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Fallo SIRI

El documento resume un fallo de la Corte Suprema de Argentina sobre la clausura de un diario sin justificación. La Corte revoca la sentencia previa y ordena levantar la clausura del diario, estableciendo que las garantías individuales como la libertad de prensa deben protegerse plenamente aunque no exista una ley que las regule específicamente. Un juez disiente al considerar que el recurso presentado no era de hábeas corpus.

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Fallo SIRI

El documento resume un fallo de la Corte Suprema de Argentina sobre la clausura de un diario sin justificación. La Corte revoca la sentencia previa y ordena levantar la clausura del diario, estableciendo que las garantías individuales como la libertad de prensa deben protegerse plenamente aunque no exista una ley que las regule específicamente. Un juez disiente al considerar que el recurso presentado no era de hábeas corpus.

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Fallo de la Corte Suprema

Buenos Aires, diciembre 27 de 1957.

Que en los autos "Siri, Angel, s./interpone recurso de hábeas corpus", en


los que a fs. 47 vta. se ha concedido el recurso extraordinario contra la
sentencia de la Cám. de Apel. en lo Penal del departamento de Mercedes
(Prov. de Buenos Aires), de fecha 28 de mayo de 1957.

Considerando:

Que el solicitante compareció ante el Juzgado en lo Penal Nro 3 de la


ciudad de Mercedes (prov. de Buenos Aires) manifestando que el diario
"Mercedes", de su propiedad y administración, continuaba clausurado desde
comienzos de 1956, "mediante custodia provincial en el local del mismo",
lo que vulneraba la libertad de imprenta y de trabajo que consagran los
arts. 14, 17 y 18 de la Constitución nacional y los arts. 9°, 11, 13, 14
y 23 y demás de la Constitución de la provincia. Solicitó que, previo
informe del comisario de policía del partido de Mercedes sobre los
motivos actuales de la custodia del local del diario, se proveyera lo que
correspondía, conforme a derecho y de acuerdo con las cláusulas
constitucionales citadas.

Que requerido dicho informe por el juez actuante, el comisario de policía


informó que "con motivo de una orden recibida de la Dir. de Seguridad de
esta policía, con fecha 21 de enero ppdo., al mismo tiempo que se
procedió a la detención de Angel Siri, director-propietario del diario
«Mercedes», se cumplió con la clausura del local donde se imprimía el
mismo, el que desde aquella fecha viene siendo custodiado por una
consigna policial colocada al efecto".

Que ante la falta de especificación sobre los motivos de la clausura del


diario, el juez requirió sucesivamente informe del Jefe de policía de la
Prov. de Buenos Aires y del Ministerio de Gobierno de dicha provincia,
todos los cuales manifiestan ignorar las causas de la clausura y la
autoridad que la dispuso. Reiterada por el solicitante la declaración
pedida al comienzo de estas actuaciones, el juez resolvió no hacer lugar
a ella en razón de no tratarse en el caso de un recurso de hábeas corpus,
el cual sólo protege la libertad física o corporal de las personas.

Que el solicitante interpuso recurso de revocatoria, y en subsidio el de


apelación, en cuya oportunidad el juez dispuso requerir nuevo informe del
comisario de policía sobre si el local del diario "aún continúa con
custodia policial", informando este funcionario que desde el 29 de abril
fué dejada sin efecto la consigna y se vigila el local mediante
recorridas que efectúa el personal de servicio de calle". En mérito de
este informe, el juez no hizo lugar a la revocatoria pedida, en
consideración a que "carece de actualidad y fundamento el presente
recurso de amparo, ya que no existe restricción alguna que afecte al
recurrente"; y concedió el recurso de apelación para ante el superior. La
Cám. de Apel. en lo Penal de Mercedes confirmó, por sus propios
fundamentos, la decisión apelada.

