Entre la biología y la cultura: los avatares de la antropología
La antropología social se vio influencia por las teorías de Charles Darwin y de Jean Baptiste
Lamarck y por discursos filosóficos y antropológicos, desarrollando un lenguaje científico sin
dudar que el sexo y la raza son datos de naturaleza. De igual forma que en toda sociedad, ya
sea salvaje, bárbara o civilizada, las mujeres son naturalmente sometidas por el hombre,
durante el siglo xix.
Las teorías de Darwin y Lamarck tuvieron un gran impacto en el evolucionismo
antropológico.
Lamarck en 1809 publica su filosofía zoológica, planteando que un organismo puede ir
cambiando en el transcurso del tiempo y que los seres humanos heredan caracteres
adquiridos por sus antepasados, marcando a Ia futura antropología social.
El origen del hombre y Ia selección sexual (1871), donde propone una concepción de Ia naturaleza
humana que traspasa los límites de Ia reflexión sobre lo biológico, donde trata de explicar los
distingue al hombre de las otras especies animales: la moral.
Darwin defiende que la especie humana progresa gracias a los instintos animales, que forman parte
de la naturaleza humana, ¿por qué no pensar que los "instintos sociales" pueden transmitirse
mediante Ia selección natural?, el acepta que el ser humano es un ser social, pero a su vez, defiende
que existen instintos básicos como el de supervivencia, o el del amor de una madre bacia su recién
nacido, que los humanos comparten con los animales y que, además, no se transmiten por
aprendizaje, sino que se heredan.
Darwin también sostiene que existe una diferencia en Ia potencia mental entre los dos sexos del
género humano, que no es anatómicamente visible, pero que puede constatarse atendiendo a los
superiores logros alcanzados por los hombres en todas las obras que emprenden.
Lo característico del modelo de análisis basado en el determinismo biológico consiste en establecer
una relación causa-efecto entre lo biol6gico y lo sociocultural.
Por ejemplo, como las mujeres reproducen biológicamente Ia especie (dato biológico), ellas cuidan
de Ia progenitura y del hogar (dato social). Ese modelo de análisis entiende que el sexo y Ia raza son
datos puramente biológicos, e ignora que Ia idea de que ambas marcas del cuerpo son fenómenos
exclusivamente materiales proviene de unas ciencias naturales hacia las que las disciplinas sociales
miran en busca de su modelo metodológico. las ciencias sociales se reservan el estudio de lo social,
lo cultural y lo simbólico, y las naturales el de lo somático y lo fisiológico.
Invocar aquí estas consideraciones, resultado de Ia crítica feminista materialista de los setenta del
siglo XX, ayuda a comprender que Ia síntesis de Ia evolución de Ia humanidad propuesta por una
antropología decimonónica marcada por Darwin y Lamarck hubiese sido imposible sin esas
construcciones intelectuales heterogéneas que son el sexo y Ia raza de igual forma en Ia búsqueda
de universales de tipo cognitivo, moral, económico, psicosexual, político o religioso que permitieran
definir cuál es Ia naturaleza de Ia naturaleza humana y dar cuenta de cómo había pasado el género
humano del salvajismo a Ia civilización. Y por último, también hubiera sido imposible sin el contexto
de dominación colonial en el que se inscribe y en el que adquiere significado moral y político.
2. 1. Promiscuidad sexual, matriarcado y patriarcado en Ia antropología evolucionista
La antropología social surge a mediados del siglo xix por Lewis Henry Morgan en Estados Unidos, de
Ia de Edward Burnett Tylor en Gran Bretaña, y de Ia de Lucien Levy-Bruhl en Francia.
La primera antropología científica fue evolucionista.
De Morgan a Tylor, pasando por Bachofen, Levy-Bruhl, Maine o McLennan, los antrop6logos
evolucionistas remontan el tiempo y proponen una síntesis de Ia historia evolutiva de Ia humanidad
en Ia que sexualidad, matrimonio, familia y parentesco se articulan con los modos de subsistencia y
producción, las formas de organización social y política, y los sistemas de creencias.
