Caso Práctico 1: Evaluación de riesgos, planteamiento ante
una inspección
Hemos recibido una visita de la inspección de trabajo y S.S. después de recibir una
denuncia relacionada con faltas de medidas de seguridad en el centro de trabajo. Nos
reclaman que presentemos la evaluación de riesgos laborales.
La evaluación entregada es la inicial, a pesar de que con posterioridad han existido
diferentes modificaciones en las instalaciones afectado a la configuración de los puestos
inicial. La evaluación se realizó bajo el método simplificado del INSSBL (antiguo
INSHT) cuyos datos que aparecen son los siguientes: Identificación de los puestos,
riesgos asociados y medidas preventivas relacionadas con cada riesgo, en este orden, y
finalmente firmada por el encargado del almacén de la empresa.
1. Teniendo en cuenta el contenido global de la unidad didáctica, donde se incluye: el
texto clave, el texto referencial, los test de autoevaluación, los vídeos explicativos y
otros recursos adicionales, destaca y desarrolla los elementos más relevantes que
intervienen en el caso. Juzga la evaluación realizada y al responsable establecido,
justifica tu respuesta y plantea el modo adecuado de actuar para realizar estas
evaluaciones.
Respuesta:
Inicialmente debemos decir que la evaluación de riesgos realizada no ha sido
adecuadamente planteada, en términos técnicos. El objetivo fundamental de esta
evaluación debería ser estimar la magnitud de los riesgos, cosa que no hace.
Exponemos a continuación de manera simplificada las fases del Método General de
Evaluación de Riesgos propuesto por el INSHT (denominado INSSBT a partir de
septiembre de 2017):
1. Identificación de los factores de riesgo (peligros).
2. Estimación de la PROBABILIDAD y CONSECUENCIAS de cada riesgo
identificado.
3. Valoración del riesgo.
Siempre hemos de llegar a poder definir los dos conceptos clave de la evaluación, que
son:
La probabilidad de que determinados factores de riesgo se materialicen en
daños.
La magnitud de los daños (consecuencias).
Probabilidad y consecuencias son los dos factores cuyo producto determina el riesgo,
que se define como el conjunto de daños esperados por unidad de tiempo. La
probabilidad y las consecuencias deben necesariamente ser cuantificadas para valorar de
una manera objetiva el riesgo.
El responsable que firma la evaluación realizada es el encargado del almacén, en
principio no es la persona competente para evaluar dichos riesgos, salvo que lo haga por
delegación del empresario y atendiendo a las circunstancias anteriormente señaladas.
Las personas estimadas como “competes” para realizar este tipo de evaluación son:
1. El empresario. En empresas de menos de 6 trabajadores, fuera del Anexo I de
empresas de riesgo. Debe tener una formación mínima necesaria en los
siguientes aspectos:
Nivel básico en prevención de riesgos laborales.
Métodos que puede usar: aquellos que requieran solo una evaluación mecánica
de los riesgos mediante formatos de autoevaluación del INSHT y Listas de
chequeo del método PYMES del INSHT.
2. Técnicos de nivel intermedio en prevención de riesgos laborales. Podrán realizar
evaluaciones que requieran solo una evaluación mecánica de los riesgos
mediante listas de chequeo y métodos oficiales. Los aspectos que requieran una
evaluación de los riesgos no mecánica deberán ser evaluados por un técnico de
nivel superior en prevención de riesgos laborales.
3. Técnicos de nivel superior en prevención de riesgos laborales Pueden realizar
todo tipo de evaluaciones de riesgos, salvo los aspectos que requieran una
evaluación no mecánica y no sean de su especialidad. Por ejemplo, mediciones
higiénicas con estrategia de muestreo realizadas por un técnico de seguridad o
ergonomía.
Como resulta obvio, no es suficiente únicamente con la evaluación de riesgos inicial
realizada por la entidad, este tipo de evaluación debe llevarse a cabo inicialmente y
actualizarse cuando se produzcan cambios que puedan afectar a la seguridad y salud de
los trabajadores, o cuando la prevención no esté siendo eficaz.
Siendo más concretos se deben realizar una revisión de la evaluación ante los siguientes
supuestos:
Uso de nuevos equipos, tecnologías, sustancias o preparados químicos, que
modifiquen el acondicionamiento de los lugares de trabajo.
Cambios en las condiciones de trabajo.
Incorporación de un trabajador especialmente sensible (por sus características
personales, estado biológico, algún tipo de discapacidad, menores y
embarazadas o lactantes).
Detección de daños en la salud de los trabajadores (accidentes de trabajo o
enfermedades profesionales).
Detección en los controles periódicos, incluidos los relativos a la salud, que las
actividades de prevención pueden ser inadecuadas o insuficientes.
Se establezca una periodicidad específica en alguna norma legal, en el convenio
colectivo o en un acuerdo entre empresario y representantes de los trabajadores.
La revisión y actualización de la evaluación depende del tipo, extensión y gravedad de
los riesgos, así como de la posibilidad de que se produzcan cambios relevantes. Es
aconsejable realizarla periódicamente, cada dos o tres años.