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Modulo 1

El documento presenta un curso sobre reclamos por accidentes de tránsito, abarcando cuatro módulos. El Módulo I introduce conceptos como la definición de accidente de tránsito, las causas y factores involucrados, y la responsabilidad contractual y extracontractual. Analiza casos jurisprudenciales y examina el contrato de transporte. El Módulo II cubre otros tipos de accidentes como ferroviarios, con bicicleta, motocicleta y en subterráneo. El Módulo III se enfoca en la cuantificación

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Temas abordados

  • causalidad de accidentes,
  • gastos médicos,
  • factores humanos,
  • accidentes con motocicletas,
  • reparación del automotor,
  • condiciones medioambientales,
  • daño moral,
  • prueba pericial,
  • reparación de daños,
  • seguro de responsabilidad civi…
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Modulo 1

El documento presenta un curso sobre reclamos por accidentes de tránsito, abarcando cuatro módulos. El Módulo I introduce conceptos como la definición de accidente de tránsito, las causas y factores involucrados, y la responsabilidad contractual y extracontractual. Analiza casos jurisprudenciales y examina el contrato de transporte. El Módulo II cubre otros tipos de accidentes como ferroviarios, con bicicleta, motocicleta y en subterráneo. El Módulo III se enfoca en la cuantificación

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  • causalidad de accidentes,
  • gastos médicos,
  • factores humanos,
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  • reparación del automotor,
  • condiciones medioambientales,
  • daño moral,
  • prueba pericial,
  • reparación de daños,
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CURSO DE ACCIDENTES DE TRÁNSITO EN EL CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL

Programa del Curso de Reclamos por Accidentes de tránsito.

MÓDULO N°I
ASPECTOS FUNDAMENTALES
Accidente de tránsito: definición
Causalidad de los accidentes de tránsito. Enumeración.
Causas básicas generadoras de accidentes
Factores humanos relacionados directamente con el conductor
Factores humanos externos relacionados con otros conductores y peatones imprudentes
Factores humanos externos relacionados con el factor mecánico y la logística
Otras causas básicas o reales generadoras de accidentes
Factor humano relacionado con la administración u operación
Condiciones medioambientales o de la vía
Falta de control y fiscalización del Estado
RESPONSABILIDAD
Consideraciones generales
Posición de la doctrina respecto de la responsabilidad contractual y extracontractual
Responsabilidad contractual
JURISPRUDENCIA
Análisis del caso de la CSJN, "Bianchi, Isabel del Carmen Pereyra de c/ Buenos Aires, Provincia de y Camino del
Atlántico S.A. y/o quien pueda resultar dueño y/o guardián de los animales causantes del accidente s/ Daños y
perjuicios" y su acumulado "Martínez Lamas, Manuel c/ Buenos Aires, Provincia de y otros s/ Daños y
perjuicios"
Otros casos.
Responsabilidad extracontractual
JURISPRUDENCIA
caso de la CSJN, "Aguilar, Patricia Marcela c/ Rey, Héctor y otra (Provincia de Buenos Aires) s/ daños y
perjuicios
Otros casos
Diferencias entre la responsabilidad contractual y extracontractual
Casos en los que puede haber confusión sobre la existencia de responsabilidad contractual o extracontractual
JURISPRUDENCIA
CONTRATO DE TRANSPORTE
Función económica
Clasificación del transporte
Intervinientes en el Contrato de Transporte
Características del Contrato de Transporte
Forma y prueba del contrato
Efectos del Contrato de Transporte:
Derechos y obligaciones del cargador
Derechos y obligaciones del porteador
Obligaciones del consignatario
Responsabilidad del transportista en el transporte de carga
Responsabilidad del transportista en el transporte de personas
Régimen jurídico
Modelo de Contrato de Transporte de Cosas
JURISPRUDENCIA
TRANSPORTE BENEVOLO
Concepto
Accidente de tránsito y transporte benévolo
Naturaleza jurídica
JURISPRUDENCIA
MÓDULO N°II
OTROS TIPOS DE ACCIDENTES
Accidentes ferroviarios:
Obligaciones referentes al transporte de pasajeros
Respecto a los pasajeros
Respecto de terceros no transportados
Análisis del caso "U. M. H. c/Transportes Metropolitanos Gral. Roca"
JURISPRUDENCIA
CASOS PRACTICOS
Accidente con bicicleta:
Choque entre automóviles y bicicletas
Doctrina judicial de la Suprema Corte
JURISPRUDENCIA
CASOS PRACTICOS
Accidente con motocicleta:
JURISPRUDENCIA
CASOS PRACTICOS.
Accidente en subterráneo:
caso de la CSJN, "Ledesma, María Leonor c/ Metrovías S.A."
caso "Haiat, Elsa Lilia c/ Metrovías S.A. s/ daños y perjuicios"
Otros casos
REPARACION DE LOS DAÑOS
Reparación del automotor
Privación del uso del automotor
Desvalorización del rodado
JURISPRUDENCIA
caso "Aberastain, Ezequiel Pablo c/Pliechuk, Jorge y otro s/Daños y perjuicios."
Otros casos
Lucro cesante
"Daño actual", "Daño futuro", con relación al daño emergente y al lucro cesante
Definición de daño emergente y de lucro cesante
Lucro cesante actual y lucro cesante futuro
Interpretación legal
Requisitos
Determinación
Régimen legal
Lucro cesante de la persona fallecida
Lucro cesante del damnificado indirecto
JURISPRUDENCIA
Gastos médicos. Pautas para su cuantificación
a) Intervención quirúrgica
b) Gastos de farmacia
c) Medidas cautelares
d) Facultades discrecionales del juez
e) Gastos de traslado
í) Gastos futuros
g) Daños y perjuicios
h) Gastos de sepelio
CASO PRACTICO
Aplicación del art.1113 en los accidentes de tránsito
JURISPRUDENCIA
Caso "Altamirano María Gloria c/Muñoz Oscar Alfredo s/ Daños y Peijuicios"
Otros casos
Aplicación de la tasa activa para actualizar las indemnizaciones por daños y perjuicios. Plenario "Samudio"
Síntesis del plenario "Samudio..."
MÓDULO N°III
CUANTIFICACION ECONOMICA DEL DAÑO
Principios generales
Conceptualización de la cuantíificación
Incapacidad sobreviniente
Criterios para su cuantificación
JURISPRUDENCIA
CASOS PRACTICOS
Daño estético
a) Concepto de daño estético
b) Generalidades
c) Clasificación
d) Valoración del daño estético
1) Métodos de valoración del daño estético
Método descriptivo
Métodos cualitativos
Método cuantitativo
2) Valoración patrimonial y extrapatrimonial del daño estético
2.1) Valoración del daño patrimonial
2.2) Valoración del daño extrapatrimonial
JURISPRUDENCIA
Daño psicológico
a) Introducción
b) Conceptualización
c) Tipos de resarcimiento
d) Datos que interesan al juez
JURISPRUDENCIA
caso "Avalos, Alejandra Noemí c/ Trenes de Buenos Aires S.A. s/ daños y perjuicios''
Otros fallos
CASOS PRACTICOS
Daño moral
a) Generalidades
b) Conceptualización
c) Definición según la jurisprudencia
d) El daño moral en el ámbito contractual y extracontractual
e) El daño moral resarcible: tesis afirmativas y negatoriai
f) Personas jurídicas: ¿Son pasibles de daño moral?
g) Cuantificación del daño moral
1) Generalidades
2) Determinación jurisprudencial de la.cuantificación
h) Legitimación activa
i) Legitimado indirecto
JURISPRUDENCIA
PLENARIO Daño Moral. "Amarante, Marta Inés c/ Reus, Hugo Ernesto s/Daños y Perjuicios"
Otros casos
CASOS PRACTICOS
Pérdida de chance
a) Introducción
b) Conceptualización
c) Cuantificación de la pérdida de chance
d) Indemnización por pérdida de chance
JURISPRUDENCIA
Valor de la vida humana. Fallecimiento
a) Cuantificación
b) Formas para su cuantificación
c) Cálculos actuariales
JURISPRUDENCIA
CASOS PRACTICOS

MEDIOS PROBATORIOS EN LOS ACCIDENTES DE TRANSITO


Prueba pericial en los accidentes de tránsito
¿Quiénes están capacitados para realizar una pericia?
Interpretación del perito
Verificaciones
Datos a tener en cuenta para la reconstrucción de un accidente
Hora del accidente
Fechas del accidente y de la inspección policial
Croquis y planimetrías
Características de las calzadas
Condiciones climáticas
Fotografías de los rodados y del entorno del lugar del impacto
Pericias mecánicas
Pericias médicas
Declaraciones testimoniales
Informes policiales
Choques en intersecciones
Choques frontales
Embestimiento de peatones
Choques traseros
Choques entre motocicletas y automóviles
Choques durante horas nocturnas
Dictamen pericial:
b) La calidad en el dictamen pericial
1) La calidad de la encomienda
2) La calidad de la información
3) La calidad del perito
Valoración judicial de la pericia en los accidentes de tránsito
Pericia accidentológica
El perito en los accidentes de tránsito
Determinación de la dinámica o mecánica del hecho
Apreciación del dictamen
El juez frente al proceso de daños en accidentes de tránsito
La cuestión de los hechos
La importancia de la pericia accidentológica
JURISPRUDENCIA
Aspectos jurisprudenciales de la prueba en los accidentes de tránsito en la provincia de Bs. As

MÓDULO N° IV
EL SEGURO
Obligatoriedad del seguro de responsabilidad civil hacia terceros en los automotores y eventual
responsabilidad del Estado por la carencia del seguro
a) Disposiciones normativas nacionales
b) Aspectos jurídicos subyacentes en el sistema vigente de seguro obligatorio de responsabilidad civil en
automotores
c) Responsabilidad eventual del Estado ante supuestos de carencia de seguro obligatorio de responsabilidad
civil
d) Fondo de Garantía para cubrir la eventual responsabilidad del Estado
Importancia del seguro de automotores
Tipos de cobertura:
Cobertura de responsabilidad civil
Cobertura de accidente, incendio y robo
Cobertura con franquicia
Monto de la suma asegurada
Beneficios adicionales
JURISPRUDENCIA
Oponibilidad de la franquicia en los contratos de seguros,
Plenario "Obarrio"
Posición de la Corte Suprema sobre la franquicia pactada entre asegurado y asegurador
Caso de la CSJN "Nieto, Nicolasa del Valle c/ La Cabaña S.A. y otros"
Caso de la CSJN "Cuello, Patricia Dorotea c/ Lucena, Pedro Antonio"
Caso de la CSJN "Villarreal, Daniel c/ Fernández Daniel s/ recurso de hecho"
Caso de la CSJN "Gauna, Agustín y su acumulado c/ La Economía Comercial S.A. de Seguros Generales y otro"
Caso de la CSJN "Obarrio, María Pía c/ Microómnibus Norte S.A. y otros"
Otros casos
Posición de la SCBA en el caso "Romeggio Belkis, Amanda contra Alí, Claudio y otro. Daños y perjuicios; Acum.
Gaona, Isolina contra Alí, Claudio M. y otro. Daños y peijuicios; Acum.
Alfonso, Orlando Ramón contra Alí, Claudio Marcelo y otro. Daños y perjuicios; Acum.
Galarza, Stella Maris contra Alí, Claudio M. y otro. Daños y peijuicios; Acum
Valdez, Francisco Fabián, y otro contra Alí, Claudio y otro. Daños y perjuicios"
Aspectos jurisprudenciales en la provincia de Buenos Aires sobre el contrato de seguro
en la reparación de daños.

PLAZO DE PRESCRIPCIÓN EN LAS ACCIONES DE DAÑOS Y PERJUICIOS


Plenario "Saez González, Julia del Carmen c/Astrada, Armando Valentín y otros s/ daños y perjuicios (Acc.
Tráns. c/ Les. o Muerte)", CNCiv. -en pleno- 12/3/2012

PARTE PRACTICA
Modelos de escritos. Inicia demanda por daños y perjuicios
Modelo de demanda por daños y perjuicios, determinados
Demanda indemnización por accidente de tránsito
Modelo de demanda en la provincia de Buenos Aires por accidente de tránsito
Promueve querella
Oficio de levantamiento de embargo de automotor
Reclamo a aseguradora
DEROGACIÓN DE LA OBLIGATORIEDAD BE LOS FALLOS PLEHARIOS
Mención de la ley 26.853 en una sentencia sobre daños y perjuicios.

*Todos los temas contienen jurisprudencia aplicable.

MÓDULO I

INTRODUCCIÓN
Un accidente de tránsito es un suceso (o encadenamiento de sucesos) inesperado, impremeditado, e
indeseado, generalmente de consecuencias desagradables: lesiones a las personas y/o daños a las
cosas.
En los accidentes de tránsito, habitualmente, el suceso es la coincidencia témporo-espacial de dos
objetos y/o cuerpos.
Definido de esta manera, un accidente es una situación dinámica que implica un encadenamiento de
circunstancias y sucesos que culminan en él.
Este encadenamiento no significa que esté predeterminada la ocurrencia inexorable del accidente,
aunque sí que la repetición idéntica de todas las circunstancias y procesos producirá idénticos
resultados. Sin embargo, la variación de alguna de las circunstancias o sucesos aludidos, en el
entorno de inmediatez del accidente, lo habría modificado, e inclusive podría haberlo evitado.
A los efectos, entonces, de la reconstrucción o del análisis del accidente, sólo es necesario estudiar
un intervalo témporo- espacial acotado en el entorno mismo.
Es decir, a los efectos accidentológicos, no es importante determinar si el conductor de un móvil
accidentado retrasó el comienzo de su viaje (lo que hizo que estuviese en el sitio del accidente en el
instante de éste), por haber estado tomando unas copas, sino si en instantes previos al accidente su
aptitud para reaccionar adecuadamente estuvo afectada por el alcohol.
El entorno témporo-espacial del accidente está en primera instancia, y a los efectos de su análisis y
reconstrucción, limitado: previamente por los instantes-sitios desde donde los protagonistas
tuvieron la primera oportunidad de percibir el riesgo y luego del accidente por los instantes-sitios
donde se alcanzó la situación de reposo o estabilidad.
En un proceso ulterior puede ser necesario ampliar los límites; por ejemplo: hacia atrás, buscando
fallas mecánicas o humanas previas, y hacia delante, para saber si previo al registro de los indicios
éstos fueron modificados y de qué manera.

DEFINICIÓN DE ACCIDENTE DE TRÁNSITO


Se define el término accidente como “hecho que cause daño a persona, a material o a cosas causado
por la acción de un vehículo, animal de tiro o silla”.*

* Cfr. art. 4° del reglamento general de tránsito para los caminos y calles de la República
Argentina, aprobado por decr. 12.689/45 y ratificado por ley 13.893 (B.O., 5/12/49); art. 5o, ley
5800, Cód. Tránsito Pcia. de Bs. As.

La actual ley 24.449, en el capítulo V, art. 64, dice: “Se considera accidente de tránsito todo hecho
que produzca daño en personas o cosas como consecuencia de la circulación”.
Frecuentemente se equipara en este tipo de eventos perjudiciales las voces “accidentes de tránsito”
y “accidentes de automotores”, a pesar de que, como dice Brebbia, ambas expresiones no son
coincidentes, pues el accidente de automotor puede ocurrir en un lugar no librado al tránsito de
vehículos, como, por ejemplo, en el interior de un inmueble de propiedad parti- i alar, y, por el
contrario, pueden ocurrir accidentes de tránsito en el que no intervengan vehículos motorizados.

LOS ACCIDENTES DE TRÁNSITO EN EL CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL

El Código Civil derogado no contenía normas que regulen la responsabilidad en accidentes de


tránsito. Obviamente no existían al momento de su sanción, pero tampoco fueron incorporadas con
posterioridad.
El Código Civil y Comercial regula los Accidentes de Tránsito en el art. 1769/4 ubicado en la Sección 9a
“Supuestos especiales de responsabilidad”, del Título V: “Otras fuentes de las obligaciones”, Capítulo
I “Responsabilidad civil” establece expresamente que resultan de aplicación las disposiciones
referidas a los daños causados por la intervención de cosas a los accidentes de tránsito.

Normas que se aplican a los accidentes de automotores


Se aplican las reglas de los art. 1757 y las causales de eximición de responsabilidad:
- hecho de la víctima 1729,* 6
- hecho del tercero asimilable al caso fortuito, art. 1731,7
- uso contra la voluntad expresa o presunta del dueño, 1758,8
- caso fortuito extraño al riesgo propio de la cosa, art. 1733, inc. e).9

Art. 1769, CCyC: Accidentes de tránsito. Los artículos referidos a la responsabilidad derivada de la
intervención de cosas se aplican a los daños causados por la circulación de vehículo.

Art 1757, CCyC: Hecho de las cosas y actividades riesgosas. Toda persona responde por el daño
causado por el riesgo o vicio de las cosas, o de las actividades que sean riesgosas o peligrosas por
su naturaleza, por los medios empleados o por las circunstancias de su realización.
La responsabilidad es objetiva. No son eximentes la autorización administrativa para el uso de la
cosa o la realización de la actividad, ni el cumplimiento de las técnicas de prevención.
Art. 1729, CCyC: Hecho del damnificado. La responsabilidad puede ser excluida o limitada por la
incidencia del hecho del damnificado en la producción del daño, excepto que la ley o el contrato
dispongan que debe tratarse de su culpa, de su dolo, o de cualquier otra circunstancia especial.

Art. 1731, CCyC: Hecho de un tercero. Para eximir de responsabilidad, total o parcialmente, el
hecho de un tercero por quien no se debe responder debe reunir los caracteres del caso fortuito.

Art 1758, CCyC: Sujetos responsables. El dueño y el guardián son responsables concurrentes del
daño causado por las cosas. Se considera guardián a quien ejerce, por sí o por terceros, el uso, la
dirección y el control de la cosa, o a quien obtiene un provecho de ella. El dueño y el guardián no
responden si prueban que la cosa fue usada en contra de su voluntad expresa o presunta.
En caso de actividad riesgosa o peligrosa responde quien la realiza, se sirve u obtiene provecho de
ella, por sí o por terceros, excepto lo dispuesto por la legislación especial.

Art. 1733, CCyC: Responsabilidad por caso fortuito o por imposibilidad de cumplimiento. Aunque
ocurra el caso fortuito o la imposibilidad de cumplimiento, el deudor es responsable en los
siguientes casos:
a. si ha asumido el cumplimiento aunque ocurra un caso fortuito o una imposibilidad;
b. si de una disposición legal resulta que no se libera por caso fortuito o por imposibilidad de
cumplimiento;
c. si está en mora, a no ser que ésta sea indiferente para la producción del caso fortuito o de
la imposibilidad de cumplimiento;
d. si el caso fortuito o la imposibilidad de cumplimiento sobrevienen por su culpa;
e. si el caso fortuito y, en su caso, la imposibilidad de cumplimiento que de él resulta,
constituyen una contingencia propia del riesgo de la cosa o la actividad;
f. si está obligado a restituir como consecuencia de un hecho ilícito.

Prueba
El accidente no se presume, y la prueba de la causalidad recae sobre quien la invoca. La prueba de
las eximentes está en cabeza del dueño o guardián.
Toda la elaboración jurisprudencial de la responsabilidad por automotores, bajo la vigencia del
código sustituido, sigue siendo de aplicación.
Jurisprudencia relacionada

Declaración testimonial. Daños y perjuicios-accidente de tránsito

Las primeras declaraciones que se suelen formular luego del acaecimiento del accidente de tránsito
ante las autoridades policiales, deben prevalecer sobre las posteriores y aún las formuladas en el
juicio civil, porque por la fecha en que se realizaron suponen una memoria mejor, en el sentido del
recuerdo de los hechos y una mayor espontaneidad en el declarante.
(CApel., Río Grande, Tierra del Fuego, 30/10/2014, “Morganti, Alberto Guillermo c/ Aguila Vidal,
Hernán Alberto s/ Daños y perjuicios (ordinario)").

Accidente de tránsito. Rubros indemnizatorios. Actualización monetaria

En la cuantificación de los rubros resarcitorios por un accidente de tránsito deben tomarse los
valores más actualizados posibles al momento de la sentencia, como modo de lograr una reparación
integral, valorando la documentación adjuntada con los alcances concretos que correspondan para
cada rubro -ya que mediante dicha prueba se pretende demostrar la entidad del daño a valores
actuales -art. 255 inc. 3ro. y 5to. ap. “a” del Cód.Proc.Civily Comercial de Buenos Aires-.
(CApel.Civ.Com., Azul, Buenos Aires, Sala 01, 07/11/2013, “Iglesias, Graciela Marcelina; Tellería
Víctor Alejandro y Tbllería Barbara Deborah c/ Marquez, Alfredo Alberto s/ Daños y perjuicios”).

Accidente de tránsito. Conducción de vehículo en estado de ebriedad. Prueba pericial. Pericia


química

La prueba pericial bioquímica, referida al estado de ebriedad del conductor, no resulta determinante
cuando el perito se abstiene de contestar sobre las consecuencias o efectos que produce en una
persona manejar en estado de ebriedad y los valores de alcoholemia posibles que informó fueron
suministrados sin conocer datos específicos, que el propio experto aclara que son relevantes -peso,
tiempo entre la ingesta y el momento del hecho.
(CApel.Civ. ComAzul, Buenos Aires, Sala 01, 07/11/2013, “Iglesias, Graciela Marcelina; Téllería Víctor
Alejandro y Tellería Barbara Deborah c/ Marquez, Alfredo Alberto s/ Daños y Perjuicios”).
Sujetos responsables

Son responsables el dueño y el guardián del automotor. Por dueño, en materia de automotores,
debe entenderse al titular inscripto, quien si no efectuó la transferencia deberá haber realizado la
denuncia de venta, o al menos acreditar fehacientemente la transferencia de la guarda.

Jurisprudencia relacionada

Debe responsabilizarse al instructor de manejo codemandado por los daños derivados del accidente
de tránsito que protagonizó junto a su pupilo, pues la responsabilidad del docente surge por la
circunstancia de que el mismo se encuentra también al comando de dicho automotor y es en la
emergencia su guardián.
(CApel.Civ.Com., La Matanza, Buenos Aires Sala 01, 05/11/2012, “Vera, Cristian Nelson s/ Romero,
Sergio Daniel y otros”).

Prescripción de la acción por daños en accidentes de tránsito

Para este supuesto se establece un plazo especial de prescripción de tres años, sea cual fuere la
fuente de la responsabilidad, al haberse unificado los regímenes de responsabilidad civil contractual
y extracontractual.
Comprende todos los daños derivados de la responsabilidad civil, incluidos los reclamos de
consumidores, en este caso dada la modificación introducida por la reforma al art. 50 de la ley
24.240 -que limitó el plazo de prescripción a las sanciones aplicables en ese específico régimen legal-
, en tanto no se afecte el principio general establecido en los arts. 1094 y 1095.
La norma en análisis no indica desde cuándo se computa el plazo -con anterioridad se lo establecía a
partir de la ocurrencia del hecho generador o dañoso-, por lo que quedará librado a la interpretación
que se realice en cada caso concreto, (art. 1717 CCyC).

Art. 1717, CCyC: Antijuridicidad. Cualquier acción u omisión que causa un daño a otro es
antijurídica si no está justificada.
CAUSALIDAD DE LOS ACCIDENTES DE TRÁNSITO.

Enumeración

Es sabido, aunque no tratado y no perfectamente comprendido que el Factor Humano es la causa


principal del 90% de los accidentes de circulación de colectivos interprovinciales. De acuerdo a este
enfoque dicho porcentaje no es atribuible solamente al conductor, sino también a otros importantes
factores.
A continuación, se exponen los factores intervinientes y generadores de accidentes de tránsito, de la
causalidad de los accidentes e incidentes ocurridos en el transporte por ruta y las vías en general.

Causas básicas generadoras de accidentes

Factores humanos relacionados directamente con el conductor


• Inaptitud psicofísica (edad, deterioro orgánico o enfermedad aguda o crónica).
• La fatiga del conductor / la fatiga del copiloto.
• Ingesta de alcohol o ebriedad del conductor.
• Percepción inadecuada del riesgo o de la exposición a riesgo, comprende:
- Subestimación de la velocidad con la que circula,
- Subestimación de la distancia y el tiempo de llegada o de colisión,
- Velocidad inadecuada o exceso de velocidad,
- Disminución de la atención al velocímetro debido a la demanda del entorno.
• Paradigmas erróneos arraigados (sobrestimación de la experiencia, de la pericia, etc.).
• Conducción ofensiva o conducta subestandar. Personalidad inadecuada para la conducción.
• Conducir un vehículo en condición subestandar.
• Desconocimiento de las normas de circulación de vehículos en las vías.
• Adelantamientos peligrosos o imprudencia temeraria del conductor.
• Mobbing (acoso psicológico u hostilidad en el trabajo).
• Trastorno temporal o agudo de personalidad (ansiedad, angustia, hipersensibilidad,
sentimiento de culpa por participación en incidente o accidente previo, etc.).
• Distracciones o instantes de desatención al conducir.
• Motivación inadecuada o la ausencia de ésta.
• Insatisfacción de necesidades básicas, de pertenencia, de logro, etc.
• Clima laboral inadecuado.
• Conflicto interpersonal (con el copiloto, con el administrador, con el cliente, con el jefe).
• Uso del celular al conducir.
• Impericia del conductor.
• Quiebra o deudas impagables.
• Distracciones o instantes de desatención al conducir por estímulo interno o externo o en sus
ideas o pensamientos mientras se conduce.
• Estrés laboral por estándares de trabajo inadecuados
• La pérdida de un ser querido.
• El nacimiento de un hijo.
• Conflictos conyugales
• La infidelidad del conductor
• La infidelidad de la pareja.
• La separación de la pareja.

Jurisprudencia relacionada

Daños y perjuicios. Accidente de tránsito

Corresponde hacer lugar a la indemnización por los daños y perjuicios derivados de un accidente
producido por un camión con acoplado que, al intentar sobrepasar la bicicleta en la que circulaba
una menor, por una arteria en la que no estaba permitida la circulación de camiones, dejó a la
víctima sin el espacio suficiente para argüir transitando sin sobresaltos, motivando la caída de la
bicicleta.
(CApel.Civ.Com., Juran, Buenos Aires, 01/07/2014, “Álvarez, Né- lida Noemí y otro/a c/ Rosales,-Juan
Ricardo y otros s/ daños y perj. uulom. c/les. o muerte”).

