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Modalidades de Abordaje Interdisciplinario

Este documento discute los enfoques interdisciplinarios para el tratamiento de la salud mental. Propone un equipo de tratamiento interdisciplinario que incluya diferentes profesionales. El objetivo del tratamiento es mejorar la calidad de vida de los pacientes y su inclusión social a través de actividades terapéuticas, educativas y ocupacionales. También enfatiza la importancia de la coordinación entre los miembros del equipo y un enfoque coherente.
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Modalidades de Abordaje Interdisciplinario

Este documento discute los enfoques interdisciplinarios para el tratamiento de la salud mental. Propone un equipo de tratamiento interdisciplinario que incluya diferentes profesionales. El objetivo del tratamiento es mejorar la calidad de vida de los pacientes y su inclusión social a través de actividades terapéuticas, educativas y ocupacionales. También enfatiza la importancia de la coordinación entre los miembros del equipo y un enfoque coherente.
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MODALIDADES DE ABORDAJE INTERDISCIPLINARIO EN SALUD MENTAL.

Puhl, S.; Izcurdia, M.

Consideraciones generales sobre el abordaje terapéutico institucional

Ante todo, se debe tomar en cuenta que cuando nos enfrentamos a esta
problemática, nos estamos enfrentando con pacientes que no poseen demanda
de tratamiento, en virtud de su falta de conciencia de enfermedad en la mayoría
de los casos. Entonces será el equipo terapéutico el que deberá trabajar para
realizar el pasaje de la obligación a la demanda, lo cual esta muy lejos de ser
una tarea de fácil ejecución.
También se tiene presente que en este tipo de patologías, cuando los
sujetos no piden ni eligen un tratamiento, ello forma parte de la modalidad en
que se articula esta demanda. De esta manera se puede hacer lugar a un espacio
de abordaje que no es desconocido “llega mandado” sin evidenciar conciencia
de enfermedad y en muchas ocasiones sin real conciencia de situación; pero una
cosa es responder a la demanda tal y como es formulada y otra es apostar a la
emergencia de la situación. Si se posibilita que los sujetos puedan implicarse, se
habrá comenzado a cumplir con el objetivo de realizar un tratamiento
terapéutico.
Es importante destacar que si bien obligar a una persona a tratarse no
puede producir efectos positivos, puede en cambio (transferencia mediante)
generar un momento en que el sujeto advierta la gravedad de lo que le está
sucediendo y de sus consecuencias. Es decir, se puede lograr que tome
conciencia de su situación, que asuma la problemática en la que está
involucrado y que a partir de esto se implique en un tratamiento en el que se le
brinde la oportunidad de gestarse un proyecto de vida.
El abordaje institucional de esta problemática debe realizarse desde una
mirada interdisciplinaria; ya que consideramos a los sujetos como seres
biopsicosociales, y por lo tanto habrá que darle una respuesta integral.
A partir de esta posición consideramos que los puntos de vista inherentes
a la intervención terapéutica son diversos. Los distintos profesionales que
participan tienen en su formación diferentes y hasta contradictorias posturas,
las cuales deben intentar superarse para llegar a conformar un equipo sólido
con un perfil de tratamiento definido. En función de ello es que sostenemos que
un equipo terapéutico interdisciplinario, brinda un amplio enfoque que
posibilita desde el aporte de los diferentes profesionales y disciplinas la
conformación de una realidad en común.
A tal evento, creemos conveniente la integración en un plantel
profesional de médicos psiquiatras, médicos clínicos, psicoterapeutas
individuales y de familia, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales,
acompañantes terapéuticos, psicopedagogos, musicoterapéutas, y auxiliares
entre otros; para que acompañen a los pacientes en el recorrido del tratamiento
utilizando para tal fin recursos educativos, ocupacionales, sociales, recreativos y
culturales.
En el transcurrir diario institucional, debería considerarse que todos los
integrantes del equipo se encuentran en igualdad epistémica, carentes de
ordenamiento jerárquico con la posibilidad de colaboración entre los mismos.
El tratamiento debe apuntar a que los pacientes puedan mejorar su
calidad de vida, logren establecer vínculos sociales satisfactorios y puedan
sostener su inserción social. Esto implicará que puedan generar un proyecto de
vida tendiente al autovalimiento y/o su inclusión dentro del grupo familiar. Ello
conlleva en sí, disminuir la discapacidad social que han sostenido durante gran
parte de su vida.
Pensar en la inserción social de estos pacientes es considerar que, pueden
con un seguimiento terapéutico adecuado gozar de un bien muy preciado “la
libertad”.
En suma ese será el eje sobre el cual se articularan los diferentes
discursos que se entrecruzan en el tratamiento de estas problemáticas, a saber:
el psicológico, el medico, el jurídico y el social.
El equipo de tratamiento debe acompañar a los pacientes en este
recorrido, utilizando para tal fin los recursos educativos, ocupacionales, sociales,
recreativos y culturales que brinda la comunidad como también el brindado por
la institución a través de sus diferentes sectores de atención y de acuerdo a los
objetivos y fines propuestos.
La multiplicidad de actividades terapéuticas y la intensidad del
tratamiento bio-psico-social que se ofrecerá institucionalmente, deberían estar
concebidos sobre la base de que se trata de pacientes que necesitan una
apoyatura que vaya más allá de una simple escucha y de indicaciones
psicofarmacológica.
La actividad terapéutica debe ser acorde con las necesidades de cada
paciente en particular, tales como en caso de crisis personales que requieran un
control diario de medicación, aumento de la frecuencia de sesiones individuales
y / o grupales por problemas coyunturales, interrupción e intensificación de
determinadas actividades terapéuticas de acuerdo a la problemática de cada
uno, diferente tiempo de inclusión en grupos, etc..
Las estrategias en el tratamiento individual, familiar y actividades
educativas-terapéuticas, deben tener una planificación, ordenamiento y
seguimiento, además de ser discutidas y reflexionadas en reuniones del
equipo profesional para aunar criterios comunes.
Considerando que para el tratamiento institucional sea efectivo tiene que
ser integral y abarcar todas las áreas de relación posibles, el mismo deberá
contemplar los aspectos educativos, laborales, socializantes, afectivos y la
problemática profunda.
El tratamiento integral indica que, desde que el paciente ingresa a la
Institución, todas las personas que entablan relación con él, deben colaborar en
el abordaje; siendo necesario que el equipo de tratamiento coordine estrategias
de acuerdo al tipo de patología a tratar.
Asimismo, todo el equipo institucional debe tener una aproximación en
común cuando se dirigen a los pacientes. Cuando un sujeto llega a una
Institución pueden presentarse situaciones de gran hostilidad, vivencias
paranoides, extrema actuación, situaciones de rechazo, abandono y carencia
afectiva, por lo que su recepción tiene que ser muy especial. En general, se los
observa carentes de autocontrol, así como también puede inferirse que no han
recibido pautas de lo correcto y lo incorrecto, de lo que está bien y lo que está
mal, teniendo una visión distorsionada de lo que se espera de ellos, y de la
realidad, con carencia de límites internos. Por ello, es necesario poner límites
externos que posibiliten el ejercicio de determinadas acciones, tendientes a
generarse un proyecto de vida ya que les es imposible pensar en un mañana,
viven en un presente absoluto sin poder proyectarse hacia el futuro.
El límite externo comienza por ser el molde a través del cual podrán
incorporar todas aquellas pautas y normas que, después constituirán su propio
manejo adecuado.
Es destacable remarcar la necesidad de que exista coherencia en este tipo
de abordaje; por lo cual sostenemos que el mismo debe ser no solo
interdisciplinario sino que debe conformase un equipo de trabajo sólido, en el
que todos los integrantes mantengan un discurso en común, en donde se eviten
las fracturas, ya que las mismas terminan siendo iatrogénicas para los pacientes
que se asisten.
Finalmente, también debemos hacer hincapié para el tratamiento es la
comunicación fluida entre los referentes institucionales y la importancia de la
labor de quien dirige dicho plantel profesional; ya que la comunicación
continua entre los mismos, asegura la coherencia en la dirección que se le dé al
tratamiento.

Hacia una propuesta integradora

Debe considerarse de fundamental importancia en la prestación de la


asistencia a los pacientes con discapacidad mental, un espacio que propenda el
proceso de integración sociocultural.

La participación y el compromiso de los profesionales que asisten a


dichos pacientes, se constituyen en un eje más que relevante, ya que puede actuar
como elemento positivo o negativo/facilitador u obstaculizador –según el caso-
en la evolución de quienes se asisten. Por lo tanto, las acciones integradoras que
en el marco del tratamiento terapéutico sean realizadas, serán determinantes de
las relaciones intersubjetivas en el contexto social.

Para que un eficaz proceso de integración sociocultural de personas con


discapacidad mental sea efectuado en el marco de la asistencia profesional que se
le brinde, las intervenciones de la prestación deberán ser individualizadas según
lo observado en cada sujeto. La individualización debe ser interpretada como un
mecanismo de ajuste de criterios generales a casos particulares. Para ello se
tomará en cuenta las capacidades de cada paciente, su estado de salud en general,
su edad, su sexo, sus intereses y la relación con sus aptitudes, y el contexto socio-
económico-cultural.

El abordaje y las intervenciones que se realicen, deberán ser dirigidos a


que el paciente logre participar de modo habitual de actividades socioculturales
que evidencien un nivel satisfactorio de integración sociocultural, entendiendo
por tal el funcionar/relacionarse con otras personas y/o grupos y/o desenvolverse
en instituciones socioculturales de modo adecuado y que ello además le resulte
gratificante.

A los efectos de que se logre alcanzar un nivel satisfactorio de integración


sociocultural de las personas con discapacidad mental, se propone que los
profesionales que las asisten hagan efectivas acciones tales como:

✓ Explorar las potencialidades y conocer las limitaciones de los pacientes,


con la finalidad de estimular y favorecer el desarrollo de potencialidades y
capacidades.
✓ Favorecer la ubicación y diferenciación temporo-espacial en los
pacientes.
✓ Crear espacios que faciliten la convivencia y el conocimiento mutuo.
✓ Transmitir pautas de comportamientos sociales, a los efectos de
mejorar la calidad de vida dentro de las posibilidades que ofrece el contexto socio-
cultural de la población.
✓ Propiciar la modificación de estructuras y dinámicas vinculares
disfuncionales.
✓ Generar y promover situaciones recreativas, lúdicas, expresivas y
socializadoras y de autovalimiento, con las cuales se ofrezca a los pacientes
condiciones para el desarrollo de sus capacidades.
✓ Propender el establecimiento de vínculos positivos
extrainstitucionales, que apunte al desarrollo del proceso de socialización e
integración sociocultural.
✓ Propiciar la expresión de gustos de intereses socioculturales.
✓ Desarrollar actividades que faciliten la autorregulación y la
independencia personal.
✓ Proponer actividades que brinden un espacio a través del cual, se
incorporen valores positivos.
✓ Lograr la integración a un proyecto expresivo grupal de acuerdo a
sus posibilidades.
✓ Enriquecer las experiencias y conocimientos de los pacientes,
favoreciendo el proceso de socialización a través de la asistencia a lugares donde
se efectúen actividades socioculturales.
Asimismo, para que las personas con discapacidad mental puedan
alcanzar un nivel de integración sociocultural acorde a sus capacidades, es
necesario que las acciones enunciadas se sostengan en un tratamiento integral
que apunte a:

✓ Fomentar el compromiso personal en las actividades elegidas y/o


asignadas.
✓ Propender a la adopción de actitudes responsables.
✓ Facilitar y acompañar la propuesta de iniciativas nuevas.
✓ Facilitar y acompañar el desarrollo de actividades.
✓ Estimular la utilización de todos los recursos aprendidos y aplicarlos
en actividades.
✓ Participar en actividades específicas.
✓ Favorecer el desarrollo de actividades expresivas grupales
respetando normas, pautas y consignas correspondientes a la dinámica.
✓ Ejercitar todas las nociones de autovalimiento trabajadas
intrainstitucionalmente,
✓ Propender el desarrollo de aptitudes responsables.
✓ Favorecer el desarrollo de acciones que tengan que ver con hábitos-
✓ Promover normas de convivencia (la cooperación, la colaboración,
la justicia, la igualdad, la tolerancia, el respeto, el reconocimiento de la autoridad,
los permisos, las restricciones, etc).
✓ Estimular la preocupación por el cuidado de objetos y valorarlos.

Se considera que una institución es una unidad social coordinada de


forma consciente, conformada por personas, y que funciona con una base de
relativa continuidad para llegar a sus metas delineadas. Debe señalarse que para
que exista una institución no basta con el conjunto de personas; ni siquiera es
suficiente que todas ellas posean un propósito en común. Lo efectivamente
determinante es que dichas personas se organicen y coordinen sus actividades,
ordenando un trabajo conjunto hacia el alcance de los resultados que -aunque sea
por diversas razones- todas ellas se proponen lograr. Así, todo el equipo de
profesionales que intervengan, debe tener una proximidad común que brinde
consistencia al abordaje. La propuesta planteada, implica un equipo terapéutico
interdisciplinario que la sostenga. En efecto, el amplio enfoque adoptado para el
abordaje de las diferentes áreas de actividades planteadas, requiere del aporte de
profesionales de distintas disciplinas que a través de sus conocimientos y
experiencia, conformen una realidad común a los fines que se exponen.

En el abordaje interdisciplinario, se genera un proceso de divergencias y


convergencias, de intersecciones y disyunciones. Encuentros y desencuentros en
el acto de la reflexión conjunta, con movimiento intercambios que confluyen en
nuevas síntesis. Es un trabajo constante de construcción de un equipo de
profesionales que aplica una metodología a la vez que se renueva ante la
singularidad de cada caso. (Fainblum, 2004).

Así pues, los profesionales que integren dicho equipo terapéutico, deben
contar con un perfil que les permita establecer y desarrollar relaciones con otras
personas; ya que existe una correlación muy estrecha entre la capacidad de
establecer una red amplia y efectiva de relaciones, con la posibilidad de favorecer
el proceso de socialización e integración sociocultural de personas a cargo.

Todos los aspectos deben ser considerados si se quiere lograr una efectiva
intervención terapéutica. Pensar los tratamientos en equipo desafía modelos
preexistentes, donde se escinde el saber de la verdadera cura. Es por ello que el
abordaje interdisciplinario conlleva un nuevo modelo integrador de profesionales
de diversas áreas, a la vez que su trabajo integra (Schorn, 2013).

De este modo, un programa terapéutico que favorezca el proceso de


integración sociocultural de personas con discapacidad mental, detenta en su
esencia el paradigma de la inclusión social.

Palabras Finales

El abordaje propuesto deberá apuntar a que los pacientes con


discapacidad mental puedan mejorar su calidad de vida, logren establecer
vínculos sociales satisfactorios y puedan lograr y sostener una integración
sociocultural. Esto implicara que puedan adoptar conductas de autovalimiento e
independencia que les permitan desenvolverse (con o sin supervisión según la
individualidad del caso) en lugares públicos donde se realicen actividades
socioculturales. En definitiva, ese deberá ser el eje en el que se entrecrucen, en el
tratamiento de esta temática, profesionales de distintas disciplinas: el psicológico,
el médico, el psiquiatra, el asistente social, el acompañante terapéutico, el
enfermero, el terapista ocupacional, entre otros.

Como resultado de ello se considera que el equipo terapéutico debe ser


interdisciplinario, porque brinda un amplio enfoque que posibilita, desde el aporte
de los diferentes especialistas y áreas, la conformación de una realidad común.
Esto trae aparejado una multiplicidad de puntos de vista en la intervención,
donde la contradicción de las formaciones y de los planteos debe superarse e
integrarse en un abordaje central. Siendo esta integración, la que articule las
diferencias –humanas y profesionales-, una cuestión ética insoslayable cuando
se trabaja en el abordaje de problemáticas psicosociales.

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