Material 1
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Por convención se considera aborto a un feto que pesa menos de 500 g o de una
edad gestacional menor a 22 semanas de amenorrea. El aborto puede ser
espontáneo o inducido.
ABORTO ESPONTÁNEO
Los factores de riesgo más comúnmente identificados entre mujeres que han
experimentado aborto espontáneo son la edad materna avanzada y un aborto previo.
La frecuencia de aborto clínicamente reconocido en las mujeres de 20 a 30 años es del 9 al
17%, y la tasa aumenta drásticamente al 20% a los 35 años, 40% a los 40 años y 80% a los
45 años.
La probabilidad de aborto depende también del número de abortos e hijos previos. Así, la
probabilidad de tener un aborto en mujeres sin historia previa de embarazo es de 12%, pero
el riesgo va aumentando a medida que aumenta el número de abortos. Después de 3
abortos (aborto recurrente) existe un quiebre en la curva que implica que esa tasa de aborto
sea probablemente por alguna alteración orgánica más que por una causa idiopática
Riesgo de aborto:
Otros factores que se han descrito no han mostrado asociación con el aborto espontáneo.
Un estudio que analizó la influencia del estrés no logró encontrar una clara asociación. Así
mismo, no se ha demostrado que el consumo de marihuana ni la actividad sexual aumenten
el riesgo de aborto espontáneo.
Presentación clínica.
La principal presentación clínica es la metrorragia y algia pélvica.
Las opciones diagnósticas son:
1. Síntomas de aborto
2. Aborto incompleto
3. Aborto completo
4. Aborto inevitable
5. Aborto en evolución
6. Aborto retenido
5.Aborto en evolución: cuadro clínico caracterizado por dolor cólico intenso en hipogastrio,
frecuente y regular, de intensidad creciente, acompañado de metrorragia y de cambios
progresivos del cérvix. Corresponde a un proceso activo y progresivo en el tiempo e
irreversible. El útero tiene el tamaño esperable para esa edad gestacional. En el aborto en
evolución, a diferencia del aborto incompleto, aún no se ha expulsado contenido uterino. El
aborto inevitable, el huevo anembrionado y el aborto retenido van a llegar espontáneamente
a esta etapa.
• Embrión sin LCF: en la ecografía TV es posible la detección de LCF en embriones > 3 mm. Para
mayor seguridad, se hace el diagnóstico de aborto retenido en presencia de un embrión >5 mm de
LCN en que no se detectan LCF. Cuando se hace una ecografía y se observa un embrión de 3-4 mm
sin LCF, se solicita repetir la ecografía en 2 semanas (mínimo 10 días) para verificar el desarrollo
embrionario o confirmar la sospecha de aborto retenido.
Exámenes de Laboratorio
DIAGNÓSTICO DE ABORTO
Clínica
Los síntomas comunes de un aborto, como el sangrado vaginal y los dolores uterinos, también son
comunes en la gestación normal, el embarazo ectópico y el embarazo molar. Antes de iniciar el
tratamiento, es importante distinguir una falla o pérdida prematura de otras complicaciones del
embarazo temprano. El tratamiento de un aborto antes del diagnóstico confirmado puede tener
consecuencias perjudiciales, incluida la interrupción de un embarazo normal, complicaciones del
embarazo o defectos congénitos. Por lo tanto, se necesita una evaluación exhaustiva para hacer un
diagnóstico definitivo. En combinación con una historia médica completa y el examen físico, la
ecografía y la prueba de β-hCG en suero pueden ser útiles para hacer un diagnóstico muy seguro.
Ultrasonografía
Es el examen de elección para evaluar el estado del embarazo. Mediante la ecografía es posible
conocer el número de embriones, evaluar la ubicación del embarazo (normotópico versus ectópico) y
la vitalidad embrionaria.
• El saco gestacional es visible desde las cuatro y media semanas (desde la FUM).
• El saco vitelino (3 a 5 mm) es visible desde las 5 semanas (cuando el saco gestacional mide 10
mm)
• El embrión debe ser visible si el saco gestacional es ≥ 25 mm (otros autores consideran ≥ 21 mm)
• Los latidos cardíacos fetales (LCF) deben ser visibles en embarazos ≥ 5,3 mm de LCN (6 semanas de
embarazo); en embriones 3-5 mm, no siempre es posible visualizar los latidos cardio fetales (LCF). Si el
embrión mide ≥ 5-6 mm y no hay LCF, se diagnostica un aborto retenido. Sin embargo, la recomendación actual
es esperar hasta los 7 mm para ver LCF.
• Si la β-hCG es mayor a 2.000 mUI/ml, se debiera ver el saco gestacional en la ecografía
transvaginal en el 91% de los embarazos intrauterinos. La no visualización del saco gestacional en
estos casos hace sospechar un embarazo ectópico, pero se debe realizar seguimiento con β-hCG ya
que los últimos estudios definieron una nueva zona de discriminación con un valor de β-hCG de
3.500 mUI/ml, el que se asocia a un 99% de probabilidad de detección de gestación intrauterina en
una ecografía transvaginal.
• En embarazos menores a 12 semanas es preferible efectuar la ecografía con transductor vaginal.
