TEOLOGÍA BÍBLICA Y SISTEMÁTICA
CAPÍTULO II. DIOS
La existencia de Dios.
Las sagradas escrituras nunca tratan de demostrar la existencia de Dios usando pruebas científicas porque
lo asume como una creencia natural del hombre (Rom 1:20). En todas partes de la Biblia Dios se enuncia como
conocido. En el A.T el hombre no podía discutir o tratar de demostrar la existencia de Dios porque estaban
convencidos de que le conocían. Sus mentes y sus corazones estaban impregnados de pensamientos del Señor y
sabían que el Espíritu de Dios les inspiraba y los iluminaban. El hombre no puede conocer a Dios mediante sus
propios esfuerzos. Dios habla, aparece; el hombre escucha y contempla. Dios se acerca al hombre; acuerda un
pacto, le da mandamientos. El invisible se manifiesta a sí mismo ante ellos, y ellos lo saben.
Las Escrituras no ofrecen una razón para la existencia de Dios, entonces, ¿por qué lo intentamos
nosotros? Primero: para convencer a las personas que buscan sinceramente a Dios pero cuya fe ha sido
oscurecida por alguna dificultad y dicen: Quiero creer en Dios. Pero una persona egoísta que desea vivir en el
pecado y desafía que le demuestren que Dios existe, no será convencida por ningún argumento. La fe es un
asunto moral antes que intelectual. Si una persona no está dispuesta a pagar el precio, evadirá toda clase de
evidencia. (Lc. 16:31).
Segundo: para fortalecer la fe de los que ya creen. Los que reciben cualquier cosa de la Palabra con regocijo para
aumentarla o enriquecerla.
Las evidencias de la existencia de Dios las encontramos en la creación, la naturaleza del hombre y la
historia humana. De estas tres esferas deducimos la existencia de Dios:
Argumento cosmológico: El universo debe tener una causa o creador. Cosmos: significa mundo. La razón nos
dice que el universo debe tener un comienzo. Todo efecto debe tener una causa. El universo es un efecto y por lo
tanto debe tener una causa. Los científicos evolucionistas se mofan de la Creación y/o del Diseño Inteligente
como de algo que no vale la pena examinar científicamente. Para que algo sea considerado una “ciencia”, dicen
ellos, debe estar sujeto a observación y probado, debe ser “naturalista”. La Creación es por definición
“sobrenatural.” Dios y lo sobrenatural, no pueden ser observados o probados, por lo tanto, la Creación y/o el
Diseño Inteligente no pueden ser considerados por la ciencia. Sin embargo, el origen del universo y el origen de
la vida no pueden ser probados u observados. Ambos, la Creación y la Evolución están basados en sistemas de fe
cuando ellos hablan de los orígenes. Ninguno puede ser probado porque no podemos regresar a billones (o miles)
de años atrás para observar el origen del universo y la vida en el universo. Los científicos evolucionistas
rechazan la Creación en terrenos que lógicamente los fuerzan también a rechazar la Evolución como una
explicación “científica” de los orígenes. La Evolución al menos en lo concerniente a los orígenes, no encaja en la
definición de “ciencia” más de lo que lo hace la Creación.
Argumento teleológico: El diseño impresionante del universo indica que debe existir una mente suprema.
Teleos: significa diseño o propósito. Una analogía típica de éste, es el "argumento del relojero" el cual fue dado
por William Paley (1743-1805). El argumento es el siguiente: Si Ud. encuentra un reloj en un campo vacío,
lógicamente concluirá que este fue diseñado y que no es el producto de una formación al azar. De igual manera,
cuando miramos la vida y el universo, es natural concluir que existe un diseñador y que vemos cómo la forma del
universo y de la vida, operan perfectamente. El ojo es usado típicamente como un ejemplo de diseño. Este tiene
un desarrollo maravilloso; pero para que cumpla su función, deben existir muchas partes convergentes que de
forma individual no tendrían función, sino que tienen valor sólo en el todo del diseño. Sólo en la total
combinación es que éstos exhiben su función completa y esta función se debe al diseño.
El argumento de Paley es el siguiente: Los artefactos humanos son producto del diseño inteligente.
El universo se parece a los artefactos humanos.
Por lo tanto, el universo es un producto del diseño inteligente.
