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FUENTE: EL PERU DESDE EL CINE: PLANO CONTRA PLANO Autor: LIUBA KOGAN, GUADALUPE PEREZ RECALDE Y JULIO VILLA PALOMINO Aho :2017 Editorial : UNIVERSIDAD DEL PACIFICO Pais: PERU Pp, : 85-97 (on de circulaci6n restringida sustentada en la Legislacién sobre Derechos de Autor DECRETO LEGISLATIVO 822 “Articulo 43.-Respecto de las obras ya divulgadas licitamente, es permitida sin autorizacién del autor: a. La reproduccién por medio reprogratico, digital u otro similar para la enseianza o la realizacién de eximenes en instituciones edueativas, siempre que no haya fines de lucro y en Ia medida justificada por el objetivo perseguido, de articulos, discursos, frases originales, poemas de cardcter plistico y fotogrAfico, licitamente pul de que tal utilizacién se haga conforme a los usos honrados (cita obligatoria del autor) y que Ia misma no sea objeto de venta u otra transaceién a titulo oneroso, ni tenga directa o indirectamente fines de Tuer. (...)” unitarios, 0 de breves extractos de obras o del integro de obras aisladas icadas y a condicién El retorno de los monstruos. Del willakuy al cine de horror andino' Emiio BustaMANTE En los tiltimos veinte afios se han realizado numerosas peliculas de horror en las regiones andinas del Perd. Estas peliculas no suelen Iegar a las grandes salas comerciales capitalinas, pero son parte de un movimiento que comprende alrededor de doscientos largometrajes realizados por cineastas empfticos con tecnologia digital doméstica, que son exhibidos de manera itinerante en locales municipales 0 comunales, escuelas o al aire libre, con entusiasta recepcién del piiblico al que son dirigidas. El anilisis que se hace en el presente articulo se concentra en los monstruos que con mayor frecuencia aparecen en los filmes de horror regionales (jarjachas, pishtacos y condenados), provenientes de la tradicién oral de los Andes, cuyos rasgos esenciales se mantienen en la ficcién cinematogréfica, pero combinados con algunas caracteristicas de monstruos de peliculas occidentales, como vampitos y zombis canibales. Se sostiene que en estos filmes se representa simbdlicamente el terror suftido durante el conflicto armado interno que vivié el Peri entre 1980 y 1992, que enfrenté a las agrupaciones subversivas Partido Comunista del Peri Sendero Luminoso (PCP-SL) y Movimiento Revolucionario ‘Tipac Amaru con el Estado peruano. " Este articulo se basa en una investigacidn sobre el cine regional peruano realizada para el Centro de Investigacién Cientifica dela Universidad de Lima. Un texto semejante, pero que no consideraba el antecedente del willakuy, fue presentado como ponencia en el XV Encuentro de Facultades de Comunicacién, Felafacs 2015, El retorno de los monstruos. Del willakuy al cine de horror andino El willakuy en la tradicién andina El ino en el que frecuentemente aparecen seres fantést comi . No es igual al cuento escrito occide: Es un relato oral, pero constituye algo més que el relato mismo; como bien Pablo Landeo (2014), es un acto comunicativo, una performance en la qu narrador emplea movimientos, gestos, inflexiones y entonaciones de voz, fascinar a su audiencia. Landeo afiade que en este acto comunicativo también participa el oye quien no se contenta con un rol pasivo, sino que puede comentar, confirm negar lo contado. Este autor lamenta que, en el caso de los willakuy fijados p escritura, su lectura se convierta en «un acto solitario, distante del entorno y d circunstancias en los que fueron producidos» (Landeo, 2014, p. 29) y afirma el willakuy exige otcos soportes de fijacién, como el video, que sean capace caprehender, sino todos los detalles de una performance, al menos la mayor p: (Landeo, 2014, p. 29). No obstante las limitaciones de la fijacién escrita del willakuy, muchos lect debemos agradecer haber tenido un acceso a los cuentos orales andinos gr: a las recopilaciones de Max Uhle, Adolfo Vientich, Arturo Jiménez Borja, Marfa Arguedas, Francisco Izquierdo Rios, Pedro S. Monge, y César Itier, ¢ otros. Efrain Morote Best y Juan Ansién, por su parte, han hecho tam compilaciones de relatos y los han estudiado con explicito interés antropolé en dos textos ya célebres: Aldeas sumergidas (1988) y Desde el rincén de los mu (1987), respectivamente. Ansién advierte que los relatos estudiados por él se hallan impregnado pensamiento mitico, y que este es «una manera