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Reflexión sobre la búsqueda de Dios

El documento presenta una reflexión sobre el relato bíblico de los Magos que visitaron a Jesús recién nacido. Analiza el simbolismo de la estrella que guió a los Magos, y describe su camino como uno lleno de dificultades pero que terminó con éxito al encontrar a Jesús. También destaca que el camino de los Magos fue un camino de fe a pesar de que no eran del pueblo elegido, y que su experiencia puede servir de ejemplo para despertar preguntas significativas sobre Dios en las personas.

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Reflexión sobre la búsqueda de Dios

El documento presenta una reflexión sobre el relato bíblico de los Magos que visitaron a Jesús recién nacido. Analiza el simbolismo de la estrella que guió a los Magos, y describe su camino como uno lleno de dificultades pero que terminó con éxito al encontrar a Jesús. También destaca que el camino de los Magos fue un camino de fe a pesar de que no eran del pueblo elegido, y que su experiencia puede servir de ejemplo para despertar preguntas significativas sobre Dios en las personas.

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REFLEXIÓN PERSONAL.

En busca del Rey de Reyes. Mateo 2,1-12

En silencio delante de Dios.


La escucha orante de la Palabra exige atención, exige que tu escuchar esté
orientado a Dios sólo, con toda la disponibilidad de la que es capaz tu corazón. La
calidad de la oración depende mucho de la atención que pongamos. Se ha dicho
que la atención es “la esencia de la oración”. Si tu búsqueda de Dios es sincera,
honesta, correcta, no podrás menos que encontrar a Dios.
Hoy, en este primer día de labores dispón tu corazón para poder descubrir al Dios
hecho Niño en los diferentes acontecimientos del diario vivir, como un día lo
hicieron los sabios de oriente, que viendo la Estrella de Belén supieron leer que
un gran acontecimiento estaba próximo a suceder, levántate de tus zonas de
confort y ponte en camino para descubrir a Dios que se te ha manifestado en un
humilde pesebre.

En silencio delante de Dios


Sitúate con sencillez delante de Dios, inmerso en un profundo silencio interior;
deja aparte toda otra consideración curiosa de pensamiento o imaginación; abre
tu corazón a la fuerza de la Palabra de Dios. Invoca la presencia de su Espíritu
Santo.

Texto Bíblico: Mateo 2, 1-12

Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que
venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el rey de
los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a
adorarle.» Al oírlo el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén.
Convocando a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, les preguntaba
dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así
está escrito por el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre
los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a
mi pueblo Israel.» Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos
precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les
dijo: «Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis,
comunicádmelo, para ir también yo a adorarle.» Ellos, después de oír al rey, se
pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba
delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el
niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron
al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres
y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no
volvieran a Herodes, se retiraron a su país por otro camino. Palabra del Señor.
Te invito a que vuelvas a releer el texto bíblico y ahora vayas subrayando las
palabras o acciones que te llamen la atención y ora en el silencio esa frase o
palabra

Reflexión:

a) El simbolismo de la estrella: Los Magos, astrólogos orientales, dedicados a la


astrología y a la predicción del destino, a veces interrogaban a los astros. Ahora,
llegados a Jerusalén dicen que han “visto su estrella en su levantar”. La estrella
se convierte en figura del nuevo rey apenas nacido y les guía al lugar donde ha
nacido y se encuentra. Interesante es anotar que esta estrella, no es visible en
Jerusalén, sino que vuelve a aparecer a los Magos mientras ellos se alejan de la
ciudad. La estrella es, verdaderamente el elemento más significativo del relato.
Primero de todo, los Magos en su largo caminar no han seguido a la estrella, sino
más bien la han visto levantarse y enseguida la han asociado con el nacimiento
del Mesías. Además, el viaje no era hacia lo desconocido, sino que tenía como
meta a Jerusalén, la ciudad a la cual acuden en peregrinación todos los pueblos
de la tierra según el profeta Isaías. La ciudad, a esta noticia de los Magos que
vienen para adorar al Mesías, se conturba y se agita. Los habitantes de Jerusalén
no parecen muy entusiastas y no se preocupan lo más mínimo de rendir
homenaje al “nacido rey de los judíos”. Sino que, para colmo, Herodes proyecta
matarlo. Tal conducta prefigura el comienzo de las hostilidades que llevarán a
Jesús a ser condenado precisamente en Jerusalén. No obstante, tal reacción,
impide a los Magos acercarse a la salvación precisamente en la ciudad elegida
para ser instrumento de comunión de todos los pueblos de la tierra con Dios, los
acontecimientos del nacimiento de Jesús se trasladan a Belén. Dios que guía los
sucesos de la historia hace que se vayan de Jerusalén los Magos, que se pongan
en camino y encuentren al Mesías en el rincón más sencillo y humilde. Me
pregunto: ¿en esta Navidad cómo ha sido mi actitud frente a este gran misterio
del Nacimiento, como la de los magos que buscaban al Mesías para adorarlo, o
como la del pueblo que se ha quedado en la indiferencia y no ha ido a adorarlo?
¿fui consiente de lo que aconteció en estos días, o me he quedado en el bullicio
del comercio y la mundanidad? Reflexiono y pido perdón.

