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Trastorno Del Espectro Autista

El documento resume la evolución del diagnóstico del Trastorno del Espectro Autista (TEA) desde su primera mención en 1911 hasta la actualidad. Explica que el TEA se ha conceptualizado de diferentes maneras a lo largo del tiempo y que actualmente se define como un trastorno neurodesarrollo caracterizado por deficiencias en la comunicación e interacción social junto con patrones de comportamiento restringidos y repetitivos. El diagnóstico actual se basa en los criterios del DSM-V y la CIE-11.
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Trastorno Del Espectro Autista

El documento resume la evolución del diagnóstico del Trastorno del Espectro Autista (TEA) desde su primera mención en 1911 hasta la actualidad. Explica que el TEA se ha conceptualizado de diferentes maneras a lo largo del tiempo y que actualmente se define como un trastorno neurodesarrollo caracterizado por deficiencias en la comunicación e interacción social junto con patrones de comportamiento restringidos y repetitivos. El diagnóstico actual se basa en los criterios del DSM-V y la CIE-11.
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Trastorno del

Espectro Autista

Alumna Interna: Alejandra Vergara Cárdenas.


Tutora: Victoria Medina.
Centro: Juguetea
Concepción, 02 de Septiembre 2022.
Contenidos:

1. Evolución del Diagnostico

2. Diagnóstico actual

3. Diagnóstico Fonoaudiológico en TEA

La Evolución del Diagnóstico de TEA


En el año 1911 fue utilizado el termino “Autismo” por primera vez por, Eugene Bleuler, el
término hacía referencia a la perdida del contacto con la realidad en el contexto de un
usuario con esquizofrenia de edad adolescente o adulta. Bleuler utiliza este término
proveniente del grieto “autos”, cuyo significado corresponde a “en si mismo”.
Carlg Jung, unos años más tarde sumo los términos de introvertido y extrovertido.
Consideró que la introversión en su grado más severo correspondía a la personalidad de
las personas con autismo. (Herrera, 2021)
Eugéne Minkowski, definió el término de autismo como “la pérdida del contacto del Elan
Vital con la realidad”. Destacando las conductas disruptivas de dichos usuarios.
No es hasta el año 1943 que se acuño el término al mundo infantil por parte de Leo
Kanner como “trastorno Autista”, presentando las características más comunes:
incapacidad para tener contacto con los demás, retraso y alteración en el uso del
lenguaje y una obstinación por mantener el ambiente sin cambios, acompañado de
rituales.
En el año 1944 Hans Asperger, utilizó el término de autismo (psicopatía autista) en niños
con rasgos similares a la caracterización realizada por Kanner. Los caracterizó con falta
de empatía, ingenuidad, dificultad para establecer amistades, lenguaje repetitivo, déficit
en la comunicación no verbal, intereses restringidos. Como dichos estudios se
encontraban escritos en alemán, no es hasta el año 1991 que fueron traducidos al inglés
por Lorna Wing, quien reemplaza el termino de “psicopatía autista” por “Síndrome de
Asperger”. Poco tiempo después de haberse categorizado el Síndrome de Asperger,
Wing introduce el concepto de TEA. Dando así una visión más dimensional del
concepto, debido a la gran variabilidad en la manifestación de dicho trastorno.
En 1952 se crea la primera versión del DSM, correspondiente al DSM-I mencionando el
TEA como un síntoma de la esquizofrenia, al igual que en la versión del DSM-II. No es
hasta el año 1980 en el DSM-III, donde ocurre un cambio de enfoque de los trastornos
mentales y es mencionado el término de “Autismo Infantil”. En 1987 se publica la
revisión de esta última versión, el DSM-III-R, es reemplazado el termino por “Trastorno
Autista”, ya que los síntomas continúan en la edad adulta. El DSM-IV es publicado en
1994, y definió el TA bajo 3 categorías diagnosticas; alteración en la interacción social;
alteración en la comunicación; y patrones de comportamiento, intereses y actividades
restringidos, repetitivos y estereotipados.
El 2013 se crea la versión más reciente, correspondiente al DSM-V; donde todos los
subtipos del autismo quedaron bajo una sola categoría “Trastorno del Espectro Autista”,
donde fusionan 4 subtipos (trastorno autista, trastorno desintegrativo infantil, trastorno de
Asperger y trastorno generalizado del desarrollo no especificado). El trastorno de Rett ya
no es parte de la clasificación. Otro de los cambios es que la edad de inicio de los
síntomas no se específica, solo se establece que los síntomas inician durante las
primeras fases del período del desarrollo. Se integran al diagnóstico especificadores
generales y de gravedad, y se disminuyen los criterios diagnósticos, de tres a dos.
(Bonilla y Chaskel, 2016)
Diagnóstico Actual:
Se define como: “un grupo de afecciones diversas. Se caracterizan por algún grado de
dificultad en la interacción social y la comunicación. Otras características que presentan
son patrones atípicos de actividad y comportamiento; por ejemplo, dificultad para pasar
de una actividad a otra, gran atención a los detalles y reacciones poco habituales a las
sensaciones”. (OMS, 2022)
Según el DSM-V los criterios actuales son:
A. Deficiencias persistentes en la comunicación social y en la interacción social en
diversos contextos, manifestado por lo siguiente, actualmente o por los antecedentes
(los ejemplos son ilustrativos, pero no exhaustivos):
1. Las deficiencias en la reciprocidad socioemocional, varían, por ejemplo, desde un
acercamiento social anormal y fracaso de la conversación normal en ambos sentidos
pasando por la disminución en intereses, emociones o afectos compartidos hasta el
fracaso en iniciar o responder a interacciones sociales.
2. Las deficiencias en las conductas comunicativas no verbales utilizadas en la
interacción social, varían, por ejemplo, desde una comunicación verbal y no verbal poco
