terriblemente heridos; reconocer que el proceder de aquella persona La Iglesia en tu Casa
sí nos afectó, nos hizo daño, nos duele definitivamente. No es
ofendiendo como sanamos. Es aconsejable que cuando Serie: La doctrina básica de la fe
reaccionamos ante el ofensor, sea explicándole lo que nos está
haciendo sentir. Debemos ayudarle a entender el dolor que nos ESTUDIO 10
causa o lo que está provocando. Distinga entre la ofensa y el Familia y normas
ofensor.
El perdón
2. Para perdonar, ayuda mucho la opinión que tienes de ti mismo. La Mateo 18. 21-35
persona que mejor perdona a los demás es la que ha aprendido a
perdonarse y a aceptarse a sí misma. Muchas personas exigen Introducción
mucho de los demás, porque exigen en demasía de sí mismos.
Libérate de la obligación de poderlo todo. Tienes derecho a decir En la fe cristiana, el perdón es una regla de vida. Mateo 18. 21-22 lo
“no sé”, o “no entiendo”, o “no puedo”. Todas las personas señala de la siguiente manera: «21 Pedro se acercó a Jesús y le preguntó:
cometemos errores (Santiago 3.2). Tienes derecho a cambiar de —Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca
opinión. No tienes porque quedarle bien a todos, sólo «en cuanto contra mí? ¿Hasta siete veces? 22 —No te digo que hasta siete veces,
dependa de ti, procura estar en paz con todos» (Romanos 12.18). sino hasta setenta y siete veces —le contestó Jesús—».
3. Perdona en cuotas diarias. Nadie que condicione su cariño a otro, La medida del perdón que debemos a los que nos ofenden, es la medida
lo ama verdaderamente. El perdón es un obsequio que se da del perdón que recibimos de Dios. Por eso, el apóstol Pablo exhorta: «de
cuando la persona acaba de cometer el error y que definitivamente modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja
es imposible dar después de que lo reparó. No debes burlarte ni contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes»
encarnizarte contra el que ha fallado; decide cuál será tu conducta (Colosenses 3.13). Carlos Spurgeon decía: “Vayamos al Calvario para
sólo después de preguntarle si aún te ama. Nunca te amará nadie si entender cómo podemos ser perdonados. Y quedémonos allí meditando
no eres capaz de correr el riesgo de que algunos te aborrezcan para aprender a perdonar”.
(Proverbios 27.6). Perdona cada día. No se ponga el sol sobre tu Cuando Jesús, o Pablo u otros escritores del Nuevo Testamento, hablan
enojo (Efesios 4.26). de perdón, lo hacen como una regla de vida que caracteriza a los
cristianos. Y nada es más necesaria, en nuestras relaciones familiares,
4. Trae resurrección a tu vida. Todos los días las personas podemos
que la regla del perdón.
ser nuevas, si le permitimos a Dios que su resurrección sea una
realidad en nuestra vida. Si creo en la resurrección para mí, también Una cicatriz que no sangra ni duele
la debo creer para los demás. En ese sentido, debemos concluir que
“nadie es siempre de la misma forma”. El pasado no es definitivo. Es muy común decir “perdón es olvido”. Sin embargo, podemos concebir
Todas las personas podemos cambiar, y podemos recuperar el perdón como una cicatriz que ya no sangra ni duele, pero que al verla
sentimientos positivos que hemos perdido. Uno debe entender que se puede recordar sobre lo que la ocasionó. En palabras de Richard
el pasado sólo debe servir para crecer, pero no para cargar con él. Foster: “en el perdón dejamos de usar la memoria en contra de otros”.
Cuando perdonamos, el recuerdo de los hechos no se usan para
Rolando Soto M.
Ministerio Esperanza Viva mantener la herida o para vengarla.
