Discapacidad Intelectual en Infantes
Discapacidad Intelectual en Infantes
Carrera:
Lic. Psicología
Autores:
1. Br. Saraith Isabel Blanco Castañeda.
Tutoras:
Msc. Odilia María Cordonero
Msc. Nancy Cajina
Abril, 2019.
Le dedico primeramente mi trabajo investigativo a Dios que es el creador de todas las cosas, y la virgen
María, ya que ellos me han dado fortaleza para continuar en este arduo camino, cuando he estado a
punto de caer; por ello, con toda humildad y sencillez lo realizo con mucho esfuerzo, amor y
perseverancia porque es ellos me han otorgado el Don de la sabiduría y fuerza de voluntad para seguir
adelante en mi camino no solo como profesional.
De igual manera, a mi madre y abuela: Yahara Scarleth Castañeda y Hilda Isabel Castañeda a quienes
les debo toda mi vida, el cariño y su comprensión, quienes han sabido formarme con buenos
sentimientos, hábitos y valores, las cuales me han ayudado a salir adelante buscando siempre el mejor
camino para tener éxito en la vida y a alcanzar las metas propuestas.
A mis maestras; gracias por su tiempo y por su apoyo, así como por los conocimientos que nos
transmiten en el desarrollo de nuestra formación profesional, en especial a nuestra tutora Odilia María
Cordonero, por haber guiado el desarrollo de este trabajo y llegar a la culminación del mismo.
Primero y, antes que nada, dar gracias a Dios, por estar con nosotras en cada paso que damos, por
fortalecer nuestro corazón e iluminar nuestra mente en la elaboración de este trabajo y por haber puesto
en nuestro camino a aquellas personas que han sido nuestro soporte y compañía durante todo el periodo
de trabajo.
Agradecer hoy y siempre a cada una de nuestras familias por el esfuerzo que han realizado. El
apoyo en este trabajo ha sido fundamental, de ser así no hubiese sido posible. A nuestros padres,
hijos y demás familiares ya que nos brindaron el apoyo, la alegría y la fortaleza necesaria para
seguir adelante.
Así como el demás personal docente de este recinto que nos han brindado su apoyo y tutoría a
lo largo de nuestra formación profesional.
Valoración del Docente
Índice
Dedicatoria ...............................................................................................................................................2
Agradecimiento ........................................................................................................................................3
Bosquejo ................................................................................................................................................33
Justificación .............................................................................................................................................8
X. Bibliografía ................................................................................................................................31
Iniciando con la conceptualización de lo que son las Discapacidades Intelectuales, así como sus
criterios diagnósticos en los manuales diagnósticos y algunos modelos teóricos que validan
nuestra información compilada, para entender sobre las Dificultades del Aprendizaje y
Trastornos del Desarrollo en la Infancia y Edad Escolar.
Los infantes diagnosticados con algún tipo de Discapacidad Intelectual, sufren diversos menos
precios e incluso marginación en su entorno (familia, escuela, sociedad en general) y por medio
de nuestra investigación, se logró determinar, una de las bases primordiales de la aceptación,
menos despectiva a los infantes, que presenten alguna Discapacidad Intelectual que esta inicia
a partir del cambio terminológico que sufrió que va desde Retraso Mental hasta Discapacidad
Intelectual.
En la primera infancia, se suelen llegar a denotar premisas en los niños o niñas que pueden
presentar algún tipo caracterización de alguna Discapacidad Intelectual. Por esta razón se nos
hizo fundamental establecer las distintas intensidades de la Discapacidad Intelectual ( leve,
moderada, grave y profunda) que se puede presentar en cada infante, así como también
concretar los distintos rangos que abarca la Discapacidad Intelectual en los coeficientes
intelectuales de los infantes, tomando como punto de referencia, la determinación de la edad
mental, que se realiza por medio de los test de coeficiente intelectual y la edad cronológica
(iniciado a partir de su nacimiento), en el cual por medio los resultados nos permite identificar
de manera estandarizada si los infantes se encuentran en un rango normal, o si presentan algún
tipo de Discapacidad Intelectual
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Introducción
Justificación
Este tema es de vital relevancia para nosotros como futuros profesionales de la salud mental,
debido a que las investigaciones sobre esta temática son escazas y en la actualidad dentro del marco
social aun se establecen etiquetas en las cuales se renombran a niñas y niños que presentan este
tipo de discapacidades.
