ABORTO EN COLOMBIA
MELO MORENO CHELSEA GABRIELA
QUEVEDO RAMOS ERIKA VANESSA
CORPORACIÓN UNIVERSITARIA DEL META – UNIMETA
III SEMESTRE DERECHO
VILLAVICENCIO META
2022
ABORTO EN COLOMBIA
MELO MORENO CHELSEA GABRIELA
QUEVEDO RAMOS ERIKA VANESSA
INVESTIGACIÓN SOCIOJURIDICA
CORPORACIÓN UNIVERSITARIA DEL META – UNIMETA
III SEMESTRE DERECHO
VILLAVICENCIO META
2022
¿Cuál es el impacto social que genera el aborto en Colombia?
No hay duda de que el aborto es un problema social, es decir, que no afecta
solamente a la mujer incidente sino a todos como miembros de una misma
sociedad. Pues, el aborto existe, es una realidad concreta en todas las
sociedades, penalizado o no.
HIPOTESIS
Nuestra hipótesis es entonces que la condición de ilegalidad permite mantener
una posición pública y discursiva de rechazo frente a la práctica del aborto, acorde
con la posición dominante de la jerarquía eclesiástica, mientras que en la práctica
y en el nivel de lo privado se recurre a la interrupción voluntaria de la gestación en
condiciones de seguridad y confianza, al menos entre las mujeres de los estratos
socioeconómicos más altos. Esta situación paraliza entonces el debate, lo hace
“innecesario” y promueve la coexistencia de leyes totalmente restrictivas con
prácticas permisivas. A esta situación se suma hoy el acceso cada vez más
generalizado al aborto con medicamentos que hace aún más privada, más segura
y más asequible a grupos más amplios de mujeres, la decisión de interrumpir un
embarazo. Esto lleva a que se vuelvan invisibles una porción importante de los
embarazos no deseados y de los abortos, tranquilizando aún más las conciencias
de la doble moral. Paradójicamente entonces, un avance en la técnica que facilita
y simplifica el acceso de las mujeres al aborto seguro se convierte en arma de
doble filo en la medida que silencia aún más la posibilidad de la discusión y el
debate social para la legalización franca y abierta. Esta descripción no desconoce,
sin embargo, la presencia aún abundante en el país de una oferta de servicios de
aborto que se prestan de manera insegura y sin calidad, poniendo en riesgo la
vida y la salud de las mujeres, y que existen solamente gracias a la condición de
ilegalidad y clandestinidad del tema en el país.
OBJETIVO GENERAL
1. Dar a conocer la relevancia del impacto social que ha causado el aborto en
Colombia.
OBJETIVO ESPECIFICO
1. Analizar por qué la práctica del aborto no solo tiene consecuencias físicas y
psicológicas, sino también sociales.
2. Especificar el aborto como fenómeno social
3. Abordar los antecedentes históricos del aborto
4. Explicar la influencia de la iglesia en el impacto social que causa el aborto
en nuestro país
JUSTIFICACIÓN
El aborto en Colombia es un problema de tal magnitud, que constituye una
verdadera enfermedad social, cuyas causas son fundamentalmente la
promiscuidad, la miseria, la ignorancia de otros métodos de planificación familiar
que no conlleven peligro para la salud ni para la sociedad. El aborto en nuestro
país, cumple, además, una función social y ésta es una de las principales causas
del problema al permitir a madres solteras o adúlteras, escapar de las sanciones
impuestas por una comunidad que obliga a sus miembros a comportarse de
acuerdo con patrones determinados, pero que al mismo tiempo les niega la
oportunidad de alcanzar la educación a la cual tienen derecho, para que puedan
resolver su problema en una forma adecuada y legítima. Esta circunstancia, hace
que quien se provoca o permite que se le provoque un aborto, viva posteriormente
sin sentimientos de culpa. Esto es tan cierto, que quienes tienen conocimiento
directo o indirecto del ilícito, no lo juzgan como tal y por esto son muy pocas las
denuncias a las autoridades, comparadas con el número de delitos que se
cometen. Por los motivos expuestos anteriormente, resolvimos relacionar los datos
sobre el problema, diseminados en diferentes textos, con el objeto de que quienes
se interesan por estos temas, conozcan de cerca y más objetivamente nuestra
realidad social y traten de reformar un sistema jurídico obsoleto, que no se
compadece con el momento histórico ni con la situación económica -en gran
manera afectada por la explosión demográfica- por los que atraviesa nuestro país.
MARCO DE REFERENCIA
Es de notar que el aborto como tal es un evento violento para el nasciturus y para
la gestante independiente de su causal, sea fisiológico o voluntario. Sin embargo,
se pretendió argumentar, según revisión bibliográfica, qué pasaba con aquellas
mujeres que presentaban barreras institucionales y normativas para acceder a la
interrupción voluntaria del embarazo, las distintas posiciones que asumen los
grupos sociales y algunas de las incidencias económicas que conlleva dicho
procedimiento para el sector de la salud. En esta monografía se realizó una
revisión bibliográfica referenciada sobre la interrupción voluntaria del embarazo y
su normatividad, analizando los principales desencadenantes por el hecho de
realizar este procedimiento y evidenciar una posible vulneración de sus derechos
a la hora de realizarlo en Colombia para el año 2020. Con la información se obtuvo
un panorama más amplio sobre la problemática política, económica y social con el
hecho de atender una y otra vez estos eventos sin promover una sexualidad
responsable en la sociedad. Es importante realizar una buena revisión bibliográfica
con el fin de contribuir en gran medida a la formación de políticas, proyectos, ideas
estratégicas y acciones preventivas y correctivas para garantizar el acceso real de
las mujeres que requieran de una interrupción de su embarazo sin afectar a la
persona, la sociedad y la salud pública de los colombianos
MARCO TEÓRICO
El aborto, tema sumamente polémico en Colombia, que constituye un núcleo
esencial de la lucha feminista y del discurso del movimiento de mujeres en el país,
ha sido percibido en el debate público como un asunto moral y éticamente
complejo. Las posiciones están apartadas, de un lado se encuentran las personas
que defienden el “derecho a la vida”, desde el momento de la concepción,
rechazando el aborto como un acto de matar a un ser humano, y del otro están
aquellas que reivindican el “derecho a decidir” y reclaman la despenalización del
aborto.
En 2006, en el debate sobre el aborto en Colombia revivió a través de una
campaña integral llamada LAICA-Litigio de Alto Impacto en Colombia, la
inconstitucionalidad del aborto que llevo al fallo de la corte constitucional que
declaro parcialmente inexequible los artículos del Código Penal que lo
criminalizaban sin excepción. El 10 de mayo de 2006, la corte emitió la sentencia
C-355/06 en el caso del Litigio sobe la inconstitucionalidad del Aborto, en un
contexto de mucha polémica social. El litigio fue presentado por la abogada
Mónica Roa, quien fue respaldada por la ONG Women´s Link Worldwide y varias
organizaciones, tanto nacionales como internacionales. como resultado del mismo
se despenalizó del aborto en las siguientes circunstancias:
1. Cuando la continuación del embarazo constituya peligro para la vida o la
salud de la mujer, certificada por un medico
2. cuando exista grave malformación del feto que haga inviable su vida,
certificada por un medico
3. cuando el embarazo sea el resultado de una conducta, debidamente
denunciada, constitutiva de acceso carnal o acto sexual sin consentimiento,
abusivo o de inseminación artificial o transferencia de ovulo fecundado no
consentidas, o de incesto (corte constitucional 2006)
La presentación de la demanda fue acompañada por una campaña que no solo
buscaba una despenalización, sino también una transformación del debate que
llevara a plantear el aborto como una problemática social, como se vera mas
adelante.
En un estudio extenso realizado en 1999 por un grupo de investigación de la
Universidad Externado de Colombia, se encuentra una revisión histórica y un
análisis profundo del debate sobre el aborto en la prensa colombiana para el
período entre 1975 y 1994.El mismo demuestra que ha sido un tema vivo en el
debate público en el que ha aparecido cíclicamente con una gran diversidad de
actores y enfoques de los argumentos, y que conlleva un alto grado de
complejidad y polémica social. (Viveros, 1999) Estas coyunturas discursivas han
tenido influencia también sobre las prácticas. En el presente estudio se investigará
la situación del aborto en Colombia a partir de la expedición de la sentencia C
355/06 de la Corte Constitucional – teniendo en cuenta qué ha cambiado y cómo,
y qué no ha cambiado y por qué. Debido a que es un tema que abarca aspectos
morales, culturales y políticos, entre otros, y que tiene implicaciones en varios
niveles, desde lo individual hasta lo institucional, es necesario abordarlo desde
una amplia gama de perspectivas para poder llegar a una comprensión integral de
la situación. Por lo tanto, se pretende indagar sobre el impacto de la sentencia
tanto en los discursos como en las prácticas. Por esto último se hace referencia
principalmente a lo que ocurre cuando llega una mujer a un servicio de salud para
solicitar la interrupción voluntaria de su embarazo. El problema principal sobre el
que se centrará la investigación es:
¿Qué impacto ha tenido la despenalización parcial del aborto en las
prácticas institucionales e individuales del aborto en Colombia, y en
los discursos sobre las mismas? Y ¿Cuál es el impacto social que
genera el aborto en Colombia?
