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Utopía y Distopía: Análisis y Ejemplos

El documento describe las características de la utopía y la distopía. La utopía se refiere a una sociedad ideal y perfecta, mientras que la distopía describe una sociedad futura disfuncional y de pesadilla. También distingue entre utopías de escape y utopías de reconstrucción, y proporciona ejemplos literarios de ambos conceptos.

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Utopía y Distopía: Análisis y Ejemplos

El documento describe las características de la utopía y la distopía. La utopía se refiere a una sociedad ideal y perfecta, mientras que la distopía describe una sociedad futura disfuncional y de pesadilla. También distingue entre utopías de escape y utopías de reconstrucción, y proporciona ejemplos literarios de ambos conceptos.

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Para aprender

UTOPÍA Y DISTOPÍA

Por Adela Tierrablanca Estrada

1. UTOPÍA

Utopía se describe como un modelo de sociedad perfecta donde reina la armonía, la libertad, la
justicia, la tolerancia, donde se evitan los conflictos y se colabora para fines comunes. Tomás Moro
acuña la palabra ‘utopía’ en su obra de 1516, la cual describe un modelo de sociedad ideal que, si
bien no puede llevarse a cabo en su total perfección, sí es posible tratar de seguir algunos
principios y ponerlos en práctica para conseguirla. Así pues, se trata de una hipótesis política que a
través de la historia varios autores han aportado ideas para comprender los principios que regirían
en estas sociedades idílicas. Lewis Mumford define la utopía como “Los esfuerzos racionales por
reinventar el entorno del hombre y sus instituciones e incluso su propia naturaleza imperfecta, con
el fin de enriquecer las posibilidades de su vida en comunidad” (Mumford, 2015, p. 9. Citado en
Burgos, 2018. p. 29). Esta definición plantea la idea de que la sociedad perfecta se puede construir
con base a la razón humana, donde el ser humano debe tomar acciones racionales para que todos
vivan en armonía, tal y como lo menciona Tomás Moro, y aunque algunas veces se pretende
concebir como algo imposible o inalcanzable, representa un proyecto esperanzador donde el
factor primordial es la voluntad humana para construirla conjuntamente con toda la colectividad
puesto que beneficiaría a toda esta.

La “Utopía” de Moro adquiere el carácter de “puente en el que se pretendía superar el foso entre
el viejo orden de la Edad Media y los nuevos intereses e instituciones del Renacimiento”
(Mumford, 2015, p.24, citado en Burgos. 2018, p. 35). Enseguida se presenta un fragmento de su
obra.

Utopía (fragmento) Así que, a decir verdad, mi querido Moro, no veo cómo se pueda llegar a la
verdadera justicia o prosperidad mientras haya propiedad privada, y todo sea juzgado en términos
de dinero, a menos que consideres justo que la peor clase de gente viva en las mejores
condiciones o a menos que puedas llamar próspero a un país en el cual la riqueza está en manos
de unos pocos, quienes no cabe duda de que viven sus vidas muy acomodadamente, mientras que
el resto lleva una vida miserable. De hecho, cuando pienso en la justa y sabia disposición de
Utopía, donde las cosas marchan tan efectivamente con tan pocas leyes, y el reconocimiento del
mérito individual se combina con la prosperidad general… siento mucha más simpatía por Platón y
mucha menos sorpresa de su rechazo a legislar una ciudad que no practique principios igualitarios.
Tomás Moro, Utopía. En cuanto al ejercicio del poder, según Moro, éste no debía concentrarse en
un solo individuo, sino en toda la comunidad, mediante representantes que dieran a conocer sus
decisiones. Al igual que las leyes, el gobierno de los representantes sólo estaría destinado a
cumplir con funciones evidentemente necesarias, como la organización, la distribución del trabajo
y la defensa de la comunidad, pero por ningún motivo tendría la posibilidad de actuar sólo para
beneficio propio; este tipo de sociedad permitiría que todos sus integrantes tuvieran una
conciencia del bien común e incluso, propone Moro, del amor a sus semejantes y sólo actuarían
para buscar este objetivo. (Camacho y López. s.f. p.110), esta idea se encuentra establecida
actualmente en las legislaciones de varios países y se encuentra en la división de poderes, que, en
el caso de México, el poder soberano se divide tres en el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial y a
través del voto popular se elige la mayoría de los representantes. Bajo este tenor de ideas, se
puede concluir que el autor de “Utopía” pretendió con su obra, mostrar que el hombre es racional
y, por ende, tiene la capacidad de obrar con voluntad, tomar decisiones racionales que prime el
bienestar de todos los ciudadanos, no sólo en lo social, sino en lo económico y en lo político, bajo
los principios de libertad, justicia, felicidad, tolerancia, etc.

