IX Jornadas de Sociología.
Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos
Aires, Buenos Aires, 2011.
Sociología, disciplinas e
incomodidades.
Alicia Ugarte, Raúl Arué, Santiago Garmendia, Gabriela
Córdoba, Paula Carreras, Paola Campisi y Jorgelina
Gramatica.
Cita:
Alicia Ugarte, Raúl Arué, Santiago Garmendia, Gabriela Córdoba, Paula
Carreras, Paola Campisi y Jorgelina Gramatica (2011). Sociología,
disciplinas e incomodidades. IX Jornadas de Sociología. Facultad de
Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires.
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IX Jornadas de Sociología
Capitalismo del siglo XXI, crisis y reconfiguraciones
Luces y sombras en América Latina
Buenos Aires, 8 al 12 de agosto de 2011
Nombre del trabajo: Sociología, disciplinas e incomodidades
Autores: Alicia Ugarte; Raúl Luis Arué ; María Paula Carreras; María Gabriela
Córdoba ; Santiago Garmendia; Jorgelina Gramática 1
Referencia institucional: Docentes de las materias "Sociología" del
departamento de Ciencias de la Comunicación y "Sociología General" del
departamento de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Nacional de Tucumán. Responsable de cátedra: Prof. Asociada
Mg. Alicia Ugarte
Email:
[email protected]
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Resumen
Los docentes que componemos la cátedra de Sociología de la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) provenimos
de distintas disciplinas (Sociología, Psicología, Letras, Comunicación); a su
vez, nuestra práctica docente transcurre también en diferentes ámbitos de la
UNT, ya que impartimos clases en diferentes carreras (Historia, Geografía,
Filosofía y Comunicación Social). La Sociología en la UNT existe solamente a
nivel de currículas de las diversas carreras y, por lo tanto, esa práctica se
presenta, parafraseando a Bourdieu, como una sociología sin sociología. Así,
esta "ciencia incómoda" (Bourdieu), en el sentido de "crítica", también tiene la
acepción de ser una posición difícil de asumir, una suerte de no-lugar ante la
inexistencia de una carrera de Sociología. Es así que, en forma permanente,
estamos cuestionándonos el lugar curricular de la sociología, sus coordenadas
en el imaginario axiológico en cada una de las carreras y la manera de
aproximarnos a las diferentes disciplinas para las cuales dictamos la materia,
intentando hacerla atractiva a los estudiantes.
En nuestro trabajo, intentaremos ponderar las oportunidades y los desafíos
pedagógicos (contenidos apropiados para las diferentes disciplinas desde
diferentes formaciones), teóricos (generar y repensar el canon sociológico
desde nuestras coordenadas) y políticos en el ámbito de nuestra universidad.
A partir de estas problemáticas, intentaremos plantear la discusión de modo
centrífugo, compartiendo la experiencia de lo que fueron las Primeras Jornadas
de Enseñanza de la Sociología en la UNT (2006), desarrolladas en el marco
más amplio de todas las cátedras de Sociología de nuestra Universidad
(Ciencias Económicas, Derecho y Ciencias Sociales, Agronomía, Psicología y
Filosofía y Letras). Desde este lugar, consideramos propicio el espacio de
diálogo ofrecido por las Jornadas de la UBA como oportunidad para ampliar
nuestra pregunta a las demás universidades, en un momento en que, además, 2
nos disponemos a convocar a una Segunda Jornada interna de enseñanza de
la Sociología en el ámbito de la UNT.
Palabras clave: interdisciplina - currícula - enseñanza - docencia - disciplinas-
matrices-práctica docente.
SOCIOLOGÍA, DISCIPLINAS E INCOMODIDADES
Introducción: La incomodidad de la sociología
En la última década los científicos sociales han puesto de manifiesto la crisis
general por la que atraviesan las ciencias sociales. Crisis que se visualiza
principalmente a través del agotamiento de los paradigmas en que se sustenta
el análisis social y el deterioro creciente que padece la enseñanza de estas
disciplinas; fenómenos éstos que de ninguna manera engloban la totalidad de
las dimensiones de la crisis, pero sí derivan aspectos que confluyen en el
cuadro problemático por el que atraviesan.