Partiendo de esto, estudiaremos entonces, por un lado, de los discursos en los
medios de comunicación, que como sabemos, tienen gran influencia en la
sociedad; y por otro, de los casos que se acogieron a la ley y de aquellos que
fueron rechazados. Desde estos puntos de partida se pretende identificar tanto los
obstáculos y vías de acceso, como los mecanismos culturales, políticos y sociales,
a nivel individual e institucional, que determinan las formas en las que se
implementa la despenalización parcial del aborto en Colombia, para así poder
describir el impacto del mismo. De lo anterior se desprenden las preguntas
específicas correspondientes a los ámbitos de investigación en los que se buscará
el impacto. Esos ámbitos son los siguientes: (i) en los discursos de actores claves
– ¿Ha cambiado el enfoque y los argumentos de los discursos y cómo? ¿Hay
nuevos actores en el debate? ¿Ha cambiado la opinión pública sobre el tema, y de
qué manera? (ii) en la aproximación de las y los prestadores de salud a la
interrupción voluntaria del embarazo ¿qué vías de acceso y qué obstáculos hay en
la implementación práctica de las normas legales alrededor del aborto?; y (iii) en
unos casos claves para ejemplificar el impacto de la despenalización parcial
– ¿cuáles fueron rechazados y cuáles no y por qué? ¿Qué vías de acceso al
aborto legal y qué barreras hay? El objetivo general es, por lo tanto, analizar la
relación entre la sentencia C 355/06 de la Corte Constitucional y las
transformaciones o permanencias sociales en la práctica y en los discursos a corto
plazo. Este objetivo general se desglosa en los objetivos específicos de: (i) indagar
acerca del impacto de la sentencia en los discursos de actores claves y analizar
los posibles cambios en la opinión pública a través del estudio de medios escritos
y de entrevistas; (ii) estudiar las aproximaciones de las y los prestadores de salud
hacia la interrupción voluntaria del embarazo; y(iii) ejemplificar el impacto a corto
plazo con algunos casos específicos y claves, analizando las argumentaciones de
aceptación o rechazo en los mismos, e indagar por el curso que tomaron los casos
rechazados. Cabe precisar el alcance del término impacto del problema de
investigación. Algunas formas de impacto sólo son observables a largo plazo. A la
fecha, la despenalización parcial del aborto tiene apenas cinco años de vigencia
Un cambio legislativo como este podría producir un impacto que toque estructuras
simbólicas y culturales muy profundas de la sociedad, cuya transformación no es
visible en apenas unos años. El impacto que se busca hallar en la presente
investigación es, entonces, el de las manifestaciones concretas de las
transformaciones que se pueden esperar ver a corto plazo, en los discursos sobre
el aborto y la práctica del mismo. El aborto es un fenómeno de enorme impacto y
grandes consecuencias en la sociedad colombiana, no sólo para las mujeres
individualmente consideradas que se someten al procedimiento, sino también para
todas y todos los miembros de la sociedad. También está íntimamente relacionado
con la autonomía de las mujeres sobre sus cuerpos, sobre su sexualidad y su
reproducción, temática clave de la lucha feminista desde hace varias décadas. Por
ende, es de suma relevancia investigar el tema y hacerlo desde una postura
feminista con perspectiva de género.
MARCO CONCEPTUAL O ANTECEDENTES
El aborto, o sea, la expulsión del producto de la concepción cuando todavía no es
capaz de sobrevivir fuera del seno materno, es tan antiguo como la propia
humanidad, y ha sido permanente objeto de estudio desde diferentes puntos de
vista.
De cada 10 embarazos,1 se pierde bajo la forma de aborto. Es el llamado aborto
espontáneo, con una morbilidad muy baja y una mortalidad prácticamente nula. Se
considera que su etiología fundamental es la malformación del nuevo ser que va a
nacer, convirtiéndose de esta forma en un hecho deseable.
Pero lo que hace a la interrupción del embarazo tema de discusión diaria en los
diferentes medios, es la posición que se asume ante el aborto terapéutico y el que
se hace por petición.
No obstante, la amplia difusión de los métodos anticonceptivos en la segunda
mitad del presente siglo, el aborto continúa siendo utilizado incorrectamente como
un método de control de la natalidad. Se estima que en el mundo se producen al
año más de 40 millones de abortos provocados.
La práctica del aborto era ya conocida muchos siglos antes de nuestra era. En los
pueblos primitivos, de patriarcado absoluto, el jefe de la familia podía vender e
incluso matar a sus hijos, aún antes de nacer. En esas circunstancias, el aborto no
tenía carácter punible. Se pensaba que el feto pertenecía al cuerpo femenino, a
sus entrañas; y dado que la mujer tenía un estado de minoridad, el padre o el jefe
de la familia ejercía absolutos derechos sobre el fruto de la concepción.
Durante siglos, no mejoró mucho la subestimación a la madre, que incluía o
presuponía la del vientre también.
En general, las antiguas legislaciones no castigaron al aborto. En Grecia Antigua,
donde se consideraba que el feto no tenía alma, Platón manifestó en su obra La
República, que el aborto debería prescribirse en caso de incesto o cuando los
padres fueran personas de edad; en tanto Aristóteles y otros filósofos, lo
recomendaban como fórmula para limitar las dimensiones de la familia. Aquí se
consideraba al feto como parte de la madre, y era ella quien podía disponer al
arbitrio de su cuerpo.
La represión al aborto comienza en Roma, cuando aparecen sustancias nocivas a
la salud de las mujeres sometidas a esos métodos. La punibilidad o no del aborto
ha tenido en la historia de la humanidad diversos criterios, que van desde la plena
libertad, al ser el vientre de la madre prolongación del cuerpo de la mujer, hasta
las concepciones cristianas que irrumpen con una nueva valoración de la vida y
dan calificación de homicidio al aborto provocado.
El cristianismo se instaló con una apreciación rigurosa en este sentido. Doscientos
años después de Cristo, se promulgaron medidas rigurosas contra la mujer sujeta
a esta acción, incluyendo la pena de muerte, castigos corporales y el exilio.
Este criterio se basaba en que la mujer no tenía derecho a arrebatarle al marido su
descendencia, la esperanza de la posterioridad. Si desde el principio del
cristianismo se observó una sobria hostilidad frente al aborto, esto se debió al
criterio de que se trataba de la muerte de un inocente. Según la concepción
católica, el alma es la que brinda a un ente u organismo la categoría de ser
humano. Esto es lo que se denomina, la concepción hilomórfica de la naturaleza
humana. Su principal defensor fue Santo Tomás de Aquino, quien sostenía que el
espíritu era forma sustancial del alma, en tanto que el cuerpo era el producto de la
unión del alma con la materia.
MARCO JURÍDICO
Lo que dice la Ley. Es posible clasificar la regulación de la Interrupción Voluntaria
del Embarazo alrededor del mundo en tres tipologías, a saber: las legislaciones
totalmente prohibicionistas, las regulaciones prohibicionistas con contemplación de
excepciones y, las legislaciones permisivas o sin restricciones. Así, en el universo
legislativo, se encuentran Estados con regulaciones distintas en relación con el
procedimiento de aborto. Según el mapa de leyes de aborto en el mundo, del
Centro de Derechos Reproductivos, existen 26 países con regulación totalmente
prohibicionista, es decir, el procedimiento no se permite bajo ninguna
circunstancia, incluso cuando la vida o la salud del cuerpo gestante están en
riesgo. En América Latina, se encuentran Honduras, Nicaragua, Haití, República
Dominicana y Surinam, países de la región con ese tipo de legislación. La
regulación prohibicionista con contemplación de excepciones, hace referencia a
aquellas legislaciones en donde la práctica de la interrupción voluntaria del
embarazo, en principio, es prohibida, pero que pasa a hacer legal cuando el caso
se enmarca en alguna de las excepciones que cada Estado particular haya
determinado. Así, esta es la tipología más concurrente, toda vez que observa
situaciones tales como el riesgo en la salud o la vida del cuerpo gestante, la causa
o las circunstancias de la concepción, motivos de carácter social o económico o
algunos límites en edad gestacional. Según el mapa legal del Centro de Derechos
Reproductivos, en el mundo hay 39 países que contemplan el riesgo en la vida de
la madre como causal legal para el procedimiento, 56 países permiten el aborto
por razones de salud o terapéuticas, 14 países en donde se contemplan las
circunstancias sociales y económicas de la madre como causal legal para
intervención y 67 países que restringen la práctica de aborto a un límite
gestacional que, en promedio corresponde a las 12 semanas. (Centro de
Derechos Reproductivos, 2020).