Características y clasificación de las utopías

Las obras utópicas difieren en su estructura, contenido e incluso finalidad, sin embargo, también
hay en ellas algunas esferas comunes de encuentro. La mayoría de las utopías clásicas comparten
una visión premonitoria acerca del futuro y ponen énfasis en evidenciar las falencias de la
sociedad en la que son formuladas, con el fin de promover potencialidades que el Estado ignora u
oculta. En este sentido, la obra utópica intenta derribar normas y costumbres establecidas que
vayan en detrimento del bien común e intenta instaurar nuevos principios que contribuyan al ideal
de felicidad y vida virtuosa de sus ciudadanos. (Burgos, 2018. p. 30).

Utopías de Escape y Utopías de Reconstrucción

La utopía de escape se construye y se cuestiona constantemente la realidad, “se caracteriza por


ser una manifestación de literatura pura, en la que la obra actúa como un refugio para el ser
humano como respuesta a la realidad estremecedora y agobiante” (Mumford, 2015, pp. 31-32,).
Ejemplos de este tipo de literatura es la joven que sueña con el príncipe encantado o el hombre
que anhela ganarse un premio millonario, algunos de estos casos se pueden apreciar en los
cuentos recopilados y publicados por los hermanos Grimm, tales como “La Cenicienta”,
“Rapunzel” o “La Bella Durmiente”, por mencionar algunos. (Citado en Burgos, 2018, p.38) En
cambio, las utopías de reconstrucción buscan una respuesta real y proyectan acciones necesarias
para generar un cambio social.

La utopía de reconstrucción no solo planea un mundo mejor, sino que se hace cargo de cada una
de las problemáticas a modificar en aras de una sociedad completa. A través de las utopías de
reconstrucción se busca instaurar nuevos hábitos, una escala de valores inédita, nuevas redes
entre las instituciones.

Esa reconstrucción busca ser tanto del mundo físico como mental. Entre los ejemplos más
representativos destacan Utopía de Tomás Moro (1516), La Nueva Atlántida de Francis Bacon
(1627), Noticias de Ninguna Parte de William Morris (1890), Una Utopía Moderna de H.G. Wells
(1905), La Plaga Escarlata de Jack London (1912). (Burgos, 2018, p.39).

Bajo esta perspectiva, las utopías de reconstrucción han ayudado en la transformación de las
sociedades para que sean más justas, equitativas y con más oportunidades de derechos para los
ciudadanos, creer que puede existir un mundo mejor. Resulta absurdo despachar la utopía con el
pretexto de que existe solo sobre el papel. Como respuesta basta recordar que se puede decir
exactamente lo mismo sobre los planos de un arquitecto y no por eso dejan de hacerse casas.
Mumford (2015, p. 36, citado en Burgos, 2018. p. 40).

2. DISTOPÍA
El concepto de distopía tiene su origen en Stuart Mill, quien pronunció el término durante un
discurso emitido ante la Cámara de los Comunes en 1868. It is, perhaps, too complimentary to call
them utopians, they ought rather to be called dystopians, or cacotopians. What is commonly
called Utopian is something too good to be practicable; but what they appear to favour is too bad
to be practicable. (Aldridge, 1984, p.8). Traducción: “Es, quizás, demasiado elogioso llamarlos
utópicos, deberían llamarse distopicos o cacotopicos. Lo que comúnmente llamamos utópico es
algo demasiado bueno para ser practicable; pero lo que parecen favorecer es demasiado malo
para ser practicable” (Aldridge, 1984, p.8). (Citado en Burgos, 2018. p.60).