Las personas que presentan Discapacidad Intelectual, como todo ser humano tienen sentimientos,
gozan sus espacios de felicidad, son una realidad, una presencia en la sociedad; por lo que, es
necesario conocer que piensan, como viven, que actividades realizan, como están integrados
en sus familias y la sociedad, ya que cuando un niño o niña presenta alguna discapacidad
intelectual afecta a su entorno por completo ya que requiere ciertas atenciones extras de las que
requiere un infante, que no presenta ninguna discapacidad intelectual.
Como futuros profesionales de la carrera de Psicología estamos en la obligación de dar una mejor
interpretación a lo que son estas Discapacidades, haciendo especial referencia a sus causas,
permitiendo identificar las intensidades de las Discapacidades Intelectuales que presentan los niños
y niñas, y por medio de estas determinar las características que suelen presentarse en infantes con
diagnósticos de Discapacidad Intelectual.
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Objetivos
General:
Específicos:
La Discapacidad Intelectual implica una serie de limitaciones en las habilidades que la persona
aprende para funcionar en su vida diaria y que le permiten responder ante distintas situaciones,
depende tanto de la propia persona como de las barreras u obstáculos que tiene alrededor. Por lo
tanto, se ven afectadas las habilidades sociales y prácticas; es decir, las habilidades de la vida diaria
que se necesitan para vivir, trabajar, jugar y convivir en comunidad.
Una persona con Discapacidad Intelectual no es una entidad fija e imposible de cambiar, va
modificándose en dependencia del desarrollo biopsicosocial desde su infancia, en parte, debido a
la disponibilidad y calidad del apoyo brindado mediante la interacción y la estimulación constante
y permanente con su entorno.
I. Conceptos según
CIE-11
DSMV
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Dentro del capítulo de Trastornos del Neurodesarrollo esta Clasificación identifica la discapacidad
intelectual como “trastornos del desarrollo intelectual”, como resulta lógico en una clasificación de este
tipo, se centra esencialmente en factores de déficit de tipo biológico, describiéndolas como “un grupo de
condiciones etiológicamente diversas originadas durante el período de desarrollo, que se caracterizan por
un funcionamiento intelectual significativamente inferior al promedio y un comportamiento adaptativo con
dos o más desviaciones estándar por debajo de la media (aproximadamente menos que el percentil 2.3)...”
(Cabeza & Nuñez, 2018)
Por lo tanto, la discapacidad intelectual se considera un trastorno del desarrollo neurológico. Los
trastornos del neurodesarrollo son las condiciones que aparecen en la infancia temprana, por lo
general antes de entrar a la escuela, y afectan al desarrollo del funcionamiento personal, social,
académico y laboral del individuo. Por lo general implican dificultades con la adquisición,
conservación o aplicación de habilidades, ya que está directamente ligado con la maduración del
sistema nervioso central.
Los trastornos del desarrollo neurológico pueden implicar disfunción de los procesos cognitivos
(atención, la memoria, la percepción, el lenguaje, la resolución de problemas o la interacción
social).
Discapacidad Intelectual
Se puede observar que sigue los planteamientos defendidos por la American Association on
Intellectual and Developmental Disabilities -Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales y del
Desarrollo, como el cambio de denominación de Retraso Mental por el de Discapacidad Intelectual, como
la nueva conceptualización de habilidades adaptativas divididas en conceptuales, sociales y prácticas.
De tal manera que se ha sugerido el término discapacidad intelectual para reemplazar el de Retraso
Mental; la terminología es un reflejo del cambio de la American Association of Mental Retardation
(AAMR), que ha pasado a llamarse American Association on Intellectual and Developmental
Disabilities (AAIDD). Por ello es necesario referir que el término Discapacidad Intelectual es
sinónimo de retraso mental, pero es preferible usar el término Discapacidad Intelectual, porque se
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acopla mejor para la formación de los individuos, erradicando el término que se puede considerar
bastante brusco y despectivo como es el Retraso Mental.
