Desarrollo del cerebro adolescente
A lo largo de la etapa vital denominada adolescencia se producen múltiples cambios en la estructura
cerebral de los adolescentes, que afectarán de manera consiguiente a su desarrollo cognitivo y
conducta. Algunos de los rasgos de este desarrollo cerebral son los siguientes:
• Se aumenta la proporción de materia blanca en el cerebro con respecto a la materia gris. La
materia blanca se encuentra constituida por la mielina y células de sostén, que aumentan la
velocidad de transmisión de la señal nerviosa y la materia gris se encuentra conformada por
neuronas.
• Las zonas cerebrales relacionadas con la planificación y velocidad de procesamiento de la señal
nerviosa se desarrollan más mientras que las zonas del cerebro relacionadas con la capacidad de
de recepción de estímulos sufren una progresiva desactivación.
• El cuerpo calloso se engrosa, lo que permite que ambos hemisferios cerebrales se comuniquen de
manera más sencilla. El hemisferio izquierdo del cerebro se encuentra relacionado con la
capacidad lingüística, analítica y secuencial, mientras que el hemisferio derecho se encuentra
relacionado con las zonas del cerebro encargadas de procesar información visoespacial, de
sintetizar información, de desarrollar la creatividad, la intuición…
• Si bien antes vimos que las zonas del cerebro relacionadas con la capacidad de recepción de
estímulos se veían desactivadas progresivamente durante esta etapa vital, la formación reticular
(situada en el tálamo) continúa su desarrollo y crecimiento hasta la adolescencia. Esta zona se
encuentra relacionada con la capacidad de consciencia y de atención sostenida. Gracias a esto
también se fortalece la relación entre el hipocampo (encargado de procesar la memoria) y la
corteza prefrontal.
• A lo largo de la adolescencia se produce el crecimiento del córtex prefrontal (responsable de la
planificación y la toma de decisiones), el lóbulo temporal (área encargada del procesamiento
espacial y la asociación) y el lóbulo temporal (procesa la audición y el lenguaje).
• La amigdala y el hipocampo (denominados cerebro emocional), que intervienen en procesos
emocionales, emotivos y de recuerdos, son mayores en este momento vital que en el cerebro
adulto.
• La actividad de la amígdala (cerebro emocional) es en esta etapa mayor que la del lóbulo frontal
(encargado de la toma de decisiones, el razonamiento…) lo que produce que en esta etapa la
conducta de los adolescentes se encuentre más guiada por las emociones y sea más visceral que la
de los adultos. Por tanto podríamos encontrar de manera habitual la asunción de conductas de
riesgo, guiadas por las emociones y una falta de razonamiento, en los adolescentes.