Que contra esta sentencia el solicitante ha deducido el presente recurso


extraordinario, fundado en la supuesta violación de las garantías
constitucionales que invocó en su escrito originario, el cual le ha sido
concedido por la Cám. de Apelación.
Que, radicada la causa ante esta Corte Suprema y con el objeto de
actualizar los elementos de hecho, el tribunal requirió del juez en lo
penal de Mercedes informe sobre si subsistía en la actualidad la clausura
del diario, respondiendo el comisario de la localidad, en oficio dirigido
al juez comisionado, que sí subsistía esa clausura.

Que según resulta de los antecedentes antes relacionados, no existe


constancia cierta de cuál sea la autoridad que ha dispuesto la clausura
del diario ni cuáles son, tampoco, los motivos determinantes de ella. En
estas condiciones, es manifiesto que el derecho que invoca el solicitante
de publicar y administrar el diario debe ser mantenido.

Que, por otra parte, en sus diversos escritos el compareciente no ha


dicho que interponía el recurso de hábeas corpus –como lo hace notar,
además, en el escrito de fs. 40–, por lo que es erróneo el único
fundamento de la sentencia denegatoria de fs. 33, confirmada con el mismo
fundamento por la Cám. de Apelación, que da origen a este recurso. El
escrito de fs. 1 sólo ha invocado la garantía de la libertad de imprenta
y de trabajo que aseguran los arts. 14, 17 y 18 de la Constitución
nacional, la que, en las condiciones acreditadas en la causa, se halla
evidentemente restringida sin orden de autoridad competente y sin
expresión de causa que justifique dicha restricción.

Que basta esta comprobación inmediata para que la garantía constitucional


invocada sea restablecida por los jueces en su integridad, sin que pueda
alegarse en contrario la inexistencia de una ley que la reglamente: las
garantías individuales existen y protegen a los individuos por el solo
hecho de estar consagradas por la Constitución e independientemente de
las leyes reglamentarias, las cuales sólo son requeridas para establecer
"en qué caso y con qué justificativos podrá procederse a su allanamiento
y ocupación", como dice el art. 18 de la Constitución a propósito de una
de ellas. Ya a fines del siglo pasado señalaba Joaquín V. González: "No
son, como puede creerse, las «declaraciones, derechos y garantías»,
simples fórmulas teóricas: cada uno de los artículos y cláusulas que las
contienen poseen fuerza obligatoria para los individuos, para las
autoridades y para toda la Nación. Los jueces deben aplicarla en la
plenitud de su sentido, sin alterar o debilitar con vagas
interpretaciones o ambigüedades la expresa significación de su texto.
Porque son la defensa personal, el patrimonio inalterable que hace de
cada hombre, ciudadano o no, un ser libre e independiente dentro de la
Nación Argentina" ("Manual de la Constitución argentina", en "Obras
completas", vol. 3, Buenos Aires, 1935, núm. 82; confr., además, núms. 89
y 90).

Que en consideración al carácter y jerarquía de los principios de la


Carta fundamental relacionados con los derechos individuales, esta Corte
Suprema, en su actual composición y en la primera oportunidad en que debe
pronunciarse sobre el punto, se aparta así de la doctrina
tradicionalmente declarada por el tribunal en cuanto relegaba al trámite
de los procedimientos ordinarios, administrativos o judiciales la
protección de las garantías no comprendidas estrictamente en el hábeas
corpus (Fallos, t. 168, p. 15; t. 169, p. 103 y los posteriores). Los
preceptos constitucionales tanto como la experiencia institucional del
país reclaman de consuno el goce y ejercicio pleno de las garantías
individuales para la efectiva vigencia del Estado de derecho e imponen a
los jueces el deber de asegurarlas.
Por tanto, habiendo dictaminado el procurador general, se revoca la
sentencia apelada. Vuelvan los autos al tribunal de origen a fin de que
haga saber a la autoridad policial que debe hacer cesar la restricción
impuesta al solicitante en su calidad de director-propietario del diario
clausurado. – Alfredo Orgaz. – Manuel J. Argañarás. – Enrique V. Galli. –
Benjamín Villegas Basavilbaso. – En disidencia: Carlos Herrera.

