LAS DIREFENCIAS ENTRE LOS REGÍMENES PATRIMONIALES DEL MATRIMONIO EN
EL PERÚ
Pueden variar de régimen las veces que crean
En el Perú existen dos regímenes patrimoniales necesario, siempre y cuando cumplan con los
del matrimonio. Cualquiera que sea el régimen en requisitos formales de escritura pública e
vigor, ambos cónyuges están obligados a contribuir inscripción registral (art. 296 CC).
al sostenimiento del hogar según sus posibilidades
y rentas (art. 300 CC)
Los cónyuges pueden elegir entre dos regímenes:
Separación de patrimonios Sociedad de gananciales
Si los contrayentes eligen el régimen de
separación de patrimonios, deben otorgar Si los contrayentes optan por el régimen de gananciales, no es
escritura pública bajo sanción de nulidad, la cual necesario que otorguen escritura pública ni mucho menos que
además debe inscribirse en el registro personal inscriban el régimen en mención en el registro personal, pues
para que surta efectos (art. 295 CC). a falta de escritura se presume que eligieron este régimen.
Todos los bienes que adquieran los cónyuges, sea
Desde la celebración de matrimonio se forma un patrimonio
gratuito u oneroso, durante la vigencia del
común, una comunidad de gananciales sin personalidad
matrimonio, ingresan a sus respectivos
jurídica propia independiente de los cónyuges que la integran,
patrimonios. No se forma un patrimonio común.
quienes no tienen una cuota ideal establecida sobre dicho
patrimonio, como sucede en le caso de la copropiedad.
Cada Cónyuge conserva la propiedad de sus
bienes, la administración y disposición de estos.
En consecuencia, los cónyuges adquieren, Puede distinguirse entre bienes propios de cada cónyuge y
disfrutan y disponen de sus bienes sin limitación bienes de la sociedad. No obstante, todos los bienes
alguna, como si no estuvieran casados. adquiridos durante el matrimonio se presumen sociales
(incluso los adquiridos a nombre de uno solo) y quien desee
enervar tal presunción deberá probarlo.
Los frutos de los bienes propios de cada
cónyuge le corresponden al titular del bien.
Los bienes propios son administrados y dispuestos
libremente por cada cónyuge, pero los frutos y productos
que rinden se consideran bienes sociales.
El cónyuge que ha contraído una deuda debe
responder por ella con su propio patrimonio, no
comprometiendo para nada al otro cónyuge.
Los bienes sociales son administrados por ambos cónyuges,
o por uno, cuando se lo faculta. Para que se pueda gravar o
disponer de éstos se requiere de la intervención de ambos
(art. 315 CC).
También se distingue entre deudas propias y sociales. Las
primeras son pagadas con los bienes propios de cada cónyuge
y las segundas con el patrimonio de la comunidad de
gananciales.