b) El simbolismo del camino de los magos:

i) Un camino lleno de dificultades, pero al final termina con éxito: El motor


de su itinerario es el aparecer de una estrella, asociada enseguida al nacimiento
de un nuevo rey: “hemos visto su estrella en el Oriente”. La estrella es aquí sólo
una señal, un indicio que comunica a los Magos la iniciativa de ponerse en
camino. Al principio puede ser que estén movidos por la curiosidad, pero
enseguida esta curiosidad se transformará en deseo de búsqueda y
descubrimiento.
El texto muestra que los Magos tienen en el corazón una pregunta y que no
temen repetirla, haciéndose inoportunos: “¿Dónde está el rey de los judíos?” La
pregunta se la hacen al rey Herodes e, indirectamente, a la ciudad de Jerusalén.
La respuesta viene dada por los expertos, sumos sacerdotes, escribas: es
necesario buscar el nuevo rey en Belén de Judá, porque así lo ha profetizado
Isaías: “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, la menor entre los principales clanes
de Judá; porque de ti saldrá́ un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel” (Mt
2,6). El texto profético sale al encuentro de las dificultades de los Magos: la
Palabra de Dios se convierte en luz para su camino. En fuerza de aquella
información, sacada de la profecía de Isaías, y confortados por el reaparecer de la
estrella los Magos emprenden de nuevo el camino teniendo como meta, Belén. La
estrella que los guía se para sobre el pesebre en la que se encuentra Jesús. Es
extraño que los que viven en Belén o en los alrededores del pesebre en la que se
encuentra Jesús no vean aquella señal. Además, aquellos que poseen la ciencia
de las Escrituras conocen la noticia del nacimiento del nuevo rey de Israel, pero
no se mueven para ir a buscarlo. Al contrario, la pregunta de los Magos había,
más bien, provocado en sus corazones miedo y turbación. En definitiva, aquellos
que están cerca del acontecimiento del nacimiento de Jesús no se dan cuenta de
lo ocurrido, mientras los lejanos, después de haber recorrido un accidentado
camino, al final encuentran lo que buscaban. Pero, en realidad, ¿qué es lo que
ven los ojos de los Magos? Un niño con su madre, dentro de una pobre casa. El
astro que los acompañaba era aquel sencillo y pobre niño, en el cual reconocen al
rey de los judíos. Se postran delante de Él y le ofrecen dones simbólicos: oro
(porque se trata de un rey); el incienso (porque detrás de la humanidad del niño
está presente la divinidad); mirra (aquel astro es un hombre auténtico destinado
a morir). Me pregunto: ¿En esta Navidad mi corazón se movilizó a buscar a
Jesús o no me di cuenta de lo que pasaba en esa noche santa?

ii) El camino de los Magos: un camino de fe:


No es errado pensar, que lo realizado por los Magos haya sido un auténtico
camino de fe, mucho más, ha sido el itinerario de aquéllos que, aunque no
pertenecen al pueblo elegido, han encontrado a Cristo. Al comienzo de un camino
hay siempre una señal que pide ser vista allí donde todo hombre vive y trabaja.
Los Magos han escrutado el cielo, para la Biblia sede de la divinidad, y de allí han
tenido una señal: una estrella. Pero para comenzar el recorrido de fe no basta
escrutar los signos de la presencia de lo divino. Un signo tiene la función de
suscitar el deseo, que necesita para realizarse un arco de tiempo, un camino de
búsqueda, una espera. Es significativa la expresión con la que Edith Stein
describe su camino de fe: “Dios es la verdad. Quien busca la verdad, busca a
Dios, conscientemente o no”. Un verdadero deseo provoca preguntas. Los Magos,
por su parte, encuentran a Jesús porque tienen en su corazón fuertes
interrogantes. Tal experiencia del encuentro con Jesús es, verdaderamente, una
provocación para la pastoral: se impone la necesidad de no privilegiar una
catequesis hecha de certezas o preocupada por ofrecer respuestas prefabricadas,
cuanto de despertar en el hombre de hoy preguntas significativas sobre
cuestiones cruciales de la humanidad. Es lo que sugiere un obispo del centro de
Italia en una carta pastoral: “Presentar a Cristo y al Evangelio en conexión con
los problemas fundamentales de la existencia humana (vida-muerte, pecado–mal;
justicia- pobreza, esperanza-desilusión, amor–odio, relaciones interpersonales
familiares, sociales, internacionales...), donde se evita lo desfasado entre las
preguntas de la humanidad y nuestras respuestas”. (Mons. Lucio María Renna,
O.Carm.) La respuesta, como nos enseña la experiencia de los Magos, se
encuentra en la Biblia. Y no se trata sólo de un conocimiento intelectual o de un
saber acerca del contenido de las Escrituras, como en el caso de los escribas, sino
en un acercarse a ella guiado por el deseo, por la pregunta y el amor. Para los
Magos aquella indicación contenida en las S. Escrituras fue iluminadora para
cumplir la última etapa de su camino: Belén. Además, la Palabra de Dios les
permitió ver en los sencillos y humildes signos de un pesebre, al Niño con María,
su madre, al rey de los judíos, al esperado de Israel, al Salvador.
Los Magos representan a todos los buscadores de la verdad, listos a vivir la
existencia como un éxodo, en camino hacia el encuentro con la luz que viene de
lo alto. Además, la experiencia de los Magos nos enseña que, en toda cultura, en
todo hombre hay esperanzas profundas que necesitan ser saciadas. De aquí la
responsabilidad de leer los signos de Dios presentes en la historia de los
hombres.

Para meditar

• Después de la lectura de este pasaje del evangelio ¿estoy disponible a revivir el


camino de los Magos?

• ¿Qué dificultades encuentras en el profundo conocimiento de Jesucristo?


¿Cómo puedes superarlas?

• En tu búsqueda de la verdad ¿sabes confiarte, ponerte en camino y a la escucha


de Dios?

• A la luz de la Palabra, ¿qué cosas puedes cambiar en tu vida?


Piensa: ¿Qué nombre le daré a la estrella que me guiará este nuevo año?
“Guiados por la Estrella del Amor”

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