_______________________________________________
El Centro de Derechos Reproductivos utiliza herramientas legales para promover la autonomía
reproductiva como un derecho humano fundamental que todos los gobiernos están legalmente obligados a
proteger, respetar y garantizar.
Ahora bien, la regulación permisiva o sin restricciones, es aquella en donde el
embarazo puede ser interrumpido por cualquier motivo (siempre que sea a
solicitud de la madre), y en cualquier etapa gestacional. Las cifras respecto de
esta tipología en realidad no se encuentran tan claras, pero es posible hablar de
países como China o Canadá. Por otra parte, resulta oportuno recordar que,
cuando se habla de prohibición del aborto, en cualquiera de los países del mundo,
sistemáticamente se hace referencia a la penalización de dicha práctica; es decir,
que la misma es considera como una actividad delictiva y que por lo tanto es
sancionada por la ley penal de cada respectivo país. Esto es, no existe ninguna
regulación que considere la práctica de la interrupción voluntaria del embarazo
como una mera contravención, y que la encuentre sujeta a un tipo de sanción
distinta a la privación de la libertad. Lo anterior, teniendo en cuenta que para
aquellos quienes adoptan la posición de la penalización, la práctica del aborto
inducido debe considerarse como delito, en tanto que la misma supone la muerte
o el asesinato de un ser humano sujeto de derechos; por el contrario, para las
posiciones permisivas o de despenalización, la práctica del aborto inducido
corresponde a una actividad propia de la esfera privada de los individuos, toda vez
que se trata directamente de temas como la sexualidad y la reproducción
femenina. (Penen, s.f.) Igualmente, respecto de los sujetos punibles del delito de
aborto, en la mayoría de países se tiene a la mujer gestante, sin embargo, en
algunos otros también se incluye a aquellas personas (profesionales o no de la
salud) que practican o inducen el procedimiento. En todo caso, conforme al paneo
general del globo en relación con la regulación del aborto en la actualidad, es
posible identificar una tendencia general de liberalización de las leyes en ese
sentido, punto en el que se profundizará en desarrollo del presente artículo.
MARCO NORMATIVO INTERNACIONAL DE LA IVE EN COLOMBIA.
Bien es sabido, que la normatividad de carácter constitucional, no se limita
únicamente a las normas que estrictamente están contenidas en la Constitución
Política, pues existen una serie de normativas externas que, en todo caso, tienen
el mismo rango que aquellas previstas en la literalidad de la Constitución. Desde la
doctrina y la jurisprudencia colombiana, se ha acogido la figura político-jurídica de
origen francés denominada el “bloque de constitucional”, la cual ha sido definida
por la Corte Constitucional como aquella unidad jurídica integrada… “por normas y
principios que, sin aparecer formalmente en el articulado del texto constitucional,
son utilizados como parámetros del control de constitucionalidad de las leyes, por
cuanto han sido normativamente integrados a la Constitución, por diversas vías y
por mandato de la propia Constitución. Son pues verdaderos principios y reglas de
valor constitucional, esto es, son normas situadas en el nivel constitucional, a
pesar de que puedan a veces contener mecanismos de reforma diversos al de las
normas del articulado constitucional strictu sensu.” (Sentencia C - 255, 1995). Lo
anterior, en concordancia con las disposiciones establecidas en los artículos 93 y
94 de la Carta Política, que consagran la prevalencia de los tratados y convenios
internacionales en materia de derechos humanos ratificados por el Congreso, en
el orden interno. Así como que, la interpretación de las disposiciones
constitucionales internas, se deberá realizar siempre con arreglo a los mentados
tratados y convenios. En ese sentido, y respecto al tema particular que le
concierne al presente trabajo, es fundamental la consideración de los elementos
normativos internacionales, entre otras cosas, porque, como se acaba de exponer,
su análisis y cumplimiento es un imperativo legal en Colombia. Así, los tratados y
convenios internacionales relacionados con derechos humanos, que involucran
disposiciones importantes alrededor de la interrupción voluntaria del embarazo y
que han sido ratificados por el congreso colombiano, son: El Pacto Internacional
de los Derechos Civiles, artículo tercero, el cual señala “Los Estados Partes en el
presente Pacto se comprometen a garantizar a hombres y mujeres la igualdad en
el goce de todos los derechos civiles y políticos enunciados en el presente Pacto”
y artículo sexto el cual indica “El derecho a la vida es inherente a la persona
humana. Este derecho estará protegido por la ley. Nadie podrá ser privado de la
vida arbitrariamente…” (Asamblea General de las Naciones Unidas, 1996). La
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la
Mujer, en especial en su artículo 12, “Los Estados Partes adoptarán todas las
medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer en la esfera de
la atención médica a fin de asegurar, en condiciones de igualdad entre hombres y
mujeres, el acceso a servicios de atención médica, inclusive los que se refieren a
la planificación de la familia” (Asamblea General de Naciones Unidas, 1979). El
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que
determina en su artículo 12 que “Los Estados Partes en el presente Pacto
reconocen el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de
salud física y mental” (Asamblea General de Naciones Unidas, 1966). Y
finalmente, la Convención Americana de Derechos Humanos, en especial en su
artículo 4, donde indica que “Toda persona tiene derecho a que se respete su
vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento
de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente” y en su
artículo 24, donde se estipula lo siguiente “Todas las personas son iguales ante la
ley. En consecuencia, tienen derecho, sin discriminación, a igual protección de la
ley” (Conferencia Especializada Interamericana de Derechos Humanos, 1969).
Ahora bien, si bien es cierto que los mentados instrumentos no hablan desde la
literalidad acerca del aborto, y que, en cambio, hay un discurso amplio de defensa
de la vida como concepto general, también es cierto que estos mismos están
sujetos siempre a la interpretación jurídica o a las recomendaciones de los
órganos de vigilancia del derecho internacional. Es así como, por ejemplo, el
Comité para la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, en su recomendación
No. 24, manifestó que “La negativa de un Estado Parte a prever la prestación de
determinados servicios de salud reproductiva a la mujer en condiciones legales
resulta discriminatoria” (Comité para la eliminación de la violencia contra la mujer,
1999).
En Colombia la Corte Constitucional reconoce que la interrupción voluntaria del
embarazo es un derecho íntimamente ligado al derecho a la vida, a la salud, a la
integridad, a la autodeterminación, intimidad y dignidad de las mujeres. La
interrupción voluntaria del embarazo por las tres causales descritas en la
sentencia C-355 de 2006, es un derecho fundamental de las mujeres que debe ser
garantizado por el Sistema de Seguridad Social en Salud. Ésta, además,
pertenece a la esfera íntima o privada lo cual obliga a proteger la confidencialidad
de las mujeres que la soliciten y a no ser sometida a una revictimización,
discriminación, culpa o estigma.
Despenalización del aborto "El aborto es una de las principales causas de
morbilidad, discapacidad y mortalidad materna y a la vez, es la causa con una
mayor posibilidad de ser intervenida"
El Ministerio de Salud y Protección Social, como ente regulador del Sistema de
Seguridad Social en Salud, de acuerdo con la jurisprudencia constitucional, debe
ejercer acciones para asegurar que todas las mujeres en el territorio nacional
tengan un libre y efectivo ejercicio de sus derechos sexuales y derechos
reproductivos, incluyendo el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo en
las causales establecidas.
CORTE DECLARA EXEQUIBLE LA TIPIFICACIÓN DEL DELITO DE ABORTO
CONSENTIDO, EN EL SENTIDO DE QUE NO SE CONFIGURA EL DELITO
CUANDO LA CONDUCTA SE PRACTIQUEANTES DE LA SEMANA 24 DE
GESTACIÓN Y, SIN SUJECIÓN A ESTE LÍMITE, CUANDO SEPRESENTEN
LAS CAUSALES DE QUE TRATA LA SENTENCIA C-355 DE 2006.
FINALMENTE, EXHORTÓ AL CONGRESO DE LA REPÚBLICA Y AL
GOBIERNO NACIONAL A FORMULAR E IMPLEMENTAR UNA POLÍTICA
PÚBLICA INTEGRAL EN LA MATERIA.