Las sociedades matriarcales, en las cuales las mujeres impusieron el matrimonio y, desde estas, a las
sociedades patriarcales, esboza un fresco que será retenido, entre otros, por Friedrich Engels,
Sigmund Freud y Simone de Beauvoir.
Estos autores inspiran a muchos en el siglo XX, a debates en las escuelas antropológicas a las
antropólogas feministas y a las tres grandes corrientes del movimiento feminista occidental: Ia
liberal, Ia marxista-socialista y Ia radical.
Hubo 3 aspectos que ayudaron a la síntesis de la evolución, la primera observando a los pueblos
primitivos, la segunda, que también los observaron, parafraseando a Evans-Pritchard y la tercera
desde una posición de dominación colonial.
Es decir que la síntesis de la evolución esta construida sobre una concepción etnocéntrica,
androcéntrica y racial de Ia historia imaginando lo que ha transitado la especie humano hasta ser
civilizado del cual gozan los hombres y mujeres de raza blanca.
Para el evolucionismo el progreso es bio-social y Ia humanidad avanza mental y materialmente de lo
más simple a lo más complejo.
Leyendo las obras de los evolucionistas se constata: 1) que salvo Westermarck, asumen Ia hipótesis
de que en un lejano pasado existió Ia promiscuidad sexual; 2) que creen que el tabú del incesto,
surgido de un sentimiento de moralidad ligado a creencias religiosas, fue capaz de frenar los
instintos sexuales de los varones e hizo emerger las primeras formas de organización social) que
consideran a Ia familia basada en el matrimonio monógamo como el único tipo civilizado de familia;
4) que piensan que Ia línea divisoria entre las sociedades salvajes y las civilizadas Ia establece el
hecho de que las primeras se organizan social- Capitulo 2: Entre Ia biología y Ia cultura mente
basándose en el sexo y el parentesco, mientras que las segundas lo hacen políticamente teniendo en
cuenta el territorio y Ia propiedad privada; 5) y que creen que las mujeres han sido las mayores
beneficiarias del estadio de civilización.
Entre los años 1861 y 1877 en el cual Bachofen, McLennan, Maine, Lubbock, Tylor y Morgan publican
sus principales obras, siendo principales productores de la primera antropología científica
proporcionando proporcionan a Ia disciplina algunos de sus principales conceptos: el de cultura, por
ejemplo, o los de exogamia, endogamia, poliandria, poliginia, clases de edad o clases de sexo y, en
esa medida, serán referentes obligados para diferentes escuelas antropol6gicas del siglo XX, a pesar
de sus diferencias tipos de diferencia, ellos se interrogan lo mismo sobre el origen de las
instituciones que organizan lo social y no dudan de que si bien "Ia organizaci6n en gentes a base de
afinidad de parentesco parece indicarse naturalmente como esqueleto arcaico de Ia antigua
sociedad en la que existe todavía una organización más vieja y arcaica, Ia de categorías a base de
sexo".
Todos ellos consideran que las categorías de sexo como base arcaica de las sociedades humanas.
Mclennan y Bachofen debaten que la especie humana surgió a través de la foliación matrilineal
habría organizado lo social en tiempos muy remotos, dando Lugar, según Bachofen, a un estadio
matriarcal en el que las madres ostentaron el poder, pero Maine sostiene que "Ia condici6n primitiva
de Ia especie humana fue lo que se llama el estado patriarcal"
En conclusión, los seres humanos han tenido que reglamentar las relaciones sexuales. Es esa
reglamentaci6n de Ia sexualidad Ia que, en definitiva y primordialmente, distinguirla a Ia especie
humana de otras especies animales Y se situaría en el origen del matrimonio, Ia familia y el
parentesco.
En 1861 Bachofen publica sobre el matriarcado en el cual busca los rastros dejados por un sistema
jurídico basado en el derecho materna o gineco ratico que antecedió al derecho paterno.