de apropiacién de lo real decir, « n fr 987, p. 209). Resalta, asimismo, 7, relatos sufte sin embargo, i i i 209-210). Monstruos en el cosmos andino Para comprender la aparicién de los personajes fantésticos en el willakuy, tene que recordar algunas categorfas andinas, como pacha o cosmos, y la divisié esta unidad espacio-temporal en hanag pacha (mundo de arriba), kay p 86 Emilio Bustamante (mundo que habitamos) y ukw pacha (mundo de abajo o inframundo). Esta divisién tripartita corresponde ~aunque no exactamente~ a la cristiana de cielo, tierra ¢ infierno. La divisién entre kay pacha y uku pacha no es tan tajante, de modo que los seres del inframundo pueden relacionarse con los del kay pacha, y Jos hay mansos pero también malignos 0 monstruosos. El subgénero de horror, segiin el critico de cine Robin Wood (2003), se define por la el monstruo amenaza a la normalidad. una representa la normalidad®) yla er solitario y errante, y no hal jarjacha, pishtat ; pero no todos los mana runa son monstruos (los mistis, por ejemplo, no son runas y tampoco necesariamente monstruos). No todos los mana runa provienen del mismo espacio-tiempo: el pishtaco es un ser mortal que habita el kay pacha, en cambio, el condenado viene del wk pacha; mientras que él jarjacha vive en el kay pachay tiene la apariencia El fen eerie én conocido como gargacha, gargaria o jarjarid) es un generalmente en. una llama, emite un sonido caracteristico (jar-jar-jar 0 qar-qar- a demanda el empleo de una soga de lana de llama, una cruz cristiana y objetos de metal como picos, hachas y barretas (Ansin, 1987, p. 154). Fl jarjacha representa al que comete una falta grave contra la reciprocidad dentro de la comunidad: tiene un comportamiento engafioso, pues El pishtaco es un degollador que extrae la grasa de sus victimas. Suele atacar detnoche y se esconde debajo de los puentes; puede ser blanco, mestizo 0 indio, y testa Se cree que la grasa que extrae a sus victimas la destina a la fabricacidn de las campanas de las iglesias, ya que tendrfa un acuerdo siniestro con las Stdenes religiosas (Morote Best, 1988, p. 172). En versiones més modernas, la grasa que extrae el pishtaco 0 nakag a sus victimas puede servi para otros fines: la construccién de locomotoras y méquinas en general, y hasta de medicaments. ‘Ansién subraya que, a diferencia de otros monstruos andinos, el pishtaco 0 nakag no es un set sobrenatural, sino un sujeto urbano, de Lima o inclusive del extranjero, que saca la grasa de la gente del campo. e ‘es atrebatado a los campesinos por la gente que los explota (1987, p. 177). 87 El retorno de los monstruos. Del willakuy al cine de horror andino Elcondenado es definido por Morote Best como «el muerto que, después de sepultado, se levanta de la tumba y comienza a caminar por los negros abismos» (1988, p. 215). Ello ocurre porque el alma del condenado no ha sido aceptada donde ha ido por una culpa de gravedad excepcional. Fourtané advierte que el condenado «se manifiesta de noche y espanta, mata o devora a las personas que se topan con él» y subraya que «es siempre maléfico» (2015, p. 89). En varios de los relatos recogidos por Ansién, se identifica al condenado con el jarjacha (Ansidn, 1987, p. 165), pero este no se transforma en condenado sino cuando muere. Sin embargo, puede convertir en condenados a sus victimas. Los condenados representan peligros latentes para la comunidad. Fourtané resalta que el condenado es «el antimodelo social, a causa de las transgresiones que cometié mientras vivian, y que «introduce, en todos los lugares por donde pasa, el desorden, el caos y la muerte» (2015, p. 233). Afiade que, al « universo en sus fundamei », Ol i opcién se realiza mediante a i 1 cuentos presentan con nitidez» (Fourtané, 2015, p. 233). El willakuy, pues, se orientarfa a reforzar el acatamiento de las normas aaa ‘ : tas violan, El retorno de los monstruos a través del cine Kimberly Theidon, autora de Entre projimos, dice en la introduccién de ese libro que un anciano de Huanta le dijo en 1997 que cuando la violencia aparecié se teferia al conflicto armado interno «los condenados desaparecieron, dejaron de caminar, pues era el tiempo de los «onidenadosivives: «Ya no tenfamos miedo de los condenados. Tenfamos miedo de nuestros projimos, de nuestros hermanos» (2004, p. 17). Sin embargo, pasado el conflicto, los condenados volvieron a la noche ayacuchana, ya no solo en el