• No se deben tomar decisiones de la viabilidad fetal sin confirmar por segunda vez la ausencia de latidos, a no
ser que se trate de un embrión ≥ 7 mm.
• Ante sospecha de ausencia de embrión, es recomendable repetir la ecografía en 14 días, donde ya
debiera verse un embrión e incluso visualizar latidos cardiacos fetales.
• Un útero vacío en la ecografía puede ser señal de un aborto completo, pero el diagnóstico no es
definitivo hasta que se descarte un posible embarazo ectópico (si no existía diagnóstico previo de
embarazo intrauterino). En este contexto es importante el estudio con nivel plasmático de β-hCG y su
seguimiento.
• Si la ecografía encuentra un embarazo intrauterino, es poco probable que exista un embarazo
ectópico. La coexistencia de un embarazo normotópico (intrauterino) con un embarazo ectópico se
llama “embarazo heterotópico” y es una situación muy infrecuente (1/30.000 embarazos).
También se ha asociado a falla prematura del embarazo (realizar eco control en 7-10 días para
confirmar):
• Frecuencia cardiaca fetal baja (< a 100 latidos por minuto) entre 5-7 semanas de gestación.
• Presencia de hemorragia subcoriónica.
Diagnóstico Diferencial
Tratamiento
En las mujeres sin complicaciones médicas o síntomas que requieran una evacuación quirúrgica
urgente, los planes de tratamiento pueden adaptarse de forma segura a las preferencias de
tratamiento del paciente. No hay evidencia de que algún enfoque dé lugar a diferentes resultados a
largo plazo. Se debe asesorar a los pacientes sobre los riesgos y beneficios de cada opción.
1.Síntomas de Aborto La paciente refiere dolor cólico hipogástrico sumado a metrorragia, sin
historia de eliminación de restos ovulares ni pérdida de líquido amniótico. Se puede ofrecer un
manejo expectante basándose esencialmente en el reposo en cama por 48 horas hasta que cese el
sangrado. Además, se recomienda la abstinencia sexual por 10 días y antiespasmódicos sólo para
manejo sintomático del dolor. No existen intervenciones efectivas para prevenir el aborto. No se ha
demostrado que las terapias que históricamente se han recomendado, como el reposo pélvico, las
vitaminas, los relajantes uterinos y la administración de β-hCG, lo prevengan. Asimismo, el reposo en
cama no debe recomendarse. Una revisión Cochrane de 2008 no encontró ningún efecto de la
administración profiláctica de progesterona (oral, intramuscular o vaginal) en la prevención del aborto.
Sin embargo, las mujeres que han experimentado al menos tres abortos consecutivos previos
pueden beneficiarse de la terapia con progesterona en el primer trimestre.
2.Aborto Incompleto Pacientes consultan por persistencia del dolor cólico y sangrado, incluso tras
eliminación reciente de restos ovulares y/o fetales. A la especuloscopía destaca OCI dilatado con
restos ovulares y útero con contenido heterogéneo >15 mm. Se debe hospitalizar a la paciente para
evacuar el contenido uterino restante si persiste sangrando. Puede constituir una emergencia médica
si existe sangrado activo, shock o compromiso de conciencia. En esos casos, debe ser trasladada de
inmediato al pabellón, incluso sin ecografía previa. El tratamiento es activo con hospitalización (vía
venosa periférica, control de signos vitales, hematocrito, recuento de glóbulos blancos, grupo y Rh).
Hay que recordar la importancia de enviar siempre los restos ovulares a estudio anatomopatológico
con el fin de descartar enfermedad molar y/o infección. Si la paciente está asintomática, se puede
mantener una conducta expectante. Estas pacientes tienen tasas de éxito mayor que en abortos
retenidos o huevos anembrionados. Una revisión Cochrane de 2013 concluyó que, entre las mujeres
con aborto incompleto, la adición de misoprostol no resulta claramente en tasas más altas de
evacuación completa en comparación con el manejo expectante (a los 7-10 días, las tasas de éxito
fueron 80-81% versus 52-85%, respectivamente). Como son similares, en este momento no hay
evidencia suficiente para apoyar o refutar el uso de misoprostol entre mujeres con pérdida incompleta
del embarazo.
3.Aborto Completo La paciente refiere dolor cólico y metrorragia previo a la eliminación de restos
ovulares y fetales, síntomas que posteriormente cedieron. A la especuloscopía el OCI está cerrado o
levemente dilatado, sin sangrado o con metrorragia escasa y a la ecografía se observa un útero con
contenido homogéneo y línea endometrial <15 mm. Es el aborto que representa la menor
complicación, pues ya se solucionó el problema de forma espontánea. No constituye una emergencia
médica y el manejo consiste en confirmar el diagnóstico. Estas pacientes no tienen indicación de
legrado. Una vez confirmado el diagnóstico el manejo es ambulatorio, con reposo y abstinencia
sexual por 3 semanas. En aquellos casos que no existe constatación previa de un embarazo
intrauterino se recomienda seguimiento de β-HCG, pues existe la posibilidad de un embarazo
ectópico que llegó sangrando y que no sea visible a la ecografía al principio por el pequeño tamaño.