En las ciencias sociales cada disciplina realizó y sigue realizando un esfuerzo
por definir lo que la distinguía de los demás y lo que las diferenciaba de cada
una de las que parecía estar más cercana en cuanto a contenido en el estudio
de la realidad social; es decir, la necesidad permanente de un refuerzo
identitario tanto en el objeto como en el método. Este esfuerzo actuó y sigue
actuando como una capa protectora que impide ir más allá de las fronteras que
delimitan ese campo de acción específico, generando un cerramiento mayor de
la misma (Wallerstein, 2001).
Bauman (1994) afirma que las disciplinas representan determinados cuerpos
de conocimiento y ciertas prácticas que utilizan ese conocimiento, por lo cual
hay que preguntarse: ¿qué es lo que hace que esos determinados cuerpos de
conocimiento y esas prácticas sean estrictamente sociológicas, filosóficas,
históricas o geográficas? Las diferencias obedecen a particulares maneras de
preguntarse acerca de las mismas cuestiones que son en definitiva las
acciones humanas y sus consecuencias.
Nos interesa profundizar en la idea de la sociología como “ciencia incómoda”.
Tomamos literalmente la expresión, en su multivocidad: (a) la sociología es una
ciencia que tiene una tarea crítica que muestra, en contra de las aspiraciones
de la cientificidad objetiva, la ligazón indisoluble entre conocimiento y sociedad,
marcando la condición de la ciencia de institución articulada con las demás
esferas. Es una ciencia que incomoda a las demás, al contextualizarlas social
e históricamente, marcando sus supuestos valorativos. Pero también (b) es una
ciencia incómoda: es difícil hacer ciencia social en nuestras latitudes porque se
encuentra, en virtud de (a), desplazada y subvaluada.
El origen de esta posición (o no-lugar en realidad) obedece a la lógica
disciplinar compartimentada. Son las ciencias sociales las que nos proponen
que comprender una disciplina científica es analizar su formación y despliegue
en el conjunto de los demás saberes, acciones e intereses históricos, aunque
cada una de ellas intente legitimarse como si fuera el producto de un Big Bang
teórico, una singularidad que progresa en forma lineal, acumulativa y autónoma 3
a través del tiempo.
Nunca en el desarrollo de la ciencia ha sido más evidente la existencia de la
interdisciplinariedad y de las relaciones de los intelectuales con las demandas e
intereses de los sectores sociales. Nunca, tampoco, han sido tan
sistemáticamente vaciadas las posibilidades emancipatorias de interacción
entre universidad y sociedad, entre disciplinas y proyectos teóricos que
cuestionen la práctica y organización del conocimiento y la tecnología.
En este marco conceptual, que apunta a una cientificidad interdisciplinaria, no
reduccionista, crítica y lúcida social e históricamente, la enseñanza de la
sociología no es una herramienta más que se incorpore en los planes de
estudios. Es, como ciencia crítica, la posibilidad de esta conciencia para cada
disciplina. Veamos a continuación el espacio de la Sociología en Tucumán.
El campo académico de la sociología en Tucumán
¿Constituye el de la sociología, en Tucumán, un campo? en tanto remite a un
capital específico por el cual diferentes agentes compiten empleando
determinadas estrategias la respuesta sería afirmativa, pero no se trata en este
caso de un campo autónomo; ya que, por el contrario, las apuestas con el
“capital sociológico” se realizan en ámbitos académicos disímiles con capitales
específicos más o menos cercanos en tanto ciencias humanas o contextos
sociales en los que se desenvuelven las ciencias duras y resultados más o
menos eficaces sin que esto dependa de la proximidad de los capitales en
lucha.
