,
siendo su finalidad establecer, desarrollar 13 y ejecutar la política estatal sobre el
Servicio Civil, lo que no implica la interferencia en el ámbito administrativo o funcional
de las entidades comprendidas en la Ley Servir, dado que el objeto de la Ley Servir
es establecer un régimen único, las exclusiones deben tener fundamento en la
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naturaleza de la función y constituir propiamente una carrera desde la perspectiva de
la progresión. No pueden basarse únicamente en la particularidad de la actividad que
se realiza ya que, en cierto sentido, las funciones de cada entidad son especializadas
y diferentes.
III. Delito
El delito es la acción de una persona la cual va en contra de lo establecido por la ley
amerita un castigo de pena que priva la libertad, esto se debe a muchos factores que
influye en el momento de que se comete el acto del delito como por ejemplo;
- Si una persona comete un robo o deseo de participar en un comportamiento
prohibido se le considera como un delito al menos que 1 de los participantes
cuente con las habilidades y deja de utilizar herramientas para cometer el
delito.
Elemento/Tipo
Típico: .Esto deriva en las garantías del principio de legalidad. pues todos queremos
saber de antemano qué es lo que está prohibido y lo que no. Asimismo, la tipicidad
muestra una conducta en la cual se encuentra la ley penal.
Antijurídico
es única, a pesar de que se pueda hacer una distinción entre la formal (hecho que
contradice lo dispuesto en la ley) y la material (es el por qué se castiga, el contenido
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del hecho que ataca a los bienes jurídicos pudiendo lesionar o poner en peligro -muy
empleado últimamente el recurso del peligro-). Una conducta típica suele ser también
antijurídica, pero existen casos en los que pese a la tipicidad, la acción no es
antijurídica. Son las llamadas “causas de justificación”.
Culpable
tiene un perfil propio, ya que mira a la persona que haya cometido el delito. Está
relacionada con aspectos muy concretos del sujeto, pues se encarga de examinar si
reúne las condiciones que hagan que el hecho sea puesto a su cargo. Se necesitarán
condiciones individuales, pues la culpabilidad es un juicio individual. Aborda lo
siguiente:
● Imputabilidad: capacidad que tiene el sujeto para realizar de forma consciente
un delito. Relaciona a la persona con su capacidad para comprender que lo que ha
hecho está prohibido y será castigado por ello. Se exige que la persona sea
mentalmente madura. Contempla las posibles enfermedades mentales, los menores
de edad. Formas de culpabilidad: son el dolo o la culpa. Para que haya culpabilidad se
ha debido actuar necesariamente de forma dolosa o imprudente. Es una dimensión
subjetiva que requiere todo delito. La ley castiga de manera más fuerte al actuar doloso
(se sabe lo que uno hace y lo quiere realizar). La imprudencia alude a que no se actúa
cuidadosamente, sin voluntad.
IV. Los delitos cometidos por funcionarios públicos (artículos 376 al 401C)
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Estos también son denominados “Delitos Funcionariales” y están regulados en el
Capítulo II e incluyen abuso de poder, extorsión, peculado y corrupción de funcionarios
públicos.
La característica principal de estos delitos es que su autor debe ser un funcionario o
empleado público; en otras palabras, requieren un “agente especial” cuyo
comportamiento viola los deberes de su cargo o abusa de los poderes y derechos
ejercidos por él en nombre o autorizado por el estado. El artículo 425 del Código Penal
define el cargo de "funcionarios" o "servidores públicos". Esta disposición indica las
siguientes consideraciones:
● Los que ocupan cargos políticos o de confianza.
● Quien tenga una relación laboral o contractual con entidades y organismos
gubernamentales, cualquiera que sea su modalidad específica de trabajo.
● También se incluyen en este grupo quienes desempeñan funciones en
empresas del Estado o empresas de economía mixta integradas en empresas
del Estado.
● Administradores o depositarios de dinero o bienes confiscados o depositados
por autoridad competente, aunque sean de propiedad de particulares.
● Los integrantes de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional, cualquiera que sea
su régimen, jerarquía o grado
● Aquellos otros a quienes la constitución y las leyes también dan tal condición.
