Colegio Anglo Americano
Proyecto de exploración de Matemáticas
Noviembre 2022
Estudiante: Santiago Montero
Profesora: Gloriana Gomez
Pregunta Generadora
¿De qué manera la matemática se relaciona y aplica en la música?
Introducción:
La matemática está presente en todo lo que nos podemos imaginar. Se puede encontrar en
deportes, moda, arquitectura, tecnología y en una gran variedad de actividades
[Link] las carreras y actividades anteriormente mencionadas están relacionadas con
la matemática de diferentes maneras, en este caso estaré realizando una investigación y
análisis de cómo la matemática se relaciona con la música.
Este proyecto de investigación se va a basar en la música debido a que la música forma parte
de mi vida cotidiana, además, la música tiene mucha importancia en la humanidad. La música
fortalece el aprendizaje y la memoria, regula las hormonas relacionadas con el estrés, permite
rememorar experiencias y recuerdos, influye sobre los latidos, la presión arterial y el pulso y
modula la velocidad de las ondas cerebrales.
Esta investigación se va a realizar mediante: encuestas (estas brindaran la información en
forma de gráficos), también le daré uso a algunas páginas de internet, documentos creados
por otros usuarios (preferiblemente documentos en formato PDF) y observaciones que yo
mismo tenga sobre el tema y lo que vaya investigando.
Desarrollo:
Sin la Física y sus ondas, no habría Música. Esta relación que habría de tener muchos siglos
de investigación, dio comienzo desde la época primitiva, cuando troncos, huesos, etc. eran
creadores de sonidos interesantes. En el siglo VI a.C., en Mesopotamia, ya conocieran las
relaciones numéricas entre longitudes de cuerdas. En el [Link] a.C. En Grecia, Pitágoras
estudia estas relaciones, dando comienzo a la teoría musical occidental europea. Así, nuestra
escala se organiza a partir de siete notas, que se obtienen combinando cuatro relaciones: el
unísono, la cuarta, la quinta y la octava. Para que se produzca sonido se requiere la existencia
de un cuerpo vibrante, denominado foco y de un medio elástico que transmita esas
vibraciones, que se propagan por él constituyendo lo que se denomina onda sonora. El sonido
se propaga como onda longitudinal en sólidos, líquidos y gases, y también puede propagar
como onda transversal en sólidos. Durante la propagación de una onda sonora longitudinal se
producen una serie de zonas de compresión, donde las moléculas están más cercanas unas de
otras y la presión es más alta, y zonas de descompresión o rarefacción, donde las moléculas
se separan y la presión es más baja. Así, cuando una onda sonora se propaga en el aire, las
moléculas de aire vibran a lo largo de la dirección de propagación de la onda, produciéndose
cambios en la densidad y en la presión. Se dice que pitágoras estableció la conexión entre la
música y las matemáticas cuando escuchó un Herrero martillar el yunque. Descubrió que
formaban latidos armoniosos debido al orden de las pesas que se golpeaban. Estaban en la
proporción de 6,8,9 y 12 kg que formaban el Do, Fa, Sol, Do de la de la escala musical. Los
latidos que componen la música son de naturaleza periódica. La creación de ritmos atractivos
implica la generación de notas con la combinación matemática adecuada y el cambio de
frecuencias periodicidad. Una escala musical está formada por un conjunto discreto de tonos,
Con un intervalo de repetición llamado octava. La relación entre los tonos es un factor
determinante en la creación de la música. La melodía se compone de ondas y,
matemáticamente, una melodía perfecta cuando se grafica forma una onda sinusoidal. Se sabe
que la onda sinusoidal es la más perfecta y que solo se puede hacer en el laboratorio o
mediante un diapasón, lo que es evidente incluso en el movimiento de las pinzas cuando está
vibrando. Se ha comprobado que los seres humanos les gusta la música que implica
relaciones más pequeñas de frecuencia entre 2 notas coma la brecha se llama intervalo punto
la estructura de doble hélice del ADN se retuerce en la proporción 2:3 .Esta proporción hace
resonar la quinta, un intervalo muy popular, como sabrá cualquier persona que tenga
conocimientos musicales.