Una descripción estructural del campo nos remite a lo siguiente: diez cátedras
dictan asignaturas relacionadas con la sociología en las diferentes facultades
de la Universidad Nacional de Tucumán: “Sociología agraria” para la carrera de
Ingeniero agrónomo de la Facultad de Agronomía y Zootecnia; “Sociología
Jurídica” y “Teoría Sociológica” en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales;
“Sociología” para la Licenciatura en Economía de la Facultad de Ciencias
Económicas; “Problemas Sociológicos en Psicología” en la Facultad de
Psicología y en el ámbito de la Facultad de Filosofía y Letras (al cual
pertenecemos) se dictan: “Sociología General” para las carreras de Filosofía,
Historia y Geografía, “Sociología” para la carrera de Ciencias de la
Comunicación, “Sociología de la Educación” para Ciencias de la educación y
“Teoría Social Clásica” y “Teoría Social Contemporánea” ambas para la carrera
de Trabajo Social.
Las asignaturas tienen diferentes extensiones en tiempo de dictado
(cuatrimestral o anual), se ubican en distintos lugares de los planes de estudio
respectivos y se dictan específicamente para una sola carrera en la mayoría de
los casos con la salvedad de “Sociología General” de la Facultad de Filosofía y
Letras. Podemos sostener, entonces, que su práctica se presenta,
parafraseando a Bourdieu, como una sociología sin sociología en tanto no
existe la carrera de grado en ninguna de las facultades que integran la UNT.
Por otro lado, de los profesionales que cumplen el rol de docentes en estas
asignaturas, sólo cinco de una treintena tienen formación de grado
específicamente sociológica. El resto del personal docente de las cátedras
proviene de las mismas carreras para las que se dicta la asignatura o de otras
afines, así podemos encontrar: psicólogos, abogados, pedagogos, profesores 4
de filosofía y de letras e ingenieros agrónomos.
Estas particularidades hacen que los contenidos y la bibliografía empleada en
estas asignaturas sean de muy diverso tipo, manteniendo una relación
dinámica de mayor generalidad o de mayor especificidad en referencia a las
carreras para las que se dictan las asignaturas.
Resulta así la presencia de dos continuos posibles respecto a los contenidos
de estas asignaturas, el primero que apunta a la mayor o menor subordinación
con la carrera para la que se dicta; y el otro que va de un desarrollo centrado
en conceptos o categorías propiamente sociológicas a planteos agrupados en
la teoría sociológica. Si construimos un plano con cuatro espacios de propiedad
la distribución en el campo conformado sería la siguiente:
"
#
Analicemos esta distribución: hay cuatro materias –Sociología agraria,
Sociología de la educación, Sociología jurídica y Sociología para economía-
que se centran más en conceptos que en el desarrollo de teorías sociológicas,
esto no implica, por ejemplo la inexistencia de teoría o la inexistencia de
conceptos en las otras asignaturas, sino que se trata de una decisión
pedagógica que prioriza los conceptos, y de allí presenta la teoría, o, prioriza la
teoría y desde allí desarrolla los conceptos que la constituyen.
Si nos detenemos en cada una, nos encontramos que, en el caso de
“Sociología agraria” esta predisposición hacia los conceptos se complementa
con un vínculo definido con la carrera hasta tal punto que los constructos
propiamente sociológicos quedan supeditados a los contenidos específicos del
currículo, se desarrollan entonces categorías como “sistemas agrícolas”, 5
“tipificación de finca”, “modelos de desarrollo”, “desarrollo rural”, etc.
Sociología de la educación, Sociología jurídica y sociología para la licenciatura
en economía plantean categorías más tradicionales del análisis sociológico:
macro y micro sociología, socialización, estratificación social, movilidad,
conflicto, diversidad cultural, interacción social, grupos y organizaciones,
conformidad, desviación, control, desigualdad social, poder, cambio social,
identidad, etc. Tanto en sociología jurídica como en sociología de la educación,
el desarrollo de los conceptos plantea el vínculo con la carrera por ejemplo se
toma de los clásicos aquellos aportes ligados a la disciplina: “sociología de la
educación funcionalista”, o “la sociología jurídica crítica” o “proceso de
socialización jurídica y compromiso democrático”. Este vínculo entre la materia
y la carrera es algo menor en Sociología jurídica en tanto se despliegan temas
como “identidad y discriminación” o “política y sociedad” más allá de su vinculo
con lo jurídico. La relación se encuentra mucho más matizada en el caso de la
sociología para la licenciatura en economía, se plantean aquí temas como
desigualdad y estratificación, economía y consumo pero además se programan
otros temas como cambio social, género o poder y Estado, en donde los
vínculos con la economía no están explicitados en los contenidos.