Accidente de tránsito. Responsabilidad objetiva

Corresponde confirmar la sentencia que responsabilizó de forma exclusiva a un automovilista por la


muerte de un ciclista con el que colisionó en una calle, pues se tuvo por cierto que asumió la calidad
de embistente, que no guardó la debida distancia respecto de la bicicleta en que circulaba la víctima
ni una velocidad que le permitiera evitar el choque, máxime si no existe elemento probatorio alguno
que acredite lamala maniobra adjudicada al ciclista y el propio conductor admitió que el siniestro
ocurrió un día soleado con buena visibilidad, que divisó el desplazamiento y lo embistió cuando
intentaba sobre-pasarlo sin invadir el otro, lo que evidencia que fue él quien realizó la maniobra
imprudente.
(CApel.Civ.Com. (Mar del Plata), Mar del Plata, Buenos Aires, Sala 02, 01/10/2013, “Nintzel, Sergio
Fabián y Otros c/ García, Alejandro Ángel s/ Daños y perjuicios”).

Responsabilidad del conductor embistente

“Antonio Pérez promovió la presente acción contra Gabriel Néstor Salgado y sucesores de José
Ramón López y Cía. por cobro de la cantidad de $ 59.000, con más sus intereses y las costas del
proceso, en concepto de los daños y perjuicios que dice haber sufrido a raíz de un accidente de
tránsito que habría sufrido el 16 de junio de 1999, aproximadamente a las 09:30 horas, cuando en su
condición de peatón se encontraba realizando tareas de limpieza en la vía pública para la empresa
“Solurban S.A.”, más precisamente en la intersección de las calles Juan Agustín García y Artigas, y
sobre la senda peatonal de la primera, sintió un fuerte golpe en la cadera, cayendo sobre el carro de
limpieza y luego al piso. Así, pudo observar que el golpe se lo produjo un camión repartidor de soda,
el cual venía circulando por la calle Artigas, el que no obstante la luz roja del semáforo continuó su
marcha y para tratar de evitar embestir a un colectivo de la línea 135, interno 958 que circulaba por
la calle García habilitado por el semáforo, volanteó hacia su izquierda, ingresando en la contramano
y a raíz de ello lo embistió.”
“Discrepo con el juzgador acerca de que para tener por acreditada la existencia del hecho resulte
indispensable que hubiese existido contacto directo entre el camión F350 y el actor. La ley no exige
ese presupuesto para hacer aplicable el segundo párrafo, segundo apartado del art. 1113 del Cód.
Civil.”
“En el caso de autos la propia demandada no sólo no negó la existencia del hecho sino que
reconoció expresamente que, a raíz de habérsele roto los frenos, el camión embistió a un colectivo
de la línea 135 que estaba cruzando la intersección de las calles García y Artigas con luz a su favor y,
además, admitió que, con posterioridad y antes de detenerse, habría rozado al carrito de limpieza
que llevaba el actor.”
“Ese contacto del camión con el carrito de limpieza se halla también acreditado a través del informe
pericial obrante en la causa penal, en la que el experto en accidentología vial pudo constatar -dos
días después del hecho- que aquél presentaba deformaciones en la parte delantera izquierda y
faltante de su rueda derecha, siendo ellos de reciente data contra cuerpos duros.”
“Por tanto, siendo aplicable la norma antes citada, y toda vez que la accionada no arrimó ningún
elemento probatorio que desvirtúe la presunción legal, es que habré de atribuirle la responsabilidad
a la demandada de las consecuencias dañosas que pudiera haber provocado con su accionar.”
(CNCiu., Sala F, 12/5/2008, Causa libre n° 470.826, (Expte. N° ■19.519/2001), “Pérez, Antonio c/
Salgado, Gabriel Néstor y otros s/ danos y perjuicios", elDial - AA4977).

Factores humanos externos relacionados con otros conductores y peatones imprudentes


• Otros conductores en similares condiciones subestandar.
• Condición peligrosa por accidente no señalizado o advertido a otros conductores.
• Parada peligrosa de conductor curioso en lugar de accidente o incidente.
• Conducción ofensiva de otros usuarios de la vía.
• Piedras abandonadas en la vía por otros conductores.
• Vehículo en la vía por avería no señalizado por el conductor.
• Vehículo en marcha lenta sin señalización o con señalización inadecuada o insuficiente.
• Vía resbaladiza por derrame o caída de material no corregida por el conductor.
• Imprudencia del peatón.
• Ebriedad del peatón.

Jurisprudencia relacionada

Impericia del conductor en el manejo del rodado. Colisión del vehículo contra un árbol

“Sea cual fuere el enfoque que se dé a esta cuestión, la culpa de este codemandado, sea en el
incumplimiento de su deber de transportar sano y salvo al ocasional pasajero, fuere en la comisión
de un hecho ilícito, ha quedado evidenciada mediante la demostración cabal de su impericia en el
manejo, al estrellar el automóvil que conducía en una curva de la Avda. Figueroa Alcorta, bajo los
puentes del ferrocarril frente el Velódromo Municipal, contra un árbol.”
“En cuanto a la omisión de empleo del cinturón de seguridad en cabeza del perjudicado, implica su
propia culpa porque se trata de un hecho de preponderante relevancia causal respecto del resultado
dañoso. Es cierto que el conductor bien pudo exhortar al acompañante a que utilizara dicho medio,
pero esta omisión no tiene la misma trascendencia, pudiendo en todo caso incidir en la mayor o
menor medida de distribución de la responsabilidad. Sin embargo, no puede sustentarse, como se
hace a fs. 675 vta. desorbitando la argumentación, que las lesiones no son consecuencia del choque
sino del incumplimiento del deber de utilizar el cinturón de seguridad, porque sin la primera de las
premisas no habría daño alguno, al igual que no lo habría en la extensión que se produjo sin la
segunda.”
“Así, la responsabilidad compartida frente a antecedentes semejantes ha sido admitida en diferentes
oportunidades, habiéndose decidido que, como es doctrina de la Sala que, mediando pluralidad de
culpas, los agentes tienen que compartir el peso del daño en la proporción en que cada cual
contribuyó a ocasionarlo; que, si no hay diferencia en la incidencia causal de una y otra culpa es
menester graduar la responsabilidad atendiendo a la gravedad de aquéllas, y, si tampoco hubiese en
ello diferencia, la discriminación debe ser paritaria (conf. voto del dicente en c/ 87.089 del 24/4/91,
con cita de Llambías, “Tratado...” “Obligaciones”, t. III, 2a ed., págs. 724 a 728, letras c a f y nota 242,
y de Kemelmajer de Carlucci en Belluscio, op. y loe. cits., págs. 399 y 400, letra e del número 10 y
números 11 y 12), corresponde otorgar al hecho de la víctima el 50% de incidencia causal en el
resultado dañoso (conf. cc. 423.445 del 10/5/05 y 422.603 del 20/3/06, votos del dicente).”
“Indudablemente, la responsabilidad del conductor del vehículo se extiende a la de su dueño, para el
caso, la madre (conf. art. 1113 cit.). En cuanto al progenitor a cuyo nombre no está inscripto el bien,
resta analizar la invocación hecha del art. 1116 del Cód. Civil para eludir la responsabilidad
consagrada por el art. 1114 del mismo. La circunstancia de poseer el menor licencia habilitante para
conducir otorgada por la autoridad administrativa, excluye la configuración de imprudencia del
padre por no oponerse a la utilización del vehículo, de manera tal que no le resulta aplicable lo
dispuesto en el art. 1 í 14 cit. (conf. Sala “I”, c/ 90.387 del 19/6/97, voto del Dr. Ojea Quintana;
C.Apel.Civ. y Com. de Mercedes, Sala I, c/publ. en L.L. 1988-B-2809, con nota aprobatoria de Jorge
Bustamante Al sin a: “Límites legales de la responsabilidad de
los padres por los actos ilícitos de sus hijos menores de edad”; S.C.B.A., ¡>/12/01, L.L.B.A. 2002-
643).”
(CNCiv., Sala E, 7/9/2006, 459.974, “Goncálvez, Emiliano c/Giusti, Norma Dora y otros s/daños y
perjuicios”).

Factores humanos externos relacionados con el factor mecánico y la logística

• Mecánico realiza mantenimiento subestándar y produce falla o desperfecto mecánico.


• Mecánico desactualizado y sin capacitación.
• Condición subestándar no corregida antes del uso del vehículo (visibilidad reducida por
condición subestándar de luces, espejos, parabrisas, limpiaparabrisas, etc.).
• Adquisiciones inadecuadas. Elementos inadecuados crean condiciones subestándar.
• Supervisión ineficiente durante el mantenimiento.
• Supervisión ineficiente en la inspección post-mantenimiento
Jurisprudencia relacionada

Accidente de tránsito. Culpa de la víctima. Peatones. Rutas

Corresponde responsabilizar exclusivamente al conductor y al dueño de una camioneta por la


muerte de un peatón que circulando por la banquina de una ruta fue alcanzado por el brazo de la
sembradora que dicho vehículo acarreaba, pues la actuación de la sembradora, invadiendo
parcialmente la banquina y con el brazo derecho “caído”, otorga al accionar de esa cosa de riesgo y
al comportamiento culpable (le su conductor la entidad de única causa jurídica desencadenante del
evento, es que, la circulación del peatón por la banquina de la ruta, en infracción a lo prescripto por
el art. 50, inc. 3 ley 11.430 (vigente íil momento del hecho), es decir caminando en el mismo sentido
de circulación de los vehículos, constituye una mera condición material, que no se erige en
concausa, ya que resulta imprevisible para quien se desplaza por la banquina de una ruta que un
accesorio de la maquinaria agrícola esté desprendido, fuera de sus condiciones normales,
invadiendo ese sector del camino.
(CApel.Civ.Com., Azul, Buenos Aires, Sala 02, 17/06/2014, "M.,S.V. c/ Criado, Miguel Ángel - Sarlo,
Gustavo H. y Cía. Océano de Seguros S.A. s/ Daños y perjuicios (causa N° 58.514)”

Otras causas básicas o reales generadoras de accidentes

Factor humano relacionado con la administración u operación


• Estándares o procedimientos inadecuados o la ausencia de éstos.
• Liderazgo inadecuado o ausencia de compromiso con la prevención de accidentes.
• Paradas innecesarias en la ruta.
• Programación inadecuada de los conductores.
• Retrasos en la puntualidad del embarque u otros.
• Retrasos en el itinerario de ruta por falla mecánica.
• Conflicto psicosocial (con el copiloto, con el administrador, con el cliente, con el jefe, etc.).

Jurisprudencia relacionada

Accidente de tránsito-muerte. Menores. Obras en la vía pública


Resulta responsable la empresa constructora a cargo del plan de reconstrucción de calzada, bacheo
y mejoramiento del entoscado de ruta, por el fallecimiento de un menor que mientras conducía su
bicicleta por la banquina fue embestido por un camión que transportaba y descargaba materiales
para dicha obra vial, dado que la empresa demandada reviste el carácter de guardián del vehículo
embistente en los términos de lo dispuesto en el art. 1113 primera parte del Código Civil, y no
acreditó que hubiera existido culpa de la víctima o de un tercero por quien no debiera responder.
(SCJ, La Plata, Buenos Aires, 15/07/2015, “Bogado, Juan Jorge y otro c/ Toledo, Víctor Adrián y otros
s/ Daños y perjuicios").

Condiciones medioambientales o de la via


• Visibilidad reducida por neblina, lluvia, granizo, viento huracanado, etc.
• Piedras en la vía, por derrumbes.
• Derrumbes o deslizamientos de tierra.
• Vía deteriorada por inadecuado mantenimiento.
• Vía sin señalización vertical u horizontal.
• Vía mal diseñada o modificación inadecuada o situacional de la vía.

Jurisprudencia relacionada

Acumulación de agua sobre la calzada debido a las lluvias. Deficiente sistema de drenaje.
Anegamiento producido por un error de proyecto y/o ejecución de la obra vial
“Cabe advertir que la existencia de agua acumulada en el lugar donde ocurrió el evento, fue
considerada por el “A Quo” en virtud de las constancias arrimadas por el accionado, consistentes en
el informe del supervisor mecánico que intervino el día del accidente, en el Km. 13.500 de la rama
descendente, a las 21:00 hs. quien si bien completó el formulario de rutina consignando la opción
calzada “normal” y no “resbaladiza” marcó respecto del clima el casillero “lluvia” lo que denota una
contradicción, como bien destacó el primer sentenciante, dado el mal estado del tiempo según el
informe meteorológico antes aludido y la adecuada apreciación que efectuó respecto de las
fotografías del lugar que dan cuenta de la existencia de acumulación de agua en la zona donde
quedó detenido el rodado, siendo ilustrada la trayectoria del vehículo con el croquis de fs. 91.”
“Según el informe del Servicio Meteorológico el día del accidente se registraron lluvias a partir de las
19:40 hs. con tormenta eléctrica y ráfagas de viento, condiciones que podrían haber contribuido a
acentuar la acumulación de aguas, siendo factible su existencia por deficiencia en el sistema de
drenaje proyectado originariamente en el sector pues, posteriormente a la fecha del accidente, han
sido encartadas en el lugar obras de drenaje complementarias que consistiría en la construcción de
un canal colector sobre la banquina intema de alrededor de 80 metros de longitud, lo que denota la
existencia del problema de drenaje previo, todo ello ilustrado con los croquis y fotografías que
adjuntó a su informe.”
“De la inspección realizada por el perito surgía inequívocamente que existió deficiencia de proyecto
y/o materialización de los mismos sectorialmente, como pudo apreciar visualmente en forma directa
y por los signos de la infraestructura vial y que la obra realizada posteriormente, no consiste en una
mejora como sostiene el accionado a fs. 193 vta. en su observación al dictamen, sino a una obra de
corrección de una deficiencia del drenaje que provenía del proyecto o materialización original y que
el anegamiento es lisa y llanamente un error de proyecto y/o ejecución de la obra vial.”
“Por ello, receptadas dichas probanzas, coincido con el juez de grado, en cuanto a que Covisur S.A.
incumplió con el deber de seguridad y control que se encontraban a su cargo como concesionaria de
la autopista mencionada.”
“En cuanto a los agravios referidos a la ponderación efectuada en la instancia previa, respecto de los
recaudos que debió tomar el actor en la conducción del rodado tratándose de una noche de intensa
lluvia, no advierto que haya incurrido en una conducta jurídicamente reprochable, pues no surge de
los dictámenes periciales que él condujera a una velocidad excesiva o superior a la permitida bajo
condiciones meteorológicas adversas o que sea ese un motivo que pudiera haber desencadenado el
accidente, no habiendo el recurrente cumplido con la carga probatoria según lo dispone el art. 377
del CPr, sumado a que además fueron categóricos y coincidentes los informes antes detallados en
afirmar que la causa del accidente fue el hidroplaneo que efectuó el vehículo y su factor
determinante, la acumulación de agua existente en el tramo de la autopista, que a su vez obedeció a
una falla del sistema de desagüe construido en el lugar.”
(CNCiv., Sala K, 7/9/2006, Expíe N° 100.521/2000, “Puertas Oscar Julio c/ Caviares SA s/ Daños y
Perjuicios)

Falta de control y fiscalización del Estado

• Circulación de unidades subestandar,. por nula o escasafiscalización / control del Estado.


• Circulación de conductores en condiciones subestandar (inaptos y sin capacitación) por nula
o escasa fiscalización o control de los organismos correspondientes.
• Participación de malas autoridades del Estado en el fomento de la informalidad.
Jurisprudencia relacionada

Colisión con animales sueltos en ruta concesionada


“El caballo que intervino en el siniestro tenía una marca, cuyo diseño no se encontraba registrado en
la Provincia de Buenos Aires y, como lo observan los propios demandantes, en las investigaciones
desarolladas en la causa penal no se detectó ningún poseedor o dueño del equino. En tales
condiciones, corresponde considerar que se trataba de un animal domesticado abandonado por su
dueño (arts. 2605 y 2607 del Cód. Civil), constatado lo cual queda impedida la responsabilidad a la
que se refiere el art. 1124 del Cód. Civil pues dicho precepto no se aplica cuando los animales
carecen de dueño o no están bajo la guarda de nadie, es decir, cuando no están sujetos a la dirección
de una persona.” (del voto de la mayoría)
“Por cierto, la cita que los demandantes hacen del art. 2342, inc. i", del Cód. Civil no valida una
solución distinta de la anterior ya que, unitariamente a lo que interpretan con base en tal norma, los
animales domesticados abandonados por su dueño no pasan al dominio l H ivado del Estado y
pueden, entonces, ser apropiados por cualquiera. Kilo es lo que resulta, en efecto, del art. 2527 del
Cód. Civil que, en este aspecto, no hace otra cosa que aplicar el principio más amplio de que
tratándose de cosas muebles abandonadas, el Estado no toma la posesión de ellas y, por
consiguiente, quedan en condiciones de ser apropiadas. De ninguna manera, pues, dicho art. 2342,
inc. 3°, del Cód. Civil permite reputar ala Provincia de Buenos Aires como dueña n poseedora del
caballo que impactó contra el vehículo, por lo que también desde esta perspectiva se confirma la
inaplicabilidad del art. 1124 del Cód. Civil a su respecto.” (del Voto de la mayoría)
“La atribución de un deber de seguridad infringido que los actores hacen al Estado provincial
demandado para justificar su condena (otribución expuesta en apenas tres renglones), no puede ser
tenida en cuenta a ese fin porque no han identificado siquiera mínimamente cuál es ese deber de
seguridad específico incumplido, señalando su objeto y fundandamento normativo, definiendo su
alcance y grado de exigibilidad, y explicando cómo se configuró su inobservancia. Se trata, pues, de u
na atribución de extrema generalidad que, consiguientemente, impide establecer la existencia de
responsabilidad estatal por omisión en el cumplimiento de obligaciones determinadas, único
supuesto en el que, por hipótesis, podría existir tal responsabilidad especial. Que en la presente
causa se ha acreditado el efectivo incumplimiento de los deberes antes señalados.” (del voto de la
mayoría)
“La omisión descripta, aparte de haber constituido un incumplimiento de la concesionaria a la
obligación que le imponía el Reglamento de Explotación en cuanto a la instalación urgente, una vez
detectada la necesidad de señalización de emergencia que oriente ante accidentes u otras
anormalidades que dificulten la normal circulación, constituyó del lado de los usuarios accidentados,
una clara omisión al cumplimiento de los deberes de previsión y de evitación a su cargo.” (del voto
de la mayoría)
“En cuanto hace a la responsabilidad que podría corresponderle al propietario de los animales que
colisionaron con el automotor, con arreglo a lo dispuesto por el art. 1124 del Cód. Civil, debe
destacarse ante todo que, si bien la demanda se promovió genéricamente contra “quien
eventualmente pueda resultar dueño y/o guardián de los animales causantes del accidente”, lo
cierto es que tras el frustrado intento de individualizar al titular de la marca del animal, se tuvo a la
actora por desistida de la citación del codemandado mencionado en forma genérica, situación que
excluye todo pronunciamiento sobre la eventual responsabilidad de aquel propietario
indeterminado.” (del voto del Dr. E. Raúl Zaffaroni el que adhiere a la mayoría)
“Camino del Atlántico S. A. CV, que tenía a su cargo la señalización de la ruta y la verificación del
estado de ese trabajo según la reglamentación del contrato de concesión, omitió cumplir con un
recaudo que a su juicio era necesario para asegurar la circulación de los vehículos. Esa omisión se
constituyó entonces en un riesgo imprevisible para los conductores con consecuencias para el
desarrollo del tránsito vial en la zona, y hace aplicable a su respecto lo dispuesto en el art. 902 del
Cód. Civil. Por otro lado, no hay evidencias que demuestren la conducta imprudente del conductor
del automotor que alega la codemandada en su responde toda vez que las constancias del peritaje
del ingeniero mecánico agregado a la causa acumulada no permiten acreditar que el vehículo
circulara a una velocidad superior a los 80 km/hora, que era la permitida en el lugar.” (del voto en
DISIDENCIA PARCIAL Del DOCTOR ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHIY DE LA DRA C. M. ARGIBAY)
“Que la responsabilidad de “Camino del Atlántico S.A. CV”, que nace de la omisión en que incurrió,
no se ve alterada por la que pudiera caber al propietario del equino que invadió la ruta, según lo
previsto on el art. 1124 del Cód. Civil. En efecto, la responsabilidad que la citada norma pone en
cabeza del dueño o guardador de un animal por los daños que cause, no es exclusiva ni excluyente
de aquella concurrente de distinta índole y causa que corresponde a la citada concesionaria vial.
Esto es especialmente aplicable en el sub lite, por cuanto no se ha individualizado al dueño o
guardián del animal y por lo tanto no se lo ha traído ajuicio, situación que excluye todo
pronunciamiento sobre la eventual responsabilidad de aquél.” (del voto en DISIDENCIA PARCIAL Del
DOCTOR ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI Y DE LA DRA C. M. ARGIBAY)
(CSJN, 7/11/2006, B. 606. XXIV, “B., I. del C. P. de c/ Buenos Aires, Provincia de y Camino del
Atlántico S.A. y/o quien pueda resultar dueño y/o guardián de los animales causantes del accidente
s/ daños y perjuicios”).
Conclusión
Por lo analizado se observa que casi la totalidad de los factores generadores de accidentes giran en
tomo al error humano. Cabe entonces afirmar que el enfoque actual de abordaje e intervención en
prevención y seguridad es erróneo. La prevención de accidentes no debe partir de la ingeniería. No
debe partir de la modificación del ambiente, ni de la inspección constante, ni del mejoramiento de
las máquinas. Debe partir del abordaje del ser humano. De su persona. De su psicología. El resto es y
debe ser complemento en una forma multidisciplinaria, pero se debe revertir el enfoque actual. Si
no es así continuaremos lamentando pérdidas evitables. Cambiemos el viejo paradigma de creer que
sólo con ingeniería se consigue la seguridad.

ASPECTOS PRÁCTICOS DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL EN EL CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL

La Ley N° 26.994, publicada en el Boletín Oficial el 8 de octubre de 2014, aprobó el texto definitivo
del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, que entró en vigencia el día 1o de agosto de 2015,
en lugar de la fecha original establecida por la ley, que lo ponía en práctica el Io de enero de 2016. El
nuevo Código introduce varias modificaciones importantes sobre el régimen en materia de
responsabilidad civil, en base a una nueva metodología y con el objetivo principal de uniformar
reglas y soluciones.
La responsabilidad civil se encuentra regulada en el Capítulo 1 del Título V del Libro III. El Libro III se
refiere a los derechos personales. Su Título V regula otras fuentes de las obligaciones que no son los
contratos. El Capítulo 1 del Título V regula, a través de 11 secciones, la responsabilidad civil. No
obstante, y como es lógico, existen a lo largo de todo el código diversas normas específicas relativas
a la responsabilidad civil, como por ejemplo el art. 1243* referido a la responsabilidad en el contrato
de leasing o el 1493, referido a la omisión de preaviso en el contrato de agencia, etc.

* Art. 1243,CCyC: Responsabilidad objetiva. La responsabilidad objetiva emergente del art. 1757
recae exclusivamente sobre el tomador o guardián de las cosas dadas en leasing.

Art. 1493, CCyC: Omisión de preaviso. En los casos del art. 1492, la omisión del preaviso, otorga a
la otra parte derecho a la indemnización por las ganancias dejadas de percibir en el periodo.

En primer lugar, se ha fusionado en un mismo cuerpo normativo la legislación civil y la comercial, y


consecuentemente, la responsabilidad que surge por violar las normas o los contratos propios de
dichos ámbitos hasta hoy diferentes. En segundo lugar, también se ha decidido tratar en forma
conjunta a la responsabilidad contractual y la extracontractual, lo que tendrá impacto directo en
varios aspectos que hasta el momento tenían soluciones diferentes, como por ejemplo en lo relativo
a los factores de atribución, la extensión del resarcimiento, la prescripción, etc.

PRINCIPALES REFORMAS DEL CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL

Según el jurista Vázquez Ferreyra las principales reformas introducidas por el nuevo Código en
materia de responsabilidad civil:
Establece expresamente que la responsabilidad civil tiene dos funciones: preventiva y resarcitoria.
Establece y regula el deber de prevención.
Menciona y regula las causales de justificación que borran la ilicitud de una conducta que ha
ocasionado un daño. Son el aspecto negativo de la antijuridicidad.
Regula el tema de la asunción de riesgos que hasta ahora era de tratamiento doctrinario y
jurisprudencial.
Consagra expresamente la responsabilidad civil contractual objetiva en las obligaciones de resultado.
Fija una regla general en materia de extensión del resarcimiento, estableciendo que son
indemnizables las consecuencias inmediatas y las mediatas previsibles.
Contempla al simple hecho del damnificado como causa de exclusión o limitativa de responsabilidad,
salvo que se trate de un caso específico en que se exija culpa o dolo.
Respecto del hecho del tercero para que funcione como eximente de responsabilidad debe reunir
los caracteres del caso fortuito.
Si bien fija como regla general que los factores de atribución y las eximentes de responsabilidad
deben ser probados por quien los alega, como excepción permite a los jueces aplicar la teoría de las
cargas probatorias dinámicas.
Equipara el dolo al dolo eventual.
En caso de graves incapacidades, la legitimación para reclamar indemnización por daño moral la
extiende no sólo al damnificado directo, sino también a los ascendientes, descendientes, cónyuge y
quienes conviven con aquél recibiendo trato familiar ostensible.
Establece un método de cálculo para el caso de incapacidades permanentes, ya sean físicas o
psíquicas.
El proyecto original contemplaba una sección dirigida a los daños á los derechos de incidencia
colectiva, pero estos artículos han sido eliminados por el Poder Ejecutivo y por ende no han quedado
incorporados al Código.
Contempla expresamente a la pérdida de chance como daño indemnizable.
Contempla la llamada responsabilidad contractual por el hecho del tercero qüe se introduce en el
cumplimiento de la obligación.
Establece la responsabilidad objetiva en materia de actividades riesgosas, aunque lo excluye
expresamente en el caso de profesionales.
Define al guardián de la cosa riesgosa o viciosa.
Regula en detalle la responsabilidad colectiva, tanto la general como aquella que proviene de un
grupo de riesgo.
En materia de responsabilidad del estado y de los funcionarios públicos, lo deja librado a las normas
de derecho administrativo.
Si bien mantiene la imposibilidad de dictar sentencia civil estando pendiente la sentencia penal,
establece algunas excepciones a dicho principio que deja de ser absoluto.
El plazo de prescripción único y aplicable a todas las hipótesis de reclamos de daños y perjuicios es
de tres años. Para este fin se ha eliminado la norma específica que existe en la Ley de Defensa del
Consumidor.
El plazo de prescripción comenzará a correr el día en que la prestación se torna exigible, es decir,
desde que la víctima se encuentra en condiciones de iniciar su demanda. El plazo puede suspenderse
por seis meses mediante una interpelación fehaciente (en la actualidad este plazo es anual), y se
interrumpe con cualquier petición judicial que demuestre el interés del acreedor de mantener viva la
acción.

• Contempla a la mediación como supuesto de suspensión de la prescripción.


