INSTITUTO MEXICANO DE PSICOONCOLOGIA
MAESTRIA EN TANATOLOGIA
“MUERTE Y DUELO EN EL CONTEXTO EDUCATIVO”
RESUMEN
ALUMNA: IDANIA I. ORTIZ VÁZQUEZ
GENERACIÓN 46 “A”
SABATINO
PROFRA: CAROLINA GARCÍA JUÁREZ
23 / JUNIO /2022
MUERTE Y DUELO
Resumen: Lic. Idania I. Ortiz Vázquez
La muerte es un hecho trascendental que pone fin a la vida y que suscita en el hombre
las más grandes reflexiones y profundas preguntas. El mundo occidental se caracteriza
por tener la incertidumbre de la muerte, y con frecuencia sentimos temor de morir,
aunque de antemano sabemos que es el único porvenir seguro que tenemos como
seres humanos.
Los seres humanos buscamos incansablemente aquello que produzca placer, que
satisfaga nuestros deseos y expectativas acerca de la vida; es decir, buscamos a toda
costa la felicidad. Cuando creemos encontrarla, sea en una persona, trabajo u otra
situación, nos enganchamos con ello y generamos un vínculo, con la firme y errónea
idea de que nunca terminara. Desgraciadamente la vida es incierta y solo la tenemos
dada como un préstamo, todos los seres humanos somos momentos que pasamos por
la tierra.
La vida está llena de situaciones de pérdida que pueden tener mayor o menor
importancia sobre las personas: entre éstas, la de mayor intensidad, posiblemente sea
la de la muerte. La manera de enfrentar estos acontecimientos está en íntima
conexión con aspectos tales como: los significados culturales aprendidos, las
influencias familiares, las actitudes que se heredan de los padres, etc. Son estos los
factores que modulan la actitud hacia una pérdida en general y la muerte en particular.
El significado de una pérdida se aprende y es parte de la cultura. La definición que se
hace de ella está sujeta a cambios en la medida que las condiciones y los patrones de
interacción se modifiquen. Para la cultura occidental, a la cual pertenecemos, la muerte
continúa siendo un tema tabú sobre el cual la mayoría de las veces se opta por eludir
en lugar de tomarlo como un asunto natural que debiera conversarse con la seriedad
que amerita, para facilitar el proceso posterior que es el duelo.
El presente trabajo tiene como finalidad presentar una breve idea de lo expuesto por
Concepción Poch y Olga Herrero en el libro “Muerte y Duelo en el Contexto Educativo”,
en el cual no solo se abordan las conceptualizaciones de dichos fenómenos sino la
importancia de incluirlos dentro de la educación, como parte de la formación curricular y
también como un tema central a tratar con los educandos, ya que desde la perspectiva
que se quiera vislumbrar solo educamos para la vida, y una buena educación en ese
sentido también debe incluir una educación para la muerte.
Como bien lo plantean las autoras educar para la muerte es educar para la vida ya que
este fenómeno forma parte de ella, los niños, adolescentes y jóvenes contemplan el
fenómeno de la muerte en la televisión y en el cine a gran escala, pero, no lo visualizan
como una muerte real, la ven como parte de ficción o la fantasía y así la miran lejana.
La muerte para los occidentales debe permanecer silenciada.
Así como el individuo esta en busca del sentido de la vida, debería también plantearse
el sentido de la muerte. Cuando una persona ha tenido una experiencia cercana con la
muerte cambia su sistema de valores y deja de ver a la vida con tanta frialdad, es decir,
ya no sobrevive al día a día ahora trata de vivir realmente cada una de las cosas que le
acontecen.
Pero sin duda, la perspectiva de la muerte se ha ido modificando a lo largo del tiempo,
antes la muerte era algo cotidiano como cualquier acontecimiento social, si se sabía
cuándo llegaría daba la posibilidad de preparar todos los asuntos personales, de índole
religiosa y social. En la actualidad una buena muerte es aquella que se experimenta de
forma rápida y sin dolor. Con todas estas modificaciones sufridas, surge la necesidad
de hablar de la muerte dentro de la escuela ya que ahí es donde pareciera que la
muerte no tiene cabida. El personal docente espera toda clase de preguntas de los
niños y adolescentes, pero aquellas que van relacionas al tema de la muerte generan
desconcierto ya que las propias ideas y vivencias son confusas. El tema puede
abordarse de edades muy tempranas respetando su capacidad de comprensión y que
el adulto se adapte al tiempo de desarrollo del pequeño, es decir que utilicemos el
lenguaje correcto y correspondiente a la edad.
