enocidio
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Calaveras en el Nyamata Memorial Site erigido en recuerdo del genocidio de Ruanda.
Cementerio que rememora la matanza de Srebrenica.
Para otros usos de este término, véase Genocidio (desambiguación).
El genocidio (del griego γένος génos 'estirpe' y el latín -
cidio, apofonía de caedere 'matar') es un acto perpetrado con la intención de
destruir, total o parcialmente, a un
grupo nacional, étnico, racial, religioso o político.
El término «genocidio» fue acuñado por Raphael Lemkin en 1944 y es un delito
internacional. Comprende cualquier acto que consista en la «matanza y lesión
grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo, sometimiento
intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su
destrucción física, total o parcial, medidas destinadas a impedir nacimientos en el
seno del grupo, traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo».
El término fue acuñado y definido por primera vez por el jurista judío-
polaco Raphael Lemkin, que en 1939 había huido del holocausto y encontrado
asilo en Estados Unidos. En su libro El poder del Eje en la Europa
ocupada publicado en 1944 definió así el genocidio:1
Las nuevas concepciones requieren nuevos términos. Por "genocidio" nos referimos a la estructura de
una nación o de un grupo étnico. Esta nueva palabra, acuñada por el autor para denotar una vieja
práctica en su desarrollo moderno, está conformada de la palabra griega antigua genos (raza, tribu) y la
palabra latina cidio (matar), así correspondiente en su formación a palabras como tiranicidio, homicidio,
infanticidio, etc. En términos generales, el genocidio no significa necesariamente la destrucción
inmediata de una nación, excepto cuando se logra mediante la matanza masiva de todos los miembros
de una nación. Se trata más bien de significar un plan coordinado de diferentes acciones encaminadas a
la destrucción de los fundamentos esenciales de la vida de los grupos nacionales, con el objetivo de
aniquilar a los propios grupos. Los objetivos de tal plan serían la desintegración de las instituciones
políticas y sociales, de la cultura, el idioma, los sentimientos nacionales, la religión y la existencia
económica de los grupos nacionales, y la destrucción de la seguridad, la libertad, la salud, la dignidad y
incluso las vidas de las personas que pertenecen a esos grupos. El genocidio se dirige contra el grupo
nacional como una entidad, y las acciones involucradas están dirigidas contra individuos, no en su
capacidad individual, sino como miembros del grupo nacional.
Según el sociólogo e historiador estadounidense Michael Mann, el genocidio es el
grado más extremo de violencia intergrupal y el más extremo de todos los actos
de limpieza étnica.2 Para este autor el impacto de los genocidios durante el
siglo XX es devastador, tanto por el número de víctimas, que cifra en más de 70
millones de personas, como en la extrema crueldad de las agresiones. 3