Pero el universo es complejo y gigantesco, en comparación a los artefactos humanos.
Por lo tanto, existe un diseñador poderoso y grandemente inteligente que creó el universo.
Argumento antropológico: La naturaleza del hombre con sus instintos, emociones y aspiraciones indican la
existencia de un gobernante personal. El hombre es dueño de una naturaleza moral, es decir, su vida es regulada
por conceptos del bien y del mal. Sabe que hay una conciencia recta que debe seguirse, y una conducta errónea
que debe evitarse. Ese conocimiento se conoce como la conciencia. Cuando hace lo recto, la conciencia aprueba,
pero cuando lo malo, la conciencia condena o desaprueba. La conciencia habla con autoridad, pero como el
hombre tiene libre albedrío él puede apagar ese fuego interno. El gran filósofo alemán Kant, dijo: “dos cosas me
llenan de asombro; los cielos tachonados de estrellas sobre mí y la conciencia dentro de mí”
Argumento histórico: La historia nos proporciona evidencia de una providencia que todo lo dirige. Está basado
en el hecho de que cada pueblo, a través de la historia, ha tenido una percepción básica de lo divino y ha sentido
la necesidad de adorar. Ese sentimiento viene de Dios.
El argumento pragmático: formulado por el filósofo y matemático francés Blaise Pascal (1623-1662), afirma
que es imposible probar la existencia o la no existencia de Dios, pero que la fe es superior a la incredulidad,
porque al final, si Dios existe, el creyente será recompensado, mientras que el incrédulo sufrirá una pérdida
eterna.
LA NATURALEZA DE DIOS
Dios es espíritu, infinito, eterno e inmutable en su ser, sabiduría, poder, santidad, justicia, verdad y
bondad. Si se quiere otra definición podemos lograrla a través de sus nombres:
a) Elohim. Describe la omnipotencia y su poder creador. Es el Dios-creador. Significa plenitud de
poder. Es una forma plural con significado singular, una evidencia para simbolizar la Trinidad.
b) Jehová. Se origina del tetragrámaton YHWH cuando fueron introducidas las vocales en el
lenguaje hebreo, abarcando los tres tiempos gramaticales del verbo ser: El que fue, es y será, en
otras palabras “El eterno” Puesto que Jehová es el Dios que se revela al hombre, significa: Me he
manifestado, me manifiesto y me manifestaré a mí mismo. La relación con su pueblo queda
sintetizada por sus nombres.
1. Jehová Rafa: “Yo soy jehová, tu sanador” a los que se encuentran postrados en un lecho de
dolor. (Ex 15:26)
2. Jehová Nissi: (Jehová mi bandera) para los que claman acosados por el enemigo. (Ex 17: 7,15)
3. Jehová Shalom: “Jehová es paz” a los agobiados por las tribulaciones. (Juec 6:24).
4. Jehová Ra’ah: “Jehová es mi pastor” (Sal 23:1) a los peregrinos en la tierra.
5. Jehová Tsidkenu: “Jehová justicia nuestra” (Jer 23:6). Los que claman conscientes de la
condenación en busca de ser justos.
6. Jehová Yireh: “Jehová proveerá” (Gn 22:14). A los necesitados.
7. Jehová Shama “Jehová está allí” (Ez 48:35). Cuando el reino venga sobre la tierra.
c) El. Es empleado en el idioma hebreo en palabras compuestas: El-Elyon (Gn 14:18-20). El
altísimo. Exaltado sobre todo aquello que se llama dios o dioses. El-Shaddai (Ex 6:3). El Dios
suficiente para las necesidades de su pueblo. El-Olam, Dios eterno (Gn 21:33).
d) Adonay. Significa literalmente “Señor” y nos expresa la idea de gobierno y dominio. (Ex
23:17; Is 10:16,33). En virtud de lo que es y ha hecho reclama para sí servicio y obediencia de su
pueblo. Este nombre se aplica en el N.T al Cristo Glorificado.
e) Padre. Es empleado tanto en el A.T como en el N.T. En su significado más amplio, describe a
Dios como el productor de todas las cosas, y el creador del hombre de manera que en lo a que a
creación respecta, todo puede ser llamado descendencia o producto de Dios (Hch 17:28). Sin
embargo, esta relación no garantiza la salvación. Solo quienes logran una vida nueva por medio de
su Espíritu son sus hijos en un sentido íntimo y salvador. (Jn 1:12,13).
