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Sacrificio y Entropía en la Transformación

1) La Ley de la Entropía establece que todo en el universo tiende al desorden y la degradación de la energía a menos que ocurra una transformación mediante el sacrificio. 2) Sin sacrificio, la humanidad y la Tierra caerán bajo el dominio de la Entropía y se degenerarán hasta igualarse. 3) Solo mediante el sacrificio de las fuerzas inferiores en aras de las superiores puede haber la transformación necesaria para trascender la Entropía y evitar que la Tierra se convierta en una luna muerta
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Sacrificio y Entropía en la Transformación

1) La Ley de la Entropía establece que todo en el universo tiende al desorden y la degradación de la energía a menos que ocurra una transformación mediante el sacrificio. 2) Sin sacrificio, la humanidad y la Tierra caerán bajo el dominio de la Entropía y se degenerarán hasta igualarse. 3) Solo mediante el sacrificio de las fuerzas inferiores en aras de las superiores puede haber la transformación necesaria para trascender la Entropía y evitar que la Tierra se convierta en una luna muerta
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EL SACRIFICIO Y LA LEY DE ENTROPIA

L a Ley de la Entropía es algo que está a la vista. Si ponemos una


marmita llena de agua caliente junto a una marmita llena de agua
fría, veremos cómo se precipita la Entropía: hay un intercambio de calor y
de frío, y por último prima la Entropía y ambas quedan iguales.

Millones de personas actualmente, por ejemplo, están metidas dentro


del camino de la Entropía; como no trabajan sobre sí mismas, cada día se
vuelven mas imbéciles, la mente se les va atrofiando, los centros de la
máquina orgánica cada vez están más degenerados, no les trabajan todas
las áreas del cerebro y así llegará el día en que la Ley de la Entropía los
igualará a todos allá abajo, en el Tartarus.

¿No se han fijado ustedes cómo iguala la Ley de la Entropía a la gente?


A alguien lo pueden enterrar en un ataúd de oro y a otro en un ataúd de
madera y por muy bonita que sea la sepultura, a la larga quedan iguales: tan
"huesudos" el uno como el otro (la "Pelona" a todos los iguala, eso es obvio;
esa es la Entropía).

Así que, los humanoides que pueblan la faz de la Tierra, es decir, los
bípedos tricerebrados o tricentrados, un día serán todos iguales
(degenerados e incapaces); tan iguales, que apenas se distinguirán el uno
del otro.

Y si vemos la Tierra, dicen que cada día va andando más despacio, es


decir, que la rotación sobre su eje es así: cada día más lenta, debido pues a
las altas mareas y al roce de las aguas. Por otra parte, el Sol dicen que se va
enfriando; tal vez sea así, pero sí digo que conforme la atmósfera terrestre
se vaya enrareciendo, irá perdiendo la capacidad para analizar y
descomponer los rayos del Sol en luz y calor. La Luna, al paso que vamos, se
irá alejando, si disminuye la velocidad de rotación (eso opinan y yo creo que
sí; esa es la Entropía).

Un día la Tierra será una luna más: la Entropía la habrá igualado. Por
lo pronto, veámosla como está marchando, toda bajo la Ley de la Entropía:
cómo se encuentran los mares, ya están pues convertidos en basureros;

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peces moribundos, ríos contaminados, la atmósfera contaminada con smog,
frutos de la tierra adulterados. Los sabios, los pseudosapientes, que "todo se
lo saben", han acabado con los frutos verdaderos de la Tierra; ahora ya no
encuentra uno ni manzanas para comer y le toca tragar "peroles" ("naranjas
de California" sin semillas: ¿habráse visto cosa más estúpida?). Claro, he ahí
la Ley de la Entropía: los "sabihondos", satisfechos de su "sabiduría", sin
saber que lo que han hecho es degenerar a los vegetales, haciéndolos
marchar por el camino de la Entropía.

Al paso que vamos, las tierras se irán volviendo estériles; las


explosiones atómicas, pues, acaban de "hacer su agosto" con ellas y de
proseguir así, un día la Tierra quedara igualada, entonces será otra luna.

Afortunadamente, la sabiduría, dijéramos, del Teomertmalogos, lo


tiene todo muy bien calculado; ya sabemos nosotros que sólo mediante la
transformación es posible vencer a la Ley de la Entropía, pues la
transformación incluye sacrificio; eso es ostensible.

Por ejemplo, si uno sacrifica el deseo sexual, esa fuerza nos provee de
otra cosa: cristaliza dentro de él, en el Ser (cristaliza en los Cuerpos
Existenciales Superiores del Ser). Si uno sacrifica la ira, aparecerá la gema
preciosa de la mansedumbre; si sacrifica el ansia de dinero, la codicia
insoportable, nacerá en uno, pues, el altruismo; si sacrifica la envidia, se
manifestará en uno la filantropía, el deseo de trabajar por el prójimo, la
alegría por el bien ajeno; es decir, que no puede haber transformación si no
hay sacrificio.