willakuy, sino en el cine. Y volvieron recargados, es decir con significaciones nuevas. Como dijimos, desde 1996 a la fecha se desarrolla en el Perti un movimiento cinematogréfico fuera de Lima que es casi desconocido en la capital, el cual ha producido alrededor de 200 peliculas de més de 45 minutos cada una. De ellas, aproximadamente 51 son de género fantistico y 36 de horror’, Miles de * El conteo exacto de estas peliculas es dificil. Algunas son exhibidas dinicamente en su localidad y solo se tiene noticia de ellas meses 0 afios después de estrenadas. Otras son reestrenadas con un 88 Emilio Bustamante espectadores, sobre todo en las regiones de Ayacucho y Puno, han asistido a ver estas peliculas que, en su gran mayoria, no se exhiben en los multiplex de los centros comerciales, sino, como se dijo, en teatros municipales, antiguas salas de cine reabiertas para la ocasién, escuelas 0 al aire libre. En Ayacucho, especialmente, filmes como Qargacha, el demonio del incesto (2002), de Mélinton Eusebio, y Supay, el hijo del condenado (2010), de Miler Eusebio, han tenido enorme acogida del piiblico. Miler Eusebio calcula que Supay, el hijo del condenado ha sido vista por 400 mil personas a lo largo de dos afios de exhibicién itinerante*. Fotograma 1. La twmba del supay. Estas peliculas, pese al éxito de piblico que han obtenido, han sido poco comentadas por la critica cinematogréfica peruana, en su gran mayorfa afincada en Lima, Sin embargo, se trata de filmes no solo populares sino de densa significacién. titulo diferente al original, lo que invita al error al momento de registrarlas. Las cifras sefialadas son las que manejo al momento de escribir este articulo (diciembre de 2015). En la gestacién del ‘movimiento ha tenido importancia el abaratamiento de las nuevas tecnologias: la mayorla de las peliculas son realizadas con cémaras de video domésticas. 3 Entrevista a Miler Eusebio (realizada en Ayacucho, el 2 de octubre de 2012). 89 El retorno de los monstruos. Del willakuy al cine de horror andino En ellas se recupera, en cierto modo, el talante performativo del willakuy a través de la oralidad y el gesto, Sin embargo, el acto comunicativo posee un carcter mercantil del que carecia el willakuy, pues se cobra entrada por verlas y sus realizadores se plantean la produccién de peliculas como un negocio (no solo un arte), lo que se echa a perder cuando la pelicula es pirateada —también con perspectivas mercantiles~. Ademés, desde un punto de vista narrativo y estilistico, los filmes se convierten en textos complejos donde las criaturas fantésticas del willakuy tradicional se mezclan con los cédigos de Jas peliculas de horror de Hollywood de serie B y donde las historias, personajes ¢ imagenes aluden a las vivencias del terror politico-militar suftido durante el conflicto armado interno. Seres como el jarjacha, el pishtaco y los condenados, sin perder su carécter mitico, adquieren en estos relatos cinematogréficos nuevas apariencias y contenidos. Jarjacha, Drécula, el hombre lobo y Sendero Luminoso El filme que inicia la corriente de cine de horror andino es Qargacha, el demonio del incesto, estrenado en 2002. El personaje del jarjacha aparece también en La maldicién de los jarjachas (2002), La maldicién de los jarjachas 2 (2005) y El demonio de los Andes (Ortega, 2014), filmes de Palito Ortega Matute; y en Sin sentimiento, el iltimo amanecer (2007), de Jestis Contreras, y Jarjacha us. Pishtaco: Ja batalla final (2011), de Nilo Escriba Palomino. Fotograma 2, El demonio de los Andes. Su aparicién nocturna, la transformacién que opera en sus victimas, a quienes condena, y el modo ritual de ejecutarla, todo ello ha dado motivo a que algin 90 Emilio Bustamante autor encuentre semejanza entre el jarjacha y Dracula (Cano, 2010). Al respecto, en Qarquacha, el demonio del incesto, las imagenes azuladas de un cementerio nocturno y la de una mujer arrastrando un atadd por Ja calle de un pueblo al atardecer, mientras las ventanas de las casas son cerradas por temerosos vecinos, parecen inspiradas en la iconografia cinematogrdfica del conde rumano. No obstante, en El demonio de los Andes la apariencia del jarjacha es mds cercana a la de un hombre lobo de hocico prominente, garras y abundante pelaje. Los rasgos del género de horror se combinan con los de otros géneros en estas peliculas andinas. La maldicién de los jarjachas y La maldicién de los