integrada pasando por anomalías del contacto visual y del lenguaje corporal o
deficiencias de la comprensión y el uso de gestos, hasta una falta total de expresión
facial y de comunicación no verbal.
3. Las deficiencias en el desarrollo, mantenimiento y comprensión de las relaciones,
varían, por ejemplo, desde dificultades para ajustar el comportamiento en diversos
contextos sociales pasando por dificultades para compartir juegos imaginativos o para
hacer amigos, hasta la ausencia de interés por otras personas.
B. Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades, que se
manifiestan en dos o más de los siguientes puntos, actualmente o por los antecedentes
(los ejemplos son ilustrativos, pero no exhaustivos):
1. Movimientos, utilización de objetos o habla estereotipados o repetitivos (por ej.
estereotipias motoras simples, alineación de los juguetes o cambio de lugar de los
objetos, ecolalia, frases idiosincrásicas).
2. Insistencia en la monotonía, excesiva inflexibilidad de rutinas o patrones ritualizados
de comportamiento verbal o no verbal (por ej., gran angustia frente a cambios pequeños,
dificultades con las transiciones, patrones de pensamiento rígidos, rituales de saludo,
necesidad de tomar el mismo camino o de comer los mismos alimentos cada día).
3. Intereses muy restringidos y fijos que son anormales en cuanto a su intensidad o foco
de interés (por ej., fuerte apego o preocupación por objetos inusuales, intereses
excesivamente circunscritos o perseverantes).
4. Hiper- o hiporreactividad a los estímulos sensoriales o interés inhabitual por aspectos
sensoriales del entorno (p. ej., indiferencia aparente al dolor/temperatura, respuesta
adversa a sonidos o texturas específicos, olfateo o palpación excesiva de objetos,
fascinación visual por las luces o el movimiento).
Especificar la gravedad actual: La gravedad se basa en deterioros de la comunicación
social y en patrones de comportamiento restringidos y repetitivos.
C. Los síntomas han de estar presentes en las primeras fases del período de desarrollo
(pero pueden no manifestarse totalmente hasta que la demanda social supera las
capacidades limitadas, o pueden estar enmascarados por estrategias aprendidas en
fases posteriores de la vida).
D. Los síntomas causan un deterioro clínicamente significativo en lo social, laboral u
otras áreas importantes del funcionamiento habitual.
E. Estas alteraciones no se explican mejor por la discapacidad intelectual (trastorno del
desarrollo intelectual) o por el retraso global del desarrollo. La discapacidad intelectual y
el trastorno del espectro del autismo con frecuencia coinciden; para hacer diagnósticos
de comorbilidades de un trastorno del espectro del autismo y discapacidad intelectual, la
comunicación social ha de estar por debajo de lo previsto para el nivel general de
desarrollo.
Especificar la gravedad actual: La gravedad se basa en deterioros de la comunicación
social y en patrones de comportamiento restringidos y repetitivos.
Deben cumplirse todos los criterios A, B, C, D y E. Hay que especificar si:
- Existe discapacidad intelectual o no.
- Si hay alteraciones o retraso en el desarrollo del lenguaje.
- Si está asociado a una afección médica o genética, o a un factor ambiental conocidos.
- Si está asociado a un trastorno del neurodesarrollo, mental o del comportamiento.
- Si está asociado con catatonía. Respecto a la severidad, se describen tres niveles
("necesita ayuda muy notable", "necesita ayuda notable" o "necesita ayuda"), para las
dos dimensiones que forman los criterios diagnósticos.
Por otro lado, en 2018 se publica la CIE-11, en ella se conserva el diagnóstico de
Trastornos del Espectro del Autismo, es decir se mantiene la definición de Trastorno y el
concepto de Autismo. Queda englobado dentro de los Trastornos del comportamiento y
neurodesarrollo, en concreto dentro de los Trastornos del Neurodesarrollo.
Por consiguiente, según CIE-11, el trastorno del espectro autista:
Se caracterizan por déficits persistentes en la capacidad de iniciar y sostener la
interacción social recíproca y la comunicación social, y por un rango de patrones
comportamentales e intereses restringidos, repetitivos e inflexibles.
El inicio del trastorno ocurre durante el período del desarrollo, típicamente en la primera
infancia, pero los síntomas pueden no manifestarse plenamente hasta más tarde,
cuando las demandas sociales exceden las capacidades limitadas.
Los déficits son lo suficientemente graves como para causar deterioro a nivel personal,
familiar, social, educativo, ocupacional o en otras áreas importantes del funcionamiento
del individuo, y generalmente constituyen una característica persistente del individuo que
es observable en todos los ámbitos, aunque pueden variar de acuerdo con el contexto
social, educativo o de otro tipo.
A lo largo del espectro los individuos exhiben una gama completa de capacidades del
funcionamiento intelectual y habilidades de lenguaje.
Cabe destacada que la CIE-11, a diferencia del DSM-5, no establece cumplir con un
determinado número de criterios para establecer el diagnóstico y deja espacio al criterio
del clínico.
Además de proponer una nueva clasificación, la CIE-11 nos ofrece otros cambios:
1. Desaparece el diagnóstico de Síndrome de Asperger: esto es algo a lo que CIE-
10 ya hacía alguna referencia afirmando que correspondía a un diagnóstico que
en sí mismo resultaba difícil de sostener y ponían en duda su existencia. A pesar
de esto lo describía y anotaba pautas para el diagnóstico. El DSM-5 tomó en esta
misma línea también eliminó el diagnóstico de Síndrome de Asperger.
2. Se saca el Síndrome de Rett: esto es algo que ocurrió primero en DSM.5, una
decisión fundamentada y razonable en cuanto que la fisiopatología no era similar
y aunque hubiese algunos síntomas similares, se trata de trastornos totalmente
distintos.
3. Desaparece también el diagnóstico de Trastorno Desintegrativo de la Infancia.