El estudio de la música coma por lo tanto coma resulta más eficaz si se estudian los
conceptos matemáticos subyacentes, como la geometría, La combinatoria, la trigonometría y
el cálculo diferencial. Hay matemáticas instrumentos musicales por ejemplo una simple flauta
d sauce emite una música relajante gracias a las matemáticas aplicadas en su fabricación
punto la flauta de sauce mide unos 50 cm de largo y tiene un tapón de madera en un extremo
con un agujero de poca distancia del mismo. El sonido se produce soplando dentro de la
flauta con una fuerza variable mientras se cubre todo el agujero o una parte de él digamos ¼
o la mitad. Dejando al extremo abierto se produce un tono fundamental con su sobretonos
mientras que manteniéndolos cerrados se produce un armónico diferente. La serie de
Fibonacci consiste en una serie de números en que el número actual es la suma de sus dos
números anteriores. En la música esto se puede ver en las escalas del piano donde las teclas
forman una proporción áurea, la proporción que se forma en la secuencia de fibonacci.
Einstein solía sentarse a tocar música cuando estaba atascado en un problema matemático. Al
concentrarse en el problema en cuestión mientras tocaba el piano o el violín era capaz de
reforzar la comunicación entre los dos hemisferios de su cerebro y aumentar la capacidad
cerebral. Desde el tiempo de Platón la armonía ha sido considerada una rama fundamental de
la física ahora conocida como acústica musical. Tempranos teóricos hindúes y chinos
muestran acercamiento similares todos quisieron mostrar que las leyes matemáticas de
armonía y ritmos no eran solo fundamentales para nuestro entendimiento del mundo sino para
el bienestar del ser humano. Confucio como Pitágoras consideraba los números básicos 1,2,3
y cuatro como la fuente de toda perfección. Hoy en día las matemáticas tienen que ver aún
más con acústica que con composición y el uso de matemáticas en composición está
históricamente limitada en las operaciones más simples de medir y contar punto el intento de
estructurar y comunicar nuevas formas de componer y de escuchar, la música ha llevado a las
aplicaciones musicales de teoría de conjuntos álgebra abstracta y teoría de números. Algunos
compositores han incorporado a la proporción áurea y los puestos que está presente en
diversas áreas de está y es evidente en las afinaciones disposición de notas acordes y
armonías ritmo tiempo y no me en cultura punto además la música moderna proporciona un
número de concentración mayor, especialmente en el estudio y las matemáticas. Pitágoras fue
el primero en relacionar la música y las matematicas. Se centró en el estudio de la naturaleza
de los sonidos musicales y descubrió que existía una relación entre los sonidos armónicos y
los números enteros, creando con ello una teoría matemática de la música. Un número, en
música coma es la creación, danza o pieza instrumental individual que forma parte de una
obra más amplia de ópera, musical u oratorio. A pesar de que hoy en día la música es, sin
duda, una de las Bellas Artes, en sus orígenes era considerado una esencia matemática que
formaba parte del nombre raro junto ala aritmética, la geometría y la astronomía, que
constituían las cuatro ciencias básicas de la educación en la Edad Media a partir del siglo
XVII, en el Renacimiento la música se fue transformando lentamente en ciencia arte, aunque
el interés entre ambas disciplinas se mantuvo. Tal como describe sussan woldenberg, música
y matemáticas comparten algunas de sus propiedades más elementales ambas tienen un
sistema de notación específico antiguo, una codificación concreta que requiere que el emisor
codifica el mensaje y el receptor lo descodifique, basado en ciclos de utilización y apoyados
por los nuevos desarrollos contemporáneos. Las dos tienen un lenguaje universal y abstracto
que requiere de un estudio previo. Las matemáticas estudian las cantidades, las formas, sus
relaciones Y sus variaciones. La músicaes la combinación y variación de ciertas cantidadesen
un mismo instante y a lo largo del tiemporitmo y melodí[Link] teoría matemática de la música
usa estructuras y técnicas aplicadas desde el análisis de obras musicales comoen las que
posiblemente su uso fuera forma intuitivahasta su utilización consciente como fuente de
inspiración para la composición musical contemporánea,siendo a su vez una herramienta
elemental en el estudio de los
procesos físicos del sonido,las
matemáticas están en la propia
esencia de la músicaEs por
elloque los procesos
cognitivos del aprendizaje de
ambas disciplinaspueden
retroalimentarse mutuamente
ayudando al aprendizaje de la
obra. En general, muchos
alumnos consideran las
matemáticas una asignatura
complicada a las que muchos
[Link] ocasiones,este miedopuede dificultar la capacidad de aprendizaje de las personas
que afrontan la materia en un estado de indefensiónaprendida al tener la percepción de no
poder hacer nada para cambiar su comprensión matemática. La didáctica interdisciplinar de
las matemáticas y la música es un una buena alternativa de las estrategias clásicas de la
pedagogía matemática,una forma de enseñar haciendo que se pierda el miedo a esta materia y
a través de un hilo conductor atractivo y motivador como la música en sus diferentes facetas.