Sin embargo, según el planteamiento del DSM-5 (2014) “Desaparece la categoría Trastornos de
inicio en la infancia, la niñez o la adolescencia. Un bloque principal de trastornos se incluye en la
nueva categoría de Trastornos del Neurodesarrollo”
Por esta razón la evolución en los Manuales Diagnósticos y Estadísticos de los Trastornos
Mentales, la discapacidad intelectual se considera actualmente como trastorno del neurodesarrollo,
(proceso de interacción entre el organismo y el medio que da como resultado la maduración
orgánica y funcional del sistema nervioso, el desarrollo de las funciones psíquicas y la
estructuración de la personalidad.), debido a que aparecen deficiencias o dificultades de las
funciones intelectuales y en el comportamiento adaptativo en sus vertientes conceptuales, prácticos
o sociales, que tienen como consecuencia una posible limitación del funcionamiento del sujeto en
y uno o más ámbitos vitales.
El DSM-5 (2015) propone una clasificación del trastorno del desarrollo intelectual en función de
la gravedad medida según el funcionamiento adaptativo ya que éste es el que determina el nivel
de apoyos requerido.
Discapacidad intelectual leve: Se incluye en la misma al alumnado cuya puntuación en CI, sin
llegar a 55 – 50, se sitúa por debajo de 75 – 70 (unas 2 desviaciones típicas por debajo de la media, con un
error de medida de aproximadamente 5 puntos). Acerca de ese tramo límite por arriba, en el DSM-5 se
indica que se podría diagnosticar discapacidad leve con un cociente intelectual entre 70 y 75 si existe déficit
significativo en conducta adaptativa, pero no cuando no exista.
El alumnado con discapacidad intelectual leve supone, aproximadamente, un 85% de los casos de
discapacidad intelectual. Por lo general, suelen presentar ligeros déficits sensoriales y/o motores, adquieren
habilidades sociales y comunicativas en la etapa de educación infantil y adquieren los aprendizajes
instrumentales básicos en la etapa de educación primaria.
aprendizajes instrumentales básicos. Suelen aprender a trasladarse de forma autónoma por lugares que les
resulten familiares, atender a su cuidado personal con cierta supervisión y beneficiarse del entrenamiento
en habilidades sociales.
Definición del DSM-5: Retraso Global del Desarrollo: Este diagnóstico se reserva para los
individuos menores de 5 años cuando el nivel de gravedad clínica no se puede valorar de forma fiable
durante los primeros años de la infancia. Esta categoría se diagnostica cuando el sujeto no cumple los hitos
del desarrollo esperados en varios campos del funcionamiento intelectual, incluidos los niños demasiado
pequeños para participar en pruebas estandarizadas.
Definición del DSM-5: Trastorno del desarrollo intelectual no especificado: Esta categoría se
reserva para individuos mayores de 5 años cuando la valoración del grado de discapacidad intelectual
(trastorno del desarrollo intelectual) mediante procedimientos localmente disponibles es difícil o imposible
debido a deterioros sensoriales o físicos asociados, como ceguera o sordera prelingual, discapacidad
locomotora o presencia de problemas de comportamiento graves o la existencia concurrente de trastorno
mental. Esta categoría sólo se utilizará en circunstancias excepcionales y se debe volver a valorar después
de un período de tiempo.
• Luckasson y Cols
1. Alfred Binet
Fue un psicólogo y pedagogo francés conocido por su esencial contribución a la medición de la
inteligencia al diseñar el primer test de predicción del rendimiento escolar, en colaboración con Théodore
Simón, comparando los resultados del niño cuya capacidad quería medir con los resultados medios de los
niños de su edad. Su objetivo era identificar a los estudiantes que necesitaban apoyo extra con el fin de
mejorar la educación. (“elmundodelsuperdotado”, 2010, párr.3)
Alfred Binet en la psicología dio paso a la interesante trayectoria de su vida dedicada al estudio de
temas relacionados con la medición de la capacidad cognitiva, el suceso vital que puso en marcha
el interés de Binet acerca de la Inteligencia. A partir de el nacimiento de sus dos hijas, a las cuales
estudio dando paso a una serie de sucesos que le llevaron a desarrollar y elaborar sus primeros
tests de inteligencia junto a su socio Théodore Simón.