1. Norma acusada
“LEY 599 DE 2000
Por la cual se expide el Código Penal
“Artículo 122. Aborto. La mujer que causare su aborto o permitiere que otro se lo
cause, incurrirá en prisión de dieciséis (16) a cincuenta y cuatro (54) meses. || A la
misma sanción estará sujeto quien, con el consentimiento de la mujer, realice la
conducta prevista en el inciso anterior”. Esta disposición había sido declarada
condicionalmente exequible por la Corte Constitucional en la Sentencia C-355 de
2006, “en el entendido que no se incurre en delito de aborto, cuando con la
voluntad de la mujer, la interrupción del embarazo se produzca en los siguientes
casos: (i) Cuando la continuación del embarazo constituya peligro para la vida o la
salud de la mujer, certificada por un médico; (ii) Cuando exista grave malformación
del feto que haga inviable su vida, certificada por un médico; y, (iii) Cuando el
embarazo sea el resultado de una conducta, debidamente denunciada, constitutiva
de acceso carnal o acto sexual sin consentimiento, abusivo o de inseminación
artificial o transferencia de óvulo fecundado no consentidas, o de incesto
Primero. Declarar la EXEQUIBILIDAD CONDICIONADA del artículo 122 de la Ley
599 de 2000 “por medio de la cual, se expide el Código Penal”, en el sentido de
que la conducta de abortar allí prevista solo será punible cuando se realice
después de la vigésimo cuarta (24) semana de gestación y, en todo caso, este
límite temporal no será aplicable a los tres supuestos en los que la Sentencia C-
355 de 2006 dispuso que no se incurre en delito de aborto, esto es, “(i) Cuando la
continuación del embarazo constituya peligro para la vida o la salud de la mujer,
certificada por un médico; (ii) Cuando exista grave malformación del feto que haga
inviable su vida, certificada por un médico; y, (iii) Cuando el embarazo sea el
resultado de una conducta, debidamente denunciada, constitutiva de acceso
carnal o acto sexual sin consentimiento, abusivo o de inseminación artificial o
transferencia de óvulo fecundado no consentidas, o de incesto”.
Segundo. EXHORTAR al Congreso de la República y al Gobierno nacional, para
que, sin perjuicio del cumplimiento inmediato de esta sentencia y, en el menor
tiempo posible, formulen e implementen una política pública integral –incluidas las
medidas legislativas y administrativas que se requiera, según el caso–, que evite
los amplios márgenes de desprotección para la dignidad y los derechos de las
mujeres gestantes, descritos en esta providencia y, a su vez, proteja el bien
jurídico de la vida en gestación sin afectar tales garantías, a partir del
condicionamiento de que trata el resolutivo anterior. Esta política debe contener,
como mínimo, (i) la divulgación clara de las opciones disponibles para la mujer
gestante durante y después del embarazo, (ii) la eliminación de cualquier
obstáculo para el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos que se
reconocen en esta sentencia, (iii) la existencia de instrumentos de prevención del
embarazo y planificación, (iv) el desarrollo de programas de educación en materia
de educación sexual y reproductiva para todas las personas, (v) medidas de
acompañamiento a las madres gestantes que incluyan opciones de adopción,
entre otras y (vi) medidas que garanticen los derechos de los nacidos en
circunstancias de gestantes que desearon abortar. 3. Síntesis de los fundamentos
La Corte decide la demanda de inconstitucionalidad presentada en contra del
artículo 122 de la Ley 599 de 2000, que establece el delito de aborto consentido, a
partir de seis cargos de inconstitucionalidad. Antes de abordar el asunto de fondo
y en atención a los argumentos de algunos de los intervinientes y del Procurador
General de la Nación, la Corte examina algunas cuestiones previas y concluye
que: no se presenta una omisión legislativa absoluta en los términos planteados
por el Procurador General de la Nación, solo cuatro de los seis cargos que fueron
propuestos son aptos y a pesar de la existencia de la Sentencia C-355 de 2006, es
procedente un pronunciamiento de fondo respecto de los cuatro cargos aptos, ya
que (i) no se presenta el fenómeno de la cosa juzgada constitucional, en la medida
en que se trata de cargos que no fueron valorados por la Corte en la citada
sentencia y, en todo caso, (ii) se evidencia una modificación en el significado
material de la Constitución y (iii) una variación en el contexto normativo en que se
inserta la norma demandada
Estudio del fenómeno de la cosa juzgada A pesar de la existencia de la Sentencia
C-355 de 2006, es procedente un pronunciamiento de fondo respecto de los
cuatro cargos aptos ya que (i) se trata de cargos que, en sentido estricto, no
fueron valorados por la Corte en la citada sentencia y, en todo caso, (ii) se
evidencia una modificación en el significado material de la Constitución en cuanto
a la comprensión de la problemática constitucional que supone el delito del aborto
consentido y (iii) un cambio en el contexto normativo en el que inserta el artículo
122 del Código Penal. Estas dos últimas circunstancias, según lo ha precisado de
manera reiterada la Sala, permiten un pronunciamiento de fondo respecto de
cargos aptos, a pesar de que se demande una disposición que fue objeto de
control constitucional previo –cosa juzgada formal–. La Sala evidencia una
modificación en el significado material de la Constitución en cuanto a la
comprensión de la problemática constitucional que supone el delito del aborto
consentido, como consecuencia de los siguientes cuatro fenómenos. En primer
lugar, se aprecia una profunda transformación jurisprudencial acerca de la
consideración del derecho a la salud como un derecho fundamental autónomo, en
los términos de, en particular, las sentencias T760 de 2008, C-313 de 2014 y T-
361 de 2014. En segundo lugar, luego del año 2006 y mediante la resolución de
casos concretos, la jurisprudencia constitucional ha ampliado su comprensión
acerca de la problemática constitucional que supone del aborto consentido, a partir
de la estrecha relación que se presenta entre las conductas que siguen
constituyendo un supuesto delictivo y aquellas que no1. En tercer lugar, como lo
precisaron las demandantes, existen documentos internacionales, de distinto valor
normativo, que, a diferencia del año 2006, han propugnado por la despenalización
del aborto más allá de las tres causales definidas en la Sentencia C-355 de 2006
y, por tanto, inciden en una nueva comprensión constitucional del fenómeno. De
allí que, según señalan, tal pretensión encuentre sustento suficiente en el Derecho
Internacional de los Derechos Humanos. Finalmente, luego del año 2006 se ha
perfilado con mayor precisión una jurisprudencia constitucional para valorar la
violencia de género contra la mujer, de la que son especialmente depositarias las
sentencias C-297 de 2016, C-539 de 2016, C-117 de 2018, C-519 de 2019, C038
de 2021 y SU-201 de 2021. Se evidencia un cambio en el contexto normativo en el
que se inserta el artículo 122 del Código Penal, como consecuencia de los
siguientes cuatro fenómenos: (i) la expedición de la Ley Estatutaria de Salud, del
año 2015. (ii) Con posterioridad a la Sentencia C-355 de 2006, múltiples
organismos internacionales –entre los que se encuentran el Comité de Derechos
Económicos Sociales y Culturales, el Relator Especial sobre el derecho de toda
persona al disfrute del más alto nivel posible de salud y el Comité para la
eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer– han planteado
la necesidad de despenalizar el aborto como una medida en favor de la salud y los
derechos sexuales y reproductivos de esta población, así como una forma de
actuar en contra de la violencia hacia las mujeres. (iii) La expedición de la Ley
1257 de 2008, con el fin, entre otros, de cumplir los compromisos internacionales
del Estado respecto de la libertad, la autonomía y la salud sexual y reproductiva.
Finalmente, (iv) el sistema de salud ha sufrido cambios profundos en su estructura
y la política criminal ha visto una revaloración del sentido de la proporcionalidad y
los fines de la pena.
________________________________________________________
Las sentencias C-297 de 2016, C-539 de 2016, C-117 de 2018, C-519 de 2019, C038 de 2021 y SU-201 de 2021.
Sentencia C-355 de 2006 constituye un avance importante para la garantía y ejercicio de los derechos sexuales y
reproductivos de las mujeres en Colombia. c) Cuando el embarazo es producto de abuso, violación, incesto,
transferencia de óvulo o inseminación no consentida
• Problema jurídico Le corresponde determinar a la Corte si a pesar del
condicionamiento contenido en el resolutivo tercero de la Sentencia C-355 de
2006, la tipificación del aborto consentido, en los términos del artículo 122 del
Código Penal, (i) es contraria a la obligación de respeto al derecho a la salud y los
derechos reproductivos de las mujeres, las niñas y las personas gestantes
(artículos 49, 42 y 16 de la Constitución); (ii) vulnera su libertad de conciencia, en
especial, frente a la posibilidad de actuar conforme a sus convicciones en relación
con su autonomía reproductiva (artículo 18 de la Constitución); (iii) es incompatible
con la finalidad preventiva de la pena y no satisface las exigencias
constitucionales adscritas al carácter de ultima ratio del derecho penal (preámbulo
y artículos 1 y 2 de la Constitución) y (iv) desconoce el derecho a la igualdad de
las mujeres en situación de vulnerabilidad y en situación migratoria irregular.
Presunto desconocimiento de la finalidad constitucional de prevención general de
la pena por parte del artículo 122 del Código Penal. La actual tipificación del delito
de aborto no es conducente para la consecución de los fines de la pena, ya que, a
pesar de que el tipo penal busca proteger la vida en gestación, no resulta claro
que la actual forma de penalización de la conducta sea efectivamente conducente
–esto es, idónea– para la consecución de aquellos fines, en particular el de
prevención general, como sí es evidente la intensa afectación que produce en los
derechos a la salud, los derechos reproductivos y la libertad de conciencia a que
se ha hecho referencia.