Ahora bien, la intervención de terceros (extraneus) que no tienen la calidad de funcionarios
públicos que exige la ley para ser autor del delito, debe ser reprimida a título de complicidad
o, en su caso, de instigación en lo que se refiere al mismo hecho punible funcionarial (unidad
del título de imputación). Esta conexión del partícipe ha sido validada expresamente en el
párrafo tercero del artículo 25 del Código Penal: «El cómplice siempre responde en referencia
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al hecho punible cometido por el autor, aunque los elementos especiales que fundamentan la
penalidad del tipo legal no concurran en él».
La mayoría de los delitos funcionariales contra la administración pública son dolosos y de
realización comisiva. No obstante, en algunos casos se ha introducido también modalidades
culposas (como ocurre en el párrafo cuarto del artículo 387); pero también delitos de estructura
omisiva (como se detecta en el artículo 377).
La penalidad que contempla la ley para los delitos funcionariales es conjunta y considera tres
clases de penas: privativa de libertad, multa e inhabilitación. Este último tipo de sanción
penal genera la pérdida definitiva del cargo que desempeñaba el autor del delito, así como la
incapacidad para ejercer en el futuro funciones públicas. Al respecto, el decreto legislativo
1243, del 21 de octubre de 2016, ha incorporado también una forma de inhabilitación perpetua
con un mínimo de duración de veinticinco años.
En los artículos 401A y 401B, la ley dispone el decomiso de todos los bienes indebidamente
obtenidos a través de la comisión de delitos funcionariales. Cabe destacar también que,
respecto a los delitos cometidos por funcionarios públicos contra el patrimonio del estado,
como la colusión o el peculado, los plazos de prescripción de la acción penal se duplican y
existe la tendencia legislativa a declararlos imprescriptibles (artículo 80 del Código Penal).
Asimismo, para los autores de esos dos delitos, no es posible la suspensión de la ejecución
de la pena (artículo 57). Ahora bien, son cuatro los delitos contra la administración pública que
tienen una presencia importante en las estadísticas de la criminalidad nacional. Se trata de
los delitos de colusión, peculado, corrupción de funcionarios y enriquecimiento ilícito.
Sus características fundamentales las detallamos a continuación:
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IV. I Delito de colusión
El delito de extorsión se encuentra típicamente tipificado en el artículo 38 del Código Penal y
consiste en un acuerdo malicioso realizado por un funcionario público con un tercero cuando
este se encuentra en una oferta, contratación u otra actividad o proceso de negociación con
un tercero en el cual representa a los intereses del estado. De esta manera, el perpetrador
desafía la confianza del estado y pone en peligro o daña el patrimonio público. Un tercero que
participe en la colusión y se beneficie de ella, por no considerarse un funcionario público no
se le cataloga como autor del delito, es tratado y excluido solamente como cómplice principal.
IV.II Delito de peculado
Como delito de peculado, la ley penal nacional califica, en el artículo 387, todos los actos que
constituyen formas de apropiación o utilización ilegal de los bienes y recursos estatales que
recibe, administra o custodia el funcionario público por razón del cargo que desempeña. Es
también un delito que afecta el patrimonio del Estado. El autor del delito, de esta manera,
obtiene un beneficio ilegal para sí o para un tercero al hacer de su propiedad o ceder sin
derecho a otros tales caudales o efectos públicos. Cuando el valor de los bienes estatales
objeto del delito sobrepasa el equivalente a diez unidades impositivas tributarias, o cuando
ellos estaban destinados a fines asistenciales o de apoyo social, se configura circunstancias
agravantes específicas que determinan una penalidad más severa.
También en el párrafo final del artículo 387, el Código Penal sanciona como «peculado
culposo» la conducta negligente del funcionario o servidor público que facilita o permite la
sustracción por terceros de dinero u otros bienes del Estado sobre los cuales ha recibido la
responsabilidad de preservarlos y resguardarlos con diligencia. La ley agrava la pena si los
caudales o efectos sustraídos tenían un destino de asistencia social.
