1
“AÑO DEL FORTALECIMIENTO Y SOBERANIA
NACIONAL”
CURSO:
Ciencia política
TEMA:
Soberanía, legitimidad y legalidad
DOCENTE:
Karina Del Fátima Ordinola Espinoza
INTEGRANTES:
Keren Kathery Lozano Peña
Cinthya Maribel Ramos Vivencio
Gianella Fiorella Yovera Viera
Víctor Romero Ávila
Nicole Alejandra Guevara Fernández
Arabella Belén Vegas Espinoza
José David Curay Castillo
JULINHO SULLON RAMIREZ (AUSENTE)
PIURA- PERÚ
2022
2
INDICE
1 CONCEPTO DE SOBERANIA................................................................................5
1.1 EL CONCEPTO ACTUAL DE SOBERANÍA NACIONAL.................................7
1.2 EJEMPLOS DE SOBERANIA..........................................................................7
1.2.1 SOBERANÍA INTERNA............................................................................7
1.2.2 SOBERANÍA ALIMENTARIA:...................................................................8
1.2.3 SOBERANÍA ECONÓMICA:.....................................................................8
1.2.4 SOBERANÍA MILITAR:.............................................................................8
1.2.5 SOBERANÍA EXTERNA...........................................................................8
1.2.6 SOBERANÍA TERRITORIAL....................................................................9
1.2.7 SOBERANIA NACIONAL.........................................................................9
1.2.8 SOBERANIA POPULAR.........................................................................10
1.3 DE LA SOBERANÍA ABSOLUTA A LA SOBERANÍA RELATIVA..................10
1.4 EL ESTADO DE EMERGENCIA: MECANISMO DEL PODER SOBERANO: 11
1.5 El dilema entre perseguir y proteger:.............................................................11
1.6 SOBERANÍA POPULAR Y PODERES DEL ESTADO:..................................11
1.7 Defensa de la Soberanía Nacional sobre división de Diocesis:.....................12
2 CONCEPTO DE LEGITIMIDAD............................................................................13
2.1 Legitimidad para obrar...................................................................................15
2.2 La legitimidad como legalidad........................................................................15
3 CONCEPTO DE LEGALIDAD...............................................................................18
3.1 Principio de Legalidad...................................................................................19
3.2 La legalidad como valor.................................................................................19
3.3 El principio de legalidad en el ordenamiento jurídico.....................................19
3.4 El principio de legalidad en el Derecho Administrativo...................................20
3.5 El principio en el Poder Ejecutivo..................................................................20
3.6 El principio de legalidad en el Poder Legislativo............................................21
3.7 El principio de legalidad en el Derecho Penal................................................21
3.8 El principio de legalidad en el derecho tributario............................................21
3.9 Cultura de la legalidad y Estado de derecho..................................................21
3.10 La Legalidad según la constitución................................................................22
3.11 Principio De Taxatividad................................................................................22
3.12 PRINCIPIO DE LEGALIDAD: PROCESO HISTÓRICO.................................22
3.13 PRINCIPIO DE LEGALIDAD: UNA APROXIMACIÓN CONCEPTUAL..........24
4 EXPOSICIÓN DE LAS POSTURAS DE LOS AUTORES.....................................25
4.1 SOBERANÍA..................................................................................................25
3
4.2 LEGITIMIDAD................................................................................................28
4.3 LEGALIDAD..................................................................................................30
5 CONCLUSIONES.................................................................................................31
6 Bibliografía............................................................................................................ 33
4
INTRODUCCIÓN
Las habilidades del liderazgo moderno, en gran parte producidas por la ley y la
democracia, son complejas. La razón es que las organizaciones tienen el
mismo problema de ganarse la lealtad de sus miembros en todo momento,
mientras que al mismo tiempo promueven la cooperación entre ellos. Estos son
asuntos de integridad y unidad. La ley y la legitimidad son dos aspectos
principales de la teoría política. La interpretación de cada uno ha contribuido a
numerosos textos filosóficos y jurídicos a lo largo de la historia del
conocimiento y del pensamiento. En los estudios de Ciencia Política, al ser una
ciencia de realidades, la diferencia entre los conceptos de soberanía, legalidad
y legitimidad es muy clara, y también muy frecuente la constatación de casos
en que hay tensión y hasta oposición de entre ambos conceptos,
contradicciones y conflictos entre el mundo de las instituciones jurídico políticas
y el dinámico mundo de las creencias, las actitudes y los hechos políticos.
En el presente trabajo se tratará de describir el concepto de soberanía, la
legalidad y legitimidad se encuentran y se separan, chocan y compatibilizan,
así como también las clases que existen de los conceptos antes mencionados
y la postura de diferentes autores sobres estos mismos, se sabe que la
legalidad se encuentra en el mundo del debe ser, es decir, las normas escritas
al derecho positivo que aplican para la formación y el ejercicio del Derecho
Público. Y la legitimidad es lo que valida el ejercicio de la norma. Además de la
soberanía que es la autoridad más elevada en la cual reside el poder político y
público de un pueblo, una nación o un Estado sobre su territorio y sus
habitantes. Es también la independencia de cualquier Estado para crear sus
leyes y controlar sus recursos sin la coerción de otros Estados de igual manera
el principio de legalidad consiste en dar prevalencia a la ley sobre cualquier
actividad o función del poder público. En forma general implica que todos los
poderes públicos y los ciudadanos están sometidos a la ley, y que solo pueden
hacer lo que está permitido o no prohibido por las leyes, bien ahora en este
5
documento podremos darnos cuenta de la relación que existe entre ambas y en
que consiste cada una de ella y como estas mismas aportan a la sociedad en
un sector determinado que busca el bienestar común para todos los
ciudadanos.
1 CONCEPTO DE SOBERANIA
La soberanía es el poder supremo sobre el cual una nación, estado o estado
tiene autoridad política y pública sobre su territorio y sus habitantes. También
es la independencia de cada estado hacer sus leyes y administrar sus recursos
sin la aplicación de otros estados. Se aboca al concepto de soberanía con un
objeto específico: analizarlo en el contexto de la nueva realidad internacional
hacia la que algunos países transitan, y en cuya reflexión se propone señalar
elementos para la discusión del concepto desde la perspectiva de las
relaciones internacionales hoy en día. Esta autoridad recae en el pueblo,
aunque la gente no realiza un ejercicio directo de la misma, sino que delega
dicho poder en sus representantes. "La soberanía democrática se basa en el
ideal de la identidad entre el gobernante y el gobernado; cabe llamarla por eso,
democracia de identidad. La institucionalización del estado constitucional
democrático vale como mero sustituto para la soberanía democrática
prácticamente inalcanzable". (Kriele, 321)
Distinta es la situación del soberano absolutista que nunca se despoja del
poder constituyente, siempre está en condiciones de actuar y como tiene el
poder constituyente puede no solamente violar a su arbitrio las disposiciones
fundamentales sino, también, modificar competencias o derogar capacidades.
En esa expresión de soberanía popular que es el poder constituyente se agota
la misma y permanece latente en la constitución hasta un nuevo acto de dictar
la constitución. La constitución democrática distingue "entre la titularidad y el
ejercicio del poder", lo que implica que dentro del orden constitucional; sólo hay
competencias y, en consecuencia, todos autoridades y pueblo tienen
únicamente competencias que surgen del texto constitucional. El poder
proviene del pueblo, pero él no lo ejerce; la soberanía aparece al comienzo o al
final del Estado constitucional, cuando es creado y cuando es abolido. "El
soberano democrático renuncia a su soberanía al hacer del uso de su poder
6
constituyente". Por lo tanto, se comprende que por otro lado, el Diccionario de
la Real Academia Española, establece que: soberanía obedece a la cualidad
de soberano, y se refiere a la autoridad suprema del poder público, que reside
en el pueblo y se ejerce por medio de sus órganos constitucionales
representativos ya que en el mundo de hoy en día, existe el convencimiento de
que el fortalecimiento de la vida política e institucional del país, la recuperación
económica que se ha registrado y, particularmente, la firmeza de nuestra
cultura y de nuestras convicciones nacionalistas, nos permiten enfrentar con
mayor confianza el escenario internacional. (Kriele, 317 p18).
Se entiende como poder exclusivo, absoluto, perpetuo, autónomo y legitimo
sobre todo su territorio. La soberanía es la capacidad que posee el estado para
imponer sus reglas dentro de su territorio y en su poder político se presenta
como supremo, originario e incondicionado por otros poderes, esto quiere decir
que un estado soberano es totalmente independiente de otros estados. El
término soberanía proviene del latín y se compone de sobrio- que significa
arriba, el sufijo -anus que significa origen, y el sufijo ía. Significa tener poder o
autoridad sobre los demás.
En política, Jean Bodin afirmaba en 1576, que el soberano es el ser superior
con el poder de decisión para hacer cumplir la ley sin recibirla de otros. No
estaba sujeto a las leyes de Dios o de la naturaleza.