En el periodo romano,la música formaba parte de las matemáticas,englobándose en las 7 artes
liberales,Pilar de enseñanzaen la Edad Media. Esta relación cambió con la llegada del
Renacimiento y el nuevo enfoque de las artes y la filosofía. Pitágoras es considerado como el
padre de las matemáticas y Thales como el primer matemático. A él se le adjudican las
primeras relaciones entre matemáticas y música a través de la armonía y los intervalos
musicales, que relacionó a su vez con las distancias a los planetas. Inventó el monocordio,
que como su nombre indica, era un instrumento musical de una sola cuerda a través del cual
demostró que la altura del sonido (su frecuencia, aunque este término no se definió hasta el s.
XVII) es inversamente proporcional a la longitud de la cuerda. Pitágoras y sus discípulos
profundizaron en los intervalos musicales como fuente de nociones matemáticas,
establecieron la armonía musical y sus relaciones como una relación de números
proporcionales.
Los pitagóricos consideraban que todo el universo era armonía y número, ejerciendo una gran
influencia hasta el Renacimiento. Prueba de ello era el uso de las relaciones armónicas y las
proporciones musicales en otras disciplinas como la arquitectura y el arte, en las que la
armonía musical ejercía gran influencia como vía de expresión de la belleza. Vitrubio,
arquitecto del siglo I a.C, se basó en la armonía musical establecida por Pitágoras para definir
las proporciones del cuerpo humano, como veremos luego. También se usaron las
proporciones musicales pitagóricas en los estudios de astrología. Para los griegos, la teoría
matemática de la música formaba parte de la Armonía del Cosmos, teoría basada en la idea
de que el universo se rige por proporciones numéricas armoniosas y el movimiento de los
cuerpos celestes se rige según proporciones musicales. Según esta teoría, las distancias entre
planetas corresponden a los intervalos musicales. Los pitagóricos consideraron que cada
esfera celeste producía un sonido, las más cercanas daban tonos más graves y las más
alejadas más agudos, todos ellos combinados de forma armónica (teoría de la armonía de las
esferas o música de las esferas). Mientras la música fascinaba a los matemáticos, los músicos
eran atraídos por las
posibilidades de incorporar las
matemáticas en el análisis y
composición de sus obras.
Algunos compositores clásicos
compusieron sus obras
basándose, a veces de forma
intuitiva, en estructuras
matemáticas y patrones
estéticos y geométricos, como
Bach, cuya obra está llena de
estructuras geométricas y claves numéricas, o Chopin, quien utilizó aritmética modular al
poner en un dodecágono las 24 tonalidades existentes. Otras veces utilizaban recursos
matemáticos de forma consciente, como es el caso de Mozart y su Juego de Dados en el que
recurrió al cálculo probabilístico a través de un juego de azar para componer valses. Por otro
lado, a partir del siglo XIX-XX es cuando surge la necesidad de crear nuevas composiciones
musicales al margen de los cánones compositivos clásicos, naciendo un nuevo estilo de
música compuesta a partir de estrechas relaciones matemáticas. Destacan músicos y
compositores como Schillinguer, considerado el padre de la música por ordenador
(ilustración 4), Xenakis, cuya obra está repleta de matemáticas (ilustración 5), Schöenberg,
creador del dodecafonismo, Bartók, quien utiliza la sucesión de Fibonacci y crea una nueva
escala (ilustración 2 y 3), o Mazzola, cuyas composiciones se acompañan de un apéndice
matemático para comprender la obra. Esto se resume en la siguiente frase: “Tanto la música
fractal, como los métodos de composición de Schillinguer o la música de Xenakis son
ejemplos de cómo en el último siglo la música se ha servido de las matemáticas para
enriquecerse” (Ríos & García, 2003). A pesar de los estudios existentes que demuestran los
beneficios de las ramas artísticas, en especial de la música, y la importancia de las
inteligencias múltiples y el desarrollo de capacidades en la educación y el aprendizaje, la
música pierde su presencia y su peso en nuestro sistema educativo. Aun así, hay centros
educativos que ponen su grano de arena para invertir esta situación, apostando por el trabajo
integrador del conocimiento.