En otros términos, la penalización del aborto consentido no resulta efectivamente
conducente para proteger el bien jurídico de la vida en gestación, si se tiene en
cuenta su poca incidencia en el cumplimiento de la finalidad de prevención general
de la pena adscrita a su tipificación. Presunta contradicción del artículo 122 del
Código Penal con el carácter de ultima ratio del derecho penal, característica
constitucional adscrita a su configuración. El carácter subsidiario de las sanciones
penales exige que, antes de acudir al poder punitivo del Estado, se recurra “a
otros controles menos gravosos”4; por tanto, en caso de existir “otros medios
preventivos igualmente idóneos, y menos restrictivos de la libertad”5, la
intervención penal es desproporcionada6. En el presente asunto, si bien la
disposición demandada pretende realizar una finalidad constitucional imperiosa,
cual es proteger el bien jurídico de la vida en gestación, efectúa un uso prima ratio
del derecho penal incompatible con la Constitución, por cuatro razones
fundamentales. (i) Los vacíos en la regulación para proteger el bien jurídico que
actualmente se pretende amparar con la penalización del aborto consentido –
exclusivamente mediante el recurso al derecho penal– han dado lugar a amplios
márgenes de desprotección para este y para la dignidad y los derechos de la
mujer, incluso de las parejas. La forma de regulación actual de esta problemática
social, en los términos del artículo 122 del Código Penal, supone una renuncia al
ejercicio democrático en uno de los temas más sensibles para la sociedad
colombiana, que dista de su compatibilidad con un ejercicio constitucional
adecuado del derecho penal como ultima ratio
(ii) La falta de regulación legislativa positiva de la problemática social que supone
la práctica del aborto consentido ha sido más evidente con posterioridad a la
expedición de la Sentencia C-355 de 2006, ya que ha dado lugar a barreras de
acceso para la interrupción voluntaria del embarazo en los tres supuestos en los
que la Corte encontró parcialmente incompatible el artículo 122 del Código Penal
con la Constitución, circunstancia que, a su vez, entra en conflicto con la dignidad
de la mujer y, por tanto, con el carácter de ultima ratio que debe caracterizar a la
regulación penal. (iii) La disposición demandada supone el ejercicio del poder
punitivo del Estado como prima ratio ya que no valora en la tipificación de la
conducta del aborto consentido las siguientes razones de carácter constitucional
relevantes: (a) la dignidad humana –en particular, de las mujeres y las niñas– ,
como criterio material que explica el carácter de ultima ratio del derecho penal y
(b) que la tipificación de la conducta se fundamenta en un criterio sospechoso de
discriminación: el sexo. En relación con lo primero, la elección de un plan de vida
“constituye un límite a la libertad de configuración del legislador en materia penal”7
y, por tanto, es necesaria su valoración para efectos de tipificar una conducta
penal como la del aborto consentido. Lo contrario puede conducir a tolerar y
perpetuar una conducta discriminatoria contra las mujeres y las niñas, ya que por
su capacidad reproductiva y gestacional son calificadas como sujeto activo del
delito –aspecto al que se hace referencia seguidamente– 8. En relación con lo
segundo, reconocer la dignidad de las mujeres y de las niñas e implementar
medidas para su efectividad conduce a materializar un compromiso que el Estado
colombiano ha asumido9 en consideración a la discriminación histórica que han
padecido y que ha fundamentado la adopción de medidas para garantizar su
protección jurídica, que, además, debe ser coherente y compatible con el ejercicio
del derecho penal como ultima ratio. Por tanto, en la penalización del aborto
consentido, el Legislador debe ponderar, además de las exigencias que se derivan
de la dignidad de mujeres y niñas –referidas anteriormente– que la tipificación de
la conducta se fundamenta en un criterio sospechoso de discriminación: el sexo,
en los términos dispuestos por el artículo 13, inciso 1°, de la Constitución. Esta
forma de penalización desconoce que toda distinción originada en el sexo, que
menoscabe o anule el ejercicio de otros derechos, puede ser una medida
discriminatoria y desconocer que el Estado debe garantizarles a las mujeres una
vida libre de violencias. Por consiguiente, las distinciones que realice el Legislador
con fundamento en este elemento constituyen un criterio “sospechoso”, que, prima
facie, “se presumen inconstitucionales”10, salvo que se trate de medidas que
propendan por una igualdad material11. En relación con este aspecto, son
especialmente relevantes los precedentes contenidos en las sentencias C-117 de
2018, C-519 de 2019 y C-038 de 2021. No considerar esta circunstancia relevante
para la definición del tipo penal respalda la tesis de que en la actual tipificación del
delito se acude al derecho penal como mecanismo prima ratio. (iv) La penalización
del aborto consentido, en los términos del artículo demandado, no es en todos los
casos una medida necesaria, ya que existen mecanismos alternativos menos
lesivos para lograr un estándar análogo de amparo que aquel que brinda el
ejercicio del derecho penal y más benignos con los derechos a la salud, los
derechos reproductivos y la libertad de conciencia consagrados en la Constitución,
así como con la consecución de los fines de la pena, en particular el de prevención
general.
Si bien, las razones expuestas en relación con cada uno de los cargos evidencian
una contradicción prima facie del artículo 122 del Código Penal con la
Constitución, y que justificarían la exclusión inmediata de la disposición del
ordenamiento jurídico, encuentra la Sala que dicha consecuencia sacrificaría de
manera absoluta la finalidad constitucional imperiosa que pretende realizar:
proteger el bien jurídico de la vida en gestación. En consecuencia, lo procedente
es adoptar una medida que, sin sacrificar la protección de este bien jurídico, evite
los amplios márgenes de desprotección para los derechos y principios
constitucionales referidos en los cuatro cargos analizados. En este caso se
encuentran en tensión, de un lado, la finalidad constitucional imperiosa que
pretende realizar el artículo 122 del Código Penal, incluido el condicionamiento de
que fue objeto en la Sentencia C-355 de 2006: proteger el bien jurídico de la vida
en gestación, mediante la penalización del aborto consentido –salvo en los tres
supuestos de que trata la citada sentencia–, con los valores y principios
constitucionales a que se hizo referencia en cada uno de los cuartos cargos aptos
y ampliamente desarrollados. Por las razones expuestas en el análisis de cada
uno de estos cargos, en la actualidad, a pesar del condicionamiento de que fue
objeto el artículo 122 del Código Penal en la Sentencia C-355 de 2006, la
disposición demandada da lugar a afectaciones intensas en los derechos
fundamentales, valores y principios constitucionales en que los citados cargos se
fundamentan. Desconocer esta realidad constitucional supone otorgar una
preferencia tácita a la finalidad constitucional imperiosa que pretende realizar la
disposición demandada Considerar el caso como una comparación de
intensidades, en la que tiene preferencia constitucional aquella que resulte
afectada de una manera más intensa –en este caso las garantías que representan
los cuatro cargos analizados–, en comparación con la protección que otorga la
disposición demandada al bien jurídico que pretende proteger –la vida en
gestación–, es simplificar en demasía la competencia de control constitucional que
ejerce la Corte, y sacrificar en un alto grado la competencia Legislativa, tan cara al
Estado de Derecho. Esta tensión constitucional no es posible resolverla mediante
la preferencia de alguna de estas magnitudes porque supondría el sacrificio
absoluto de la otra. En otros términos, la preferencia de alguno de estos extremos
genera el sacrificio absoluto del otro lo que, sin lugar a duda, resta eficacia
material a la Constitución, con independencia de a cuál de ellas corresponda la
preferencia. Si la preferencia le corresponde a la vida en gestación –y, por tanto,
se justificará la declaratoria de exequibilidad simple de la norma–, se dejan de
considerar las importantes razones expuestas al analizar los cuatro cargos aptos,
que evidencian la intensidad en que la actual tipificación del delito de aborto –
incluido el condicionamiento de que fue objeto en el año 2006– afecta los
derechos fundamentales, principios y valores constitucionales que cada uno de
ellos supone. Si la preferencia se otorga a estos últimos, por las potísimas razones
desarrolladas al analizar cada uno de estos cargos –y, por tanto, se justificará la
declaratoria de inexequibilidad con efectos inmediatos de la disposición–, se
elimina una medida de protección que se ha considerado relevante para
desincentivar la práctica de abortos consentidos que, en últimas, frustra la
expectativa del nacimiento de un nuevo ser. Estas razones justifican la necesidad
no tanto de optar por la declaratoria de exequibilidad simple de la disposición
demandada, o de su inexequibilidad inmediata, sino de lograr una fórmula
intermedia que dé relevancia a cada una de las magnitudes en tensión, de tal
forma que, a diferencia de restar protección constitucional –por el resultado que se
seguiría de otorgar preferencia a alguno de esos extremos– se logre una mayor
realización de la totalidad de valores en tensión. En otros términos, se obtiene un
óptimo constitucional cuando en vez de sacrificar completamente uno de los
extremos en tensión, se busca una fórmula intermedia que, a pesar de sus
sesiones recíprocas, da lugar a un mejor resultado constitucional agregado: que
evite los amplios márgenes de desprotección para las garantías de que tratan los
cuatro cargos analizados y, a su vez, proteja el bien jurídico de la vida en
gestación sin afectar tales garantías. El punto de partida de este óptimo
constitucional, por las particulares circunstancias del presente caso, es el
condicionamiento de que fue objeto la norma demandada en la Sentencia C-355
de 2006. Este estándar, que contiene un sistema de causales intemporal –en el
sentido de que, de acreditarse la causal, con independencia del tiempo de
gestación, es procedente la interrupción voluntaria del embarazo12–, debe integrar
el óptimo constitucional ya que fue estatuido por la jurisprudencia a partir de la
idea de que estos supuestos constituyen las “hipótesis extremas de afectación de
[la] dignidad” de la mujer13. Ahora bien, dado este punto de partida, en especial,
pueden ser dos los elementos que complementen el óptimo constitucional,
mediante una intervención adicional de la Corte en la disposición demandada: (i)
la definición de un sistema de plazos para que la práctica del aborto consentido no
sea considerada una conducta típica o (ii) una regulación de política pública que
contemple medidas relacionadas, entre otras, con la salud y la educación sexual y
reproductivas; la prevención de embarazos no deseados; la planificación familiar y
la definición responsable del momento para procrear y el número de hijos
deseado; la maternidad sin riesgos y asistencia prenatal y las distintas alternativas
para mujeres, niñas y personas gestantes que se encuentren en conflicto con el
embarazo. Ambas corresponden a alternativas que consideran con relevancia
constitucional los argumentos de los cuatro cargos analizados y que, por tanto,
pretenden un mejor equilibrio que el actual arreglo institucional definido por el
artículo 122 del Código Penal. La primera alternativa permite resolver de una
manera más adecuada la tensión abstracta constitucional que se presenta, como
se precisa seguidamente, y que fundamenta la declaratoria de exequibilidad
condicionada de la disposición. La segunda justificar el exhorto que se hace en la
parte resolutiva al Legislativo y al Gobierno nacional.
