0% encontró este documento útil (0 votos)
105 vistas6 páginas

Rafael Moneo

Rafael Moneo es un arquitecto español nacido en 1937 en Tudela, Navarra. A lo largo de su carrera ha destacado por proyectos como la renovación de la Estación de Atocha en Madrid y ampliaciones de museos como el Thyssen y el Prado. Para Moneo, cada proyecto requiere un enfoque único basado en su contexto e historia, en lugar de imponer un estilo personal. Se inspira en maestros como Torres Balbás y Sáenz de Oiza, y sus obras reflejan un profundo

Cargado por

DanielParadise
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
105 vistas6 páginas

Rafael Moneo

Rafael Moneo es un arquitecto español nacido en 1937 en Tudela, Navarra. A lo largo de su carrera ha destacado por proyectos como la renovación de la Estación de Atocha en Madrid y ampliaciones de museos como el Thyssen y el Prado. Para Moneo, cada proyecto requiere un enfoque único basado en su contexto e historia, en lugar de imponer un estilo personal. Se inspira en maestros como Torres Balbás y Sáenz de Oiza, y sus obras reflejan un profundo

Cargado por

DanielParadise
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

RAFAEL MONEO

Consideraciones sobre la obra de Rafael Moneo.

Nace en Tudela (Navarra) en 1937. Al poco tiempo de su licenciatura, en 1961, gana el Premio Nacional de
Arquitectura, junto a Fernando Higueras, por el Museo de Restauraciones Artísticas de Madrid. Ha
desarrollado una intensa labor docente tanto en Madrid como en Barcelona. Además , ha sido profesor
invitado en algunas de las universidades más prestigiosas del mundo, como Princeton y Hardvard. Algunos
de sus proyectos más emblemáticos son la renovación de la Estación de Atocha de Madrid, la ampliación
del Museo Thyssen y del Museo del Prado y el Kursaal de San Sebastián. Ha sido galardonado con
algunos de los premios más importantes del mundo, como el Pritzker y el Mies Van der Rohe.

Analizando toda y cada una de sus obras en la búsqueda de la arquitectura ausente, se observa una
versatilidad edificatoria, una diversidad volumétrica, unos resultados que parecen desiguales. Por este
motivo, no se puede hablar de un estilo propio. El mismo Rafael Moneo dice que no le gusta la idea de
tener un estilo personal y consistente, aunque cierto es que un punto común de los proyectos de Rafael
Moneo lo representa el contexto, tanto histórico como el entorno próximo. Es partidario de investigar la
ciudad y enlazarla con su pasado. Para Moneo, la arquitectura debe estar por encima de un deseo
estilístico concreto. Se decanta por una arquitectura que tenga identidad propia, que sea fruto de un
proceso de reflexión específico en cada caso. De este modo, la obra nace marcada por el lugar, por el
pasado y por su función futura. Mantiene referencias a metros de todos los tiempos y sus materiales
constructivos preferidos son la piedra y el ladrillo.

“A lo largo de mi experiencia como arquitecto, no recuerdo el haber dedicado una mayor atención a algún
proyecto en especial. No he tenido proyectos favoritos, ni proyectos que he acabado con desgana. Tengo la
sensación de haber afrontado los proyectos siempre con parecida ambición, y dedicado igual esfuerzo a
todos y cada uno de ellos. Esto tiene que ver quizá con una actitud ante la obra en la que no es tanto el
proponer un lenguaje o un método de trabajo lo que preocupa, cuanto al desarrollo de ideas capaces de
resolver los problemas específicos de cada proyecto. Me gustaría no caer en el ridículo de la equivocación
lingüística, esa sensación que tenemos a menudo cuando contemplamos algunas de las arquitecturas
recientes, destruidas por el intento de identificar paradigmas, olvidando los problemas reales. Me interesa
más alcanzar la solidez lingüística y conceptual, dotar al proyecto de supervivencia...”

Conversación con Alejandro Zaera, 1994, revista El croquis.



Para Rafael Moneo, el dibujo adquirió una gran importancia en sus obras. La técnica del dibujo acaba
condicionando la obra. Para ello, se inspira en dibujos de Alvar Aalto, Frank Lloyd Wright,... También
muestra un gran interés en la razón, en construir con racionalidad. Todo el mundo de ideas y referencias
está vibrando en cada uno de sus proyectos. Es muy importante destacar que para un arquitecto como
Moneo, el mundo de las ideas y el mundo intelectual es muy importante. Es un ejemplo de traslado del
pensamiento a la práctica, de proyectar desde el conocimiento, y como esto va cogiendo forma.

MAESTROS


En cuanto a sus referencias o maestros, Moneo siempre habla de dos maestros que ha tenido y que le han
influenciado en gran medida: Leopoldo Torres Balbás (el cual restauró la Alhambra con un criterio
científico. Restauró la cúpula de aires orientales) del que aprendió el rigor, llegar hasta el final de los
problema o proyectos para resolverlos y la necesidad de conocimiento de la historia; y, por otro lado,
Francisco Javier Sáenz de Oiza, del que aprendió el entender cómo ser arquitecto, la pasión, la vitalidad,
nunca conformidad,... Con éste último trabajó como ayudante-estudiante en el proyecto de Torres Blancas
durante varios años.