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IV. III Delito de corrupción de funcionarios
El amplio catálogo de hechos punibles que afectan el normal y adecuado funcionamiento de
la administración pública, los denominados «delitos de corrupción» son los más sensibles a
la comunidad nacional e internacional. En efecto, la corrupción administrativa constituye la
más grave y repudiable expresión del deterioro del Estado y de sus órganos delegados de
poder.
Lamentablemente, la denominada «corrupción de sistema» y la «cultura de la corrupción» que
implican fenómenos psicosociales severos, como la presencia transversal de las prácticas
corruptas en la actividad funcionarial de la administración pública o la internalización social
tolerante de las mismas, no ha sido ajena a la experiencia histórica peruana y latinoamericana
de las tres últimas décadas.
En efecto, el abuso del poder, la venta de las funciones públicas y el enriquecimiento ilícito
han sido parte importante de acontecimientos recientes que han llegado a involucrar a las más
altas autoridades legislativas, ejecutivas y judiciales de nuestra región. Esta preocupante
realidad ha motivado la adopción internacional e interna de un conjunto de convenios y leyes
que regulan medidas preventivas y punibles dirigidas a neutralizar la corrupción en la
administración pública. Es importante señalar que estos instrumentos buscan también
comprometer con sus disposiciones, efectos y sanciones a las actividades comerciales y
empresariales del sector privado.
Los delitos de «corrupción de funcionarios» contenidos en el Código Penal peruano se
refieren, sobre todo, a prácticas que configuran formas de oferta, compra o venta de actos
funcionales o disfuncionales que debe practicar un funcionario público. Se trata de delitos que
representan formas activas o pasivas de soborno y cohecho. Con estas conductas, se afecta
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la imparcialidad y el correcto cumplimiento de las funciones y servicios que competen al
funcionario o servidor público.
El autor del delito es tanto el que corrompe al funcionario como el funcionario que se corrompe.
Ambos intervienen en lo que constituye un típico «delito de encuentro». Sin embargo, la ley
penal regula tipos penales y penas diferentes para cada uno de ellos. En el caso del tercero,
se califica su conducta como una corrupción activa (artículo 397) y, en el caso del
funcionario, como una corrupción pasiva (artículo 393).
Cabe señalar que la legislación nacional distingue también «modalidades especiales de
cohecho» cuando se involucra en tales actos a funcionarios y servidores públicos vinculados
con la administración de justicia o a miembros de la Policía Nacional (artículos 395, 395A,
395B, 396, 398 y 398A); asimismo, cuando los actos de soborno recaen o comprometen a
funcionarios o servidores públicos extranjeros o de organismos internacionales (artículos
393A y 397A). En el caso de delitos de «cohecho activo», se ha dispuesto además la
aplicación de medidas administrativas, como la multa, la inhabilitación definitiva para contratar
con el Estado, la suspensión de actividades, etc., para las personas jurídicas que resulten
comprometidas con la realización de dichos ilícitos (artículo 401C del Código Penal y artículo
1 de la ley 30324).
IV. IV Delito de enriquecimiento ilícito
El delito de «enriquecimiento ilícito» se encuentra tipificado en el artículo 401 del Código
Penal. Según esta disposición legal, es punible «el funcionario o servidor público que,
abusando de su cargo, incrementa su patrimonio respecto de sus ingresos legítimos».
El sujeto activo de este delito debe ser necesariamente un funcionario o servidor público, en
cualquiera de las categorías que registra el artículo 425 del Código Penal. Se trata, por tanto,
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de un típico delito especial, propio o funcionarial. La intervención de un tercero solo puede ser
sancionada como modalidad de instigación o complicidad.
El enriquecimiento ilícito que sanciona la ley se materializa a través de actos innominados,
sucesivos o simultáneos que originan para el sujeto activo un incremento patrimonial indebido.
Como esclarece la doctrina especializada, este delito consiste en «enriquecerse sin causa
justa. Lo justo de un enriquecimiento es el poder explicar los orígenes de un incremento
patrimonial económico, según la ley y conforme a la ética, que son los dos patrones que
medirán esta justicia». Por tanto, «el que el enriquecimiento no sea justificable, es parte
estructural del delito de enriquecimiento ilícito y no una mera condición para hacer punible tal
enriquecimiento» (Ferreyra Delgado, 1985, p. 118).
