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Estela de Raimondi

La estela de Raimondi es un monolito elaborado por la cultura Chavín que representa una figura sagrada conocida como el Dios de los Báculos. Fue descubierta en 1860 en el sitio arqueológico de Chavín de Huántar por el explorador italiano Antonio Raimondi. Mide casi 2 metros y representa de forma compleja a la deidad con rasgos felinos y serpientes asociadas con la agricultura y la fertilidad.
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Estela de Raimondi

La estela de Raimondi es un monolito elaborado por la cultura Chavín que representa una figura sagrada conocida como el Dios de los Báculos. Fue descubierta en 1860 en el sitio arqueológico de Chavín de Huántar por el explorador italiano Antonio Raimondi. Mide casi 2 metros y representa de forma compleja a la deidad con rasgos felinos y serpientes asociadas con la agricultura y la fertilidad.
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Estela de Raimondi

La estela de Raimondi es un monolito que fue elaborado por la cultura


chavín, una civilización prehistórica que se desarrolló entre 1500 a.C. y
300 a.C. en Los Andes peruanos. Se cree que la estela de Raimondi era
considerada un objeto sagrado para este pueblo. También es un objeto
muy valioso para los estudiosos modernos, por cuanto es un ejemplo
importante de ese arte.

La cultura chavín debe su nombre al sitio arqueológico de Chavín de


Huántar. Este está ubicado en Huari, una provincia en el departamento
peruano de Ancash. Se cree que el sitio sirvió como un lugar ceremonial
y religioso para el mundo andino.

Esto se evidencia en los templos que se descubrieron en Chavín de


Huántar, así como en los artefactos que allí se
descubrieron. Precisamente, uno de los objetos que atestigua el papel
religioso de Chavín de Huántar es la estela de Raimondi.

Por otro lado, este monolito debe su nombre a Antonio Raimondi, quien
ayudado por un campesino, descubrió esta reliquia. Este naturalista y
geógrafo italiano fue uno de los grandes impulsores del desarrollo de las
ciencias naturales en el territorio peruano. Llegó al Perú en 1850, y
durante diecinueve años observó de manera sistemática rocas, plantas,
animales y registros climáticos.

En 1860, Antonio Raimondi estaba investigando el sitio arqueológico que


en la actualidad se conoce como Chavín de Huantar. Allí fue abordado
por un campesino de nombre Timoteo Espinoza, nativo del lugar.

Retrato de Antonio Raimondi alrededor de 1860


Este agricultor hablaba la lengua quechua. Ya para ese momento, el
explorador italiano la hablaba con fluidez, así que no tuvo problemas para
entenderlo. Espinoza sabía que Raimondi estaba en la búsqueda de objetos
antiguos, y lo llevó a su casa para que viera una gran losa de piedra
utilizada como mesa de comedor

De este modo, casi fortuito, ocurre uno de los descubrimientos más


importantes en la historia de la arqueología. Se trataba de una estela muy
antigua, fina e intrincadamente tallada. Timoteo Espinoza la había
descubierto veinte años atrás cuando removía la tierra en un campo muy
cerca al Templo de Chavín de Huántar.

A pesar de su importancia obvia, esta reliquia permaneció en el olvido


durante trece años. En 1873, el italiano la llevó a Lima para su estudio y
conservación. Sin embargo, en 1881, este monolito fue golpeado por
soldados chilenos y cayó en el suelo.

La piedra estaba aún envuelta en una manta pesada, pero se rompió en dos
pedazos. Esto ocurrió durante la Guerra del Pacífico, cuando soldados chilenos perpetraron un saqueo al
Museo de Historia.
Después de la muerte de Raimondi en 1890, esta escultura pétrea fue puesta a buen resguardo. Se
manejaron algunas opciones: venderla en el extranjero o trasladarla a otros museos nacionales. En 1940,
durante un terremoto cayó por las escaleras del Museo de Arqueología y se rompieron algunas partes del
marco. Tras su reparación, se exhibió en el Museo de Antropología y Arqueología de Lima.

Hoy día, el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú se encarga de su
conservación.

Características de la estela de Raimondi


La estela de Raimondi en el sitio arqueológico Chavín de Huantar – Ancash
region, PeruFuente: AlisonRuthHughes / CC BY-SA
(https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)

Dios de los Báculos


La estela de Raimondi representa una figura de culto
llamada Dios de los Báculos. Esta representación aparece en
varias versiones desde Colombia hasta el norte de Bolivia,
pero siempre tiene un báculo. En pocas ocasiones, sin
embargo, las representaciones tienen el grado de
elaboración encontrado en Chavín.

En este sentido, la estela de Raimondi dirige su mirada


hacia arriba, frunce el ceño y descubre sus colmillos.
Asimismo, tiene un elaborado tocado emplumado que
domina el tercio superior del monolito. Al voltear la imagen se nota que el tocado está
compuesto por una serie de caras sin mandíbulas. Cada una de estas emergen de la boca de la
cara que está arriba.

Serpientes
Por otra parte, en esta figura abundan las serpientes que se extienden desde el cinturón de la deidad.
Estas componen partes del báculo. Además, sirven como bigotes y pelo de la deidad y las criaturas del
tocado.

A su vez, las serpientes forman una trenza en el extremo de la composición. En general, se trata de un ser
antropomorfo con rasgos felinos. Sus brazos están extendidos, y sus manos son unas garras con las que
sujetan los báculos.

Dimensiones
Sala de exhibición de la estela de Raimondi en el Museo Nacional Chavín. Fuente: Cbrescia / CC BY-SA
(https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)
En cuanto a sus dimensiones, mide 1.98 cm de alto, 74
cm de ancho y 17 cm de grosor. Esta escultura pétrea
es una losa de granito con forma rectangular. En
comparación con anteriores relieves, es más elaborado
y complejo. Los primeros relieves se caracterizan por
ser simples siluetas frontales o de perfil de hombres,
jaguares y cóndores con modestas decoraciones
geométricas.

La estela Raimondi ilustra la tendencia artística andina hacia la multiplicidad y las lecturas
duales. Al revés, la cara del dios se convierte en no una, sino dos caras. La capacidad de los
dioses para transformarse ante los ojos del espectador es un aspecto central de la religión
andina.

Simbolismo
Fotografía cercana de la estela de Raimondi. Fuente:
Gran Muralla en Chavín de Huantar

Algunos expertos consideran que la estela


de Raimondi representa la expresión
culminante de la dualidad. Este
monumento permite dos vistas
radicalmente opuestas si se coloca de
cabeza. Las deidades terrestres y
celestiales aparecen dependiendo de la
posición.

Por un lado, el dios parece mirar


aprensivamente hacia arriba. La figura
muestra dos báculos verticales. Estos
incluyen vegetación, por tanto se cree que
está asociada fuertemente con la
agricultura y la fertilidad.

Ahora bien, si se invierte, se ve que el dios está mirando con lascivia. También se observan los
báculos que caen desde los cielos. Estos pudieran representar a la deidad del rayo.

En este caso, el imponente tocado y los báculos se inundan con caras de animales como si
albergara un extraño grupo de elementos sobrenaturales. Entre otros, se pueden ver dos
cabezas de jaguar justo encima de los codos de la deidad.

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