OBRAS
Bankinter (1972-76)


Se trata de una obra realizada junto a Ramón Bescós. La explicación de esta obra la realiza en comparativa
con un escrito con el cual identifica rasgos en común (no prácticos, si no de conocimiento). En este caso lo
compara con Una obra de Ignazio Gardella en el que habla, tomando una obra de éste en Venecia, de cómo
un edificio puede insertarse en la trama histórica de una ciudad.

Más allá de su carácter y sentido urbano, y la inserción en un medio predeterminado, es posible destacar
em este edificio muchas influencias externas que moldearon la arquitectura de Rafael Moneo durante esos
años y que siguen presentes hasta el día de hoy. Si nos limitamos a un análisis básico del edificio
entenderemos que éste está concebido desde la concepción racionalista y moderna de la arquitectura. Sin
embargo, una visión más profunda nos permite encontrar una serie de elementos tomados de distintas
arquitecturas pero reinterpretados en forma acertada por Moneo. Podemos ver en el uso del ladrillo o
tratamiento de las ventanas las imágenes de los rascacielos del Chicago de principios de siglo y de los
edificios de Sullivan; o una influencia no directa de la arquitectura de Robert Venturi si no a sus escritos; o
el uso del material y la disposición de las ventanas a Louis Kahn; o el gesto diagonal de la entrada a Alvar
Aalto,...

La intervención de Moneo es uno de los momentos clave en la creación de una excepcional declaración
urbana como es el eje de “La Castellana”, lugar que representa el poder en la capital española. La obra
supone la ampliación de una construcción ya preexistente, el Palacio del Marqués de Mudela, de estilo
clasicista. El nuevo edificio se levanta sin que la función ya de un estilo bancario, que ya estaba
estereotipada, condicionase su forma. Moneo busca que haya un entendimiento con el antiguo edificio y
con su entorno y que, además, se adapte a las necesidades de un estilo bancario.

Esta construcción nos permite verificar que la decisión de distanciarnos de los intereses del momento
relacionados con el lenguaje o las tecnologías, favoreciendo en cambio el deseo de responder a lo
específico a través de la disciplina, ha contribuido a garantizar que el edificio se ha mantenido. Es una
arquitectura tradicional pero mas ligada al respeto histórico que a la sobrecarga tecnológica. El deseo de
esta arquitectura de insertarse en un entorno construido existente, de resolver sus problemas dentro del
contexto, refleja ese respeto escrupuloso en otros edificios bancarios posteriores de Rafael Moneo, como
las extensiones al Banco de España o al Museo del Prado, donde la arquitectura encuentra su razón de ser
en la ciudad y en la función que cumple allí. En este gesto se puede ver el respeto que Moneo siempre ha
mostrado por la ciudad. Tiene un gran interés por la ciudad como marco en el que se produce la
arquitectura. No intenta entender la obra como objeto de la ciudad.

Una de las decisiones claves en el proyecto fue el respaldo al edificio residencial adyacente, al final de la
parcela, lo que lo vincula a la estructura preexistente y lo consolida. Esta restricción de parentesco debía
hacerse de tal manera que el nuevo volumen no obstruyera la vista del edificio vecino. El problema se
resolvió haciendo uso de una directriz oblicua que redujo drásticamente el volumen de la nueva
construcción. El corte diagonal, auténticamente como Venturi, genera una “proa” hacia Marqués de Riscal
que es eficaz en varios niveles: de hecho separa el volumen construido del muro divisor; transforma el
nuevo edificio en un muro vertical que funciona como aun fondo neutral para la delicada arquitectura de la
villa. El proyecto terminó por la construcción de un muro. Además de la naturaleza singular de las
habitaciones en el piso de acceso, la repetición tipo Rossi que deja su marca en los pisos dedicados a las
oficinas es algo fundamental.

Un vaciado escultórico de la “proa” de la planta baja permite identificar la entrada y diferenciarla de la villa;
un pavimento abstracto de losas de granito ayuda a ambos edificios a mantener su respectiva autonomía,
dado que se mantienen como objetos independientes. La rampa de acceso al aparcamiento, entre las
construcciones antiguas y las nuevas, hace que esta independencia tan apreciada separe físicamente
ambos volúmenes. El uso del ladrillo prensado que la villa usa, crea una continuidad intencional tectónica,
cromática y textural.

