Resumen del tema “Autoestima”.
Valoración generalmente positiva de sí mismo. Esta es la definición que nos da el diccionario de la
Real Academia Española. Para la psicología, se trata de la opinión emocional que los individuos
tienen de sí mismos y que supera en sus causas la racionalización y la lógica.
En otras palabras, la autoestima es un sentimiento valorativo de nuestro conjunto de rasgos
corporales, mentales y espirituales que forman la personalidad. Dicho sentimiento puede cambiar
con el tiempo: a partir de los cinco o seis años de edad, un niño comienza a formar el concepto
sobre cómo es visto por el resto de la gente.
En general, la autoestima se construye dependiendo de la aceptación que tengamos en el medio
(ambiente familiar, social y educativo) en el cual nos desenvolvemos, de cómo nos reciben los
demás y lo que ellos esperan de nosotros. La influencia que tiene la familia en la autoestima del
niño cuando está creciendo es muy primordial, ya que esta es la que le trasmite o le enseña los
primeros y más importantes valores que llevaran al niño a formar, a raíz de estos, su personalidad
y su nivel de autoestima.
El concepto de autoestima es muy importante en el
campo de la psicopedagogía. Esta disciplina
considera a la autoestima como la causa de las
actitudes constructivas en los individuos, y no su
consecuencia. Esto quiere decir que, si un alumno
tiene buena autoestima, entonces podrá alcanzar
buenos resultados académicos.
La autoestima también suele ser un valor analizado
desde la autoayuda, con miles de libros que enseñan
cómo protegerla e incentivarla. Sin embargo, hay
sectores de la psicología que creen que la autoayuda
puede ser perjudicial para el individuo, ya que
promueve un perfil narcisista que afecta a las
relaciones sociales.
Los tipos de autoestima se pueden clasificar en varios niveles según los modelos más conocidos y
usados: el de Hornstein y el de Ross. Los cinco primeros tipos que te presentamos pertenecen a la
clasificación de Hornstein y los últimos tres a la de Ross.
Hornstein se basan para clasificar los tipos de autoestima en lo estable o inestable que perdura
ésta en el tiempo tanto si es alta como si es baja.
1. Autoestima alta y estable
Este tipo podría corresponderse con el de autoestima fuerte o elevada, ya que las
personas con ese tipo de autoestima no se ven influidas por lo que ocurra a su alrededor
de forma negativa. Además, es capaz de defender su punto de vista de forma calmada y se
desenvuelven de forma exitosa a lo largo del tiempo sin derrumbarse.
2. Autoestima alta e inestable
Estas personas también se caracterizan por presentar una alta autoestima, pero no por
mantenerla en el tiempo. No suelen tener las herramientas suficientes para enfrentarse a
ambientes estresantes y que los suelen desestabilizar, por lo que no aceptan el fracaso ni
tampoco aceptan posturas opuestas a las de ellos.
3. Autoestima estable y baja
Estas personas se caracterizan por infravalorarse en todo momento, es decir, por pensar
que no pueden hacer aquello que se propongan. Por otro lado, se muestran muy indecisos
y temen equivocarse, por lo que siempre buscarán el apoyo de otra persona. Tampoco
luchan por sus puntos de vista ya que de forma general se valoran de forma negativa.
4. Autoestima inestable y baja
Podríamos decir que las personas que tienen esta autoestima son aquellas que prefieren
pasar desapercibidas en todo momento y que piensan que no pueden conseguir nada. Por
otro lado, suelen ser muy sensibles e influenciables y prefieren no enfrentarse a nadie
incluso aunque sepan que la otra persona no lleva la razón.
5. Autoestima inflada
Las personas con este tipo de autoestima se caracterizan por tener una personalidad
fuerte y creerse mejor que las personas que tienen a su alrededor. Por ello, nunca suelen
escuchar ni prestarles atención alguna. También suelen culpabilizar a los demás en
situaciones estresantes y tienen un ego muy grande. No son capaces de corregir sus
propios errores ni tampoco criticarse a sí mismos. Se caracterizan por ser muy
materialistas y superficiales.