Actualmente existen algunos proyectos que apuestan por el potencial pedagógico y didáctico
de la confluencia de las matemáticas y la música en un mismo camino. En este sentido, en el
curso 2013/2014 se puso en marcha el proyecto europeo ‘European Music Portfolio:
Sounding Ways into Mathematics’ (EMP-M). En España colabora la Universidad Autónoma
de Barcelona, a través de la cual se está trabajando en este proyecto, bajo el nombre de
‘Musicomàtics’, en diversas escuelas de primaria de Cataluña. El objetivo del proyecto es el
trabajo conjunto de habilidades matemáticas y musicales desde una perspectiva competencial,
y la formación del profesorado en esta metodología interdisciplinar. En nuestro país todavía
está poco presente la confluencia de ambas materias con la educación, aunque la
investigación y bibliografía internacional sobre el tema es amplia. Tal y como apuntan A.
Casals, C. Carrillo y C. González-Martín en su artículo ‘La música también cuenta:
combinando matemáticas y música en el aula’, en el que tratan la situación nacional e
internacional de la relación música-matemáticas, existen algunas prácticas docentes en este
sentido, aunque no suelen publicarse ni difundirse y por tanto no son conocidas, dificultando
la recopilación de experiencias (Casals, Carrillo, & González-Martín, 2014) y los estudios en
este campo.
Aunque casi todas las propuestas educativas existentes en España están orientadas a las
etapas de infantil y primaria, en Secundaria existen algunos talleres puntuales como los
realizados por Divermates (Música quebrada), Caixaforum (Quan els números canten) o el
espectáculo en clave de humor de Materritmo propuesto desde el Departamento de
Matemática Aplicada de la Universidad Politécnica de Madrid. No se ha encontrado un
proyecto didáctico de enfoque interdisciplinar y de aprendizaje significativo que aúne ambas
materias en esta etapa educativa de la misma manera que lo hacen, por ejemplo, el proyecto
del EMP-M, Musicomàtics1, en escuelas de primaria de Cataluña, o algunos colegios del
programa Tàndem2, también en Cataluña. En este último caso, el proyecto educativo se
centra en la especialización en una materia que vertebra el currículum del centro educativo,
como el Tándem ESMUC-Escola Poblenou3, cuyo objetivo es el aprendizaje de todas las
materias del currículo a través de la música como eje de referencia; su objetivo no es formar
músicos ni preparar a los alumnos para el acceso a estudios profesionales de música como es
el caso de los institutos especializados en Bachillerato de artes y los que tienen planes de
estudios ordinarios adaptados a estudiantes de Conservatorios. El oído humano anhela tales
estructuras familiares, sonidos que resuelvan, o "marcos de referencia", como explica Maor.
Es la tonalidad la que nos da armonía; quizás más similar al sentido de armonía que Pitágoras
buscaba en las estrellas.
La tonalidad ha sido un principio rector en la música desde el siglo XVII. La idea básica, y
simplificada, es que la música está confinada a una cierta tonalidad y si se desvía, debe volver
a la tonalidad original. No obstante, en el siglo XX, compositores como Arnold Schönberg
comenzaron a pensar que la tonalidad había "completado su curso", dice Maor.
"Schönberg se propuso reemplazar la tonalidad con una forma de música atonal", dice Maor.
"Me recuerda a la Teoría de la Relatividad de Einstein, porque los marcos de referencia son
todos iguales".
Es una visión interesante, dado que Schönberg y Einstein eran contemporáneos. Se
conocieron, al menos una vez, en un concierto en el Carnegie Hall en 1934. Fue una reunión
de música y matemáticas, personificada. Pero ahí también puede ser donde termina la
conexión. Los expertos de Schönberg le dirán que no hay leyes musicales en la música del
compositor. El serialismo, como se lo conoce a veces, tuvo origen en el dodecafonismo de
Schönberg y evolucionó de varias maneras. Aplicaba reglas sobre la forma en que las notas
de una escala se pueden colocar en una pieza, la forma en que aparecen en una serie y cómo
forman un sentido de unidad en la música. Schönberg rechazó la repetición en una serie de
notas o dictaminó que todas las notas deben tener el mismo valor, que no se puede enfatizar
una sola nota más que otra.