LOS ATRIBUTOS DE DIOS.
Podemos fijar nuestros pensamientos e ideas con respecto a Dios mediante la revelación que Dios ha dado
de sí mismo; si Dios dice: "Yo soy Santo" podemos decir que Dios es santo. La santidad es entonces un atributo
de Dios, porque es una cualidad que podemos atribuirla a Dios mismo. ¿Qué diferencia hay entre los nombres de
Dios y sus atributos? Los nombres de Dios expresan todo su ser, mientras que sus atributos indican varias facetas
o aspectos de su carácter. En él podemos establecer tres tipos de atributos:
1) Atributos no relacionados. Lo que Dios es en sí mismo (Su naturaleza interior )
a) Espiritualidad. Es un Espíritu con personalidad. (Jn 4:24 ) Piensa, siente, habla y por lo tanto
mantiene comunicación directa con sus criaturas. Dios no está sujeto a las condiciones de la
existencia natural. De ahí que no pueda ser visto con ojos naturales o comprendido por los sentidos.
Dios es una Persona verdadera, pero de naturaleza tan infinita que no puede ser comprendido a la
perfección por la mentalidad del hombre, ni descrito en forma adecuada por el lenguaje humano.
b) Infinidad. No está sujeto a las limitaciones humanas y naturales. La infinidad puede ser considerada
de dos maneras: (1) En relación con el espacio. Se caracteriza por la inmensidad (1Re 8:27); es decir,
la naturaleza de la Deidad está igualmente presente en el todo del espacio infinito, y todo está
afectado por su presencia y poder. (2) En relación con el tiempo: Es eterno. (Éx 15:18; Dt 33:27;
Neh 9:5; Sal 90:2; Jer 10:10; Ap 4:8-10). El pasado, presente y el futuro son el presente para su
mente. Por ser eterno, es inmutable, "Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
c) Unidad. Dt 6:4 dice: Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno (אֶ חַד, echad o ekjad) es. Dios se
aleja de las costumbres de los pueblos politeístas, pero esto no contradice la enseñanza del nuevo
testamento sobre la trinidad. Debemos de distinguir entre dos clases de unidad: la absoluta y la
compuesta. La expresión "un hombre" nos da la idea de unidad absoluta, porque nos referimos a una
persona. Pero cuando leemos que un hombre y una mujer serán "una sola carne" Gn 2:24 tenemos
unidad compuesta, puesto que se quiere significar la unión de dos personas. Compare Esd 3:1; Ez
37:17; escrituras que emplean para "uno" ("echad" en hebreo) el mismo vocablo que se emplea en Dt
6:4. Un término distinto, ("yachid") es empleado para proporcionar la idea de unidad absoluta, o
calidad absoluta de uno. Gn 22:2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único (יָחִיד, yachid o yakjid),
Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los
montes que yo te diré. Gn 22:12; Am 8:10; Jr 6:26; Zac 12:10; Pr 4:3; Jc 11:34; Nm 13:23; Sal
25:16
2. Atributos activos; Dios en relación con el universo.
a) Omnipotencia. Significa que tiene libertad y poder para hacer todo dentro de su naturaleza, sin llegar a
contradecirse, por ejemplo: mintiendo o violar sus propias leyes. Luc 1:37 porque nada hay imposible
para Dios. Naturalmente que esto no significa que puede hacer o hará, por ejemplo, una cosa absurda o
contradictoria o antinómica, como, por ejemplo. También tiene control y soberanía sobre todo lo hecho o
por hacer. Dios permite acciones malvadas porque no puede violar el libre albedrío que dio, Con el
objeto de vencer finalmente al mal. Ap 15:3. Sólo Dios es todopoderoso, y ni aún Satanás puede hacer
nada sin su consentimiento. Job. 1 y 2.
b) Omnipresencia. Inmensidad es la presencia de Dios en relación con el espacio, mientras que
omnipresencia es su presencia vista en relación con sus criaturas. Mientras que Dios está en todas partes,
no significa ello que habite en todas partes. Solo cuando entra en relación personal con un grupo o
individuo, se dice que habita o vive en ellos. Génesis 28:15-17; Isaías 66:1,2; Ef 1:23.