Para el jurista "el matriarcado no pertenece a ningún pueblo determinado, sino a un estadio
cultural" por el que ha atravesado toda Ia humanidad "
También el sugiere que la humanidad ha atravesado por tres estadios culturales: hetairismo,
ginecocracia y patriarcado.
El hetairismo corresponde a la infancia de la humanidad, la ginecocracia es el derecho materno
gracias a su mayor religiosidad, las mujeres imponen a los hombres el matrimonio, Ia familia y un
orden religioso dominado por divinidades femeninas.
La familia y el matrimonio son dos instituciones creadas por la mujer.
El hombre para librarse de la ginecocracia fingen ser madres mediante la covada en la cual imponen
Ia paternidad como un principio superior al de Ia maternidad, entrando a estadio patriarcal que
representa una etapa de evolución positiva en Ia que el espíritu (masculino) vence a Ia materia
(femenina).
Morgan recurre a la obra sociedad primitiva interesándose por las consecuencias jurídicas,
econ6micas, sociales y políticas de los sistemas de parentesco en aquellas sociedades organizadas en
base al sexo y al parentesco.
Lo que en cada tipo de familia varia es el régimen de matrimonio, cohabitación y residencia; lo que
conduce al hombre a buscar esposa; y el rol de la esposa.
Cuando hubo la transmisión de hijos cambio la descendencia de la vía femenina a la masculina, se
estableció por primera vez una base real para la autoridad paterna lo cual perjudico los derechos de
la madre y esposa.
Morgan constata que, en las primeras etapas de su desarrollo entre los antiguos griegos y romanos,
a las mujeres "les estaba vedado el trato con el sexo opuesto y su inferioridad era inculcado como
principio hasta que lleg6 a arraigarse en el espíritu de Ia mujer misma. La esposa no era Ia
compañera de su marido, ni su igual". Defensor de que "Ia esposa, necesariamente, debe ocupar el
mismo plano que su marido en cuanto a dignidad, derechos personales y posición social"
Donde Morgan parece circunscribir Ia igualdad entre los sexos al ámbito de una familia monógama
Durante el mismo lapso temporal en el que los antrop6logos producen su síntesis de Ia evoluci6n
sociocultural de Ia humanidad, John Stuart Mill publica La sujeción de Ia mujer (1869) uno de los
textos que abre las puertas al desarrollo del pensamiento feminista liberal.
Diez años después, Auguste Bebel publica La mujer y el socialismo obra que establece los
fundamentos del pensamiento socialista sobre Ia "cuesti6n de Ia mujer".
La familia monógama, transformada o no, como horizonte de futuro; la tensión entre emancipaci6n
y mantenimiento de los roles de sexo tradicionales; y el horizonte de las luchas sufragistas, son el
telón de fondo de unas antrop6logas decimon6nicas, comprometidas con el feminismo y con la
lucha por Ia abolici6n de Ia esclavitud, que investigaron sobre Ia realidad social de las mujeres
primitivas. A caballo entre dos siglos: el XIX y el XX; entre dos escuelas: la evolucionista y Ia
particularista; entre dos métodos: el comparativo y el hist6rico, son ellas las precursoras de Ia
antropología feminista.
Ia antropología se adentra en el siglo XX y son algunas de las precursoras de Ia antropología
feminista quienes, en lo que respecta a las mujeres, descubren Ia principal falla del credo
evolucionista. Y son ellas también las que, por vez primera, la formulan en términos políticos al
relacionarla con su realidad de mujeres civilizadas.
2.2 Precursoras olvidadas: antrop6logas decimon6nicas ante Ia "cuesti6n de Ia mujer"
Erminnie Platt Smith, Harriet Martineau, Alice Fletcher, Matilda Cox Stevenson, Elsie Clews Parsons,
Ruth Underhill, Ruth Bunzel, Gladys Reichard, Esther Goldfrank y Ruth Benedict se dedicaron al
estudio de la antropología en sus vertientes evolucionistas hicieron trabajo de campo y, salvo
Benedict, se interesaron profesionalmente por Ia "cuestión de Ia mujer".