Puede que no sean matemáticas, pero se le perdonaría a quien describa la técnica como
matemática. El serialismo crea patrones basados en reglas que pueden conducir a una
disonancia que nuestros oídos, o nuestra emoción, de lo contrario podrían rechazar, pero la
teoría serial lo permite. Especialmente porque la falta de repetición significa que hay pocos
marcos de referencia. Como sistemas, las matemáticas y la música son imperfectas. Pero a los
matemáticos les gusta pensar que son puras, un sistema que hemos desarrollado para explicar,
calcular y controlar la naturaleza. Pero si pudiéramos hacerlo completamente, "seríamos
Dios", dice Black.
La música, por otro lado, permite cierta imperfección, la disonancia. No necesitamos
entenderla o controlarla completamente. Podemos sentirla. Y tal vez por eso es que legiones
de científicos de alto nivel tocan instrumentos, simplemente por amor a ella. Se dice que
Albert Einstein tocaba el violín porque le ayudaba a pensar.
"Estamos obsesionados con el control de las cosas", dice Maor. "Creemos que cualquier
fenómeno inusual debe tener alguna razón, y esa razón se basa en los números. Pero la
música fue creada para mover nuestras almas, para tocar nuestros sentimientos, nuestras
emociones. Y es por eso que la mayoría de los intentos de someter la música a las
matemáticas han fracasado". Otros siguieron a los serialistas. Steve Reich, Philip Glass, John
Cage, Karlheinz Stockhausen y la musique concrète, ente muchos otros.
"La música es un intento de interactuar con cualquier entorno en el que te encuentres, para
darle sentido, y como el entorno se ha vuelto cada vez más industrial y tecnológico, esa
música ha pasado a primer plano en nuestro intento de entender nuestro entorno, de cómo
estamos cambiando, y cómo la humanidad está evolucionando", dice Matt Black, músico y
científico pionero del software creativo. "Creo que todo es un equilibrio entre el orden y el
caos", opina Black. "La onda sinusoidal (una suave oscilación periódica en el sonido) es un
ejemplo de orden perfecto, es una señal completamente repetitiva, y aburrida porque puedes
predecirla. El ruido blanco, por otro lado, es un completo caos. El caos está lleno de
información, pero no tiene forma, y no es muy útil. Creo entonces que la vida y la conciencia
existen en esa fase de transición entre el orden y el caos, en el punto de encuentro".
Demasiado orden es el estancamiento, dice Black, aburrido, nunca pasa nada interesante. Y
cuando hay demasiado caos, nada tiene oportunidad de unirse u organizarse porque se hace
pedazos. Hemos usado las matemáticas para explicar la música durante siglos. Pitágoras dijo
que los números gobernaban el universo. Pero se equivocó.
Los pitagóricos eran un culto. Juraron mantener sus discusiones en secreto. Como resultado,
poco o ningún registro escrito sobrevivió. Pero sabemos que Pitágoras experimentó con
cuerdas vibratorias. Quien ha investigado la naturaleza matemática de la música se ve
empujado a destacar más los valores intelectuales y metafísicos vinculados al arte de los
sonidos que esos otros de orden emocional. Quien considera que la música se establece sobre
un complejo y rígido orden matemático que el músico no hace sino descubrir, evidenciar e,
incluso, reproducir en sus composiciones, y que esta estructura esencialmente racional,
corresponde a otra estructura igualmente racional, de todo el universo, reivindica con ello la
independencia de la música respecto a la poesía o a cualquier otro lenguaje artístico.
Así, las teorías matemáticas sobre la música y las teorías que sostiene un origen común a
música y poesía se excluyen la una a la otra, en tanto se contraponen como dos modos
radicalmente distintos de concebir la música y su función.
Vamos a detenernos en aquella característica de la música destacada por muchos desde
tiempos muy antiguos, estos es, su profunda racionalidad, su carácter hiper- lingüístico, su
rígida organización matemática.
En el pensamiento griego se encuentran las raíces de nuestra cultura musical, al igual que las
de la cultura matemática. La música era un elemento educativo desde el punto de vista social,
siendo este concepto de música muy diferente respecto a la idea moderna de la música como
arte. Leibniz está convencido de que la música posee una irrefutable estructura matemática.