Según expone Ross una persona puede tener autoestima derrumbada, vulnerable y fuerte.
1. Autoestima derrumbada o baja
Las personas que la tienen no se suelen apreciar a sí mismas, lo que les lleva a no sentirse
bien en su vida. Esto les hace ser excesivamente sensibles a lo que los demás puedan decir
de ellas, de forma que si es negativo le dañará y si es positivo, hará que su autoestima
aumente.
También pueden sentir pena hacia ellos mismos e incluso vergüenza. Si un adolescente
presenta este tipo de autoestima en el instituto puede ser víctima de bullying o acoso
escolar por parte de sus compañeros e incluso ser excluido.
2. Autoestima vulnerable o regular
En este tipo la persona tiene un buen auto-concepto, pero su autoestima es frágil ante
situaciones negativas como: la pérdida de un ser querido, no conseguir lo que quiere o se
propone… Esto le llevará a crear mecanismos de defensa con el fin de evitar este tipo de
situaciones o tener que tomar decisiones, dado que teme equivocarse y hacer las cosas
mal.
3. Autoestima fuerte o elevada
Consiste en tener una imagen y auto-concepto de sí mismo lo suficientemente fuerte para
que cualquier error que se realice no sea capaz de influir en la autoestima. Las personas
con esta autoestima no temen a equivocarse y suelen desbordar optimismo, humildad y
alegría.
Características de las personas según su autoestima
A continuación, te indico una serie de circunstancias que muestran las diferencias a la hora de
comportarse de las personas, según sea su autoestima:
Cómo se percibe a sí mismo
La persona con alta autoestima: Es consciente de sus virtudes y defectos sin sentirse mal por
ello. Tiene una imagen bastante realista de sí misma. Si algo no le gusta, intenta cambiarlo, en
la medida de lo posible.
La persona con baja autoestima: Tiene una imagen distorsionada de sí misma, y se percibe
llena de defectos, minimizando o ignorando sus puntos fuertes. La mayoría de las veces, no
intenta modificar aquello que no le gusta porque lo ve casi imposible y se mortifica por ello.
Cómo trabaja
La persona con alta autoestima: Ejecuta su trabajo con satisfacción, lo hace bien e intenta
aprender para mejorar.
La persona con baja autoestima: Lo hace con desconfianza en sus posibilidades, insatisfecha
con los resultados.
Cómo piensa y aprende
La persona con alta autoestima Aprende con mayor facilidad y aborda las nuevas tareas con
confianza y entusiasmo.
La persona con baja autoestima: Se enfrenta a cada nueva tarea de aprendizaje con temor y
miedo al fracaso.
Cómo se relaciona con los demás
La persona con alta autoestima: Desarrolla mejores relaciones interpersonales y puede ejercer
funciones de liderazgo. Expresa sus sentimientos y opiniones con seguridad, sin molestar a los
demás. Emplea un estilo de comunicación asertivo.
La persona con baja autoestima: Está muy pendiente de los demás, buscando el
reconocimiento y asintiendo con las opciones ajenas por miedo a mostrar las suyas. No
expresa sus sentimientos u opiniones porque las considera carentes de valor o porque teme la
reacción de los demás. Su forma habitual de comunicarse suele ser la pasiva, excepto en
algunos momentos en los que estalla y lo hace de una forma muy agresiva.
Cómo actúa
La persona con alta autoestima: Tiene confianza en sí mismo y en sus posibilidades. Cuando
algo no sale bien, intenta encontrar el problema y solucionarlo para la próxima ocasión. Dirige
su vida hacia donde cree conveniente, desarrollando las habilidades que lo hagan posible.
Toma sus propias decisiones y asume sus responsabilidades.