Las otras asignaturas tienen un desarrollo conceptual más cercano a la teoría
sociológica. Entre las cinco asignaturas con menor relación entre contenidos y
carrera las diferencias en la gradación es mínima, el vínculo entre las dos
teorías sociales y el Trabajo Social se ejercita a partir de los textos a trabajar
en las clases prácticas o de algún contenido, por ejemplo: “Fenomenología y
Trabajo Social”
Algo similar ocurre con Problemas Sociológicos en Psicología y Sociología para
Comunicación, allí el vínculo con la carrera se busca a partir de las actividades
propuestas para las clases prácticas.
Finalmente, “Sociología General”, en tanto materia introductoria para diferentes
carreras no busca especificidad con ninguna de ellas.
En todos estos casos el desarrollo de teorías se impone al planteo de
conceptos, la mayoría, con la excepción de Teoría Social Contemporánea,
comienzan con una unidad relacionada con los orígenes y/o antecedentes de la
teoría sociológica, en el caso de la asignatura de la Facultad de Derecho, ese
desarrollo se centra en las bases epistemológicas de la sociología, en los otros
casos en los antecedentes sociales e intelectuales de la teoría social.
Luego se plantean las teorías consideradas clásicas: el materialismo dialéctico,
el positivismo durkheimniano y la teoría hermenéutica de Max Weber. En el
caso de la Teoría sociológica de Derecho esto se complementa con el análisis
del Neomarxismo y el funcionalismo estructural.
En la sociología general, sociología para comunicación y problemas
sociológicos, luego del planteo de los clásicos, se desarrollan las teorías
subjetivas y objetivas de mediados del siglo XX: funcionalismo, fenomenología,
interaccionismo simbólico y se concluye con las teorías integradoras de fines
del mismo siglo: Teoría de la Estructuración (Giddens), Teoría del habitus
(Bourdieu).
En el caso de Teoría Social Clásica se despliegan las teorías ligadas a la
escuela de Chicago y luego el pensamiento funcionalista.
Sociología General y Teoría Sociológica para Derecho presentan una última
unidad dedicada, en el caso de Sociología General, al análisis del cambio 6
social y en el caso de Teoría Sociológica al análisis de un caso de aplicación
relacionado con la representación política en Argentina, aquí se busca una
mayor relación entre la asignatura y algún componente habitualmente asociado
a la carrera.
Teoría social contemporánea se plantea como la continuidad de Teoría social
clásica, comienza entonces con el planteo de las teorías sociales
norteamericanas surgidas como respuesta al funcionalismo, esboza luego las
teorías integradoras generadas a fines del siglo XX y por último las teorías
centradas en el cambio social y en la cuestión social –nueva o transformada-
capítulo en el cual se profundizan los vínculos con la carrera de Trabajo Social.
En cuanto a la bibliografía empleada, no hay consensos manifiestos entre las
diferentes cátedras, sólo algunas presentan textos originales de los autores
considerados clásicos de la sociología o del desarrollo actual de la teoría
sociológica, en Teoría Sociológica (Derecho) y Sociología (Economía)
prácticamente no hay textos de Marx, Durkheim, Weber, Parsons, Mead, etc.,
con la excepción del libro de Berger y Luckmann “La construcción social de la
realidad” que figura en seis de los diez programas. En Sociología de la
educación se mencionan libros de Durkheim, Marx, Bourdieu y Habermas.
Sociología General y las dos Teorías Sociales presentan textos considerados
representativos de las teorías desarrolladas prácticamente en su totalidad y de
modo menos general ocurre otro tanto en Sociología (comunicación) y
Problemas Sociológicos. Más allá de ello aparecen algunos manuales o textos
clásicos de teoría sociológica.