Disidencia del Dr. Carlos Herrera.

Considerando:

Que según resulta de las constancias de autos, la autoridad policial de


la Prov. de Buenos Aires mantiene clausurado el diario "Mercedes", que se
publicaba en la ciudad del mismo nombre de dicha provincia; y que Angel
Siri, invocando la calidad de director y administrador del periódico y la
libertad de imprenta y de trabajo consagradas por la Constitución
nacional, se presentó a fs. 1 ante el juez del crimen local solicitando
se requiriera informe a la policía sobre los motivos de la clausura y con
su resultado se proveyera de acuerdo con - las cláusulas constitucionales
que citó; solicitud reiterada a fs. 32, después de los diversos informes
producidos, con los cuales no se pudo aclarar debidamente quién había
ordenado la clausura y por qué razones.

Que el juez resolvió a fs. 33 desestimar la presentación del recurrente


en razón de que el recurso de hábeas corpus ha sido instituído solamente
para la protección de la libertad personal; decisión de la que Siri pidió
revocatoria a fs. 35 manifestando que no obstante no existir ya consigna
policial en el local del diario y haber sido sacados los precintos de las
puertas del mismo, no se atrevía a abrirlas "sin antes obtener el «bill»
de indemnidad declarativa" de sus jueces naturales.

Que después de un nuevo informe policial confirmatorio de lo aseverado


por Siri, el a quo desestimó a fs. 38 la revocatoria invocando los
fundamentos de su resolución anterior y la inexistencia actual de
restricción alguna, pronunciamiento que fué confirmado por sus
fundamentos por el tribunal de apelación. Contra esa resolución se
interpuso por el afectado el presente recurso extraordinario,
manifestando que se mantenía la clausura, hecho que resulta confirmado
por el informe policial de fs. 59, expedido a requerimiento de esta
Corte.

Que no obstante la imperfección con que la cuestión ha sido planteada por


el recurrente, se deduce de sus expresiones que pretende que el juez del
crimen tome alguna medida, que no concreta, para hacer cesar la clausura
del diario por ser ella violatoria de la libertad de imprenta garantizada
por el art. 14 de la Constitución nacional. A ello, por lo demás, reduce
sus manifestaciones en el memorial de fs. 51, aclarando que no ha
interpuesto un recurso de hábeas corpus sino el remedio legal de
peticionar a las autoridades.

Que el procurador, en su dictamen de fs. 64, sostiene que el recurso


extraordinario de hábeas corpus sólo protege a las personas privadas de
su libertad corporal sin orden de autoridad competente y se remite a lo
que expusiera en Fallos, t. 236, p. 41, donde expresó que esa conclusión
no implica, por cierto, que no existan medios para hacer efectivo el
derecho de publicar las ideas por la prensa sin censura previa cuando él
es afectado por actos de autoridad; y que de igual manera que la
protección del derecho de propiedad se ejerce mediante diversas acciones,
civiles y criminales, sin que quepa decir que la garantía constitucional
correspondiente sea anulada porque no constituya materia del recurso de
hábeas corpus, el recurrente puede también perseguir el reconocimiento de
los derechos que invoca y el cese de trabas que, según afirma, se oponen
a su ejercicio, mediante las acciones civiles, contencioso
administrativas y criminales correspondientes.