En 1651, Thomas Hobbes estableció la soberanía como única forma de poder.
La soberanía sobre ella no dependía de las leyes de Dios o de las leyes de la
naturaleza.
Posteriormente, en 1762, Jean-Jacques Rousseau definió la soberanía como el
poder del pueblo, la llamada soberanía del pueblo. Sin embargo, advirtió que
cada individuo es a la vez soberano y subordinado, y que todos los ciudadanos
son iguales y libres.
La soberanía popular es un ejemplo de expresión de autoridad. También lo son
la soberanía nacional (ejercida por el estado), la soberanía interna (poder
ejercido dentro de su territorio) y la soberanía externa (poderes ejercidos por el
estado sobre sus conciudadanos).
7
La violación de la soberanía de un país o de una nación puede tener
consecuencias trágicas, como iniciar una guerra.
1.1 EL CONCEPTO ACTUAL DE SOBERANÍA NACIONAL
Balmaceda postula que al llegar la Edad Contemporánea el término
"soberanía" tiene tres acepciones:
a) En primer lugar, la soberanía como posición privilegiada del monarca en un
Estado.
b) En segundo Jugar, en tanto relación del Estado con los individuos o
asociaciones que viven dentro de su territorio.
c)En tercer Jugar, la soberanía apreciada en las relaciones de un Estado con
los otros actores del sistema
El primer aspecto citado por la autora peruana tiene que ver más exactamente
con una visión personalizada del concepto y es propia de los Estados con un
rey o monarca como jefe de gobierno. Esta, además, es una concepción en
decadencia por el hecho mismo de la desaparición progresiva de la figura de
los reyes en el ámbito mundial. Tanto es así, que la mayoría de los autores no
llegan a citar esta faceta de la soberanía limitándose a la segunda y tercera
citadas por Balmaceda. Pero estas últimas son conocidas en general como
soberanía interna y externa respectivamente. Facilita a el entendimiento del
tema ver a la soberanía como una capacidad (haciendo un símil con el Derecho
civil que permite a los Estados hacer o relacionarse Soberanía Interna. La
soberanía interna implica entonces, en con otros. Y esta capacidad tiene
expresiones externas, internas y territoriales. Aunque por la relación con más
sujetos que se presenta en el Derecho Civil, será más fácil su apreciación en el
ámbito exterior de esta capacidad.
8
1.2 EJEMPLOS DE SOBERANIA
La soberanía es una de ellas, pero se aplica en muchas áreas. El ejercicio del
poder dentro de una nación, el control de sus recursos y las relaciones
diplomáticas son solo algunos ejemplos de cómo se ejerce la soberanía.
1.2.1 SOBERANÍA INTERNA
La soberanía interna o soberanía política es la capacidad de un estado para
ejercer poderes dentro de su territorio, como se especifica en su constitución e
instituciones oficiales. La estructuración del poder (ejecutivo, legislativo y
judicial) y el reglamento laico son recuerdos de la autoridad interna de una
patria para encargar acciones, formular derecho o acoger decisiones. A su vez,
la autoridad interna se reflexivo en otros ámbitos que tienen con que ver con la
alcahuetería jurisdiccional de los posibles de un Estado:
1.2.2 SOBERANÍA ALIMENTARIA:
Es la autorización que tiene cada Estado para detallar las políticas que tienen
que ver con la elaboración de sus alimentos.
1.2.3 SOBERANÍA ECONÓMICA:
Es la jefatura de un Estado para producir e implementar medidas relativas a su
moneda (valentía de la moneda, arbitrio de cambio, tasas de interés, etc.).
1.2.4 SOBERANÍA MILITAR:
Se refiere a la inteligencia del Estado para cobijar sus fronteras utilizando a sus
propias Fuerzas Armadas, sin urgencia de protestar la intervención de otros
Estados.
La soberanía interna implica entonces, en términos simples, que un Estado
tiene en su territorio la completa facultad para guiar y controlar lo que
acontezca en él, es decir, que tiene la completa facultad para dictar normas
que regirán en su territorio principalmente para guiar las conductas de sus
ciudadanos (aunque esta regla admite excepciones ya que también se aplica la
ley peruana a los extranjeros en territorio peruano y a los peruanos fuera del
territorio peruano en ciertos casos) C18! y tiene, además, el poder coercitivo
para hacerlas cumplir de ser necesario. Otero aclara de este concepto de
soberanía interna que vendría a ser” la soberanía inmanente que consiste en la
suprema facultad de mandar y legislar en un Estado: facultades para dictar
9
leyes, hacerlas cumplir, etc., que un grupo de hombres que gobierna ejerce
sobre el resto de los ciudadanos".
1.2.5 SOBERANÍA EXTERNA
Soberanía externa es lo que un país hace en el ámbito internacional con otros
países. Se define a través de negociaciones y acuerdos internacionales, y sus
límites se rigen por el derecho internacional. Hay una soberanía externa, una
soberanía internacional, la soberanía transeúnte, la que un país soberano
defiende de la agresión o de cualquier intervención de otros países 24.
Externamente, la soberanía implica principalmente igualdad de los Estados, es
decir, ya no existe sólo una figura de soberanía, -que sí se presenta en la
soberanía interna para la que sólo hay una fuente de soberanía y es la del
propio Estado- sino que hay tantas fuentes de soberanía como Estados haya,
puestos que todos deben ser considerados iguales y soberanos. Aquí se
ajustaría bien, para aclarar la explicación, el símil en el que se dice que un
diamante no deja de serlo, aunque se rodee de otros, igual es bello; cosa
similar ocurriría con la soberanía, ya que el contenido esencial que otorga a un
Estado no variaría, aunque se presente rodeada de otras figuras soberanas por
ser todas iguales.
Un claro ejemplo de política exterior es que un país defienda su territorio de
otros países. Para protegerse, utiliza su soberanía para evitar que otro país se
inmiscuya en su territorio.
Otro ejemplo son los acuerdos internacionales, en los que cada país asume
una serie de obligaciones legales en otros países. Estos acuerdos se basan en
el derecho internacional, pero no afectan el poder que cada país tiene sobre su
territorio.
1.2.6 SOBERANÍA TERRITORIAL
Es de rescatar que uno de los pocos autores que tratan este aspecto de la
soberanía independientemente es Eduardo Ferrero, pero es necesario
concordar en este tercer aspecto con el autor porque el análisis de la soberanía
como se la entiende en la Constitución Peruanac26Jnecesita este tercer
aspecto por no explicarse claramente el concepto incluyendo la faceta territorial
en cualquiera de las dos otras, a saber, la interna y la externa. Para este autor,
10
el aspecto territorial de la soberanía es la autoridad completa y exclusiva que
un Estado ejerce sobre las personas y objetos que se encuentran en su
territorio, debajo o encima de éste.
1.2.7 SOBERANIA NACIONAL
La soberanía nacional es el poder que ejerce un estado sobre sus ciudadanos
y sobre otros estados. El Estado es visto como una red de instituciones que
ejercen poder para el pueblo, más que como la suma de las voluntades de sus
ciudadanos.
Por ejemplo, cuando los estados inician un conflicto militar porque su territorio
ha sido atacado, no siempre tienen en cuenta la voluntad de todos los
ciudadanos. Sin embargo, pueden tomar tales decisiones porque ejercen la
soberanía nacional a través de los órganos de gobierno (poder ejecutivo,
ejército, etc.).
1.2.8 SOBERANIA POPULAR
La soberanía popular es el poder que ejerce un grupo de personas o
ciudadanos que habitan en un territorio determinado. Esta forma de soberanía
implica el ejercicio de la voluntad de un individuo, expresada a través de los
votos utilizados para tomar decisiones de interés público y para elegir
funcionarios de gobierno.
El Estado ejerce soberanía y jurisdicción sobre el espacio aéreo que cubre su
territorio y el mar adyacente hasta el límite de las doscientas millas, sin
perjuicio de las libertades de comunicación internacional, de conformidad con la
ley y con los tratados ratificados por el Estado. (Artículo 54°. CP)
Todos los ciudadanos tienen derecho a ejercer la soberanía a través de
elecciones, pero existen algunos requisitos que deben cumplirse según las
leyes de cada país. En general, debe ser ciudadano del área donde se lleva a
cabo la votación y ser mayor de [Link] voto o las elecciones son los
mecanismos que legitiman la soberanía popular. Los ciudadanos no pueden
tomar sus propias decisiones ni elegir a sus propios representantes. Por lo
tanto, los derechos de voto están vinculados a los movimientos democráticos
nacionales.
11
Por ejemplo, cuando un gobierno local vota a favor o en contra de construir un
nuevo centro comercial en un referéndum, está ejerciendo soberanía popular.
Estás ejerciendo soberanía cuando eliges a un alcalde, gobernador o
presidente por votación.