En el sistema de plazos, son esencialmente dos los conceptos normativos, con
relevancia constitucional, que les sirven de fundamento a modelos alternativos
para resolver la tensión entre los bienes jurídicos a que se ha hecho referencia: (i)
El concepto de existencia, que se asocia con la idea de prohibir la práctica del
aborto consentido desde el momento en el que inicia la vida, que puede tener
como fundamento las nociones de “fecundación” – momento de la fusión del óvulo
y del espermatozoide–, “concepción” – momento en el que se forma el cigoto,
proceso que se estima culmina en las 23 horas siguientes a la fecundación– e
“implantación” o “anidación” – proceso en el que el cigoto avanza por las trompas,
penetra en el útero y se implanta allí, que puede durar alrededor de 14 días
posteriores a la fecundación–14. (ii) El concepto de autonomía, que se asocia con
la idea de prohibir la práctica del aborto con consentimiento en el momento en el
que es posible considerar que se rompe la dependencia de la vida en formación
de la persona gestante, esto es, cuando se acredita una mayor probabilidad de
vida autónoma extrauterina (cercana a un 50%), circunstancia que se ha
evidenciado con mayor certeza a partir de la semana 24 de gestación, que
corresponde al estado más avanzado del desarrollo embrionario15. Para la Sala,
el concepto que permite un óptimo constitucional para resolver la tensión a que se
ha hecho referencia es el de autonomía, que corresponde al momento en el que
existe una mayor probabilidad de vida autónoma extrauterina del feto y, además,
es el que mejor se corresponde con la idea de la protección gradual e incremental
de la vida en gestación, a que se hizo referencia supra.
El otro concepto, el de existencia, no permite un óptimo constitucional, dado que
no otorga una adecuada relevancia a las razones que fundamentan los cuatro
cargos de inconstitucionalidad que fueron ampliamente analizados. Además, le es
propio un problema de indefinición, de carácter moral, acerca de en qué momento
inicia la vida; igualmente, en cualquiera de los supuestos que le sirve de
fundamento, es el más restrictivo, no solo por la inminencia del tiempo para su
configuración, sino por la menor posibilidad de que la persona gestante conozca
su estado, así como que en los citados estadios de gestación son en los que se
presenta el mayor porcentaje de abortos espontáneos, y en los que no tiene
ninguna injerencia la voluntad de la persona gestante, lo que restringe de manera
intensa la posibilidad de que esta tome decisiones autónomas antes de dicho
momento. Si se pretende un óptimo constitucional, que proteja de manera
abstracta ambas magnitudes en tensión, el punto fundamental de la distinción no
puede ser otro que aquel en el que es posible considerar que se rompe la
dependencia de la vida en formación de la persona gestante. Dada la mayor
probabilidad de vida independiente extrauterina, la preferencia de la protección de
la finalidad constitucional imperiosa que pretende el artículo 122 del Código Penal
se maximiza. Esto es así, dado que habrá una mayor probabilidad de protección
de la finalidad constitucional imperiosa que pretende lograr el tipo penal: que el
embarazo culmine con alumbramiento, esto es, con el nacimiento de un nuevo ser.
Si se da preferencia a la protección de la vida en formación en estadios anteriores,
la protección constitucional al haz de derechos, principios y valores que
fundamentan los cuatro cargos de inconstitucionalidad analizados se afecta
intensamente
RESUELVE
PRIMERO: Declarar la EXEQUIBILIDAD CONDICIONADA del artículo 122 de la
Ley 599 de 2000 en el sentido de que la conducta de abortar allí prevista solo será
punible cuando se realice después de la vigésimo cuarta (24) semana de
gestación y, en todo caso, este límite temporal no será aplicable a los tres
supuestos en los
_______________________________________________
Ley 599 de 2000 “por medio de la cual, se expide el Código Penal”
que la Sentencia C-355 de 2006 dispuso que no se incurre en delito de
aborto, esto es, “(i) Cuando la continuación del embarazo constituya peligro para
la vida o la salud de la mujer, certificada por un médico; (ii) Cuando exista grave
malformación del feto que haga inviable su vida, certificada por un médico; y, (iii)
Cuando el embarazo sea el resultado de una conducta, debidamente denunciada,
constitutiva de acceso carnal o acto sexual sin consentimiento, abusivo o de
inseminación artificial o transferencia de óvulo fecundado no consentidas, o de
incesto”.
SEGUNDO. EXHORTAR al Congreso de la República y al Gobierno nacional,
para que, sin perjuicio del cumplimiento inmediato de esta sentencia y, en el
menor tiempo posible, formulen e implementen una política pública integral –
incluidas las medidas legislativas y administrativas que se requieran, según el
caso–, que evite los amplios márgenes de desprotección para la dignidad y los
derechos de las mujeres gestantes, descritos en esta providencia y, a su vez,
proteja el bien jurídico de la vida en gestación sin afectar tales garantías, a partir
del condicionamiento de que trata el resolutivo anterior. Esta política debe
contener, como mínimo, (i) la divulgación clara de las opciones disponibles para la
mujer gestante durante y después del embarazo, (ii) la eliminación de cualquier
obstáculo para el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos que se
reconocen en esta sentencia, (iii) la existencia de instrumentos de prevención del
embarazo y planificación, (iv) el desarrollo de programas de educación en materia
de educación sexual y reproductiva para todas las personas, (v) medidas de
acompañamiento a las madres gestantes que incluyan opciones de adopción,
entre otras, y (vi) medidas que garanticen los derechos de los nacidos en
circunstancias de gestantes que desearon abortar.
MARCO CONTEXTUAL
Esta investigación se llevará a cabo en un contexto nacional, partiendo de
diferentes aspectos del aborto (jurídicos, religiosos, psicológicos, físicos y
sobretodo sociales) que se pueden observar en la población colombiana, donde a
pesar del gran descenso en la tasa global de fecundidad que ha logrado el país,
del total de embarazos en Colombia, 24% termina en aborto y 26% en nacimientos
no deseados. (Pro familia).
Entre todas las mujeres colombianas de 15 a 55 años, 22.9% -una de cada cuatro
declara haber tenido un aborto inducido.
____________________________________________
Cifras de Profamilia señalan que los abortos realizados entre 2012 y el primer trimestre de 2016 demuestran
que el 33,20% de las mujeres que se practican un aborto están en un rango de edad de los 20 a 24 años. Así
mismo, el 41,83% que acceden se encuentran en el nivel socioeconómicos 3, seguidas del 39.49% de estrato
2.