4.Aborto inevitable y aborto en evolución Es uno de los abortos que requiere más apoyo, pues
puede existir incredulidad por parte de la paciente ante el médico que le dice que el aborto ocurrirá
de forma inevitable. Este tipo de aborto puede constituir una emergencia médica, por lo que es
necesario hospitalizar a la paciente, entregarle medidas de reanimación para su estabilización y
analgesia o anestesia para el manejo del dolor. El manejo dependerá de la edad gestacional, siendo
razonable el manejo expectante o activo.
5.Aborto Retenido
Manejo activo del aborto retenido: el éxito del manejo activo y las intervenciones necesarias a
implementar dependen de la edad gestacional. El manejo activo del aborto retenido puede ser
médico o quirúrgico.
a. Manejo médico:
El tratamiento médico para la pérdida temprana del embarazo se puede considerar en mujeres sin
infección, hemorragia, anemia severa o trastornos hemorrágicos que desean acortar el tiempo para
completar la expulsión, pero prefieren evitar la evacuación quirúrgica. En comparación con el manejo
expectante, el manejo médico de la pérdida temprana del embarazo reduce el tiempo hasta la
expulsión y aumenta la tasa de expulsión completa sin necesidad de intervención quirúrgica. El
manejo médico es posible en embarazos pequeños, habitualmente menores a 8 semanas. El
tratamiento se efectúa mediante el uso de misoprostol (análogo de la PGE1) en dosis de 600-800 µg
vaginal o 600 µg sublingual. Luego de la administración del misoprostol, la paciente presentará dolor
y sangrado. Se ha reportado tasa de éxito de 71% de aborto dentro de 72 h de administrado el
medicamento. Esto puede llegar a un 84% de éxito con una segunda dosis de 600-800 µg, no antes
de 3 h desde la primera dosis y en general dentro de los 7 días siguientes. Luego de la
administración del misoprostol, la paciente debe ser controlada clínicamente en 1-2 semanas; si se
ha producido el aborto, se recomienda una ecografía transvaginal para confirmar la expulsión de
todos los restos ovulares. La paciente debe estar atenta a la aparición del sangrado, y consultar en el
servicio de urgencia si el sangrado es muy abundante. Se recomienda consultar si requiere el uso de
más de dos toallas sanitarias extragrandes por hora por más de dos horas seguidas o si el sangrado
persiste por más de dos semanas.
En Chile, debido a regulaciones sanitarias, este manejo no es posible en forma ambulatoria, debido a
que el uso de misoprostol para el aborto ilegal ha hecho que el fármaco no esté disponible para su
uso médico como el descrito anteriormente. Es un medicamento que se rige bajo la modalidad de
receta controlada, es decir, no es de venta libre. Por esto en nuestro país, el manejo médico del
aborto se realiza hospitalizado y se administra el Misoprostol vaginal, en general en dosis de 600 µg,
y a las 6 h se evalúa. Si no ha ocurrido el aborto se realiza el legrado uterino (manejo quirúrgico)
Es poco frecuente el aborto en tan pocas horas. Si se quiere intentar la expulsión con tratamiento
médico, se puede considerar una segunda dosis después de 6 h y reevaluar en otras 6 h. La adición
de una dosis de Mifepristona (o RU-486: bloqueador de los receptores de progesterona) en dosis de
200 mg por vía oral 24 horas antes de la administración de misoprostol puede mejorar
significativamente la eficacia del tratamiento y debe considerarse cuando esté disponible la
mifepristona. En noviembre del 2019, APROFA logra la inscripción del Misoprostol y Mifepristona
para uso Gineco Obstétrico en Chile. Antes el Misoprostol solo estaba autorizado para uso gástrico y
no estaba registrada la Mifepristona.
• Alergia al misoprostol
• Sospecha de embarazo ectópico
• Inestabilidad hemodinámica
• Signos de infección pélvica o sepsis
Efectos colaterales del uso del misoprostol para el manejo médico del aborto retenido
• Sangrado
• Dolor de tipo cólico hipogástrico (puede aliviarlo con uso de antiespasmódicos o AINES)
• Fiebre o calofríos (puede aliviarlo con uso de AINES o paracetamol)
• Náuseas y vómitos
• Diarrea (es más frecuente en la administración sublingual)
b. Manejo quirúrgico:
Las mujeres que presentan hemorragia, inestabilidad hemodinámica o signos de infección deben ser
tratadas urgentemente con evacuación uterina quirúrgica. La evacuación quirúrgica también puede
ser preferible en otras situaciones, incluida la presencia de comorbilidades médicas como anemia
grave, trastornos hemorrágicos o enfermedades cardiovasculares. Muchas mujeres prefieren la
evacuación quirúrgica al tratamiento médico o expectante porque proporciona una finalización más
inmediata del proceso con menos seguimiento. El gran inconveniente del manejo activo quirúrgico
(legrado uterino) es la necesidad de dilatar el cuello uterino. Esta dilatación es posible con medios
mecánicos (dilatadores) o farmacológicos. Esta última opción es la más recomendable y la más
utilizada hoy en día; se utiliza misoprostol, facilitando un manejo expedito y con menos tasa de
complicaciones.
En caso de manejo quirúrgico se debe dar profilaxis antibiótica previo al legrado. No está demostrada
su utilidad para el manejo médico puro.