El sexo, dato de naturaleza, cuya lectura política condiciona el acceso a Ia educación de las mujeres
civilizadas, las priva del derecho al voto, y las somete a Ia autoridad del marido en el matrimonio.
En estados unidos había más antropólogas feministas que en Europa occidental.
En los años 1870-1945 hay una segunda ola de del movimiento feminista para Ia obtenci6n del
derecho al voto, a una igual educaci6n para niñas y niños, a Ia igualdad entre marido y mujer en Ia
familia, al control de Ia natalidad, y al acceso al mercado laboral, en cambio en los estados unidos
inicia en 1870 y finaliza en 1920 al momento de ella obtener el derecho del voto.
Las estadounidenses redactaran en 1 848 el primer documento colectivo del movimiento feminista:
Ia declaración de Seneca Falls. Los años de Ia Guerra de Sucesión (1861-1865), durante los cuales
muchas mujeres lucharon por Ia abolición de Ia esclavitud y reclamaron su derecho del voto.
National Woman Suffrage Assocation (NWSA) , primera Asociación feminista radical, independiente
de iglesias y partidos políticos, que se mantuvo en acción hasta 1920.
También se creo Ia Women's Anthropological Society of America (WASA), primera asociación
antropológica destinada a promover profesionalmente a las antropólogas y a abrirles campos de
investigación.
Benedict considerada como precursora de la antropología feminista.
Pero existieron otras antropólogas feministas antes que Bnedict (Rosenberg, 1 982; Parezo, 1 993;
Behar y Gordon, 1 995) que actualmente son olvidadas) ellas exploran las relaciones entre
antropología y feminismo, esas precursoras comparten rasgos significativos con las antropólogas
feministas de los setenta del siglo XX.
Para Tylor y Boas, el sexo es un factor de identificación primario que permite que, tanto Ia esposa
que ayuda a su marido antropólogo, como Ia profesional de Ia antropología, establezcan con las
mujeres primitivas una relación de natural empatía, puesto que ambas comparten una misma
naturaleza femenina.
Elsie Clews Parsons publica The Old-Fashioned Woman (1913) y Social Rule: A Study of the Will to
Power (1916), en el cual explica los roles sociales de las mujeres será ella quien afirme en Social Rule
que es Ia organización social patriarcal la que oprime por igual a todas las mujeres; y ella también
quien sostenga que "el principal objetivo del feminismo debe ser Ia des feminización, Ia
desclasificación de las mujeres como mujeres, el reconocimiento de las mujeres como seres
humanos"
En 1919, imparte en Ia New School for Social Research, el curso Sex in Ethnology en el que analiza Ia
división del trabajo entre hombres y mujeres en diferentes sociedades, y como estas distribuyen
diferencialmente las funciones entre ambos sexos.
Para Royer su síntesis teórica positivista le lleva a afirmar que, originariamente, ambos sexos eran
iguales, aunque muy pronto en Ia historia de Ia evolución de Ia especie, las mujeres tuvieron que
desempeñar roles diferentes a los de los hombres y adquirir hábitos distintos, derivados de sus
diferencias físicas. les hizo adquirir una serie de instintos específicos mientras que los hombres
adquirieron otros. Y es dentro de Ia familia donde sitúa dos instintos fundamentales.
Nacidas a principios del siglo XX, Margaret Mead, Ruth Landes, Cora Du Bois, Phyllis Mary Karberry,
Audrey Richards o Mónica Hunter Wilson, son algunas de las antropólogas más significativas de una
disciplina que se encuentra en pleno proceso de renovación metodológica, son ellas las que, 40 años
antes de que se distinga analíticamente el sexo del género, le proporcionan monografías que
describen las relaciones entre los sexos en diferentes contextos etnográficos. Y son ellas también
quienes, teniendo como principales informantes a las mujeres, inician un análisis de dichas
relaciones