La armonía matemática del universo se revela por ello de modo sensible e inmediato a la
percepción aún antes que a la razón. Leibniz expresó la exigencia de una reconciliación entre
oído y razón, entre sensibilidad e intelecto, entre arte y ciencia.
Durante la Ilustración Rameau volvió a alzar el pensamiento musical pitagórico.
Reivindicaba con energía para la música el papel de ciencia, de lenguaje analizable mediante
la razón, fundado sobre pocos, claros e indudables principios. Así en su “Traité de
l`harmonie” (1722) afirma cosas tales a las manifestadas en la cita que utilicé al principio de
esta exposición. Asegura que el “maravilloso principio” en el que se basa la música es el
fenómeno de los armónicos superiores en donde está contenido el acorde perfecto mayor,
aquel sobre el que se funda la armonía.
Esta concepción no excluye ni el placer de la escucha ni una posible relación entre música y
sentimiento, sino que, por naturaleza, entiende la música como un sistema de leyes
matemáticas.
Pero, ¿dónde está el entramado matemático de la música? Podemos encontrarlo en la escala
diatónica, en la Teoría Acústica y la Teoría Ondulatoria, en los métodos usados por muchos
compositores (traslaciones, homotecias, repeticiones, simetrías y métodos combinatorios y
aleatorio, etc) y en la manera misma de enfrentarse a una pieza musical que requiere del
conocimiento, del orden, de la constancia y la perseverancia, sin olvidar nunca el amor por
aquello que se está haciendo.
Veamos a continuación algunos ejemplos que clarifiquen la relación entre Música y
Matemáticas. El misticismo que se creó entorno a los cuatro primeros números naturales
(tetrakis), hizo que en la escuela pitagórica se experimentara con las siguientes razones para
expresar las longitudes de las cuerdas, ya que estas combinaciones producían sonidos
agradables, construyendo una escala a partir de estas proporciones. La filosofía practicada por
los pitagóricos, en lo referente a la música, nos lleva a considerar, como también lo hicieron
ellos, que la música es una cuestión de proporciones ya que su belleza reside en los números
que son la base para constituir los intervalos. Renglón formado por líneas paralelas, en las
cuales, y en los renglones que comprenden, se escriben las notas musicales ubicadas según su
altura (frecuencia).
Pentagrama. Pauta formada por cinco líneas. Ritmo. Combinación de sonidos con el
movimiento y el tiempo.
Tono. Cualidad del sonido que depende de la frecuencia de la onda transmisora del mismo.
Existen tonos graves (bajos) si su frecuencia es baja y agudos (altos) cuando su frecuencia es
alta. Cuando se golpea ligeramente un diapasón tipo, éste puede vibrar con una frecuencia,
por ejemplo, de 440 vibraciones por segundo produciéndose entonces la nota la.
Música y matemáticas. Caminos paralelos, distancia que separa una nota de otra en una
escala musical. Ese pensamiento coincide con el que tuvieron más tarde los filósofos árabes.
Con los pitaóricos nació, por tanto, la escala musical y con ella dieron respuesta a los criterios
tanto numéricos como estéticos de la música. Era la consecuencia, primero de asociar la
realidad de un fenómeno físico, el sonido, con los conceptos matemáticos de las frecuencias
de las vibraciones, y después de relacionar entre sí las diferentes frecuencias. A Pitágoras le
debemos también la propia palabra matemáticas (mathema, conocimiento) y su división en
dos ramas: las discretas, que estudian los “cuáotos” (multitud), y las continuas, que tratan del
“cuánto” (magnitud). Bajo la rama de discretas, se encuentran la aritmética y la música, y
pendientes de la otra rama, la geometría y la astronomía. Estas cuatro últimas especialidades
dieron origen al Quadrivium pitagórico. Todo ello nos lleva a considerar y resaltar la
preocupación por el estudio de la música que ya tenían los pitagóricos. Pitágoras, igual que le
ocurriría a cualquier otro teórico de la música, se percató de que al utilizar el monocordio,
cuanto más larga era la longitud de la cuerda tanto más grave era el sonido producido, y al
contario, el sonido era tanto más agudo cuanto más corta era la cuerda. Además, si dividía la
cuerda vibrante mediante el puente movible en dos partes iguales, cada mitad producía el
mismo sonido, es decir, vibraban al unísono. (Nosotros decimos hoy que esos sonidos son de
la misma frecuencia). La razón, por tanto, de ambas frecuencias es 1/1.