• Embarazo < 12 semanas (primer trimestre): administrar 400-600 µg en fondo de saco vaginal, y
efectuar el legrado uterino 6 h más tarde. El legrado uterino se efectúa bajo anestesia raquídea o
general. Algunos prefieren evaluar a la paciente a las 6 h post administración del misoprostol para ver
si la paciente está sangrando o tiene modificaciones cervicales. En caso no presentar estos signos se
puede administrar otra dosis de misoprostol y se difiere el legrado uterino para 6 h más. Esta última
conducta no está avalada por evidencia.
• Embarazo > 12 semanas: en estos casos se prefiere lograr medicamente la evacuación del feto,
antes de efectuar el legrado. Se administra misoprostol en dosis repetidas de 200-400 µg en fondo
de saco vaginal (cada 6 horas, con un máximo de 4 dosis). Si la evacuación del feto no ha sucedido
luego del uso del misoprostol, se puede usar medios mecánicos: “maniobra de Krause”. Este último
consiste en insertar una sonda de tipo Foley en la cavidad uterina a través del cuello; se infla el balón
(20 ml) y se mantiene tracción de la sonda con 500 gr de peso. El balón será finalmente expulsado al
dilatarse el cuello. Posteriormente se hará el legrado uterino.
Los estudios han demostrado que el manejo expectante, médico y quirúrgico del aborto resulta en la
evacuación completa del tejido del embarazo en la mayoría de las pacientes, y las complicaciones
graves son raras. La formación de adherencias intrauterinas clínicamente importantes es una
complicación poco común después de la evacuación quirúrgica. La hemorragia (tasas de
hospitalización de 0.5-1%) y la infección (1-2%) pueden ocurrir con todos los enfoques de
tratamiento. Dado que ninguno de los enfoques es claramente superior, la preferencia del paciente
debería guiar la elección del tipo tratamiento.
Profilaxis Anti-RhD
Profilaxis anti-Rh D
Primer trimestre 50 µg inmunoglobulina anti-Rh D
Segundo trimestre 300 µg inmunoglobulina anti-Rh D
- Envío a biopsia para descartar una enfermedad del trofoblasto. Esto se realiza en la práctica
privada. Sin embargo, dado que el riesgo es bajo, desde el punto vista de salud pública no se realiza
de rutina en hospitales (costo-beneficio) y solo se envía cuando hay algún grado de sospecha
(imagen ecográfica o visión de vesículas en el material extraído).
- Por lo general, no se recomienda ningún examen hasta después del segundo aborto consecutivo.
Los análisis cromosómicos maternos o fetales o estudio de trombofilias hereditarias no se
recomiendan de forma rutinaria. Aunque las trombofilias comúnmente se consideran causas de
aborto, solo se ha demostrado que el síndrome antifosfolípido está asociado de manera significativa.
Además, no se ha demostrado que el uso de anticoagulantes, aspirina o ambos reduzcan el riesgo
de aborto en mujeres con trombofilias, excepto en mujeres con síndrome antifosfolípido lo cual es
poco frecuente.
Los médicos deben ser capaces de reconocer los problemas psicológicos que afectan a una paciente
que experimenta un aborto espontáneo. Aunque la literatura carece de buena evidencia que avale el
asesoramiento psicológico de estas pacientes, se cree que tendrán mejores resultados si estos
temas son abordados. La paciente y su pareja pueden experimentar sentimientos de culpa y
generalmente vivirán un proceso de duelo acompañado por síntomas de ansiedad y depresión. El
médico debe alentar a las pacientes y sus parejas sobre la importancia de permitirse vivir este
proceso. La mujer y su pareja pueden experimentar el duelo de manera diferente; en concreto,
pueden vivir las etapas del duelo en órdenes y/o ritmos distintos. Las mujeres que experimentan un
aborto espontáneo frecuentemente batallan con sentimientos de culpa por lo que pudieron haber
hecho para causar o prevenir la pérdida. Los médicos deben abordar el tema de la culpabilidad con
sus pacientes y disipar las ideas de que ellas pudiesen haber "causado" el aborto espontáneo.
Por otro lado, la paciente y su pareja deben ser advertidos, además, de que sus amigos y familiares
pueden no reconocer la magnitud de su pérdida (pueden evitar hablar sobre lo ocurrido o hacer
comentarios bien intencionados intentando minimizar el evento). Podría ser beneficioso poner en
contacto a la pareja con un terapeuta que tenga experiencia ayudando a enfrentar la pérdida de un
embarazo. La mayoría de los estudios han determinado que un significativo porcentaje de las
mujeres experimenta sintomatología psiquiátrica en las semanas o meses posteriores al aborto
espontáneo. Se observó que las mujeres más susceptibles a experimentar estos síntomas son
aquellas que no tienen hijos y han perdido un embarazo deseado. Los médicos deben ser
conscientes de la importancia de proporcionar una atención que sea la más adecuada tanto en los
aspectos médicos como de los aspectos psicológicos de la pareja que experimenta un aborto
espontáneo.
Resumen de temas a discutir con las mujeres y sus parejas luego de un aborto espontáneo.