Para ello, Binet determinó las tareas cotidianas que un niño podía desempeñar a diferentes edades,
de tal forma, que ponía a prueba su capacidad de retención, manejo de situaciones, habilidades
motoras de razonamiento, etc.
Realizó un listado de preguntas ordenado por rango de edad. De manera que, si el 75% de los niños
de una edad era capaz de responder satisfactoriamente a una pregunta, se le atribuía una
característica a esa edad. El desarrollo mental se medía de acuerdo al número de respuestas que
era capaz de contestar satisfactoriamente es decir la edad mental Se trata de cómo un determinado
niño, a una determinada edad, rinde intelectualmente comparado con el rendimiento intelectual
medio para su edad física, medida en años)
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Reconocidos expertos como J. Simón y J. Piaget colaboraron interesándose por los errores que los
niños cometían frente a un problema superior, porque todos los niños de igual edad se equivocaban
de la misma manera.
Binet y Simón establecieron un listado para determinar la edad mental y el criterio que
establecieron para calificar el resultado de retardo (Retraso Mental) cuando la edad mental era
menor en dos años a la edad cronológica en los niños de ocho años o menos, y tres años cuando el
niño tenía 9 o más años.
Así fue como en un estudio de 200 niños establecieron que los niños de 3 años deberían ser capaces
de identificar ojos nariz, boca y nombrar objetos sencillos en un dibujo, repetir un número de dos
dígitos y una oración de seis sílabas y decir su apellido. Los de siete años se les pidió que
completaran figuras a las que les faltaba una parte, deberían copiar una oración escrita, reconocer
figuras geométricas sencillas e identificar nombres de diferentes monedas.
Comparando la edad mental con la edad cronológica, la escala métrica permite cuantificar los años
de adelanto o de retraso en el desarrollo intelectual. En 1912, William Stern enriquece el test de
Binet-Simón con la introducción del cociente intelectual (CI), que es el resultado de dividir la edad
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mental por la edad real y multiplicar por el resultado por 100, proporcionando de este modo una
medida única de la inteligencia.
En 1916 estas pruebas se tradujeron al inglés y pasó a llamarse Test de Stanford (porque se tradujo
en esta Universidad) o Test de Stanford-Binet.
Por esta razón el test de Stanford-Binet, se aplica principalmente a niños, aunque también se puede
utilizar en personas adultas. Se tarda entre 30 y 45 minutos en pasar el test a un niño y hasta una
hora y media a un adulto. La prueba tiene un fuerte componente de nivel verbal y encierra
preguntas de vocabulario, analogías, interpretación de proverbios. Los test de inteligencia intentan
medir la inteligencia a través de una medición estimativa del coeficiente intelectual, la noción de
inteligencia hace referencia a saber escoger las mejores opciones disponibles para solucionar un
problema. Por eso está relacionada con la capacidad de asimilar, entender y elaborar información
para utilizarla en forma adecuada.
La edad mental no hacía referencia a los años que tenía la persona, sino a lo que el individuo
examinado era capaz de hacer en relación con lo que lograban en una prueba concreta, el resto de
la población media de una determinada edad cronológica.
Por lo tanto, en este test de inteligencia cuando una persona era capaz de realizar con éxito todas
las pruebas correspondientes a una edad dada, ésta se consideraba como su “edad mental base”. Si
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continuaba superando las siguientes, se le debía ir añadiendo una fracción de año. Cuando
fracasaba en todas las pruebas de una determinada edad, el test se detenía.
A lo largo del tiempo se han propuesto, revisado y analizado numerosas definiciones de DI. Como
es un concepto que tiene que ver con profesionales de diferentes disciplinas, ha sido definido desde
perspectivas muy distintas. Siendo los médicos el primer grupo profesional que se ocupó de la DI,
las primeras definiciones acentuaban los criterios biológicos o médicos, En el pasado, el término
Retraso Mental se usaba para describir esta afección, este término ya no es utilizada para
determinar esta afectación en los niños y niñas.
