EYDER PATIÑO CABRERA
Magistrado Ponente
SP19224-2017
Radicación n.° 47716
Acta 377
Bogotá, D. C., quince (15) de noviembre de dos mil
diecisiete (2017).
I. VISTOS
Resuelve la Corte de fondo, las demandas de casación
presentadas por los defensores de ARMANDO CARVAJAL
CÓRDOBA, ABEL SIERRA MONTAÑÉZ y RUSBEN SISA ANGARITA,
1
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
contra la sentencia proferida el 7 de octubre de 2015 por la
Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Ibagué, mediante la cual revocó la absolutoria
emitida el 19 de abril de 2013 por el Juzgado Penal del
Circuito de Chaparral (Tolima) y, en su lugar, los condenó
como coautores responsables del delito de homicidio en
persona protegida, en concurso homogéneo.
II. HECHOS
De la foliatura se desprende que, el día 29 de
noviembre de 2006, aproximadamente a las 09:30 a.m., en
la finca Buenos Aires, vereda Maracaibo, inspección de La
Herrera, jurisdicción del municipio de Rioblanco (Tolima), el
Subteniente ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA, el Cabo Segundo
ABEL SIERRA MONTAÑÉZ y el Soldado Profesional RUSBEN
SISA ANGARITA, orgánicos del Batallón de Contraguerrilla n.º
66, adscrito a la Brigada Móvil n.º 8, en desarrollo de la
orden de operaciones «Nórdico», en supuesto enfrentamiento
armado con un reducto guerrillero de las FARC, dieron
muerte a ERESMILDO VALERO BEDOYA y a los menores de
edad M.V.H.V y A.R.V.1, integrantes de la población civil.
1
El Código de la Infancia y la Adolescencia (Ley 1098 de 2006), que desarrolla, entre
otros, los artículos 44 y 45 de la Constitución Política, establece la prevalencia de
los derechos de los niños, niñas y adolescentes, los cuales deben respetarse en todo
acto, decisión o medida administrativa, judicial o de cualquier naturaleza (artículo
9º). En consonancia con lo anterior, el mismo Código establece una reserva que se
desprende de los artículos 20 numeral 19, 33 y 47 numeral 8°, según los cuales los
niños, las niñas y los adolescentes tienen derecho a la intimidad personal; además,
los medios de comunicación, deberán abstenerse de dar el nombre o divulgar datos
que identifiquen o que puedan conducir a la identificación de niños, niñas y
adolescentes que hayan sido víctimas, autores o testigos de hechos delictivos. En
virtud a que la Sala advierte la obligación que incumbe a los responsables de los
medios de comunicación (entre los cuales están los mecanismos de divulgación de
la jurisprudencia) de abstenerse de revelar datos que conduzcan a identificar en
comportamientos delictivos, a las víctimas, autores o testigos menores de edad, en
garantía de los derechos de los aquí menores de edad y en acatamiento de los
postulados legales, no se consignarán en esta providencia sus nombres.
2
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
En los hechos también fallecieron 2 los soldados
profesionales NEMESIO VARGAS3 y ROBERTH ALEXIS HENAO
LEZCANO4.
III. ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE
Por la muerte de los mencionados civiles, la Fiscalía
Veintiocho Delegada ante los Jueces Penales del Circuito de
Chaparral, ordenó la apertura de investigación previa 5,
siendo variada la asignación6 a la Fiscalía Cuarenta y Cinco
Especializada –Unidad de Derechos Humanos y Derecho
Internacional Humanitario– de la ciudad de Neiva 7.
Una vez perfeccionada la indagación, el 19 de marzo
de 2010 se profirió resolución de apertura de instrucción 8,
ordenándose vincular mediante diligencias de indagatoria,
entre otros, a ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA, ABEL SIERRA
MONTAÑÉZ y RUSBEN SISA ANGARITA, las que en efecto se
adelantaron el día 18 de mayo del mismo año 9 y, el 3 de
agosto siguiente, se les resolvió su situación jurídica en la
2
Sin embargo, el proceso penal se redujo a la investigación por las muertes de los
integrantes de la población civil.
3
En el teatro de los acontecimientos, conforme a Informe Técnico de Necropsia
Médico Legal n.º 2006P–07000400405, folios 41 a 46, C.O. 4.
4
El 23 de diciembre de 2006, producto de grave lesión raquimedular alta
secundaria a heridas por arma de fragmentación (granada), de acuerdo a Informe
Pericial de Necropsia n.º BOG–2006–041293, folios 70 a 75, ib.
5
Folios 2 y 3, C.O. 1.
6
De acuerdo a Resolución n.º 0–2507 de julio 25 de 2007, expedida por el Fiscal
General de la Nación y vista a folios 162 y 163, ib.
7
En virtud a Resolución n.º 000190 de agosto 22 de 2007, expedida por la Jefe de
la Unidad Nacional de Fiscalías de Derechos Humanos y Derecho Internacional
Humanitario, folios 164 y 165, ib.
8
Cfr. Folios 246 y 247, C.O. 4.