En consecuencia, el autor del delito lo realiza acumulativamente a través de diferentes actos
irregulares que le van procurando un aumento de sus activos o una disminución de sus
pasivos. Sin embargo, tales variaciones de su patrimonio no corresponden al incremento o
reducción normales, ordinarios y probables que podrían producirse por efecto de los ingresos
o rentas personales lícitas que aquel genera y posee. Lo punible, entonces, deriva de aquellas
«conductas anormales mediante las cuales el funcionario incrementa ilícitamente su
patrimonio» (Portocarrero Hidalgo, 1996, p. 229). Por ende, toda modificación positiva o
enriquecimiento patrimonial que sea justificado carecen de relevancia penal: «Lo importante
es que el enriquecimiento o incremento patrimonial del funcionario sea el fruto de actividades
ilícitas o injustas» (Cancino & Toscano de Sánchez, 1986, p. 36).
Cabe señalar que el enriquecimiento ilícito puede ser paulatino y continuo; sin embargo, debe
generarse necesariamente durante el período de tiempo en que el sujeto activo ejerce la
función pública vale decir, desde que asume el cargo hasta que cesa en él. Ni antes ni después
de tales momentos será posible un acto de enriquecimiento ilícito.
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El enriquecimiento ilícito no debe, sin embargo, provenir de otros delitos funcionales, como
actos de corrupción pasiva, actos de peculado o actos de concusión. En buena cuenta,
estamos ante un delito de carácter subsidiario. Solo en la medida en que el enriquecimiento
no se deba a la comisión de otro delito funcionarial, será posible invocar la tipicidad del artículo
401 del Código Penal. En el derecho extranjero, se suele destacar también lo necesario de
ese presupuesto negativo.
Ahora bien, un problema poco soluble para la doctrina y el derecho comparado se relaciona
con el monto económico que representa el enriquecimiento ilícito. La discusión gira en torno
a determinar si existe necesidad de considerar un monto mínimo de incremento de activos o
disminución de pasivos para poder sostener la presencia del delito analizado.
Al respecto, el párrafo tercero del artículo 401A del Código Penal establece que constituye
indicio de enriquecimiento ilícito «cuando el aumento del patrimonio o del gasto económico
personal del funcionario o servidor público, en consideración a su declaración jurada de sus
bienes y rentas, es notoriamente superior al que normalmente hubiera podido tener en virtud
de los sueldos o emolumentos percibidos o de los incrementos de su capital o de sus ingresos
por cualquier otra causa lícita». Similar criterio se adopta en el artículo 41 de la Constitución
de 1993.
En el plano subjetivo, se trata de un delito doloso. El autor del delito debe saber que está
incrementando o disminuyendo su patrimonio de modo indebido o incoherente con el normal
movimiento de su economía personal. Debe también querer alcanzar dicho aumento o
disminución realizando actos idóneos para ello.
El delito de enriquecimiento ilícito se encuentra sancionado con penas conjuntas de
privación de libertad, multa e inhabilitación. Se contempla además una circunstancia
agravante específica cuando el autor del delito es un funcionario que «ha ocupado cargos de
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alta dirección en las entidades, organismos o empresas del Estado o está sometido a la
prerrogativa del antejuicio y la acusación constitucional».
V. Calificación de denuncias por delitos de actos funcionales
Víctor Bazalar, máster en Derecho Penal por la UDEP, desarrolla un análisis sobre el
proceso de calificación de denuncias por omisión, rehusamiento o demora de actos
funcionales. Sostiene que ello permitirá dirigir la controversia a la vía procesal pertinente, en
especial si se toma en consideración que pueden concurrir pretensiones de Derecho Laboral
o de Derecho Administrativo sancionador y la posibilidad de su tramitación en el proceso
penal, lo cual considera un desacierto jurídico y que es ilícito.
Asimismo, también analiza el delito de abuso de autoridad, previsto y sancionado por el
artículo 376 del Código Penal. El autor desarrolla su naturaleza comisiva y no omisiva, que
presenta dos modalidades de ejecución:
a) cometer un acto arbitrario cualquiera con perjuicio de terceros
b) ordenar un acto arbitrario cualquiera con perjuicio de terceros.