Por esta razón para sugerir un cambio en la terminología se deriva del carácter despectivo
del significado de Retraso Mental que, además, reduce la comprensión de las personas con
limitaciones intelectuales a una categoría diagnóstica nacida desde perspectivas
psicopatológicas. La discapacidad intelectual debe concebirse hoy desde un enfoque que subraye
en primer lugar a la persona como a cualquier otro individuo de nuestra sociedad.
El cociente intelectual es el resultado numérico de una prueba de inteligencia que se realiza a los
niños, mediante un test se ponen a prueba las capacidades cognitivas de los niños, valorando sus
capacidades, habilidades, sus puntos fuertes y débiles, lógica, deducción, capacidad de
razonamiento, habilidades numéricas o habilidades verbales se miden en unos minutos para
determinar si el niño es inteligente o sufre de alguna discapacidad intelectual.
Los resultados de los test para determinar el coeficiente intelectual definen a los niños según su
inteligencia que puede estar en la media si el resultado del cociente intelectual oscila entre 90 y
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110. Si el resultado es menor de 70 puede indicar ciertas carencias cognitivas o, por decirlo de
forma más contundente, que el niño sea poco inteligente. Por su parte, aquellos valores del cociente
intelectual que sobrepasen los 130 corresponden a niños superdotados o directamente genios.
De hecho que los niños y niñas con discapacidad intelectual pueden tomar más tiempo para
aprender a hablar, caminar, y aprender las destrezas para su cuidado personal tales como vestirse
o comer, son más propensos a tener problemas en la escuela, ellos sí aprenderán, pero necesitarán
más tiempo, pero no quiere decir que siempre se harán las cosas por ellos, ni que existen culpables
concretos de esta discapacidad en los niños o niñas existen diferentes tipos de causas que varían
en las distintas etapas del desarrollo del infante, así como prenatales y postnatales.
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Según (Luckasson y cols, 2002) Algunos problemas que originan discapacidad intelectual son:
Todas las causas conocidas de Discapacidad Intelectual son biológicas o médicas, y estos
trastornos se denominan DI clínica (daño orgánico, generalmente cerebral). Estos trastornos,
síndromes y enfermedades se asocian habitualmente con la discapacidad, pero pueden o no
provocar la Discapacidad Intelectual y social que definen el problema global del aprendizaje. De
hecho, uno o más de estos factores pueden aparecer en individuos que no presentan Discapacidad
Intelectual.
Las personas con Discapacidad Intelectual ligera son alrededor del 82% del total de individuos
que la presentan. La etiología de la gran mayoría de estos casos es desconocida; esto es, no existe
ninguna prueba de patología orgánica: no hay daños cerebrales ni ningún otro problema físico. .
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Se han descrito alteraciones en la preferencia de modalidades sensoriales entre los niños con retraso
mental. Así, por ejemplo, los menores con síndrome de Down presentan serias dificultades en la
discriminación táctil y son más hábiles en la utilización del canal visual para el aprendizaje. Sin embargo,
otros niños con retraso mental prefieren el canal háptico, demostrando una discriminación táctil superior a
la de sus contrapartes normales (Pirozzolo, 1985).
La capacidad de adaptación social del niño con Discapacidad Intelectual es muy variable y se
correlaciona con la etiología del proceso, con la magnitud del déficit cognoscitivo y con la edad.
Dentro de las conductas desadaptativas observadas se encuentran la hiperactividad, la
impulsividad, el aislamiento y la indiferencia al medio; tales excesos o disminuciones en ciertos
comportamientos son más frecuentes en los niños con un bajo CI.
Existe una mayor frecuencia de psicopatología entre quienes padecen retraso mental que en la
población general. Hay presencia de comportamientos psicóticos, por ejemplo, es factible vincular el
comportamiento autista y los trastornos de conducta con retraso mental (Kauffman, 1977; Ross, 1980).