9
Cfr. Folios 18 a 43, C.O. 5.
3
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
que se les impuso medida de aseguramiento consistente en
detención preventiva sin beneficio de libertad 10.
Clausurada parcialmente la fase instructiva, el
sumario fue calificado el 4 de febrero de 2011 con
resolución de acusación11 en contra de CARVAJAL CÓRDOBA,
SIERRA MONTAÑÉZ y SISA ANGARITA como coautores de los
delitos de homicidio en persona protegida (artículo 135 del
CP) en concurso homogéneo y, heterogéneo con el de
falsedad ideológica en documento público (artículo 286
ibidem) para los dos primeros y, con el de favorecimiento
(artículo 446 ibidem) para el último.
La anterior providencia, al ser objeto de impugnación
por los abogados defensores, fue confirmada el 17 de marzo
de la misma anualidad por la Fiscalía Tercera Delegada
ante el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Neiva 12.
La fase del juicio fue adelantada por el Juzgado Penal
del Circuito de Chaparral, autoridad judicial que el día 19
de abril de 2013, a favor de los encausados, emitió
sentencia absolutoria13 por los tres ilícitos
[a]l considerar tanto que existió una confrontación armada entre
los orgánicos del aludido Batallón de Contraguerrilla número 66
y el grupo alzado en armas [FARC], lo cual, en su sentir, diluye el
juicio de responsabilidad predicable de los inculpados en el
luctuoso episodio materia de la presente actuación, además de
que los medios cognitivos obrantes en el encuadernamiento no
alcanzan para estructurar el grado de conocimiento exigido por el
10
Cfr. Folios 14 a 49, C.O. 6.
11
Cfr. Folios 117 a 167, C.O. 8.
12
Cfr. Folios 7 a 27, cuaderno de segunda instancia denominado «FISCALIA RAD.
136819».
13
Cfr. Folios 178 a 237, C.O. 12.
4
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
Instrumental Penal para edificar un fallo de condena frente a los
reatos por los cuales fueron acusados14.
La aludida decisión fue apelada en oportunidad por el
ente acusador15.
El 7 de octubre de 2015, la Sala Penal del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Ibagué, en esencia, al
estimar que el enfrentamiento bélico se produjo entre dos
unidades militares y, que los procesados ARMANDO
CARVAJAL CÓRDOBA, ABEL SIERRA MONTAÑÉZ y RUSBEN SISA
ANGARITA dispararon hacia un cafetal en el que se
encontraban integrantes de la población civil, revocó la
sentencia16 y, en su lugar: (i) los condenó como coautores
responsables del delito de homicidio en persona protegida,
en concurso homogéneo, (ii) dedujo la estructuración de un
error de prohibición indirecto vencible 17 al haber tenido la
oportunidad de verificar el anuncio de que en el sector se
hallaban agricultores, (iii) impuso a cada uno, las penas
principales de doscientos veintiocho (228) meses de prisión
y multa de mil doscientos (1200) salarios mínimos legales
mensuales vigentes y, la accesoria de inhabilitación para el
ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo
lapso de la primera y, (iv) negó cualquier mecanismo
sustitutivo de la pena privativa de la libertad.
14
Tomado de la sentencia de segunda instancia, f.º 29, C.O. Tribunal 4.
15
Cfr. Folios 282 a 286, C.O. 12.
16
Cfr. Folios 26 a 75, C.O. Tribunal 4.
17
De que trata la segunda parte del inciso primero, numeral 11, del artículo 32 del
CP.
5
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
Contra este proveído, los togados de la defensa
interpusieron y sustentaron18 oportunamente sendos
recursos extraordinarios de casación, los que se admitieron
por la Corte mediante auto del 11 de julio de 2016 19.
El 13 de julio del año en curso, la Procuradora
Segunda Delegada para la Casación Penal allegó el concepto
de rigor20.
IV. LAS DEMANDAS
Después de identificar los sujetos procesales y la
sentencia confutada, reseñar los hechos jurídicamente
relevantes y efectuar una síntesis de la actuación procesal,
proceden los defensores a enunciar las causales que se
esgrimen en casación y los argumentos en que ellas se
fundan así:
4.1 Demanda a favor de ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA
y ABEL SIERRA MONTAÑÉZ21
4.1.1 Primer Cargo (Principal)
Con apoyo en la causal tercera de casación, prevista
en el numeral 3º del artículo 207 de la Ley 600 de 2000, en
armonía con el numeral 2º del artículo 306 ibidem, se
indica que por haberse revocado por el ad quem la
sentencia absolutoria dictada por el Juzgado Penal del
18
Cfr. Folios 110 a 213, ib.
19
Cfr. Folio 5, cuaderno de la Corte.
20
Cfr. Folios 15 a 43, cuaderno de la Corte.
21
Cfr. Folios 162 a 213, C.O. Tribunal 4.
6
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
Circuito de Chaparral, al no poder interponerse recurso
ordinario de apelación contra el fallo de condena, se
infringieron por falta de aplicación los artículos 29, 85, 228
y 229 constitucionales y, 1º, 6º, 9º, 10º y 13 del estatuto
procesal penal.