Razón, Construcción, Forma y Belleza podrían ser las palabras clave que elegiríamos hoy en día para
definir al Bankinter.
Ampliación del Banco de España (2002-2003)


Para la comprensión de este edificio, se ha de estudiar el texto que explica el desarrollo de ampliación que
Moneo realiza antes de construir el colmatamiento de la manzana del Banco de España. Se realiza la
comparativa con la Mezquita de Córdoba. En el artículo, Moneo se pone en contra de todos los que habían
criticado las diferentes intervenciones que esta había sufrido. Hace un repaso muy minucioso de todas
ellas y lo que supuso cada una a la estructura, sociedad, espacios etc. En definitiva, defiende que un
edificio pueda mantener su espíritu, a pesar de todas las intervenciones que sufra, siempre que en origen
posea una estructura consolidada y una propuesta de configuración sólida.

Para Moneo es muy importante que pese a la intervención, el edificio del Banco de España se siga
reconociendo su totalidad, manteniendo la esencia de él. El edificio original es construido por el arquitecto
Eduardo Adaro en 1891, con un estilo neoplateresco e historicista. Nace con esa voluntad de volcar hacia
el Paseo del Prado, con la entrada principal simétrica, etc. Moneo sin embargo, dirá que Adaro construye el
chaflán que sirve para preparar el camino para las siguientes intervenciones. La primera ampliación que se
produjo fue en 1927 por José Yarnoz, en la calle de Alcalá. El arquitecto entiende los mecanismos
compositivos del arquitecto anterior, igual que en la mezquita, y es capaz de ampliar manteniendo los
mismos presupuestos de composición. La ampliación del arquitecto se ha de parar porque existe un
edificio historicista de una banca privada en la esquina de la manzana, que de alguna manera, impide que
el edificio crezca hasta el final de ella. Más adelante, en los años 60/70, llega una tercera ampliación. Esta
será de la parte trasera del banco, ampliación bastante menos afortunada y brillante que las anteriores.
Entendido como edificio ‘de borde’.

Finalmente, en los años 70 se planteo un concurso para el Banco de España, en él se pretende hacerse
con toda la manzana, lo que garantizaría la seguridad del Banco. Se invitará para el concurso a los
arquitectos mas brillantes del momento, entre los que estaban Moneo. Había muchas variedad de
propuestas, tanto edificios tecnológicos como fachadas clásicas, etc. Moneo en este caso plantea
completar el edificio. Derriba el antiguo edificio de la banca y completa esa esquina, de la misma manera
que habían hecho los anteriores arquitectos en las diferentes ampliaciones. Se tratará entonces de un
edificio bastante mimético con lo anterior. La clave se encuentra en ese pórtico de cariátides que repite
como lo hizo Yarnoz en su intervención.

El proyecto trabaja con materiales en piedra de gran sección, con esa estereotomía que en todo el
complejo se percibe. En este proyecto, se percibe la idea del ‘decoro urbano’ ya que no es el caso en el
que el arquitecto deja su firma, si no que se mimetiza con lo que hay para que con el paso de los años se
entienda como edificio que se completa sin traicionar esa idea principal.

Edificio de la Maternidad Gregorio Marañón (2003)


En el texto que correspondería a este proyecto, se hace un repaso muy profundo a la historia de la
arquitectura. Se habla del concepto de fragmentación. Cómo la fragmentación, poco a poco, se ha ido
conformando como un punto dominante de la arquitectura actual. En este caso, Moneo trabajará el
concepto aparentemente opuesto de la ‘compacidad’. Será aquí donde la dificultad de la arquitectura se
centrará en la construcción de los límites y trabajar su interior de manera independiente.

Se parte de una idea que no se logra construir, la de intervenir en una manzana mucho más grande,
ocupada por instalaciones de la antigua maternidad de O’Donnel y, de esta manera, reordenar todas estas
manzanas del ensanche madrileño de Castro. Los puntos de partida del proyecto son los de aceptar de
forma deliberada las restricciones claras del perímetro, asumir esas circunstancias tan constreñidas y
responder al programa tan exigente (hospital de la maternidad y hospital pediátrico).

Una de las cuestiones fundamentales fue la de dividir, como se pueden diferenciar los dos programas sin
perder la unidad. Se hace a través del desnivel de la calle, para crear dos accesos a dos cotas diferentes.
En definitiva, lo que se estaba planteando desde un principio era la limpieza y reordenación de una
macromanzana. Aparecen entonces una serie de mecanismo geométricos potentes, que permiten separar
el edificio del suelo, para enmarcar los accesos y evacuación del hospital.

La idea era la de construir un edificio compacto que pudiera ser permeable hacia el interior a través de una
serie de patios. El edificio es muy cerrado hacia el exterior, las habitaciones tiene un alto grado de
intimidad, y vuelcan todas a los patios interiores. Existe un diagrama racional y muy rígido que es el que
permite ordenar el complejo del hospital (ej: la unidad de enfermería en la esquina que sirve a las
habitaciones de alrededor).

En definitiva, se pretende jugar con la compacidad frente la fragmentación, ’de moda’. Entre los proyectos
históricos, Moneo hace referencia a las termas, así como la mezquita de Córdoba (con esas dos unidades
del patio y el Haram); o a las villas palladianas. Se apoya en todos estos ejemplos que hablan de
arquitectura compacta.

También podría gustarte