jarjachas 2 mezclan el ROH Gon’ lavaventura. Los protagonistas de ambas peliculas son los jévenes errantes Cirilo y Mateo, quienes en el segundo filme se perfilan como audaces «cazadores de jajarchas». La maldicién de los jarjachas 2 ahade comedia, destacando en ella un pintoresco sacerdote. UNA PELICULA PALITO ORTEGA MATUTE Afiche 1, La maldicin de los jarjachas 2. El retorno de los monstruos. Del willakuy al cine de horror andino El personaje de Cirilo (encarnado por el actor Edwin Béjar) aparece en otros filmes de Palito Ortega Matute: Dios tarda pero no olvida 1 (1996), Dios tarda pero no olvida 2 (1999) y Sangre inocente (2000), realizados a finales de la década de 1990, que se refieren al conflicto armado interno. En Dios tarda ‘pero no olvida 1, los padres de Cirilo (atin nifio) son asesinados por Sendero Luminoso, y en Sangre inocente, Cixilo (ya adolescente), su tfo Alfonso y su amigo Pepito deben huir de las Fuerzas Armadas que los persiguen injustamente. El terror que sufie la poblacién por el enfrentamiento entre Sendero Luminoso y las fuerzas del orden en los tres primeros filmes de Ortega Matute es reemplazado por el que generan los monstruos fantésticos surgidos del interior mismo de las comunidades en los dos siguientes. Cirilo es un nexo entre los dos conjuntos de filmes y representa/al poblador acosado por entes tenebrosos; en las tres primeras peliculas trata de liberarse de enemigos «reales» y en las siguientes se enfrenta a enemigos sobrenaturales que, sin embargo, pueden ser considerados como la expresin metaférica de los anteriores. En los filmes ayacuchanos de horror, los jarjachas connotarfan al enemigo que emergié del seno mismo de la comunidad durante el conflicto armado interno. Debe recordarse que, por lo menos en las comunidades surefias de Ayacucho, los cabecillas senderistas eran personas del lugar, como sefiala Theidon (2004). El informe de la Comisién de la Verdad y Reconciliacién (CVR) (Comisin de Entrega de la CVR, 2004) da cuenta de enfrentamientos dentro de las mismas comunidades entre miembros de diferentes generaciones, ¢ inclusive entre familiares cercanos, por razones de adhesién u oposicién a Sendero Luminoso, situaciones que dieron pie a delaciones y que se hallarian representa: simbélicamente en 8 padre como jarjacha, El informe de la CVR apunta que las delaciones contribuyeron a crear una Se (Comisién de Entrega de la CVR, 2004, p. i eliculas ayacuchanas sobre jarjachas reina ree inane NNN ccc pie ser un monstruo oculto. Pishtaco 0 el asesino que viene de afuera El pishtaco, nakaq o fiakaq, aparece en las peliculas ayacuchanas Pisthaco (sic) (2003) de José Martinez Gamboa, Nakaq (2003) de José Gabriel Huertas Pérez, Sin sentimiento, el iltiémo amanecer, Jarjacha vs. Pishtaco: la batalla finaly Sangre y tradicién (2005), pelicula huancaina de Nilo Inga Huamén. 92, Emilio Bustamante En Sin sentimiento y en Jarjacha vs, Pishtaco: la batalla final se hace contender al pishtaco con el jarjacha, a la manera de las peliculas hollywoodenses Freddy vs Jason (Yu, 2003) 0 Alien vs, Predator (Anderson, 2004). El pishtaco de estas peliculas es un degollador de origen fordneo, sin embargo, sus motivaciones son algo oscuras, En Sin sentimiento su mévil es el lucro, mientras que en Nakag no se sabe a ciencia cierta qué persigue. Tanto en Nakag como en Pisthaco, este ser adquiere una dimensién sobrenatural de la que carece en el willakuy. En Nakag puede desvanecerse en el aire y en Pisthaco nunca es realmente atrapado. Afiche 2. Pisthaco. Las alusiones al conflicto armado se hallarian, también, en los filmes sobre degolladores. En Sin sentimiento, tiene rasgos occidentales y no luce hébito de monje como en el willakuy tradicional, sino cabello corto, mochila, botas y cuchillo militares. El pishtaco en estas peliculas representarfa al agente de las fuerzas del orden que llegaban de afuera, pero también al senderista citadino o proveniente de otra comunidad. Theidon ha explicado cémo algunas comunidades ayacuchanas fueron «externalizando» al senderista, construyéndolo como un otro fordneo, ya fuese adjudicandole rasgos sométicos monstruosos © describiéndolo como un «gringo» (2004, p. 183). Esta construccién imaginaria del senderista no es muy diferente a la de los pishtacos de los filmes mencionados. 