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Qué Es El Absolutismo

El absolutismo fue una forma de gobierno en la que el poder del monarca no tenía límites más allá de las leyes divinas. El monarca era considerado el Estado y la única fuente de poder. Un ejemplo prominente fue el reinado de Luis XIV en Francia desde 1643 hasta 1715, cuando murió, durante el cual consolidó el poder absoluto del monarca. La Revolución Francesa de 1789 puso fin al absolutismo en Francia e influyó en otros países europeos.

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Qué Es El Absolutismo

El absolutismo fue una forma de gobierno en la que el poder del monarca no tenía límites más allá de las leyes divinas. El monarca era considerado el Estado y la única fuente de poder. Un ejemplo prominente fue el reinado de Luis XIV en Francia desde 1643 hasta 1715, cuando murió, durante el cual consolidó el poder absoluto del monarca. La Revolución Francesa de 1789 puso fin al absolutismo en Francia e influyó en otros países europeos.

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¿Qué es el Absolutismo?

El absolutismo fue una forma de gobierno y régimen político típicos del


Antiguo Régimen (período histórico previo a la Revolución Francesa de
1789), cuya ideología dictaba que el poder político del gobernante, es decir,
del Rey, no estuviera sujeto a ninguna limitación como no fueran las
propias de la ley divina o de Dios.

Esto significa que el poder del soberano era formalmente único,


indivisible, inalienable, incontrolable y pleno. En otras palabras, era un
poder absoluto, y de allí el nombre que se le confiere como ideología, es
decir, el absolutismo.

El absolutismo proclamaba que el monarca era el Estado, por lo que los


poderes públicos emanaban de su voluntad y estaban subordinados a sus
consideraciones. No había ninguna autoridad mayor que la palabra del Rey,
por lo que las majestades no se encontraban sujetas a ninguna ley posible.

Origen del término

En el absolutismo la ley se adhiere a la voluntad del Rey.

El término absolutismo no debe confundirse con otros usos más


contemporáneos, como totalitarismo o dictadura, ya que en estos casos la
organización del Estado se encuentra secuestrada por un partido o una
cúpula militar determinada.
En el absolutismo el Estado como tal no existe, ni separación de poderes,
y mucho menos partidos políticos: la ley se adhiere a la voluntad del Rey,
simplemente.

Los orígenes del uso político de la palabra son inciertos, pero podrían


provenir de la expresión latina princeps legibus solutus est (“el príncipe
no está sujeto a la ley”), acuñada por el jurista romano Ulpiano.

Inicios del absolutismo


Las primeras monarquías de carácter absolutista se dieron a finales de la
baja Edad media, a medida que se sentaban las bases para la evolución de
lo que luego sería el Estado moderno. La tendencia a concentrar en el Rey
todos los poderes fue producto del desprestigio del papado y
la Iglesia como instituciones de control moral y social, cuya legitimidad
divina fue poco a poco invistiéndose en el monarca mismo, cuya voluntad
representaba la voluntad de Dios en la tierra.

Las monarquías autoritarias de la Europa medieval no devendrían en


absolutismos “maduros” o absolutismo regio, sin embargo, hasta el siglo
XVII, con el reinado de Luis XIV en Francia.

Fin del absolutismo

Las revoluciones burguesas no pudieron deshacerse del todo de la figura de los reyes.
La Revolución Francesa que puso fin a la monarquía absolutista en ese
país en 1789 y dio pie a las ideas de la Ilustración, por paradójico que
parezca, convivió con el absolutismo en otras naciones europeas en lo que
se denominó Despotismo ilustrado.

Las revoluciones burguesas que barrieron los restos


del feudalismo medieval e impusieron las bases del futuro orden
capitalista temprano no pudieron deshacerse del todo de la figura de los
reyes, y en algunos casos, como la Rusia zarista, perduraron hasta entrado
el siglo XX (La revolución rusa fue en 1917).

Sin embargo, la revolución de 1848, llamada La Primavera de los


Pueblos, abolió la Santa Alianza y deshizo el retorno del absolutismo que
caracterizó al siglo XIX (a partir del Congreso de Viena de 1814-1815). Fue
un proceso gradual de caída del absolutismo, sin embargo.

Límites del poder absolutista

El rey estaba sometido a las leyes morales de la religión y la Iglesia.

En el absolutismo no existían límites, en principio, para la voluntad del


monarca, máximo jurista y autoridad en todas las materias, sociales,
políticas, económicas y morales. No obstante, existían límites que no se
expresaban de forma explícita, pero que de algún modo enmarcaban el
poder real, y eran:

 La ley de Dios. El Rey estaba sometido, como todo buen cristiano, a


las leyes morales de la religión y de la Iglesia.
 El derecho natural. Ciertas partes del derecho, que atañían a los
aspectos más fundamentales de la cultura y que por lo tanto no eran
consideración del Rey, se preservaban en el absolutismo. Leyes como
la herencia, el mayorazgo, etc. que eran consideradas “naturales”.
 Las leyes fundamentales del Reino. Leyes heredadas de la historia
política del Reino y que formaban una especie
de Constitución intangible, fundamentada en la tradición y que no
estaban necesariamente escritas, como la ley de sucesión de los
propios monarcas.

Economía absolutista
En el absolutismo la economía solía ser mercantil y contar con una total
intervención del monarca. Probablemente de la alianza entre la política
feudal de la aristocracia y la burguesía insurgente, dependió que este
modelo de gobierno durara tanto tiempo a pesar de haberse sentado ya las
bases del venidero capitalismo.

Religión durante el absolutismo

La influencia ejercida por los reyes absolutistas sobre el clero fue sutil y discreta.

En teoría, el Rey absolutista era el jefe temporal de la iglesia, cuyos hilos


debía manejar. Sin embargo, el clero era demasiado grande y aún poderoso
para controlarlo directamente, por lo que la influencia ejercida por los reyes
absolutistas sobre el clero fue más bien sutil y discreta. En algunos casos,
los más católicos, el Papa seguía siendo una institución respecto a los
asuntos religiosos. En otros, el Rey podía nombrar, destituir e interferir en
los cargos clericales.

Instituciones absolutistas
El régimen absolutista no contemplaba poderes públicos de ningún tipo,
excepto los designios del monarca, cuya palabra era ley. Sin embargo,
existían cuerpos de funcionarios encargados de la hacienda, la burocracia,
la diplomacia y del ejército, los cuales gozaban de los beneficios de su
cercanía con la clase dirigente.

Sociedad absolutista

La nobleza estaba compuesta por aristócratas y terratenientes.

La sociedad absolutista estaba fuertemente estratificada, separando a


los ciudadanos en tres estratos:

 La nobleza. Los aristócratas y terratenientes, que hacían de


consejeros o aliados del rey, todos protegidos por la fuerza militar.
 El clero. Constituido por la clase eclesiástica, es decir, sacerdotes y
monjas, que vivían del diezmo y de su cercanía con los poderes
políticos.
 El pueblo llano. La masa de trabajadores, campesinos y
comerciantes.
Teóricos absolutistas
Los principales estudiosos políticos que se interesaron por el absolutismo
como método político fueron Jean Bodin (1530-1596), Thomas Hobbes
(1588-1679) y Jacques Bossuet (1627-1704).

Ejemplos de monarquías absolutistas

El reinado de Luis XIV culminó con su muerte en 1715.

El gran ejemplo de una monarquía absoluta plena fue el reinado de Luis


XIV en Francia, también llamado el “Rey Sol”, quien gobernó hasta su
muerte desde 1643 hasta 1715.

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