VI. El pacto en el delito de colusión
El delito de colusión está tipificado en el artículo 384 del Código Penal y consiste en
un acuerdo malicioso hecho por un funcionario público con un tercero cuando él o
ella participa en una licitación, contratación u otra actividad o negociación con un
tercero. en el que él o ella representa a un representante del estado. intereses De
esta manera, el perpetrador desafía la confianza del estado y pone en peligro o daña
la propiedad pública.
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Un tercero que participe en la colusión y se beneficie de ella, por no tener el oficial
(extraneus) requerido por la ley para cometer el delito, es tratado y excluido sólo
como delincuente principal.
Identificar correctamente los riesgos de colusión
Colusión simple
En el primer párrafo del artículo 384, tipo de sanción penal para un funcionario o
funcionario que directa o indirectamente interviene en cualquier etapa de la
contratación o procedimiento de contratación y se pone de acuerdo con una o más
partes involucradas para defraudar al Estado.
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La colusión agravada Esta nos menciona en el segundo párrafo artículo 384 del
Código Penal, por su parte, sí exige que el funcionario o servidor público defraudare
patrimonialmente al Estado o entidad y organismo del Estado. Esto es, en la colusión
agravada se requiere un resultado lesivo para su configuración.
Penas previstas para el delito
La colusión simple se castiga con una pena de 3 a 6 años de cárcel
La colusión agravada con 6 a 15 años de cárcel.
En ambos casos además se impondrá al autor la pena de inhabilitación
así como el pago de una reparación civil a favor del Estado.
Se cometerá delito de colusión cuando en un contrato estatal se
verifiquen la concurrencia de cuatro elementos principales:
1.- El autor del delito de colusión debe ser un funcionario o servidor
público;
2.- El autor del delito de colusión además debe tener facultades legales
para intervenir en cualquiera etapa del proceso de contratación;
3.- el autor de la colusión además concierta con los interesados en el
contrato para defraudar al Estado;
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4.- Finalmente, el autor del delito de colusión causa un perjuicio o daño
patrimonial al Estado (en los casos de colusión agravada).
VII. El delito de negociación incompatible
El delito de negociación incompatible o aprovechamiento indebido de cargo en el texto original
del Código Penal se encontraba regulado en el artículo 3970, sin embargo, con la Ley N°
28355 del 6 de octubre de 2004, que modificó el texto punitivo, se le reubica al artículo 3990,
incrementando la penalidad para esta conducta de corrupción. Luego de la modificación
introducida por la Ley N° 30111 del 26 de noviembre de 2013, el tipo penal tiene el siguiente
contenido: El funcionario o servidor público que indebidamente en forma directa o indirecta o
por actos simulados se interesa, en provecho propio o de tercero, por cualquier contrato u
operación en que interviene por razón de su cargo, será reprimido con pena privativa de
libertad no menor de cuatro ni mayor de seis años e inhabilitación conforme a los incisos 1 y
2 del artículo 36° del Código Penal .
El delito de negociaciones incompatibles sólo se produce cuando la actuación del funcionario
se realiza en representación tanto del Estado como de sus intereses particulares, es decir,
cuando se interesa excesivamente en el contrato o actividad a su cargo.
En el contexto de la contratación pública, el delito de negociaciones incompatibles previsto
en el artículo 399 del Código Penal peruano comprende; Como tipo de este delito, se intenta
castigar al funcionario público que se justifique en un contrato u operación gubernamental en
la que, por razón de su cargo, intervenga en beneficio propio o de un tercero.
El objeto activo de este delito es un funcionario o empleado, y el objeto pasivo de este delito
es el Estado, al que el funcionario perjudica al dejar de actuar en el interés público. En el caso
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de la intervención basada en el estatus, esto significa que debe haber un vínculo funcional
con los contratos celebrados por el estado; es decir, que un funcionario público pueda actuar
formalmente en la toma de decisiones o realizar legalmente actividades empresariales lícitas
que afecten el bien jurídico protegido por este tipo de delito de corrupción oficial, que es el
buen funcionamiento de la administración pública.
