ESCUELA LIBRE DE CIENCIAS POLÍTICAS
Y ADMINISTRACIÓN PÚBLICA DE ORIENTE
DOCTORADO EN EDUCACIÓN
RVOE ES059/2003 • 05/09/2003 • SEV
SEMINARIO DE PEDAGOGÍA II
ESCRITO ACADÉMICO
LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA
A NIVEL SECUNDARIO
La edad del cuestionamiento
ESCUELA TELESECUNDARIA “NICOLÁS BRAVO”
30DTV0810P
PRESENTA
ADDIEL SANTIAGO ROJAS
ASESOR
DR. ÁNGEL QUIÑÓNEZ QUIÑÓNEZ
OCTUBRE, 2021
ESCUELA LIBRE DE CIENCIAS POLÍTICAS Y
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA DE ORIENTE
CLAVE DE INSTITUCIÓN 30MSU0230BM CLAVE CENTRO DE TRABAJO 30PSU2040B
LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA A NIVEL SECUNDARIO
LA EDAD DEL CUESTIONAMIENTO
La filosofía es una actitud y una manera de vivir, exigente y rigurosa;
es también una enseñanza, una escuela y, por tanto, un saber,
o, mejor dicho, un conjunto de saberes –
todo ello animado por un espíritu de descubrimiento
y de curiosidad inherente a la filosofía–.
Moufida Goucha
Las sociedades de nuestros días se caracterizan por grandes contrastes. Por un lado, los
avances de la ciencia y la tecnología han contribuido a mejorar las condiciones de vida
en aspectos como salud, vivienda, comunicación y educación, entre otros, así como al
establecimiento de relaciones comerciales más estrechas entre diferentes países. Por
otro lado, hay una mayor concentración de la riqueza y se manifiestan diversos signos de
descomposición social tales como violencia, corrupción, violación a los derechos
humanos, entre otros.
La filosofía es una ciencia que se constituye en el estudio de problemas primordiales
referentes a la existencia humana, que se ocupan de la causa, efectos y propiedades de
los seres. Etimológicamente, la palabra filosofía proviene de la unidad de dos oraciones
griegas: philos (amor) y sophia (sabiduría). En este sesgo, la filosofía se traduce como
amor al conocimiento. Además, además de ser una disciplina, la filosofía es inherente al
hombre, no solo como sabiduría, sino también como sentencia natural del ser.
La enseñanza de la filosofía no puede reducirse hoy a una sucesión de planes de
estudios, de programas oficiales o anuarios. Puesto que la educación filosófica
representa un elemento crítico en la mayoría de los sistemas educativos, nos pareció
más oportuno enfocarla desde el punto de vista de los problemas que plantea, de los
cambios que genera y de las medidas, más o menos temporales, que recibe. Las distintas
facetas de la enseñanza de la filosofía en la edad de la adolescencia reflejan las
dificultades que puede plantear esta asignatura, así como las inquietudes que suscita
tanto en responsables y educadores como en alumnos.
La mayoría de las preguntas suelen resonar de manera muy diferente lo sabemos de
acuerdo con quien las formula, cómo lo hace, a quien las dirige, o en qué momento o
lugar las plantea. La pregunta ¿para qué sirve la filosofía? es un buen ejemplo. No es
extraño verla surgir, como inocente inquietud de un joven estudiante ante su profesor de
filosofía, el primer día de clase, en una escuela secundaria cualquiera.
Casi todos hemos escuchado sobre las crisis de mediana edad, cuando las personas se
sienten extremadamente presionadas por sus responsabilidades laborales, y en algunas
ocasiones sus responsabilidades como padres o esposos. Esto a veces los lleva a tomar
decisiones apresuradas y a sufrir cambios dramáticos de personalidad. Pero este tipo de
crisis de identidad no afecta solo a las personas de mediana edad. De hecho, los expertos
están observando que cada vez más personas menores de 30 años están sufriendo de
lo mismo, y lo han llamado la “crisis del cuarto de vida”.
Intentamos saber algo más de la adolescencia, digo algo más porque todos sabemos
mucho de adolescencia; la mejor manera de saber sobre la adolescencia es pensar en la
propia, y una manera privilegiada de saber sobre ella es el propio análisis. También se
puede aprender sobre la adolescencia con los analizantes, escuchando a los analizantes,
que son también nuestros maestros y quienes nos enseñan. Se puede aprender también
de los hijos, escuchándoles.
