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Sistemas de Transmisión CVT en Scooters

El documento describe el funcionamiento de una transmisión continua variable o CVT, la cual se usa comúnmente en scooters y motocicletas automáticas. Un CVT usa poleas y una correa en lugar de engranajes para proporcionar un número ilimitado de relaciones de transmisión y mantener el motor en su rango de velocidad óptima independientemente de la velocidad del vehículo. Explica que los contrapesos en la polea del variador ajustan el diámetro de la correa para lograr la relación de transmisión adecuada.
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Sistemas de Transmisión CVT en Scooters

El documento describe el funcionamiento de una transmisión continua variable o CVT, la cual se usa comúnmente en scooters y motocicletas automáticas. Un CVT usa poleas y una correa en lugar de engranajes para proporcionar un número ilimitado de relaciones de transmisión y mantener el motor en su rango de velocidad óptima independientemente de la velocidad del vehículo. Explica que los contrapesos en la polea del variador ajustan el diámetro de la correa para lograr la relación de transmisión adecuada.
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SISTEMAS DE TRANSMISIÓN AUTOMÁTICA CVT.

La caja de cambios CVT (Continuously Variable Transmission) es un tipo de


transmisión automática, pero tiene la particularidad de que no utiliza engranajes para
funcionar, sino poleas unidas entre sí por una cadena o correa. A consecuencia de ello,
tampoco existe un número limitado de relaciones o velocidades que engranar, pudiendo
mantener el par motor y la potencia en su rango óptimo en todo momento.

En nuestro día a día sobre la motocicleta utilizamos, muchos usuarios de las grandes
urbes, un scooter de transmisión automática. Aunque existen otros tipos de transmisión
automática, el CVT o variador continuo de velocidad, va a ser el objeto de nuestra
presentación de hoy.
Instalado por primera vez en ciclomotores económicos, con la intención de facilitar una
movilidad universal, poco a poco se ha ido imponiendo y a medida que los scooters han
crecido en tamaño y prestaciones, se ha mantenido el sistema, aunque con ciertas
modificaciones puntuales para mejorar el rendimiento.
La base de funcionamiento es simple: se conoce que el régimen de trabajo óptimo de
un motor está en las proximidades del par máximo. Siendo esto así, se idea un sistema
para que independientemente de la velocidad de circulación de la motocicleta, el
régimen del motor esté próximo al régimen de par máximo. Esto es imposible en una
caja de cambios manual, pues su limitado número de relaciones no permite centrar
tanto el régimen de giro a diferentes velocidades.
Esta voluntad de funcionamiento implica un número “ilimitado” de relaciones de
transmisión, que se consiguen con los siguientes elementos: polea de variador, situada
en el cigüeñal, correa, polea de embrague y también el propio embrague, que casando
perfectamente con el concepto de simplicidad, es automático.
En el momento que pensemos en la transmisión de una bicicleta, con sus diferentes
platos y piñones, recordaremos que la combinación de un plato pequeño delante con
un piñón grande detrás, proporciona una relación de transmisión en la que se requieren
muchas vueltas a los pedales y se obtiene poca velocidad, pero con poco gasto de
fuerza. A medida que subimos platos o bajamos piñones, el efecto es el contrario:
pocas vueltas de pedales para mucha velocidad de la rueda y también mucha fuerza
aplicada a los pedales. Un CVT obra el milagro de mantener las revoluciones del motor,
es decir: nuestras piernas, en la zona óptima de trabajo variando eso sí, la velocidad
del vehículo, sin la sensación de ir cambiando de marchas constantemente.
El funcionamiento técnico es el siguiente: en la polea del variador, engranada en el
cigüeñal, disponemos de unos contrapesos, o rodillos, que debido a la fuerza centrífuga
tienen tendencia a salir disparados hacia el exterior, provocando este movimiento la
compresión de dos semipoleas que determinan el diámetro de giro de la correa. Éste
movimiento cuenta con un antagonista, el conocido como muelle de embrague, que
ciertamente su función no tiene que ver explícitamente con el embrague, si no con
compensar el diámetro que se gana en la polea del variador.
Ya nos estamos percatando del juego de equilibrios de fuerzas entre los rodillos, el
muelle, la inclinación de las rampas… y que está perfectamente estudiado para trabajar
en la zona óptima de revoluciones del motor, con lo que cualquier desgaste de éstos
elementos, provocará un funcionamiento deficiente del conjunto. Pero no únicamente el
desgaste, también las modificaciones, si se decide substituir el escape o potenciar el
motor, provocará una variación en la curva de potencia y par, con lo que se deberá
adaptar el funcionamiento del CVT a las nuevas características. Por este motivo, en el
mercado auxiliar existen rodillos de diferentes gramajes, muelles de diferentes
constantes, poleas con rampas estudiadas para un motor potenciado.
Como último elemento mencionar el embrague centrífugo automático, que transmitirá
las revoluciones del conjunto a la rueda, olvidándonos de la famosa palanca de
embrague, durante las paradas en los semáforos de las ciudades, “stops”, etc.
Desde aquí alabar las bondades de los variadores de velocidad, que han conseguido
cotas increíbles de finura de funcionamiento y prestaciones en los scooters
automáticos, incluso de corte deportivo.

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