1.3 DE LA SOBERANÍA ABSOLUTA A LA SOBERANÍA RELATIVA
Como ya se afirmó en el acápite correspondiente a la historia del concepto que
atañe este capítulo, la soberanía en sus inicios teóricos es planteada como
absoluta, es decir, sin que exista un poder superior a ella. Así esta soberanía
absoluta nace promovida por Hegel y los que lo siguieron durante los siglos XIX
y XX. En esta visión la soberanía debe designar un poder ilimitado e ilimitable
que habría de ser absoluto, ya que nadie podría limitarlo, ni aun siquiera ella
misma; de haber limitaciones, estas serían reales o morales, pero jamás de
naturaleza jurídicaí28 J. Como se presenta esta visión de soberanía es
evidentemente incompatible con el Derecho Internacional e incluso con la
postulación de soberanía interna pues como ya se dijo, incluso ésta es limitada
por factores inmanentes en la medida en que las reglas que el estado soberano
dicta son una especie de autorregulación. (Fernando Correa. S.f)
1.4 EL ESTADO DE EMERGENCIA: MECANISMO DEL PODER
SOBERANO:
l VRAEM fue uno de los teatros del conflicto armado interno que vivió Perú
durante la década de los ochenta. Durante ese periodo, se instaló una
economía de Guerra basada en el narcotráfico. La cocaína era el único
producto que tenía una salida asegurada al mercado incluso durante las
épocas más álgidas del conflicto. Tras la derrota de Sendero y con el retorno a
la democracia, en el año 2001, se intenta que el país vuelva a la normalidad.
Sin embargo, en mayo del 2003, el presidente Alejandro Toledo declaró en
emergencia todo el territorio nacional, luego de una serie de huelgas en el país.
Luego de 90 días, la declaratoria de emergencia se mantiene solo en algunos
distritos del país. Estos distritos corresponden a lo que ahora denominamos
VRAEM, que continúan declarados en emergencia.
1.5 El dilema entre perseguir y proteger:
El poder soberano tiene por principal objeto el control de un territorio, sin
necesariamente preocuparse por el bienestar de la población que allí radica.
12
Durante la primera década de los años 2000, la presencia del Estado en la
zona estuvo principalmente representada por las instituciones militares y
policiales. Varios de los críticos del gobierno y la prensa apuntaban a la
debilidad del Estado como la principal causa de los problemas de seguridad en
el VRAEM. En ese sentido, apuesta por fortalecer su presencia, en primer
lugar, armada. Así, entre los años 2007 y 2010 se crean la región militar y el
Frente Policial VRAE, así como una escuela militar y policial en la zona. Se
incrementó progresivo el número de bases militares, reactivando algunas que
habían sido usadas durante el conflicto armado interno; incluso existía el
proyecto de crear un aeródromo militar en el valle (Monteagudo, 2013).
1.6 SOBERANÍA POPULAR Y PODERES DEL ESTADO:
producirse la reacción contra el Antiguo Régimen, se buscaba establecer los
principios en que debía apoyarse la vida política de los hombres en sociedad
los deberes y derechos, las garantías que debían reconocerse entre sí
gobernantes y gobernados. Por eso no es paradójico que 1808 conduzca a la
convocatoria a Cortes y a la primera Constitución española; y 1820 al primer
congreso y a la primera Constitución peruana, ambas de carácter doctrinario,
con discutible acercamiento al país y a su situación. Naturalmente en el caso
peruano hay otra razón, que es la principal: es el inicio de un estado autónomo
que necesita establecer y declarar sus propias bases. Ese es el sentido de los
documentos expedidos por el general San Martín desde el l2 de febrero de
1821 en Huaura y luego el 8 de octubre del mismo año en Lima. Las sesiones
están llenas de quejas, alegatos y pedidos que debían atender los tribunales de
justicia, cosa que en varias ocasiones reconocieron los diputados derivando el
asunto al organismo competente a través de la Junta gubernativa. Querellas
entre miembros del clero secular o regular, o entre ellos y las autoridades
eclesiásticas son numerosas en los informes leídos en el parlamento, reflejo
también seguramente de los primeros intentos por asumir el patronato; abusos
de autoridades, hacendados, patrones y jefes militares, exoneraciones para
asuntos civiles, embargos, etc. El problema es que, si el proceso de
administración de justicia existente ya era lento desde el virreinato, el congreso
se convirtió en un filtro a través del cual muchos asuntos que no debía tratar,
fueron admitidos, leídos en sesión, pasados a la Comisión de Justicia,
13
informados, vueltos a sesión, en ocasiones vueltos a la Junta Gubernativa para
que por fin 10 hiciera llegar al juez a quien tocaba ver el caso. (Adorno,
Sergio.1991).
1.7 Defensa de la Soberanía Nacional sobre división de Diocesis:
En que se trata del poder de la soberanía nacional en materias eclesiásticas.
En que se demuestra no ser un exceso de la soberanía nacional, decretar, en
caso necesario, la división de las Diocesis. Los soberanos de España tenían
derecho de decretar las divisiones de estas. El mismo tiene la soberanía
peruana, la oportunidad para la división de la diocesis es cuando el bien público
exige que se dividan. Discurso sobre leyes generales eclesíasticas, escrito por
el Dr. Manuel Lorenzo de Vidaurre, presidente de la Corte Suprema y ministro
Plenipotenciario en la gran Asamblea Americana: puntos de disciplina
eclesiástica que deben tratarse en la Asamblea Americana, sobre los que las
resoluciones serán leyes generales que se presentarán al Sumno Póntifice.
2 CONCEPTO DE LEGITIMIDAD
La legitimidad es un valor y un término que se encuentra presente en los
sistemas políticos y jurídicos; como termino sigue planteando dificultades
definitorias y conceptuales. También se le considera a la legitimidad como un
exceso cargado de connotaciones valorativas y poco apropiadas para las
condiciones de la investigación académica empírica. Es un elemento esencial
para el eficaz funcionamiento de las diversas instituciones políticas y jurídicas,
cabe mencionar que el concepto de este aspecto tiene relación con la
transparencia y responsabilidad que en la actualidad representan referentes
inexcusables al hablar de la legitimidad de las instituciones políticas.
La terminación “legitimidad” (y sus derivados: legítimo(a)) se utiliza en la teoría
del Derecho, en la ciencia política y en la filosofía para definir la cualidad de ser
conforme a un mandato legal.
"La soberanía del Estado depende de su legitimidad y la legitimidad
fundamenta su soberanía". Derecho y Estado encuentran su fundamento en la
soberanía. Y, también el concepto de autoridad: conducir a los demás con la
14
aprobación o resignación de los que obedecen. El orden establecido es,
generalmente, respetado; la desobediencia no está en el programa cotidiano
del miembro de la comunidad. (Kriele, 1980, 13 p3).
El fundamento de la legitimación del Estado constitucional debe buscarse en la
dignidad humana; ello implica la libertad de poder enfrentar a la potencia del
Estado, abriendo más posibilidades a la razón y la justicia. Aquí opera el
hombre en su plenitud: ciudadano y productor. Max Weber distinguió tres
clases de legitimidad: tradicional, carismática y racional. Su sociología es una
sociología de la dominación (Freund, 1973, 195 p3).
Ahora no hay solamente grupos más o menos estables y consolidados; la regla
es la institucionalización. Además, sus miembros están particularizados por un
territorio definido y que diferencia a los "propios" de los extranjeros. Y en un
orden determinado expresan, a través de la acción, sus apetencias y
encuentran oportunidades concretas que los distinguen. Por acuerdos se
obtienen metas singulares; si hay un desacuerdo se potencia y lleva al conflicto
y éste sale de sus líneas de normalidad, "la fuerza es la última ratio. De lo
anterior se deduce que la dominación está en la médula de lo político y que el
grupo político es todo un grupo de dominación”. En este sentido se debe
reforzar los contenidos para que el Estado o grupo político que podía
reivindicar con éxito el monopolio de la violencia legítima. En otras épocas esa
reivindicación pudieron hacerla la comunidad doméstica, las corporaciones o el
feudalismo; pero entonces faltaba la consistente estructura que posee el
Estado moderno. (Freund, 1973, 197 p3).
La legitimidad de la legalidad (Hierro, 2013) Son muchos los que entienden que
la legalidad entendida como producto de la voluntad popular, es una condición
necesaria del modelo democrático de organización política, pero eso no implica
la sacralización de esa legalidad, su confusión total y absoluta con la
legitimidad (Díaz, 1981: 63).
El Derecho es, sin duda, un sistema normativo, un conjunto de normas válidas,
y ese es su núcleo esencial; pero el Derecho es, a su vez, un intento de
realización de determinados valores, de una idea de justicia, y esa perspectiva
15
o dimensión axiológica no se puede desconocer la pena de incurrir en un fatal
reduccionismo, tanto como el que condiciona la validez de las normas a su
justicia (concepción iusnaturalista).