Los infantes con Discapacidad Intelectual exteriorizan un déficit cognoscitivo global, con
dificultades de adaptación social; sin embargo, existe una gran variabilidad interindividual en las
características clínicas. No es extraño que se llegue a encontrar dentro de este grupo alguna
habilidad cognoscitiva dentro de los límites normales y aun superiores (p. ej., un niño que reúne
las características clínicas de Discapacidad Intelectual, quizá manifieste una habilidad de memoria
excepcional para aprenderse los nombres de una lista telefónica).
1. Área cognitiva
El área cognitiva es el que lleva acabo los procesos mentales que nos permiten llevar a cabo
cualquier tarea, como son memoria, orientación, atención; esta es el área más significativa, ya que
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2. Área psicomotora
cuerpo, formado por diferentes componentes y diferenciado del de los otros, toma conciencia del
espacio, ya que la aprehensión del espacio y del cuerpo no son funciones aisladas, sino que se
interrelacionan recíprocamente.
Los niños con deficiencias intelectuales tienen un esquema corporal no tan estructurado e integrado
como sería lo esperable por su edad. Esta mala estructuración del esquema corporal suele provocar
déficits en la relación sujeto-mundo externo que puede provocar problemas en:
c) Las relaciones sociales: el esquema corporal permite identificar el propio ser y adecuar nuestras
relaciones con los objetos y con los demás. Si se siente inseguridad en un mundo de movimiento,
se pueden originar perturbaciones afectivas.
De todas maneras, los aspectos que más condicionan el nivel de perturbación del lenguaje de estos
niños son las dificultades en la conceptualización y en el descubrimiento de las estructuras
lingüísticas. Son tres las características que diferencian el proceso de adquisición del lenguaje en
niños con deficiencia:
hablamos de objetos presentes, solemos dirigir nuestra mirada hacia ellos; el niño descubre
rápidamente este hecho y lo utiliza espontáneamente para aprender el lenguaje. Otras estrategias
de comprensión son la entonación, la deducción o el análisis del contexto. Parece que el niño con
deficiencia mental no es tan eficiente en la utilización de estas estrategias, hecho que provoca que
se reduzcan considerablemente sus posibilidades de aprendizaje verbal.
4. Área afectiva
Podríamos decir que el niño con déficit intelectual es más vulnerable y está más indefenso a las
exigencias de su entorno. Sentimientos tales como dolor, placer, aburrimiento, diversión, fastidio,
alegría, aflicción, envidia, celos, vergüenza... por supuesto que están presentes en él, pero la
respuesta emocional, mediatizada por la dimensión cognitiva, a estas vivencias sí que, en general,
es diferente.
Al niño con deficiencia mental le resulta muy difícil la introspección, es decir, poder pensar sobre
sus sentimientos, sobre cómo afectan a su conducta y qué repercusiones tienen en su ambiente.
Son niños con un bajo nivel de tolerancia a la frustración y una gran impulsividad que fácilmente
se dejan llevar por sus fuertes vivencias emocionales, sin que sea posible el tamiz de lo cognitivo
para atemperarlas.
Las mayores dificultades para adaptarse al ambiente y para las relaciones con los otros provocan
fácilmente ansiedad y baja autoestima, derivadas en gran parte de las dificultades para conocer el
mundo, así como establecimiento de relaciones interpersonales inadecuadas como puede ser la
sobre-protección, el aislamiento del mundo o. cuando existe una afectación importante del
lenguaje, formas primitivas de comunicación como conductas agresivas, auto-agresivas o auto
estimulatorias.
Además, no debemos olvidar que cuando hay una lesión en el sistema nervioso que provoca la
deficiencia, esta lesión puede provocar síntomas psicopatológicos.
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5. Área adaptativa:
Es de gran importancia en el desarrollo de los niños con deficiencia mental la adquisición de hábitos
sociales y de autonomía personal. En el caso de aquellos que están más afectados, porque será uno de los
hitos más importantes en su evolución; y en los casos más leves, porque será una de las principales garantías
de éxito de su integración familiar y social (Puigdellívol, 1993).