c) Omnisciencia. Dios no razona, no reflexiona ni aprende o descubre porque sus conocimientos del
pasado, presente y futuro son instantáneos para él. Sabe quién se perderá y quien no, pero no influye en
su libre albedrío. Dios prevé el futuro, pero no lo fija o determina para el hombre. Gn 18:19; I Cr 28:9;
Sal 94:9; Lc 16:15; II Tim 2:19.
d) Sabiduría. La sabiduría de Dios es una combinación de su omnisciencia y omnipotencia. Dios hace
siempre lo que corresponde, de la manera correcta, en el momento oportuno. Sal 104:24; Pr 3:19; Jer
10:12; Ro 11:33; Ef 3:10.
e) Soberanía. Dios tiene el absoluto de gobernar y disponer de sus criaturas según su voluntad. y de la
absoluta dependencia que todas las cosas tienen de él para su continuación. El señor D. S. Clarke nos
dice lo siguiente: La doctrina de la soberanía de Dios es muy provechosa y estimulante. ¿Si se nos diera a
elegir, qué elegiríamos: ser gobernados por el destino ciego, o la suerte caprichosa, o nuestro criterio
miope y pervertido, ¿o por un Dios infinitamente sabio, santo, amoroso y poderoso? El que rechaza la
soberanía de Dios, elige entre lo que queda.
3. Atributos morales. Dios en relación con sus criaturas morales.
a) Santidad. Significa absoluta pureza moral; no puede pecar ni tolerar el pecado. La raíz etimológica del
vocablo "santo" es "separado" Apartado. Está separado del hombre en lo que respecta a:
Espacio. Él está en el cielo, el hombre en la tierra. Está separado del hombre en naturaleza y
carácter. Dios es perfecto, el hombre imperfecto;
Naturaleza y carácter. Dios es divino, el hombre humano; Dios es moralmente perfecto, el
hombre es pecaminoso. Vemos que la santidad de Dios es el atributo que establece y preserva la
distinción entre Dios y las criaturas. Cuando los serafines describen el resplandor del que se
sienta en el trono, exclaman: "Santo, santo, santo Jehová de los ejércitos." Isaías 6:3. Solamente
Dios es santo en sí mismo. Se habla de gente santa, de edificios y objetos santos, porque Dios los
ha hecho santos, o los ha santificado. El vocablo "santo" Aplicado a personas u objetos es un
término que expresa una relación con Jehová, los artículos deben de ser limpios; y las personas
deben de consagrarse a fin de vivir de acuerdo a la Ley de la Santidad.
b) Justicia. "La justicia es santidad en acción" Es la santidad de Dios manifestada en el trato justo con sus
criaturas. Génesis 18:25. Dios juzga no como los jueces modernos lo hacen, por las pruebas que otros
presentan en el tribunal, sino que descubre las pruebas por sí mismo. El mesías no juzga según la vista de
sus ojos ni argüirá por lo que oyeren sus oídos, sino que lo hará con equidad y justicia. Is 11:3,4.
c) Fidelidad. Es digno de confianza absoluta porque sus palabras siempre se cumplirán y su pueblo debe
reposar en sus promesas. Éx 34:6; Jos 23:14; Is 25:1; Ro 15:8; 1Tes 5:24; 2Tes 3:3; Heb 10:23; Ap 15:3.
d) Misericordia. Es la bondad divina ejercida para aliviar las desgracias y aflicciones de sus criaturas; es la
que conduce a Dios a tener una gran paciencia en la salvación. Sal 103: 8 – 18.
e) Amor. Es el atributo de Dios por cuya razón desea mantener una relación personal con los que llevan su
imagen, y especialmente con los que se han hecho santos y son como él en carácter. Dt 7:8; Ef 2:4,5; Is
49:15,16; Ro 8:39.
f) Bondad. Es ese atributo en razón del cual imparte vida y otras bendiciones a sus criaturas. Sal 25:8;
145:9; Ro 2:4; Mt.5:45; Hch 14:17. Para algunos la existencia del mal y del sufrimiento presenta un
obstáculo para creer en la bondad de Dios, pero no se puede culpar al fabricante si algún obrero
negligente arroja arena en la maquinaria de vida.