Aborto completo:
Clínica: Historia de dolor cólico intenso + metrorragia abundante con eliminación de restos ovulares. Al
momento de la consulta escaso dolor y metrorragia
Examen físico: Útero de tamaño normal Sin modificaciones cervicale
Ecografía: Ecografía normal: Endometrio <15 mm. Anexos normales
Manejo: Abstinencia sexual 2 sem Control ambulatorio Si nunca se evidenció gestación intrauterina, hacer
seguimiento con βhCG hasta que se negativice
Aborto incompleto:
Aborto inevitable
Aborto en evolucion:
Clínica: Dolor cólico hipogástrico intenso, frecuente, regular, tipo DU. Asociado a metrorragia progresiva
Examen físico: Cambios cervicales progresivos. Útero de tamaño normal para EG
Ecografía: Ecografía cuello acortado, saco gestacional in situ o desplazado hacia el cuello.
Manejo: Hospitalizar Analgesia e.v. Evolución espontánea v/s legrado uterino
Aborto retenido:
Clínica: Asintomática. Metrorragia escasa.
Examen físico: Cuello sin modificaciones Útero de tamaño acorde a EG o de menor tamaño cuando el
diagnóstico es tardío.
Ecografía: Embrión > 7 mm LCF (-)
Manejo: Manejo expectante v/s activo. Manejo expectante: esperar hasta 8 sem el aborto espontáneo Manejo
activo: legrado uterino luego de dilatación cervical farmacológica
(* En pacientes con diagnóstico de embarazo de > 6 semanas con grupo sanguíneo Rh (-) no sensibilizada se
debe indicar Ig anti-D (Rhogam) para prevenir la sensibilización. En el primer trimestre la dosis recomendada es
de 50 µg de inmunoglobulina anti-D im.)
Afecta al 1% de las parejas y al menos en el 50% de ellas no se puede identificar una patología que lo explique.
Solo el 2% de las mujeres embarazadas experimentan dos pérdidas de embarazos consecutivos y solo entre el
0,4 y el 1 % tienen tres abortos consecutivos. Mientras más edad gestacional se haya alcanzado antes del
aborto, mayor es la probabilidad de que exista una patología asociada que explique el aborto recurrente.
Se reserva el término de abortadora recurrente primaria si la pareja no ha tenido embarazos viables entre sí; y
abortadora secundaria, si ha existido al menos uno viable (ésta es de mejor pronóstico). No existe un término
específico para describir a las mujeres que han tenido múltiples abortos espontáneos intercalados con
embarazos normales. En la anamnesis es importante preguntar por la edad gestacional en la que ocurrió el
aborto. En general suelen ocurrir siempre a edad gestacional similar. Por ejemplo, causas endocrinas o
cromosómicas suelen ocurrir a edades más tempranas que las causas anatómicas o inmunológicas.
La importancia de distinguir entre aborto esporádico y recurrente radica tanto en el pronóstico como en la
necesidad de realizar estudios en la pareja. Aquellas con aborto esporádico tendrán un 80 % de éxito en su
siguiente embarazo sin mediar tratamiento alguno, no justificándose en general la solicitud de exámenes
complementarios. Por el contrario, las parejas con aborto recurrente tendrán sólo 50-60% de éxito global en su
siguiente embarazo no tratado, siendo múltiples los factores que pudieran condicionar el mal resultado
reproductivo, y que es preciso investigar. La edad materna es lejos el factor de riesgo de mayor peso para
aborto hasta ahora conocido. De hecho, existe una fuerte relación entre mayor edad y deterioro de la calidad
ovocitaria, lo que determina una mayor predisposición a la formación de gestaciones aneuploides, que
evolucionan, la mayoría de las veces, hacia el aborto espontáneo. A modo de ejemplo, se describen tasas de
aborto clínico de 9-15% en mujeres menores de 35 años y de 51-75% en las mayores de 40 años.
El pasado reproductivo también debe considerarse con atención al momento de estudiar y tratar a una pareja
que consulta por aborto habitual. Un gran estudio prospectivo, realizado en mujeres fértiles, mostró una tasa
global de aborto clínico espontáneo de 12%. Sin embargo, dicha tasa fue de 24% en mujeres que sólo habían
experimentado abortos y tan baja como 4% o 5% en primigestas y multíparas, respectivamente. A medida que
aumenta el número de abortos previos, mayor es la probabilidad de presentar un nuevo aborto. No obstante, el
haber tenido uno o más hijos vivos disminuye dicho riesgo en pacientes con 2 o más abortos.
Causas genéticas de aborto recurrente • Factor parental: 3 a 5% de los casos, principalmente secundario a
translocaciones balanceadas. El diagnóstico se efectúa mediante un cariograma a los restos de aborto. Si no
existe esta posibilidad, será necesario efectuar el estudio genético a ambos padres (cariograma), pero se asocia
a un alto costo económico. • Factor fetal: 50% de los casos corresponde a trisomías (ej.: trisomía 16); 15 a 20%
se asocia a monosomías y otro 15 a 20% a triploidías. De esta manera es recomendable hacer un análisis
citogenético de los restos ovulares
Causas de Aborto Recurrente
• Genéticas (3-5%) • Endocrinas (8-12%) • Anatómicas (15-20%) • Autoinmunes (15-20%) • Infecciosas (5-10%)
• Trombofilias hereditarias (2%) • Iatrogénicas • Idiopáticas (30- 40%)
Causas anatómicas de aborto recurrente: suelen presentarse como abortos en > de 12 semanas
• Útero septado: la implantación en el tabique aumenta el riesgo de aborto; la corrección quirúrgica de este
tabique (resección) alivia el problema. A diferencia del útero septado, los úteros didelfo, bicorne o unicorne se
asocian a mayor prevalencia de parto prematuro. Como ya se señaló en el capítulo de malformaciones uterinas,
no olvidar que tanto el útero bicorne como el didelfo tienen riesgo de abortos tardíos de segundo trimestre por
incompetencia cervical.