Cuando pensamos a la filosofía desde su propia lógica, el enfoque cambia radicalmente.
Al menos desde Sócrates y su tábano, la filosofía puede ser entendida bajo la constante
de una actividad cuestionadora, revisora de supuestos e implicaciones, problematizadora
de los estados de "normalidad". La filosofía tiene marca insustituible en la puesta en
cuestión de los órdenes establecidos. Como tal se vuelve critica radical del estado de
cosas imperante, en la esfera de la política, la ciencia, el arte o la educación.
Entre nosotros, en estos momentos de transformaciones de la educación y del papel de
la filosofía en ella, como filósofos y profesores de filosofía ¿no habrá que reconocer algún
día que son dos aspectos de lo mismo? no podemos sino esperar un sentido filosófico
ante el interrogante qué sirve la filosofía?", con la expectativa de poner en cuestión la que
normal, natural y dominantemente se admite y promueve en estos tiempos: lo funcional,
lo útil, lo eficaz, en la escuela y fuera de ella.
La clase de Filosofía en las aulas, ha estado vinculada históricamente a un ejercicio
memorístico en el cual los alumnos asumen una posición pasiva en la recepción de
información acerca de periodos filosóficos y biografías de grandes pensadores. Sin
embargo, la reflexión que planteamos a continuación busca ubicar una serie de ventajas
de la enseñanza de la filosofía para la formación de estudiantes que hagan de su diario
vivir un espacio de problematización.
Enseñar filosofía no consiste en memorizar los nombres de pensadores o repetir frases
de otros sin sentido, filosofar es el objetivo, puesto que, al enseñarlo, el estudiante va a
poder generar elementos que le permiten comprender mejor el mundo y el pensamiento
humano. Esta, se puede trabajar en el aula a partir del planteamiento de dilemas morales,
a través de diálogos reflexivos, la lectura de textos de toda índole y su análisis, los juegos
de roles, el estudio de casos, entre otras maneras.
Enseñar a filosofar en el aula, trae muchas ventajas, entre las que se encuentran:
Permite indagar quienes somos, Desarrolla el hábito de pensar, ya sea de forma
individual o con otras personas, Lleva a escuchar al otro. Permite desarrollar habilidades
dialógicas reflexivas. Lleva a la pausa para la reflexión, Fortalece la inteligencia
emocional, Desarrolla el pensamiento hipotético, crítico y lógico, Genera mecanismos de
argumentación, Despierta la curiosidad por las cosas que ocurren y el porqué, Desarrolla
la capacidad de cuestionar la veracidad de los hechos y las afirmaciones, Mejora el
vocabulario, la redacción y la forma de expresar ideas en general.
Es evidente entonces que enseñar filosofía, o mejor enseñar a filosofar a nuestro niños y
jóvenes, es vital para la vida, no es una tarea compleja como se creía y si es una manera
de llevarlos a comprender el mundo en el que deben vivir y con el que tienen que
interactuar.
A pesar de las diferencias entre los dispositivos pedagógicos, el proceso de aprendizaje
de la filosofía en la educación parece ser relativamente idéntico en su esencia,
independientemente de la edad del aprendiz-filósofo. Esta actividad toma una coloración
particular según se trate de un niño pequeño, que ve en el despertar de su pensamiento
reflexivo arraigado en la sensibilidad y su imaginación, de un adolescente, que aborda su
crisis de identidad, o incluso de un adulto.
El adolescente, individuo que se cuestiona sin querer, que se opone para afirmarse y
autoasegurarse, para apagar el incendio de su cuestionamiento. Esta evolución-
revolución del individuo en esta fase de su desarrollo tiene consecuencias significativas
que hay que tener en cuenta en el ámbito de la educación.
Si pretendemos que de nuestros cursos de filosofía salgan personas críticas, capaces de
cuestionar la legitimidad de una argumentación, la naturalidad de lo que les es presentado
como obvio o la mera interpretación de un hecho, debemos situar el "¿para qué sirve la
filosofía?" en clave filosófica. Esta actitud reconduce la pregunta sobre si misma y la aleja
de compromisos utilitarios oportunistas. La filosofía prestará un servicio, pero sin tener
predeterminados sus fines, a diferencia del "servir" usual. Una filosofía que sirve es una
filosofía que juzga los fines que ocasionalmente la puedan orientar, y, paralelamente,
mantiene una tensión constante sobre todo condicionamiento externo.