Que el Derecho se corresponda con la justicia es una exigencia que ninguno
puede desconocer (Ibíd.: 50). El problema radica en que, frente a lo que
sostiene el iusnaturalismo, la experiencia y la razón nos enseñan que no
existen valores universales e inmutables, que la justicia no es una verdad
evidente, sino que coexisten distintas concepciones acerca de ella. Además,
esa dificultad objetiva no puede hacernos renunciar a la aspiración del Derecho
justo.
En la actualidad existe un consenso generalizado en que, amén de su carácter
democrático como expresión de la voluntad general, la realización de los
valores de libertad, igualdad, solidaridad y seguridad jurídica en el contexto de
los derechos humanos encarna el ideal del Derecho justo, del Derecho
legítimo. La legalidad, pues, puede y debe legitimarse. Una comprensión
integral del fenómeno jurídico debe abordarlo desde la perspectiva de su
validez, de su eficacia y de su legitimidad, rehuyendo cualquier tentación
reduccionista.
2.1 Legitimidad para obrar
Al momento de obrar es una condición indispensable para poder plantear
válidamente una pretensión en el proceso o también para poder oponerse a
una pretensión. Lo que busca la legitimidad para obrar es apreciar si aquel que
le toca jurisdicción es aquel a quien la ley le reconoce ese derecho, es decir, un
nombre propio a través de un representante, pero debe ser titular del derecho
cuya protección se solicita. Por ejemplo, en los casos de hábeas corpus en que
se reconoce a cualquier ciudadano la legitimidad para pedir tutela a favor de
quien se ve privado ilegítimamente de su libertad. Nadie puede sustituirse en el
interés ajeno, salvo que la propia ley admita una legitimidad ampliada.
La legitimidad para obrar es tratada en doctrina como una “condición de la
acción” y como tal, se considera como un elemento que permite al Juez emitir
16
un pronunciamiento sobre el fondo de la controversia (sentencia de mérito); lo
cual no significa que va a expedir una sentencia favorable al demandante.
2.2 La legitimidad como legalidad
(Hierro, 2013) Aunque es obvio, es necesario comenzar analizando el concepto
de legalidad, en el más amplio y general de los sentidos, significa existencia de
leyes y conformidad a las mismas de los actos de quienes a ellas están
sometidos. La legalidad es, pues, una forma manifestativa del Derecho, la
forma precisamente por la que se reconoce su existencia; significa que el
Derecho se manifiesta a través de normas, que es un sistema normativo.
Sin embargo, en el concepto de legalidad hay de forma indudable una carga
histórica. En la actualidad con él se alude a una serie de exigencias y
postulados que se vinculan a un modelo que se expresa en la fórmula de
“Estado de Derecho”, es decir que la ley es entendida como expresión y no de
una voluntad personal, sino de la soberanía popular, la voluntad de la mayoría
del cuerpo social; la ley, pues es entendida de forma democrática. Hemos visto
ya cómo, durante mucho tiempo, se sostuvo que la mera legalidad de las
normas jurídicas, su sola validez, era una condición necesaria pero no
suficiente y que había que completar con la noción de legitimidad o justicia.
Más para una determinada corriente de pensamiento y del fundamento de la
legitimidad que se hallaba en la propia legalidad. (Legaz Lacambra, 1958: 6).
Al modelo que pretende reducir la legitimidad del poder político y jurídico a
mera legalidad se le denomina “Modelo Positivista de Legitimidad”. La
concepción legalista de la justicia, formulada bajo el aserto “la ley positiva es
justa por el solo hecho de ser ley” está ya presente en Hobbes, al que se
podría calificar como un positivista Avant la lettre. Aunque en puridad hay que
hablar de diferentes corrientes dentro de él, se puede afirmar, con carácter
general, que el positivismo sostiene que la validez de un orden jurídico no
depende de su conformidad con una moral aceptada; las normas morales no
serían para los positivistas condición necesaria para determinar la validez o
existencia de las normas jurídicas. (Díaz, 1981: 58).
17
En la época contemporánea, aunque es Max Weber uno de los primeros que
insiste en que en los derechos modernos racionalizados la legalidad involucra
legitimidad, es Hans Kelsen el máximo exponente de esta corriente de
pensamiento. (Vernengo, 1992: 267),
Kelsen niega que haya contenidos normativos justos o injustos, legítimos o
ilegítimos, para él todo posible contenido puede ser Derecho; no hay
comportamiento humano que como tal y por razón de su contenido no pueda
ser contenido de una norma jurídica. Por todo ello, concluye que la validez de
una norma jurídica no puede ser negada porque su contenido contradiga otra
norma que no pertenece al orden jurídico (Kelsen, 1981: 66-67). Para Kelsen,
la significación central en una teoría del Derecho es la geltung, la validez de las
normas. La validez designa la cualidad de aquellas normas que reúnen los
requisitos establecidos en otra norma vigente dentro de un cierto orden jurídico.
Para él, como para Weber, las pautas morales son “deficientes” para otorgar
validez empírica a las normas producidas por órganos políticos. La validez y
sólo la validez legitima un orden jurídico.
La concepción positivista (legalista) de la legitimidad ha sido criticada como una
ilegítima y reduccionista deformación, que implica un inadmisible
empobrecimiento de la legitimidad democrática (Díaz, 1981: 62). Por otra parte,
al permitir sólo el control formal de las normas estatuidas, el legalismo (la
legitimidad legalista) significa, en última instancia, una actitud de conformismo
frente al derecho positivo. Estas críticas hicieron que se retomara la idea de
que era necesario trascender la mera validez de las normas jurídicas buscando
la legitimidad (justicia) de la legalidad.
(Lacambra, 1958) El principio de legalidad tiene una permanente y renovada
función práctica que cumplir, cuya realización puede servirle de principio activo
de legitimación: contribuir a la libertad real del hombre emancipándole de la
presión del Estado omnipotente, pero también de las fuerzas sociales más
poderosas que el mismo Estado cuando ésta frente a ellas y recae en un
inexplicable laisser faire.
18
La acentuación unilateral de ciertas libertades puede ayudar a olvidar cómo
bajo aspectos muy concretos la libertad real del hombre, que se ve cada vez
más entorpecida y recortada, con independencia de la ideología propia del
régimen político, el poder de los organismos burocráticos estatales crece sin
cesar y es perfectamente posible pensar, por ejemplo, que una disposición o
medida de un organismo rector de los servicios de abastos en una época de
racionamiento puede significar de hecho, frente a un individuo determinado que
no cumpla ciertos “requisitos”, el disponer de su derecho a la vida. Otras veces
son las empresas monopolísticas de servicios públicos las que ejercen en
formas jurídicas perfectamente conocidas como una auténtica dictadura sobre
el sector vital que rigen.
Frente a todo esto, el principio de legalidad no puede agotarse en un estático
formalismo, es por el contrario un principio activo y dinámico que en cada
circunstancia concreta ha de legitimarse, recobrando e imponiendo la primacía
de la norma general de la ley sobre el complejo y profuso sistema de
disposiciones y medidas que usurpan su tradicional y esencial función de ser la
definidora de la libertad y el derecho de cada uno. (Lacambra, 1958)
3 CONCEPTO DE LEGALIDAD
Legalidad es el régimen político estatuido por la ley fundamental del Estado,
además es el derecho de toda persona, que se funda en la obligación que
tienen las autoridades de ajustar sus actos a leyes, fundándolas y
motivándolas.
La legalidad como ordenamiento jurídico no es necesariamente legítima;
totalmente ajena al campo de la legitimidad. Más aún, como toda legalidad es
prescriptiva de conductas lo es al mismo tiempo de valores, defensiva de
19
algunos intereses y contraria a algunos comportamientos que se estiman como
negativos o absolutamente intolerables. “La reclamación relacionada con un
orden político tiene buenos argumentos para ser reconocida como correcta y
justa: un orden legítimo merece reconocimiento. Legitimidad significa que un
orden legítimo es digno de reconocimiento"(Díaz, 1984, 33).
Ese ordenamiento de por sí encuentra basamento de legitimación, Pero de ello
no puede inferirse que toda legalidad debe ser tenida por correcta de una vez y
para siempre. La legalidad puede y debe en un contexto democrático- ser
cuestionada en sus formulaciones; se deben estudiar las relaciones y
congruencias de las normas con los valores y realidades para establecer si no
es posible y mejor un nuevo diseño del esquema de poder, esquema nuevo
que puede y debe resolver los problemas de mejor modo que el anterior para
las personas en general y algunas en particular, especialmente las que se
encuentran fuera del privilegio o en la periferia o centro de las carencias.
"legalidad neutra; detrás de todo Derecho y de todo Estado hay siempre una
concepción del mundo, uno u otros valores y por supuesto que, vinculados a
ellos, uno u otros intereses". (Díaz, 1984, 27 p7). Esto indica que debemos
entender que Desde el campo de la sociología puede decirse que un sistema
de poder está legitimado cuando para su operación no se necesita apelar a la
fuerza; su propia fuerza valga la expresión, se encuentra en la misma
institucionalización del poder y en el ejercicio de quienes ocupan los cargos en
la estructura formal del Estado.