Diagnósticos Fonoaudiológicos en TEA:


 Trastorno de la Comunicación secundario a TEA
 Trastorno de los sonidos del habla asociado a TEA
 Trastorno del Lenguaje asociado a TEA
Bibliografía:
Herrera, D. DD. (2021). “Trastorno del Espectro Autista: La Historia”. Diagnóstico
(Lima). Vol.60.
Bonilla, M. Chaskel, R. (2016). “Trastorno del Espectro Autista”. CCAP (Colombia).
Vol. 15. N°.1.
Ramirez, A., Sánchez, J. & Quiroga, V. (2019). “NUEVAS
CATEGORÍASDIAGNÓSTICAS EN TRASTORNO DEL ESPECTRO DEL
AUTISMO (TEA). EVOLUCIÓN HACIA DSM5 Y CIE 11”. Interpsiquis XX Congreso
virtual Internacional de Psiquiatría, Piscología y Salud Mental. Recuperado de:
https://psiquiatria.com/congresos/pdf/1-5-2019-10PON10Reg2365.pdf
Mulas F., Ros-Cervera G., Millá MG., Etchepareborda MC., Abad L., Téllez de
Meneses M. “Modelos de intervención en niños con autismo”. Rev Neurol 2010; 50
(Supl 3): S77-84. Recuperado de: https://faros.hsjdbcn.org/adjuntos/1839.1-
bdS03S077.pdf
Ovispo, D. Snowling, M. Thompson, P. Greenhalgh, T. CATALISE-2. (2017). “Fase
2 de CATALISE: una multinacional y estudio multidisciplinario de consenso Delphi
de problemas con el desarrollo del lenguaje: Terminología”. Revista de Psicología
y Psiquiatría Infantil. Recuperado de:
file:///C:/Users/Alejandra/Downloads/espa%C3%B1ol2017-Bishop-Phase-2-of-
CATALISE-a-multinational-and.en.es.pdf

Organización Mundial de la Salud. (2022). “Autismo”. Recuperado de:


https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/autism-spectrum-disorders

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