Los hábitos de autonomía (control de esfínteres, alimentación, higiene personal, así como el
vestirse) deben adquirirlos todos los niños, pero en el caso de los afectados con algún tipo de
deficiencia mental este trabajo se alarga mucho más en el tiempo. Ello es debido, por un lado, a la
lentitud especialmente en los casos más afectados) en el desarrollo fisiológico que retrasa el
aprendizaje de la masticación, el control de esfínteres, etc., por otro lado, a las dificultades motoras,
especialmente las manipulativas, que también retrasan de forma considerable la adquisición de
ciertos hábitos de autonomía (atarse los zapatos, uso de los cubiertos, etc.). Pero también
interfieren en a menudo, las pautas inadecuadas del entorno para enseñar estos hábitos, ya sea de
sobreprotección (el niño no aprende hábitos porque ya se lo hacen todo) ya sea de rechazo (se
considera una inutilidad enseñarle).
Al comparar a los infantes que sufren discapacidad intelectual con infantes que no lo posean, a
menudo se encuentran diferencias en las funciones sensoriales, psicomotoras, de atención,
lingüísticas y de memoria, que los sitúan en niveles cognoscitivos equivalentes a los de menores
en edad cronológica inferior.
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Las habilidades cognitivas son importantes para poder responder eficientemente a las demandas
del entorno. Así, las personas que tienen una capacidad reducida en este tipo de habilidades se van
a encontrar en dificultades para hacer frente a las situaciones que aparezcan a lo largo de su vida.
Porcentualmente hay límites para establecer quien está en su capacidad intelectual limite y quien
se encuentra en el rango de una discapacidad intelectual donde se toman en cuenta en su valoración
tres áreas específicas como son la conceptual, practica y social.
Discapacidad intelectual leve: Antes se marcaba con un CI entre 50 y 70 puntos. Ahora se tienen
en cuenta las habilidades adaptativas: Presentan dificultades en el pensamiento abstracto, la flexibilidad
cognitiva, la memoria a corto plazo y el uso de habilidades académicas, Necesitan apoyo para las
actividades más complejas de la vida diaria, Muestran inmadurez en las interacciones sociales en
comparación con sus iguales, siendo más susceptibles a la manipulación.
Al ser la herramienta clave para la comunicación, pueden sufrir más dificultades para la interpretación del
lenguaje. Por eso, pueden necesitar ciertos apoyos para mejorar sus relaciones interpersonales.
Por esta razón el coeficiente intelectual de una persona con discapacidad intelectual oscila desde
los 50 hasta el inferior de 20 puntos, en el cual la afectación se integra a las dificultades de menor
a mayor grado de asistencia y apoyo debido a que, en sus habilidades adaptativas en el área
conceptual, practica y social son las que se ven directamente vinculadas a los déficits de
autodominio. Es por ello que son en gran proporción notables las deficiencias en las funciones
intelectuales tales como el razonamiento, la resolución de problemas, la planificación, el
pensamiento abstracto, el juicio, el aprendizaje académico y el aprendizaje a partir de la
experiencia; esto se logra comprobar mediante la evaluación y diagnóstico clínico. Es por ello que
las pruebas de inteligencia son estandarizadas y de administración individual, orientadas a
indicadores que evidencian deficiencias en las habilidades y el comportamiento adaptativo que
producen fracaso del cumplimiento de los estándares de desarrollo integral y sociocultural que
permite en gran manera la autonomía personal y la responsabilidad social.
Sin el debido apoyo y estimulación continua, las deficiencias adaptativas limitan el funcionamiento
en una o más actividades de la vida cotidiana, creando muchas limitaciones en la comunicación,
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participación social y la vida independiente en los múltiples entornos donde interactúa los niños y
niñas con Discapacidad Intelectual.
En la actualidad existen diferentes versiones de esta prueba, las cuales se administran en función
de la edad y las habilidades de la persona a evaluar. Estas tres versiones son: La Escala general
para personas de entre 12 y 65 años.
Se utilizan Matrices progresivas en color para niños de entre 3 y 8 años con algún tipo de diversidad
funcional intelectual Matrices avanzadas para la evaluación de personas con capacidades
superiores al promedio.
Una de las ventajas de esta prueba es que esta es susceptible de ser auto administrada, así como de
administrarse tanto de manera individual como colectiva. El tiempo de aplicación de esta prueba
es de entre 30 y 60 minutos, no obstante, este suele completado a los 45 minutos de su inicio.