Vemos como la tensión generada por la heteronomía del campo se manifiesta
en las representaciones y prácticas de los agentes a partir de la discusión en
torno a los contenidos del programa específico de la asignatura. La
contradicción se plantea aquí entre desarrollar lo que sería una sociología o
teoría social independiente de los saberes específicos de la carrera siempre
respetando los contenidos mínimos fijados por la currícula, o plantear una
“sociología de...” o una “sociología aplicada a...”: sociología agraria, sociología
de la educación, etc. (sintomáticamente en ninguna de estas tres cátedras hay
sociólogos). Las respuestas a este dilema son variadas aunque por lo general
las asignaturas que no tienen un profesional de la sociología a cargo se
inclinan por aplicarla a la carrera, mientras que las que sí lo tienen desarrollan
más bien teorías o herramientas sociológicas planteando con mayor o menor
énfasis, de un modo más o menos manifiesto, las relaciones con la carrera a la
que pertenecen.
En torno a parejas complementarias y no dicotómicas.
Dentro del ámbito de las disciplinas particulares que conforman la totalidad de
las ciencias sociales, nos referiremos a algunas de aquellas que nos incumben
en nuestra práctica docente: Filosofía, Geografía e Historia.
A lo largo de nuestra práctica, no ha sido posible avizorar un entramado
curricular en las respectivas carreras en el cual se integren las diversas
disciplinas y sociología, específicamente, aparece como una materia satelital.
Es por ello que, de una forma permanente, es nuestra intención reforzar la
complementariedad desde una perspectiva teórica para desde allí poder anclar
en lo empíricoi.
Al momento de confeccionar los diversos programas y teniendo presente lo 7
expuesto anteriormente, en nuestra tarea hemos adherido a una postura de
orden epistémico con la intención de ir mostrando cómo desde los orígenes de
las Ciencias Sociales hasta nuestros días han ido variando las miradas de las
diversas teorías: ¿cuál es el objeto del conocimiento, donde se ubica, en la
estructura social, en el sujeto o en ambas?
En este sentido se van desplegando en el transcurso del dictado y al compás
del desarrollo de la sociología las posturas ortodoxas que aparecen bajo la
forma de parejas dicotómicas para llegar a las perspectivas representadas en
el nuevo consenso en ciencias sociales en donde se mantiene una mirada
integradora.
De esta manera presentamos un breve desarrollo de algunas parejas
conceptuales susceptibles de ser pensadas desde la sociología pero también
desde la historia, la filosofía y la geografía.
Biografía y sociedad – Sociología e Historia
Proponemos pensar la sociología y la historia en términos no de diferencias
sino, por el contrario, en términos de convergencias conceptuales. Pensar
cuáles son aquellos conceptos vigentes hoy en ambas disciplinas, que han
acompañado su desarrollo. Sin embargo, no se puede iniciar el desarrollo del
tema sin esbozar, aunque sea someramente, las perspectivas de los clásicos
de la Sociología, Durkheim y Weber.
Si Durkheim (1885-1917) en sus primeros escritos está firmemente interesado
en buscar un objeto propio de estudio de la Sociología y claramente
deslindado, según su decir, de la filosofía social y de la psicología,
paulatinamente también se interesa por establecer puentes entre la Sociología
y la Historia, ya que le interesa proveer a esta última de conceptos y métodos
sociológicos: “Para poder descubrir con mayor certeza el camino por el que los
eventos concretos de un período definido de la historia se unen entre sí, es útil
conocer las relaciones generales de las que las relaciones específicas son
ejemplos y aplicaciones.” (Durkheim, 1897)
En Max Weber (1864-1920) los vínculos entre la sociología y la historia se
presentan algo más borrosos en el sentido de que no es su propósito deslindar
objetos de estudio particulares en una y otra disciplina. Max Weber habla
indistintamente de Ciencias de la Cultura o Ciencias Sociales. Sin embargo, en
la definición que da él de sociología: “La ciencia que trata de comprender,
interpretándolo, el sentido de la acción social, para explicarla causalmente en
su desarrollo y efectos”. (Weber, 1924) y la posterior explicación sistemática
que realiza acerca de esta definición, al explayarse sobre la comprensión, es
donde encontramos la relación entre la historia y la sociología, a las que señala
como dos orientaciones complementarias, por un lado hacia lo que jamás se
verá dos veces, referido a la unicidad del hecho histórico, y por otro hacia la
reconstrucción conceptual de las estructuras sociales y su funcionamiento,
referido al objeto de estudio de la sociología (Weber, 1969).