Legalidad se refiere a la existencia de un sistema de leyes que debe ser
cumplido y que otorga la aprobación a determinadas acciones, actos o
circunstancias, y desaprueba a otras que afectan las normas establecidas y
vigentes. La legalidad es, entonces, todo lo que se realice dentro del marco de
la ley escrita y que tenga como consecuencia el respeto por las pautas de vida
y coexistencia de una sociedad dependiendo de lo que cada una de ellas
entienda por tal concepto.
La ley es una norma, que en un estado de derecho implica un precepto dictado
por una autoridad competente y que debe ser respetado sin excepciones por
quienes habitan o conviven en ese estado. Esa ley exigirá algo o desaprobará
20
algo que estará en relación con la justicia y con el bien común de la comunidad.
En tanto, todas aquellas acciones que violan una ley están especialmente
tipificadas en un código. Por ejemplo, el penal, y por caso implicarán un castigo
que estará vinculado con la gravedad y la naturaleza de la falta. [Revista Oficial
del Poder Judicial, 12(14): 249-266.]
3.1 Principio de Legalidad
El principio de legalidad es un principio fundamental generalmente es
reconocido en los ordenamientos supremos de los diferentes Estados; ello se
debe a la relación de subordinación entre los representantes del Estado y los
gobernados en virtud de los cuales los primeros afectan la esfera jurídica de los
segundos; esto es, el Estado al desplegar su actividad afecta los bienes y
derechos del subordinado cuando se impone en el ejercicio del poder.
La vinculación del principio de legalidad a todos los poderes del Estado se da
en diferentes niveles. Así, tiene una presencia mucho más fuerte en el
Ejecutivo que en el Jurisdiccional y finalmente, una apenas deducible influencia
en el legislativo. (Principio de igualdad: alcances y perspectivas: UNAM,
Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2005, p. 55)
3.2 La legalidad como valor
La legalidad como valor es un conjunto de creencias, valores, normas y
acciones que incentivan a la población en creer en un Estado de Derecho y
rechazar las injusticias. La legalidad como valor permite apreciar el respeto e
interés del ordenamiento jurídico por parte del pueblo y de quienes aplican la
ley.
3.3 El principio de legalidad en el ordenamiento jurídico
El principio de legalidad, junto con otros principios generales del
Derecho, es el origen y fundamento de las normas. Los principios
generales tienen primacía frente a otras fuentes del derecho.
Constituyen el fundamento del derecho positivo.
Su rol en el ordenamiento jurídico es el siguiente:
Garantiza la protección y ejercicio de los derechos fundamentales de las
personas.
Implica la supremacía constitucional.
21
Representa la articulación constitucional de las fuentes del derecho.
Rige todas las actuaciones de la Administración Pública, en especial su
poder sancionador.
Son complementarios del principio de legalidad, los principios de
jerarquía normativa, publicidad de las normas, irretroactividad y
seguridad jurídica.
(Teoría del derecho, México: Fontamara, 2004, p. 65)
3.4 El principio de legalidad en el Derecho Administrativo
La importancia del principio de legalidad es indiscutible en todos los
campos, pero en modo particular en el Derecho Administrativo. Entre
otras cosas porque de acuerdo a este principio, la Administración debe
ceñirse a un ordenamiento jurídico jerarquizado.
La principal aplicación del principio de legalidad en el derecho
administrativo es sobre su poder sancionador. Implica que la atribución
de la Administración Pública para sancionar solo puede realizarse a
través de las leyes.
Dentro del principio de legalidad, se actúa junto con el principio
de interés general, por el cual el interés privado debe ceder ante el
interés público o social, y con el principio de división de poderes, según
el cual el poder público se distribuye en órganos con funciones
específicas y limitadas para cada uno de ellos
3.5 El principio en el Poder Ejecutivo
En el caso del Poder Ejecutivo, tanto las normas adjetivas como las normas
sustantivas requieren de plena ejecución. Es en este poder donde la aplicación
del principio debe ser total, absoluta, en estricto apego al principio; es aquí
donde la mejor expresión del principio se completa, porque si “la autoridad solo
puede hacer lo que la ley le permite”, en cualquier sentido es plenaria en el
Poder Ejecutivo. La razón estriba en que es el Poder Ejecutivo el encargado de
guardar y hacer guardar tanto el ordenamiento supremo de cada Estado como
las leyes que de él se deriven [México: ITAM, octubre de 1998, p. 195.]
22
3.6 El principio de legalidad en el Poder Legislativo
En el caso del Poder Legislativo, en el ordenamiento supremo lo que tenemos
son normas adjetivas de creación, derogación y reforma de leyes y del propio
ordenamiento supremo. No encontramos que este poder tenga relación con
normas sustantivas; ni las aplica ni las ejecuta. Su función consiste en la
producción de expresiones con contenidos normativos —agrupadas en leyes o
en reformas al ordenamiento supremo— que tienen sustento en el derecho
positivo, el derecho comparado, la costumbre y en los hechos sociales que
necesitan ser regulados, en las que subyace la voluntad nacional 22 o voluntad
soberana,23 lo que Montesquieu llamó “la voluntad general del Estado”,
[ México: Porrúa y UNAM, 2002, 2.o -VI, p. 47.]
3.7 El principio de legalidad en el Derecho Penal
Según el principio de legalidad en el derecho penal:
No puede aplicarse una pena que no esté prevista por la ley.
Todos los delitos deben tener señalada su pena específica.
No puede imponerse una pena sin juicio previo. [Montesquieu: o. cit., XI-
VI, p. 147.]
3.8 El principio de legalidad en el derecho tributario
La legalidad de la tributación se conoce también como reserva de ley.
En el sistema tributario, el sistema de legalidad opera junto con los
principios de proporcionalidad y equidad.
También, junto con el de no confiscatoriedad, en relación con el derecho
de propiedad, ya que la porción del patrimonio que toma el tributo, debe
mantenerse dentro de límites razonables. [La “riserva di legge”, cit., nota
15, pp. 273.]
3.9 Cultura de la legalidad y Estado de derecho
La cultura de la legalidad es un requerimiento del Estado de derecho en
un Estado de derecho, las normas jurídicas:
23
Se establecen en forma democrática.
Protegen los derechos.
Se aplican por igual a todos.
Se hacen cumplir siempre.
3.10 La Legalidad según la constitución
Los tributos se crean, modifican o derogan, o se establece una exoneración,
exclusivamente por ley o decreto legislativo en caso de delegación de
facultades, salvo los aranceles y tasas, los cuales se regulan mediante decreto
supremo. Los Gobiernos Regionales y los Gobiernos Locales pueden crear,
modificar y suprimir contribuciones y tasas, o exonerar de éstas, dentro de su
jurisdicción, y con los límites que señala la ley. El Estado, al ejercer la potestad
tributaria, debe respetar los principios de reserva de la ley, y los de igualdad y
respeto de los derechos fundamentales de la persona. Ningún tributo puede
tener carácter confiscatorio. Las leyes de presupuesto y los decretos de
urgencia no pueden contener normas sobre materia tributaria. Las leyes
relativas a tributos de periodicidad anual rigen a partir del primero de enero del
año siguiente a su promulgación. No surten efecto las normas tributarias
dictadas en violación de lo que establece el presente artículo
3.11 Principio De Taxatividad
El principio de taxatividad deriva del principio de legalidad, y su noción
normativa constitucional se extrae del literal a) del inciso 24 del artículo 2, que
prescribe que nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda, ni impedido
de hacer lo que ella no prohíbe. Al efectuar una interpretación de dicha norma
se tiene que los hechos punibles y las penas aplicables pueden ser realizadas
y ejecutadas mediante una determinación legal previa y escrita. Además, se
exige que sea exacta y clara para su entendimiento por el ciudadano de a pie,
a fin de que se garantice de esta manera la certeza de conocimiento de las
leyes penales en el territorio nacional. [Revista Oficial del Poder Judicial,
12(14): 249-266.]
3.12 PRINCIPIO DE LEGALIDAD: PROCESO HISTÓRICO
El principio de legalidad es fruto de intereses antepuestos y no nace en el seno
del derecho penal propiamente dicho, sino del contexto y discusión filosófica
24
propios de la Ilustración, en la que encuentra sus bases y justificación.
Asimismo, se distancia del derecho natural que en dicha época imperaba; por
ende, constituía imperativos de validez en todo tiempo y espacio.
En ese sentido, el derecho natural trasvasaba, sin más, sus categorías y las
convertía en un derecho positivo dañado o modificado (las categorías del cielo
se aplicaban en la tierra). Por ello, el legislador no necesitaba preocuparse por
la justicia de sus leyes. Así, la filosofía política de la Ilustración significó un
cambio radical en la percepción del derecho: se fundamentó en la voluntad del
hombre racional, en la voluntad general, que se impone a través del contrato
idealmente imaginado que realizarían todos los integrantes del Estado. De esta
manera, el planteamiento de Rousseau citado por Hassemer (1984) cobró
plena vigencia; dicho intelectual expuso lo siguiente:
La idea del contrato social es evidente y consecuente con sus antecedentes.