Explica que con la notificación de la providencia de
segundo grado, en la que se menciona que sólo procedía
recurso extraordinario de casación, se transgredió el
derecho al debido proceso de los encartados, en especial, el
principio de la doble instancia, habida cuenta que se les
impidió acudir a un medio de impugnación ordinario que
pudiera ser garante de sus derechos fundamentales.
Luego de citar in extenso a la Corte Constitucional (CC
C–792–2014), expresa que el Tribunal debió «dar alcance» al
referido antecedente jurisprudencial, reconociendo la
procedencia del recurso de apelación contra su sentencia.
Por tanto, depreca la «nulidad a partir del momento de
la notificación del fallo de segunda instancia, efectuada para
los efectos del recurso de casación y ordenar que se vuelva a
realizar el acto de notificación pero indicando a las partes la
procedencia de un recurso ordinario de apelación contra la
misma».
4.1.2 Segundo Cargo (Subsidiario)
Se acusa la sentencia de «violación indirecta de la ley
sustancia[l], por falso juicio de identidad». Se duele el censor
7
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
de «indebida interpretación probatoria» por parte del juez
colegiado, al cercenar la prueba testimonial y otorgar una
idea errada de la realidad, lo que produjo una decisión
contraria a la ley penal sustancial.
Específicamente, se encarga de analizar las
declaraciones vertidas a lo largo de la actuación por el
testigo presencial de los hechos REYNEL VALERO BEDOYA,
indicándose que fueron mutiladas por el Tribunal con el fin
de corregir las contradicciones existentes y así fundamentar
la sentencia de condena.
Expone que el yerro del fallador plural estribó en la
supresión de una de las versiones y la tergiversación de lo
que entiende del deponente frente a la ocurrencia de los
hechos, por lo que solicita la intervención de la Corte a fin
de «corregir la interpretación errada del juzgador de segunda
instancia» pues sólo estimó los apartes que comprometían la
responsabilidad penal de los miembros de la Fuerza Pública
y, decidió condenar a sus defendidos, sin tener probado
quién o quiénes ultimaron a las víctimas y, sin esclarecer
cuál de las hipótesis ventiladas en el proceso, ocurrió.
A continuación, añade que fueron tergiversadas las
atestaciones realizadas en cuanto a las circunstancias de
tiempo, modo y lugar y, al recortarse apartes importantes,
se distorsionó la verdad de lo sucedido. En tal sentido,
remata, debió haberse mantenido incólume la presunción
de inocencia de los implicados pues, las disímiles
deposiciones del testigo VALERO BEDOYA, «no logran
8
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
evidenciar el dolo en la comisión del delito de homicidio en
persona protegida».
4.1.3 Tercer Cargo (Subsidiario)
Se titula la censura como «violación indirecta de la ley
sustancial, por falso razocinio [sic]» y explica que para la
evaluación de la credibilidad de los testigos, no se pueden
desconocer la sana crítica y los principios de la lógica, en
especial, el «principio de no contradicción».
Centra su ataque –de nuevo– en lo testificado por
REYNEL VALERO BEDOYA frente a la muerte de los tres civiles,
para hacer notar, según su criterio, las esenciales
contradicciones en que incurrió, inconsistencias que a
pesar de ser advertidas por el Tribunal, pues así lo
reconoce, fueron pasadas por alto.
Indica que, lo aportado por aquel deponente no se
encuentra revestido de la precisión fáctica suficiente para
ser tenida en cuenta por la autoridad judicial al
desconocerse el principio de no contradicción pues, algo no
puede ser y no ser al mismo tiempo, situación aquí acaecida
al expresarse en dos ocasiones versiones distintas.
Así las cosas, al considerar que se desconocieron «los
contenido[s] de la sana crítica, bajo los lineamientos de la
lógica, frente al principio de no contradicción», solicita casar
la sentencia opugnada.
9
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
4.2 Demanda a favor de RUSBEN SISA ANGARITA22
4.2.1 Primer Cargo (Principal)
Con apoyo en la causal primera de casación, prevista
en el numeral 1º del artículo 207 de la Ley 600 de 2000, se
ancla en la segunda parte del mismo para alegar una
«violación indirecta de normas sustanciales» debido a «errores
de hecho» en materia de pruebas.
Empieza por señalar que el Tribunal dejó de lado, vale
decir, no aprehendió varias piezas procesales que
seguidamente enumera y resume, con lo cual incurrió en
«falso juicio de existencia por omisión».
De ellas, asegura, se desprende que en la zona de
ocurrencia de los hechos, sí había presencia guerrillera, por
lo que, los enjuiciados no han faltado a la verdad.
En el desarrollo del cargo indica que la muerte de los
civiles fue causada por el grupo subversivo de las FARC al
atacar al ejército que patrullaba, sin embargo, la
comunidad fue amenazada y presionada en reuniones para
que se dijera que los decesos los había ocasionado la fuerza
pública.