El reclamo administrativo cuando es obligatorio interrumpe la prescripción.
Tal vez una de las novedades más importantes sea que se reconoce y regula en forma expresa la
doble función de la responsabilidad: a) preventiva, y b) resarcitoria.
Las normas de la responsabilidad civil, propias de la de la función resarcitoria (ámbito en el que se
emplazaba la materia en la visión tradicional), se declaran aplicables a la prevención del daño y a la
sanción (art. 1708 del CCyC), en un clara definición conceptual de la ampliación de las funciones
atribuidas al derecho de daños.
UNIFICACIÓN DE RESPONSABILIDADES CONTRACTUALES Y EXTRACONTRACTUALES

El Código Civil y Comercial, unifica las responsabilidades «i más bien las regula conjuntamente: la
responsabilidad contractual y extracontractual; la responsabilidad civil prevé un régimen unitario
para los casos que hasta ahora se consideraban abarcados por la obligación de seguridad,
consistente en la aplicación a esas situaciones de las normas que estructuran la responsabilidad
extracontractual. De ese modo, la obligación de seguridad abandona el derecho común para
instalarse definitivamente en la Ley de Defensa del Consumidor.
Es así que de este modo se superan los múltiples problemas que generaba la necesidad de
encuadramiento de cada supuesto en uno u otro ámbito, ante diferentes regulaciones para cada
uno, especialmente en materia de prescripción de acciones estableciendo un único plazo de
prescripción de tres años* en los accidentes de tránsito y un régimen de consecuencias
indemnizables.

*
Art. 2561, CCyC: Plazos especiales. . . El reclamo de la indemnización de daños derivados de la
responsabilidad civil prescribe a los tres años. ....

FUNCIONES DEL DERECHO DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL

Está regulado en las Secciones 1a y 2a del Capítulo I del TITULO V del Libro Tercero, del Código Civil y
Comercial, el cual incorpora normas vinculadas a las funciones preventivas' y sancionatorias del
derecho de daños (o de la responsabilidad civil). Ambas cuestiones no están reguladas en el Código
Civil de Vélez, no obstante lo cual tenían clara recepción doctrinaria y jurisprudencial.

a) Funciones preventiva y sancionatorias


La función preventiva y sancionatoria están reguladas en la sección 2a del TÍTULO V del LIBRO
TERCERO. La función preventiva, tal como trata la nueva norma, transita por dos grandes carriles, en
primer lugar se establece expresamente el deber general de no dañar y -correlativamente- un deber
genérico de prevención del daño, que comprende no sólo el perjuicio que aún no se ha causado
como la disminución de la magnitud del que se está produciendo. En segundo término, a partir del
art. 1711* se trata acerca de la acción preventiva.
Toda persona tiene el deber, en cuanto de ella dependa, de: a) evitar causar un daño no justificado;
b) adoptar, de buena fe y conforme a las circunstancias, las medidas razonables para evitar que se
produzca un daño, o disminuir su magnitud; si tales medidas evitan o disminuyen la magnitud de un
daño del cual un tercero sería responsable, tiene derecho a que éste le reembolse el valor de los
gastos en que incurrió, conforme a las reglas del enriquecimiento sin causa; c) no agravar el daño, si
ya se produjo. Sobre estos tres puntos se asienta el principio general de la prevención.
Se admite la acción preventiva judicial, ante la posibilidad de la causación de un daño, o para evitar
su continuación o agravamiento (Art. 1711 del CCyC), legitimándose a cualquier persona que tuviera
un interés razonable en la prevención (Art. 1712 del CCyC). La sentencia que admite la acción
preventiva debe disponer, a pedido de parte o de oficio, en forma definitiva o provisoria,
obligaciones de dar, hacer o no hacer, según corres ponda; debe ponderar los criterios de menor
restricción posible y de medio más idóneo para asegurar la eficacia en la obtención de la finalidad
(Art. 1713 del CCyC).

* Art. 1711, CCyC: Acción preventiva. La acción preventiva procede cuando una acción u omisión
antijurídica hace previsible la producción de un daño, su continuación o agravamiento. No es
exigible la concurrencia de ningún factor de atribución.

Art. 1712, CCyC: Legitimación. Están legitimados para reclamar quienes acreditan un interés
razonable en la prevención del daño.

Art. 1713, CCyC: Sentencia. La sentencia que admite la acción preventiva debe disponer, a pedido
de parte o de oficio, en forma definitiva o provisoria, obligaciones de dar, hacer o no hacer, según
corresponda; debe ponderar los criterios de menor restricción posible y de medio más idóneo para
asegurar la eficacia en la obtención de la finalidad.

b) Sanción pecuniaria disuasiva


El art. 1714 expresa: Si la aplicación de condenaciones pecuniarias administrativas, penales o civiles
respecto de un hecho provoca una punición irrazonable o excesiva, el juez debe computarla a los
fines de fijar prudencialmente su monto.
El Código Civil y Comercial incorpora como herramienta .iplicable a cualquier ámbito en que se
produzcan daños, a la sanción pecuniaria disuasiva (hoy reconocida por la Ley 24.240 de Defensa de
los Derechos de los Consumidores y Usuarios, rn el art. 52 bis, como Daño Punitivo). El nuevo Código
Civil y Comercial limita la aplicación de estas sanciones a supuestos de lesiones a derechos de
incidencia colectiva, y legitima para solicitar su aplicación a quienes lo están para defender dichos
derechos, según las disposiciones generales. Se fijan las pautas para determinar su procedencia
(“grave menosprecio a los derechos”) y su cuantía (circunstancias del caso, gravedad de la conducta,
repercusión social, beneficios que obtuvo o pudo obtener, efectos disuasivos de la medida,
patrimonio del dañador y posible existencia de otras sanciones), las que otorgan al juzgador un
amplio abanico de criterios para fijar las sanciones y su monto. Las sanciones tienen el destino que el
juez determine, lo que constituye una novedad con relación a la figura hoy regulada en el derecho
del consumo.

c) Función resarcitoria
La función Resarcitoria esta regulada en las Secciones 3a y 4a del Capítulo I del TITULO V del Libro
Tercero del nuevo Código Civil y Comercial en la cual realiza una detallada regulación de los
presupuestos necesarios para la reparación del daño.

1) Deber de reparar
La violación del deber de no dañar a otro, o el incumplimiento de una obligación, da lugar a la
reparación del daño causado, conforme con las disposiciones de este Código (Art. 1716, CCyC).

2) Antijuridicidad
El Código Civil y Comercial en el art. 1717 determina que Cualquier acción u omisión que causa un
daño a otro es antijurídica si no está justificada.
Las causales de justificación admitidas son:
a) en ejercicio regular de un derecho;
b) en legítima defensa propia o de terceros, por un medio racionalmente proporcionado, frente
a una agresión actual o inminente, ilícita y no provocada; el tercero que no fue agresor ilegítimo y
sufre daños como consecuencia de un hecho realizado en legítima defensa tiene derecho a obtener
una reparación plena;
c) para evitar un mal, actual o inminente, de otro modo inevitable, que amenaza al agente o a
un tercero, si el peligro no se origina en un hecho suyo; el hecho se halla justificado únicamente si el
mal que se evita es mayor que el que se causa. En este caso, el damnificado tiene derecho a ser
indemnizado en la medida en que el juez lo considere equitativo. (Art. 1718, CCyC).
No se admite la asunción de riesgos como causal de justificación (cuestión que es motivo de
discusión en la doctrina) y se prevé el supuesto de existencia de actos de abnegación- que generan
derecho resarcitorio para quien sufrió daños para salvar la persona o los bienes de otro. (Art. 1719,
CCyC)
Se determina una cláusula general que el consentimiento de la víctima. Sin perjuicio de disposiciones
especiales, el consentimiento libre e informado del damnificado, en la medida en que no constituya
una cláusula abusiva, libera de la responsabilidad por los daños derivados de la lesión de bienes
disponibles. (Art. 1720, CCyC)

3) Factores de atribución
El Código Civil y Comercial realiza una detallada regulación de los factores de atribución de
responsabilidad, definiéndolos, rorrectamente, por las consecuencias del emplazamiento de cada
supuesto en cada categoría, esto es las eximentes invocables.
Se determina como principio general residual que, si no existe normativa específica, el agente
responde por su culpa (Art. 1721, CCyC).

4) Relación de causalidad
En el comentario que hace el Dr. José Fernando Márquez ¡d proyecto dice que: sigue la tradición
legislativa y doctrinaria de aceptar la teoría de la causalidad adecuada como el criterio más idóneo
para determinar la causa del daño, y determina un régimen de indemnización de las consecuencias
inmediatas y mediatas previsibles, superándose así las diferencias entre las consecuencias
indemnizables en los ámbitos contractual y ex- tracontractual, en el Código Civil de Vélez.
Se especifica que, en materia contractual, el régimen de previsibilidad se individualiza de acuerdo a
lo que, en cada caso, se previo o pudo prever.
5) Eximentes de responsabilidad
El Código Civil y Comercial realiza una detallada regulación de las eximentes de responsabilidad por
ausencia de causación, o concurrencia con otros hechos o circunstancias, regulando el hecho del
damnificado, el caso fortuito o fuerza mayor y el hecho
de un tercero, delimitando, en cada caso, cómo se configuran y cuáles son sus efectos.

6) Caso fortuito. Fuerza mayor


Se considera caso fortuito o fuerza mayor al hecho que no ha podido ser previsto o que, habiendo
sido previsto, no ha podido ser evitado. El caso fortuito o fuerza mayor exime de responsabilidad,
excepto disposición en contrario.
La nueva norma emplea los términos “caso fortuito” y “fuerza mayor” como sinónimos, (art. 1730
del CCyC).

7) Hecho de un tercero
Para eximir de responsabilidad, total o parcialmente, el hecho de un tercero por quien no se debe
responder debe reunir los caracteres del caso fortuito (art. 1731 del CCyC).
Responsabilidad por caso fortuito el deudor es responsable en los siguientes casos:
a) si ha asumido el cumplimiento aunque ocurra un caso fortuito o una imposibilidad;
b) si de una disposición legal resulta que no se libera por caso fortuito o por imposibilidad de
cumplimiento;
c) si está en mora, a no ser que ésta sea indiferente para la producción del caso fortuito o de la
imposibilidad de cumplimiento;
d) si el caso fortuito o la imposibilidad de cumplimiento sobrevienen por su culpa;
e) si el caso fortuito y, en su caso, la imposibilidad de cumplimiento que de él resulta,
constituyen una contingencia propia del riesgo de la cosa o la actividad;
f) si está obligado a restituir como consecuencia de un hecho ilícito. (Art. 1733 del CCyC).

8) Facultades judiciales
No obstante, el juez puede distribuir la carga de la prueba de la culpa o de haber actuado con la
diligencia debida, ponderando cuál de las partes se halla en mejor situación para aportarla. Si el juez
lo considera pertinente, durante el proceso debe comunicar a las partes que aplicará este criterio, de
modo de permitir a los litigantes ofrecer y producir los elementos de convicción que hagan a su
defensa. (Art. 1735 CCyC).

9) Carga de la prueba
La carga de la prueba de la relación de causalidad co- i responde a quien la alega, excepto que la ley
la impute o la presuma. La carga de la prueba de la causa ajena, o de la imposibilidad de
cumplimiento, recae sobre quien la invoca (art. 1736 del CCyC)
Como regla general, en el proceso de daños es la víctima quien invoca la relación causal entre el
daño y el hecho atribuido ni autor y, por ende, recae sobre ella la prueba de dicho elemento,
conforme lo establece el art. 1736.
El actor en el proceso de daños deberá, entonces, probar la relación de causalidad material o fáctica
(es decir, que entre el hecho del agente y el daño puede predicarse la existencia de causalidad desde
el punto de vista físico), y además que ese nexo así establecido es adecuado (causalidad jurídica),
porque el resultado suele derivarse del hecho ilícito según la experiencia de vida, lo que importa
tanto como afirmar que ese resultado era previsible. Si se está ante un incumplimiento contractual
(pero no de obligaciones no contractuales), la prueba de la causalidad adecuada se ve desplazada
por la de que las partes previeron o pudieron haber previsto dicha consecuencia al momento de
celebración del negocio (art. 1728 del CCyC).
En cuanto a la prueba de los eximentes, la norma establece que se encuentra a cargo de quien los
alega, de forma tal que la prueba de la ruptura del nexo causal recaerá sobre el agente, y la de la
imposibilidad de cumplimiento -propia del ámbito obligacional-, en el deudor incumplidor.

DAÑO RESARCIBLE

Concepto

La nueva norma establece que: Hay daño cuando se lesiona un derecho o un interés no reprobado
por el ordenamiento jurídico, que tenga por objeto la persona, el patrimonio, o un derecho de
incidencia colectivo, (art. 1737 del CCyC). Se define de manera amplia, otorgando, de esta manera,
un margen mayor de interpretación al juez para determinar la existencia de daño resarcible.

El daño resarcible está regulado en la Sección 4a del Capítulo I del TITULO V del Libro Tercero del
nuevo Código Civil y Comercial.
El art. 1737 del CCyC establece qué debe entenderse como daño jurídico, y adopta una definición
explícita del daño resarcible. Asimismo, menciona algunos de los bienes que pueden verse afectados
por el hecho ilícito, esto es, respecto del daño desde el punto de vista fáctico o naturalístico
(siguiendo la expresión de Bueres).

Al respecto es preciso recordar que el daño, apreciado desde un punto de vista material, consiste en
la lesión que recae sobre un bien -u objeto de satisfacción, como lo señala Zannoni-,* y es distinto
del perjuicio desde un punto de vista jurídico.

* Zannoni, Eduardo A., El daño en la responsabilidad civil, Bs. As., Astrea, 2005, p. 50. la norma en
comentario, mientras que la de las consecuencias derivadas de él (que son propiamente lo que se
resarce) resulta de los arts. 1738 y 1741 CCyC.

Es el daño fáctico que resulta indispensable para la construcción del hecho idóneo en que se funda la
responsabilidad, y que debe diferenciarse -como queda dicho- del daño jurídico, en cuanto objeto
del resarcimiento. La afectación del bien (en la enuncia- non del artículo, la persona, el patrimonio, o
un derecho de incidencia colectiva), que causa la lesión de los intereses que mi sujeto de derecho
tiene sobre él, presupone la lesión a cosas, derechos, bienes inmateriales con valor económico; pero
también puede tratarse del proyecto existencial.la intimidad, el honor, etc. que constituyen para el
derecho objetos de satisfacción no patrimoniales.
El daño jurídico, por el contrario, consiste en la lesión de un interés lícito, patrimonial o
extrapatrimonial (daño jurídico luto sensu), que produce consecuencias en el espíritu o en el
patrimonio (daño jurídico stricto sensu).
De este modo, el Código adopta una postura acorde con el centro neurálgico del nuevo sistema de
derecho privado, que es la tutela de la persona humana. En efecto, señala que el perjuicio en sentido
jurídico —no fáctico— es la lesión a un interés no reprobado por el ordenamiento jurídico. El interés
es el valor relativo que un bien determinado tiene para un sujeto.
De esta forma, el perjuicio debe entenderse desde el ángulo del individuo, de manera tal que si
existen diversos damnificados pueden existir diversos intereses para cada uno de ellos,. Es la
posibilidad de que una o varias personas puedan ver satisfechas sus necesidades mediante un bien o
bienes determinados. El’ bien afectado (daño fáctico) es el objeto que permite satisfacer una
necesidad, mientras que el interés (cuya privación constituye el daño jurídico lato sensu) es la
posibilidad que tiene el individuo de ver satisfecha la necesidad que le proporciona el bien en
cuestión. Finalmente, las consecuencias derivadas de la lesión del interés, que necesariamente
tienen la misma naturaleza (patrimonial o extrapatrimonial) que este último, constituyen el daño
resarciblepropiamente dicho.
Para describir el ámbito de cada uno de estos dos conceptos a través de un ejemplo, basta con
imaginar un accidente de tránsito en el cual una persona sufre lesiones de gravedaden su integridad
física. En este supuesto el perjuicio resarcible no es la lesión que padeció, sino las consecuencias
derivadas de la afectación de los intereses que respecto de su integridad física tenía la víctima. Así,
serán reparables:
a. los gastos de atención y tratamiento médico en que tuvo que incurrir (consecuencias
patrimoniales que configuran un daño emergente);
b. la incapacidad sobreviniente (entendida como la pérdida de valores económicos futuros
producto de la disminución de las aptitudes de la víctima para realizar tareas económicamente
mensurables) y las ganancias que se vio privada de obtener por las curaciones a las que fue sometida
(consecuencias patrimoniales que configuran un lucro cesante); y
c. la afectación de su integridad espiritual como consecuencia del hecho ilícito (consecuencias
extrapatrimoniales que constituyen un daño moral).
Todas ellas son consecuencia, como se aprecia a primera vista, de la lesión que recayó sobre el
mismo bien jurídico: la integridad física del damnificado que, a la postre, no constituye un daño
jurídico.
Finalmente, cabe señalar que la norma en comentario se refiere a todo interés “no reprobado por el
ordenamiento jurídico”. Como lógico corolario de ello, no es preciso que el interés en cuestión se
éncuentre admitido expresamente por el ordenamiento jurídico (derecho subjetivo), sino que
también serán resarcibles las consecuencias que surgen de la afectación de un interés legítimo o
simple (por ejemplo, daño patrimonial reclamado por uno de los convivientes ante la muerte del
otro, cuando la convivencia no alcanza el plazo del art. 510, inc. e, CCyC; daño patrimonial sufrido
por el guardador de hecho de un menor como consecuencia de la muerte de este, etc.).

Daños indemnizables

En cuanto a los daños indemnizables, apreciamos que el art. 1738 del CCyC dispone que “La
indemnización comprende la pérdida o disminución del patrimonio de la víctima, el lucro cesante en
el beneficio económico esperado de acuerdo a la probabilidad objetiva de su obtención y la pérdida
de chances. Incluye especialmente las consecuencias de la violación de los derechos personalísimos
de la víctima, de su integridad personal, su salud psicofisica, sus afecciones espirituales legítimas y
las que resultan de la interferencia en su proyecto de Vida”.
El art. 1738 del CCyC se refiere a las consecuencias resarcibles por la afectación o la lesión a un
interés no reprobado por la ley. A su vez, enuncia determinadas consecuencias resarcibles, que son
especialmente relevantes dado el bien afectado desde el punto de vista fáctico.

El daño emergente

El daño emergente produce un empobrecimiento en el patrimonio de la víctima.


Puede consistir en un gasto o en la destrucción de la propiedad. Por eso el código lo conceptúa
correctamente como disminución o pérdida en el patrimonio.
La nueva norma regula el daño emergente, que puede producirse tanto por la destruqción, deterioro
o privación del uso o goce de bienes materiales como por los gastos que, en razón del evento
dañoso, la víctima ha debido realizar. En ambos casos se produce un detrimento o disminución del
patrimonio del damnificado como consecuencia del hecho que se analiza.
Es preciso tener en cuenta, sin embargo,que cuando se resarce el daño emergente no se está
indemnizando el valor del bien comprometido,sino el interés que aquel satisfacía en la esfera
patrimonial del damnificado, que puede o no coincidir con el valor objetivo del bien en sí mismo.
Entre, otros, se encuentran comprendidos en el daño emergente los gastos de reparación
oreposición de las cosas menoscabadas como consecuencia del acto ilícito, los gastos médicos,
farmacéuticos y de transporte (a los cuales alude expresamente el art. 1746 del CCyC)*, los gastos de
tratamiento psicológico, etc.

* Art. 1746, CCyC: Indemnización por lesiones o incapacidad física o psíquica. En caso de lesiones o
incapacidad permanente, física o psíquica, total o parcial, la indemnización debe ser evaluada
mediante la determinación de un capital, de tal modo que sus rentas cubran la disminución de la
aptitud del damnificado para realizar actividades productivas o económicamente valorables, y que
se agote al término del plazo en que razonablemente pudo continuar realizando tales actividades.
Se presumen los gastos médicos, farmacéuticos y por transporte que resultan razonables en
función de la índole de las lesiones o la incapacidad. En el supuesto de incapacidad permanente se
debe indemnizar el daño aunque el damnificado continúe ejerciendo una tarea remunerada. Esta
indemnización procede aun cuando otra persona deba prestar alimentos al damnificado.

El lucro cesante

El lucro cesante es la frustración de un enriquecimiento legítimo. No cualquier sueño de ganancia es


sin embargo un lucro cesante, sino que deben demostrarse pautas objetivas y ciertas de que se
podía obtener, como lo requiere el artículo.

La pérdida de chances

La pérdida de chances u oportunidades fue reconocida por lu jurisprudencia como un daño


indemnizable. Se diferencia del lucro cesante, en que en este último, las probabilidades no son i .ni
ciertas ni tan lejanas. La pérdida de chances se cuantifica de acuerdo a las probabilidades objetivas
de que suceda.
A mayor probabilidad mayor monto tendrá. Por ejemplo el v cterinario que por su culpa produce la
muerte de un caballo de carrera tendrá que pagarle al dueño los daños que sufre porque no podrá
competir en las carreras del hipódromo. Si ese caballo venía ganando las últimas carreras la pérdida
dq chance será muy grande, si salió último quizás el juez no le conceda ni un centavo. Por eso el art.
1739 dice que será indemnizable “en lu medida en que su contingencia sea mzonable y guarde una
adecuada relación de causalidad con el hecho generador”.
Violación de derechos personalísimos

Este código ha suprimido la mención al daño moral. No se advierten las razones para prescindir de
una denominación que era ampliamente utilizada en la doctrina y la jurisprudencia nacional, pero lo
cierto es que bien puede seguir denominándoselo .isí sin ningún riesgo de confusiones.
Cuando el acto dañoso repercute sobre los derechos personalísimos, habrá daño extrapatrimonial.
Sin embargo debe aclararse que la lesión a un derecho personalísimo también puede dar lugar a
daño patrimonial, como podría ser el caso de una calumnia, que daña el buen nombre, pero también
produce una pérdida de clientela a un profesional.

La integridad física y psíquica

La integridad física y psíquica es un daño indemnizable. Repercute normalmente sobre el


patrimonio. La incapacidad permanente (sea para las actividades laborales o de otra índole) debe ser
resarcida aunque la víctima no haya dejado de ‘ganar’ pues la integridad física, en la medida de la
chance frustrada, tiene en sí mismo un valor indemnizable. El lucro cesante conjuga, en cambio, las
pérdidas experimentadas durante el tiempo de inactividad o disminución de la actividad laboral, es
decir que responde a la incapacidad (total o parcial), pero transitoria Esto quiere decir que puede no
llegarse a los extremos de la prueba del lucro cesante, pero puede haber un resarcimiento por
incapacidad.

Las afecciones espirituales legítimas

Es correcta además la mención por separado de las afecciones espirituales legítimas. Por lo común
su lesión dará lugar a un daño extrapatrimonial o moral. Por excepción surgirá un daño patrimonial,
si repercutiera en el patrimonio.

Requisitos para la procedencia de la indemnización

Para la procedencia de la indemnización debe existir un perjuicio directo o indirecto, actual o futuro,
cierto y subsistente. La pérdida de chance es indemnizable en la medida en que su contingencia sea
razonable y guarde una adecuada relación de causalidad con el hecho generador (art. 1739 del
CCyC).
La nueva norma establece los requisitos que debe reunir el daño para ser resarcible. Asimismo, se
refiere expresamente a los caracteres que deben configurarse para que proceda la reparación por
pérdida de una chance.

Presupuestos para que el daño sea resarcible:

1) La certeza del daño


El principal presupuesto para que el daño sea resarcible es que sea cierto, es decir, que exista
realmente y no se trate de un perjuicio meramente eventual o hipotético.

2) La subsistencia del daño


Para que sea resarcible, el perjuicio debe subsistir al momento de dictarse la sentencia, pues nadie
puede reclamar la reparación de un daño que ya ha sido resarcido.

3) La personalidad del daño


El perjuicio, para ser resarcible, debe ser personal de quien i relama su indemnización.

4) La afectación de intereses no reprobados por el ordenamiento jurídico


Las clasificaciones del daño previstas en el art. 1739 del L'CyC, son:
- Daño directo o indirecto, y
- Actual o futuro.

Reparación del daño


• Se establece el principio de reparación plena, el principio parece ser el opuesto y una vuelta a
Vélez Sarsfield. La frase “la victima puede optar por el reintegro específico, excepto que sea parcial o
totalmente imposible”, indica que el pago en dinero es la regla. En el régimen anterior la víctima
podía optar por el pago en dinero. Si ahora la opción es por el pago en especie, no cabe ot ra
interpretación que ello es porque se ha vuelto al principio de indemnización dineraria.
• Reparación en especie En ciertos casos de lesión de daños personalísimos daños como ser el
honor, la intimidad o la identidad personal, la reparación puede consistir en la publicación de la
sentencia.
• Debido a que cada víctima es la que es soberana de decidir si ésta es la mejor forma de reparación,
no procede de oficio. Está bien que así sea, porque en casos de violación a la intimidad, en que el
hecho suele ser verdadero, puede que no sea la mejor forma de repararlo una nueva difusión.
• La publicación de la sentencia no es incompatible con el pago de los daños. Es ciertamente una
forma de reparación que en todo caso tiende a evitar el daño futuro, pero no borra los daños
padecidos, como por ejemplo los gastos incurridos, pérdida de clientela por la difamación, etc.

Prueba del daño

El daño debe ser acreditado por quien lo invoca, excepto que la ley lo impute o presuma, o que surja
notorio de los propios hechos. (Art. 1744, CCyC).
La nueva norma sienta la regla general de que, en principio, será la víctima quien deberá acreditar el
daño, salvo que exista una presunción legal en contrario, o los indicios existentes en la causa
permitan presumirlo.
Si bien la prueba del daño implica también -en principio- la de su monto, no debe perderse de vista
que los códigos procesales suelen acordar al juez la posibilidad de determinar el monto del
resarcimiento, aunque no esté directamente probado (art. 165, CPCCN).
En tal caso corresponde fijarlo con parquedad, procurando que la falta de prueba no redunde en un
enriquecimiento injustificado de la víctima.

