República Bolivariana de Venezuela.
Universidad Bicentenaria de Aragua.
Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales.
Vicerrectorado Académico.
Escuela de Psicología.
DILE
MAS
ÉTIC
OS
Profesor: Avelino Rodríguez. Bachiller: Valdiviezo Andrés
C.I.: 22.926.423
DEL Sección: X1
PSIC
ÓLO San Joaquín de Turmero, marzo 2022.
GO.
Introducción.
La ética es un constructo nos permite nivelar o regular el comportamiento
humano y así guiar nuestros actos hacia una dirección a lo que tanto de manera
individual como colectiva, se considera aceptable y positivo. Qué es bueno y qué
es malo, que deberíamos hacer y que no deberíamos hacer e incluso de qué
aspectos nos preocupamos y valoramos son elementos derivados precisamente
de nuestro componente ético.
Pero a veces nos encontramos con situaciones en que no sabemos qué hacer:
escoger entre opciones, que en ambos casos, podríamos tener repercusiones
negativas y positivas a la vez y los diferentes valores que nos rigen entran en un
conflicto, es allí donde entramos en una situación que nos suponen dilemas éticos.
Se entiende por dilema ético a toda aquella situación en la que se dé un
conflicto entre los diferentes valores de la persona y las opciones de actuación
disponibles. Se trata de situaciones en que se va a generar una pugna entre varios
valores y creencias, no existiendo una solución totalmente buena y otra opción
totalmente mala, teniendo ambas repercusiones positivas y negativas a la vez.
Este tipo de dilemas requieren de una reflexión profunda sobre las alternativas
de las que disponemos, así como del valor que a modo personal le damos a los
valores morales con los que nos regimos. La existencia de dilemas éticos
existentes en la vida real o posible ha generado una interesante rama de estudio
centrada en nuestras creencias y valores y cómo éstas son gestionadas.
Así podemos ver cómo reflexionamos y que elementos tenemos en cuenta para
tomar una decisión, dichos parámetros son de gran e indiscutible importancia para
el ejercicio psicológico, donde es frecuente que se empleen dilemas éticos como
mecanismo para educar en el uso y gestión de emociones y valores, para
concienciar sobre algunos aspectos o para generar debate y compartir puntos de
vista entre personas, ya que a menudo nos tocará priorizar uno u otro valor,
entrando ambos en conflicto de cara a tomar una decisión.
Los dilemas éticos permiten ver que las cosas no son o blancas o negras, así
como entender a personas que toman decisiones distintas a las que a modo
personal tomaríamos. El sistema de constructos, que se va gestando a medida
que damos significado a la experiencia, no suele configurarse como un todo lógico
y coherente, al contrario, suele albergar conflictos internos y contradicciones que
pueden dificultar las vivencias del individuo y la toma de decisiones.
La evaluación psicológica debe cumplir con las garantías científicas, tanto de
procedimientos (aspectos psicométricos) como del proceso de evaluación
psicológica y, además, con las garantías éticas, deontológicas y legales
(Fernández-Ballesteros y Calero, 2011).
Las garantías éticas se refieren a una serie de aspectos fundamentales que
guían el comportamiento de los profesionales, mientras que la ética o los
principios éticos son el conjunto de principios que definen lo que es bueno y lo que
es malo en la vida humana, así una persona o un comportamiento es calificado
como ético cuando es consecuente con esos principios en el marco de lo que una
sociedad concreta estipula como bueno o malo. La deontología es el conjunto de
principios y reglas éticas que regulan y guían la actividad profesional.
Por ello el ejercicio de esta profesión se debe regir por los denominados
principios éticos y deontológicos profesionales con el fin de que sus actos sean lo
más aceptable y éticos posibles, desde el punto de vista profesional en
cumplimiento de las normas vinculantes para el colectivo.
La cantidad y variedad de cuestiones éticas o dilemas éticos en evaluación
psicológica es muy amplia. Algunas de estas son específicas a contextos de
evaluación concretos, tales como son el forense, el clínico o el educativo. Así no
es lo mismo un contexto jurídico-forense donde la relación está marcada por un
objetivo que fija el juez y donde no hay devolución de información ni tiene por qué
haber colaboración por parte del evaluado, que una evaluación clínica de un
menor con problemas de ánimo, donde se requiere el consentimiento de los
padres y la colaboración de todos los agentes y donde siempre se devolverá la
información para ayudar al menor.
Por lo mencionado anteriormente es que el código de ética profesional está
diseñado para facilitar el cumplimiento y la puesta en práctica del mandato de los
Estatutos del Colegio de Psicólogos, en el que se enfatiza la ética como valor
central de la profesión y su ejercicio. Su objetivo general es regular el que todos
los profesionales realicen cada uno de sus actos en base a una propuesta de
criterios de acción y conducta aceptables y acordes a la profesión.