Entre todas las mujeres colombianas de 15 a 55 años, 22.9% -una de cada cuatro
declara haber tenido un aborto inducido. Dentro del grupo de mujeres de estas
mismas edades que alguna vez han estado embarazadas, el porcentaje aumenta
a 30.3% -una de cada tres-. Si se considera únicamente el grupo de adolescentes
embarazadas menores de 19 años, el porcentaje llega a 44.5% - una de cada dos.
Centro de Investigación sobre Dinámica Social (CIDS).
En Colombia el aborto inseguro es la tercera causa de mortalidad materna. Dentro
de las causas directas de mortalidad materna en Colombia la eclampsia es la
principal, seguida por las complicaciones del trabajo de parto y el parto, el aborto y
otras complicaciones del puerperio y hemorragias (Min. Protección Social). De las
anteriores causas, el aborto es la única totalmente prevenible. (IPAS).
Aunque el mayor porcentaje de las mujeres que han abortado pertenecen al
estrato más bajo, el aborto es practicado por mujeres de todos los estratos
socioeconómicos, 16.6% pertenecen al estrato alto, 24.1 % al estrato medio- alto,
21.8% al estrato medio-medio, 21.6% al estrato medio bajo, y 24.4% al estrato
bajo. (CIDS).
La mayoría de las mujeres que han abortado indican haber tenido sólo un aborto
(79.2%). No obstante, una quinta parte de las mujeres que han interrumpido su
embarazo de manera voluntaria (20,8%) han tenido dos o más abortos, 16.2% un
segundo, 3.4% un tercer aborto y 1.2% cuatro o más abortos. (CIDS). En los
países donde la interrupción voluntaria del embarazo no está penalizada y se
prestan servicios de salud reproductiva de calidad, la asesoría en materia de
planificación familiar en el momento del primer aborto reduce sustancialmente el
número de embarazos no deseados y la incidencia en terminaciones voluntarias
de estos. (AGI).
Así, con estos datos y demás que se darán a conocer de forma amplia a
continuación, pretendemos dar solución al cuestionamiento del cuál es el impacto
social de esta práctica en Colombia.
DISEÑO METODOLÓGICO
Inicialmente, nuestra investigación es tanto cualitativa como cuantitativa, puesto
que se han recolectado datos tanto de medición numérica como los que carecen
de ella. La población que compone nuestra investigación son todos aquellos
objetos, fenómenos y situaciones que oscilan alrededor del tema del impacto
social del aborto, legal o no, clandestino o supervisado. Así mismo, elementos
fundamentales que hemos considerado como muestra para la recolección de los
datos, los cuales se componen de estadísticas del Ministerio de Salud, el Centro
de Derechos Reproductivos que utiliza herramientas legales para promover la
autonomía reproductiva como un derecho humano fundamental que todos los
gobiernos están legalmente obligados a proteger, respetar y garantizar, entre otros
tipos de población que representan estudios cuantitativos. Hemos decidido usar
como muestra los datos mencionados anteriormente, ya que son estadísticas
comprobadas y publicadas por las
entidades a quienes realmente les
compete el tema.
La investigación se ha llevado a cabo
siguiendo un método que va desde la
simple deducción, el análisis, los
diferentes espacios como histórico,
contextual y jurídico, hasta una
conclusión que resuma todo en pocas palabras claves para no generar ninguna
ambigüedad.
ALGUNOS APUNTES METODOLÓGICOS
Para darle una profundidad histórica al análisis se partirá de una investigación
clave como fuente secundaria. Este punto de partida es el estudio “El aborto en
Colombia: Veinte años de debate en la prensa (1975-‐1994)” de Mara Viveros
(1999). En este estudio la autora revisa el debate sobre el aborto en la prensa
nacional desde el año de la presentación del primer proyecto de ley hasta el año la
Conferencia Mundial sobre la Población en el Cairo. Define actores principales y
explora sus argumentos, y la participación y las posturas de cada grupo a lo largo
del período estudiado. Identifica cuatro grupos de actores en el debate: la Iglesia
Católica, el sector médico, los partidos políticos y los grupos feministas. Aunque la
principal comparación histórica se hará con la mencionada investigación de
Viveros, de modo que no quede en silencio los años entre 1995 y 2005 se
referenciarán también otras fuentes secundarias que cubren este periodo,
principalmente la tesis de maestría titulada “La política pública como proceso
dialógico: el caso de la despenalización del aborto en Colombia. 1975 – 2006”.
(Gómez, 2009)
En el presente trabajo se busca analizar los discursos en la prensa escrita
nacional antes, durante y después de la despenalización parcial del aborto en
Colombia. De este modo, se hará una revisión de los artículos sobre la temática
durante los años 2006, 2007, 2008 y 2009, desde enero a diciembre, en los
siguientes medios escritos:
El Tiempo (edición publicada en la ciudad de Bogotá)
El Espectador
Revista Semana
Revista Cambio
El Tiempo y El Espectador fueron escogidos para el material del estudio debido a
que son los dos periódicos de circulación nacional del país. El Tiempo es el
periódico de circulación nacional más importante del país, con una edición diaria.
El segundo periódico de circulación nacional es El Espectador, el periódico más
antiguo del país. Fue una publicación semanal desde el 2 de septiembre del 2001
hasta el 11 de mayo 2008, fecha en la cual volvió a ser publicado diariamente. Las
revistas Semana y Cambio por su parte representan dos de las principales
publicaciones semanales de análisis de la actualidad y opinión a nivel nacional.
De este modo se obtendrá una muestra lo suficientemente amplia para poder
identificar, tanto cualitativa-‐ como cuantitativamente, las transformaciones y
las permanencias en las y los actores en el debate nacional, los conceptos
utilizados y los enfoques argumentativos, lo cual dará cuenta del conocimiento
hegemónico a través del cual es interpretada la realidad alrededor del aborto. Se
reconoce que, aunque los periódicos escogidos para el estudio son de circulación
nacional, hay periódicos regionales con importantes números de lectores, tales
como El Colombiano de Antioquia, o El País del Valle del Cauca, e incluir los
periódicos regionales en la muestra podría arrojar resultados diferentes del
análisis. Sin embargo, por la necesidad de limitar el universo del estudio, se tomó
la decisión de enfocar el análisis en publicaciones nacionales, consciente de la
parcialidad hacia la región capitalina que esta muestra podría tener.
El proceso de selección de la muestra fue realizado en varios pasos. En un primer
paso se hizo una revisión de dos archivos de prensa – el archivo de prensa físico
en la oficina de Women’s Link Worldwide y el observatorio digital de la
Corporación Humanas. El archivo de prensa de Women’s Link Worldwide contiene
originales y copias de artículos de la prensa colombiana sobre derechos de las
mujeres en general y el aborto en particular. El observatorio de prensa de la
Corporación Humanas se encuentra en su página web y contiene artículos
escaneados de la prensa colombiana sobre mujeres desde mitades del año 2008
con una función de búsqueda por categorías donde “aborto” se encuentra como
una subcategoría de “derechos sexuales y reproductivos”.
De estos dos archivos se seleccionaron todas las piezas que tuvieron relación con
el aborto en Colombia, y especialmente con su despenalización parcial, de los
años y las publicaciones seleccionadas. Luego, para asegurar que no quedara
ningún artículo importante por fuera de la selección, se hizo una búsqueda por
Internet en las páginas de cada una de las publicaciones y los artículos faltantes
que se encontraron fueron buscados en su versión impresa y copiados para
formar parte de la muestra. De este modo, se espera que la muestra sea lo más
completa posible.
Retomando las dimensiones adaptados de Jäger y Maier (2009), la clasificación y
el análisis del material se hizo en tres pasos anunciados anteriormente, y
explicados en detalle a continuación.