Parámetros para fijar indemnizaciones

Se establecen los parámetros para fijar indemnizaciones por causa de muerte de la persona o por
lesiones o incapacidad física o psíquica. Se incorpora la pérdida de chance, que no tenía tratamiento
legislativo.
El Código Civil y Comercial en su art. 1745 establece la indemnización en caso de muerte:
En caso de muerte, la indemnización debe consistir en:
a) Los gastos necesarios para asistencia y posterior funeral de la víctima. El derecho a repetirlos
incumbe a quien los paga, minque sea en razón de una obligación legal;
b) Lo necesario para alimentos del cónyuge, del conviviente, de los hijos menores de veintiún años
de edad con derecho alimentario, de los hijos incapaces o con capacidad restringida, aunque no
hayan sido declarados tales judicialmente; esta indemnización procede aun cuando otra persona
deba prestar alimentos al damnificado indirecto; el juez, para fijar la reparación, debe tener en
cuenta el tiempo probable de vida de la victima, sus condiciones personales y las de los reclamantes;
c) La pérdida de chance de ayuda futura como consecuencia de la muerte de los hijos; este derecho
también compete a quien tenga la guarda del menor fallecido.
Indemnización por lesiones o incapacidad física o psíquica

Las lesiones o incapacidad permanente, física o psíquica, l otal o parcial; la indemnización debe ser
evaluada mediante la determinación de un capital, de tal modo que sus rentas cubran la disminución
de la aptitud del damnificado para realizar actividades productivas o económicamente valorables, y
que se agote al término del plazo en que razonablemente pudo continuar realizando tales
actividades. Se presumen los gastos médicos, farmacéuticos y por transporte que resultan
razonables en función de la índole de las lesiones o la incapacidad. En el supuesto de incapacidad
permanente se debe indemnizar el daño aunque el damnificado continúe ejerciendo una tarea
remunerada. Esta indemnización procede aun cuando otra persona deba prestar alimentos al
damnificado.

RESPONSABILIDAD DIRECTA

Está regulado en la Sección 5a del Título V: Otras fuentes de las obligaciones. Capítulo 1:
Responsabilidad civil, del Libro Tercero: Derechos Personales.
Se establece el principio general de que quien causa un daño, por acción u omisión, tiene el deber de
repararlo, en tanto no esté justificado (Art. 1749 del CCyC).*
* Art. 1749, CCyC: Sujetos responsables. Es responsable directo quien incumple una obligación u
ocasiona un daño injustificado por acción u omisión.

Reconoce la posibilidad de fijar indemnizaciones de equidad por daños causados involuntariamentey


se dispone, en forma expresa, que el daño causado mediando fuerza física irresistible no genera
responsabilidad para el agente (Art. 1750). Si varias personas participan en la producción del daño
que tiene una causa única, se aplican las reglas de las obligaciones solidarias. Si la pluralidad deriva
de causas distintas, se aplican las reglas de las obligaciones concurrentes (Art. 1751). En cuanto al
encubrimiento por daños causados el encubridor responde en cuanto su cooperación ha causado
daño (Art. 1752).

RESPONSABILIDAD POR EL HECHO DE TERCEROS

La Responsabilidad por el Hecho de Terceros está regulada en la Sección 6a del TITULO V: Otras
fuentes de las obligaciones, CAPITULO 1 del Libro Tercero arts. 1753 a 1756.
José Fernando Márquez expresa que la responsabilidad por el hecho de dependientes» por hechos
de los hijos y por los causados por otras personas bajo encargo, son reguladas en un todo de
acuerdo con la interpretación de los supuestos que realiza la doctrina, autoral y judicial, en la
actualidad.

RESPONSABILIDAD DERIVADA DE LA INTERVENCIÓN DE COSAS Y CIERTAS ACTIVIDADES

Responsabilidad derivada de la intervención de cosas y de ciertas actividades esta regulado en la


Sección 7a del Título V Otras fuentes de las obligaciones Capítulo 1 del Libro Tercero, arts. 1757 a
1759.
El nuevo Código Civil y Comercial regúlalos daños causados por cosas riesgosas o viciosas, o
actividades riesgosas o peligrosas, emplazando el supuesto en el ámbito de la responsabilidad
objetiva, y deslindando las circunstancias que no pueden ser invocadas como eximentes la
autorización previa y cumplimiento de las técnicas de prevención (Art. 1757).*

* Art. 1757, CCyC: Hecho de las cosas y actividades riesgosas. Toda persona responde por el daño
causado por el riesgo o vicio de las cosas, o de las actividades que sean riesgosas o peligrosas por
su naturaleza, por los medios empleados o por las circunstancias de su realización.
La responsabilidad es objetiva. No son eximentes la autorización administrativa para el uso de la
cosa o la realización de la actividad, ni el cumplimiento de las técnicas de prevención.

El dueño o guardián de la cosa, y quien realiza, se sirve u obtiene provecho de la actividad, son
responsables en este supuesto el nuevo código expresa. Se considera guardián a quien ejerce, por sí
o por terceros, el uso, la dirección y el control de la cosa, o a quien obtiene un provecho de ella. El
dueño y el guardián no responden si prueban que la cosa fue usada en contra de su voluntad
expresa o presunta.
En caso de actividad riesgosa o peligrosa responde quien la realiza, se sirve u obtiene provecho de
ella, por sí o por terceros, excepto lo dispuesto por la legislación especial. (Art. 1758).
Se aplican las mismas reglas en supuestos de daños causados por animales, sean feroces o no lo
sean, eliminándose de este modo la distinción que realiza el Código en la materia. (Art. 1759).*

* Art. 1759, CCyC: Daño causado por animales. El daño causado por animales, cualquiera sea su
especie, queda comprendido en el art. 1757.
RESPONSABILIDAD COLECTIVA O ANÓNIMA

La Responsabilidad colectiva y anónima esta regulada en la Sección 8a del TITULO V: Otras fuentes de
las obligaciones CAPITULO 1 del Libro Tercero arts. 1760 a 1762.
Si de una parte de un edificio cae una cosa, o si ésta es arrojada, los dueños y ocupantes de dicha
parte responden solidariamente por el daño que cause. Sólo se libera quien demuestre que no
participó en su producción (Art. 1760).
Si el daño proviene de un miembro no identificado de un grupo determinado responden
solidariamente todos sus integrantes, excepto aquel que demuestre que no ha contribuido a su
producción (Art. 1761). Actividad peligrosa de un grupo.
Si un grupo realiza una actividad peligrosa para terceros, todos sus integrantes responden
solidariamente por el daño causado por uno o más de sus miembros. Sólo se libera quien demuestra
que no integraba el grupo (Art. 1762).

SUPUESTOS ESPECIALES DE RESPONSABILIDAD

La Responsabilidad colectiva y anónima está regulada en la Sección 9a del TITULO V: Otras fuentes de
las obligaciones, CAPITULO 1 del Libro Tercero arts. 1763 a 1771.
Entre los supuestos especiales de responsabilidad se regulan:
• Responsabilidad de la persona jurídica. La persona jurídica responde por los daños que causen
quienes las dirigen o administran en ejercicio o con ocasión de sus funciones. (Art. 1763).
• Responsabilidad de los establecimientos educativos. El titular de un establecimiento educativo
responde por el daño causado o sufrido por sus alumnos menores de edad cuando se hallén o deban
hallarse bajo el control de la autoridad escolar. La responsabilidad es objetiva y se exime sólo con la
prueba del caso fortuito.
El establecimiento educativo debe contratar un seguro de responsabilidad civil, de acuerdo a los
requisitos que fije la autoridad en materia aseguradora.
Esta norma no se aplica a los establecimientos de educación superior o universitaria. (Art. 1767).
• Profesionales liberales. La actividad del profesional liberal está sujeta a las reglas de las
obligaciones de hacer. La responsabilidad es subjetiva, excepto que se haya comprometido un
resultado concreto. Cuando la obligación de hacer se preste con cosas, la responsabilidad no está
comprendida en la Sección 7a, de este Capítulo, excepto que causen un daño derivado de su vicio. La
actividad del profesional liberal no está comprendida en la responsabilidad por actividades riesgosas
previstas en el art. 1757. (Art. 1768).
• Los Accidentes de Tránsito. En los casos de accidentes de tránsito está regulado por el Art. 1769 del
Código Civil y Comercial, que lleva por título precisamente “accidentes de tránsito”, los artículos
referidos a la responsabilidad derivada de la intervención de cosas arts. 1757 a 1759, ubicados en la
Sección 7a, del Capítulo 1 “Responsabilidad civil”, del Título V “Otras fuentes de las obligaciones”, del
Libro 3o “Derechos personales”, se aplican a los daños causados por la circulación de vehículos. Así,
el dueño y el guardián responden de manera concurrente o in solidum (categoría de las obligaciones
acertadamente ahora contemplada expresamente en el art. 850 del Código Civil y Comercial) por el
daño causado por el riesgo o vicio de las cosas -el automotor-, entendiéndose por guardián -como
ahora lo considera expresamente la norma- a quien ejerce, por sí o por terceros, el uso, la dirección
y el control de la cosa, o a quien obtiene un provecho de ella (artículos de La Responsabilidad Civil en
el Código Civil y Comercial 1757 y 1758, 1er. párr.).
• Protección de la vida privada. El que arbitrariamente se entromete en la vida ajena y pública
retratos, difunde correspondencia, mortifica a otros en sus costumbres o sentimientos, o perturba
de cualquier modo su intimidad, debe ser obligado a cesar en tales actividades, si antes no cesaron,
y a pagar una indemnización que debe fijar el juez, de acuerdo con las circunstancias. Adémás, a
pedido del agraviado, puede ordenarse la publicación de la sentencia en un diario o periódico del
lugar, si esta medida es procedente para una adecuada reparación. (Art. 1770).
• Acusación calumniosa. En los daños causados por una acusación calumniosa sólo se responde por
dolo o culpa grave.
El denunciante o querellante responde por los daños derivados de la falsedad de la denuncia o de la
querella si se prueba que no tenía razones justificables para creer que el damnificado estaba
implicado. (Art. 1771)

EJERCICIO DE LAS ACCIONES DE RESPONSABILIDAD

El ejercicio de las acciones de responsabilidad está regulada en la Sección 10a del TITULO V: Otras
fuentes de las obligaciones, CAPITULO 1 del Libro Tercero arts. 1763 a 1771.
Se fijan reglas de legitimación activa por daños causados a cosas o bienes, y de legitimación activa en
casos de responsabilidad indirecta. (Arts. 1772 y 1773)
ACCIONES CIVIL Y PENAL

Las acciones civil y penal están reguladas en la Sección 11a del TITULO V: Otras fuentes de las
obligaciones CAPITULO 1 del Libro Tercero, arts. 1774 a 1780.

• Independencia. La acción civil y la acción penal resultantes del mismo hecho pueden ser ejercidas
independientemente.
En los casos en que el hecho dañoso configure al mismo tiempo un delito del derecho criminal, la
acción civil puede interponerse ante los jueces penales, conforme a las disposiciones de los códigos
procesales o las leyes especiales. (Art. 1774).

• Suspensión del dictado de la sentencia civil. Si la acción penal precede a la acción civil, o es
intentada durante su curso, el dictado de la sentencia definitiva debe suspenderse en el proceso civil
hasta la conclusión del proceso penal, con excepción de los siguientes casos: a) si median causas de
extinción de la acción penal; b) si la dilación del procedimiento penal provoca, en los hechos, una
frustración efectiva del derecho a ser indemnizado; c) si la acción civil por reparación del daño está
fundada en un factor objetivo de responsabilidad. (Art. 1775).

• Condena penal. La sentencia penal condenatoria produce efectos de cosa juzgada en el proceso
civil respecto de la existencia del hecho principal que constituye el delito y de la culpa del
condenado. (Art. 1776).

• Inexistencia del hecho, de autoría, de delito o de responsabilidad penal. Si la sentencia penal decide
que el hecho no existió o que el sindicado como responsable no participó, estas circunstancias no
pueden ser discutidas en el proceso civil.
Si la sentencia penal decide que un hecho no constituye delito penal o que no compromete la
responsabilidad penal del agente, en el proceso civil puede discutirse libremente ese mismo hecho
en cuanto generador de responsabilidad civil. (Art. 1777)1

• Impedimento de reparación del daño. Impiden la reparación del daño: a) la prueba de la verdad
del hecho reputado calumnioso; b) en los delitos contra la vida, haber sido coautor o cómplice, o no
haber impedido el hecho pudiendo hacerlo. (Art. 1779).
• Sentencia penal posterior. La sentencia penal posterior a la sentencia civil no produce ningún
efecto sobre ella, excepto en el caso de revisión. La revisión procede exclusivamente, y a petición de
parte interesada, en los siguientes supuestos: a) si la sentencia civil asigna alcances de cosa juzgada
a cuestiones re sueltas por la sentencia penal y ésta es revisada respecto de esas cuestiones, excepto
que derive de un cambio en la legislación; b) en el caso previsto en el art. 1775, inc. c) si quien fue
juzgado responsable en la acción civil es absuelto en el juicio criminal por inexistencia del hecho que
funda la condena civil, o por no ser su autor; c) otros casos previstos por la ley. (Art. 1780).

• Jurisprudencia relacionada

1- La pérdida de “chance” determinada, como tal, es un daño cierto y por ende resarcible, por
el cual se pretende la reparación de la probabilidad de éxito frustrada y, a diferencia del
lucro cesante, no es más que una consecuencia mediata del perjuicio causado, por lo cual la
diferencia entre uno y otro rubro estriba en un mayor o menor grado de certeza sobre la
frustrada producción efectiva de las ganancias. (CNCom., sala A, 23/2/2010, La Ley Online).
2- El fallecimiento de un hijo es un daño que debe resarcirse como pérdida de una chance y no
como daño consumado, pues lo que se frustra a los padres es la esperanza de ayuda y sostén
en la vejez o en el momento de carencias existenciales. (CCiv. Com. y Cont. Adm. Ia Nom. Río
Cuarto, 26/3/2012, LLC 2012 ¡mayo), 453).
3- Los gastos terapéuticos futuros son resarcibles si, de acuerdo a las características de las
lesiones, resulta previsible la necesidad de realizar o proseguir algún tratamiento curativo o
gastos que permita afrontar las necesidades psicofisicas derivadas de una incapacidad, de
modo que por tratarse de un daño futuro rio es preciso tener la seguridad de que
sobrevendrá, sino un suficiente grado de probabilidad. (CNCiv., sala G, 29/11/2011, RCyS,
2012-1-119).
4- La indemnización en concepto de reparación integral no debe exorbitar el objetivo esencial
que es la reposición de las cosas a su estado anterior, y como en muchos casos esta
reposición nó es posible, se persigue sustituirla por los medios económicos que permitan al
damnificado paliar su detrimento, proporcionándole los recursos que ya no podrá obtener,
tratándose entonces de lograr la reparación integral por vía indirecta. (CCiv., Com. y Cont.
Adm. 2a Nominación de Río Cuarto, 23/5/2011, LLC 2011 [octubre], 1020).
5- La aplicación del art. 39, inc. 1, de la Ley de Riesgos del Trabajo, en cuanto cercena la
posibilidad del trabajador damnificado de acceder al sistema de reparación integral previsto
en el Código Civil, resulta incompatible con derechos y garantías de raigambre
constitucional, así como con diversos instrumentos internacionales cuyas disposiciones
consagran la regla “alterum non laedere”, de propiedad, de igual trato y no discriminación y
el que establece que el trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes.
(CNTrab., sala VII, 30/9/2010, La Ley Online).
6- Corresponde imponer las costas al demandado vencido, aun cuando la demanda no
prospere en su totalidad o se hubieren efectuado reclamos excesivos, pues ellas forman
parte de la reparación integral. (CNCiv., sala F, 16/2/2010, LLAR/JUR/3623/2010).
7- A efectos de determinar el importe indemnizatorio que le corresponda a la víctima de un
accidente de tránsito en concepto de “Daño Moral”, cabe considerar la edad, sexo, estado
civil y condición socioeconómica de la actora, el natural temor que de ordinario siente toda
persona al ser víctima de un siniestro, el tipo de lesiones sufridas y las secuelas que le han
quedado, las consultas médicas que tuvo que realizar, los estudios e intervenciones que se le
hicieron y el lapso que demandó su curación y convalecencia. (CA.pel.Civ.Com., Quilmes,
Buenos Aires, Sala 02, 11/06/2013, “Domínguez, Aranda Epifania c/ Alarás, Gustavo Javier s/
Daños y Perjuicios”).
8- Para la determinación del daño moral en un accidente de tránsito constituyen elementos
mensurativos los padecimientos físicos, angustias, aflicciones, consecuencia directa del
accidente, y de las intervenciones quirúrgicas y tratamientos posteriores a los que se debió
someter la víctima, sumado a la inferiorizante situación de verse obligado a exhibir
probablemente durante toda su existencia la incapacidad que le ha quedado, que lo afectará
anímicamente en su vida de relación y práctica de deportes, considerando además la edad al
momento del accidente y la renguera constatada por la forense a más de dos años de la
fecha del hecho. (CApel.Civ.Com., Pergamino, Buenos Aires, Sala 01, 11/03/2013, “Lúea,
Federico Lucas c/ Barreto, Osmar Carlos y Otros s/ Daños y Perj.Autom. c/Les. o Muerte (Exc.
Estado)”).

EFECTOS DE LA LEY CON RELACIÓN AL TIEMPO EN EL CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL EN LOS


ACCIDENTES DE TRÁNSITO

En el sistema derogado los efectos de la ley en el tiempo estaban contemplados en el art. 3o del
Código Civil; por otra parte en el Código Civil y Comercial se encuentran previstos en el art. 7 o.
Ambos textos son muy similares con lo cual la doctrina y la jurisprudencia nacida al amparo del
Código Civil (derogado) va a tener aplicación en los casos futuros del tema que trataremos.
A continuación compararemos los dos textos.
• Código Civil: Art. 3°.- A partir de su entrada en vigencia, las leyes se aplicarán aún a las
consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes. No tienen efecto retroactivo, sean
o no de orden público, salvo disposición en contrario. La retroactividad establecida por la ley en
ningún caso podrá afectar derechos amparados por garantías constitucionales.
A los contratos en curso de ejecución no son aplicables las nuevas leyes supletorias (art. sust. por
art. l°de la Ley N° 17.711, B.O. 26/4/1968. Vigencia: a partir del Io de julio de 1968).
• Código Civil y Comercial de la Nación: Art. 7o - Eficacia temporal. A partir de su entrada en vigencia,
las leyes se aplican a las consecuencias de las relaciones y situ aciones jurídicas existentes.
Las leyes no tienen efecto retroactivo, sean o no de orden público, excepto disposición en contrario.
La retroactividad establecida por la ley no puede afectar derechos amparados por garantías
constitucionales.
Las nuevas leyes supletorias no son aplicables a los contratos en curso de ejecución, con excepción
de las normas más favorables al consumidor en las relaciones de consumo.
Como se advierte, la nueva norma corrige defectos de redacción de la anterior, mantiene su esencia
y agrega una disposición específica con respecto a los contratos de consumo.
• El nuevo art. 7o contiene cuatro reglas, que son:
- Aplicación o efecto inmediato de las nuevas leyes a las situaciones y relaciones jurídicas en curso;
- Principio de irretroactividad salvo disposición legal en contrario;
- Límite de la retroactividad dado por los derechos amparados por la Constitución;
- Inaplicabilidad de las nuevas leyes supletorias a los contratos celebrados con anterioridad a ellas.
Con excepción de las normas más favorables al consumidor en las relaciones de consumo.

ANÁLISIS DEL ARTÍCULO 7o DEL CÓDIGO CIVIL V COMERCIAL

Efectos de la ley con relación al tiempo: Efecto inmediato

El jurista Mauro A. Tulia expresa que el art. 7o, en su primer párrafo, -al igual que el art. 3o del Código
de Vélez-, sienta el principio de la aplicación inmediata de las leyes desde su entrada en vigencia, o
como dijera Borda, con la máxima extensión, y no sólo a las consecuencias de las relaciones y
situaciones jurídicas futuras derivadas de las relaciones y hechos jurídicos nacidos bajo el amparo de
la nueva ley, sino también de aquellos nacidos bajo el amparo de la ley anterior y se encuentren en
plena vigencia al dictarse la nueva ley.
En este aspecto la norma aclara que la nueva ley se aplica a las “consecuencias” de las relaciones y
situaciones jurídicas nacidas bajo la vigencia de la ley anterior, y no a las relaciones o situaciones,
sino a sus efectos, y desde su entrada en vigencia, como bien expresa el codificador en los
fundamentos de elevación del anteproyecto.
Siguiendo a Llambías, podemos distinguir, a los fines de lo expuesto en el párrafo anterior, entre
relación jurídica, situación jurídica y consecuencias. Por relación jurídica se entiende la vinculación
entre personas, autorizada por el derecho, que les impone un cierto comportamiento de carácter
peculiar y particular, esencialmente variable. La situación jurídica es un modo permanente y objetivo
de estar alguien con respecto a otro que habilita a aquél o titular para el ejercicio indefinido de
poderes o prerrogativas mientras tal situación subsista. Y las consecuencias de tal relación o
situación jurídica, son las directivas de hecho que reconocen su causa eficiente en aquellos
antecedentes.
Por ello podemos afirmar que en función de lo normado por el art. 7o, las leyes se aplican: a) a las
relaciones y situaciones jurídicas nacidas bajo la vigencia de la nueva ley, y sus consecuencias; b) a
las consecuencias futuras (consecuencias posteriores a la entrada en vigencia de la ley) de las
relaciones y situaciones jurídicas ya existentes al momento de entrada en vigencia de la nueva ley
(relaciones y situaciones que se encuentren vigentes); c) por principio se excluye de la aplicación de
la nueva ley a aquellas situaciones a los hechos pasados y agotados bajo la vigencia de la ley anterior
(noción de consumo jurídico).

Principio de irretroactividad

El art. 7o del CCivCom, sobre la eficacia temporal de las leyes, sienta el principio de irretroactividad,
por el cual las leyes, como regla, disponen para el futuro y desde su entrada en vigencia, aun cuando
se trate de leyes de orden público. Sin embargo las leyes pueden tener efectos hacia el pasado,
modificando hechos o actos, o efectos de ellos, producidos con anterioridad a su sanción.
El principio de la irretroactividad de la ley, como regla de aplicación en el tiempo de la misma,
implica que las leyes rigen para el futuro, a partir de su entrada en vigencia, y encuentra como
primer fundamento el de la seguridad jurídica, y como dijera Llambías, protegiendo la pacífica
subsistencia de la sociedad humana, ya que lo contrario importaría la inseguridad en torno a que los
actos realizados bajo el imperio de una ley determinada pudieren quedar aniquilados por una ley
posterior, lo que afectaría la seguridad individual.*

* Borda (op. y lugar citados) señala que si por un lado la retroacti- vidad de la ley afecta la
seguridad individual, por otro es evidente que la sociedad está interesada en que la nueva ley
tenga el mayor ámbito de aplicación posible, porque siendo la última, debe presumírsela más justa
que la anterior.

En suma, la irretroactividad de la ley, que como principio sienta la norma, implica que las leyes rigen
para el futuro, y no alcanzan los hechos pasados que han agotado la virtualidad que les es propia con
anterioridad a la entrada en vigencia de la nueva ley.
Respecto del principio de irretroactividad, la norma aclara expresamente que el mismo se aplica
tanto se trate la nueva ley de una de orden público o no, razón por la cual el carácter de ley de orden
público no importa que la misma sea retroactiva.
No obstante, el principio de irretroactividad de la ley, como regla de aplicación temporal de la ley, el
legislador puede disponer lo contrario, es decir, determinar que una ley tenga efectos retroactivos,
alcanzando a las situaciones jurídicas del pasado, lo que debe ser dispuesto por el legislador en
forma expresa.
La ley será retroactiva cuando pretenda su aplicación a la constitución o extinción de una situación
jurídica constituida o extinguida bajo el amparo de la ley anterior, o a los efectos de una situación
jurídica que se ha producido también bajo la vigencia de la ley sustituida.
Si bien en la teoría puede resultar claro, en la práctica la distinción entre los efectos retroactivos de
la ley y la aplicación inmediata de la misma, el asunto puede no ser tan diáfano.
En este aspecto explica Borda que hay efectos inmediatos y no retroactivos cuando la ley anula o
modifica, acrece o disminuye los efectos en curso de las relaciones o situaciones jurídicas, es decir,
los que se producen después de su entrada en vigencia, pero que resultan de las relaciones jurídicas
nacidas bajo el imperio de la ley anterior; y cuando vuelve sin retroactividad, es decir, respetando los
elementos anteriores que tienen un valor jurídico propio, sobre la constitución o extinción en curso
de una relación jurídica, citando como ejemplo la modificación del plazo de una prescripción aún no
cumplida.

Límite a la retroactividad de la ley

La nueva norma consagra un límite a los efectos retroactivos de las leyes, que es el de no afectar
derechos amparados por garantías constitucionales, recogiendo el concepto amplio del Código de
Vélez (art. 3o reformado por la ley 17.711).
Por ello los derechos amparados por la Constitución Nacional no pueden ser afectados por la nueva
ley, tanto se trate de leyes retroactivas como de aquellas que no lo son, lo que implica que los
efectos de la ley no pueden modificar dichas garantías desnaturalizándolas.
Una parte de la doctrina -entre ellos Allende-, abonada por fallos de la Corte Federal, se inclinaba
por la noción de “derechos adquiridos” como límite de la retroactividad de la ley, entendiendo que
la noción de garantías amparadas por la Constitución y la noción de derechos adquiridos son
equivalentes.
No obstante Guillermo Borda, ha entendido que la solución del problema de la seguridad individual
no está en la protección constitucional de los derechos adquiridos, lo que resulta jurídicamente
imposible, sino en el amparo de los derechos que se estiman fundamentales para el individuo y la
sociedad, explicando que la Constitución no sólo formula la clasificación de derechos adquiridos o en
expectativa, sino que los toma en su esencia.
Respecto a la ley penal, cabe aquí hacer la distinción de que la limitación a la retroactividad
encuentra su fundamento en lo preceptuado por el art. 18 de la Constitución nacional, en cuanto
expresa que nadie puede ser penado sin juicio previo fundado en “ley anterior” al hecho del
proceso, siendo ésta una limitación absoluta a la retroactividad de la ley penal.