Como resultados de este complejo modo de aproximación a la realidad surgen núcleos o
ejes de sentido en relación con los que se ha levantado una relevante reflexión
pedagógica y educativa; es así como el ser docente, la relación de los sujetos, hombres
y mujeres, enseñanzas y aprendizajes, con el saber enseñado, a la luz del relato de la
experiencia vivida, constituye la fuente de un variado y complejo abanico de aspectos,
muchos de ellos no contemplados, como la creatividad al enseñar filosofía o la autoridad
docente, que posibilitan una también compleja reflexión en torno al alucinante y
fundamental problema de la enseñanza de la filosofía en la escuela secundaria, la
cuestión acerca de su sentido. Solemos escuchar que la filosofía es entendida como
reflexión compartida, como auto-reflexión. Porque el conocimiento no es de uno solo y
para uno solo: compartimos, tenemos en común, colaboramos, aprendemos unos de
otros. Esa idea socializadora del conocimiento favorecería esa capacidad de reflexión en
las aulas que revertiría en cada una de las asignaturas. En todos los currículums y
materias se habla de una cantidad de conceptos abstractos que no sabes si los niños han
captado o no. Y que la escuela va demasiado rápido, No creo que sea cuestión de rapidez
o lentitud. Ha habido estos últimos tiempos la idea de la pedagogía lenta, de no correr
tanto. El deseo de conocer no tiene límites de velocidad. Hay cosas que a los
adolescentes les interesan con pasión y tienen una prisa tremenda por alcanzarlas. Y
puede haber otros conceptos que a los adultos les importan más y a ellos les interesan
menos y van más lentos. Debe ir de la mano de la capacidad de estimular, atraer ciertos
conocimientos. Todos hemos tenido esta maestra que nos ha dado la posibilidad de ir
más allá de lo académico.
La educación se establece como un agente fuerte que propone cambios en la sociedad,
y se nota la relación mutua que existe entre ellos. Frente a las transformaciones derivadas
del mundo contemporáneo, donde se requiere que el trabajador tenga un nuevo perfil
para el trabajo, el hombre debe tener habilidades polivalentes y flexibles, además de
poder pensar y aprender constantemente, para seguir la dinámica del trabajo. mercado.
De esta forma, la educación pasa a tener un papel primordial en la mejora de
conocimientos y cualidades, para que el hombre pueda ejercer su parte social de forma
consciente y crítica. Así, la educación debe articularse con el objetivo de formar
ciudadanos conscientes de sus derechos y deberes sociales, así como preparados para
realizar su trabajo de manera ética y comprometida.
Hay un momento en esa primera expresión en el que aparece alguno de esos conceptos
filosóficos como el bien, el mal, la belleza, la justicia, etc. Ahí la mano del maestro empuja
lo que podría ser una simple conversación en un diálogo filosófico. Empezamos, a partir
de ciertos ejercicios que están en los manuales, a trabajar esos aspectos en contenido y
forma más filosóficos de manera un poco socrática. El maestro no da la solución final,
son los propios alumnos los que van desentrañando el sentido de estas situaciones que
han experimentado. No hablamos de abstracciones, sino de situaciones que los niños
pueden haber vivido. Aprenden unos de otros. Unos son más espontáneos, otros más
reflexivos.
El profesor de esta asignatura se enfrenta a varios retos, nada desdeñables: no
solamente debe cumplir los objetivos mencionados; también ha de saber desarrollar los
contenidos exigidos de forma que sus alumnos alcancen cierta autonomía para el estudio
y sepan distinguir qué escuelas se guían por planteamientos verdaderos y cuáles no. Ha
de inculcarles unas pautas que sirvan de guía al estudiante durante su vida.
La situación invita a plantear preguntas que pocas veces se formulan explícitamente y
que remiten a un debate que se halla pendiente: ¿Qué propósitos debe perseguir la
enseñanza de la filosofía en la escuela secundaria? ¿Deberán ser los mismos en distintos
establecimientos? ¿Puede limitarse a integrar un área de formación ética y ciudadanía?
¿Debe existir como una asignatura autónoma? ¿Qué contenidos seleccionar? ¿Qué
organización darles? ¿Qué estrategias de enseñanza y qué recursos emplear?
Precisamente, es necesario que la enseñanza de la filosofía sea una práctica filosófica
orientada a la ruptura con paradigmas y dualismos que coartan la libertad del individuo.