Por ser la psicología una disciplina cuya práctica nos pone directamente en
relación con las personas, es condición ineludible que todo acto profesional deba
realizarse de forma tal que no lesione la dignidad, la libertad ni la vida de los
demás ni la propia, en tanto derechos inalienables e inviolables del ser humano.
Exige que su práctica sea con base a conocimientos válidos para el nivel de
desarrollo actual de la psicología y en principios éticos que resguarden tales
derechos. Estos dos aspectos constituyen una totalidad claramente integrada al
momento de asumir que el ejercicio de la práctica profesional es un quehacer
destinado a favorecer el desarrollo humano individual y colectivo, por lo que en
ninguna circunstancia se puede descuidar u omitir actuar en tal sentido.
De forma complementaria el profesional siempre debe estar en constante
actualización de conocimientos, métodos e instrumentos relacionados, para
mantener y mejorar su capacidad al evaluar moralmente sus acciones y las
condiciones en que se desempeña.
Un Código de ética profesional es un conjunto de normas de conducta
profesional respaldadas por principios que constituyen su marco teórico-ético.
Necesariamente tiene un carácter no exhaustivo, no pudiendo abarcar todas las
conductas y sus matices y deja un margen razonable de interpretación.
De forma que este instrumento se pone en función para dilucidar y resolver
dudas y conflictos de tipo ético profesional, facilitar la resolución de dilemas éticos
en las diferentes especialidades de la profesión, analizar y clarificar opciones de
acción, configurar, evaluar y juzgar las eventuales infracciones a las propias
normas así como proteger y defender a los psicólogo frente a acusaciones o
acciones que afecte injustamente su prestigio y ejercicio profesional.
La estructura del código de ética está constituida por: principios éticos
generales que van del capítulo primero, artículo 1 al 6, constituyendo el marco
teórico-ético que lo sustenta, por lo tanto, no tienen un carácter normativo. Las
normas éticas generales abarcando el segundo capítulo, del artículo 7 al 10, que
informan de los límites de acción del código; respeto por los otros, prestación de
servicios y competencia. Son normas de carácter normativo general y la cormas
éticas específicas del capítulo tercero, artículos 11 al 17, que están sistematizadas
en 7 categorías que pretenden abarcar de manera precisa y específica los
aspectos relativos del cliente, la relación con los colegas y otros profesionales,
relación de los psicólogos con el Colegio de la Orden, los instrumentos y
procedimientos técnicos de diagnóstico y tratamiento, la investigación psicológica,
dirigencias a la comunidad o sociedad y los derechos humanos.
Con ello los principios éticos refieren que la práctica psicológica es una
actividad que los coloca en situaciones en las que, en ocasiones, se ven
comprometidos a tomar decisiones sin tener toda la información necesaria,
circunstancias por las que se debe plantear si se actúa de manera correcta y
cuáles podrían ser las consecuencias de sus decisiones sobre las personas.
Principios básicos de la ética del psicólogo:
El respeto a la dignidad de las personas: es en este principio en donde el
psicólogo reconoce que toda persona tiene derecho al aprecio de los
demás.
Cuidado responsable: el profesional debe mostrar preocupación por el
bienestar o evitar daños a cualquier individuo, familia, grupo o comunidad.
Integridad en las relaciones: en la cual se demuestra precisión y
honestidad; apertura y sinceridad; máxima objetividad y mínimo prejuicio,
evitando conflictos de interés.
Responsabilidad hacia la sociedad: donde el psicólogo, profesionalmente y
como ciudadano, tiene responsabilidades ante la sociedad en la que vive.
Algo que debemos tener en consideración es que el psicólogo posee una
responsabilidad u obligación adquirida con la carrera y es la de prestar sus
servicios a los individuos, caracterizar un comportamiento responsable, digno,
trascendente y honorable, ya que ayudar representa un acto de moralidad; por
tanto, ya que se dedican a procurar la salud en los demás, es importante actuar
con una ética impecable.
Sin embargo, a lo largo del ejercicio, no todo es tal cual se plantea y hay
prácticas cuestionables en la enseñanza, intervención e investigación psicológica,
por ejemplo a la hora de realizar las entrevistas se pueden dar modificaciones de
los objetivos de las intervenciones en función del cambio programático del
gobierno local de turno. Otro que se ve mucho en este camino, es la supeditación
del financiamiento al cumplimiento de ciertos indicadores cuantitativos arbitrarios,
que suelen no ser consistentes con los objetivos de las intervenciones propuestas.