Aplicación de la nueva ley a los contratos en curso de ejecución

Mauro A. Tulia expresa que la parte final del art. 7o del CCivCom sienta la regla de que las nuevas
leyes supletorias no son aplicables a los contratos en curso de ejecución, con excepción de las
normas más favorables al consumidor en las relaciones de consumo.
Por lo tanto a los contratos en curso de ejecución le serán aplicables las nuevas leyes, pero sólo
aquellas normas de carácter imperativo, no así las de carácter supletorio.
Según la opinión de Borda, la legislación supletoria, contemporánea a la formación del contrato,
integra el contenido del acuerdo, entendiendo que el no apartamiento de los contratantes de la
legislación no imperativa importa atenerse a ella, tal cual como si la hubiesen reiterado entre las
previsiones del contrato, y allí radica el fundamento de que la ley derogada, de carácter supletorio,
deba seguir rigiendo con respecto a los contratantes, por haberlas incorporado estos tácitamente al
contrato, entendiendo parte de la doctrina que de esa manera se respetaba la voluntad de las
partes.
No obstante la consagración de la regla en el art. 3o del Código de Vélez (según ley 17.711), dicha
postura hubo de sufrir atendibles embates por parte de la doctrina nacional, bajo los argumentos de
que la no aplicación de la ley nueva respecto de las normas supletorias, y por ende la subsistencia
sobre ese aspecto de los contratos de la ley derogada, no es apropiada por fundarse en una
presunción sobre la voluntad de las partes del contrato que no se verifica en la práctica, llegándose a
decir que resulta “adivinatoria” de la intención de las partes (intención no expresada); la generación
de una dualidad de regímenes jurídicos aplicables; en fundarse en un exagerado respeto a la
voluntad individual con sustento en que en general las partes no conocen el derecho supletorio que
rige los aspectos no explicitados en el contrato, por lo que mal podrían haberlo omitido
deliberadamente, esto es, con la intención de que sea aplicable y omitir su expresa constancia en el
contrato con fines de no celebrar un acto jurídico con cláusulas sobreabundantes; y en la
inseguridad jurídica que engendra la aplicación de normas de carácter supletorio que han sido
derogadas (lo que se denomina efecto diferido de la ley).
El art. 7o del CCyC representa una innovación respecto de su antecesor (art. 3o del Código de Vélez)
en materia de la aplicación de las nuevas leyes a las relaciones de consumo, en cuanto a que por
principio la ley nueva no se aplica a los contratos en curso de ejecución, pero cuando se trate de una
relación de consumo se aplicarán en la medida que las nuevas leyes sean más favorables al
consumidor en relación a la ley anterior.
El codificador, en los fundamentos del anteproyecto, explicó que tratándose de una relación de
consumo, y particularmente cuanto el contrato es de duración, cabe destacar la presunción de una
voluntariedad “común” sobre la remisión a las normas supletorias vigentes. Por ello, dado que es de
presumir que la nueva ley mejora según lo justo la derogada y que el legislador la sanciona de
acuerdo a lo que parece más razonable según los cambios sociales o las prácticas negocíales,
procurando interpretar lo que hubieran con justicia pactado las partes de haberlo previsto, parece
conveniente que, en estos contratos de consumo, la regla sea invertida en el sentido que, al contrato
de consumo en curso de ejecución, le sean aplicables las nuevas leyes supletorias que puedan
sancionarse, siempre y cuando, obviamente, por fidelidad a un principio cardinal que informa la
materia, sea más favorable al consumidor.
Es oportuno remitirnos a la ley 24.240 de defensa del consumidor, reformada por la ley 26.361, a los
fines de extraer las nociones de consumidor y relación de consumo, y la regla de interpretación
normativa sobre los derechos del consumidor en caso de duda.
Según el art. Io de la ley 24.240, se entiende por consumidor o usuario a toda persona física o jurídica
que adquiere o utiliza bienes o servicios en forma gratuita u onerosa como destinatario final, en
beneficio propio o de su grupo familiar o social, quedando comprendida la adquisición de derechos
en tiempos compartidos, clubes de campo, cementerios privados y figuras afines; considerando
asimismo consumidor o usuario a quien, sin ser parte de una relación de consumo, como
consecuencia o en ocasión de ella adquiere o utiliza bienes o servicios como destinatario final, en
beneficio propio o de su grupo familiar o social, y a quien de cualquier manera está expuesto a una
relación de consumo.
Conforme se deprende del art. 3o de la citada ley, la relación de consumo es todo vínculo jurídico
entre el proveedor* y el consumidor o usuario, y en concordancia con el art. 1o, la amplitud de la
tutela legal alcanza situaciones de sujetos que de cualquier manera están expuestos a una relación
de consumo.

* El proveedor según el art. 2o de la ley 24.240, es la persona física o jurídica de naturaleza pública
o privada, que desarrolla de manera profesional, aún ocasionalmente, actividades de producción,
montaje, creación, construcción, transformación, importación, concesión de marca, distribución y
comercialización de bienes y servicios, destinados a consumidores o usuarios. Excluyendo a los
servicios de profesionales liberales que requieran para su ejercicio título universitario y matrícula
otorgada por colegios profesionales reconocidos oficialmente o autoridad facultada para ello, pero
si la publicidad que se haga de su ofrecimiento.

La inclusión de la previsión legal que se comenta, tiene su raíz en la consideración del principio
protectorio que informa la materia, y que deriva del art. 42 de la Constitución Nacional reformada
en el año 1994.

CASOS JURISPRUDENCIALES APLICANDO EL CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL

CASO. Aplicación del artículo 7° del Código Civil y Comercial y los expedientes en trámite en los
que no existe sentencia firme
• Acuerdo Plenario, CApel.Circ.Jud., Trelew, Provincia del Chubut, Acuerdo N° 194 - C.A.T.,
15/04/2015

1) Síntesis del Acuerdo plenario


El nuevo Código Civil y Comercial prevé la forma en que se va a aplicar la nueva Ley a las causas que
lleguen a la Cámara de Apelaciones de Trelew en grado de apelación, que tramitaron bajo las
normas de los Códigos Civil y de Comercio y en las que se dictó sentencia a la luz de esos cuerpos.
Refiere que una vez dictada la sentencia de grado en una causa bajo el régimen de los Códigos de
Vélez Sarsfield y Acevedo, se produce una consolidación jurídica de la causa o un consumo jurídico,
que lleva aparejada la consecuencia de que en las sucesivas instancias judiciales habrá de revisarse la
sentencia de grado a la luz del mismo ordenamiento bajo cuyo amparo ella se dictó. Ello así con
excepción de aquellos supuestos que se pudieran presentar como hechos en curso de ejecución,
esto es, que no se agotaron con el dictado de la sentencia sino que comenzaron a existir a partir de
ella.
2) Análisis del Acuerdo plenario
El 15 de abril de 2015, la Cámara Civil y Comercial de la ciudad de Trelew se reunió en pleno y de
oficio, dictó el acuerdo 194 del cual resulta que “Una vez dictada la sentencia de grado en una causa
bajo el régimen de los Códigos Civil y de Comercio hoy vigentes, en las sucesivas instancias judiciales
habrá de revisarse la sentencia de grado a la luz de los mismos ordenamientos bajo cuyo amparo ella
se dictó”.
Me propongo analizar críticamente el contenido, sin ingresar en las facultades que puede o no tener
la Cámara de esa provincia para autoconvocarse a plenario, sin un caso en el que alguna cuestión
haya sido sometida a decisión.
Para facilitar la comprensión de mi posición, contrapongo mis argumentos a los del tribunal en el
mismo orden expuesto en el documento que analizo.
1. El tribunal intenta justificar la convocatoria en dos razones: (a) no afectar derechos
amparados por garantías constitucionales; (b) evitar que la entrada en vigencia de la nueva
norma “trastorne el funcionamiento del sistema de administración de justicia y el ejercicio
de la abogacía”, por lo que “corresponde establecer pautas claras y uniformes”.
Ninguna de las dos argumentaciones es correcta. En efecto:
a) El art. 7o del nuevo código es copia del art. 3o del código civil, según texto incorporado por la
ley 17.711 en 1968. Desde hace más de treinta y cinco años, ese artículo ha regido sin que
decisiones judiciales argentinas hayan declarado su inconstitucionalidad.
b) A lo largo de estos años, las discrepancias a las cuales el art. 3o ha dado lugar han sido
resueltas por la jurisprudencia sobre la base de situaciones concretas, nunca en abstracto y,
mucho menos, teniendo en consideración el estadio procesal en el que el expediente se
encuentra (primera o ulterior instancia).
2. El punto de partida del razonamiento del acuerdo es correcto: El art. 7o, al igual que el art. 3o
de la ley 17.711 establece:
(a) la regla de la aplicación inmediata del nuevo ordenamiento;
(b) La barrera a la aplicación retroactiva. “O sea, la nueva ley rige para los hechos que están in fieri o
en su curso de desarrollo al tiempo de su sanción y no para las consecuencias de los hechos pasados,
que quedaron sujetos a la ley anterior, pues juega allí la noción de consumo jurídico”. También son
correctas las citas de los maestros Borda, Morello, López y Moisset de Espanés.
3. Los errores surgen al pretender establecer “pautas claras y uniformes” cuando afirma que:
(a) Revisar sentencias dictadas en la instancia de grado con los Códigos de Vélez Sarsfield y
Acevedo antes del Io de agosto del año en curso, luego de ese hito temporal al conjuro del
nuevo ordenamiento, “constituiría lógicamente un despropósito y constitucionalmente un
atentado contra derechos individuales amparados por garantías constitucionales como el
derecho de defensa en juicio y resguardo del debido proceso legal”; (b) una vez dictada la
sentencia de grado en una causa bajo el régimen de los Códigos de Vélez Sarsfield y
Acevedo, se produce una consolidación jurídica de la causa o un “consumo jurídico”, que
lleva aparejada la consecuencia de que en las sucesivas instancias judiciales habrá de
revisarse la sentencia de grado a la luz del mismo ordenamiento bajo cuyo amparo ella se
dictó.
En mi opinión, ambas afirmaciones son incorrectas porque:
(A) Las llamadas normas de transición o de derecho transitorio no son de derecho material; son una
especie de tercera norma de carácter formal a intercalar entre las de dos momentos diferentes. A
través de esa norma formal, el juez aplica la ley que corresponde, aunque nadie se lo solicite, pues
se trata de una cuestión de derecho (iuria novit curia), todo lo cual no impide que invite a las partes,
si lo estima conveniente, a argumentar sobre cuál es la ley aplicable, si se trata de una cuestión
dudosa.*

* CSN, 3/10/2002, JA 2003-1-766, con nota aprobatoria del voto minoritario de HÉRCULES, Acción
de amparo y nuevas normas dictadas durante el curso del proceso. Ciertamente, en el caso, el
argumento parece insuficiente, pues el solo hecho de llegar a la Corte Suprema implica que el
expediente ha tenido un tiempo de duración más que considerable.

Por lo tanto, poco tiene que ver el alegado derecho de defensa en juicio.
(B) El acuerdo de la Cámara de Trelew implica, en contra de lo dispuesto por el art. 7o y sin bases
normativas de ningún tipo que: (i) el código civil y comercial no se aplique a los expedientes que se
encuentran en las instancias superiores al momento de entrada en vigencia del nuevo código,
postergando la aplicación inmediata sin bases legales (ii) consagrar la regla de la aplicación diferida
del código civil después de su derogación.
4. La noción de consumo que subyace en el art. 7o fue tomada por Borda de la obra de Roubier,
quien distingue entre leyes que gobiernan la constitución y la extinción de una situación
jurídica, y leyes que gobiernan el contenido y las consecuencias. Cada fase se rige por la ley
vigente al momento de esa etapa; el consumo o el agotamiento debe analizarse según cada
una de esas etapas, en concreto, para cada tipo de situaciones, siendo imposible una
formulación en abstracto, para todo tipo de cuestiones.
5. El hecho de que se haya dictado una sentencia que no se encuentra firme no tiene influencia
sobre cuál es la ley aplicable. Así, por ej:
a) Si en el período que va entre el dictado de la sentencia de primera instancia y la de la cámara se
dictara una ley más favorable para el consumidor, el tribunal de apelaciones debería aplicarla a
todas aquellas consecuencias no agotadas y que hayan operado mientras el expediente estuvo en la
Cámara.
b) Si la Cámara revisa una sentencia relativa a un accidente de tránsito, aplica la ley vigente al
momento de ese accidente; en agosto de 2015 revisará conforme el art. 1113 del CC, no porque así
resolvió el juez de primera instancia, sino porque la ley que corresponde aplicar es la vigente al
momento de la constitución de la relación jurídica En cambio, si la apelación versara sobre
consecuencias no agotadas de esas relaciones, o lo que atañe a la extinción de esa relación (por ej.,
se discute la aplicación de una ley que regula la tasa de interés posterior al dictado de la sentencia
de primera instancia), debe aplicar esa ley a los períodos no consumidos; más aún, debería aplicarla
también a los consumidos si la ley ha establecido su carácter retroactivo y no se vulneraran derechos
adquiridos.
c) Para que haya divorcio se requiere sentencia (arts. 213.3 del CC y 435 inc. c del CCyC); se trata de
una sentencia constitutiva, sin perjuicio de que algunos efectos se retrotraigan a un momento
anterior. Por lo tanto, mientras no haya sentencia firme, no hay divorcio, lo que implica,
contrariamente a lo que sostjene este acuerdo, que después del 1/8/2015, si el expediente que
declara el divorcio contencioso se encuentra en Cámara porque la sentencia de primera instancia fue
apelada, el tribunal de apelaciones no puede ni debe revisar esta decisión a la luz del Código civil,
porque está extinguiendo una relación, y la ley que rige al momento de la extinción (el Código Civil y
Comercial) ha eliminado el divorcio contencioso. Debe pues, declarar el divorcio, pero sin calificación
de inocencia o culpabilidad.
Esta es la doctrina que subyace en la sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación
del:28/4/1992* que confirmó la de la cámara de apelaciones que había rechazado el pedido de
alimentos del hijo extramatrimonial contra los herederos del padre, pues a la época en que el
superior debía pronunciarse se había derogado el antiguo art. 331 del CC norma que había sido el
fundamento de la sentencia de primera instancia que había fijado alimentos provisorios.
6. En definitiva, la noción de consumo jurídico no se vincula a la existencia de una sentencia
que no se encuentra firme y, por lo tanto, las causas que se encuentran en apelación o en
ulterior instancia deben ser resueltas interpretando rectamente el art. 7°, que en nada
modifica el art. 3° según texto de la 17.711, excepto en lo que hace a las nuevas leyes
supletorias más favorables para el consumidor.

* Fallos 315-850; comentado por Molina, Mariel, La jurisprudencia de la Corte Federal frente al
derecho alimentario en las relaciones familiares, en Herrera, M., Kerhelmajer de Carlucci, Ay
Lloverás, N. (Directoras), Máximos precedentes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación,
Derecho de familia, Bs. As., Ed. La Ley, 2014, 1.1, pág.1376.

3) Texto del Acuerdo plenario


En la ciudad de Trelew, Provincia del Chubut, a los 15 días del mes de abril del año dos mil quince, se
reúne en Acuerdo Plenario la Cámara de Apelaciones de la Circunscripción Judicial con asiento en la
ciudad de Trelew, bajo la Presidencia de su titular Dr. Aldo Luis De Cunto, Vicepresidencia del Dr.
Marcelo Jorge López Mesa, y asistencia de los señores Jueces de Cámara Dres. Carlos Alberto
Velázquez, Natalia Isabel Spoturno, y Sergio Rubén Lucero; y
VISTO: Que la Ley 26.994 aprobó el Código Civil y Comercial de la Nación que como Anexo integra la
citada ley.
Que la Ley 27.077 modificatoria del artículo 7o de la Ley 26.994, publicada en el Boletín Oficial el
19/12/2014 dispuso que la misma entrará en vigencia a partir del Io de agosto de 2015, y
CONSIDERANDO:
Que dada la inminencia de la entrada en vigencia del nuevo Código Civil y Comercial, que introduce
notorios, extensos y profundos cambios en la normativa civil y comercial que viene aplicándose en la
República, se hace necesario unificar criterios a su respecto, interpretando lo establecido en el art.
7o de la Ley 26.994 a fin de no afectar derechos amparados por garantías constitucionales.
Que a los efectos de evitar que la entrada en vigencia de la nueva norma trastorne el
funcionamiento del sistema de administración de justicia y el ejercicio de la abogacía, corresponde
establecer pautas claras y uniformes, a fin de procurar una correcta impléruentación del nuevo
ordenamiento que nos regirá a partir del 1o de agosto del corriente año.
Que resulta imperioso prever la forma en que se va a aplicar la nueva Ley a las causas que lleguen a
esta Alzada en grado de apelación, que tramitaron bajo las normas de los Códigos Civil y de
Comercio y en las que se dictó sentencia a la luz de esos Cuerpos, debiendo tenerse en cuenta a tal
fin lo dispuesto en el art. 7° del nuevo Código Civil y Comercial, correctamente interpretado.
Que la norma citada no consagra la aplicación retroactiva de la nueva ley sino su aplicación
inmediata, aún a las consecuencias de las relaciones o situaciones jurídicas existentes; o sea, que la
nueva ley rige para los hechos que están in fieri o en su curso de desarrollo al tiempo de su sanción y
no para las consecuencias de los hechos pasados, que quedaron sujetos a la ley anterior, pues juega
allí la noción de consumo jurídico (SCBA Ac. 27.221 del 7/8/79; Ac. L. 45.548 del 18/12/90, Ac.
51.810 del 5/4/94, Ac. 51.335 del 3/5/95, Ac. 63.638 del 27/4/99, Ac. 67.772 del 23/2/00, e. o.).
Es decir, que la nueva ley toma a la relación o situación jurídica en el estado en que se encontraba al
tiempo de ser sancionada, pasando a regir los tramos de su desarrollo aún no cumplidos, en tanto
que los cumplidos se los considera regidos por la ley vigente al tiempo en que se desarrollaron.
En este sentido se ha dicho que: “dictada una nueva ley, las partes anteriores de esa relación o
situación jurídica quedan sujetas a la antigua ley, en tanto que las partes posteriores son regidas por
la nueva ley (Borda, “La reforma del Código Civil. Efectos de la ley con relación al tiempo” en El
Derecho, tomo 28, pág. 810).
Como lo señala Morelló (“Códigos...”, tomo I., pág. 716 y ss.), “Esta idea de consumo jurídico
resguarda la incolumnidad de los actos ya operantes en el tráfico, enjugando una irretroactividad
inconstitucional, preservando el principio de seguridad jurídica y acordando un plafón suficiente a
las consecuencias de aquellos actos que sí pueden atraparse por el regulamiento ulterior”.(Causa
243.736, Juzg. 23, S3°, LP).
Que dadas las dificultades e incertidumbre del sistema de entrada en vigencia y de derecho
transitorio que contiene el nuevo Código Civil y Comercial (cfr. Medina, Graciela, “Efectos de la ley
con relación al tiempo en el Proyecto de Código”, La Ley 2012-E, 1302), cuya interpretación y
aplicación parcial o no criteriosa, podría provocar el desafortunado desenlace de que por aplicación
literal de su art. 7o, se llegase al inconveniente de que sentencias dictadas en la instancia de grado
con los Códigos de Vélez Sarsfield y Acevedo antes del 1o de agosto del año en curso, fueran
revisadas en la Alzada luego de ese hito temporal al conjuro del nuevo ordenamiento, lo que
claramente constituiría lógicamente un despropósito y constitucionalmente un atentado contra
derechos individuales amparados por garantías constitucionales como el derecho de defensa
enjuicio y resguardo del debido proceso legal.
Bien se ha dicho, que “El legislador, al sancionar nuevas normas, lo hace basado en la creencia que
contempla de manera más justa la realidad social, y mejora el ordenamiento jurídico, lo que apareja
una pretensión de inmediata sustitución del antiguo Derecho y puede llevar a aplicar la nueva ley a
todas las situaciones jurídicas pendientes, tanto en lo que se vincula con sus efectos o
consecuencias, o a juzgar con una vara distinta, situaciones que se amparaban legítimamente en la
ley que estaba en vigor en el momento de su nacimiento. Nosotros afirmamos la necesidad de una
rápida adaptación al nuevo sistema, pero la transición no puede ser tan brusca que vulnere la
seguridad jurídica; ello exigirá que se apliquen los viejos dispositivos, al menos para juzgar la validez
de las situaciones que se foijarony consolidaron al amparo de la ley anterior” (cfr. López, Joaquín M.
R.- Moisset de Espanés, Luis. “El cambio legislativo. Normas de transición y Provincia del Chubut
PODER JUDICIAL de conflicto (en línea). A tal fin, y a los efectos meramente orientadores,
esclareciendo algunos criterios que habrán de aplicarse para brindar previsibilidad y certeza a los
operadores jurídicos, tanto integrantes del Poder Judicial, como abogados del foro y justiciables,
esta Cámara señala que una vez dictada la sentencia de grado en una causa bajo el régimen de los
Códigos de Vélez Sarsfield y Acevedo, se produce una consolidación jurídica de la causa o un
“consumo jurídico”, que lleva aparejada la consecuencia de que en las sucesivas instancias judiciales
habrá de revisarse la sentencia de grado a la luz del mismo ordenamiento bajo cuyo amparo ella se
dictó.
Ello así con excepción de aquellos supuestos que se pudieran presentar como hechos en curso de
ejecución, esto es, que no se agotaron con el dictado de la sentencia sino que comenzaron a existir a
partir de ella.
Así, los hechos pasados que han agotado la virtualidad que les es propia no pueden ser alcanzados
por la nueva ley sin incurrir en retroactividad de ella. Esa es la noción de “consumo jurídico”; en
palabras del maestro Llambías, así como ante una relación jurídica sus “consecuencias aún no
ocurridas al tiempo de dictarse la nueva ley, quedan gobernadas por ésta; en cambio, las
consecuencias ya producidas están consumadas y no resultan afectadas por las nuevas leyes, pues lo
impide la noción de consumo jurídico” (“Tratado de Derecho Civil - Parte general”, 4a ed., Perrot
1984, 1-142; en sentido coincidente, Borda, “Tratado de Derecho Civil - Parte general”, 7a ed., Perrot
1980,1- 167, n° 150). “La nueva ley toma a la relación jurídica en el estado que se encuentra al
tiempo que la ley es sancionada y pasa a regir los tramos de su desarrollo aún no cumplidos, en
tanto que a los cumplidos se los considera regidos por la ley vigente al tiempo en que se
desarrollaban” (S.C.B.A., E. D. 100-316).
Asimismo, es dable aconsejar a los Sres. Jueces de primera instancia que ante la presentación de
demandas con sustento en las normas que cesan en su vigencia en el plazo de su traslado, propicien
con un despacho saneador su adecuación, en el plazo que fijen, a las normas que entrarán en
vigencia, a fin de evitar que se trabe la litis con apoyatura en normas que, a días vista, habrán de
cesar en su vigencia.
Por ello, la Cámara de Apelaciones de la Circunscripción Judicial con asiento en la ciudad de Trelew,
ACUERDA:
1°) DISPONER que una vez dictada la sentencia de grado en una causa bajo el régimen de los Códigos
Civil y de Comercio hoy vigentes, en las sucesivas instancias judiciales habrá de revisarse la sentencia
de grado a la luz de los mismos ordenamientos bajo cuyo amparo ella se dictó.
2°) Regístrese, comuniqúese y cumplido, archívese.
Se deja constancia que el presente es suscripto por cinco jueces de Cámara en razón de hallarse de
licencia el Dr. Raúl A. Vergara (art. 7° Ley V N° 17).
Con lo que se dio por terminado el Acuerdo, firmando los señores Presidente, Vicepresidente y
Jueces de Cámara asistentes, por ante mí, que doy fe.
Fdo.: Dr. Aldo L. De Cunto (Presidente). Dr. Marcelo J. López Mesa (Vicepresidente). Dr. Carlos A.
Velázquez (Juez de Cámara). Dr. Sergio R. Lucero (Juez de Cámara). Dra. Natalia I. Spotumo (Juez de
Cámara).
Ante mí: Dra. Zulema M. Ybarra (Auxiliar Letrada) Cámara de Apelaciones.
(Acuerdo Plenario, CApel.Circ.Jud., Trelew, Provincia del Chubut, Acuerdo N° 194 - C.A.T.,
15/04/2015)

b) CASO: Aplicación de la ley vigente al momento del accidente de tránsito. Daños y perjuicios.
Aplicación inmediata y retroactividad de la ley
• CApel.Civ.Com.Fam., Sala I, Lomas de Zamora (Buenos Aires), 27/08/2015, “Vivero, Francisco Javier
c/ Inda Moisés, Francisco David s/ Daños y Perjuicios”

1) Síntesis del caso


Accidente de Tránsito. Daños y Perjuicios. Accidente ocurrido entre una moto y un auto durante la
vigencia del Código Civil (Ley 340). Derecho transitorio. Art. 7o del CCCN. El conflicto deberá ser
juzgado por la ley vigente al momento en que se produjo el daño. Art. 1113 del Código Civil.
Contradicción de la parte actora entre la declaración en sede penal y lo manifestado en la instancia
civil. Valoración de las pruebas. Culpa exclusiva del accionante. Rechazo de la demanda.

2) Análisis del caso


Otra sentencia bonaerense ratificó la posición de la Corte provincial en torno a la aplicación del
nuevo Código Civil y Comercial de forma retroactiva: como el accidente de tránsito sucedió antes de
la entrada en vigencia de este cuerpo normativo, se juzgó en torno al art. 1113 del Cód. Civil.
En los autos “Vivero, Francisco Javier c/Inda Moisés, Francisco David s/Daños y perjuicios”, los
integrantes de la Sala I de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Lomas de Zamora
decidieron aplicar el viejo Código Civil para decidir en torno a un accidente de tránsito, desechando
el uso retroactivo del Código Civil y Comercial, gracias a un precedente de la Suprema Corte de
Buenos Aires (SCBA) al respecto.
Los jueces entendieron que se debía aplicar la ley vigente al momento de! hecho, teniendo en
consideración que se podrían violentar los principios de defensa en juicio de las partes. En concreto,
se hizo uso del art. 1113 del Código Civil.
En su voto, el juez Javier Rodriño señaló que “encontrándose la causa a estudio del Tribunal, el
primero de agosto de 2015 entró en vigencia el Código Civil y Comercial de la Nación aprobado por
la ley 26.994; circunstancia sobreviniente por la cual corresponde determinar en primer término la
ley aplicable a los supuestos como el que nos ocupa”.
El magistrado afirmó “que el art. 7o del nuevo ordenamiento vigente establece la aplicación
inmediata de las leyes a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes,
agregando a párrafo seguido que las mismas no tienen efecto retroactivo, salvo disposición en
contrarió.
El camarista destacó “que ambos principios (aplicación inmediata e irretroactividad de la ley), bien
entendidos, se complementan. Que de tal modo, corresponde entender -como regla general- que la
nueva legislación se aplica inmediatamente a todos los supuestos acaecidos a partir de su entrada en
vigencia, así como también a aquéllos otros que, habiéndose originado aún en fecha anterior,
producen sus consecuencias jurídicas con posterioridad a la sanción de la norma”.
Asimismo, el vocal afirmó que “nó será aplicable entonces a las relaciones o situaciones jurídicas -y
sus consecuencias- consumados, agotados o extinguidos con anterioridad a su vigencia, excepto
cuando, claro está, exista disposición legal en contrario”.
A continuación, el miembro de la Sala observó “que, sentado ello, advierto que en la especie la
relación jurídica obligacional en la que se funda el reclamo nació en el momento en el que se
produjo el daño -esto es, el 05/01/2004-; razón por la cual considero que el conflicto deberá ser
juzgado por la ley vigente en aquél entonces, hoy derogada”.
En otro orden de ideas, el integrante de la Cámara indicó que “el factor de atribución de la
responsabilidad civil en materia de accidentes de tránsito es el riesgo creado, por lo que la cuestión
se emplaza en la preceptiva del art. 1113 -2o párrafo- del Código Civil aplicable a la contienda, de
manera que el dueño o guardián de la cosa riesgosa cuya actuación produjo el daño es responsable,
salvo que demuestre que la conducta de la víctima o de un tercero constituye la causa del
menoscabo y ello ha obrado como factor interruptivo, total o parcialmente, de la relación de
causalidad”.
El sentenciante puntualizó que “no obsta a lo expresado la circunstancia de tratarse de un accidente
ocurrido entre dos vehículos en movimiento, por cuanto según la doctrina sentada por el más Alto
Tribunal de nuestra provincia, ‘cuando en la producción de un daño interviene activamente una cosa
son responsables su dueño y guardián, salvo que se demuestre la concurrencia de alguna excepción
legalmente prevista’”.
Además, Rodiño expresó que “resulta inadmisible la supresión de esta teoría cuando se ha
producido un encuentro entre rodados, porque el choque que los puede dañar no destruye, de
ninguna manera, los factores de atribución de responsabilidad”.
Finalmente, el juez puso de manifiesto que “la solución en los casos de colisión entre las cosas que
presentan vicio o riesgos consiste, por ende, en que cada dueño y guardián debe afrontar los daños
causados al otro. No existe norma ni principio jurídico que permita otra interpretación del art. 1113
del Código Civil”.