Afirma que los acusados actuaron en «legítima
defensa» al reaccionar equilibradamente a la violenta
agresión de la guerrilla, circunstancia que los exonera de
22
Cfr. Folios 112 a 161, C.O. Tribunal 4.
10
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
responsabilidad conforme al artículo 32, numeral 6º, inciso
1º del CP o, si se quiere, al obrar en cumplimiento de un
deber, en virtud al numeral 3º del mismo articulado, toda
vez que en desenvolvimiento de operaciones militares, se
vieron forzados al combate.
En esencia, explica que existe violación indirecta de la
ley sustancial, producto de error de hecho debido a falsos
juicios de existencia por omisión, que llevaron a la
aplicación indebida de los artículos 135 y 32, numeral 11,
inciso 1º, segunda parte, ambos del CP y, a la falta de
aplicación del inciso 1º, del numeral 6º, del artículo 32
ibidem.
Aduce que el error del Tribunal es relevante en la
medida que equivocadamente dictó una sentencia
condenatoria, al paso que en ausencia del yerro, si se
hubiera aplicado la normativa abandonada, se habría
exonerado de toda responsabilidad a su procurado, motivo
por el cual solicita casar la sentencia impugnada y proferir
una de contenido absolutorio por reconocimiento de la
legítima defensa en su actuar.
4.2.2 Segundo Cargo (Subsidiario)
Con estribo en la misma causal de casación, esta vez
fundada en la primera parte del numeral 1º del artículo 207
de la Ley 600 de 2000, se acusa la providencia de segundo
nivel de «violación directa de normas sustanciales, por
aplicación indebida de una de ellas y, simultáneamente, por
11
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
falta de aplicación de las que en estricto derecho sí vienen al
caso de autos».
Partiendo de los hechos plasmados por el sentenciador
corporativo, esboza que el asunto no se debió resolver con
base en el artículo 32, numeral 11, inciso 1º segunda parte
del CP, esto es, reconociendo un «error de prohibición
indirecto vencible» de los miembros de la fuerza pública
investigados, respecto de la «ilicitud» de su conducta, sino
conforme a la segunda hipótesis del inciso 1º del numeral
10º ibidem, referido al «error invencible sobre la concurrencia
de los presupuestos objetivos de una causal que excluye la
responsabilidad».
Guiado por «doctrina mayoritaria», se ocupa el censor
en abordar las modalidades que reviste el error de
prohibición, y las posibilidades de error de tipo en el CP, así
como la «vencibilidad» o no del error, para derivar las
siguientes conclusiones en el caso concreto: (i) los soldados
dispararon con la seguridad de que eran víctimas de
violento hostigamiento y actuaron como suelen obrar los
militares que se hallan en conflicto con la insurgencia, en
una zona que se sabía era controlada hace mucho por las
FARC; (ii) el «juicio de equidad» (según explica, comprensión
de las características accidentales y particulares del caso
individual verificado y no connotado por la ley) permite
afirmar que para ellos era inevitable o insuperable el
desgraciado resultado, dadas las circunstancias de lo
ocurrido; (iii) si se compara la segunda parte del inciso 1º
del numeral 10º del artículo 32 del CP con lo acaecido aquel
12
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
día, puede reflexionarse que el error invencible se acreditó,
en tanto los acusados concibieron y entendieron que contra
ellos se produjo situación grave que les llevó a abrir fuego
con el desenlace cruel de dos compañeros y tres civiles
muertos, vale decir, obraron insalvablemente con la
creencia de que eran víctimas de un ataque, ante el cual
reaccionaron (defensa putativa).
Por lo anterior, explica que el Tribunal resolvió el
asunto como un error de prohibición indirecto (vencible de
la ilicitud), cuando de lo que se trataba era de un error de
tipo invencible, en cuanto se supuso de manera inevitable
que los autores eran agredidos. Esto es, se aplicó
indebidamente el segundo evento del inciso 1º del numeral
11 del artículo 32 del CP y, faltó la aplicación de la segunda
hipótesis del inciso 1º del numeral 10º del mismo canon.
Solicita, en consecuencia, casar la sentencia
impugnada y proferir una de carácter absolutorio al
ponderar que el Soldado Profesional RUSBEN SISA ANGARITA
actuó conforme a un error de tipo inevitable.
V. CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO
La Procuradora Segunda Delegada para la Casación
Penal conceptúa desestimar la demanda incoada en favor
de ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y ABEL SIERRA MONTAÑÉZ.
Respecto de los cargos propuestos, así indicó:
13
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
El primero de ellos hace alusión a la situación
planteada por la Corte Constitucional en sentencia CC C–
792–2014, en relación con el derecho a impugnar el fallo del
Tribunal, cuando habiendo sido absuelto por la primera
instancia, es condenado en la segunda.
No obstante la importancia del principio de la doble
instancia para el condenado, con sustento en antecedente
de esta Colegiatura (CSJ AP, 18 may. 2016, rad. 39156),
expone que necesariamente se requiere una legislación
previa en la que se definan los organismos competentes que
regirán los diferentes eventos como son la única instancia,
o la segunda cuando el procesado es condenado por
primera vez, o al resolver el recurso extraordinario de
casación, pues a pesar de haberse exhortado por el Alto
Tribunal Constitucional al órgano legislativo, vencido el
término, el mismo se halla sin pronunciamiento por el
Congreso de la República, lo que hace imposible que se
materialice lo exteriorizado por dicho cuerpo colegiado.