El aprendizaje del filosofar se puede encaminar desde diferentes perspectivas, articular
campos disciplinares o asumir la filosofía como un área del conocimiento eminentemente
pedagógica. Es necesario reconocer que la enseñanza de la filosofía y la actividad
filosófica guardan principios inseparables que se remontan a los orígenes de la filosofía
misma, como también se debe tomar distancia de ella y auscultar formas de
pensamientos emergentes.
Aprenden a tener ideas propias, a que no todo el mundo tiene las mismas. Incluso el que
no tiene una idea sobre si esta figura es bonita o no, cuando los demás exponen
argumentos esa persona puede hacerse una idea propia. Aprenden también por las
ganas de interactuar a usar esas habilidades que se dan en todas las materias, pero
ninguna trata específicamente: hablar, razonar, etc. Ellos saben cuándo establecer
analogías de conceptos difíciles. A los niños les puedes preguntar qué es ser feliz, pero
es complicado.
Sobre el alumno. El adolescente no es un filósofo. Solo que la etapa psicológica que
atraviesa lo predispone a cierto tipo de consciencia que, cuando es correctamente
cultivada, produce muy positivos frutos teóricos. Sobre el profesor. Dentro de las
cualidades que tiene un profesor están la necesidad de filosofar, a través de la reflexión
crítica, la enseñanza científica, el cultivo del intelecto, la motivación, la apertura y la
autenticidad a la docencia.
Tratándose de la enseñanza secundaria la didáctica se concentra en el alumno y hace
énfasis en la historia de la filosofía, abordando tres perspectivas distintas: del proceso
socio-cultural de los pueblos, del sentido del pensamiento de los grandes representantes
de la filosofía y de la adquisición de consciencia sobre la dinámica histórica del filosofar.
Las disciplinas filosóficas son aquellas que abordan problemas de cierta unidad
sistemática. Por ejemplo, entre ellas se encuentran: la ética, la epistemología, la lógica,
la antropología, la psicología y la estética.
La filosofía tiene una evidente voluntad de método, en cuanto éste implica una norma que
garantiza la consecución de los fines del conocimiento; pero cómo saber en acto (…). En
cierto modo puede decirse que hay un método empleado por cada filósofo. El proceso
educativo, por tanto, no debe ser analizado y entendido para fragmentarse de la
concepción impuesta para cualquier lugar y tiempo, ya que debe entenderse como una
práctica social con relaciones históricas. Es, por tanto, un fenómeno social que se adapta
a cada tipo de concepción, cultural, es decir, es el proceso educativo actual el que
determina los objetivos a alcanzar según las ideologías que dominan una sociedad
determinada.
La educación se desarrolla a partir de un paradigma, cuya intención es reproducir los
aspectos políticos, económicos y sociales de una sociedad determinada. En esta
perspectiva, a partir del avance evolutivo del sistema capitalista en diferentes períodos,
es evidente que el fenómeno educativo se ha utilizado para estructurar ideológicamente
el sistema, estructurando todo el entorno con el fin de brindar elementos productivos y
recursos para el desarrollo del capital.
Así, la filosofía forma parte del contexto de la capacidad humana de pensar y generar un
carácter crítico que apunta a la construcción de una sociedad constructiva y que busca
la libertad de expresión, construyendo seres pensantes a partir de una problemática que
analiza factores, sin siquiera un tipo del prejuicio, como factor arraigado en nuestra
sociedad.
La educación es un agente que tiene un gran impacto en la sociedad; es una opinión
consensuada que promueve cambios significativos. Con ello, es posible afirmar que la
educación debe liberarse de los paradigmas impuestos por los grupos sociales actuales
que actúan con la única intención de fortalecer y ampliar su capital, aunque para ello
utilicen herramientas educativas alienantes para tomar a los individuos y hacerlos
dependientes. Del mismo modo, la educación y la sociedad son interdependientes en
términos de progreso; uno avanzará sólo como avanza el otro. Los defensores de la
revolución educativa dicen que, con un mayor acceso al conocimiento y la disponibilidad
de recursos para ello, la población tendría más elementos para tomar mejores decisiones
y reconocer críticamente la realidad que nos rodea.
Así, la educación gira en torno a los estudiantes. Aunque la escuela no es el único agente
responsable de la educación moral y ética de los ciudadanos, tiene gran parte de la
responsabilidad. Por otro lado, faltan reflexiones que aborden las raíces históricas de
estos problemas, y ayuden en las posibles soluciones.