3) Texto del fallo


Lomas de Zamora, a los 27 días de Agosto de 2015, reunidos en Acuerdo Ordinario los señores jueces que
integran esta Excma.
Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y de Familia, Sala I, de este Departamento Judicial, Dres. Javier
Alejandro Rodiño y Carlos Ricardo Igoldi con la presencia del Secretario actuante, se trajo a despacho, para
dictar sentencia, la causan0 71852, caratulada: “VIVERO, FRANCISCO JAVIER C/ INDA MOISES, FRANCISCO
DAVID S/ DAÑOS Y PERJUICIOS”.- De conformidad con lo dispuesto por los artículos 16$ de la Constitución de
la Provincia de Buenos Aires y 266 del Código Procesal Civil y Comercial, del mismo Estado, la Excma. Cámara
resolvió plantear las siguientes:
CUESTIONES
1o.-¿Es justa la sentencia dictada?
2o.- ¿Qué corresponde decidir? Practicado el sorteo de ley (art. 263, últ. parte, Cód. Proc.), dio el siguiente
orden de votación: Dres. Javier Alejandro Rodiño y Carlos Ricardo Igoldi.
VOTACION-
• A la primera cuestión, el Dr. Javier Alejandro Rodiño dice:
I.- El señor Juez titular del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial número uno de este
Departamento Judicial, dictó sentencia a fs. 397/411 rechazando la demanda deducida por Francisco Javier
Vivero contra Moisés Francisco David Inda y lá aseguradora Provincia Seguros S.A.; Impuso las costas a la
vencida.- A fs. 415 apela la parte actora, concediéndosele libremente el recurso deducido a fs. 421.- A fs.
434/444 expresa agravios la accionante sin recibir réplica alguna por parte de la contraria.- A fs. 447 se llamó la
causa para dictar sentencia mediante providencia que se encuentra firme y habilita el dictado de la presente.
II— De los agravios.- Sé agravia la parte actora por la valoración que ha realizado el a-Quo repecto de la prueba
producida en autos en referencia al siniestro objeto del presente litigio y la errónea exégesis en su conjunto,
rechazando, en consecuencia la demanda deducida. A su vez, se agravia por la desestimación del testimonio
del señor Pajón ordenando la remisión de copia certificada de su declaración y de todo aquello que fuere
menester, a la esfera criminal a los fines de la investigación de la posible comisión del delito de falso
testimonio.- Efectúa un minucioso análisis de cada uno de los puntos que hacen, en su conjunto, al rechazo de
la demanda, los cuales en honor a la brevedad, doy por reproducidos.
III- Cuestión preliminar.- Que encontrándose la causa a estudio del Tribunal, el I o de agosto de 2015 entró
en vigencia el Código Civil y Comercial de la Nación aprobado por la ley 26.994; circunstancia sobreviniente por
la cual corresponde determinar en primer término la ley aplicable a los supuestos como el que nos ocupa.
Que el art. 7o del nuevo ordenamiento vigente establece la aplicación inmediata de las leyes a las
consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes, agregando a párrafo seguido que las mismas
no tienen efecto retroactivo, salvo disposición en contrario.
Que ambos principios (aplicación inmediata e irretroactividad de la ley), bien entendidos, se complementan.
Que de tal modo, corresponde entender -como regla general- que la nueva legislación se aplica
inmediatamente a todos los supuestos acaecidos a partir de su entrada en vigencia, así como también a
aquéllos otros que, habiéndose originado aún en fecha anterior, producen sus consecuencias jurídicas con
posterioridad a la sanción de la norma. No será aplicable entonces a las relaciones o situaciones jurídicas -y sus
consecuencias- consumados, agotados o extinguidos con anterioridad a su vigencia, excepto cuando, claro
está, exista disposición legal en contrario.
Que, sentado ello, advierto que en la especie la relación jurídica obligacional en la ique se funda el reclamo
nació en el momento en el que se produjo el daño -esto es, el 05/01/2004-; razón por la cual considero que el
conflicto deberá ser juzgado por la ley vigente en aquél entonces, hoy derogada. (En este sentido, Kemelmajer
de Carlucci, A., en La Ley 02/06/2015, punto IV último párrafo.; Lorenzetti, R. L., en “Cód. Civ. y Com. de la
Nación Comentado”, T. I, p. 47 y sgtes, Ed. Rubinzal Culzoni; “Cód. Civ. y Com. de la Nación Comentado” Tit.
Prel. y Libro I, Ed. Infojus; p. 23 y sgtes; id. SCBA, Ac. 107.423).
IV- Consideración de las quejas.- A- El factor de atribución de la responsabilidad civil en materia de
accidentes de tránsito es el riesgo creado, por lo que la cuestión se emplaza en la preceptiva del art. 1113 -2°
párrafo- del Código Civil aplicable a la contienda, de manera que el dueño o guardián de la cosa riesgosa cuya
actuación produjo el daño es responsable, salvo que demuestre que la conducta de la víctima o de un tercero
constituye la causa del menoscabo y ello ha obrado como factor interruptivo, total o parcialmente, de la
relación de causalidad (conf. CSJN “Emp Nacional de Telecomunicaciones c/ Pcia. de Bs. As. y ot., 22/12/87, en
La Ley 1988-D-296; esta Sala, Exp:65089 RSD: 197/08, 12/06/2008, in re “Gui, Luis Pedro c/Maglieri, Carlos
s/Ds y PS”). No obsta a lo expresado la circunstancia de tratarse de un accidente ocurrido entre dos vehículos
en movimiento, por cuanto según la doctrina sentada por el más Alto Tribunal de nuestra provincia, “cuando
en la producción de un daño interviene activamente una cosa son responsables su dueño y guardián, salvo que
se demuestre la concurrencia de alguna excepción legalmente prevista”. Resulta inadmisible la supresión de
esta teoría cuando se ha producido un encuentro entre rodados, porque el choque que los puede dañar no
destruye, de ninguna manera, los factores de atribución de responsabilidad (Mazeaud y Tune, “Tratado
Teórico Práctico de la Responsabilidad Civil y Delictual y Extracontractual” Ed 1977, t, II n° 953). La solución en
los casos de colisión entre las cosas que presentan vicio o riesgos consiste, por ende, en que cada dueño y
guardián debe afrontar los daños causados al otro. No existe norma ni principio jurídico que permita otra
interpretación del art. 1113 del Código Civil (conf. SCBA, Causa Ac. 42946 del 9-4-91 y ots, Cam. Civ. y Com.
Lomas de Zamora, Sala I, Causa 52/02, abril de 2002, RSD: 77/02, “Schiavoni, M c/Fabiani, A s/Ds y Ps”).
También se ha sostenido jurisprudencialmente, cuya fuerza expansiva y vinculante resulta innegable, que el
criterio para interpretar la concurrencia y la acreditación de los eximentes debe ser restrictivo, por lo que la
prueba liberatoria tiene que ser “fehaciente e indudable”, revistiendo la conducta de la víctima las
características de “imprevisibilidad” e “irresistibilidad” propias del “caso fortuito o fuerza mayor” (conf. SCBA,
Ac. 34081 “Pérez c/ Transp. Atlánticos”, y Ac. 33353 “Porco c/ Gazda”, en Ac. y Sent. 1985-11-205 y 1986-11-
205; asimismo C.S.N. “Ortiz y ot. c/ Emp. Ferrocarriles Arg.”, E.D. diario del 10- 5-90, pág. 1).
En cuanto a la culpa de la víctima, aún cuando se considera superada la doctrina que requería para su
configuración idénticos caracteres que la del agente, vale decir, relación de causalidad, ilicitud e imputabilidad,
inclinándose hoy en forma mayoritaria por otorgarle un sentido particular figurado o impropio a este concepto
jurídico- normativo, situándola en el plano de la relación de causalidad o de la autoría, como interruptiva del
nexo entre el responsable de la cosa y el daño, no puede por ello quedar reducida, o identificada, con la simple
relación objetiva de causalidad entre la acción material de la víctima y el daño por ella sufrido -doctrina de la
“conditio sine qua non”-, la vida actual nos pone de continuo, voluntaria e involuntariamente, frente a
situaciones de riesgo tolerables, donde a condición de ello, al dueño o guardián se le carga con la
responsabilidad propia que ello implica.
No toda o cualquier culpa de la víctima lo exime. Menos la simple de existir en la contingencia, la de ser
víctima de su sola circunstancia. Por el contrario, debe ser importante, y su excepcional admisión de
interpretación restrictiva y su prueba clara y certera La culpa implica siempre un defecto de conducta, un
carácter normativo que se funda en que el sujeto debía hacer algo distinto de lo que hizo y le era exigible en
esas circunstancias. El no prever el daño, no obstante ser previsible, o bien preverlo pero sin observar la
conducta necesaria para evitarlo. La víctima bien puede representarse la posibilidad de sufrir el resultado
dañoso (esta Sala, Exp: 64042, RSD: 95/08 10-04-2008 in re “Martinez, Luis Angel c/Poustis, Fernando David
s/Ds y s”). Resaltaré, entonces, que en los casos de daños causados por el riesgo o vicio de la cosa, para
atribuir responsabilidad al dueño o guardián no es necesaria la culpa en ellos -a tal punto que su ausencia no
los libera-, resultando impropio hablar de “exclusividad” en el accionar de la víctima o del tercero. Debe sí
determinarse si el mismo es excluyente de responsabilidad y, en su caso, en qué medida. No puede dejarse de
valorar el cuadro total de la conducta de todos los protagonistas (SCBA, Ac. 34081 S 23-7-85, AYS 1985-11-204,
JA 1986-11, 456, DJBA 1986-130, 81; id., 36391 S 23-9-86, AyS 1986-III-277; id., Ac. 39187 S 9-8-88, AyS 1988-
III-51, DJBA 1988-135, 172, LL 1989-C, 630; id., 40109 S 21/2/89, AyS 1989-1-146; id., 43500 S 26-11-91, AyS
1991 IV, 264).
B- Despejado el marco jurídico aplicable al hecho que se ventila en estos autos, corresponde analizar si se ha
logrado acreditar la existencia de culpa de la víctima o si, por el contrario, no se ha logrado acreditar dicho
extremo. Ha dicho la Suprema Corte de esta Provincia que los jueces de mérito pueden preferir alguna de las
pruebas producidas a otras y omitir toda referencia a las que estimen inconducentes; que basta expresarse en
su valoración de los datos fácticos a aquellos dirimentes para la solución del caso, y que no deben seguir al pie
de la letra las argumentaciones de las partes, siendo suficiente que se pronuncien sobre las cuestiones
fundamentales (Doct. art. 384 CPCC; Ac. 22330 del 13-X-76; Ac. 33589 del 2-XI-84; Ac. 33693 del 25-IX-84; Ac.
41085 S 7-7-89; Ac. 82248 S 23-4-03, entre otros). Si bien el juez tiene el deber de apreciar la prueba, ello no
implica la obligación de referirse en detalle a cada uno de los elementos aportados, sino de seleccionarlos a fin
de fundar el fallo en los más eficientes, tal como viene de la acción de los arts. 163 y 384 de la ley procesal.Es
que no existe imposición de merituar todas y cada una de las pruebas arrimadas pues se halla dentro de las
facultades legalmente regladas -como ya lo referí- la de preferir uno sobre otros sin siquiera hacer mención de
estos últimos, cuando no resulten relevantes para la dilucidación de la cuestión litigiosa(esta Sala I, in re “G. de
V. C. n. c/ V.C.A. s/ Alimentos causa n°58.267 reg. sent. Def:545/03). No está de más señalar que los órganos
jurisdiccionales gozan de amplias atribuciones en la selección y jerarquización de los elementos de juicio
aportados al proceso, en la medida, claro está, que no incurra en absurdo (conf. S.C.B.A., causa L. 67.419, sent,
del 31-V-2000, entre otras). Existe un elemento probatorio del cual se puede concluir la existencia del evento,
a saber los términos de la contestación de demanda del accionado y citada en garantía, en los cuales se ha
reconocido la existencia del accidente, mas se ha propuesto una mecánica distinta a la denunciada por la parte
actora.(fs. 92/108 y 140/154). Estimo que de las sendas contestaciones de demanda, no puede extraerse
conclusión distinta a que el hecho aconteció efectivamente, ya que no ha sido desconocida su existencia, sino
que por el contrario se sostuvo que fue la culpa del propio accionante lo que desencadenó la colisión (art. 384
CPCC).
C- Sentadas tales premisas y a los fines de abordar los agravios deducidos, merece a modo de introito efectuar
una breve reseña de los hechos acaecidos y mediante los cuales se promueve la presente acción.- Manifestó la
accionante en su escrito postulatorio, que el día 5 de Enero del 2004 circulaba con su motocicleta Gilera 125
azul por la Ruta Provincial n° 36 en sentido Norte-Sur de la localidad de Florencia Varela y, que llegando a la
intersección de la calle Las Rosas en circunstancias que se enciende el semáforo en amarillo, comenzó a frenar.
Habiendo transpuesto apenas la senda peatonal es embestido violentamente, por un rodado marca Renault 9,
dominio VDF 272, quien circulaba por la misma ruta y en el mismo sentido, pero por el carril lento. La
embestida se produce debido a que el rodado que conducía el accionado maniobra para girar en “U* y así
retomar la Ruta n°36 en sentido contrario.- Ofreció prueba para convalidar su postura, dentro de las cuales se
encontraba la causa penal n° 203712, labrada a consecuencia del evento aquí en estudio.- Del cotejo de la
misma, la cual tengo a la vista, se desprende que a fs. 8 vta. el actor narra lo acontecido, pero de manera
diferente. En ese entonces, depuso ante la autoridad policial al efecto, que circulaba a bordo de su motocicleta
por la Ruta n° 36 en el carril rápido, que al llegar al semáforo de la calle Las Rosas, pudo observar que los
automóviles que circulaban en la misma dirección aminoraban la marcha, en razón de que el semáforo estaba
en luz amarilla, por lo que realizó varias maniobras para poder frenar, “no llegando a su cometido”,
produciéndose la colisión con un automotor marca Renault 9 de color gris, que “cruzaba” la Ruta 36 de Oeste a
Este. Tal descripción se encuentra avalada mediante el acta de choque efectuada también por el accionante y
que da cuenta la documentación de fs. 30.- Se desprende de lo expuesto, una clara contradicción de la parte
actora al momento de efectuar la mecánica del suceso en sede penal con la plasmada en la instancia civil.
Ahora bien, más allá de ello, el recurrente en su pieza impugnatoria (fs. 434 vta. A) Introito de la cuestión),
acepta, además de sostener la suya, la postura adoptada por el Magistrado de grado respecto a la mecánica
del hecho, y a raíz de ello efectúa los agravios.
En base a esta nueva mecánica del hecho aceptada por el recurrente y la cual difiere con la narrada al efectuar
la demanda, comenzaré, en base a la prueba aportada y producida en autos, a desmenuzar la atribución de
responsabilidad que les cabe a los contendientes.
Respecto a la crítica del apelante en relación a la valoración de la prueba, es del caso atribuir inoperancia al
intento de probar un hecho a través de la personal interpretación de las pruebas, bajo la pretensión de que el
sentenciante, que decide de acuerdo a los datos que considere dirimentes, deba explicar en cada caso, el por
qué prescinde de la valoración de unas u otras, cosa que importaría sin lugar a duda declinación del principio
del art. 384 y concordantes del Código Procesal.
D- Sentado ello, centra su queja el recurrente en la valoración de la declaración testimonial de los señores
Gustavo Javier Figueroa y Andrés Arnaldo Pajón.- En el análisis de la prueba testimonial debemos traer a
consideración que el testimonio se funda en una doble presunción: la conformidad del conocimiento de este
con la realidad y la de su fundamento moral; es decir, que no se ha engañado y que no trata de engañar al
juez, ya que la fe en la palabra del hombre que ha presenciado el hecho es uno de los pocos recursos que
restan al magistrado para la averiguación de la verdad. Además, el valor del testimonio es de libre apreciación
por parte del juez, según la norma del art. 384 del CPCC; aunque la referencia a las reglas de la sana crítica está
indicando que “el principio de la libertad está constituido en base del criterio objetivo” en oposición “al
subjetivismo y al empirismo de la convicción íntima o de la conciencia”; y en particular para esta prueba, el art.
456 dispone que el juez apreciará “las circunstancias y los motivos que corroboren o disminuyan la fuerza de
las declaraciones", también según las reglas de la sana crítica. Así, cuando los testigos comunican hechos
concretos que han caído bajo el dominio de sus sentidos, dando adecuada razón de ciencia de sus dichos, que
resultan coincidentes con otras declaraciones y que no aparecen desvirtuados por prueba contraria, ni se
observan contradicciones groseras o expresiones poco verosímiles, no puede prescindirse de tales testimonios,
so riesgo de establecer una presunción de mendacidad sin adecuado sustento (art. 443, pár. 2do., CPCC; esta
Sala, Exp: 61762, RSD: 81/07 del 15/3/2007, mi voto in re “Rivadeo, Maria Rosa del Valle c/Chiodini, Ignacio
Hernán y ot s/Ds y Ps”). Es que los testigos no son de la parte que los propuso, sino que constituyen elementos
de juicio del proceso. Ello por sí solo es insuficiente para presumir que el testimonio tiende a favorecer a uno
de los litigantes. No cabe olvidar que se ha prestado juramento o promesa de decir verdad y a su vez, como
son interrogados por las preliminares de la ley, a los fines de facilitar la crítica del testimonio, las circunstancias
personales que no se ocultan pueden, en ocasiones, dar mayor fuerza de convicción (arts. 438, 439 del CPCC).
El testigo Gustavo Javier Figueroa en su declaración de fs. 271/272, refiere que se enteró del accidente por la
madre del actor Francisco Vivero. Relató que ella fue personalmente a su domicilio y le comunicó que había
recibido un llamado de una persona comunicándole que Javier -actor- había tenido un accidente. En tal
contexto, resulta ser un testigo de “oído" conforme lo reseñara el Magistrado de grado en su
pronunciamiento, razón por la cual, a los efectos del presente agravio, no he de considerar su declaración,
(arts. 384 y 456 del CPCC). Consideración aparte merece la declaración testimonial prestada por el señor
Andrés Amaldo Pajón a fs. 285/287, la cual en honor a la brevedad doy por reproducida íntegramente.- Es que
si el recurrente asume como probable la postura asumida por el sentenciante respecto a la mecánica del
accidente, su declaración no puede ser considerada, ya que se sustenta en los hechos plasmados en la
demanda, y los cuales no se condicen entre si. En consecuencia, su declaración no puede ser considerada a mi
criterio (arts. 384 y 456 CPCC).
Situación contraria ocurre con la declaración testimonial del señor Ricardo Ruben Paniagua prestada a fs.
288/290, la cual si logra persuadirme de que el evento en estudio se produce conforme lo relata. De su
minuciosa exposición, puede extraerse entre varios detalles relevantes que hacen a la cuestión, que “el testigo
se hallaba a bordo de su vehículo Renault Clio y que al ir llegando a la ruta adelante suyo se encontraba parado
un Renault 9 gris (vehículo del demandado) con el semáforo en rojo. Cuando el semáforo se pone en verde el
Renault 9 arranca y ahí siento un golpe y veo una moto que le pega al auto de adelante...Para mí la moto
choca al auto, por que el hombre avanzó, el del Renaut, y aparte vi que el semáforo estaba en verde y yo
avancé. La moto venía del lado izquierdo y para el estaba el semáforo en rojo”. En dicho contexto, de su
deposición se logra acreditar la mecánica del evento conforme lo detalla, por lo que su declaración habré de
considerarla a efectos de fundar mi voto (art. 384 y 456 CPCC).
E- Se agravia a su vez el recurrente debido a que el Juez de Primera Instancia no ha valorado correctamente las
notificaciones de audiencia de posiciones cursadas al demandado. Entiende que, en base a los fundamentos
planteados corresponde la “ficta confessio” del accionado.- Sin ser necesario entrar en un exhaustivo análisis
sobre el tópico, se desprende de la cédula de notificación a la cual hace referencia el recurrente -ver fs. 180-
que la letra del departamento en el cual se efectuó la diligencia presta a simple vista a confusión, es decir, no
se advierte si es “D” o “B”, detalle este no menor, si se tiene en cuenta el domicilio real denunciado por el
demandado en la ocasión de contestar la acción, pero que no habré de darle mayor trascendencia. Es que más
allá de lo expuesto, tiene dicho nuestro Máximo Tribunal, que la confesión ficta ha de apreciarse en su
correlación con el resto de las pruebas atendiendo a las circunstancias de la causa, pues de los contrario se
haría prevalecer la ficción sobre la realidad y la decisión podría alejarse de la realidad material. Y siguiendo el
lineamiento de la Corte Provincial, ésta ha puesto de manifiesto que incurre en absurdo el fallo que la soslaya
si la confesión no estaba desvirtuada por otras probanzas (SCBA, L. 37346). Puesto a elegir entre la negativa
expresa de la autenticidad en la contestación de la demanda y el reconocimiento ficto, estimo que debe
prevalecer la primera, ya que no existen otros elementos probatorios para sustentar la confesión ficta.
F- Se agravia el recurrente a su vez, por el análisis efectuado por el sentenciante respecto al informe técnico-
mecánico presentado por el experto Eduardo Benente a fs. 317/321 y su contestación al pedido de
explicaciones de fs. 339/340.- Al respecto cabe decir que, en cuestiones eminentemente técnicas, como
indudablemente se dirimen en este rubro, la prueba pericial adquiere especial relevancia y preeminencia, si
bien la misma, en su contenido y conclusiones carece de fuerza vinculante para el Magistrado, como que su
seguimiento o apartamiento no depende de la actitud del justiciable de observar el dictamen o la falta de ello,
sino del grado de convicción que tal elemento acreditatorio produzca en el ánimo del juez, en sustento de la
aplicación y experiencia (sana crítica) del adecuado procedimiento para la realización y producción de tal
medio. Los profesionales brindan valores que deben ser ponderados para asumir la decisión, dando pautas
que, aún de orden matemático como los porcentuales, configuran meros parámetros y no autorizan resolver la
cuestión de manera arbitraria ni discrecional (doct. art. 384, 473, 474 CPCC; CALZ Sala I Reg. Sent. Def. 373/95,
5/97, 151/97, 255/97, 91/97 entre muchos otros). El informe pericial resulta el medio de excelencia, puesto
que integra los conocimientos del juez a través de explicaciones técnicas y ciertas apreciaciones que efectúa el
experto caben presumirlas sustentadas precisamente en el conocimiento que emana de la circunstancia de
detentar título habilitante de rigor científico con incumbencia en el tópico, aún cuando el juez personalmente
las posea. En principio, la fuerza probatoria del dictámen solamente puede enervarse por fundada razones
científicas o técnicas, resultando ilógica la pretensión de contrariarlas con opiniones profanas o discrepancias
subjetivas, y, por más amplias que sean las facultades del juez al apreciar las conclusiones y que las mismas no
sean vinculantes, el apartamiento debe ser fundado en razones de mucha entidad (SCBA, Ac. 45797 S 14-5-
1991, A y S 1991-1-710). Y no concierne al juez ensayar una respuesta sobre el déficit científico de la pericia. Lo
que sí corresponde es apreciar tal diligencia mediante parámetros vinculados con la colección de información,
exámenes, respaldo empírico, fundamentos, exposición lógica de datos y conclusiones como ingredientes
principales a la actividad destinada a formar convicción judicial a través de la sana crítica (doct. arts. 384, 474
CPCC).
Es que, si bien la pericial no es vinculante para el juez de la causa, éste debe tener fundadas razones técnicas
para enervarlo. En la hipótesis, el magistrado debe contar con fundamentos científicos del mismo nivel y rigor
probatorio que el elaborado por el experto, pues sería ilógico -como quedó dicho- que el sentenciante intente
confrontar un dictámen de tal naturaleza con discrepancias de índole subjetiva que nunca alcanzarían la
entidad convictiva del informe, puesto que si éste no resulta fuera del contexto de las circunstancias de autos,
ni encuentra demostrada al juzgador la inexactitud de sus conclusiones, no debe apartarse de ellas (CNCiv.,
Sala F, LL, 1982-D-249).
De la pericia mecánica elaborada a fs. 317/321 por el ingeniero Eduardo Benente se extrae, entre varias
conclusiones, que el rodado del demandado circulaba por la arteria Las Rosas, con intención de cruzar la ruta
36 con sentido norte-sur, es decir hacia Capital Federal, tesitura esta que se sustenta en el croquis labrado al
efecto y presentado como anexo 1 y que se condice que los hechos narrados por la demandada.
Por lo expuesto, y más allá de los argumentos vertidos por el recurrente en su pedido de explicaciones al
experto y su pieza im- pugnatoria, no encuentro mérito para apartarme de las conclusiones arribadas por el
ingeniero mecánico Eduardo Benente en su prolijo dictámen.
Encuentra agravio también el recurrente, por la desestimación del testimonio del señor Andrés amaldo Pajón,
ordenando la remisión de copia certificada de su declaración y de todo aquello , que fuera menester a la esfera
criminal a los fines de la investigación de la posible comisión del delito de falso testimonio.
Dispone taxativamente el art. 438 del Digesto Procesal que antes de declarar, los testigos prestarán juramento
o formularán promesa de decir verdad, a su elección, y serán informados de las consecuencias penales a que
pueden dar lugar las declaraciones falsas o reticentes. En concordancia y siempre dentro de la misma
normativa, reza el art. 447 que si las declaraciones ofreciesen indicios graves de falso testimonio u otro delito,
el juez podrá decretar la detención de los presuntos culpables remitiéndolos a disposición del juez
competente, a quien se enviará también testimonio de lo actuado.
De lo expuesto se infiere , sin mayor hesitación, que la posición adoptada por el Magistrado de grado al
respecto, se encuentra amparada por las facultades instructorias y ordenatorias consagradas en el art. 36 del
Código de forma.
Por ende, siendo que esta Sala tiene decidido que la resolución cuestionada por medio de la cual claramente
se advierte el ejercicio de las facultades instructorias, deviene inapelable por encuadrar dentro de las
facultades privativas que tienen los magistrados (arg. art. 36 y ccs. del rito; CALZ, Sala Ia in re “Fiscalía de
Estado c/ Costoya Esther Beatriz y otro s/ Expropiación”, Causa N° 58.974 Reg. Int. 514/04).
En consecuencia, propongo al Acuerdo desestimar las quejas argüidas por el recurrente.
Conclusión: De la compulsa de las pruebas producidas en autos, las cuales analizo a la luz de la sana crítica (art.
384 del CPCC), tengo por acreditado que la producción del evento dañoso, aquí en litigio,
acaeció por exclusiva culpa de la víctima, por lo que he de proponer al Acuerdo confirmar la sentencia apelada.
VOTO POR LA AFIRMATIVA.
• A la primera misma cuestión el Dr. Carlos Ricardo Igoldi dice que,
por compartir los fundamentos,
VOTA TAMBIEN POR LA AFIRMATIVA.
• A la segunda cuestión el Dr. Javier Alejandro rodiño expresa:
Visto el acuerdo logrado al tratar la cuestión que antecede corresponde confirmar la sentencia apelada, en la
medida del recurso y agravios. Imponer las costas de Alzada a la parte actora -apelante- quien continúa
perdidosa (art. 68 CPCC) y ordenar que los honorarios profesionales se regulen en su oportunidad (conf. ley
8904).
ASI LO VOTO.
• A la segunda cuestión el Dr. Carlos Ricardo Igoldi expresa que, por compartir los fundamentos, VOTA
EN IGUAL SENTIDO.
Con lo que terminó el Acuerdo, dictándose la siguiente:
SENTENCIA:
En el Acuerdo celebrado quedó establecido que la sentencia apelada es íntegramente justa por lo cual debe
confirmarse en la medida del recurso y agravios. Con costas de Alzada a la actora apelante (art. 68 C.P.C.C.).
Por ello, consideraciones y citas legales;
Io) Confírmase la sentencia apelada, en la medida del recurso y agravios.
2o) Con costas de Alzada a la actora apelante quien continúa perdidosa (art. 68 del C.P.C.C.).
3o) Difiérese para su oportunidad la regulación de honorarios de los profesionales intervinientes (conf. ley
8904).
4o) Regístrese. Notifíquese y, consentida o ejecutoriada, devuélvanse las actuaciones al Juzgado de origen.
Fdo.: Javier Alejandro Rodiño (Presidente), Carlos Ricardo Igoldi (Vocal), Germán de Cesare (Auxiliar Letrado).
(CApel.Civ.Com.Fam., Sala I, Lomas de Zamora (Buenos Aires), 27/08/2015, “Vivero, Francisco Javier c/ Inda
Moisés, Francisco David s/ Daños y Perjuicios”, elDial.com -AA9207).
c) CASO: Daños y perjuicios. Código Civil y Comercial: Aplicación temporal; relaciones y situaciones
jurídicas futuras, existentes a la fecha de entrada en vigencia y a sus consecuencias no agotadas
• CNApel.Civ., sala B, 06/08/2015, “M., J. E. c/ V., O. H. y otros s/daños y perjuicios (accidente de tránsito,
c/les. o muerte)”.
1) Análisis del caso
1 - Puesto que, en materia de derecho intertemporal, con excepción de las normas más favorables al
consumidor en las relaciones de consumo, el art. 7o del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación ha
mantenido el mismo texto y sistema que el derogado art. 3° del Código Civil, según reforma de la ley 17.711,
cabe concluir que el mismo es aplicable a las relaciones y situaciones jurídicas futuras; a las existentes a la
fecha de su entrada en vigencia, tomándolas en el estado en que se encuentren -en este caso regirá los tramos
de su desarrollo no cumplidos- y también a las consecuencias no agotadas de relaciones y situaciones jurídicas
constituidas bajo el amparo de la antigua ley.
2 - Dado que al ser el daño un presupuesto constitutivo de la responsabilidad (confr. arts. 1716 y 1717
del Código Civil y Comercial de la Nación y art. 1067 del anterior Código Civil), aquél que diera origen al
proceso constituyó, en el mismo instante en que se produjo, la obligación jurídica de repararlo, por lo cual,
dicha relación jurídica, al haberse consumado antes del advenimiento del actual Código Civil y Comercial de la
Nación, debe ser juzgada -en sus elementos constitutivos y con excepción de sus consecuencias no agotadas-,
de acuerdo al sistema del anterior Código Civil.
3 - Más allá de considerar que, en lo atinente a la aplicación temporal del nuevo Código Civil y
Comercial de la Nación, ha de seguirse una hermenéutica que no limite su efectiva vigencia, por aplicación del
principio consagrado en el art. 7o de dicho cuerpo legal, el mismo no debe ser aplicado para resolver el
presente reclamo resarcitorio, pues el hecho dañoso que dio origen al proceso se consumó antes del
advenimiento de dicho Código. R. C.