Dios hizo todas las cosas buenas pero el hombre estropeó su obra. El famoso escritor Robert L
Stevenson escribió lo siguiente: “si yo, desde mi atisbadero, mirando con ojos miopes, la más pequeña
fracción del universo, puedo percibir en mi propio destino, evidencias dispersas de un plan y algunas
señales de una bondad que todo lo rige, ¿me enojare tanto como para quejarme de que todo no puede ser
descifrado? ¿No debo maravillarme, más bien, con agradecimiento, de que en un plan tan amplio haya
podido leer, aunque poco, un aliento para mi fe?”
LA TRINIDAD DE DIOS
Es una unidad compuesta, y que en esta unidad hay realmente tres personas y cada una de ellas
conscientes en grado supremo de las otras dos personas. Existía una eterna comunión entre ellas antes de que los
seres finitos fueran creados. Luego Dios nunca estuvo solo. No es que haya tres Dioses, cada uno de ellos
independientes, de existencia propia, por sí mismo. Los tres cooperan con una mente y propósito, de manera que
en el sentido más exacto del vocablo, son "uno." El Padre crea, El hijo redime, y el Espíritu Santo santifica. Sin
embargo, en cada una de esas operaciones, los tres están presentes. El Padre es eminentemente Creador, y sin
embargo, el Hijo y el Espíritu son presentados en la función de cooperar en dicha labor. El hijo es eminentemente
el Redentor, no obstante, lo cual el Padre y el Espíritu son presentados en la función de enviar al Hijo para
redimir. El Espíritu Santo es el Santificador, y el Padre y el Hijo cooperan en dicha labor.
El Hijo entró en el mundo de una forma cuando se revistió de naturaleza humana, y se le dio un nuevo
nombre, Jesús. El Espíritu Santo entró en el mundo en una nueva forma, es decir, como el Espíritu de Cristo,
encarnado en la Iglesia. Y sin embargo, los tres operan o trabajan juntos. El Padre testificó del Hijo (Mt. 3:17); y
el Hijo testificó del Padre. Juan 5:19. El Hijo testificó del Espíritu (Juan 14:26), y más tarde el Espíritu testificó
del Hijo. Juan 15:26. ¿Parece todo esto difícil de comprender? La doctrina de la trinidad es claramente una
doctrina revelada, no una concebida por la razón del hombre. ¿De qué otra manera podríamos comprender con
respecto a la naturaleza interior de la Divinidad, excepto por la revelación? 1Corintios 2:16. Es cierto que el
vocablo "trinidad" no aparece en el Nuevo Testamento. Se trata de una expresión teológica, inventada durante el
siglo segundo para describir la Divinidad.
Podemos comprender con toda facilidad por qué la doctrina de la trinidad fue a veces malentendida y
presentada erróneamente. Era difícil encontrar un vocabulario humano por medio del cual expresar la unidad de
Dios y al mismo tiempo la realidad y distinción o claridad de las personas. Al poner énfasis con respecto a la
deidad de Cristo, y a la personalidad del Espíritu Santo, algunos escritores parecen estar en peligro de caer en el
triteísmo, o sea la creencia en tres Dioses. Otros escritores, al recalcar la unidad de Dios, parecen correr peligro
de olvidar la distinción entre las personas. Este último error es conocido con el nombre de sabelianismo, que fue
iniciado por el obispo Sabelio, quien enseñaba que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son simplemente
aspectos o manifestaciones de Dios. Este error ha aparecido muchas veces en la historia de la iglesia y es
corriente aún en la actualidad. Es evidente que esta doctrina carece de fundamento bíblico, y contradictoria con
las distinciones claras en las Sagradas Escrituras entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El Padre ama y envía
al Hijo; el Hijo parte y retorna al seno del Padre. El Padre y el Hijo envían al Espíritu Santo; el Espíritu Santo
intercede ante el Padre. Si leemos la oración intercesora (Juan 17) con la idea de que el Padre, el Hijo y el
Espíritu Santo son una sola persona, revelará lo absurdo de la doctrina: "Como me he dado la potestad de toda
carne, para que yo dé vida eterna a todos los que me di... Yo me he glorificado en la tierra, he acabado la obra
que me di a mí mismo con la gloria que tenía conmigo antes de que el mundo fuera"
¿Cómo fue preservada la doctrina de la trinidad para que no cayera en el sabelianismo, que niega la
distinción entre las tres personas de la trinidad, y el triteísmo o sea la creencia en tres Dioses distintos en la
trinidad? Mediante la formulación de dogmas, esto es, interpretaciones que definen la doctrina y la protegen del
error. El ejemplo siguiente de un dogma se encuentra en el Símbolo de Atanasio, formulado durante el siglo V,
dice así: Adoramos a un Dios en la trinidad, y la trinidad en la unidad, sin confundir las personas. Ni separar la
sustancia, puesto que la persona del Padre es una, y la del Hijo otra, y la del Espíritu Santo otra. Empero del
Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo hay solo una divinidad, igual gloria y majestad co-eterna. Lo que es el
Padre, también lo es el Hijo y el Espíritu Santo.