Sin el apoyo normativo del Derecho natural, el hombre no tiene otro apoyo que
él mismo. Y cuando se reúne con otros hombres formando un grupo, una
sociedad o un Estado, todos quedan, al mismo tiempo, obligados entre sí, pues
la soberanía y la libertad de unos quedan limitadas por la soberanía y la
libertad de otros. Es decir, deben reunirse pacíficamente y acordar los límites
de su libertad, los límites hasta los que están dispuestos a renunciar a su
soberanía. Estos límites los traza el derecho y se reflejan en las leyes que,
según el esquema ideal, se han dado todos y que, consecuentemente, todo el
que las aplica queda estrictamente vinculado a ellas (p. 312).
Otro personaje de gran referencia y relevancia es Montesquieu, quien efectuó
su principal planteamiento respecto a la división de poderes, y sustentó,
fundamentalmente, la necesidad de conservar en separación los poderes del
Estado (Legislativo, Ejecutivo y Judicial), de ahí que dicha separación deba
entenderse como el equilibrio de los mismos, sin ninguna anteposición. Esta
fundamentación sería conocida en su obra más importante, El espíritu de las
leyes.
Entonces, en función de lo señalado, el esquema que plantea Montesquieu y la
estructura política que diseñó estaban encaminados a determinar la vinculación
25
de la sociedad, las leyes y la forma de gobierno, cuya consecuencia directa
está condicionada o bajo el dominio de la ley (Kelsen, 2008, p. 103).
3.13 PRINCIPIO DE LEGALIDAD: UNA APROXIMACIÓN CONCEPTUAL
La sumisión del derecho penal a la ley, como única fuente creadora de delitos y
penas, se conoce generalmente con el nombre de «principio de legalidad».
Dice Bramont-Arias (2008) que el principio de legalidad consiste en:
No admitir otras infracciones penales ni otras sanciones de tal carácter que las
previamente previstas por la ley, lo que vale tanto como la consagración del
monopolio o monismo de la ley como fuente del Derecho penal. A la ley y nada
más que a la ley se puede acudir cuando se quiere sancionar un hecho que
estimamos susceptible de sanción penal (p. 2).
El principio de legalidad o primacía de la ley constituye un principio
fundamental del derecho público, el cual tiene como contenido básico el
sometimiento del poder público a la voluntad de la ley; de esta manera, se
cristaliza la seguridad jurídica. Un sistema penal garantista, cognitivo o de
estricta legalidad es aquel que, según Ferrajoli (2011) incluye los siguientes
principios: el principio de legalidad, en sentido lato o en sentido estricto (nullum
crimen sine lege). (p. 245).
Del mismo modo, Soler, citado por el profesor Mir Puig (2008), postula las
siguientes ideas: No es un mero accidente histórico cuya garantía puede o no
respaldarse, sino que asume el carácter de un verdadero principio necesario
para la construcción de toda actividad punitiva que puede hoy ser calificada
como jurídica y no como un puro régimen de fuerza (p. 165).
De esta manera, se puede afirmar que el principio de legalidad implica un
criterio fundamental del derecho público, especialmente del derecho penal. En
ese sentido, tiene un carácter que actúa como parámetro para la actividad
punitiva del Estado, de modo que se conciba como un Estado democrático de
derecho, donde el poder estatal (ius puniendi) tiene su fundamento y límites en
las normas jurídicas.
Es necesario enfatizar que hay una íntima conexión entre el principio de
legalidad y lo que corresponde a la institución de la reserva de ley, la cual exige
26
de manera concreta la regulación de conductas punibles mediante normas que
posean rango de ley. En ese sentido, son materias restringidas a la regulación
por medio de reglamentos, así como la normativa emanada del Poder
Ejecutivo. Entonces, la reserva de ley, al resguardar la afectación de derechos
al Poder Legislativo, refleja la doctrina liberal de la separación de poderes. La
excepción es cuando el Congreso otorga al Ejecutivo facultades para legislar
sobre determinada materia.
El principio de legalidad está consagrado en el literal d) del inciso 24 del
artículo 2 de la Constitución Política del Perú, en el que se establece lo
siguiente: nadie será procesado ni condenado por acto u omisión que al tiempo
de cometerse no esté previamente calificado en la ley, de manera expresa e
inequívoca, como infracción punible; ni sancionado con pena no prevista en la
ley.
Además, el artículo 2 del Título Preliminar del Código Penal también hace
alusión al principio de legalidad, en los siguientes términos: nadie será
sancionado por un acto no previsto como delito o falta por la ley vigente al
momento de su comisión, ni sometido a pena o medida de seguridad que no se
encuentren establecidos en ella.
4 EXPOSICIÓN DE LAS POSTURAS DE LOS AUTORES
4.1 SOBERANÍA
Maquiavelo: según este autor en su obra Príncipe, este desarrolla todo acerca
del Estado soberano, que él se preocupaba por la mecánica de gobiernos y los
medios con los que se puede fortalecer el Estado. Para ello el propone separar
la política con la moral en que destaca que el fin del Estado justifica cualquier
tipo de medios independientemente de la moralidad o religión del pueblo. De
esta manera Maquiavelo propone la existencia de un Estado absoluto para
cumplir con el fin del Estado. El pensamiento de Maquiavelo desarrolla
inicialmente en su obra El Príncipe (1513) la palabra stato, para designar la
nueva forma de unidad política. La obra de Maquiavelo se ve muy influida por
su contexto histórico ya que la situación en Italia se caracterizaba por la
división y la corrupción política. Maquiavelo se preocupaba por la mecánica del
27
gobierno, los medios con los que se puede fortalecer el Estado; separa la
política de la moral al destacar que el fin del Estado justifica cualquier tipo de
medios, independientemente de la moralidad o religión del pueblo. De esta
manera, Maquiavelo propone la existencia de un Estado absolutista en donde
el monarca encarna la soberanía absoluta. (MORGAN-EVANS, 1999) (p.03)
(parr.03)
Bodino: define la soberanía como el poder supremo sobre los ciudadanos y los
súbditos no sometidos a las leyes. Señala también que la soberanía es
perpetua, inalienable y no está sujeto a prescripción. Tal como había dicho
Maquiavelo, este se inclina por la forma monárquica de gobiernos, al señalar
que el único estado bien ordenado es aquel en el que la soberanía es indivisa
por que reside en una sola persona.
Norberto Bobbio: Bobbio promulga su primer discurso de apertura de la
universidad post-fascismo, así mismo En sus escritos jurídicos trató de explicar
el positivismo crítico. Afirmó que la ley es una tarea del estado, no de la
naturaleza. La ley se crea según la voluntad del soberano, él define la
soberanía como la autoridad suprema sobre los ciudadanos y sujetos que no
obedecen la ley. También enfatiza que la soberanía es eterna e inalienable.
Tal como lo había hecho Maquiavelo anteriormente, se inclina por la forma
monárquica de gobierno, al señalar que el único Estado realmente bien
ordenado es aquel en que la soberanía es indivisa porque reside en una sola
persona, que corresponde al Príncipe; consiste en la posibilidad de dictar y
aplicar las leyes. (MORGAN-EVANS, 1999) (p.03) (parr.04)
Norberto Bobbio no limitó su quehacer intelectual exclusivamente a cuestiones
jurídicas, por el contrario, incursionó en otros ámbitos del saber humano, como
la filosofía y la política, siendo ésta última a la que dedicó una parte muy
importante de su obra de madurez, y por la cual, en ocasiones, es mayormente
recordado y reconocido en el ámbito internacional. No obstante, sus reflexiones
en torno al gobierno, al Estado y a la sociedad no se apartan de sus ideas
sobre el derecho, más bien las complementan, amplían y, en última instancia,
les sirven de sustento “ideológico”. No es ocioso recordar que, para el jurista
28
italiano, derecho y política se ocupan, si bien desde perspectivas distintas, de
un objeto de estudio común: el Estado. (Carrasco, 2019) (parr.01)
Dentro de la concepción positivista la cuestión de la legitimidad se ve
desplazada por la de la efectividad, pues una de las características esenciales
del positivismo como método —como se señaló en líneas superiores—, es que
no se remite al derecho que debe ser, sino al que es. Así Bobbio retoma a
Weber, quien más que realizar un análisis cultural de las formas de legitimidad,
hacía hincapié en las formas efectivas en que se verifica la legitimidad en una
sociedad determinada y a las cuales dividía en: tradicional legal y carismática.