2) Texto del fallo


Buenos Aires, Capital de la República Argentina, a los 06 días del mes de Agosto de dos mil quince, reunidos en
Acuerdo los Señores Jueces de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Sala “B”, para conocer en
los recursos interpuestos en los autos caratulados: “M., J. E. c/V., O. H. y ots. s/daños y perjuicios” respecto de
la sentencia de fs. 371/378, el Tribunal estableció la siguiente cuestión a resolver:
• ¿Es ajustada a derecho la sentencia apelada?
Practicado el sorteo resultó que la votación debía efectuarse en el siguiente orden Señores Jueces Doctores:
Roberto Parrilli - Mauricio Luis Mizrahi - Claudio Ramos Feijoo.
• A la cuestión planteada el Dr. Parrilli, dijo:
I - Este proceso se origina con la demanda iniciada por J. E. M. por la cual pretendió el resarcimiento por los
daños y perjuicios sufridos como consecuencia de un accidente de tránsito sucedido el día 18 de octubre de
2010, cerca de las seis de la tarde. Según dijo, conducía el taxímetro de su propiedad -Peugeot 405 dominio
DTV 940- y en circunstancias en que se detuvo en el semáforo de Avda. Belgrano, a la altura de la calle San
José, resultó imprevistamente embestido por el Peugeot 307, dominio EXU 919, conducido por el aquí
demandado, quien circulaba a excesiva velocidad y sin conservar el dominio sobre su rodado.
Sostuvo también que a raíz del suceso relatado sufrió serias lesiones físicas y psíquicas por las cuales reclama.
La sentencia de fs. 371/378 hizo lugar a la demanda y condenó a “O. H. V.” y “Federación Patronal Seguros SA”
-esta última, en la medida del seguro- a pagarle a “J. E. M.” una suma de dinero, con más sus intereses y costas
del proceso.
Dicho pronunciamiento fue apelado por las partes.
I.a.- La accionante expresa agravios a fs. 396/399 centrando su crítica en el quantum otorgado en la instancia
de grado para resarcir los rubros “incapacidad sobreviniente”, “daño moral” “gastos” y “lucro cesante”, los que
considera reducidos. Asimismo, se queja de forma en que fueran fijados los intereses.
Tales quejas recibieron respuesta de la contraparte a fs. 406/407.
De su lado, la demandada y citada en garantía hace lo propio a fs. 403/404, quejándose del monto otorgado
por el rubro “incapacidad sobreveniente”; el que considera excesivo. Esta última pieza ha merecido respuesta
de la parte actora a fs. 409/410.
I.b.- De acuerdo con lo dispuesto por el art. Io de la ley 27.077 (B.O n° 33.034 del 19/12/2014), que modificó el
art. 7o de la ley 26.994, el Código Civil y Comercial de la Nación aprobado por esta última, que fuera
promulgada por decreto 1795/2014 (B.O. 32.985 del 8/10/2014), ha entrado en vigencia el Io de agosto pasado
por lo que, antes de ingresar en la consideración de las cuestiones sujetas a recurso, y ante la vigencia de
normas sucesivas en el tiempo, se hace necesario determinar los alcances del nuevo texto legal en el presente
caso.
• Al respecto el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación fija en su art. 7o las reglas a seguir en estos casos
estableciendo que:
“A partir de su entrada en vigencia, las leyes se aplican a las consecuencias de las relaciones y situaciones
jurídicas existentes.
La leyes no tienen efecto retroactivo, sean o no de orden público, excepto disposición en contrario. La
retroactividad establecida por la ley no puede afectar derechos amparados por garantías constitucionales.
Las nuevas leyes supletorias no son aplicables a los contratos en curso de ejecución, con excepción de las
normas más favorables al consumidor en las relaciones de consumo”.
Como se aprecia, en materia de derecho intertemporal, con excepción de las normas más favorables al
consumidor en las relaciones de consumo y salvedad hecha de la evidente omisión incurrida en el primer
párrafo del adverbio “aún”, el nuevo cuerpo legal ha decidido mantener el mismo texto y sistema que el
derogado art. 3° del Código Civil, según reforma de la ley 17.711.
De este modo, con las aclaraciones ya realizadas en materia contractual, el nuevo Código Civil y Comercial de
la Nación es aplicable a las relaciones y situaciones jurídicas futuras; a las existentes a la fecha de su entrada
en vigencia, tomándolas en el estado en que se encuentren- en este caso regirá los tramos de su desarrollo no
cumplidos- y también a las consecuencias no agotadas de relaciones y situaciones jurídicas constituidas bajo el
amparo de la antigua ley.
Pues bien, al ser el daño un presupuesto constitutivo de la responsabilidad (cfr. arts. 1716 y 1717 del Código
Civil y Comercial de la Nación y art. 1067 del anterior Código Civil), aquél que diera origen a este proceso
constituyó, en el mismo instante en que se produjo, la obligación jurídica de repararlo.
En consecuencia, dicha relación jurídica, al haberse consumado antes del advenimiento del actual Código Civil
y Comercial de la Nación, debe ser juzgada-en sus elementos constitutivos y con excepción de sus
consecuencias no agotadas-, de acuerdo al sistema del anterior Código Civil- ley 17.711 (ver en este sentido,
Luis Moisset de Espanes, “Irretroactividad de la ley”, Universidad de Córdoba, 1975, en especial p. 22 y 42/43,
p.IV, apartado “b”).
Esta es la solución que siguió este Tribunal en pleno, in re, “Rey, José J. c/ Viñedos y Bodegas Arizu S.A.” del
21/12/1971, publicado en La Ley on line, AR/JUR/123/1971, cuando luego de sancionarse la reforma de la ley
17.711 se produjeron resoluciones contradictorias respecto de la aplicación temporal de esta. Allí la mayoría
entendió que el hecho ilícito se produce instantáneamente, no quedando sometido a acción alguna del
tiempo, por lo cual corresponde atribuir a la ley antigua la regulación de los presupuestos de existencia de la
obligación de reparar el daño causado, así como su contenido, inclusive la extensión del daño y su avaluación
(cfr. Belluscio Augusto C.- Zannoni Eduardo A., “Código Civil y leyes complementarias...” Buenos Aires, 1979,
tomo 1, p. 28).
En suma, más allá de considerar que en lo atinente a la aplicación temporal del nuevo Código Civil y Comercial
de la Nación ha de seguirse una hermenéutica que no limite su efectiva vigencia, pues como recordaba Vélez
en su nota al viejo art. 4044 -luego derogado por la ley 17.711- “el interés géneral de la sociedad exige que las
leyes puedan ser modificadas y mejoradas, y que las leyes nuevas, que necesariamente se presumen mejores,
reemplacen cuanto antes a las antiguas, cuyos defectos van a corregir” , en este caso puntual, rige la limitación
ya señalada por aplicación del principio consagrado en el art. 7° del mismo cuerpo legal.
De todos modos, con Código viejo o nuevo, la interpretación que guíe esta decisión, y cualquier otra, no puede
desconocerla supremacía de la Constitución Nacional, ni los tratados de derechos humanos en los que la
República sea parte, no ya porque lo recuerde el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación (art. Io y 2°), sino
porque así lo manda la Constitución Nacional (cfr. art. 31 y art. 75, inc. 22). Tampoco, pueden soslayarse los
valores que inspiran nuestro ordenamiento jurídico porque estos se sintetizan en el mandato de “afianzar la
justicia” contenido en el Preámbulo de nuestra Constitución, que no es letra vana.
II.- Hechas estas precisiones, examinaré las quejas formuladas que se circunscriben a los rubros integrativos de
la indemnización en lo que hacen al quantum, y a la forma en que se fijaran los intereses.
Il.a. Incapacidad sobreviniente.- Se agravian las partes respecto del monto indemnizatorio fijado por el juez a
quo.
Previo a todo, debe entenderse a la “incapacidad sobreviniente” como aquella que se verifica luego de
concluida la etapa inmediata de curación y convalecencia y cuando, no obstante el tratamiento, no se ha
logrado total o parcialmente el restablecimiento de la víctima (Zavala de González, Resarcimiento de Daños a
las Personas, ed. Hammurabi, Bs. As., 1990, vol. 2a., pág. 289).
Respecto de las lesiones padecidas por el actor, el experto estableció -en su informe de fs. 256/260-una
incapacidad física parcialy permanente del 11% de la t.o. (tabla de evaluaciones de incapacidades laborales
dec. 659/96), producto de la espondiloartrosis lumbar con disminución del espacio articular L5 y SI, que se
corresponde con un accidente como el de autos.
En el plano de la psiquis, el mismo experto señaló que el demandante presenta un trastorno por estrés
postraumático, reacción vivencial anormal neurótica de grado III, del que resulta una incapacidad parcial y
permanente del 20%.
Si bien las conclusiones del experto han sido observadas por las emplazadas en lo que hace al porcentaje físico
(ver f. 293 y vta.), no puede soslayarse que el art. 458, in fine del ritual, autoriza a las partes a designar un
consultor técnico, quien -contando con la idoneidad del caso- está en condiciones de elaborar no sólo mía
mera impugnación insustancial, sino una verdadera contra experticia que lleve al ánimo del juez de que son
acertadas sus operaciones técnicas y fundamentos científicos, en lugar de los volcados por el perito designado
de oficio.
De manera tal que al no existir el informe antes referido, cuando el peritaje aparece fundado en principios
técnicos y no existe prueba que lo desvirtúe, la sana crítica aconseja, frente a la imposibilidad de oponer
argumentos científicos de mayor valor, aceptar las conclusiones de aquél (cf. CNCiv. Sala H, 29/9/97 Del Valle,
M. c/ Torales J, s/ daños y perjuicios, en similar sentido CNCiv. Sala M, 19/3/96, Paradela D. c/ Malamud D. s/-
daños y perjuicios).
Así, y conforme lo que surge de la contestación de fs. 343/344 corresponde aceptar y valorar las conclusiones
del experto mencionado, en los términos del art. 477 del CPCCN.
En función de todo lo explicitado, teniendo en cuenta los porcentajes de incapacidad establecidos por el
idóneo, el cual sólo tomaré como referencia, como así también lo precedentemente señalado, edad del actor y
demás circunstancias personales del nombrado que se desprenden de autos, considero que la suma fijada por
el juez a quo resulta reducida por lo que habré de proponer al acuerdo se incremente a la suma de pesos
sesenta y cinco mil ($ 65.000) para responder a este rubro (arg. art. 165 del CPCCN).
Lo expuesto, lleva implícito la desestimación de las quejas vertidas por los emplazados y el acogimiento parcial
de lo peticionado por la parte actora.
II.b. Daño moral.- Como fuera manifestado, sólo la parte actora se queja del quantum indemnizatorio decidido
en la instancia de grado.
Ahora bien, no es fácil traducir en una suma de dinero la valoración de los dolores, sufrimientos, molestias,
angustias, incertidumbres o temores padecidos por la víctima. Sólo ella puede saber cuánto sufrió, pues están
en juego sus vivencias personales.
Para estimar pecuniariamente la reparación del daño moral falta toda unidad de medida, pues los bienes
espirituales no son mensurables en dinero. Sin embargo, al reconocerse una indemnización por este concepto,
no se pone un precio al dolor o a los sentimientos, sino que se trata de suministrar una compensación a quien
ha sido injustamente herido en sus afecciones íntimas (cfr. Orgaz Alfredo “El daño resarcible” pág. 187;
Brebbia Roberto, “El daño moral”, N° 116; Mosset Iturraspe, Jorge “Reparación del dolor: solución jurídica y de
equidad”, LL 1978-D-648).
En el caso, este reclamo es procedente, ya que debe tenerse por configurado in re ipsa, por la sola producción
del episodio dañoso, que -más allá de las escasas secuelas incapacitantes derivadas del mismo-, importó un
episodio traumático, que acarreó cambios en la personalidad del demandante puestos de manifiesto por el
experto médico y por los testigos (ver fs. 256/260 y fs. 230/231).
Por otra parte, para fijar la cuantía he de ponderar, el tiempo que lógicamente debió demorar la recuperación
definitiva del actor y aquél en que debió utilizar collar de Philadelfia (ver fs. 260 p.ll) con la consiguiente
alteración en su ritmo de vida normal y habitual.
En consecuencia, ponderando que la cuantía fijada ($ 15.000) no se compadece con los establecidos por esta
Sala para casos similares, propondré al acuerdo su incremento a la de pesos treinta mil ($30.000); en virtud de
las facultades contempladas por el art. 165 del CPCCN. Bajo tales parámetros, serán atendidas parcialmente
las quejas vertidas por la parte actora sobre este punto.
II.c. Gastos.- Aquí también, se agravia el pretensor en lo que hace al monto indemnizatorio fijado para resarcir
este ítem.
El criterio que debe prevalecer sobre la procedencia de estos rubros es amplio, no siendo imprescindible
agregar documentos para que se reconozcan pues, como ocurre en el caso, se deducen de las lesiones sufridas
por la víctima (cfr. art. 163 inc.5 CPCCN). Claro está, que esa ausencia de comprobantes va en desmedro de la
cuantía Sobre lo dicho, y ponderando las lesiones sufridas por el actor considero que el Sr. Juez de la anterior
instancia ejerció de manera razonable la facultad conferida por el art. 165 del Código Procesal, por lo que
habré de proponer al Acuerdo el rechazo de este agravio.
II.d. Lucro cesante.- El Sr. Juez de la anterior instancia receptó este ítem basándose para ello en la documental
obrante f.239 y f. 280; apuntando luego que el actor se vio impedido de trabajar por un periodo de cuarenta y
dos días, por lo que fijó por esta partida la suma de $ 12000, señalando que el importe es a la fecha del
decisorio.
La Corte Federal ha establecido que el lucro cesante está configurado por las ventajas económicas esperadas
de acuerdo a probabilidades objetivas debida y estrictamente comprobadas (Fallos: 306:1409), cuya admisión
requiere una acreditación suficiente del beneficio económico (Fallos: 311: 2683).
Recuérdase que el lucro cesante traduce la frustración de un enriquecimiento patrimonial: a raíz del hecho
lesivo se impide a la víctima que obtenga determinados beneficios económicos. Es, pues, la ganancia de que
fue privado el damnificado (cfr. art. 1069 del Cód. Civil). Aparece claro -entonces- que el apuntado daño se
establece casi siempre a partir de un razonamiento inferential, esto es sobre la base de la prueba de la
actividad productiva que se desarrollaba, de las ganancias que así se lograban y del impedimento temporal
para continuarla; de manera que permita concluir que los beneficios habrían subsistido durante ese período de
no haber sucedido el hecho (conf. esta Sala, “Ibarra c/ Linea 216 de Transporte Colectivo de Pasajeros s/ ds. y
ps.” del 19/7/2006).
Cabe recordar también, que la suma indemnizatoria por lucro cesante alcanza solamente el monto neto, es
decir, la ganancia que efectivamente percibía por día el actor con su taxímetro por la actividad lucrativa del
rodado, monto que se obtiene de descontar al ingreso bruto, las sumas en concepto de pagos de salarios,
cambios de lubricantes, combustible, limpieza del rodado, etc. (CNCiv., Sala J, 20/2/97,”Principato, Cayetano S.
c/Villar, Osvaldo s/ds. y ps.”)
A mérito de lo expuesto a lo largo de este apartado pero también teniendo en cuenta los gastos evitados con
motivo de la inmovilización; estimo ajustada a derecho la suma fijada por la juez a quo para reparar el daño.
En función de lo expuesto, propondré al Acuerdo se desestimen las quejas vertidas sobre este punto,
confirmándose la suma establecida en la instancia de grado.
III. - Intereses.- La parte actora también se queja de la tasa que se ha decidido aplicar para liquidar
losréditos. Ahora bien, esta Sala viene sosteniendo que para estos casos deberá aplicarse la tasa activa al
capital de condena desde el momento del hecho, y hasta el efectivo pago que hagan los deudores. Es que,
dicha tasa de interés resulta obligatoria en los términos del art. 303 del CPCCN, precepto que esta Sala
considera vigente en su redacción originaria conforme lo decidido en autos: “Pérez Horacio Luis c/ Banco Saez
SA s/ ejecución de honorarios, pub. LL CITA ONLINE AR/JUR/55224/2013, del 30/08/2013.
Por tanto, deberá aplicarse la tasa activa en los casos en que la misma no genera o configura
un”enriquecimiento indebido”. Si así fuera e importara una situación excepcional que se apartara de la regla
general establecida en el plenario “Samudio de Martínez, L. c/ Transportes Doscientos Setenta SA”, debe ser
probada en forma clara por el deudor en el ámbito del proceso (cf. art. 377 del CPCCN), circunstancia que no
se verifica en el presente.
Finalmente debo aclarar que con relación a los intereses devengados a partir de la entrada en vigencia del
nuevo Código Civil y Comercial de la Nación y hasta el efectivo pago, al ser una consecuencia no agotada de la
relación jurídica que diera origen a esta demanda, la tasa que resulte aplicable para liquidarlos por imperio del
art. 768 del citado ordenamiento, nunca podrá ser inferior a la activa antes mencionada pues, ante la falta de
pago en tiempo de la indemnización y dadas las actuales circunstancias económicas, iría en desmedro del
principio de la reparación plena del daño que se ha causado a la actora (ver art. 1740 del mismo Código)
En función de lo expuesto, propondré al acuerdo que las quejas sobre este punto sean parcialmente atendidas.
IV. - Por todo ello y si mi voto fuera compartido propongo al Acuerdo: 1) modificar parcialmente la
sentencia recurrida, en lo que hace a los montos otorgados en concepto “incapacidad sóbreviniente” y “daño
moral”, los que serán incrementados a la suma de pesos sesenta y cinco mil ($ 65.000) y pesos treinta mil ($
30.000), respectivamente; 2) determinar los intereses de acuerdo a lo dispuesto en el considerando III; 3)
confirmar el resto de la sentencia que fue materia de agravios;
y 4) imponer las costas de alzada en igual modo que en la instancia de grado (efe. arts. 68, 163 inc. 8 y 279 del
CPCCN). ASÍ LO VOTO.
• Los Dres. Mizrahi y Ramos Feijóo, por análogas razones a las aducidas por el Dr. Parrilli, votaron en el mismo
sentido a la cuestión propuesta.
Con lo que terminó el acto: Roberto Parrilli - Mauricio Luis Mizrahi - Claudio Ramos Feijoo.
Es copia fiél del Acuerdo que obra en la pág. n° a n° del Libro de Acuerdos de ésta Sala B de Excma. Cámara
Nacional de Apelaciones en lo Civil.
Y VISTOS: Por lo que resulta de la votación que instruye el Acuerdo que antecede,
SE RESUELVE:
1) modificar parcialmente la sentencia recurrida, en lo que hace a los montos otorgados en concepto
“incapacidad sobreviniente” y “daño moral”, los que serán incrementados a la suma de pesos sesenta y cinco
mil ($ 65.000) y pesos treinta mil ($ 30.000), respectivamente;
2) determinar los intereses de acuerdo a lo dispuesto en el considerando III;
3) confirmar el resto de la sentencia que fue materia de agravios; y
4) imponer las costas de alzada en igual modo que en la instancia de grado (cfr. arts. 68, 163 inc. 8 y 279
del CPCCN).
Teniendo en cuenta como se decide en esta instancia, se difiere la adecuación dispuesta por el art. 279 del
Código Procesal respecto de las regulaciones practicadas a fs. 378, así como la determinación de los honorarios
correspondientes a la tarea desplegada en la Alzada, hasta tanto exista liquidación definitiva aprobada.
Regístrese y notifíquese por cédula por Secretaría. Fecho, pu- blíquese (c/ Acordada 24/2013 CSJN). Cumplido,
devuélvanse las actuaciones a primera instancia.
Fdo.: Roberto Parrilli. - Mauricio L. Mizrahi -Claudio Ramos Feijoo.
(CNApel.Civ., sala B, 06/08/2015, “M., J. E. c/ V., O. H. y otros s/ daños y perjuicios (accidente de tránsito, c/les.
o muerte”).

d) CASO: La Justicia determinó que en un caso por daños y perjuicios a raíz de un accidente de tránsito,
debía utilizarse el Código Civil derogado y no el nuevo Código
• CNApel.Civ., Martínez, José Eduardo c/ Varela Osvaldo Héctor y otros s/ daños y perjuicios”, 06/08/201$
1) Análisis del caso
En los autos “Martínez, José Eduardo c/ Varela Osvaldo Héctor y otros s/ daños y perjuicios” los integrantes de
la Sala B de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, compuesta por Roberto Parrilli, Mauricio Mizrahi y
Claudio Ramos Feijóo, determinaron que en el caso, donde se puso en discusión un accidente de tránsito,
debía aplicarse el viejo Código Civil.
Los jueces afirmaron que el hecho constitutivo de la responsabilidad sucedió antes de la entrada en vigencia
del nuevo cuerpo normativo. De esta forma se sentó un precedente que se puede poner de relieve con
aquellos que sí aplicaron el nuevo Código Civil y Comercial.
En su voto, el juez Parrilli consignó que “las leyes no tienen efecto retroactivo, sean o no de orden publico,
excepto disposición en contrario. La retroactividad establecida por la ley no puede afectar derechos
amparados por garantías constitucionales”.
El magistrado afirmó que “las nuevas leyes supletorias no son aplicables a los contratos en curso de ejecución,
con excepción de las normas más favorables al consumidor en las relaciones de consumo”.
Como se aprecia, en materia de derecho intertemporal, con excepción de las normas más favorables al
consumidor en las relaciones de consumo y salvedad hecha de la evidente omisión incurrida en el primer
párrafo del adverbio “aún”, el nuevo cuerpo legal ha decidido mantener el mismo texto y sistema que el
derogado art. 3° del Código Civil, según reforma de la ley 17.711”.
El camarista indicó que “de este modo, con las aclaraciones ya realizadas en materia contractual, el nuevo
Código es aplicable a las relaciones y situaciones jurídicas futuras; a las existentes a la fecha de su entrada en
vigencia, tomándolas en el estado en que se encuentren- en este caso regirá los tramos de su desarrollo no
cumplidos- y también a las consecuencias no agotadas de relaciones y situaciones jurídicas constituidas bajo el
amparo de la antigua ley”.
El vocal observó: “Pues bien, al ser el daño un presupuesto constitutivo de la responsabilidad, aquél que diera
origen a este proceso
constituyó, en el mismo instante en que se produjo, la obligación jurídica de repararlo. En consecuencia, dicha
relación jurídica, al haberse consumado antes del advenimiento del actual Código Civil y Comercial de la
Nación, debe ser juzgada - en sus elementos constitutivos y con excepción de sus consecuencias no agotadas-,
de acuerdo al sistema del anterior Código Civil - ley 17.711’.
El miembro de la Sala recordó que “esta es la solución que siguió este Tribunal en pleno, in re, “Rey, José J.
c/Viñedos y Bodegas Arizu S.A.” del 21/12/1971, publicado en La Ley on line, AR/JUR/123/1971, cuando luego
de sancionarse la reforma de la ley 17.711 se produjeron resoluciones contradictorias respecto de la aplicación
temporal de esta.
Allí la mayoría entendió que el hecho ilícito se produce instantáneamente, no quedando sometido a acción
alguna del tiempo, por lo cual corresponde atribuir a la ley antigua la regulación de los presupuestos de
existencia de la obligación de reparar el daño causado, así como su contenido, inclusive la extensión del daño y
su avaluación”.
“En suma, más allá de considerar que en lo atinente a la aplicación temporal del nuevo Código Civil y Comercial
de la Nación ha de seguirse una hermenéutica que no limite su efectiva vigencia, pues como recordaba Vélez
en su nota al viejo art. 4044 - luego derogado por la ley 17.711- “el interés general de la sociedad exige que las
leyes puedan ser modificadas y, mejoradas, y que las leyes nuevas, que necesariamente se presumen mejores,
reemplacen cuanto antes a las antiguas, cuyos defectos van a corregir”, en este caso puntual, rige la limitación
ya señalada por aplicación del principio consagrado en el art. 7° del mismo cuerpo legal”, puntualizó el
integrante de la Cámara.
El sentenciante espetó que “de todos modos, con Código viejo o nuevo, la interpretación que guíe esta
decisión, y cualquier otra, no puede desconocer la supremacía de la Constitución Nacional, ni los tratados de
derechos humanos en los que la República sea parte, no ya porque lo recuerde el nuevo Código Civil y
Comercial de la Nación (art. Io y 2o), sino porque así lo manda la Constitución Nacional.
Tampoco, pueden soslayarse los valores que inspiran nuestro ordenamiento jurídico porque estos se sintetizan
en el mandato de “afianzar la justicia” contenido en el Preámbulo de nuestra Constitución, que no es letra
vana.