Los programas de Formación Cívica y Ética de secundaria expresan los principios
históricamente establecidos en el Artículo Tercero Constitucional, los cuales plantean la
necesidad de formar en los valores requeridos para a ciudadanía democrática. Además,
incluyen temas dedicados a promover la reflexión ética a través de situaciones y
problemas significativos para los adolescentes, con la finalidad de contribuir al desarrollo
de la personalidad moral.
Es así como el enfoque de la asignatura de Formación Cívica y Ética en la educación
secundaria propone que los alumnos de este nivel: Desarrollen su capacidad de análisis
y discusión necesaria para tomar decisiones personales y colectivas que contribuyan al
mejoramiento de su desempeño en la sociedad. Se busca que los estudiantes aprendan
a considerar y asumir su entorno social como un ambiente propicio para el ejercicio de
actitudes comunitarias y cívicas. Los contenidos de la asignatura se organizan en tres g
andes rubros: 1) Naturaleza humana y valores; 2) Problemática y posibilidades de los
adolescentes jóvenes; 3) Organización social, democracia, participación ciudadana y
forma de gobierno en México. En el primero se pretende que el alumno conozca y
reconozca aquello que le caracteriza como ser humano, las capacidades y características
que tenemos los seres humanos y que es preciso conocer para aprovecharlas mejor tanto
en beneficio propio como de los demás. En el segundo rubro se trabaja sobre la
adolescencia como una etapa que implica retos, responsabilidades y riesgos; se abordan
temas relacionados con trabajo, estudio, sexualidad, esparcimiento, prevención de
adicciones, entre otros. En el tercer rubro se estudia a la sociedad como el resultado
histórico de formas de convivencia; ismo, se estudian formas concretas de organización
social y política de nuestro país, haciendo especial énfasis en la participación que los
jóvenes deben tener en ella. El trabajo con esta asignatura demanda que los futuros
docentes adquieran los conocimientos, las habilidades y la sensibilidad necesarios para
propiciar en los adolescentes la formación cívica y ética, por ello se ende que los futuros
maestros de Telesecundaria:
Comprendan los aspectos centrales de la formación cívica y ética que se abordan en la
educación secundaria: Conozcan los contenidos de la asignatura de Formación cívica y
Ética, Se familiaricen y apliquen algunas de las estrategias recursos para el desarrollo de
los contenidos de Formación Cívica y Ética y reflexionen sobre los retos que plantea al
profesor trabajar de acuerdo con el enfoque para su enseñanza.
En resumen, la filosofía de la educación tiene como objetivo primordial esclarecer los
conocimientos educativos, priorizando las teorías pedagógicas, a través de análisis
dialécticos, lógicos y retóricos. Estos, en el caso de la lógica, se basan en herramientas
constituidas para realizar verificaciones de enunciados que se relacionan con la verdad.
Estos elementos argumentativos deben ser examinados para obtener la comprensión y
el desarrollo de teorías relacionadas con el campo educativo. La filosofía de la educación
es una disciplina de suma importancia en la actualidad y su aplicación es sin duda eficaz
como herramienta para abordar la problemática humana, sus efectos y causas.
Descubrimos que los temas relacionados con la educación no se pueden articular sin la
presencia de la filosofía. Desde los inicios de la formación de la unidad social, ambos han
sido discutidos y vividos como sujetos coherentes e incluidos en la perspectiva docente,
con varias ideas guiadas por los primeros filósofos y perpetuadas con el fin de desarrollar
el sentido crítico del alumno y hacerlo capaz de ejercitar el sentido argumentativo y
desarrollar el autoconocimiento y la reflexión.
Es necesario comprender a los filósofos y sus proposiciones, para que se acerque a una
nueva comprensión de la realidad. Esta comprensión de lo real es primordial para el
medio ambiente, porque en la sociedad hay una búsqueda asidua de aquellos capaces
de marcar la diferencia. Los problemas de la enseñanza de la filosofía tienen un
trasfondo, no solamente de elección de paradigmas, sino también de la influencia de
decisiones políticas. Es decir, la ciencia y la técnica, por decisión, desplazan el ejercicio
filosófico. Ocurre algo similar a la época medieval que implica que la filosofía queda
subordinada a otros intereses. Este problema debe analizarse también en el contexto
universitario donde sucede lo mismo, pues la filosofía queda relegada al marco de las
ciencias humanas. Queda en un segundo plano respecto a otras disciplinas. Derivado de
ello hay que revisar los problemas que acarrea para el profesor una enseñanza filosófica
o del filosofar.