El petróleo en una locomotora, por ejemplo, se sacrifica. ¿En aras de


qué? De la energía que pone en movimiento todo el tren; eso es sacrificio. Y
si la máquina es de carbón, como eran las antiguas, se sacrifica ese
combustible. ¿Para qué? En aras de la energía, en aras del movimiento del
tren. Sí, cuando uno sacrifica una fuerza inferior en aras de una superior,
hay transformación. Lo que pasa es que como el resultado es tan distinto,
porque veamos por ejemplo: un combustible como el carbón, es distinto a la
energía del ferrocarril; al ser sacrificado, se convierte en algo tan distinto,
pues, a la energía que pone en movimiento al ferrocarril; es completamente
distinta de la energía del carbón, son diferentes.
Asimismo, cuando un hombre sacrifica sus impulsos sexuales, el

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resultado de esa energía vienen a ser los Cuerpos Existenciales Superiores
del Ser (¿ven qué distinto, ven qué diferente es el resultado?).

Así pues, si se sacrifica durante el coito el esperma, la energía liberada


da origen al hombre interior profundo y entonces se escapa uno de la Ley
esa tan horrible de la Entropía degenerativa.

La Tierra actual, por ejemplo, está completamente marchando de


acuerdo con la Ley de la Entropía, y si no hay un gran sacrificio, quedará
igualada el día de mañana, convertida en una luna más; pero como no se ha
terminado el programa (cada planeta tiene que tener sus siete razas, antes
de convertirse en luna), pues hay que hacer un gran sacrificio: se necesita la
catástrofe, y el sacrificador va a ser el Teomertmalogos.

Se necesita una catástrofe, ¿para qué? Para poder transformarla, hay


que sacrificar esta Tierra, esta humanidad; todo esto hay que transformarlo,
sacrificarlo. Se necesita una transformación, y como resultado de esa trans-
formación de energías, resurgirá una Tierra nueva con su Edad de Oro y su
belleza. De manera que la catástrofe es una necesidad indispensable para
poder vencer a la Ley de la Entropía; si no hubiera esa catástrofe, la Ley de
la Entropía, pues, terminaría igualando a la Tierra con la Luna, sería una
luna más antes de tiempo; pero gracias a la transformación que se va a
producir con ese sacrificio, que será una catástrofe, surgirá una nueva Edad
de Oro y una nueva humanidad.

La Tierra, pues, está agonizando, la Entropía la está llevando poco a


poco hasta el final (esto lo puede saber cualquier persona que tenga un
poquito de visión). Sólo mediante la transformación se puede conseguir que
todavía no se convierta en luna, que surja de entre el caos, pues, algo nuevo.

Pues sí, la transformación que se va a realizar se hará sobre la base


del sacrificio y terminará con una gran catástrofe... Cristo mismo se sacrificó
en la Tierra Santa para vencer a la Ley de la Entropía, y al Dios Mitra lo
ponían sobre un toro, con el cuchillo clavado sobre el lomo del animal; de la
sangre que manaba del toro ese sagrado, brotaban las plantas y todo lo que
es, ha sido y será (eso nos dice lo mismo: sacrificio, indispensable para la
transformación, transformación urgente para trascender a la Entropía). Si
uno no hace nada, si no se sacrifica para reducir a polvo los Yoes, será el

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"tragadero" de la Entropía.

Las gentes no quieren ahora sacrificarse (claro, no comprenden la Ley


del Sacrificio); las gentes creen que la Tierra puede ser transformada sin
sacrificio, lo cual es absurdo, pues si alguien por ejemplo quisiera hacer una
labor pero no se sacrificase, tarde o temprano entrará la Entropía en la
Tierra y fracasará su labor; pero si uno comienza haciendo una labor sobre
la base del sacrificio, producirá transformaciones incesantes y su obra
crecerá y será fecunda sobre la Tierra. ¡Así será!

Debe empezar por sacrificar uno aunque sea sus propios sufri-
mientos. Yo les aseguro a ustedes que la gente está dispuesta a sacrificar
sus placeres y hasta sus vicios, su dinero, pero menos nunca sus
sufrimientos. La gente quiere mucho a sus sufrimientos, sus dolores; los
quieren demasiado, todo lo sacrificarían menos sus sufrimientos (¡eso sí
que no!). Si uno empieza por sacrificar los sufrimientos, puede dar un nuevo
paso y vencer a la Ley de la Entropía... ¿Quién de ustedes está dispuesto a
sacrificar sus propios sentimientos, a sacrificarlos por algo superior? En
realidad, nos sacrificamos para portarnos mal. Yo, por ejemplo, no andaba
pensando en el sufrimiento jamás, sacrificaba todas esas cosas que quieren
mucho las gentes.

A la gente le encanta hablar de sus experiencias, de los sufrimientos


por los que pasaron, de las amarguras posibles, de lo "yo voy a ser", de "lo
que soy yo gracias a haber sufrido tanto".... Raros son, en verdad muy pocos,
los que están dispuestos a sacrificar sus sufrimientos.

