Acto I
Afrodita y su hijo descansaban a las orillas del rio Nilo, escapar durante varios días
del malvado tifón los ha llevado muy lejos de Grecia, los dioses se han dispersado y
desconoce la ubicación de los miembros del Partenón.
Eros: — ¿Estaremos seguros aquí? —
Afrodita: — Eso espero, la verdad no sé qué nos espera en estas tierras, espero el
tifón ya haya sido derrotado —
Eros: — ¿Acaso Zeus no es lo suficientemente poderoso como para hacer frente al
tifón? —
Afrodita: — Tifón es hijo de una fuente primordial, y así como lo es Gea el también lo
es —
Eros: — Tengo miedo —
Afrodita: — Lo sé, Yo también tengo miedo —
Ambos fueron sorprendidos por alguien que se acercó cogiéndolos de manera
desprevenida, pero para su alivio era el sabio Quirón.
Quirón: — ¡Me alegra que estés bien! —
Afrodita: — ¡Quirón dinos que nos traes buenas noticias! —
Quirón: — Lamento no ser el portador de buenas noticias en esta ocasión mi
estimada, pero debo anunciarle que algo
malo ha ocurrido —
Afrodita: — ¿Dime que ocurre? —
Quirón: — Zeus ha sido encontrado por tifón, le ha herido de gravedad —
Afrodita: — ¿Cómo ocurrió? —
Quirón: — Aun no lo sé, Hermes me comento solo eso, lo que sé es que ahora el
tifón está buscando a todos los olímpicos y a cualquier aliado para tomar de una vez
por todas el control sobre la tierra —
El olor a cenizas lleno el ambiente, la temperatura incremento de un momento a
otro, la tierra comenzó a temblar, era tifón quien los había encontrado, rápidamente
Afrodita tomo a Eros y ambos se lanzaron al rio huyendo despavoridos, cosa que
Quirón imito.
Madre e hijo mutaron en pees juntos nadaron sincrónicamente para escapar del
tifón, Quirón por su parte muto en forma de pez pero solo parcialmente. Lograron
escapar de las llamas del tifón.
Acto II
El cielo se tornó rojo, fuertes vientos golpeaban al olimpo, la tierra comenzó a
temblar, un enemigo se aproximaba, los dioses llegaron a temer al nuevo
adversario.
Zeus: — ¿Que es todo este estruendo? —
Hermes: — Me parece que es el hijo de Gea señor, es al que llaman tifón —
Zeus: — Otro vástago maldito, hasta cuando las abominaciones dejaran de retarnos
—
Hermes: — Mi señor ¿Qué haremos? —
Zeus: — Luchar —
Los Olímpicos hicieron cara a gigante tifón y a su acompañante la equidna, la
manera de luchar de esta bestia sorprendió a todos obligándolos a huir debido a la
ferocidad con la que se defendía, no cedió ante los ataques combinados de los
dioses y junto a la ayuda de la Equina pudo repeler absolutamente cada avance de
los dioses.
Equidna: — Pensé que serían un reto mayor enfrentar a los que desterraron a los
titanes al tártaro —
Tifón: — Yo también pensé eso, pero solo son cucarachas que no valen nada mira
como huyen como los insectos que son — Los dos monstruos comenzaron a reír
aterradoramente.
Los dioses se dispersaron por todo el mundo en busca de refugio contra el tifón.
Acto III
EL tifón logro alcanzar a Zeus en Siria donde le arrebato los tendones gracias a su
aliento de lava, y se los entregó a su hermana delfina para que los custodiara en su
cueva mientras le daba caza al resto de los dioses. Hermes estaba decidido a
encontrar a su padre con la ayuda del Egipán, burlar a la dragona delfina seria su
primer obstáculo.
Hermes: — ¡Vamos Egipán!, tenemos que encontrar los tendones de Zeus, es el
único que puede vencer al Tifón —
Egipán: — Tal y como fue cuando esos dos atacaron el olimpo —
Hermes: — Cállate tú fuiste el primero en huir, además ahora tenemos un plan,
apresúrate y no hagas ruido —
Egipán y Hermes sigilosamente entraron por el mar hasta la cueva de Delfina, la
enorme dragona se encontraba dormida, una oportunidad que Hermes no podía
desaprovechar, ágilmente como solo él podía hacerlo tomo los tendones de su
padre y salió rápidamente con Egipán.
Acto IV
Tifón se encontraba rastreando al resto de los dioses junto a equidna, cuando de un
momento a otros ambos fueron fulminados por cien rayos continuamente.
Tifón: — Veo que has logrado burlar a Delfina para arrebatarle tus tendones, pero
aun así sigues siendo una cucaracha —
Equidna: — Vamos a devorarlo —
Hera: — Quédate atrás bestia, tú tienes otro adversario —
Equidna: — Veamos qué tan dura eres para hacerte llamar la reina de los dioses —
Hera: — Compruébalo, ¡Que nadie se interponga! —
La lucha había comenzado, Hera buscaba distraer a la equidna para que Zeus
pudiera hacer su movimiento, pronto Zeus quedo enfrentándose solo a el Tifón, justo
como lo había planeado, pero era un adversario formidable, pero Zeus conocía su
estrategia así que pudo combatirlo a la par logrando acorralarlo.
Zeus: — Ahora serás mi prisionero como tus hermanos —
Tifón: — Piensas que puedes enviarme al tártaro —
Zeus: — Te espera algo peor — Zeus tomo el monte Etna y lo arrojo sobre el furioso
Tifón, confinado por la eternidad a vivir encarcelado.
Hera: — ¿Qué haremos con ella? —
Quirón: — Por sí sola no es una amenaza mi señor, pero como maestro de sus hijos
mortales ella podría ser de utilidad, junto a sus futuros vástagos.
Zeus: — Me parece bien, servirá como prueba para los desafíos que le esperan a
mis hijos —
De esta manera Zeus dejo vivir a Equidna y a tus vástagos para que pudieran ser
derrotados por los héroes de Grecia en algún momento de su entrenamiento.