La persona con baja autoestima: Desconfía de sí misma y de sus posibilidades. Cuando las
cosas no salen como esperaba, se responsabiliza del fracaso, por su falta de capacidad y
desiste de conseguir lo que se propone. Dirige su
vida hacia donde los otros quieren que vaya,
sintiéndose con frecuencia frustrado y enojado.
Duda mucho ante cualquier decisión y busca
siempre la aprobación de los demás. Evita
responsabilidades.
Cómo se valora
La persona con alta autoestima: Se gusta a sí mismo
y gusta a los demás. Se percibe como único y
especial y percibe del mismo modo a los demás.
La persona con baja autoestima: No se gusta a sí
misma y percibe que los demás le rechazan por sus
defectos.
ESCALA DE ROSERNBERG
La escala de autoestima de Rosenberg consta de diez ítems; cada uno de ellos es una afirmación
sobre la valía personal y la satisfacción con uno mismo. La mitad de las frases están formuladas de
forma positiva, mientras que las otras cinco hacen referencia a opiniones negativas.
Cada ítem se puntúa del 0 al 3 en función del grado en que la persona que contesta se identifica
con la afirmación que lo constituye. Así, el 0 se corresponde con estar muy en desacuerdo y el 3
con estar totalmente de acuerdo.
¿Para qué se utiliza?
La escala de autoestima de Rosenberg es el instrumento psicológico más utilizado para medir la
autoestima. Esto se debe a que se administra con gran rapidez, al constar sólo de 10 ítems, y a que
su fiabilidad y su validez son elevadas.
Los adolescentes eran el objetivo inicial de la escala de autoestima, si bien se ha generalizado al
estudio de adultos. Se usa para valorar tanto poblaciones generales como clínicas, incluyendo
personas con problemas de abuso de sustancias.
La escala de Rosenberg se ha validado en hombres y mujeres de todas las edades en un gran
número de países y ha sido utilizada en estudios transculturales de más de 50 países.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que conocer el nivel de autoestima de las personas es una
manera de aproximarse a sus creencias más interiorizadas acerca de sí mismas. Las personas con
algunos trastornos mentales o problemas sociales, anímicos y de asertividad tienden a presentar
una baja autoestima, la cual hace más difícil que emprendan iniciativas ambiciosas para mejorar su
situación.
Por ejemplo, una persona con baja autoestima tenderá a atribuir sus éxitos a la suerte o a la
participación de personas o entidades externas, como por ejemplo la ayuda de algún familiar; esto
hace que no experimenten estos "buenos momentos" como una recompensa a la que quieren
volver a acceder en el futuro (o, por lo menos, en la misma medida en la que sería vista como una
recompensa por parte de alguien con buena autoestima).
¿Eres una persona con alta o baja autoestima?
Cómo saber si tienes alta o baja autoestima
Contesta a las siguientes preguntas
¿Te quieres?,
¿Te cuidas como es debido?,
¿Tienes una percepción de ti mismo y de tus cualidades equilibrada?
Todas estas preguntas apuntan hacia un solo concepto: la autoestima, la gran llave a la felicidad y
el bienestar.
Alguien con alta autoestima: Está dispuesto a defender sus ideas y valores, y puede modificarlos si
nuevas experiencias indican que estaba equivocado, porque su valía no merma cuando se
descubre fallando. Se alegra de sus logros y reconoce sus errores, pero no simplifica la realidad
asemejando su autoestima a los objetivos conseguidos, de modo que es capaz de separar lo que
hace de lo que es.
Confía en su propio criterio, sin sentirse culpable, incluso cuando es cuestionado por otras
personas. Piensa ¿por qué mi forma de ver las cosas no puede ser tan válida como la vuestra?
Alguien con baja autoestima:
Es muy autocrítico, lo que le lleva a sentirse insatisfecho consigo mismo. Tiene bastante
facilidad para encontrarse defectos y otorgarles un gran valor.