Wright Mills en la década del 40 va a retomar estas propuestas en su obra “La
imaginación sociológica”. No sólo se lo puede considerar como un seguidor de
las intenciones de los clásicos sino que pretende dar una vuelta de tuerca a las
perspectivas estructuralistas un tanto ortodoxas que se desarrollan en la
primera mitad del siglo XX en los Estados Unidos, fundamentalmente la teoría
parsoniana. 8
Consideramos que este planteo realizado por Wright Mills es el que motiva a
pensar las relaciones entre Sociología e Historia, en torno a parejas
conceptuales que lejos de ser opuestas deben tratarse, a lo Durkheim, como
complementarias. Y es en este sentido que Mills expresa: “Ningún estudio
social que no vuelva a los problemas de la biografía, de la historia y de sus
intersecciones dentro de la sociedad, ha terminado su jornada intelectual”
(1959:26)
Una biografía es historia en sociedad, es aquel proceso, parafraseando a Marx,
mediante el cual “el hombre hace su propia historia” adviniendo en ser social,
es un concepto tanto histórico como sociológico, quién lo usa: el historiador o el
sociólogo? Y la respuesta que surge, y que posiblemente surja en ustedes es:
ambos.
Tiempo y espacio - Sociología y Geografía
Otro aspecto importante que surge de pensar las parejas conceptuales
susceptibles de producir acercamientos entre disciplinas y que desarrolla
Giddens valiéndose de la Geografía histórica, está referido a las dimensiones
témporo espaciales. El autor las ubica no como simples escenarios sino en el
centro de la teoría social que desarrolla en “La Constitución de la sociedad”
(Giddens,1994). De esta manera, afirma, que pierden su efecto algunas de las
divisiones que han segregado la Sociología de la Geografía, a la vez que
constituye un campo de las Ciencias Sociales de gran importancia para la
generación de investigaciones empíricas.
Giddens se explaya en esto citando a Durkheim, ¿cuáles son las diferencias
entre la Sociología y la Historia? (y agregamos: la Geografía), las diferencias
son diferencias sustantivas de trabajo, no existe un divorcio lógico o
metodológico.
Considera el autor que la división entre disciplinas son expresiones concretas
de la supresión de tiempo y espacio en Teoría Social.
“La investigación histórica (y también la investigación en geografía) es
investigación social y la investigación social es investigación histórica.
Recuperar el tiempo y el espacio para la Teoría Social significa teorizar el
obrar, la estructura y la contextualidad como foco de los problemas de
investigación en una y otra.” (Giddens, 1994, 56)
Siguiendo con este autor, una fuerte relación entre la Sociología y la Geografía
está planteada en su libro “Consecuencias de la modernidad” en donde se
refiere al concepto de “naturaleza” y cómo se presenta en un marco de
modernidad “tardía”.
Ya no se puede hablar de "naturaleza" en el sentido positivista del término,
como lo utilizara Marx en la Contribución a la Crítica de la Economía Política
que expresa: "En la producción social de su existencia, los hombres establecen
relaciones con la naturaleza y con otros hombres” sino que, ya que se ha
producido una alteración del carácter de la relación entre los seres humanos y
el medio ambiente, cabría hablar de una "naturaleza socializada". Debido a los
avances de la tecnología y a la incorporación de nuevos espacios al sistema
productivo capitalista, el hombre ya no se relaciona con la naturaleza de una
forma directa, sino que al relacionarse con la misma, lo hace a través de otros
hombres. Se ha producido una mediatización y socialización de la naturaleza, 9
al ser ésta transformada por los sistemas de conocimiento humano.
En este sentido, a lo Giddens, podemos afirmar que el espacio social rompe el
espacio geográfico, para la sociología todo espacio es social, es un campo de
interacciones.
Filosofía y Sociología: una relación incómoda.