• Sinequias uterinas: alteración anatómica que puede corregirse con su resección.
• Incompetencia cervical: alteración funcional del cuello uterino, el cual se dilata pasivamente, produciéndose el
aborto (o parto prematuro si ocurre más adelante en el embarazo). En mujeres con historia de incompetencia
cervical (historia de abortos o partos prematuros repetidos, sin actividad uterina significativa, durante el segundo
trimestre del embarazo), se hará un cerclaje (sutura circular en el cuello uterino) entre 12-14 semanas en su
siguiente embarazo.
• Miomas submucosos y pólipos endometriales (constituyen una causa de aborto discutible)
Causas Iatrogénicas de aborto recurrente (causas ambientales) • Tabaco • Alcohol: con mayor asociación a
síndrome alcohólico fetal que a aborto. • Exposición a toxinas o químicos (plomo, xyleno, tolueno). • Exposición
a medicamentos (Metotrexato).
Aborto recurrente de causa no conocida (idiopáticos) Luego del estudio completo, en parejas con aborto
recurrente, se determina que prácticamente en el 30-40% de los casos no hay causa demostrable del problema.
Hay numerosos trabajos de investigación en curso que pretenden responder la incógnita de los abortos
recurrentes idiopáticos, con líneas tan interesantes como el déficit de expresión de moléculas necesarias para la
implantación a nivel endometrial y la disminución en la perfusión uterina peri y post implantación. El problema
principal que plantean los grupos estudiados es la dificultad en seleccionar pacientes que compartan similares
condiciones, así como la alta tasa de éxito espontáneo en las pacientes con aborto recurrente idiopático (50-
60%). Esto último dificulta las conclusiones de los trabajos, haciendo cuestionable el éxito atribuido a los
tratamientos propuestos como efectivos.
Estudio de laboratorio en mujeres con historia de aborto recurrente Las mujeres con diagnóstico de aborto
recurrente deben ser estudiadas cuidadosamente. Sin embargo, deben ser advertidas que solo en el 70% de los
casos el estudio completo permitirá encontrar la causa del aborto recurrente. A pesar de que cada vez son más
los que se inclinan a comenzar el estudio de aborto recurrente en parejas con 2 o más abortos en lugar de 3, la
Sociedad Americana de Medicina Reproductiva sigue recomendando el análisis exhaustivo sólo después de 3
abortos. A modo de guía, y a la luz de la evidencia actual, el estudio de la pareja abortadora habitual se
esquematiza de la siguiente manera:
Apoyo Emocional
Es importante tener siempre presente el valor que puede tener para la pareja la pérdida de un hijo. Es necesario
ser empático y comprensivo, y explicar todos los riesgos y consecuencia de lo que está pasando. No hay que
asumir que los padres tienen conocimiento de toda la información necesaria para tomar decisiones y hay que
repetir las opciones de tratamiento las veces que sea necesario.
Resumen
• El aborto espontáneo se define como la pérdida del producto de la concepción antes de la viabilidad. Se ha
definido este límite como antes de las 22 semanas o con un peso menor a 500 g. posee una incidencia
aproximada de un 15%, siendo la causa más frecuente las anomalías genéticas.
• El principal síntoma es la metrorragia junto al dolor hipogástrico, pero hay que tener en cuenta el diagnóstico
diferencial con embarazo ectópico y embarazo molar. Las formas clínicas de presentación pueden ser mediante
síntomas de aborto, aborto retenido, aborto incompleto, aborto completo, aborto inevitable y aborto en evolución.
Es fundamental tener conocimiento de las distintas formas de presentación para así transmitir la información
adecuada a los padres y realizar el tratamiento correcto.
• El aborto recurrente se define como la presencia de tres o más abortos espontáneos consecutivos. Afecta al
1% de las parejas y solo entre el 0,4 y 1% de las mujeres embarazadas experimentan tres abortos consecutivos.
Es importante diferenciarlo de un aborto esporádico dado que ambos poseen pronósticos distintos y tienen
diferencias con relación a los estudios que se deben realizar. El factor de riesgo más importante es la edad
materna. Otras causas de aborto recurrente son las causas genéticas, endocrinológicas, anatómicas,
autoinmunes (principalmente SAF), infecciosas, trombofilias hereditarias y las causas iatrogénicas (tóxicos,
medicamentos, tabaco, alcohol). A pesar de realizar un estudio exhaustivo, un 30 a 40% de los abortos
recurrentes no tendrán causa conocida, constituyendo los abortos recurrentes idiopáticos.
