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Resolución de Problemas con Fracciones

El documento discute la enseñanza de fracciones a estudiantes. Explica que las fracciones rompen con lo que los estudiantes saben sobre números naturales. También destaca la importancia de usar problemas de reparto y medida para dar sentido a las fracciones y construir comprensión a través de aproximaciones sucesivas. Además, señala errores comunes como iniciar la resolución sin leer el problema completamente o pensar que siempre se debe calcular un porcentaje.

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Resolución de Problemas con Fracciones

El documento discute la enseñanza de fracciones a estudiantes. Explica que las fracciones rompen con lo que los estudiantes saben sobre números naturales. También destaca la importancia de usar problemas de reparto y medida para dar sentido a las fracciones y construir comprensión a través de aproximaciones sucesivas. Además, señala errores comunes como iniciar la resolución sin leer el problema completamente o pensar que siempre se debe calcular un porcentaje.

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Actividad 2.

Modulo 3
Para el ciclo básico
Sistema de numeración con fracciones
Norma Beatriz Medrano
En el área de las matemáticas uno de los principales objetivos a conseguir es
que los alumnos sean competentes en la resolución de problemas. Son
muchos los motivos que avalan esta afirmación, entre ellos, la utilidad de la
resolución de problemas para la vida cotidiana de los alumnos y el aumento del
aprendizaje de contenidos matemáticos, tanto conceptos, como procedimientos
y como actitudes. La resolución de problemas no es sólo un objetivo general
del área, es también un instrumento metodológico importante. La reflexión que
se lleva a cabo durante las labores de resolución de problemas ayuda a la
construcción de los conceptos y a establecer relaciones entre ellos. Mediante la
resolución de problemas, los estudiantes aprenden matemáticas. Conseguir
este objetivo es una tarea difícil, ya que resolver problemas es un proceso
complejo en el que intervienen una gran cantidad de variables, entre las que
destacan el repertorio de estrategias generales y específicas que se es capaz
de poner en marcha, la influencia de factores individuales y afectivos, las
características de cada problema y los métodos de enseñanza utilizados por el
profesor.
Es una tarea que se puede aprender, el desafío es cómo se la puede enseñar
a todos los alumnos y no sólo a los más capaces o los más motivados por las
matemáticas. Crear actitudes y aptitudes en los estudiantes para acometer esta
tarea debe ser una meta obligada de todo enseñante. ¿Cuántas veces hemos
conocido casos de alumnos y alumnas que resuelven de maravilla fracciones
complicadas, pero que se pierden ante un sencillo problema que se reduce a
una simple fracción?. Cuando un problema incita al alumno a plantearse
nuevas preguntas sobre el mismo, por ejemplo, si se puede generalizar el
resultado obtenido a otro tipo de figuras o números, o qué pasa si se modifican
las condiciones iniciales del problema, puede decirse que se ha entrado en una
auténtica investigación que seguramente le enseñará más sobre las
matemáticas que la sola reiteración de ejercicios. No se aprende a resolver
problemas por el mero hecho de haber aprendido algunos conceptos y
algoritmos. Hay que proporcionar al alumnado herramientas, técnicas
específicas y pautas generales de resolución de problemas que les permitan
enfrentarse a ellos sin miedo y concierta garantía de éxito. La mejor manera de
aprender a resolver problemas eficazmente es resolver una cantidad suficiente
de problemas, lo que lleva mucho tiempo, y transmitirles la importancia que
tiene en la resolución de problemas, la reflexión sobre la forma de resolver
cada uno de ellos. Para que el alumno sea un buen resolutor de problemas,
debe intentar resolver no sólo muchos problemas, sino una gran variedad.
ERRORES MÁS COMUNES QUE COMETEN LOS ALUMNOS
Vamos a comentar algunos de los errores que vemos casi a diario en el aula
de Matemáticas cuando los alumnos intentan resolver problemas. Son casos
particulares encontrados, pero fácilmente generalizables: Si se está dando el
tema de porcentajes, muchos rápidamente pensarán que tienen que calcular
algún porcentaje. Hay una tendencia de los alumnos a iniciar la resolución de
un problema sin realizar una lectura detallada y sin analizar qué estrategia de
resolución puede utilizar. Esto se comprueba en el hecho de que los alumnos
buscan en el texto del problema los números para realizar con ellos cualquier
operación. Combinan los números contenidos en el problema de cualquier
forma para obtener una solución. Cuando se proponen algún problema hay
algunos alumnos que dicen que no saben hacerlo. Si se indaga la causa por la
que no lo sabe resolver casi siempre se descubre que el problema central es el
desconocimiento de algún término (o la flojera). Esto se comprueba con el
hecho de que muchos alumnos piden ayuda para resolver un problema antes
de haber terminado de leer el problema.
Cuando los niños comienzan a abordar el estudio sistemático de las fracciones
en la escuela, tienen ya una amplia experiencia con los números naturales. Esa
experiencia será para ellos el punto de apoyo a partir del cual extenderán
progresivamente el campo numérico, pero al mismo tiempo se constituirá en el
mayor obstáculo frente al desafío de comprender el funcionamiento de estos
nuevos números. ¿Qué nos lleva a hacer una afirmación tan drástica? El
aprendizaje de los números racionales escritos en forma decimal o fraccionaria
supone una ruptura fundamental con lo que el niño sabe hasta el momento: los
números ya no tienen siguiente, la multiplicación no puede salvo cuando se
multiplica un natural por una fracción ser interpretada como una adición
reiterada, en muchos casos el producto de dos números es menor que cada
uno de los factores, el resultado de una división puede ser mayor que el
dividiendo, un número la fracción se representa a través de dos números
naturales. En fin, un edificio de certezas construido durante años, parece
derrumbarse.
Al abordar las fracciones, la idea de “parte” no siempre está vinculada
explícitamente con la división. Apoyarse en los conocimientos que los niños
tienen sobre ella permite iniciar el trabajo con fracciones y ligarlas al resultado
exacto de una división entre números naturales, presentando situaciones en las
que las fracciones expresan el resultado de un reparto;
Tal como ocurre con cualquier noción matemática, el sentido de la noción de
número racional se construye a partir de los problemas que van enfrentando los
alumnos y que no pueden ser resueltos usando los números naturales.
La enseñanza de las fracciones es una de las tareas más difíciles en la
educación general básica. Dicha dificultad se manifiesta en el alto porcentaje
de niños que fracasan en aprender este contenido.
Uno de los aspectos que determinan el fracaso es la falta de tratamientos de
los diferentes campos conceptuales relativos al objeto matemático fracción.
La construcción y la comprensión de un campo conceptual es un proceso
complejo, que se extiende durante un largo período, produciéndose en esta
construcción aproximaciones sucesivas al concepto.:
Por  ejemplo, si de 20 alumnos,    aprobaron el examen de ciencias.
¿Cuántos alumnos no aprobaron?