El Padre es increado, el Hijo es increado, el Espíritu Santo es increado. El Padre es inmenso, el Hijo es
inmenso, el Espíritu Santo es inmenso. El Padre es eterno, el Hijo es eterno, el Espíritu Santo es eterno. Y sin
embargo, no hay tres eternos, sino uno solamente. De manera que no hay tres seres increados, ni tres seres
inmensos, sino un solo ser increado, un solo ser inmenso. De igual manera El Padre es omnipotente, el Hijo es
omnipotente, el Espíritu Santo es omnipotente. Y sin embargo, no existen tres seres omnipotentes, sino un solo
ser omnipotente. De manera que el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios. Y sin embargo, no
hay tres Dioses, sino un solo Dios. De igual manera el Padre es Señor, el Hijo es Señor y el Espíritu Santo es
Señor. Sin embargo, no hay tres Señores, sino uno solo. Así como nos vemos obligados en honor a la verdad
cristiana a afirmar que cada una de las personas particularmente es Señor o Dios, así también nos vemos
imposibilitados de decir que hay tres Dioses o Señores.
El Padre no fue hecho de nadie, no fue creado, no fue engendrado. El Hijo salió del Padre solamente, no
fue hecho, ni creado, sino engendrado. El Espíritu Santo salió del Padre y del Hijo. No fue hecho, ni creado, ni
engendrado, sino que procede de ellos. Por lo tanto, hay un solo Padre y no tres; un solo Hijo, y no tres; un solo
Espíritu Santo, y no tres. Y en esta trinidad no existe nada primero ni postrero; nada mayor o menor. Empero las
tres personas coeternas son coiguales o mutuamente iguales entre sí; de manera que a través de todo, como se ha
dicho arriba, tanto la unidad en la trinidad como la trinidad en la unidad debe de adorarse.
La doctrina en el A.T
El Antiguo Testamento no enseña ni clara ni directamente la doctrina de la trinidad, y la razón es
evidente. En un mundo donde la adoración de muchos dioses era cosa común, era necesario inculcar en el pueblo
de Israel la verdad de que Dios era un uno, y que no había nadie fuera de él. Si se hubiera enseñado con respecto
a la trinidad desde el principio, ello podría haber sido malentendido e interpretado erróneamente. Empero,
aunque no se menciona en forma explícita, el germen de la doctrina puede descubrirse en el Antiguo Testamento.
Cada vez que un hebreo pronunciaba el nombre de Dios (Elohim) decía realmente: Dioses, pues el
vocablo hebreo está en plural. Imaginémonos a un devoto e iluminado hebreo meditando sobre el hecho de que
Jehová es uno, y al mismo tiempo Elohim, o Dioses. Es posible imaginarse que llegaría a la conclusión de que
existía una pluralidad de personas en un Dios. Pablo cesó de creer en la unidad de Dios, tal como se le había
enseñado desde la infancia. (1Tim 2:5; 1Co 8:4); más aún, recalcó que no enseñaba otras cosas que aquellas que
se encontraban en la ley y los profetas. Su Dios era el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. No obstante lo cual,
predica con respecto a la deidad de Cristo (Fil 2:6-8; 1Tim 3:16) y la personalidad del Espíritu Santo (Ef 4:30) y
coloca a tres personas juntas en la bendición apostólica. 2Co 13:14. Cada uno de los componentes de la Trinidad
es mencionado en el Antiguo Testamento: (1) Padre. Is 63:16; Mal 2:10. (2) El Hijo de Jehová. Sal 45:6-7; 2:6-
7; 2:12; Pr 30:4. El Mesías es descrito con títulos divinos. Jer 23:5-6; Is 9:6. Se hace mención del misterioso
Ángel de Jehová que lleva el nombre de Dios, y que tiene poder para perdonar pecados, o retenerlos. Éx 23:20-
21. (3) El Espíritu Santo. Gn 1:2; Is 11:2-3; 48:16; Is 61:1; Is 63:10. La Trinidad es representada en la triple
Doxología, Is 6:3.