Centro Cristiano Internacional – 2009
Tras manifestar nuestra disposición de perdonar la ofensa, por mucho
tiempo quizás, sintamos dolor, y eso no significa que hemos fallado en
perdonar. Significa que aún tenemos que darnos el tiempo suficiente como un camino a recorrer. Cuando perdonas estás tomando la decisión
para que el dolor termine. El aguacero terminó, pero el césped aún debe de caminar hacia la sanidad de la relación o de la herida.
secar. No porque el césped esté empapado significa necesariamente
que esté lloviendo aún. El perdón es como una llave
No debemos pretender aparentar que la ofensa que hemos recibido no El perdón abre puertas que se han cerrado. Sería menos perjudicial si
nos importa. Esa clase de negación no suele ser sanadora. Lo las faltas solo crearan distanciamiento. Pero en realidad las faltas crean
importante es que la ofensa ya no controle nuestro comportamiento o mucho más que actitudes hostiles. Las faltas crean sentimientos y
nuestras reacciones, sino que actuemos de manera conciente. Las cosas emociones enfermizas, que nos cierran las puertas no sólo a la
podrían llegar a ser mejores que antes de la ofensa. tranquilidad sino a cosas más valiosas aún, como la riqueza espiritual, el
bienestar, la confianza en sí mismo.
J. Stanley afirma que “el perdón, a los ojos de Dios, es el acto de liberar a
alguien de una obligación que contrajo como resultado de una mala El perdón es una llave que abre las puertas por más que otros quieran
acción cometida contra otra persona”. El perdón tiene un poder sanador mantenerlas cerradas. Cuando perdono, estoy liberando a quien me ha
(Santiago 5. 15-16). ofendido, por lo que en adelante, por mi parte, mi ofensor ya no está
atado a mí. Y el perdón es una llave a la gracia de Dios, a su perdón,
El perdón es un regalo porque cuando yo perdono, soy perdonado (Mateos 6.14,15). Cuando
perdono se suscita una maravillosa lluvia de bendición sobre mi vida,
Lo más cercano a la gracia de Dios es el perdón. La gracia de Dios es muchas veces de manera incomprensible.
que siendo yo una persona ofensiva a Dios, Él no sólo me ama, sino que
me otorga su cuidado compasivo aún en medio de mi dureza de corazón. Jesús, en relación al perdón, enseñaba: «Les aseguro que todo lo que
Gracia es recibir un bien que no merezco. ustedes aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten
en la tierra quedará desatado en el cielo» (Mateo 18.18).
Yo no puedo comprar el perdón de Dios con mi remordimiento, ni con mi
confesión, ni con mi arrepentimiento. El perdón de Dios es un don El perdón es quitar lo que nos separa
gratuito e inmerecido.
Perdonar es tirar abajo la pared que nos separa. Ese es el pensamiento
Por eso, cuando una persona que nos ha ofendido, nos pide que le de Pablo en Efesios 2.14: «...derribando la pared de separación...».
perdonemos, al darle el perdón no estamos, entonces, regalando nada Dejamos de usar la ofensa como una razón para marcar separación entre
que no se nos haya pedido. nosotros.
El regalo, por el contrario, es una entrega espontánea y desinteresada Perdonar significa que el poder del amor que nos mantiene unidos es
que doy, especialmente a quien no espera nada de mí. ¿Acaso no fue mayor que el poder de la ofensa que nos separa”. El perdón es un puente
eso lo que hizo Jesús en la cruz? (“Padre, perdónalos porque no saben lo de reconciliación que sólo podemos establecer cuando estamos
que hacen” en Lucas 23.34). ¿Quién se lo pidió? ¡Pero lo necesitábamos! empapados de mansedumbre.
El perdón es una decisión de amor Consejos prácticos para perdonar
Existen experiencias de perdón instantáneo, pero suele ser usual que el 1. Una sana actitud para hacer frente a las ofensas, es enfrentar
perdón se experimente como un proceso, sobre todo allí donde la ofensa abiertamente el dolor que la ofensa nos causa. Así es como
ha desgarrado las relaciones. El perdón no es un sentimiento, aunque Santiago lo está tomando al animarnos a “confesarnos los pecados
afecta el sentimiento. El perdón es una decisión de amor, que se da unos a otros” (5.16). Es bueno al espíritu reconocer que estamos
generalmente en un proceso, a veces prolongado. Por eso el perdón es