En cuanto a los dos cargos restantes explica que,
aunque en apariencia son diferentes, en la sustentación del
reparo el memorialista se apoya en el mismo fundamento
fáctico, jurídico y probatorio, encaminado a acreditar las
contradicciones en las que incurrió el testigo REYNEL VALERO
BEDOYA y el valor probatorio que el Tribunal Superior de
Ibagué le asignó al mismo.
Enseña que en este caso, la presunta irregularidad
puesta de presente por el demandante no se configura,
14
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
como quiera que la regla de la experiencia adecuada enseña
que cuando un mismo testigo rinde varias versiones, es
posible que entre unas y otras no exista total concordancia
y, por el contrario, una perfecta coincidencia podría indicar
la preparación del testimonio o el aleccionamiento del
declarante (CSJ AP7181–2014, 26 nov. 2014, rad. 42444).
Por tanto, considera que lo demandado se opone a los
fines de la casación, toda vez que no existe tarifa legal o
asignación ex ante del mérito de las pruebas, sino que al
amparo del principio de la sana crítica, el juzgador goza de
cierto grado de discrecionalidad frente al cúmulo de
pruebas, para llegar a una postura acerca de los hechos y
de la responsabilidad penal.
Así las cosas, como el Tribunal Superior de Ibagué
expresamente avaló el relato ofrecido por el testigo y en
cuanto a las contradicciones resaltadas por el censor,
explicó que carecían de relevancia en orden a restar valor al
mismo, como se dijera, los cargos no están llamados a
prosperar.
En cuanto a la demanda presentada en favor de
RUSBEN SISA ANGARITA, anticipó que el primer cargo debe
ser desatendido por cuanto se incurre en insalvables
desaciertos, en la medida que el discurso ofrecido por el
libelista no evidencia más que su propia estimación de los
medios de convicción, sin lograr demostrar que el ad quem
hubiera cometido alguna de las subespecies que puede
presentar el vicio de falso juicio de existencia y, lo que se
15
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
observa es la intención de abrir desde la sede
extraordinaria, una nueva senda probatoria que le permita
enfocar su estrategia defensiva de una manera más eficaz.
Así, la labor argumentativa del censor se dirigió a
señalar las conclusiones que según su personal criterio
obtiene de ciertos medios de prueba, sin acreditar que la
ausencia de mención específica de determinado elemento de
juicio por el fallador de segundo grado, hubiere tenido
incidencia directa en la decisión. Se intenta hacer
prevalecer aspectos que considerados por separado,
eventualmente servirían de apoyo a la tesis de la defensa,
sin parar mientes que la estimación probatoria debe
hacerse en conjunto, de acuerdo a las reglas de la sana
crítica, tal y como lo hizo el Tribunal Superior.
En lo relacionado con el segundo cargo, luego de
referirse a las características del error de tipo y de
prohibición en el CP y de traer a colación la forma en que la
Corporación ha abordado esa temática (CSJ SP, 13 jul.
2005, rad. 20929) la Agencia del Ministerio Público reseña
que ciertamente, tal y como lo afirma el juez plural, nunca
hubo agresión por parte de las víctimas, que los militares
sabían dónde se hallaban éstas y que, incluso, fueron
advertidos que podían causar su deceso.
Pese a ello, acota que tales evidencias en manera
alguna denotan que los militares obraran dolosamente, sino
que estaban convencidos que eran objeto de ataque, el que
efectivamente se presentó, así surgiera de otro grupo de
16
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
uniformados, es decir, tenían el convencimiento que su
actuación se ajustaba a la legalidad y que por eso no
actualizaban ningún ilícito.
Coincide con el demandante en que en este asunto
hubo un error de tipo y, por tanto, la conducta no satisfizo
el presupuesto de tipicidad, motivo por el cual, por este
cargo conceptúa casar el fallo impugnado para, en su lugar,
dejar en firme la absolución decretada en la primera
instancia, determinación que solicita se haga extensiva en
sus efectos a los demás sentenciados 23.
VI. CONSIDERACIONES
En ejercicio del derecho de impugnación, los
defensores de los procesados ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA,
ABEL SIERRA MONTAÑÉZ y RUSBEN SISA ANGARITA interponen
recurso extraordinario de casación contra la sentencia de
segunda instancia emitida por el Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Ibagué, con la pretensión que se
revoque la condena decretada en contra de sus
representados, y en su lugar, se les absuelva del concurso
homogéneo de delitos de homicidio en persona protegida.
Como el reproche principal formulado en el libelo
demandatorio a favor de CARVAJAL CÓRDOBA y SIERRA
MONTAÑÉZ implica la deprecación de invalidez parcial de la
actuación24, indudable resulta su examen prioritario.
23
Cfr. Folio 43, cuaderno de la Corte.