La doctrina en el N.T
Los cristianos primitivos consideraban como base o fundamento de su fe la verdad de la unidad de Dios.
Tanto a los judíos como a los gentiles podían testificarles, diciendo: "Creemos en un Dios." Pero al mismo
tiempo tenían las palabras claras del Señor Jesús para demostrar que reclamaba para sí una posición y autoridad
que hubiera sido blasfemia de su parte reclamarla si no hubiera sido Dios, y los escritores del Nuevo Testamento,
al referirse a Jesús, emplean un idioma que indica que reconocían a Jesús como por "sobre todas las cosas,
bendito por los siglos" Ro 9:5. Y la experiencia espiritual de los creyentes confirma y apoya estas afirmaciones.
Cuando conocían a Jesús, lo conocían como Dios. Lo mismo se puede decir del Espíritu Santo. Los cristianos
primitivos no podían menos que creer que el Espíritu que residía en ellos, que los guiaba, les enseñaba y los
inspiraba para caminar en novedad de vida, era un ser a quien podían conocer, y con quien podían tener
verdadera comunión, y no una simple influencia o sentimiento. Y cuando leían el Nuevo Testamento, descubrían
que en sus páginas se le asignaba al Espíritu Santo los atributos de la personalidad.
De manera entonces que confrontaban a la iglesia primitiva dos verdades, a saber: que Dios es uno, y que
el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios. Y estas dos grandes verdades relativas a Dios
constituyen la doctrina de la trinidad. Dios el Padre era una realidad para ellos; el Hijo era una realidad para
ellos, y así también lo era el Espíritu Santo. Y la sola conclusión a que se podía llegar de estas verdades fue que
en la Divinidad existía una distinción real pero misteriosa de la personalidad, distinción que se puso de
manifiesto en la obra divina para la redención del hombre.
Varios pasajes del Nuevo Testamento mencionan las tres personas divinas. Compare Mt 3:16-17; 28:19;
Jn 14:16-17; Jn 14:26; Jn 15:26; 2Co 13:14; Gál 4:6; Ef 2:18; 2Tes 3:5; 1Pe 1:2; Ef 1:3; 1:13; Heb 9:14.
Una comparación de textos tomada de todas partes de las Escrituras nos demuestra lo siguiente:
(1) Cada una de las tres personas es Creadora, aunque se afirma que hay un solo Creador. Job 33:4 e Is 44:24.
(2) Cada una de las personas es denominada Jehová, Dt 6:4; Jer 23:6; Ez 8:1; 8:3. El Señor, Rm 10:12;
Luc 2:11; 2Co 3:18. El Dios de Israel, Mt 15:31; Luc 1:16-17; 2Sam 23:2-3. El Legislador Ro 7:25; Gál
6:2; Ro 8:2; Stg 4:12. Omnipresente Jer 23:24; Ef 1:22; Sal 139:7-8, y la Fuente de Vida. Dt 30:20; Col 3:4;
Ro 8:10. Sin embargo, se afirma que hay un solo Ser que se puede describir de esta manera.
(3) Cada una de las personas hizo a la humanidad. Sal 100:3; Jn 1:3; Job 33:4; resucita a los muertos Juan
5:21; Juan 6:33; resucitó a Cristo, 1Corintios 6:14 Juan 2:19; 1Pedro 3:18; comisiona el ministerio,
2Corintios 3:5; 1Timoteo 1:12; Hechos 20:28; santifica al pueblo de Dios Judas 1:1; Heb 2:11; Ro 15:16; y
efectúa toda clase de operaciones de carácter espiritual, 1Co 12:6; Col 3:11 y 1Co 12:11.