Al criterio de legitimación positivista también le resultan aplicables, en concepto
de Bobbio, las ideas de Niklas Luhmann, porque afirma que la legitimidad
deriva de la aplicación que hacen los sujetos de las reglas de un sistema
determinado, en el cual participan, en mayor o menor medida, para la creación
de decisiones vinculantes. (Carrasco, 2019) (parr.05).
Hobbes: coincide con los planteamientos de Maquiavelo y de Bodino, en el que
también se inclina por la monarquía absoluta. El cree en la inclinación antisocial
de los hombres, lo que considera que es necesario establecer un pacto entre la
comunidad a través del cual estos renuncian a unos derechos que será
irrecuperables posteriormente y quedaran a manos del monarca. El poder
soberano justifica por su eficacia y su utilidad para conseguir sus fines, según
Hobbes la resistencia al soberano se presenta cuando el gobierno sea incapaz
de establecer la seguridad para los súbditos.
Hobbes también se adscribe dentro de las teorías a favor de la monarquía
absoluta, al hacer residir la soberanía en el monarca absoluto. Es preciso
recordar que el estudio de Hobbes se ve muy influido por el contexto histórico
que se desarrolla en Inglaterra en la que las guerras civiles asolan el país.
Hobbes cree en la inclinación antisocial de los hombres, por lo que considera
que es necesario establecer un pacto entre la comunidad a través del cual
éstos renuncian a unos derechos que serán irrecuperables posteriormente y
que quedarán en manos del monarca. El poder soberano se justifica por su
eficacia y por su utilidad para conseguir sus fines; según Hobbes, la resistencia
al soberano se presenta cuando el gobierno sea incapaz de establecer la
29
seguridad para los súbditos. Hobbes coincide con Maquiavelo y Bodino en el
hecho de la afirmación de la monarquía absoluta y por tanto, defienden la
indivisibilidad de la soberanía, a la que hace residir en el monarca. (MORGAN-
EVANS, 1999) (p.04) (parr.01)
Sobre la base de la teoría de la independencia se convierte en una
independencia general. El primer autor en contribuir sería Locke, quien deniega
la monarquía absoluta. A diferencia de Hobbes, Locke dice que el estado de
naturaleza es paz y cooperación.
Rousseau, por su parte, en su obra “El contrato social” (1762), transfirió la
propiedad soberana del monarca al pueblo y estableció el principio de la
soberanía del pueblo. También proviene de la premisa del contrato a través del
cual la sociedad y el estado llegan a existir.
Según Rousseau, la soberanía es indivisible e inalienable y pertenece
únicamente al pueblo, mientras que el gobierno es una mera institución con
poderes delegados que pueden ser abolidos o cambiados a voluntad del
pueblo. (MORGAN-EVANS, 1999) (p.04) (parr.04).
4.2 LEGITIMIDAD
Max Weber: Max Weber es uno de los autores más importantes de las
relaciones jurídico-poderosas en el trasfondo de la gestión. Para Weber, la
legitimidad corresponde a la creencia en las reglas que presentan a las
autoridades, lo que garantiza la implementación de sus decisiones. Max Weber
distinguió tres clases de legitimidad: tradicional, carismática y racional.
a) Dominación de carácter racional, se refiere a la creencia en la
legitimidad del estado de derecho y el derecho a controlar la autoridad a través
de la legitimidad (autoridad burocrática).
b) Dominación de carácter tradicional, La creencia en la santidad de las
tradiciones y aquellos que usan estas tradiciones para producir la autoridad
(gobierno patriarcal).
30
c) Dominación de carácter carismática, lo cual se refiere a la convicción en
la santidad, el heroísmo o el modelo a seguir de una persona para desempeñar
la autoridad (gobierno caudalístico, profético o demagógico).
Weber ve el poder como la capacidad de un sujeto para prevalecer sobre su
decisión en un contexto dado, y el dominio como la capacidad de encontrar
otros que obedezcan el mandato que se les da, la base del dominio es la
relación primordial entre el mando y la obediencia.
En Rousseau el concepto de legitimidad es el centro de su teoría política. De
hecho, constituye el objeto de estudio de su obra fundamental, el Contrato
social, que comienza así: “Quiero investigar si en el orden civil puede haber
alguna regla de administración legítima y segura a fin de que la justicia y la
utilidad no se encuentren divididas”. Y poco más abajo dice: “El hombre ha
nacido libre y por todas partes se halla encadenado... ¿Cómo se ha producido
este cambio? Lo ignoro. ¿Qué es lo que puede hacerlo legítimo? Creo poder
resolver esta cuestión” (Rousseau 1964: III, 351).
En el primer fragmento Rousseau relaciona la legitimidad con la justicia, en el
segundo la relaciona con la libertad. Sobre estos dos ejes se construye la
legitimidad del Estado y, como en los otros autores modernos, el medio para
construirlo será el contrato social. El titular legítimo del poder es el pueblo,
hasta el punto de que éste se identifica totalmente con el Estado. El pueblo es
el Estado y es el soberano; su poder es inalienable e indivisible. El contrato
social es un pacto de unión y no de sumisión, como en Hobbes. Su órgano es
la voluntad general y su expresión es la ley. En cuanto al ejercicio del poder,
éste es legítimo sólo si cumple los mandatos de la voluntad general, es decir, si
cumple las leyes. Por tanto, en Rousseau la legitimidad de origen es el
fundamento de la legitimidad de ejercicio. Si el Estado está bien constituido
sobre la base de la soberanía popular y puesto que la voluntad general nunca
se equivoca, las leyes emanadas de ella son el criterio a seguir por el gobierno
y demás magistraturas del Estado. Así pues, la legitimidad se convierte en
legalidad. En la tercera etapa se plantea el problema de la legitimidad como
una reacción de las monarquías tradicionales (absolutas) contra los regímenes
democráticos y republicanos nacidos de la Revolución francesa. La atribución
31
de la legitimidad al pueblo soberano la había planteado Locke en confrontación
directa con la teoría del origen divino del poder defendida por Robert Filmer en
su obra Patriarcha. En contra de Filmer,158 Locke había sostenido que el
poder reside en el pueblo, a través del pacto, y que su ejercicio ha de estar
guiado siempre por los preceptos de la ley natural, cuyo contenido es un
precedente de los derechos humanos. La oposición entre ambos tipos de
legitimidad fue la que suscitó la verdadera polémica sobre el concepto de
legitimidad que ha llegado hasta nuestros días. Esta polémica surgió en el
Congreso de Viena (1814-1815).
4.3 LEGALIDAD
KELSEN: El principio de legalidad penal también ocupó un destacado lugar en
los debates que tuvieron lugar durante el transcurso de la Segunda Guerra
Mundial, donde surge la figura de Hans Kelsen (2008), quien reconocía que
dentro del entorno europeo existen varias constituciones que prohibían las
leyes retroactivas, y que el principio de legalidad penal era reconocido por la
mayoría de las naciones civilizadas, por lo tanto, se trataba de un derecho
interno (p. 103). Así, el citado jurista señalaba que: No hay regla de derecho
internacional general consuetudinario que prohíba la promulgación de normas
con fuerza retroactiva, las llamadas leyes ex post facto (Kelsen, 2008, p. 104).
La proyección del principio de legalidad trasciende la literalidad de la ley, pues
esta constituye aquel mecanismo que frena o restringe la aplicación del poder
punitivo estatal o su uso arbitrario. Al respecto, Percy García (2012) señala:
El principio de legalidad fue concebido en el Derecho penal liberal como un
mecanismo para hacer frente a los abusos de los Estados despóticos, en tanto
una previa determinación absoluta de las conductas prohibidas mediante la ley
impedía abusos por parte de los detentadores del poder. En las exposiciones
de Beccaria y Feuerbach este principio adquirió además un fundamento
racional desde la perspectiva del Derecho penal, en el sentido de un refuerzo
necesario a su finalidad preventiva (p. 139).
32
Entonces, el principio de legalidad surge dentro del contexto histórico como el
control del poder de los jueces (el poder del Estado absolutista), lo que impedía
cualquier forma de interpretación que no provenga de la letra de ley
(interpretación literal y exegética). Así, se pasó a limitar cualquier intervención
injustificada del poder que ostentaba; por consiguiente, solo se podía intervenir
al ciudadano en cuanto exista la norma previa escrita, cierta y que contenga las
formas impuestas para tal fin. De esa forma se desterró la arbitrariedad del
ente estatal aplicador del ius puniendi. Por eso, el principio de legalidad no
concebía en primer plano el deseo de proteger al ciudadano de la arbitrariedad
del Estado, sino que se quería darles a los gobernantes del absolutismo
ilustrado la posibilidad de imponer su voluntad del modo más amplio posible
frente a los jueces. Para ello eran necesarias regulaciones en forma de leyes
exactas (Roxin, 1997, p. 142).