El objeto de este delito es un contrato o un acto bajo la responsabilidad de cualquier estado,
la etapa en que se celebra el contrato o acto es irrelevante, porque se puede tomar una ventaja
indebida desde la etapa del contrato hasta la conclusión final del contrato.
La obtención de una ventaja inmediata significa que el funcionario expresa personalmente su
demanda por el contrato o acción; para lo cual toma todas las acciones necesarias para lograr
el resultado deseado. La obtención de una ventaja indirecta significa que un funcionario
público utiliza o utiliza intermediarios, que pueden ser particulares u otros organismos
públicos, para lograr su ventaja en el contrato. Análoga acción es cuando un funcionario
público actúa para proteger intereses públicos administrativos, pero en realidad son
personales o especiales. Esto sucede, por ejemplo, cuando el estado negocia con empresas
que parecen ser de propiedad diferente o que en realidad son propiedad de un funcionario del
gobierno. También donde se organizan eventos ficticios con empresas inexistentes.
Para cometer este delito, el funcionario no necesita recibir un beneficio económico ni lograr
el fin perseguido. Esto puede completarse controlando conductas que demuestran el interés
especial de un funcionario público en contratos u operaciones sin ganancia o perjuicio
económico para el Estado. Abordando así el delito de simple actuación y atentado contra la
imparcialidad en el desempeño de un deber público.
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Penas previstas para el delito de negociación incompatible:
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1. Pena privativa de libertad no menor de cuatro ni mayor de seis
años
2. Inhabilitación conforme a los incisos 1 y 2 del artículo 36 del
Código Penal:
● Privación de la función, cargo o comisión que ejercía el
condenado, aunque provenga de elección popular
● Incapacidad o impedimento para obtener mandato, cargo,
empleo o comisión de carácter público
● Ciento ochenta a trescientos sesenta y cinco días-multa.
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ANEXOS
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CONCLUSIÓN
Los delitos cometidos por empleados públicos en el desempeño de sus cargos, causan un
gran impacto en nuestro país a nivel económico y social, debido al daño que provoca esta
conducta. Genera desconfianza en los ciudadanos, quienes esperan que los funcionarios
públicos actúen con integridad. Los distintos tipos de delitos como Cohecho, Soborno, etc,
causa desconfianza e incertidumbre en las instituciones públicas. Y para poder recomponer
la confianza, los funcionarios públicos deben de actuar con transparencia, denunciar los
hechos, entregar toda la información disponible.
Siendo los funcionarios públicos los trabajadores del Estado, se debería realizar una
evaluación y capacitación de estos trabajadores; ya que muchas veces sin tener la calificación
adecuada ingresan a trabajar por recomendación, de alguna persona influyen, sea por razón
política, lo cual debería ser el ingreso de acuerdo a concurso público y debe hacerse cumplir.
El delito de concusión es el cometido por funcionario o servidor público, que abusando de su
cargo percibe con propósito de lucro, contribuciones, tasas, indemnizaciones o emolumentos
no debidos, o en cantidad que exceda la tarifa legal.
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El peculado es un delito que comete un funcionario público que se apropia o utiliza en
cualquier forma para sí o para un tercero.
La conducta típica en la colusión es la concertación, por la cual se busca defraudar al Estado.
La colusión tiene un carácter bilateral (concertación entre el funcionario público y el privado
interesado).
El delito de negociación incompatible se produce cuando un funcionario público muestra un
interés excesivo en cualquier etapa del proceso de contratación pública sin que la decisión
final sobre la aceptación de la propuesta corresponda al representante. El funcionario
incumple su deber especial de lealtad e integridad en el desempeño de sus funciones desde
el momento en que dirige sus actividades en beneficio propio o de un tercero. Esto significa
que el derecho legal a este tipo de delitos es irrelevante.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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funcionarios/#:~:text=Ahora%20bien%2C%20son%20cuatro%20los,de%20funcionarios%20
y%20enriquecimiento%20il%C3%ADcito.
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del Profesional, Colombia, pág, 2
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