El educar sobre el tema responde a una serie de objetivos: 1) que se construya una
adecuada pedagogía sobre la finitud y la muerte, 2) que se fomenten no solo las
vivencias de placer y felicidad, si no también se conozcan aquellas displacenteras, 3)
desarrollar con la práctica valores ante la contingencia, el sufrimiento y la muerte, 4)
enseñar dentro de un ámbito psicológico el tema de la muerte, 5) que la formación
curricular escolar incluya el tema de vida pero también el de la muerte y 6) crear
estrategias e instrumentos que ayuden a afrontar mejor la muerte de seres queridos y
que existe una reflexión sobre la propia.
El segundo tema que abordan las autoras el “Duelo”, entendiendo este como una
reacción normal. El duelo es la reacción que experimentan las personas frente a la
muerte o pérdida de un ser querido. Las causas que desencadenan un duelo pueden
ser variadas, pero todas tendrán como base común la valoración afectiva, que
consciente o inconscientemente es atribuida a la pérdida. Duelo, pesar y aflicción, son
términos que, si bien se usan como sinónimos, poseen connotaciones diferentes. Es
así como el pesar es más intenso y crónico que la aflicción, la que se caracteriza por
ser una reacción más aguda e inmediata a la situación de pérdida. El duelo por su
parte, hace referencia al proceso global. El concepto de duelo implica todo un proceso
dinámico que involucra la personalidad integral del individuo y abarca todas las
funciones del Yo, es decir, sus actitudes, pensamientos, defensas y especialmente las
relaciones con los demás. El dolor experimentado en el lento proceso del juicio de una
nueva realidad durante la labor del duelo, parece deberse a la necesidad de renovar los
vínculos con el mundo externo, y a la necesidad de reconstruir el mundo interno que se
encuentra en desastre, producto de un vacío irreemplazable. Después de los primeros
días, la persona se va aliviando y va recuperando sus hábitos normales. Se desarrollan
nuevas estrategias defensivas, disminuyendo así, las antiguas formas de malestar
emocional. El duelo concluye cuando se reanuda la vida normal, dejando de ser un
obstáculo en la aparición de nuevas motivaciones. Es importante dejar en claro que el
proceso de duelo es subjetivo, cada persona lo vive indistintamente en cuanto a forma,
contenido y duración, lo que significa que no todas las personas pasan por las mismas
etapas, ni en el mismo orden. La duración también es variable, pero se considera que
el duelo agudo no debería durar más de un año. Una persona condolida que desarrolla
síntomas somáticos, o que presente una respuesta emocional y psicológica
problemática con relación a la muerte de un ser querido, sufrirá un duelo patológico.
Cuando la persona no ha podido superar los síntomas agudos después de uno o dos
años y tiene tendencia a revivir la muerte, se habla de duelo anormal o patológico.
La parte final del libro aborda distintas estrategias que se pueden seguir con los
educandos para abordar el tema de muerte, la pérdida y el duelo. Dichas estrategias
son divididas en dos formas, a) una propuesta de material didáctico en el que se
ofrecen pautas de carácter general para manejar el tema de la muerte y el duelo y b)
una propuesta más concreta que retome la literatura, la filosofía, el cine, la música,
noticias, que de manera más específica trate dichos temas.
En conclusión, podemos decir, que el tema de la muerte y el duelo es de suma
complejidad y se aborda desde las perspectivas culturales, religiosas y los conceptos
que del tema tiene cada individuo. Sin embargo, esto no impide que pueda y deba
existir una formación para el abordaje correcto de dichos temas, se debe educar para la
vida si, pero también se debe educar para la muerte, para los procesos de pérdida y
para el duelo. La muerte siempre debe ser vista como un fenómeno normal de la propia
vida ya que es nuestra acompañante fiel en todo momento y lugar, debe verse a la
muerte como parte de la vida y enseñar desde edades tempranas una manera correcta
de mirarla, no inculcar miedo, desesperanza o aflicción ante ella. Al ser un proceso
natural debe ser retomado en todos los ámbitos de la persona, para con ello tener una
mejor manera de enfrentarla cuando se haga presente. En lo particular es un libro que
me dejo mucha enseñanza y una gran reflexión sobre mi papel como docente y
personal de salud, para la forma en que debo prepararme para poder orientar con una
buena perspectiva a los alumnos a pacientes a mi cargo sobre dicho tema.
BIBLIOGRAFIA
Poch Concepción, Herrero Olga; “La muerte y el duelo en el contexto educativo”;
Ed. Paidós; Barcelona, Buenos Aires, México; 2010.
Ortiz Vázquez Idania Irene; “El Proceso de Duelo: La recomposición del lugar
vacío”; Tesis de Licenciatura; UNAM; 2005
Nancy O’Connor; “Déjalos ir con amor: la aceptación del Duelo”; Ed. Trillas;
México; 1953; p.p. 30-44