IX. Conclusiones
El estudio de la Discapacidad Intelectual desde hace muchos años ha sido objeto de estigmas,
menosprecio y desvalorización, para las personas que presentan este tipo de Discapacidad, pero
como profesionales de la salud mental decidimos investigar sobre la caracterización de las
Discapacidades Intelectuales en los Infantes, ya que es una temática de vital importancia para
ayudar a determinar algunas de las Dificultades del aprendizaje en la primera infancia, por esta
razón, en la presente investigación de Seminario de Graduación, se logró dar respuesta a los
objetivos propuestos los que concretamos de la siguiente manera:
1. Se determinaron las características de los infantes con Discapacidad Intelectual, las cuales
se enmarcan en la afectación de cinco áreas específicas que dificultan su funcionamiento
normal, las cuales son: El área cognitiva, Área psicomotora, Área del Lenguaje, Área
Afectiva y Área Adaptativa.
En las cuales estas afectaciones le dan un limitado funcionamiento al infante que padece
algún tipo de Discapacidad Intelectual, en su vida diaria y esto le conlleva a tener
problemas en su desarrollo escolar y social, en la comprensión e interacción con su
entorno; por esta razón es de vital importancia tener conocimiento de su caracterización
para simplemente no darle una connotación negativa al infante y darle un seguimiento
adecuado, con refuerzos positivos, para su mayor funcionamiento y desarrollo en su
adaptación con el entorno.
2. En el proceso investigativo, también se logró definir la conceptualización de la
Discapacidad Intelectual como: “Limitaciones significativas tanto en funcionamiento
intelectual, como en conducta adaptativa…”.
Así como también los modelos teóricos que validan nuestro lineamiento de investigación,
demostrando los antecedentes conceptuales y característicos de los antes llamado Retraso
Mental, hoy siendo parte de los trastornos del Neurodesarrollo, la Discapacidad Intelectual.
3. Se logró la identificación del rango de las intensidades y coeficientes Intelectuales en este
tipo de discapacidades en los infantes, que van desde un coeficiente normal de un infante
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X. Bibliografía
6) Cabeza, E., & Nuñez, F. (29 de junio de 2018). En su nueva clasificación la OMS Identifica
el diagnóstico del “trastorno del desarrollo intelectual. Madrid: Plena Inclusion.
XI. Anexos
Bosquejo
I. Discapacidad Intelectual
Concepto General
II. Conceptos según Manuales
CIE11
DSMV
III. Criterios Diagnósticos de la discapacidad intelectual
IV. Teóricos en discapacidades intelectuales
Stanfort-Binet
Luckasson y Cols
V. Causas de la Discapacidad Intelectual
Prenatal
Perinatal
Postnatal
VI. Características de las Discapacidades Intelectuales
Leve
Moderada
Grave
Profundo
[Link] intelectual en las Discapacidades Intelectuales (porcentualmente)
VIII. Test de Inteligencia
IX. Conclusión
X. Bibliografía
XI. Anexos
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CRONOGRAMA DE ACTIVIDADES
Fecha Hora Actividades Estrategias
05-Enero-2019 8:00 am Inicio de clases Presentación del
programa
10-Enero-2019 6:00pm Determinar el área y línea de Determinar un tema
investigación novedoso que reúna las
necesidades para formar
parte de nuestro
seminario
12-Enero-2019 8:00am Elección de 2 líneas de investigación Elección solida del tema
a trabajar
16- Enero-2019 5:00pm Determinar factibilidad de trabajar con Lluvia de ideas
esas líneas de investigación, inicio de
elaboración de bosquejo.
19- Enero-2019 8:00 am Entrega de temas concretos a ser Visto bueno de las
sometidos a revisión tutoras
21-Enero-2018 5:00 pm Realización de Bosquejo Observación natural y
lluvia de ideas,
comprensión lectora
22- Enero-2019 5:00 pm Establecer objetivos generales de la
investigación
24- Enero-2019 5:00pm Justificación y antecedentes de
investigación
25-Enero-2019 5:00pm Bibliografía a utilizar
SINDROME DE X FRAGIL
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SINDROME DE DOWN
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