24
Según la demanda, a partir de la notificación del fallo de segunda instancia.
17
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
Además, de él se ofrecerá por la Sala respuesta conjunta a
las censuras que se fundamentan en argumentaciones
idénticas para, posteriormente, ocuparse del recurso
presentado por la defensa de SISA ANGARITA.
6.1 Demanda a favor de ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA
y ABEL SIERRA MONTAÑÉZ
6.1.1 Primer Cargo: causal tercera – nulidad
En el asunto de la especie, con fundamento en la
causal de casación prevista en el numeral 3º del artículo
207 del CPP, el censor formula un cargo principal de
nulidad por violación al debido proceso, al considerar que
se desconoció la garantía de la doble instancia que les
asistía a sus procurados, en esencia, por cuanto el Tribunal
les impidió acudir a un medio de impugnación ordinario, al
ser condenados en segunda instancia por primera vez, vale
decir, reclama que por ese cuerpo colegiado debió «dar[se]
alcance» a la providencia de la Corte Constitucional CC C–
792–2014 y reconocer la procedencia del recurso de
apelación contra su sentencia.
La nulidad, como remedio procesal extremo, no opera
por la simple enunciación de un supuesto vicio, sino que
está atada a la comprobación cierta de yerros de garantía o
de estructura insalvables, a través de los cuales se afecten,
por el primero, las prerrogativas procesales en perjuicio de
los sujetos intervinientes o, por el segundo, el esquema de
la instrucción o el juzgamiento y, que hagan que la
18
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
actuación y la decisión de segunda instancia pierdan toda
validez formal y material.
Por tanto, para hacer viable el éxito de un cargo en
dicho sentido, corresponde al libelista expresar la
irregularidad sustancial que afecta la actuación, determinar
la forma en que ella rompe la configuración del proceso o
afecta las garantías de los intervinientes, la fase procesal en
la que se produjo y desde la cual debería retrotraerse la
actuación y, demostrar la trascendencia del yerro para
afectar la validez del fallo cuestionado.
Si el vicio denunciado corresponde a una violación del
debido proceso, es necesario que el actor identifique la
irregularidad sustancial que alteró el rito legal, pero si
afecta el derecho de defensa, se requiere especificar la
actuación que lesionó esa garantía; en cada hipótesis, la
argumentación debe estar acompañada de la solución
respectiva.
Al descender al caso concreto, la Sala encuentra que la
decisión del Tribunal de dar cabida al recurso
extraordinario de casación, en lugar del ordinario de
apelación, no contraría el ordenamiento jurídico interno, ni
quebranta el derecho a la impugnación de las condenas
impuestas por primera vez en segunda instancia.
Recuérdese que con ocasión del pronunciamiento de
las sentencias de la Corte Constitucional, CC C–792–2014,
mediante la cual se declaró la inexequibilidad de varios
19
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
artículos de la Ley 906 de 2004 por déficit normativo y, CC
SU–215–2016, que delimitó los efectos y alcances de la
anterior, esta Sala ha venido sosteniendo (CSJ AP258–
2017, 25 en. 2017, rad. 48075) que el único recurso que
procede actualmente contra las sentencias dictadas por los
Tribunales Superiores en segunda instancia, es la casación:
Las razones que ha expuesto para sustentar esta postura han
sido fundamentalmente dos. Una, que la normatividad procesal
penal vigente no prevé contra esta clase de decisiones recurso
distinto al de casación. Y dos, que la orden de implementación
por vía judicial de una impugnación especial que supla el déficit
normativo advertido por la Corte Constitucional en la sentencia
C–792/2014, resulta irrealizable, porque implicaría crear nuevos
órganos judiciales, redefinir funciones y redistribuir
competencias, labor que por su naturaleza y alcances sólo podría
adelantar el Congreso de la República.25
Complementariamente ha dicho que las afirmaciones que se
hacen en el sentido de que la casación en el sistema colombiano
no satisface los estándares exigidos para la garantía del derecho
a la impugnación, son infundadas, porque nuestra legislación,
contrario a lo que ocurre con otros sistemas procesales, consagra
un modelo de casación abierto, ampliamente garantista, que
permite recurrir todas las sentencias dictadas por los tribunales
en segunda instancia, por conductas constitutivas de delito, y
adicionalmente a ello, cuestionar sus fundamentos fácticos,
probatorios y normativos. Los primeros, a través de la causal
prevista en el numeral tercero del artículo 181 de la Ley 906 de
2004, y los últimos, a través de la causal consagrada en el
numeral primero ejusdem.
Además, porque el procedimiento casacional le otorga a la Sala
las facultades de, (i) superar los defectos de la demanda cuando
advierta necesario estudiar el caso para la realización de los
fines del recurso, y (ii) realizar casaciones oficiosas cuando
encuentre que se han vulnerado garantías fundamentales,
institutos que le permiten intervenir en procura de hacer efectivo
el control constitucional y legal de la decisión y por esta vía
asegurar la realización de los fines del recurso.26
Sostener, por tanto, que la casación en el modelo colombiano no
es eficaz para garantizar una impugnación integral, entendida
25
CSJ AP, 18 de mayo de 2016, radicación 39156; CSJ AP3280–2016, 25 de mayo de
2916, radicación 37858; CSJ AP4428–2016, 12 de julio de 2016, radicación 48012;
CSJ AP7365–2016, 26 de octubre de 2016, radicación 47742, entre otras.