2) Texto del fallo


Buenos Aires, Capital de la República Argentina, a los 06 días del mes de Agosto de dos mil quince, reunidos en
Acuerdo los Señores Jueces de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Sala “B”, para conocer en
los recursos interpuestos en los autos caratulados: “MARTINEZ, José Eduardo c/VARELA, Osvaldo Héctor y ots.
s/ daños y perjuicios” respecto de la sentencia de fs. 371/378, el Tribunal estableció la siguiente cuestión a
resolver:
• ¿Es ajustada a derecho la sentencia apelada?
Practicado el sorteo resultó que la votación debía efectuarse en el siguiente orden Señores Jueces Doctores:
Roberto Parrilli - Mauricio Luis Mizrahi - Claudio Ramos Feijoo.
• A la cuestión planteada el Dr. Parrilli, dijo:
I.-. Este proceso se origina con la demanda iniciada por José Eduardo Martínez por la cual pretendió el
resarcimiento por los daños y perjuicios sufridos como consecuencia de un accidente de tránsito sucedido el
día 18 de octubre de 2010, cerca de las seis de la tarde. Según dijo, conducía el taxímetro de su propiedad -
Peugeot 405 dominio DTV 940- y en circunstancias en que se detuvo en el semáforo de Avda. Belgrano, a la
altura de la calle San José, resultó imprevistamente embestido por el Peugeot 307, dominio EXU 919,
conducido por el aquí demandado, quien circulaba a excesiva velocidad y sin conservar el dominio sobre su
rodado.
Sostuvo también que a raíz del suceso relatado sufrió serias lesiones físicas y psíquicas por las cuales reclama.
La sentencia de fs. 371/378 hizo lúgar a la demanda y condenó a Osvaldo Héctor Varela y “Federación Pátronál
Seguros SA” -esta última, en la medida del seguro- a pagarle a José Eduardo Martínez una suma de dinero, con
más sus intereses y costas del proceso.
Dicho pronunciamiento fue apelado por las partes.
I.a.- La accionante expresa agravios a fs. 396/399 centrando su crítica en el quantum otorgado en la instancia
dé grado para resarcir los rubros “incapacidad sobreviniente”, “daño moral”, “gastos” y “lucro cesante”, los
que considera reducidos.
Asimismo, se queja de forma en que fueran fijados los intereses.
Tales quejas recibieron respuesta de la contraparte afs. 406/407.
De su lado, la demandada y citada en garantía hace lo propio a fs. 403/404, quejándose del monto otorgado
por el rubro “incapacidad sobreviniente”; el que considera excesivo.
Esta última pieza ha merecido respuesta de la parte actora a fs.409/410.
I.b.— De acuerdo con lo dispuesto por el art. 1° de la ley 27.077 (B.O n° 33.034 del 19/12/2014), que modificó
el art. 7o de la ley 26.994, el Código Civil y Comercial de la Nación aprobado por esta última, que fuera
promulgada por decreto 1795/2014 (B.O. n° 32.985 del 8/10/2014), ha entrado en vigencia el I o de agosto
pasado por lo que, antes de ingresar en la consideración de las cuestiones sujetas a recurso, y ante la vigencia
de normas sucesivas en el tiempo, se hace necesario determinar los alcances del nuevo texto legal en el
présente caso.
Al respecto el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación fija en su art. 7° las reglas a seguir en estos casos
estableciendo que:
“A partir de su entrada en vigencia, las leyes se aplican a las consecuencias de las relaciones y situaciones
jurídicas existentes.
La leyes no tienen efecto retroactivo, sean o no de orden público, excepto disposición en contrario. La
retroactividad establecida por la ley no puede afectar derechos amparados por garantías constitucionales.
Las nuevas leyes supletorias no son aplicables a los contratos en curso de ejecución, con excepción de las
normas más favorables al consumidor en las relaciones de consumo” Como se aprecia, en materia de derecho
intertemporal, con excepción de las normas más favorables al consumidor en las relaciones de consumo y
salvedad hecha de la evidente omisión incurrida en el primer párrafo del adverbio “aún”, el nuevo cuerpo legal
ha decidido mantener el mismo texto y sistema que el derogado art. 3° del Código Civil, según reforma de la
ley 17.711.
De este modo, con las aclaraciones ya realizadas en materia contractual, el nuevo Código Civil y Comercial de
la Nación es aplicable a las relaciones y situaciones jurídicas futuras; a las existentes a la fecha de su entrada
en vigencia, tomándolas en el estado en que se encuentren- en este caso regirá los tramos de su desarrollo no
cumplidos- y también a las consecuencias no agotadas de relaciones y situaciones jurídicas constituidas bajo el
amparo de la antigua ley.
Pues bien, al ser el daño un presupuesto constitutivo de la responsabilidad (cfr. arts.l 716 y 1717 del Código
Civil y Comercial de la Nación y art. 1067 del anterior Cód.Civil), aquél que diera origen a este proceso
constituyó, en el mismo instante en que se produjo, la obligación jurídica de repararlo.
En consecuencia, dicha relación jurídica, al haberse consumado antes del advenimiento del actual Código Civil
y Comercial de la Nación, debe ser juzgada -en sus elementos constitutivos y con excepción de sus
consecuencias no agotadas-, de acuerdo al sistema del anterior Código Civil - ley 17.711 (ver en este sentido,
Luis Moisset de Espanés, “Irretroactividad de la ley”, Universidad de Córdoba, 1975, en especial p. 22 y 42/43,
p. IV, apartado “b”).
Esta es la solución que siguió este Tribunal en pleno, in re, “Rey, José J. c.Viñedos y Bodegas Arizu S. A.” del
21/12/1971, publicado en La Ley on line, AR/JUR/Í23/1971, cuando luego de sancionarse la reforma de la ley
17.711 se produjeron resoluciones contradictorias respecto de la aplicación temporal de esta. Allí la mayoría
entendió que el hecho ilícito se produce instantáneamente, no quedando sometido a acción alguna del
tiempo, por lo cual corresponde atribuir a la ley antigua la regulación de los presupuestos dé existencia de la
obligación de reparar el daño causado, así como su contenido, inclusive la extensión del daño y su avaluación
(cfr. Belluscio Augusto C.- Zannoni Eduardo A., “Código Civil y leyes complementarias...” Buenos Aires, 1979,
tomo 1, p. 28).
En suma, más allá de considerar que en lo atinente a la aplicación temporal del nuevo Código Civil y Comercial
de la Nación ha de seguirse una hermenéutica que no limite su efectiva vigencia, pues como recordaba Vélez
en su nota al viejo art. 4044 - luego derogado por la ley 17.711- “el interés general de la sociedad exige que las
leyes puedan ser modificadas y mejoradas, y que las leyes nuevas, que necesariamente se presumen mejores,
reemplacen cuanto antes a las antiguas, cuyos defectos van a corregir”, en este caso puntual, rige la limitación
ya señalada por aplicación del principio consagrado en el art. 7o del mismo cuerpo legal.
De todos modos, con Código viejo o nuevo, la interpretación que guíe esta decisión, y cualquier otra, no puede
desconocer la supremacía de la Constitución Nacional, ni los tratados de derechos humanos en los que la
República sea parte, no ya porque lo recuerde el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación (art. Io y 2o), sino
porque así lo manda la Constitución Nacional (cfr. art 31 y art 75, inc. 22). Tampoco, pueden soslayarse los
valores que inspiran nuestro ordenamiento jurídico porque estos se sintetizan en el mandato de “afianzar la
justicia” contenido en el Preámbulo de nuestra Constitución, que no es letra vana.
II.- Hechas estas precisiones, examinaré las quejas formuladas que se circunscriben a los rubros integrativos de
la indemnización en lo que hacen al quantum, y a la forma en que se fijaran los intereses.
II. a.- Incapacidad sobreviniente Se agravian las partes respecto del monto indemnizatorio fijado por el juez a
quo.
Previo a todo, debe entenderse a la “incapacidad sobreviniente” como aquella que se verifica luego de
concluida la etapa inmediata de curación y convalecencia y cuando, no obstante el tratamiento, no se ha
logrado total o parcialmente el restablecimiento de la víctima (Zavala de González, Resarcimiento de Daños a
las Personas, Hammurabi, Bs.As., 1990, vol. 2, p. 289).
Respecto de las lesiones padecidas por el actor, el experto estableció -en su informe de fs. 256/260- una
incapacidad física parcial y permanente del 11% de la t.o. (tabla de evaluaciones de incapacidades laborales
dec.659/96), producto de la espondiloartrosis lumbar con disminución del espacio articular L5 y SI, que se
corresponde con un accidente como el de autos.
En el plano de la psiquis, el mismo experto señaló que el demandante presenta un trastorno por estrés
postraumático, reacción viven- cial anormal neurótica de grado III, del que resulta una incapacidad parcial y
permanente del 20%.
Si bien las conclusiones del experto han sido observadas por las emplazadas en lo que hace al porcentaje físico
(ver f. 293 y vta.), no puede soslayarse que el art.458, in fine del ritual, autoriza a las partes a designar un
consultor técnico, quien -contando con la idoneidad del caso- está en condiciones de elaborar no sólo una
mera impugnación insustancial, sino una verdadera contra experticia que lleve al ánimo del juez de que son
acertadas sus operaciones técnicas y fundamentos científicos, en lugar de los volcados por el perito designado
de oficio.
De manera tal que al no existir el informe antes referido, cuando el peritaje aparece fundado en principios
técnicos y no existe prueba que lo desvirtúe, la sana crítica aconseja, frente a la imposibilidad de oponer
argumentos científicos de mayor valor, aceptar las conclusiones de aquél (cf. CNCiv. Sala H, 29/9/97 Del Valle,
M. c/ Torales J, s/ daños y peijuicios, en similar sentido CNCiv. Sala M, 19/3/96 Paradela D. c/ Malamud D. s/
daños y perjuicios). Así, y conforme lo que surge de la contestación de fs. 343/344 corresponde aceptar y
valorar las conclusiones del experto mencionado, en los términos del art. 477 del CPCCN.
En función de todo lo explicitado, teniendo en cuenta los porcentajes de incapacidad establecidos por el
idóneo, el cual sólo tomaré como referencia, como así también lo precedentemente señalado, edad d el actor
y demás circunstancias personales del nombrado que se desprenden de autos, considero que la suma fijada
por el juez a quo resulta reducida por lo que habré de proponer al acuerdo se incremente a la suma de $
65.000 para responder a este rubro (arg. art. 165 del CPCCN). Lo expuesto, lleva implícito la desestimación de
las quejas vertidas por los emplazados y el acogimiento parcial de lo peticionado por la parte actora.
Il.b.- Daño moral.- Como fuera manifestado, sólo la parte actora se queja del quantum indemnizatorio decidido
en la instancia de grado.
Ahora bien, no es fácil traducir en una suma de dinero la valoración de los dolores, sufrimientos, molestias,
angustias, incertidumbres o temores padecidos por la víctima. Sólo ella puede saber cuánto sufrió, pues están
en juego sus vivencias personales.
Para estimar pecuniariamente la reparación del daño moral falta toda unidad de medida, pues los bienes
espirituales no son mensurables en dinero. Sin embargo, al reconocerse una indemnización por este concepto,
no se pone un precio al dolor o a los sentimientos, sino que se trata de suministrar una compensación a quien
ha sido injustamente herido en sus afecciones íntimas (cfr. Orgaz Alfredo “El daño resarcible” pág. 187;
Brebbia Roberto, “El daño moral”, N° 116; Mosset Iturraspe, Jorge “Reparación del dolor: solución jurídica y de
equidad”, LL 1978-D 648).
En el caso, este reclamo es procedente, ya que debe tenerse por configurado in re ipsa, por la sola producción
del episodio dañoso, que -más allá de las escasas secuelas incapacitantes derivadas del mismo-, importó un
episodio traumático, que acarreó cambios en la personalidad del demandante puestos de manifiesto por el
experto médico y por los testigos (ver fs. 256/260 y fs. 230/231).
Por otra parte, para fijar la cuantía he de ponderar, el tiempo que lógicamente debió demorar la recuperación
definitiva del actor y aquél en que debió utilizar collar de Philadelfia (ver fs. 260 p.ll) con la consiguiente
alteración en su ritmo de vida normal y habitual. En consecuencia, ponderando que la cuantía fijada ($ 15.000)
no se compadece con los establecidos por esta Sala para casos similares, propondré al acuerdo su incremento
a la de pesos treinta mil ($ 30.000); en virtud de las facultades contempladas por el artículo 165 del CPCCN.
Bajo tales parámetros, serán atendidas parcialmente las quejas vertidas por la parte actora sobre este punto.
II.c - Gastos.-Aquí también, se agravia el pretensor en lo que hace al monto indemnizatorio fijado para resarcir
este ítem.
El criterio que debe prevalecer sobre la procedencia de estos rubros es amplio, no siendo imprescindible
agregar documentos para que se reconozcan pues, como ocurre en el caso, se deducen de las lesiones sufridas
por la víctima (cfr. art. 163 inc.5 CPCCN). Claro está, que esa ausencia de comprobantes va en desmedro de la
cuantía.
Sobre lo dicho, y ponderando las lesiones sufridas por el actor considero que el Sr. Juez de la anterior instancia
ejerció de manera razonable la facultad conferida por el art. 165 del Código Procesal, por lo que habré de
proponer al Acuerdo el rechazo de este agravio.
II.d.- Lucro cesante.- El Sr. Juez de la anterior instancia receptó este ítem basándose para ello en la documental
obrante f. 239 y f. 280; apuntando luego que el actor se vio impedido de trabajar por un periodo de cuarenta y
dos días, por lo que fijó por esta partida la suma de $ 12000, señalando que el importe es a la fecha del
decisorio.
La Corte Federal ha establecido que el lucro cesante está configurado por las ventajas económicas esperadas
de acuerdo a probabilidades objetivas debida y estrictamente comprobadas (Fallos: 306:1409), cuya admisión
requiere una acreditación suficiente del beneficio económico (Fallos: 311: 2683).
Recuérdase que el lucro cesante traduce la frustración de un enriquecimiento patrimonial: a raíz del hecho
lesivo se impide a la víctima que obtenga determinados beneficios económicos. Es, pues, la ganancia de que
fue privado el damnificado (cfr. art. 1069 del Cód. Civil). Aparece claro -entonces- que el apuntado daño se
establece casi siempre a partir de un razonamiento inferencial, esto es sobre la base de la prueba de la
actividad productiva que se desarrollaba, de las ganancias que así se lograban y del impedimento temporal
para continuarla; de manera que permita concluir que los beneficios habrían subsistido durante ese período de
no haber sucedido el hecho (conf. esta Sala, “Ibarra c/ Línea 216 de Transporte Colectivo de Pasajeros s/ ds. y
ps.”, del 19/7/2006).
Cabe recordar también, que la suma indemnizatoria por lucro cesante alcanza solamente el monto neto, es
decir, la ganancia que efectivamente percibía por día el actor con su taxímetro por la actividad lucrativa del
rodado, monto que se obtiene de descontar al ingreso bruto, las sumas en concepto de pagos de salarios,
cambios de lubricantes, combustible, limpieza del rodado, etc. (CNCiv., Sala J, 20/2/97, “Principato, Cayetano
S. c/Villar, Osvaldo s/ds. y ps”) A mérito de lo expuesto a lo largo de este apartado pero también teniendo en
cuenta los gastos evitados con motivo de la inmovilización; estimo ajustada
a derecho la suma fijada por la juez a quo para reparar el daño. En función de lo expuesto, propondré al
Acuerdo se desestimen las quejas vertidas sobre este punto, confirmándose la suma establecida en la instancia
de grado.
III. Intereses.- La parte actora también se queja de la tasa que se ha decidido aplicar para liquidar los réditos.
Ahora bien, esta Sala viene sosteniendo que para estos casos deberá aplicarse la tasa activa al capital de
condena desde el momento del hecho, y hasta el efectivo pago que hagan los deudores. Es que, dicha tasa de
interés resulta obligatoria en los términos del art. 303 del CPCCN, precepto que esta Sala considera vigente en
su redacción originaria conforme lo decidido en autos: “Pérez Horacio Luis c/ Banco Saez SA s/ ejecución de
honorarios, pub. LL CITA ONLINE AR/ JUR/55224/2013, del 30/08/2013.
Por tanto, deberá aplicarse la tasa activa en los casos en que la misma no genera o configura un
“enriquecimiento indebido”. Si así fuera e importara una situación excepcional que se apartara de la regla
general establecida en el plenario “Samudio de Martínez, L. c/ Transp. Doscientos Setenta SA” , debe ser
probada en forma clara por el deudor en el ámbito del proceso (cf. art.377, CPCCN), circunstancia que no se
verifica en el presente.
Finalmente debo aclarar que con relación a los intereses devengados a partir de la entrada en vigencia del
nuevo Código Civil y Comercial de la Nación y hasta el efectivo pago, al ser una consecuencia no agotada de la
relación jurídica que diera origen a esta demanda, la tasa que resulte aplicable para liquidarlos por imperio del
art. 768 del citado ordenamiento, nunca podrá ser inferior a la activa antes mencionada pues, ante la falta de
pago en tiempo de la indemnización y dadas las actuales circunstancias económicas, iría en desmedro del
principio de la reparación plena del daño que se ha causado a la actora (ver art. 1740 del mismo Código)
En función de lo expuesto, propondré al acuerdo que las quejas sobre este punto sean parcialmente atendidas.
IV. - Por todo ello y si mi voto fuera compartido propongo al Acuerdo: 1) modificar parcialmente la
sentencia recurrida, en lo que hace a los montos otorgados en concepto “incapacidad sobreviniente” y “daño
moral”, los que serán incrementados a la suma de pesos sesenta y cinco mil ($ 65.000) y pesos treinta mil ($
30.000), respectivamente; 2) determinar los intereses de acuerdo a lo dispuesto en el considerando III; 3)
confirmar el resto de la sentencia que fue materia de agravios;
y 4) imponer las costas de alzada en igual modo que en la instancia de grado (efe. arts. 68, 163 inc. 8 y 279 del
CPCCN). ASÍ LO VOTO.
• Los Dres. Mizrahi y Ramos Feijóo, por análogas razones a las aducidas por el Dr. Parrilli, votaron en el mismo
sentido a la cuestión propuesta. Con lo que terminó el acto: Roberto Parrilli, Mauricio Luis Mizrahi, Claudio
Ramos Feijoo.
Es copia fiel del Acuerdo que obra en la pág. n° a n° del Libro de Acuerdos de esta Sala B de Excma. Cámara
Nacional de Apelaciones en lo Civil.
Y VISTOS: Por lo que resulta de la votación que instruye el Acuerdo que antecede,
SE RESUELVE:
1)Modificar parcialmente la sentencia recurrida, en lo que hace a los montos otorgados en concepto
“incapacidad sobreviniente” y “daño moral”, los que serán incrementados a la suma de pesos sesenta y cinco
mil ($ 65.000) y pesos treinta mil ($ 30.000), respectivamente;
2) Determinar los intereses de acuerdo a lo dispuesto en el considerando III;
3) Confirmar el resto de la sentencia que fue materia de agravios; y
4) Imponer las costas de alzada en igual modo que en la instancia de grado (cfr. arts. 68, 163 inc. 8 y 279 del
CPCCN).
Teniendo en cuenta como se decide en esta instancia, se difiere la adecuación dispuesta por el art. 279 del
Código Procesal respecto de las regulaciones practicadas a fs. 378, así como la determinación de los honorarios
correspondientes a la tarea desplegada en la Alzada, hasta tanto exista liquidación definitiva aprobada.
Regístrese y notiflquese por cédula por Secretaría. Fecho, publí- quese (c. Acordada 24/2013 CSJN).
Cumplido, devuélvanse las actuaciones a primera instancia.
(CNApel.Civ., Sala B, 06/08/2015, “Martínez, José Eduardo c/ Varela Osvaldo Héctor y otros s/ daños y
perjuicios”).

Common questions

Con tecnología de IA

El Código Civil y Comercial regula la responsabilidad en accidentes de tránsito en el Art. 1769, que forma parte de la sección dedicada a "Supuestos especiales de responsabilidad". Se aplican las disposiciones referidas a la responsabilidad derivada de la intervención de cosas, utilizando los artículos 1757 a 1759. Esta regulación establece que el dueño y el guardián del vehículo son responsables de manera concurrente o in solidum por el daño causado por el riesgo o vicio de las cosas .

La responsabilidad por hechos de terceros está regulada en la Sección 6a del Título V del Código Civil y Comercial, arts. 1753 a 1756. Incluye hechos de dependientes, hijos y personas bajo encargo. Se interpreta de acuerdo con la doctrina actual, y son responsables quienes deben responder por esos terceros siempre que no se haya demostrado que dichas personas actuaron por un caso fortuito .

El nuevo Código Civil y Comercial establece que la indemnización por incapacidad permanente procede independientemente de si el damnificado continúa realizando una tarea remunerada. La indemnización debe cubrir la disminución de la capacidad para realizar actividades productivas y se agota al término del plazo razonable que pudo haber continuado con dichas actividades .

La responsabilidad en el ejercicio profesional de actividades liberales se considera subjetiva, excepto si el profesional se compromete a un resultado concreto. Cuando la obligación de hacer se presta con cosas y causan un daño por su vicio, no quedan comprendidas en la Sección 7a, a menos que se trate de un daño derivado de vicios de las cosas utilizadas .

Según el Código Civil y Comercial, se exime de responsabilidad al dueño y al guardián del vehículo si prueban que la cosa fue utilizada contra su voluntad expresa o presunta (Art. 1758). Además, pueden usar como eximente el hecho de un tercero asimilable al caso fortuito (Art. 1731) y el caso fortuito extraño al riesgo propio de la cosa (Art. 1733).

El titular de un establecimiento educativo es responsable de manera objetiva por el daño causado o sufrido por sus alumnos menores de edad cuando están o deben estar bajo el control de la autoridad escolar. Se exime esta responsabilidad sólo con prueba de caso fortuito. Además, los establecimientos deben contratar un seguro de responsabilidad civil, según los requisitos de la autoridad aseguradora .

El Código Civil y Comercial argumenta que las leyes no tienen efecto retroactivo, tal lo indica el Art. 7. Sin embargo, se presume que las leyes nuevas son mejores y que deben reemplazar cuanto antes a las antiguas. Al ser el daño un presupuesto constitutivo de la responsabilidad, debe juzgarse según las leyes vigentes al momento de su ocurrencia, salvo que existan disposiciones que indiquen lo contrario .

El Código Civil y Comercial establece en su Art. 7 que las leyes no tienen efecto retroactivo, excepto disposición en contrario, y no pueden afectar derechos amparados por garantías constitucionales. Las nuevas leyes se aplican a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes a partir de su entrada en vigencia, tomando las relaciones en el estado en que se encuentren .

El Código Civil y Comercial establece que toda persona responde por el daño causado por el riesgo o vicio de las cosas, o por actividades que sean riesgosas o peligrosas por su naturaleza, por los medios empleados o las circunstancias de su realización (Art. 1757). La responsabilidad es objetiva y no se eximen por autorización administrativa para el uso de la cosa o el cumplimiento de técnicas de prevención .

El reclamo por daño moral es procedente cuando se ha producido un episodio dañoso que causa íntima injusticia a la víctima, lo cual es más allá de las secuelas incapacitantes físicas. La compensación por daño moral busca mitigar los dolores, sufrimientos y angustias experimentadas, valoradas por la experiencia personal de la víctima, y no tienen una unidad de medida fija .

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