Por otra parte, Urquizo citado por Villa Stein (2014) afirma que el principio de
legalidad debe entenderse conforme a la concepción liberal, en tal sentido
constituye: Un medio racional de lograr la seguridad jurídica que evita que el
sistema punitivo se desborde creando formas e instrumentos coercitivos que no
expresan necesidades finales de los procesos de organización de las personas,
la sociedad o el Estado. Pues el propósito de su fundamentación político
criminal es humanitario, de controles y de perfiles democráticos. Tiene su
fundamento político de raigambre democrática y con base en la división de
poderes; fundamento axiológico con base en la seguridad jurídica y
fundamento preventivo general (p. 136).
CARI SCHMITT
Dice que el Estado de Derecho del siglo XIV ha sido en realidad un Estado
legalista. En consecuencia, en la medida en que este trasfondo sociológico-
político experimenta una mutación que de algún modo se refleja en las
estructuras jurídico-políticas, la legalidad se hace problema, se torna
problemática, porque lo que hay de constante y permanente en su exigencia
tiene que configurarse in concreto respecto de una situación nueva, en la que
ha de cumplir una misión para la que acaso es inadecuada la figura de que se
33
revistió al presentarse históricamente como problema con entidad propia y
sustantiva.
5 CONCLUSIONES
Se podría definir a la soberanía como el poder político supremo que
corresponde a un estado independiente, sin interferencias externas,
Según diversos autores como Maquiavelo, Bodino y Hobbes, el único
estado bien organizado es aquel en el que la soberanía es única por que
reside en una sola persona. El poder soberano es justificado por su
eficacia y utilidad para llegar a sus fines. La soberanía interna implica
que un estado tiene en su territorio la completa libertad para guiar,
controlar lo que suceda en él, y dictar las normas que regirán en su
territorio. La soberanía externa puede definirse como el derecho que
tiene el estado a delimitar libremente sus relaciones con otros estados u
otras entidades sin la limitación o el control de otro estado. La soberanía
territorial consiste en consolidar el control territorial y fortalecer el estado
de derecho en todo el territorio nacional, proteger a la población,
manteniendo la iniciativa estratégica en contra de todas las amenazas a
la seguridad de los ciudadanos. La soberanía democrática se basa en el
ideal de la identidad entre el gobernante y el gobernado; un aspecto que
conviene, ya, poner de resalto es la confrontación o acomodamiento
entre la legalidad y la legitimidad.
La legitimidad es un valor y concepto que existe en los sistemas políticos
y jurídicos; como término todavía plantea problemas conceptuales y de
definición. La legitimidad para obrar es tratada en doctrina como una
34
“condición de la acción” y como tal, se considera como un elemento que
permite al Juez emitir un pronunciamiento sobre el fondo de la
controversia.
En conclusión, en el principio jurídico de legalidad presupone que los
órganos que ejercen un poder público actúan dentro del ámbito de las
leyes. Este principio tolera el ejercicio discrecional del poder, pero
excluye el ejercicio arbitrario y aquí es donde entra en juego la
legitimidad. La ley nos protege, pero por eso mismo distante de la
realidad social existente en cada momento; el poder del gobernante
conserva siempre una dimensión personal, que es peligrosa pero
también cercana a nuestras necesidades y carencias. La legalidad
pertenece al orden del derecho positivo y sus normas contienen siempre
fuerza de ley (es decir generan obligación jurídica). La legitimidad forma
parte del orden de la política y de la ética pública (fundamentación de las
normas y de las decisiones). DE tal manera que el estado, al ejercer la
potestad tributaria, debe respetar los principios de reserva de la ley, y los
de igualdad y respeto de los derechos fundamentales de la persona.
Ningún tributo puede tener carácter confiscatorio. La legalidad se refiere
a la calidad o estado de ser legal. La ley, en cambio, es lo que se ajusta
a la ley y por lo tanto es legal.
La formación de la cultura de la legalidad es una obligación para todos
los agentes socializadores del hombre, sin embargo, para las
instituciones de enseñanza implica una responsabilidad especial, ello
está determinado por la marcada intencionalidad de preparar
adecuadamente al hombre para servir a la sociedad y realizarse en su
profesión. Las principales problemáticas en relación a la cultura de la
legalidad están asociadas a su bajo nivel de conocimiento y en
consecuencia a la falta de observancia del orden legal establecido. Por
ello se requieren de métodos y estrategias que, potenciando un
aprendizaje, generen vivencias y aptitudes positivas hacia el respeto y
obediencia a la ley. Es por ello que como cualidades propias de este
proceso se necesita fomentar la argumentación, la reflexión y la propia
experiencia, como bases que realmente fundamenten y evalúen las
35
opciones, decisiones, y compromisos de las jóvenes generaciones. Es
decir, incentivar desde la instrucción, la capacidad de deliberación, de
enjuiciamiento de las acciones propias y sus consecuencias. Juntos,
estos sectores pueden establecer un marco para desarrollar y sostener
los esfuerzos comunitarios que se necesitan para conformar una cultura
de la legalidad. Algunas sociedades han demostrado que son capaces
de lograrlo por sí mismas, aún en las circunstancias más difíciles. Otras
podrán beneficiarse con las experiencias y recursos disponibles de
aquellas que ya han enfrentado el cambio. Cuando una sociedad está
dispuesta a cambiar la juicios y actitudes, se podrá avanzar en un bien
común
6 Bibliografía
Carrasco, F. D. (14 de febrero de 2019). La idea de soberanía como límite al
poder político según Norberto Bobbio. Obtenido de Revistas Jurídicas:
[Link]
derechos/article/view/13202/14680
DIAZ, Elías (1984): "De la maldad estatal y la soberanía popular “Debate
Madrid [Link]
"Soberanía". Autor: Equipo editorial, Etecé. Disponible en:
[Link] Última edición: 16 de septiembre de 2020.
Fuente: [Link]
FREUND, Julien (1973): "Sociología de Max Weber", Península, Barcelona
[Link]
Gandulfo R., Eduardo (2009). «¿Qué queda del principio nullum crimen nulla
poena sine lege? Un enfoque desde la argumentación jurídica.» (pdf). Política
Criminal (8): 1-90. Archivado desde el original el 4 de abril de 2012.
Consultado el 26 de marzo de
2013.[Link]
cl/n_08/a_2_8.pdf
[Link]
KRIELE, MARTIN (1980): "introducción a la teoría del estado", Depalma,
Buenos Aires
Lamarca Pérez, Carmen (septiembre 2011-febrero 2012). «Principio de
legalidad penal». Eunomía. Revista en Cultura de la Legalidad (Valencia:
36
Tirant lo Blanch) 1: 156-160. ISSN 2253-6655. Consultado el 26 de marzo de
2013. [Link]
Laveaga, Gerardo: La cultura de la legalidad, Libro digital, en Biblioteca
Jurídica Virtual
UNAM.[Link]
[Link]
MORGAN-EVANS, L. D. (1999). LOS LÍMITES DE LA SOBERANÍA DEL
ESTADO EN UN CONTEXTO. Obtenido de Dialnet: t[Link] ›
descarga › articulo
Rubio Llorente, Francisco (septiembre de 1993 /diciembre). «El principio de
legalidad». Revista Española de Derecho Constitucional (Madrid: Centro de
Estudios Políticos y Constitucionales) (39): 9-42.
según Norberto Bobbio. Obtenido de Revistas Jurídicas:
[Link]
derechos/article/view/13202/14680
Teodorico Cristóbal Támara (2020). El principio de legalidad como exigencia
253mínima de legitimación del poder penal del Estado. Revista Oficial del
Poder Judicial, 12(14): 249-266
WEBER, Max (1963): "Le savant et la politique", Unión Générale de Editions,
Paris [Link]
Alberto Villanueva (2015). Derechos fundamentales en los límites de la
soberanía y su régimen de excepción,
[Link]
Soberanía: ¿el ocaso de un ídolo?, Fernando Correa. (S.f)
[Link]
[Link]
El Estado de emergencia: mecanismo del poder soberano.
(s.f)[Link]
(Monteagudo, 2013). [Link]
Adorno, Sergio. (1991). Sujeito, historia y poder Estados de Sociología. Serie
Textos. São Paulo: Departamento de Sociología, Facultad de Filosofía, Letras
e Ciencias Humanas, Universidad de São Paulo.
Defensa de la Soberanía Nacional sobre división de Diocesis(s.)
[Link]
Dartiguelonge, E. B. (1995). Legalidad, legitimidad y soberanía popular.
Obtenido de [Link]
Habernas, J. (1988). ¿Cómo es posible la legitimidad por vía legalidad?
Obtenido de [Link]
37
Hierro, J. L. (2013). Legitimidad y legalidad. (Universidad Complutense de
Madrid) Obtenido de Eunomía. Revista en Cultura de la Legalidad:
[Link]
Lacambra, L. L. (1958). Legalidad y legitimidad. Obtenido de Revista de
estudios políticos, (101), 5-24.:
[Link]
Vita, L. (s.f.). La Legitimidad. Obtenido de
[Link]
-[Link]?Expires=1663877855