Es muy interesante presentar el caso de la relación entre la carrera de filosofía
y la cátedra de sociología. Un ejemplo curricular es muy iluminador: hay una
clara tensión entre los aportes universales de la sociología a la filosofía (y
viceversa), y la relativamente poca asimilación particular, local, del giro
sociológico del conocimiento a los contenidos de las materias, que continúan
con una formación filosófica clásica. Es decir que los contenidos filosóficos que
constituyen una importante intersección entre éstos y los de la sociología, son
marginales: feminismo, ecologismo, colonialismo, e incluso el debate
modernidad-posmodernidad no son estudiados más que tangencialmente, con
la excepción de Filosofía de las Ciencias, que ha incorporado la temática en los
últimos años. En la última modificación curricular -que no lleva más de dos
años-, se ha incluido recientemente la materia “filosofía social y política”, en
una cátedra que no cuenta todavía más que con un profesor adjunto,
recientemente regularizado. Se trata de una tendencia positiva que no
podemos todavía sopesar. Esta poca inserción de la sociología en los
contenidos de la carrera se refleja en la poca importancia que ha tenido para el
canon filosófico local (con la excepciones del caso), aquellas regiones de la
filosofía que han registrado durante el siglo XX la importancia de la reflexión
sociológica como Michel Foucault, Jürgen Habermas y Herbert Marcuse,
constituyen todavía una deuda curricular que se está saldando a pasos muy
lentos.
Conclusiones
A modo de conclusión es loable pensar que la demarcación y rigidez
disciplinaria en las Ciencias Sociales tuvieron razón de ser en el proceso
constitutivo de las mismas a lo largo de la historia y en el sentido de que se
planteaba como necesidad un reforzamiento identitario disciplinar. Hoy el
planteo de objetos discretos presenta una inadecuación cuando se trata de dar
respuestas a demandas de una realidad cada vez más compleja y
contradictoria (Wallerstein, 2001).
Al momento de considerar el abordaje de diversas problemáticas, raramente se
acude en auxilio de la sociología. Notamos la poca vinculación que hay entre
“sociología” como asignatura y las otras materias de los diversos planes de
estudio en los que está inserta. Por lo general queda relegada al rincón de lo
“optativo”, la “información general” o el carácter de materia “cultural” sin mayor
incidencia en la carrera, esto se manifiesta, con algunas excepciones, en la
escasa participación en el plan de correlatividades. Predomina así entre los
alumnos una visión instrumental de la materia, considerándola sólo un medio
para pasar de curso, conseguir créditos, poder cursar la correlativa, etc. Podría
pensarse que de algún modo tranquiliza el incluir la sociología en la currícula, 10
pero al momento de implementar respuestas a demandas específicas, no se
apela a la misma en su especificidad.
Las profundas trasformaciones que día a día sufre nuestro medio sociocultural
requieren de un compromiso de la sociología. Y ese compromiso supone, en
principio, continuar generando un conjunto de condiciones que permitan la
producción de conocimiento con autonomía, posibilitando la expresión de la
heterogeneidad de tradiciones que constituyen a la sociología en un espacio
irremediablemente plural.
Sin embargo, en este camino de construcción del conocimiento olvidamos que
se trata de un sólo mundo humano, donde las diversas disciplinas lo dividen,
según qué acciones humanas enfoquen. Creemos que la sociología debe
superar estas limitaciones, así como las impuestas por el sentido común,
tratando de abrir las posibilidades que este último tiende naturalmente a cerrar.
En este sentido es un compromiso fundamental el producir conocimiento que
intente explicar básicamente, desde distintas lentes y cualquiera sea el
referente empírico al que se recurra, las formas que adquieren hoy las disputas
por la representación legítima del orden social. Para su cumplimiento es
imprescindible revisar y trabajar productivamente sobre la propia historia de
este espacio del saber. La sociología debe defender ese lugar de “ciencia que
incomoda”, que desnaturaliza y que pone en duda los poderes y las prácticas
constituidas y legitimadas, incluso en el campo académico. La enseñanza de la
sociología no es una herramienta más que se incorpore en los planes de
estudio, creemos que su enseñanza como ciencia crítica es la posibilidad de la
conciencia para cada disciplina.
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i
Es justo señalar que en la nueva carrera de Ciencias de la Comunicación la materia es obligatoria,
cuatrimestral y sí se articula con algunas materias posteriores.