Por otra parte, esos dos sonidos se parecían mucho al producido por la cuerda completa,
aunque eran más agudos. Descubrieron la octava, separación o intervalo existente con el
sonido inicial o, lo que es equivalente, separación entre el punto medio de la cuerda y el
anclaje de la misma. Como la frecuencia con la que vibra cada mitad es el doble de la
frecuencia con la que vibra la cuerda completa, las frecuencias de los sonidos que estaban
separados una octava estarán en la relación 1/2.
Pitágoras dividió después la cuerda en tres partes, poniendo la separación a 2/3 de un anclaje
y a 1/3 del otro, resultando una parte de doble longitud que la otra. Al hacer vibrar las partes,
de nuevo una de ellas (la más larga) lo hizo con una frecuencia doble que la otra (la más
corta). El intervalo resultante entre los dos sonidos obtenidos al hacer vibrar la cuerda de
longitud 2/3 y la total (de longitud 1) constituye la quinta, y la relación entre sus respectivas
longitudes y frecuencias es (2/3)/1=2/3. Estas ideas tan simples fueron suficientes para que
los pitagóricos crearan con ellas su escala musical. Observamos que esta base numérica con
la que trabajaban estaba soportada por sólo los números enteros 1, 2 y 3. No podía ser más
simple. Estas ideas tan simples fueron suficientes para que los pitagóricos crearan con ellas
su escala musical. Observamos que esta base numérica con la que trabajaban estaba soportada
por sólo los números enteros 1, 2 y 3. No podía ser más simple. Para poner fin a las teorías
pitagóricas, añadiremos unas ideas sobre la música del Universo. Los pitagóricos creían
también en la existencia de un aspecto musical del cielo o, como ellos decían, música de las
esferas o armonía de las esferas, idea comentado también por Platón en La República y que
se apoyaba en las matemáticas de los sonidos y en una perfecta sintonía con el estudio de los
períodos de los planetas. Esta teoría trataba al universo como si de un instrumento más se
tratase. Aristóteles, en clara referencia a los pitagóricos, decía (De Caelo, Libro II.9) que
suponían que el movimiento de los cuerpos celestes debe producir sonido, dado que en la
Tierra el movimiento de los cuerpos de mucho menor tamaño produce dicho efecto. Y a partir
de este argumento y de la observación de que sus velocidades (la de los astros) medidas por
sus distancias, guardan igual proporción que las consonancias musicales, aseveran que el
sonido proveniente del movimiento circular de las estrellas corresponde a una armonía.
Para poner fin a las teorías pitagóricas, añadiremos unas ideas sobre la música del Universo.
Los pitagóricos creían también en la existencia de un aspecto musical del cielo o, como ellos
decían, música de las esferas o armonía de las esferas, idea comentado también por Platón en
La República y que se apoyaba en las matemáticas de los sonidos y en una perfecta sintonía
con el estudio de los períodos de los planetas. Esta teoría trataba al universo como si de un
instrumento más se tratase. Aristóteles, en clara referencia a los pitagóricos, decía (De Caelo,
Libro II.9) que suponían que el movimiento de los cuerpos celestes debe producir sonido,
dado que en la Tierra el movimiento de los cuerpos de mucho menor tamaño produce dicho
efecto. Y a partir de este argumento y de la observación de que sus velocidades (la de los
astros) medidas por sus distancias, guardan igual proporción que las consonancias musicales,
aseveran que el sonido proveniente del movimiento circular de las estrellas corresponde a una
armonía. Actualmente, cada una de las siete notas musica- les, en razón de su duración recibe
un nombre y tiene una representación oval blanca o negra, según se indica en la figura que
sigue.
¿Y cómo es que no somos capaces de percibir tal sonido? Así lo justifica Pitágoras: al ser un
sonido permanente desde el mismo instante en que nacemos, no es distinguible del silencio.
Aristóteles consideraba increíble esta teoría, pero lo cierto es que permaneció entre nosotros
casi veinte siglos, hasta la época de Kepler.
Conclusión: Si la matemática no existiese, la música no estaría tan avanzada
como ahora, ya que no se sabría cuánto mide cada nota, es decir, no se podrían
componer canciones o tocar diferentes notas.
Gráficos de la encuesta: