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INTRODUCCIÓN

El aumento en la venta de ropa usada en el país ha llevado a más de 200,000 vendedores a exigir al Gobierno la derogación del Decreto Supremo 28761, que regula esta actividad. Los comerciantes argumentan que la falta de empleo formal ha impulsado a muchos a dedicarse a este sector, que ha crecido significativamente desde la pandemia. A pesar de ser conscientes del impacto en los productores locales, los vendedores buscan soluciones que permitan su continuidad en el mercado.

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INTRODUCCIÓN

El aumento en la venta de ropa usada en el país ha llevado a más de 200,000 vendedores a exigir al Gobierno la derogación del Decreto Supremo 28761, que regula esta actividad. Los comerciantes argumentan que la falta de empleo formal ha impulsado a muchos a dedicarse a este sector, que ha crecido significativamente desde la pandemia. A pesar de ser conscientes del impacto en los productores locales, los vendedores buscan soluciones que permitan su continuidad en el mercado.

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INTRODUCCIÓN

A nivel nacional es evidente el incremento de la venta de ropa usada. Esto se ha visto reflejado
en el aumento de los días de feria donde se vende este tipo de prendería, en actividades que
arrancan en ciertos días de la semana. A esto se suma el sin número de tiendas ubicadas
dentro del casco viejo de la ciudad.

Este sector es consciente de la afectación a los productores locales, sin embargo argumentan
que han buscado reunirse con el Gobierno en busca de una solución a este tema. Además,
manifiestan que a nivel nacional no hay una política que genere trabajo, entonces por eso la
gente se dedica a la venta de ropa usada, que la mayoría de las veces es de calidad e incluso se
vende en boutiques, a buenos precios.

Para entendidos en el tema, apoyar a un sector masivo informal, va en desmedro de un sector


constituido legalmente y puede incluso derivar en el cierre de empresas ya establecidas en el
país.

Las autoridades luchan para que se preste atención a sus demandas, luchando contra el tema
del contrabando, lamentablemente no se puede dar solución, porque son muchas las personas
las que trabajan en este rubro. Considero que el Gobierno tiene que crear políticas para
garantizar las condiciones de trabajo y frenar el comercio de la ropa usada.

ORIGEN

Según a lo que manifiestas los vendedores de ropa usada, es que se vieron empujados a
vender ropa usada por que en el país no hay fuentes laborales, y no existen políticas de estado
para promover actividades productivas alternativas al contrabando.

Luisa Manrique, se dedica a la venta de ropa usada hace unos cinco años. Antes era vendedora
de zapatos y sandalias para mujer, hasta el día que sufrió un robo de toda su mercadería, que
guardaba en una tienda alquilada. Desde entonces, se adentró en la actividad de los
ropavejeros, de la que ahora es parte también su hermana menor.

CARACTERISTICAS DEL MOVIMIENTO SOCIAL

Se conoce que existen tres tipos de calidad en esta ropa, las prendas usadas de primera,
segunda y tercera, que definen el precio del fardo. Un fardo de ropa usada puede llegar a
costar de 300 a 400 bolivianos si es de tercera, mientras que de primera, de 900 a 1.300
bolivianos; dependiendo del tipo de prendas que contenga, así como las marcas.

Como parámetro, un fardo de pantalones puede contener hasta 100 unidades, de poleras 200
unidades, de camperas o sacos unas 150, de ropa de niños hasta 600 prendas, y así
sucesivamente. Esta bolsa, pesa hasta 100 kilos.

En cuanto a las ganancias, depende de la “suerte” y la inversión, ya que en una jornada de


feria hay quienes llegan a ganar desde 400 bolivianos pues tienen poco capital en juego, hasta
aquellos que generan más de 1.500 bolivianos. Estas cifras también dependen del día, de la
feria y el lugar donde se realice.

Si un comerciante logra participar de las distintas ferias que se desarrollan durante la semana,
es decir, en diferentes barrios o zonas, es posible vender hasta dos fardos de prendas usadas
por semana; sin embargo, reiteró que se requiere suerte, pues hay fardos que llegan con ropa
que es más cotizada que otra. Existen también los comerciantes con puestos fijos.

DEMANDAS

Más de 200 mil vendedores de todo el país piden el libre comercio de la ropa usada.
Representantes de los nueve departamentos en marzo de este año, han dado inicio a un
congreso nacional en Tarija, con el propósito de pedir al Gobierno nacional la
abrogación del Decreto Supremo 28761, que regula esta actividad. Según el presidente
de la Comisión Nacional de Ropa y Prendería a Medio Uso, Wily Mollercanqui, que el
DS 28761, que regula la importación y comercialización de prendería usada, es
atentatorio contra el sector, que después de la pandemia se ha triplicado en afiliados. El
sector tiene como 260.000 afiliados a nivel nacional. La demanda es la derogación o
modificación del DS 28761 persiste porque según manifiestan, no existe una política de
reactivación económica para este sector.

Según sus dirigentes, la falta de empleos formales ha obligado a miles de personas a


optar por el rubro informal. Hay quienes empiezan invirtiendo desde los 100 dólares, y
cuando el Gobierno hace decomisos “a veces deja familias sin comer”. Se conoce que
en todos los departamentos ha sido incontenible el crecimiento de ropavejeros, que se ha
establecido en mercados de abasto, en mercados centrales, en aceras y calles.

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