Tiene continuos sentimientos de culpabilidad, se critica por conductas que no siempre son
objetivamente malas, exagera la magnitud de sus errores y/o los lamenta
indefinidamente, sin llegar a asumirlos. Su valía está sujeta a su capacidad y logros, por lo
que no puede permitirse fallar, ya que eso significaría que “no vale nada”
Es indeciso, no tanto por falta de información como por miedo a equivocarse.
Pasos para mejorar la autoestima
Si quieres mejorar tu autoestima, aquí tienes algunos consejos para empezar:
Detecta y para los automensajes negativos que te lanzas.
Reconoce cómo ante determinadas situaciones te surgen los autorreproches negativos y
exagerados. Para que sea más fácil observarlos, puedes grabarte cuando los tengas o
escribirlos inmediatamente.
• ¿Exageras?
Cuando vivas una situación personal desagradable o frustrante (un conflicto con alguien
cercano, algo que no sale como habías esperado, problemas cotidianos, etc.), toma nota
de los automensajes y pensamientos que ocurrieron automáticamente, y contesta a lo
siguiente:
• ¿es verdad lo que me digo?
• ¿puedo estar exagerando?
• ¿cómo me afectan estos mensajes?
• Deja de tener pensamientos negativos sobre ti mismo. Si estás acostumbrado a centrar la
atención en tus defectos, empieza a pensar en aspectos positivos que los contrarrestan.
Cuando te des cuenta de que estás siendo demasiado crítico contigo, contrarréstalo
diciendo algo positivo sobre ti mismo. Cada día anota tres cosas sobre ti que te hagan feliz.
Recomendación
Cada vez que te sientas juzgado o cuestionado, repasa mentalmente tu lista de fortalezas y
recuerda de dónde provienen. Está demostrado científicamente que así te sentirás más seguro de
ti mismo. ¡Incluso se comprobó en un estudio que pensar en tus puntos fuertes antes de un
examen puede ayudarte a sacar mejores notas!
Convierte tus pensamientos negativos en respuestas racionales
Ahora ya tienes tu conjunto de valores y fortalezas para empezar a creer en ti. Pero nuestras
experiencias del pasado, incluso aquellas que ya no recordamos, continúan afectando nuestra
vida en forma de “voz interior”.
En personas con una autoestima sana esta voz suele ser amable y reconfortante. Pero en
aquellas con baja autoestima se convierte en su peor crítico, castigándoles por sus errores y
despreciando sus logros. Este diálogo interno provoca ansiedad y nos recluye en nuestro
círculo de confort, así que es clave que también seas capaz de superarlo.
Recomendación
Crea el hábito de identificar y cuestionar tus pensamientos negativos y empezarás a disminuir su
efecto sobre ti.
Sepárate de tus miedos con aceptación y compromiso
Es posible que después de identificar y racionalizar tus pensamientos negativos todavía tengas
algunos miedos tan profundos que te sigan bloqueando.
No te preocupes, porque para eso tenemos la estrategia de aceptación y compromiso, un método
que ha demostrado una enorme eficacia científica para superar esas creencias.
La mayoría de gente, cuando hay algo que le preocupa, intenta no pensar en ello. Tratamos de
bloquear nuestros pensamientos o distraernos pensando en otra cosa. Pero eso no solo ha
demostrado que no funciona, sino que además provoca que tus miedos vuelvan con más fuerza.
Recomendación
Empieza a hacer más cosas por los demás porque, en el fondo, también lo estarás haciendo para ti
Recomendación
Puedes empezar por mantener cada mañana una pose de poder durante un par de minutos, y
también cada vez que tengas que enfrentarte a un reto. Te sentirás más confiado.
Multiplica tu autoestima con el [Link] cuerpo tiene algo más que decir sobre tu
confianza, y es que quizás esta sea la forma más rápida de aumentarla. Los resultados
del mayor estudio realizado sobre ejercicio y autoestima demostraron que, siempre que
sea de mediana intensidad, hacer deporte incrementa la autoestima a corto plazo.
TALLER AUTOESTIMA
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TELEFONO DE AYUDA
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PODCAST AUTOESTIMA
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