• Se debe considerar la importancia del apoyo emocional y tener presente el valor que puede tener la pérdida
de un hijo para la pareja. El médico debe ser empático y compresivo, además de ser capaz de reconocer los
problemas psicológicos que pueden afectar a una paciente que haya sufrido un aborto espontáneo, realizando
un manejo adecuado de esta situación
Clasificación
Cuadro clínico infrecuente, donde existe un aborto espontáneo asociado a una infección (ya sea como causante
del aborto o secundaria a éste). La infección suele ser ascendente y facilitada por la presencia de DIUs, aunque
también puede ser de origen hematógena; existen casos en que un cuadro séptico sistémico (diverticulitis,
colecistitis, apendicitis) produce colonización uterina, llevando un aborto séptico secundario.
Dentro de esta categoría se incluyen los abortos sépticos secundarios a maniobras destinadas a producir
deliberadamente el término del embarazo. La frecuencia con que se presenta esta complicación depende en
gran medida de las condiciones en que se realice la interrupción gestacional. En abortos quirúrgicos asépticos y
aquellos inducidos farmacológicamente no supera el 0,5%. En otras palabras, la gran mayoría de los abortos
sépticos provocados ocurren en situaciones de clandestinidad, con higiene inadecuada y/o desconocimiento de
la técnica correcta
Microbiología
Es polimicrobiana (conteniendo tanto aerobios como anaerobios), incluyendo flora vaginal e intestinal. Además,
se debe considerar la eventual presencia de gérmenes de transmisión sexual (Neisseria gonorrhoeae y
Chlamydia trachomatis). Maniobras abortivas con vegetales o con instrumentos no esterilizados, se asocian a la
infección uterina por el Clostridium perfringens, bacteria gram positiva y anaerobio estricto, trascendente por la
gravedad del cuadro y mal pronóstico, con alta letalidad asociada.
● Hemorrágicas: secundario a restos ovulares. Dependiendo de su magnitud, puede provocar anemia aguda e
inestabilidad hemodinámica.
● Infertilidad: se puede generar por diferentes mecanismos, pudiendo coexistir distintos mecanismos en una
misma paciente. a. Producto de traumatismo ejercido durante el aborto. b. Producto de las secuelas infecciosas,
que pueden ir desde alteraciones tisulares microscópicas (que afectan funciones vitales para el proceso
concepcional, como las del epitelio del endosalpinx) hasta hallazgos groseros como adherencias peritoneales,
sinequias uterinas, e incompetencia o estenosis cervical, entre otras. c. Por la necesidad de realizar cirugías
como parte del tratamiento de aborto séptico (ej.: histerectomía).
• Prevención primaria
La prevención primaria del aborto séptico incluye la promoción de medidas adecuadas y accesibles de
anticoncepción y la promoción de la planificación del embarazo.
• Prevención secundaria
Consiste en la detección, diagnóstico y tratamiento oportuno y precoz del aborto séptico, con el fin de limitar la
severidad de la infección y disminuir sus complicaciones. Como se mencionó anteriormente, un importante factor
de mal pronóstico y mayor mortalidad es el retraso en la identificación de esta condición. Para un adecuado
cumplimiento de estos objetivos, es esencial un alto índice de sospecha. En palabras simples, el aborto séptico
debe plantearse siempre dentro del diagnóstico diferencial de mujeres en edad fértil, cursando una gestación
inicial, que consulten por sangrado vaginal y dolor en hemiabdomen inferior asociado a fiebre, es decir, un
cuadro que remeda un proceso inflamatorio pelviano (PIP). A la anamnesis dirigida, preguntar por embarazo no
deseado o no planificado, uso de maniobras abortivas y si es usuaria de DIU. Asimismo, es útil evaluar la
presencia de conductas evasivas: miedo, mirada esquiva, simular dormir durante la visita, evitar dar detalles de
cómo ocurrió o cómo se iniciaron los síntomas (dolor, fiebre o sangrado). En el examen abdomino-pélvico,
prestar especial atención a la presencia de flujo genital o líquido amniótico hemopurulento o francamente
purulento, dolor a la movilización cervical-anexial, masas anexiales y signos de irritación peritoneal; buscar
laceración o pinzamiento del cuello, o presencia de fármacos en vagina (ej.: misoprostol). Una vez esbozado el
diagnóstico, se deben solicitar el estudio adecuado. Este consiste en exámenes de laboratorio como
hemograma, proteína C reactiva y gonadotrofina coriónica en sangre u orina (en caso de no haber certificación
previa de embarazo). En casos de cuadros sépticos más severos, considerar gases en sangre venosa, lactato
sérico, función hépato-renal y hemocultivos, además de exámenes preoperatorios. En cuanto imágenes, realizar
una ecotomografía transvaginal o transabdominal pelviana, evaluando la presencia de gestación/restos ovulares,
tumores anexiales, y líquido libre, principalmente. El uso de tomografía computarizada y resonancia magnética
es excepcional, reservándose para casos especiales (ej.: sospecha de complicaciones extra ginecológicas,
como abscesos abdominales o perforación intestinal o frente a un diagnóstico diferencial incierto)
• Prevención terciaria
Se refiere a las intervenciones que buscan minimizar el daño producido por la enfermedad. Es importante
advertir sobre las consecuencias agudas graves de la infección, las que incluyen histerectomía,
sepsis y eventualmente muerte, así como sus secuelas potenciales a mediano y largo plazo (ver consecuencias
tardías del aborto séptico más arriba). La instauración de un tratamiento adecuado y precoz representa el puntal
para evitar estos desenlaces, sin embargo, no garantiza su éxito
El objetivo consiste en preservar la vida y la salud (incluyendo la fertilidad) de la madre. El primer paso es
determinar la severidad y repercusión sistémica de la infección. En líneas generales, pacientes
hemodinámicamente estables e inmunocompetentes, con síntomas leves y sin elementos sugerentes de
complicación, pueden ser manejadas en forma ambulatoria con antibioterapia oral, y reevaluación en 24 - 48
horas. Por otro lado, pacientes hemodinámicamente inestables o con cuadros sépticos más severos deben ser
hospitalizadas sin retraso para iniciar a la brevedad las maniobras de resucitación y soporte, así como
antibióticos parenterales.