93 El retorno de los monstruos. Del willakuy al cine de horror andino Cabe recordar que, en 1987, en plena época del conflicto armado interno, se generé en Ayacucho el rumor de la reapaticién de los pishtacos, lo que Ansién interprets como sna denn ra a mda con 59, p. 9), lo que habsia llevado a las comunidad complementatias o distintas a las del Estado. podian entrar a sus tierras. El condenado y el temor al retorno de lo reprimido Su condicién de muertos vivientes antropéfagos asemeja a los condenados de los filmes andinos peruanos con los zombis cantbales del cine de horror occidental que present por primera vez George Romero en Night of the living dead (1968). Aunque el canibalismo del condenado se halla en la tradicién oral andina, en los filmes adquiere ciertos matices novedosos. En Supay: el hijo del condenado, el nifio jorobado —que es fruto de una relacién incestuosa- es ejecutado por el pueblo de la misma manera en que lo fue su padre; luego, retorna al kay pacha como condenado, matando a sus enemigos y devorando sus visceras en imagenes mas cercanas a las del cine gore! que a las sugeridas por la tradicién oral. El condenado vengador no es comin en el willakuy, y menos aiin el tema de un runa intachable que vuelva al kay pacha como condenado para cobrat culpas a los malvados que lo mataron. No obstante, ello es lo que sucede en la pelicula punefia Condenado en la pequefa Roma (2007), de Edwin J. Vilca Yévar, donde el protagonista tiene similitudes con el personaje del filme norteamericano The crow (1994) de Alex Proyas y con el «vengador anénimo» interpretado por Charles Bronson en Death wish (1974) de Michael Winner. Una variante de condenado es «el condenado por amor: aquel enamorado ~ que jura amar a su prometida més allé de la muerte y que después de fallecer regresa a buscarla para arrastrarla consigo al més alld. Aparece en varios cuentos del valle del Mantaro recopilados por Pedro S, Monge (1993). Morote Best lo describe dentro de los relatos de «huida mégicay (1988, pp. 115-128). En el cine andino, protagoniza tanto la pelicula juliaquefia Condenado de amor (2001) * Bl gore es un género cinematogréfico caracterizado por provocar horror o repulsién a través de escenas en las que el cuerpo humano es destruido o dafiado con gran exhibicidn de sangre y visceras. Se suele mencionar a la pelicula norteamericana Blood feast (1963) de Herschell Gordon Lewis como el primer film gore de la historia. 94 Emilio Bustamante de Ramiro Dfaz Tupa, como la huancaina Te juro amor eterno (2010) de Luis Gonzales y Leén Caceres, con guion de Nina Peftaloza. Este wiltimo filme guarda similitud argumental con el willakuy «El condenado que se llevé a su novia», recopilado por Monge (1993, pp. 155-157): dos jévenes amantes acuerdan huir para casarse en otro lugar ante la negativa de los padres del muchacho, pero este muere en el camino y se convierte en condenado, pretendiendo arrastrar consigo a su enamorada. El filme, sin embargo, presenta novedades narrativas y estilisticas: durante sus dos terceras partes se desarrolla como un melodrama rural, y en el Ultimo tercio se vuelve un filme de horror; el condenado, ademés, adquiere rasgos de zombi canibal. Enos filmes ayacuchanos, el condenado tendrfa, como el jarjacha y el pishtaco, tuna relacién con el conflicto armado interno. Analizando las representaciones que algunos artistas plésticos limefios hicieron de la violencia de las décadas de 1980 y 1990 (en particular Eduardo Tokeshi y Jaime Higa, que vinculan en una pieza el fardo funerario prehispanico, los cadaveres envueltos en plistico de los periodistas asesinados en Uchuraccay y la forma de una semilla), Gustavo Buntinx destacé en 1995 que el término mallki tiene las acepciones de «momia», «feto» y «semillay en el quechua antiguo, y que la figura del fardo funerario se vincula tanto con la muerte como con la resurteccién mitica. La vuelta de lo enterrado puede adquirir caracteres siniestros, representar —en palabras de Buntinx— un «lento pero salvaje despertar de latencias y conflictos largamente adormecidos, muchos de ellos fratricidas» (1995, p. 83). En los filmes de terror andinos (y especialmente en los ayacuchanos), ese temor a la emergencia de lo oculto bajo la forma de condenados parecerfa tener motivos en la violencia politica de aftos atrés. Cabe acotar que la CVR constat6, afios después de concluido el conflicto armado interno, el temor de personas y colectividades a un

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