De igual forma en las intervenciones comunitarias se dan con diseños
inadecuados, que se proponen metas ambiciosas en contraste con los plazos de
ejecución que solo son propuestos con la finalidad de simplemente tener un
registro de realización y no buscan realmente los objetivos de ayudar a las
personas respetando sus prioridades o necesidades., por ello es que se da una
escasa o ausente participación de la comunidad en la formulación de los
programas de intervención. Por ende se censuran las verdaderas necesidades de
la comunidad y se tiende a inventar datos estadísticos, determinados desde la
voluntad política y, por lo tanto, no sean las comunidades quienes deciden si
requieren o no la intervención, existiendo, además, una escasa probabilidad de
rechazarla, aun cuando sus miembros evalúen que el proyecto no les favorece.
En esto vemos que la importancia de tomar y realizar buenas decisiones
profesionales resulta no solo necesaria para el psicólogo, sino también para todos
los individuos involucrados, desde una consulta hasta la implementación de un
proyecto científico-psicológico. Se sabe que es uno de los procesos cognitivos
más complejos a los que se tiene que enfrentar el ser humano, ya que desde que
nos levantamos hasta que nos acostamos, realizamos infinidad de elecciones y
toma de decisiones, muchas de manera inconsciente y otras de manera
consciente. Pero el problema consiste en que toda decisión implica una o varias
repercusiones, de manera que al gestionar nuestra toma de decisiones de una
manera eficiente resulta vital para nuestra adaptación a las diversas situaciones y
la consecución de nuestros objetivos.
Para la toma de decisiones resulta imprescindible hacer uso de nuestra
capacidad de razonamiento y comprensión, siendo la capacidad analítica esencial
a la hora de escoger la mejor opción. Debe ser una acción consensuada, neutral,
en busca de soluciones, imparcial, sabiendo que no es una decisión absoluta pues
somos humanos, con una finalidad aceptable y procurando siempre basarse en
valores que lo orienten hacia el mayor bien.
Finalmente todo radica en la importancia de la ética para el ejercicio de la
profesión, siendo esta una obligación del psicólogo al prestar sus servicios a los
individuos, con la mirada puesta en un comportamiento caracterizado por ser
responsable, digno, trascendente y honorable, ya que como se expresa en
párrafos anteriores, ayudar representa un acto de moralidad, por tanto, aquellas
personas que se dedican a procurar la salud en los demás deben actuar con una
ética
Así al hablar de los dilemas éticos podemos hacerle frente, gracias al ámbito
reflexivo de la ética, permitiendo generar acuerdos y tomar decisiones
responsables, y brindando un conjunto de herramientas, como códigos éticos y
principios que nos permiten reflexionar sobre los valores de libertad, la igualdad, la
tolerancia, respeto y más.
Conclusión.
El código ético psicológico es un instrumento que garantiza la protección para
quienes recurren a los servicios de los profesionales y para ellos mismos, el cual
ofrece un apoyo al psicólogo tanto en la toma de decisiones como en los casos en
que se enfrenta a dilemas éticos. En ciertos casos el individuo se puede enfrentar
a una mala praxis profesional, por lo que este sustenta el apoyo a la resolución de
la problemática, a nivel legal.
Una vez que el psicólogo, al conocer los campos en los que aplican sus
conocimientos teóricos, debe estar consciente de sus recursos, limitaciones y
principios éticos que conlleva dicha profesión, así como la necesidad de una
continua capacitación; de ahí la necesidad de plantearse una serie de
cuestionamientos éticos y filosóficos, puesto que la actitud que asuma dicho
profesional dependerá de su eficiencia y realización personal.
Cada individuo forma su sistema de valores que puede o no diferir del de los
otros y no por eso ser mejor ni peor. Pero existen también normas y principios
generales que conforman el sistema colectivo de valores sociales. Sin éstos
nuestra convivencia sería muy complicada y llena aun de más conflictos.
Asimismo, la cultura moldea los valores por los que se rigen las personas y cada
una de ellas es de vital respeto.
En la práctica de la psicología constantemente se contrastan los valores del
profesional con los de los clientes o pacientes, por eso es tan importante poder
tener claro que muchas veces se valora de manera diferente y que hacer valer la
autonomía de los demás es respetar su sistema de valores, aunque no coincidan
con los propios, a pesar, de que con frecuencia, se hace creer que son infalibles y
que es un deber y responsabilidad imponerlos.
En fin, los dilemas éticos son un elemento de gran interés que pone a prueba
las convicciones y creencias, obligando a reflexionar sobre lo que motiva a las
personas, el cómo se organizan y participan en el mundo, y que no se trata de
algo abstracto o ajeno, sino que indiscutiblemente forman parte del día a día.
Referencias.
- Amaya Leonardo y Berrío Gloria. (2014). Dilemas Éticos. Centro de
Formación de Ética y Ciudadanía Phronimos de la Universidad del
Rosario, 2021. Disponible en: http://eticapsicologica.org/index.php/info-
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- Mendoza Rosángela. (20/4/07). Ética y Psicología Clínica. Artículos
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(Santiago) versión On-line ISSN 0718-2228. Disponible en:
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22282012000100008