Tomemos algunos ejemplos de tipos de problemas que le dan sentido a las


fracciones. En primer lugar analicemos los problemas de reparto, en los que
tiene sentido indagar una situación de partes equitativas, los cuales pueden dar
lugar a una diversidad de procedimientos.
Los niños pueden recurrir a distintas formas de repartir y distribuir porciones y
discutir acerca de la noción de equivalencia de las partes. Por ejemplo:
En una mesa de un bar se sientan 4 personas y piden, para compartir, tres
pizzas chicas. En otra mesa, piden 4 pizzas chicas pero son 5 comensales.
¿En qué mesa come más cada persona?
Esto también puede dar lugar a considerar la relación entre las pizzas
repartidas y el número de comensales, así como el tamaño y número de las

partes. Más adelante, esta reflexión será un punto de apoyo para interpretar   
como el resultado del cociente entre el número a y el número b.
Para el caso de las expresiones fraccionarias, es frecuente que el trabajo
comience usando la idea de partes de un todo dividido en porciones iguales:
esto permite abordar las relaciones entre el tamaño y el número de las partes
con fracciones menores que uno; pasar luego a la suma y a la resta con
fracciones del mismo denominador y, después, a las de distinto denominador.
En los problemas en contextos de medida esta progresión es prescindible, ya
que el uso de equivalencias y de estrategias de cálculo mental permite
resolver, sin conocer los algoritmos para operar con fracciones de distinto
denominador.

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