26
CSJ AP7365–2016, 26 de octubre de 2016, radicación 47742.
20
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
por tal, la que permite el escrutinio amplio de los fundamentos
fácticos, probatorios y jurídicos de la decisión, es una afirmación
que no consulta los contenidos y alcances del recurso, porque,
como se ha dejado visto, todos estos aspectos pueden ser
controvertidos por el procesado, y adicionalmente a esto, la Sala
cuenta con facultades especiales, no previstas para la apelación,
que le permiten intervenir motu proprio con el fin de corregir
situaciones no alegadas por el impugnante.
Por otra parte (CSJ AP1467–2017, 8 mar. 2017, rad.
49826), también se ha dicho:
1. En la sentencia C–792 de 2014 […] la Corte Constitucional
declaró la inexequibilidad «con efectos diferidos» de varios
artículos de la Ley 906 de 2004, relacionados con la posibilidad
de impugnar todas las sentencias condenatorias y exhortó al
Congreso de la República para que en el lapso de un año,
contado desde la notificación por edicto de ese fallo, regulara de
manera integral el particular. Así mismo, señaló que vencido ese
término, de no hacerlo, debía entenderse que procedía «la
impugnación de todas las sentencias condenatorias ante el
superior jerárquico o funcional de quien impuso la condena».
2. El edicto a través del cual se notificó la sentencia C–792 de
2014 se fijó entre las 8:00 a.m. del 22 de abril de 2015 y las
5:00 p.m. del 24 siguiente, por manera que el término de un año
se cumplió el 24 de abril de 2016, sin que el Congreso efectuara
las reformas necesarias a la Constitución y a la ley para ajustar
la legislación interna a la exigencia de doble conformidad judicial
de la sentencia condenatoria penal.
3. En el fallo de tutela SU–215 de 28 de abril de 2016, la Corte
Constitucional, con el objeto de determinar el alcance de la
sentencia C–792 de 2014, precisó, entre otros, que: (i) surtía
efectos desde el 25 de abril de 2016, (ii) que operaba respecto de
las sentencias dictadas a partir de esa fecha o que para entonces
estuviesen en proceso de ejecutoria, (iii) que aunque en ella solo
se había resuelto el problema de las condenas impuestas por
primera vez en segunda instancia, debía entenderse que su
exhorto llevaba incorporado el llamado al legislador para que
regulara en general la impugnación de las condenas irrogadas
por primera vez en cualquier estadio del proceso penal y (iv) que
la Corte Suprema de Justicia, dentro de sus competencias, o en
su defecto el juez constitucional, atendiendo las circunstancias
de cada caso, debía definir la forma de garantizar el derecho a
impugnar el fallo condenatorio impuesto por primera vez por su
Sala de Casación Penal.
21
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
4. La Sala Plena de Corte Suprema de Justicia, en sesión de 28
de abril de 2016, aprobó el comunicado 08/2016 en el que
señaló que la pretensión de la Corte Constitucional, plasmada en
la sentencia C–792 de 2014, resultaba irrealizable porque ni esta
Colegiatura, ni autoridad judicial alguna, cuenta con facultades
para introducir reformas o definir reglas que permitiesen poner
en práctica esa prerrogativa.
Y en ese mismo sentido se ha pronunciado la Sala de Casación
Penal, en el entendido que un mandato de la naturaleza prevista
en las sentencias C–792 de 2014 y SU–215 de 2016, requiere de
una reforma constitucional y legal que solo puede adelantar el
Congreso de la República por cuanto implica suplir un déficit
normativo que incluiría la redefinición de funciones, la creación
de nuevos órganos y la redistribución de competencias, entre
otros aspectos (Cfr. CSJ AP 3280–2016).
Por consiguiente, en el caso que se estudia, el Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Ibagué, al señalar que
contra el fallo de segunda instancia sólo procedía el recurso
extraordinario de casación27, ninguna vulneración de
garantías fundamentales cometió, habida cuenta que,
aunado al claro contenido de los fines del recurso que la
normatividad reconoce, que no solo apuntan a la protección
de esta clase de derechos, sino de la salvaguarda de los
demás reconocidos en el ordenamiento jurídico, también, en
estricto sentido, acogió lo planteado por la Alta Corporación
Constitucional.
Lo anterior, bajo el entendido que la decisión fue
adoptada el 7 de octubre de 2015 y una determinación
como la propuesta por el libelista en su demanda carecería
de soporte jurídico, por la potísima razón que la sentencia
CC C–792–2014 en la cual se apoyó, no había producido
todavía efectos, dado que, como ya se dijo, la guardiana de
la Carta los difirió a un año (inexequibilidad diferida)
27
Cfr. Página 50 del fallo, folio 75, C.O. Tribunal 4.