Antibióticos
No existe evidencia de superioridad de un esquema antibiótico sobre otro. Sin embargo, para seleccionarlos,
siempre se debe tener en cuenta la naturaleza polimicrobiana del aborto séptico. Las sugerencias de la literatura
concuerdan con aquellas propuestas para el manejo del PIP. En pacientes ambulatorias, combinaciones que
contengan amoxicilina/ácido clavulánico o ampicilina/sulbactam ofrecen una buena alternativa. En escenarios de
alergia a penicilina, fluoroquinolonas del tipo levo o moxifloxacino pueden combinarse con metronidazol. La
adición de azitromicina queda supeditada a la sospecha de infecciones de transmisión sexual como clamidia.
Cuando se requieren antibióticos parenterales, clindamicina/gentamicina representa una efectiva y generalmente
siempre disponible opción, además a un costo inferior que otros esquemas que incluyen cefalosporinas de
tercera generación (ej.: ceftriaxona). Monoterapia con drogas tales como piperacilina/tazobactam o
carbapenémicos (ej.: imipenem) también son útiles, pero generalmente se reservan para situaciones de mayor
gravedad, o ante fracaso de las primeras líneas antes mencionadas.
En estos casos, la histerectomía con preservación ovárica es el desenlace más frecuente (salvo excepciones de
muy baja ocurrencia). La mayoría de las colecciones intra abdomino-pélvicas (abscesos, hematomas
contenidos) actualmente se manejan con punciones percutáneas guiadas por imágenes
Casos especiales
● Séptico-toxemia Causado por infecciones por Clostridium, particularmente perfringens y sordellii. Actualmente
son muy infrecuentes, sin embargo, es necesario conocerlo, ya que puede conducir a necrosis uterina
transmural, rápido deterioro clínico y muerte. Debe sospecharse en pacientes con compromiso hemodinámico
severo, leucocitosis extremas, hemólisis, hematuria, falla renal, y corta evolución a shock y síndrome de distrés
respiratorio del adulto.
● Aborto séptico con embrión vivo Ocurre por maniobras abortivas que no logran interrumpir el embarazo. El
manejo inicial consiste en iniciar antibióticos y observar la evolución durante las primeras 48 horas. Si
evoluciona con sepsis severa, shock séptico o miometritis, se procederá a la evacuación uterina o histerectomía
según el caso. Por el otro lado, si evoluciona estable, pero con muerte embrionaria/fetal, se planificará una
evacuación uterina menos invasiva y que preserve su fertilidad. Si evoluciona estable y con feto viable, se debe
continuar la terapia médica hasta completar 10 días. Luego realizar una ecografía antes del alta, y seguimiento
clínico-ecográfico. En general, estos desenlaces son poco frecuentes y la evolución clásica es a un aborto
espontáneo.
Resumen
• El aborto séptico se define como cualquier aborto en el que coexista una infección del tracto genital superior
(generalmente endometritis parametritis). Éste puede ser espontáneo (menos frecuente) o inducido
(principalmente secundarios a maniobras abortivas).
• La microbiología de esta infección es polimicrobiana, y contiene microorganismos aerobios y anaerobios
(debemos considerar flora vaginal e intestinal). Maniobras abortivas con instrumentos no esterilizados se
asocian a la presencia de Clostridium perfringens, microorganismo relevante por producir cuadros graves y el
mal pronóstico que otorga.
• El aborto séptico se asocia a diferentes complicaciones que debemos tener en cuenta, ya sea inmediatas
(infecciosas localizadas, propagadas o generalizadas, hemorrágicas y traumáticas) o tardías (infertilidad,
alteraciones menstruales, alteraciones psicológicas y dolor pélvico crónico).
• Es posible prevenir este cuadro en los distintos niveles, con prevención primaria se busca reducir la incidencia,
con la secundaria un diagnóstico y manejo precoz para limitar la severidad y mediante la prevención terciaria
disminuir sus complicaciones y minimizar el daño causado.
• El tratamiento tiene como principal objetivo preservar la vida y la salud de la madre (incluyendo su fertilidad),
para lo cual en primer lugar se debe establecer la severidad y repercusión de la infección. Básicamente el
manejo consiste en administrar antibióticos de amplio espectro (recordando naturaleza polimicrobiana), manejo
del foco uterino si fuese necesario, y finalmente evaluar la necesidad de un abordaje quirúrgico.