Sí, observen a las gentes, mírenlas y verán que no son practicas;


observen la psicología de las gentes y verán cómo quieren sus sufrimientos,
cómo gozan recordándolos: "Cuando yo pasé por tantas y tales cosas,
cuando vendía periódicos en la calle para llegar un día a ser lo que soy, el
Dr. Fulano de tal, el poderoso señor. Yo, que vendía periódicos, yo que
dormía en los andenes"... La gente es así: se quieren demasiado a sí mismas
y a sus dolores, las gentes tienen necesidad de sus propios sufrimientos. Sí,
y gozan con eso. Los ricos, mientras más poderosos y felices, tanto más
recuerdan sus propios fracasos, sus propios sufrimientos (de cuando en
cuando) y se sienten autoimportantes recordándolos.
Erradiquen esas cosas de su personalidad, todo se transforma

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mediante el sacrificio. Sacrifiquen sus propios sufrimientos, erradiquen de
sí mismos los Yoes que los produjeron y quedarán sacrificados los
sufrimientos; los Yoes de los sufrimientos hay que desintegrarlos, hay que
pulverizarlos, volverlos "cisco", y esa energía que resulta de ahí, produce
una transformación de donde nace un hombre diferente, que vence a la Ley
de la Entropía.

Allí tenemos la Luna; el que vence y muere, puede investigar en el


interior, en la "panza" de la Luna, lo que sucede en las entrañas de nuestro
satélite. Allí verán los restos de millones de Yoes selenitas que
pertenecieron a gentes de tipo lunar, cuando ese satélite estuvo habitado.
Sí, un día estuvo habitado ese satélite, hace tiempo, mucho antes de que
esta Tierra en que vivimos existiera. La Luna es muy antigua; cuando tuvo
vida de verdad, pues tuvo gente también, humanidad, y hoy en día
encuentra uno los restos de los Yoes selenitas en los mundos infiernos
lunares (son todos iguales, no se distinguen el uno del otro). ¿Quién los
igualó completamente? La Ley de la Entropía, en la misma forma en que
iguala dos cadáveres a la larga, aunque uno haya sido sepultado en "cajita
de oro" y el otro en "caja de palo". A la larga quedan iguales todos: la Ley de
la Entropía se encarga de igualar a los ricos y a los pobres y a todo el
mundo; ¡esa es la cruda realidad de los hechos!

Así que, si uno nada cambia, si uno nada transforma, si no sacrifica


algo, se lo traga la Ley de la Entropía, eso es obvio. Vale la pena reflexionar,
pues, en todas estas cosas.

P.- Maestro: ¿una ley superior lava a una ley inferior?

R.- En otro instante podemos afirmar eso, pero no es lo que estamos


planteando en este tema. Sin embargo podemos decir (y quiero que lo
pongan entre comillas y subrayado), que cuando "una ley inferior es
trascendida por una ley superior, la ley superior lava a la ley inferior". Para
que una ley inferior sea trascendida por una ley superior, se necesita que la
ley inferior sea sacrificada por la ley superior, y cuando se sacrifica viene la
transformación, y la transformación convierte a ley inferior en superior.

P.- Venerable Maestro: se necesitan dos razas más, la sexta y la


séptima, y como se necesitan, ¿hay una ley superior que va a ocasionar los

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sacrificios? Es decir, ¿quedaría "lavada" la Ley de la Entropía?

R.- La Entropía, a la larga, sólo produce desordenes, como lo vemos


nosotros entre los átomos y moléculas de un cadáver en descomposición.
En una biblioteca, por ejemplo, si no se limpia, si no se pone un orden, pues
se va amontonando libro sobre libro, papel sobre papel, y a la larga eso es
un caos que nadie entiende, un desorden. En cambio, en una
transformación es diferente; todo: en la transformación se produce un
orden, un orden atómico.

Hay una fuerza ordenadora en todo universo y por eso en toda


molécula del universo encontramos orden: en los pétalos de una flor hay
orden, en los protones y electrones de un átomo hay orden. Obviamente, si
existe orden en un átomo, en una molécula, entonces quiere decir que hay
una fuerza ordenadora; porque yo no podría concebir un orden en una
molécula de cobre o de almidón, sin una fuerza ordenadora. Al haber una
fuerza ordenadora, tiene que ser una fuerza inteligente, porque yo no
podría aceptar jamás una fuerza ordenadora surgida del "acaso" (el "acaso"
no es inteligente). Ahora, si el "acaso" es capaz de producir una fuerza
ordenadora, indudablemente ese "acaso" deja de ser "acaso", se convierte
en un principio inteligente.

Sí, por lógica exacta podemos decir que el principio directriz


ordenador que fue, que es, ha sido y será, es el Demiurgo Creador; sólo esa
fuerza ordenadora maravillosa, que puso en actividad el universo, puede
realizar transformaciones extraordinarias; más si uno no utiliza esa fuerza
ordenadora, entonces la Ley de la Entropía, poco a poco, va produciendo el
desorden de las moléculas, el desorden de los átomos, el desorden de la
mente, el desorden de los principios psicológicos y así terminaremos todos
igualados, convertidos en algo que no tiene la menor importancia. ¡Esa es la
cruda realidad de los hechos!

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