Que esa es indudablemente la doctrina que surge de la jurisprudencia de


esta Corte (Fallos, t. 183, p. 44 ; t. 169, p. 103; t. 168, p. 15), que
ha establecido reiteradamente que la vía del hábeas corpus solamente
procede cuando se invoca una restricción ilegal a la libertad corporal de
las personas; y que los demás derechos garantizados por la Constitución
deben ser defendidos por otras acciones ajenas al remedio indicado. Es
cierto que el recurrente manifiesta que el que ha interpuesto no es un
recurso de hábeas corpus; pero no solamente no concreta de qué acción se
trata sino que el trámite impreso a la causa a su pedido y con su
conformidad ha sido el establecido por las leyes procesales para dicho
recurso.

Que no es discutible que en un régimen constitucional como el vigente en


la República, la jurisdicción proviene de la ley. Entendido el término en
su acepción más amplia, es decir, como comprensivo de las normas
constitucionales, se da así la necesidad de que la actuación de
cualquiera de los agentes de los poderes constituidos, debe ajustarse a
ellas, no sólo en cuanto al contenido de sus resoluciones, sino también
en cuanto a la competencia y a la forma de expedirlas. Y estos
requisitos, que diferencian la actuación reglada de los órganos de un
Estado constitucional, a la manera americana, de la actividad
discrecional propia de otros regímenes, es particularmente imperiosa
respecto de los judiciales. Ellos, en efecto, por lo mismo que son
custodios de la observancia de la Constitución nacional por los demás
poderes, están especialmente obligados al respeto de las propias
limitaciones, entre las cuales figura, en primer término, la de no
exceder la propia jurisdicción (Fallos, t. 155, p. 250).

Que evidentemente el argumento no se abate con la invocación de la


posible subsistencia de principios constitucionales conculcados. Está
claro, en efecto, que el contralor de constitucionalidad está también
sujeto a la reglamentación de los procesos judiciales, porque de otra
manera la división y la igualdad de los poderes se habría roto, en
beneficio del Judicial. Por eso la jurisprudencia de esta Corte no ha
reivindicado la supremacía de sus propias resoluciones, sino en cuanto se
las ha expedido en el ejercicio de sus atribuciones constitucionales y
legales (Fallos, t. 205, p. 614 y otros).

Que si aún fuera admisible argüir con la posibilidad de que el silencio


legislativo o la inoperancia de los procedimientos legales no pueden
impedir la vigencia de los derechos y principios consagrados por la
Constitución, debería observarse que semejante razonamiento, que reviste
carácter extremo, indudablemente supone la demostración acabada de
aquellos requisitos. Porque no es so color de que una vía pueda
estimarse, por los jueces, preferible a otra, que les sea dado prescindir
de las prescriptas por el órgano legislativo, titular como es de la
soberanía popular en esa materia. Y menos cabría hacerlo sobre la base de
la posible aplicación defectuosa de las leyes vigentes para la tutela de
los derechos patrimoniales, o de aquellos otros que se ejercitan con la
disposición de lo que es propio, como es la de publicar ideas por medio
de la prensa por el dueño de un periódico. Se trataría, en todo caso, de
corruptelas que no son insalvables y que de cualquier modo no justifican
la excedencia señalada de la propia jurisdicción. Porque los derechos que
la Constitución acuerda son tales conforme con las leyes que reglamentan
su ejercicio (art. 14, Constitución nacional). Y entre éstas figuran las
de la defensa judicial de aquéllos en la manera prescripta por el
ordenamiento jurídico, si ha de ser verdad, como esta Corte ha dicho, que
el orden de nuestra convivencia reposa en la ley (Fallos, t. 234, p. 82 y
sus citas). El prudente y decoroso respeto de las propias limitaciones al
par que de las facultades de los demás poderes, hace evidente que la
prescindencia de base normativa para la actuación jurisdiccional, sólo
puede ser admisible en condiciones vitalmente extremas, entre las que las
circunstancias relatadas del caso, impiden encuadrar a éste.

Por ello, y de acuerdo con lo dictaminado por el procurador general, se


confirma la resolución apelada en cuanto ha podido ser materia de
recurso. – Carlos Herrera.
Publicado por Gustavo Arballo en 1:39 p.m.

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