Para la primera dimensión, el análisis estructural del material en su conjunto, se
hizo una clasificación de la muestra que se compiló en la primera ronda de
selección descrita arriba, consistiendo en un total de 500 unidades que incluía
artículos de información y de opinión, cartas de lectores y publicidad. En una
primera clasificación, se determinó si las piezas trataron la despenalización parcial
del aborto en Colombia, o temas relacionados6, como temática principal o no, y se
seleccionaron únicamente aquellas unidades de análisis con el aborto en
Colombia como tema principal7. Asimismo, se sacaron las publicidades y las
cartas de lectores, para quedar únicamente con aquellas piezas con autoría de la
misma publicación. En esta segunda selección quedaron un total de 294 unidades
de análisis. Esta muestra fue clasificada en varias categorías, que son: fecha,
título, autor, sexo del autor, sección en la publicación, página, edición (en el caso
de Semana y Cambio), tipo (pieza de información o de opinión)8, énfasis
temático(s) y posición frente a la despenalización parcial del aborto. En cuanto a
las últimas dos, se emplearon las mismas categorías utilizadas por Viveros (1999),
en su estudio “El aborto en Colombia: Veinte años de debate en la prensa
(1975-‐1994)” para permitir cierta comparabilidad histórica. Las categorías de
énfasis temático son: informativo (que reproducen de manera aparentemente
textual declaraciones personales y escritos institucionales), jurídico-‐político,
ético-‐religioso, sociológico (estos fundamentalmente se referían a las
motivaciones socioeconómicas de muchas de las mujeres que abortan
clandestinamente, pero con la despenalización parcial la categoría se ha ampliado
e incluyen también por ejemplo las circunstancias en las que se encuentran las
mujeres que abortan, etc.), y médico (abarca los enunciados que tratan los efectos
de los abortos realizados en condiciones técnicas deficientes sobre la salud de las
mujeres). En cuanto a la posición frente a la despenalización, las unidades fueron
clasificadas en neutral (que no toman abiertamente una posición frente al tema),
favorable, desfavorable y mixto (señalando aspectos tanto positivos como
negativos y mostrándose parcialmente favorables y desfavorables).9
El anexo contiene estadísticas detalladas sobre el universo del estudio y la
distribución de las 294 unidades de análisis de la segunda selección. En los
apartados que siguen se utilizarán tanto estas estadísticas como contenido de las
piezas de tanto la primera como la segunda selección. Los artículos referenciados
en el texto se encuentran en la bibliografía al final.
La segunda dimensión del estudio es un análisis detallado de las piezas
individuales. Para este ejercicio no se hará un análisis a fondo de cada una de las
294 unidades de análisis, sino que se seleccionará algunas piezas representativas
que servirán como ejemplo.
Por último, está el análisis sinóptico que consiste en una articulación entre el
análisis estructural y el detallado de las primeras dos dimensiones. Aunque en el
proceso de la sistematización y el análisis del material, estos tres pasos han sido
aplicados consecutivamente, en la presentación de resultados, es decir en el texto
de la tesis, las tres dimensiones serán exhibidas articuladamente y no separadas.
CRONOGRÁMA
CONCLUSIONES
Una vez adelantado el trabajo planteado, hemos visto cómo el marco jurídico
internacional marca una tendencia evidente hacia la liberalización del derecho a la
interrupción voluntaria del embarazo, poniendo sobre la mesa la necesaria
discusión de que los países den lectura juiciosa a este tema; también, se expuso
el estado legal actual del aborto en Colombia para poder así comprender las
distancias que se tiene para con la mentada tendencia internacional, insistiendo en
que a pesar de los avances de la Sentencia C- 355 de 2006, el aborto sigue
siendo considerando un delito. Igualmente, se realizó un esbozo general del
estado del arte en la materia, sobre el cual se plantearon varios debates y
posiciones de la academia colombiana respecto del aborto. Con todo lo anterior,
es posible concluir que, en el marco de un Estado Social de Derecho como el que
se propone en la Constitución de 1991 para Colombia, en el que se entiende la
dignidad humana y la igualdad como principios fundamentales para la
construcción de país; no será posible concebir legislaciones basadas en
argumentaciones de carácter metafísico, que omitan los criterios científicos y
sociales que haya a lugar, en ese sentido, se encuentra que el marco legal
establecido por la Sentencia C 355 de 2006 en relación a la IVE, si bien constituye
un avance significativo, es un terreno jurídico insuficiente cuando de garantizar a
plenitud los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres se trata.
En ese sentido, la autora considera que existen motivos importantes para hacer un
llamado al legislativo colombiano a avanzar en la liberalización del aborto; entre
las cuales se encuentran razones relacionadas con la dignidad de las mujeres, con
un tema de salud pública y un tema de resorte jurídico.
Así, la despenalización de la interrupción del embarazo constituiría un paso
fundamental en el camino del movimiento social femenino, que busca educar
sobre la base del entendimiento de las mujeres como sujetos autónomos,
independientes, con capacidad plena para decidir sobre sus vidas y sus cuerpos,
la condena penal por una decisión tan auténticamente personal en el desarrollo de
una vida, es una situación que contraria todos los supuestos de la dignidad de la
persona; pues se nos condena, sin importar nuestras consideraciones, deseos o
proyectos de vida, por el simplemente hecho de ser mujeres, a aceptar una
condición que el azar de la biología en cualquier momento puede asignarnos;
anulando cualquier rastro de autodeterminación y libre desarrollo de la
personalidad.
Igualmente, la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo también
es la ruta correcta en términos de la salud pública; en tanto que, con ello, se
reconoce y se combaten la inmensa cantidad de abortos practicados en
clandestinidad que condenan a gran número de mujeres a someterse a
procedimientos altamente peligrosos que muchas veces terminan por acabar con
sus vidas, siendo éstas mayoritariamente mujeres empobrecidas. En ese sentido,
la despenalización del aborto es un paso indudablemente necesario para
reconocer que la interrupción de un embarazo no deseado no es un delito, sino un
derecho, al que cualquier mujer que desee, puede acceder en un contexto seguro
y confiable.
Finalmente, la despenalización del aborto es necesaria también desde un punto de
vista jurídico, toda vez que, continuar visualizando este procedimiento médico
como un delito significa seguir asignando categorías religiosas altamente
patriarcales, a un ordenamiento jurídico que desde 1991 se concibe como laico y,
significaría también, desconocer los llamados del derecho internacional que fueron
esbozados en el primer puntos del presente trabajo y que apuntan a concebir la
interrupción voluntaria del embarazo como un auténtico derecho sexual y
reproductivo de las mujeres que se encuentra profundamente relacionado con
otros derechos como la dignidad, la autodeterminación y el libre desarrollo de la
personalidad.
Así, se encuentra una necesidad imperiosa de que el órgano legislativo
colombiano emprenda en la juiciosa tarea de abordar la discusión sobre la
despenalización del aborto, atendiendo así, el llamado de los avances
internacionales, así como de los trabajos académicos que han demostrado no sólo
las numerosas dificultades de la aplicación de las disposiciones contenidas en la
Sentencia de la Corte, si no que han resaltado la importancia de seguir avanzando
hasta lograr eliminar el aborto como un tipo penal, bajo el que se sigue
condenando a la mujeres a la clandestinidad y con el que se cercenan sus
derechos a la autodeterminación, la libertad, al libre desarrollo de la personalidad,
a la dignidad humana e incluso hasta la vida.
En ese sentido, se espera que el Estado Colombiano tome los avances planteados
por la Corte Constitucional como una oportunidad y una línea trazable hacia la
liberalización del aborto en el país, y que sobre la intención de construir un país
mucho más justo, igualitario y democrático, logre por fin reconocer a las mujeres
como sujetos autónomos e independientes capaz de decidir sobre el futuro de sus
cuerpos y vidas y en ese sentido, se conquiste la eliminación del aborto como tipo
penal en Colombia, un reto que ha sido reconocido por organizaciones como La
Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres.
La penalización de la interrupción voluntaria del embarazo no responde a la
dinámica de la realidad de Colombia, ni se ajusta a los principios de un Estado
Social de Derecho, ni coincide
con la tendencia del derecho internacional, ni con la opinión de la academia que
se ha dedicado a escribir al respecto, así como tampoco con las banderas del
movimiento de mujeres en el país y en el mundo; por lo que demás está
considerar la necesidad de que el país como Estado y sociedad, se replantee los
paradigmas jurídicos actuales y de vía libre a la constitución de un país
comprometido con la garantía plena de los derechos de las mujeres, en
obediencia a los criterios científicos y socio-jurídicos que corresponden a un
Estado laico como el Colombiano.
Antes de procrear un hijo, los futuros padres deberán reflexionar sobre el
verdadero papel de la paternidad y la responsabilidad que eso implica.
En los abortos se lleva a lo que son los problemas psicológicos, físicos y algunos
pueden llevar hasta la muerte.
El aborto provocado implica u mayor riesgo a la mujer, pero las condiciones en
que este se lleva a cabo no siempre son las mejores.
Muchos jóvenes en su etapa de adolescencia confunden la información acerca
del aborto por lo que no es muy entendible y es confusa y esto lleva a tener
complicaciones al abortar por falta de comunicación.
El aborto se lleva a cabo más que todo en adolescentes por falta de apoyo.
El tipo de aborto más conocido es el inducido.
Los problemas económicos son la causa más frecuente por las cuales se realiza
un aborto.
ALTERNATIVAS DE SOLUCIÓN AL PROBLEMA
1.- Dar a conocer los riesgos de las relaciones prematuras a través de
conferencias.
2.- Realizar trípticos en donde se dé información sobre los problemas que se
presentan al tener un hijo no deseado.
3.- Dar pláticas sobre lo que es un aborto provocado y los daños físicos,
psicológicos y familiares que deja sobre la persona que lo practica.
4.- Educación sexual en los colegios y universidades
5.- Por medio de este trabajo esperamos dar a conocer todo lo que implica el
aborto, sus causas y consecuencias.
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