El ser humano busca modelos que le lleven a replantearse una vida feliz, una vida mejor; dicha
capacidad es lo que entendemos como utopía. Al respecto, F. Polark afirma que “la utopía es el
eterno interrogador del hombre que se cuestiona el reflejo de un futuro posible y deseable”
(Polark, 1971 pp. 178-180). Por otra parte, Paul Tillich, filósofo y teólogo protestante del siglo XX,
en “Crítica y justificación de la utopía” distingue en la utopía la impotencia y la esterilidad como
características que conducen a la desilusión y que llevan al establecimiento del terror como una
“desilusión corrosiva de la utopía actualizada” (Tillich, 1982, p. 357) Citado en Burgos, 2018, p.60).

Por otra parte, Luis Núñez Ledeveze (s.f), opina si la utopía es un ideal, imaginativo en Moro y
racional en Campanella, la distopía es la descripción, deformada por la denuncia, de la práctica de
esa idea.

Pero el elemento utópico es idéntico en ambas: las ideas que hacen la utopía, al convertirse en
hechos, al tratar de sortear la larga aventura que separa las bellas palabras de los actos humanos,
generan la distopía (p.52). La utopía es de este modo la distopía que pasa del estado de inocencia
al de consciencia. La distopía es el mismo rostro de utopía cuando, después de haberse
contemplado durante mucho tiempo en el límpido espejo de la idea, es contemplada en la
desnuda evidencia de su realización (p.62).

Utopía es un proyecto de realización, una esperanza fundada en principios inmanentes, en el


cálculo terreno de una razón que trata de fundirse en el todo, de resolver la totalidad, de abarcar
lo absoluto socialmente considerado. Pero utopía es también la inversión distópica del proyecto,
cuando la esperanza realizada no deja más que el rastro marchito de un deseo siempre frustrado
(p.68). Fernando Ángel Moreno caracterizará la distopía como el “síntoma más expresivo del
paradigma posmoderno” (Zamiátin, 2011, p. 60). Algunos de estos síntomas son producto de las
guerras mundiales, holocaustos, pobreza, por mencionar algunas causas. Moreno distingue dos
tipos de distopías: las distopías indirectas y las distopías puras. Las distopías indirectas son
sistemas sociopolíticos con un fondo argumentativo independiente, por ejemplo, “Blade Runner”,
que muestra el conflicto de identidad en el marco de una distopía capitalista. El segundo caso
alude a sistemas complejos, sociales, económicos, culturales o políticos contra los que el
protagonista lucha (en la mayor parte de los casos sin éxito), ejemplo de ellas son Nosotros, Un
Mundo Feliz o 1984. (Citado en Burgos, 2018, p.61) De esta manera, se puede decir, que la
distopía es un fenómeno reformador que nos vislumbra el presente y nos alerta el futuro para
poder remediarlo, nos presenta la realidad tal como es para que los seres humanos tomemos
conciencia del camino que estamos recorriendo y poderlo redirigir para construir un mejor futuro
para la humanidad entera. No se trata de abandonar las metas, sino de reestructurarlas para un
mejor progreso.
Es momento de practicar los principios éticos que nos ofrece la filosofía, tales como la verdad, la
justicia, la libertad, la responsabilidad para reivindicarnos como seres humanos con todas las
capacidades que tenemos, es tiempo de reflexión y crítica de nuestros propios actos individuales
para colaborar en conjunto con la sociedad para vivir en paz, en armonía y tener un bienestar en
los todos los aspectos de nuestra vida. Si trabajamos en lo individual y desde nuestro espacio y
tiempo. Te recomendamos leer el libro Fahrenheit 451, obra de Ray Bradbury donde narra la
historia de una sociedad distópica en la que los libros están prohibidos y el gobierno se dedica a
quemarlos. La novela lleva ese título porque los 451 grados Fahrenheit son la temperatura a la que
el papel se quema. También puedes ver la película que se hizo en 1966 sobre este libro y que se ha
convertido en un clásico del cine.

Referencias

Burgos V. (2018). Utopía y distopía: De la obra literaria al ideal de la sociedad. Un análisis


hermenéutico de “La Nueva Atlántida” y “Un Mundo Feliz” desde la filosofía de Hans-Georg
Gadamer y Paul Ricoeur. Tesis para optar al grado de Magíster en Filosofía. Chile. Universidad de
Concepción. Consultado el 26 de noviembre de:
[Link]
[Link] Camacho G. y López I. (s.f.). Filosofía. Progreso Editorial. Núñez L. (s.f). De la
utopía clásica a la distopía actual consultado el 26 de noviembre de 2020 de:
[Link]

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