La convivencia en una sociedad democrática y plural plantea a sus integrantes el
desarrollo de un conjunto de conocimientos, habilidades, valores y actitudes, orientados
a la participación responsable y al mejoramiento de las relaciones entre las personas y
las instituciones. Estos rasgos forman parte del conjunto de saberes básicos que
corresponde a la educación básica formar en los alumnos y que en la educación
secundaria tienen características específicas. La asignatura de Formación Cívica y Ética
de la escuela secundaria pretende que los alumnos se reconozcan como integrantes de
una sociedad dentro de la cual tienen derechos y responsabilidades para su vida personal
y para la participación colectiva. Por ello, es fundamental que el profesor de educación
secundaria desarrolle, en su formación inicial, los conocimientos, habilidades y actitudes
básicas para propiciar una formación cívica y ética basada en los contenidos en la
asignatura, como un componente constante de su práctica docente en el aula y la
escuela. En virtud de las condiciones y rasgos de las escuelas telesecundaria es preciso
reconocer que los profesores de esta modalidad tienen la posibilidad de un mayor
acercamiento a sus alumnos que requiere aprovecharse para generar relaciones y
prácticas congruentes con la orientación de este campo de formación. Así, podemos
conceptualizar la filosofía de la educación como un conjunto de ideas que define cómo
es la educación y qué importancia tiene no solo en el contexto escolar, sino también para
la vida social, haciéndonos capaces de desarrollar conocimientos, pensamiento y
habilidades de conocimiento. actitudes frente a los hechos que nos rodean y siguen
arraigados en la sociedad. Por ello, la filosofía busca formar ciudadanos más críticos que
sepan analizar los hechos con capacidad de comprender la realidad y que desempeñen
sus roles como agentes de la sociedad, proponiendo soluciones a los desafíos que se
encuentran en un mundo globalizado y saturado de información.
Por lo que puedo concluir que educar en valores significa extender el alcance de la
educación de manera que no se limite a la enseñanza y el aprendizaje de materias,
habilidades y temarios, planteándose metas relacionados con el ámbito moral y el
civismo, con objetivo final de formar ciudadanos responsables. A través de la educación
valores se intenta potenciar y afianzar una cultura y una forma de ser y comportarse
basadas en el respeto a los demás, la inclusión y las ideas democráticas y solidarias. En
el entorno actual, caracterizado por la complejidad social y la globalización económica y
cultura, educar en valores se perfila como una cuestión imprescindible para formar
ciudadanos que sean capaces de asumir los nuevos retos y comprometerse activamente,
jugando un papel activo y eficaz en la construcción de un mundo mucho más justo,
inclusivo, equitativo e intercultural.
La educación a través de los valores es una forma de aprendizaje relacionada con la
moral, la ética, la empatía y el respeto a los demás. Un valor es una cualidad o conjunto
de cualidades por las que una persona es apreciada. Este tipo de educación consiste en
educar a niños y niñas para que aprendan a dar valor a algunas conductas y
comportamientos. En un sentido más amplio, significa ampliar el alcance de la educación,
de manera que esta no se limite solo a la enseñanza y aprendizaje de materias,
temarios... sino que se plantee metas relacionadas con el ámbito moral y el civismo, con
el fin de formar ciudadanos/as responsables.
BIBLIOGRAFÍA
Meece, Judith (2000), “Desarrollo cognoscitivo: las teorías de Piaget y de Vygotsky”
y “Desarrollo cognoscitivo: las teorías del procesamiento de la información y las
teorías de la inteligencia”, en Desarrollo del niño y del adolescente. Compendio para
educadores, México, McGraw-Hill Interamericana/SEP (Biblioteca para la actualización
del maestro), pp. 99- 143 y 145-198
SEP (2011). Plan de Estudios 2011. Educación básica. México. SEP
Tünnermann Bernheim, Carlos (2008). Panorama general sobre la filosofía de la
educación. Managua. Editorial Hispamer.
UNESCO (2011). La Filosofía, una escuela de la libertad. Enseñanza de la filosofía
y aprendizaje del filosofar: la situación actual y las perspectivas para el futuro.
México, D.F. UNESCO