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Cultura
¿Qué se siente al
descubrir la tumba
de Tutankamón?
Una recreación
interactiva del
gran mito de la
arqueología
Cien años después, acompañamos a
Howard Carter en su descubrimiento
del mayor hallazgo del antiguo Egipto,
la tumba del misterioso faraón niño y
su fastuoso ajuar funerario
SÍLVIA COLOMÉ, PABLO GONZÁLEZ, MARIO
CHAPARRO
"Veo cosas maravillosas", dijo ahora
hace 100 años Howard Carter. Lo que
vio era la tumba de Tutankamón, el
enigmático faraón que reinó entre 1334
y 1325 a. C. El arqueólogo siempre
presintió que en aquella parte del Valle
de los Reyes de Egipto podía aparecer
uno de los reyes que no había sido
localizado, y así fue. Hay historias, como
esta, que existen para ser contadas.
La primera estancia de la tumba es una
antesala, donde se encontraban las
estatuas de dos guardianes que
representan al faraón y más de 600
objetos de su ajuar, seguida de un anexo
con muebles y utensilios. A su derecha,
se abría la cámara funeraria con un
acceso a la cámara del tesoro.
Con la llegada de Tutankamón —que
significa imagen viviente de Amón— se
reinstauró el politeísmo tras el polémico
periodo monoteísta de Akenatón y el
poderoso clero del dios Amón volvió a
coger las riendas del país.
Tutankamón llegó al trono de Egipto
con ocho o nueve años en un momento
convulso marcado por la inestabilidad
instalada por su predecesor y posible
padre Akenatón, quien había impuesto
un culto monoteísta dedicado al dios
Atón. El niño faraón reinstauró el
politeísmo y devolvió su poder al
influyente clero de Amón. Incluso
cambió su nombre de nacimiento
Tutankatón, que significa imagen
viviente de Atón, por el de Tutankamón,
la imagen viviente de Amón
Ha pasado a la historia como un faraón
menor. Howard Carter llegó a decir de él
que “el único hecho destacado de su
vida fue que murió y fue enterrado”. Y
todavía más si lo comparamos con
grandes reyes de la dinastía XVIII, la
que dio origen al Imperio Nuevo, como
Tutmosis I, Hatshepsut, Tutmosis III,
Amenofis III o el propio Akenatón.
Horemheb
500 a.C. Periodo 132-1295
tardío
664-332
Ay 1327-1323
Tutankamón
Tercer 1336-1327 Semenejkara
periodo Akenatón
intermedio 1352-1336
1000 a.C. 1550-1069
Amenhotep III
1390-1352
Imperio
nuevo Tutmosis IV
1550-1069
1400-1390
1500 a.C. Amenhotep II
Segundo
1427-1400
periodo
intermedio
1650-1550
Tutmosis III
Imperio 1479-1425
medio
2055-1650
2000 a.C.
Primer Hatsheput
periodo 1473-1458
intermedio
2160-2055
Tutmosis II
1492-1479
Imperio Tutmosis I
2500 a.C.
antiguo 1504-1492
2686-12160
Amenhotep I
1525-1504
Época
arcaica Ahmose
3000-12686 1550-1525
3000 a.C.
El enfermizo niño murió al cabo de una
década de reinado (hace unos 3.300
años). Su prematuro fallecimiento quizá
sea la causa de que su hipogeo resulte
demasiado pequeño para un rey, menos
de 80 metros cuadrados. No obstante,
fue enterrado junto a un impresionante
ajuar funerario compuesto por más de
5.000 objetos de gran riqueza.
Grandes tesoros del ajuar
Los objetos del ajuar funerario tenían
que asegurar todas las necesidades del
difunto rey en el Más allá. Muchos
formaban parte ya de su vida cotidiana,
desde el trono a la ropa. Tampoco
faltaba comida, como panes o
legumbres, y bebida para su sustento.
Otros objetos
El ajuar funerario contaba con objetos
menos conocidos pero de gran
importancia para conocer detalles
personales del faraón y de las
costumbres de su reinado.
Ladrillos mágicos Sarcófago relicario
Fetos momiDcados Preservativos
La daga ‘extraterrestre’
Como era habitual en las tumbas de la
época, la de Tutankamón contaba con
cuatro ladrillos mágicos con
inscripciones para proteger al difunto
de profanaciones. Una de ellas fue la
que dio pie a la famosa maldición.
Además, también se halló un sarcófago
antropomorfo en miniatura que
guardaba en su interior, bien envuelto
en un paño de lino, un mechón de pelo
de la reina Tiya, mujer del faraón
Amenofis III y seguramente abuela de
Tutankamón.
Junto al suyo se hallaron dos pequeños
sarcófagos que contenían fetos
momificados de dos niñas en su quinto
y séptimo mes de gestación. Se supone
que eran hijas del propio Tutankamón.
En el interior de los sarcófagos del
faraón también se hallaron dos dagas
con sus vainas, una de oro puro, y otra
de un material férreo aún más valioso en
el antiguo Egipto procedente de un
meteorito.
Riquezas, tesoros y maldiciones. Cien
años después de su descubrimiento, aún
hoy en día quedan misterios que
desentrañar alrededor de la figura de
Tutankamón, el pequeño gran faraón
que devolvió a Egipto la gloria perdida.
Carles Villalonga ha colaborado en la
elaboración de esta pieza.
Fuentes: Theban Mapping Project, Factum
Foundation, National Geographic y
elaboración propia.
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