22
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
contado a partir de su notificación, plazo que tan solo se
cumplió el 24 de abril de 2016.
Por tal motivo, la sinrazón de la pretensión torna
carente de éxito la censura.
6.1.2 Segundo y Tercer Cargo: causal primera –
violación indirecta de la ley sustancial derivada de
errores de hecho en la apreciación probatoria por falsos
juicios de identidad y raciocinio
La jurisprudencia de la Sala ha sostenido que uno de
los errores de hecho en la apreciación probatoria se
presenta cuando el juzgador, no obstante considerar legal y
oportunamente recaudada la prueba, al fijar su contenido
la distorsiona, cercena o adiciona en su expresión fáctica,
haciéndole producir efectos que objetivamente no se
establecen de ella o, derivando conclusiones que no
corresponden a su dimensión material. Es el llamado falso
juicio de identidad.
En este caso, el casacionista tiene la carga de indicar
expresamente, qué en concreto dice el medio probatorio,
qué exactamente dijo de él el fallador, cómo se le cercenó,
tergiversó o adicionó y, la definitiva repercusión del
desacierto en la declaración de justicia contenida en la
parte resolutiva del fallo.
Por otra parte, cuando se acude a la violación indirecta
de la ley, en la modalidad de falso raciocinio, es preciso
23
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
demostrar que el sentenciador, al momento de asignarle
mérito persuasivo a determinado elemento de juicio,
transgrede los principios que gobiernan la sana crítica como
método de valoración probatoria, esto es, los postulados de
la lógica, las leyes de la ciencia y/o las reglas de la
experiencia.
En tal supuesto, el recurrente debe indicar qué dice la
prueba en concreto, qué se infirió de ella en la sentencia
censurada, cuál fue el mérito persuasivo asignado, y luego,
enseñar el postulado lógico, la ley científica o la máxima de
la experiencia cuyo contenido resultó desconocido. La
trascendencia del yerro, de obligada demostración, se agota
expresando con claridad, cómo se debió apreciar el
elemento, acreditando que su rectificación daría lugar a una
decisión distinta y favorable a los intereses del procesado.
Cada una de estas especies de error, obedecen a
momentos distintos en la apreciación probatoria y
corresponden a una secuencia de carácter progresivo, así
encuentren concreción en un acto históricamente unitario:
el fallo judicial. Por esto, no resulta avenido a la lógica que
frente a la misma prueba y dentro del mismo cargo, o en
otro postulado en el mismo plano, se mezclen argumentos
referidos a desaciertos probatorios de naturaleza distinta.
Por ello, como bien se acotara por la Procuradora
Segunda Delegada ante esta Corporación, aunque en
apariencia los cargos subsidiarios propuestos por el
mandatario judicial de CARVAJAL CÓRDOBA y SIERRA
24
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
MONTAÑÉZ son diferentes, en la sustentación
correspondiente, el libelista acude a idéntico fundamento
fáctico, jurídico y probatorio, encaminado en últimas a
hacer notar las contradicciones en las que incurrió el
declarante REYNEL VALERO BEDOYA y el valor probatorio que
el ad quem le asignó a su testimonio.
Para lo que al asunto interesa, por resultar de vital
importancia para la resolución, no solo de este cargo, sino
del caso concreto, rememórese lo dicho en el paginario por
el aludido testigo.
En su primera salida procesal el 30 de noviembre de
200628, esto es, al día siguiente de los hechos, así se
expresó:
Yo voy a decir lo que vi y lo que realmente pasó, hacia como,
pongamole [sic] como a las 8.00 a.m.– desayunamos en el lote
del cultivo de café donde est[á]bamos recogiendo el café,
alcanzamos a coger un cocado cada uno que [é]ramos mi
hermanito el finado ERESMILDO, el finado [A], y mi sobrina [V],
entonces la sobrinita me dijo t[í]o mira que allá van los soldados
ella los alcanzó a ver por los lados donde vive el papá de ella yo
me asomé a mirar un poquito más arribita iban pasando un poco,
como se viste el çEjército [sic] llevaban una cosa blanca como un
brazalete blanco, no puse más cuidado seguimos cogiendo café
cuando escuché como unos tres disparos algo lejitos escuch[é]
tas, tas, tas, enseguidita se vino fue una mano de bombas,
ráfagas, est[á]bamos cerquita el finado [A] y mi sobrina por que
[sic] mi hermanito siempre estaba lejitos de nosotros, nosotros
nos amontonamos los tres, pero fue cuando [A] me dijo
salg[á]monos de aquí por que [sic] nos van a matar, entonces yo
no quería, pero al fin le hice caso él me dijo siga usted adelante y
yo le hice caso y mi sobrinita ven[í]a atrás de nosotros nos
mandamos por el camino real por donde pasan las bestias que
sube al caser[í]o cuando ca[í]mos al camino alcanzamos a
caminar pongamos unos tres minutos que alcanzamos a caminar
hacia abajito cuando el finadito que iba adelante, yo al medio y
la sobrinita atrás, cuando nosotros bajamos al camino venía mi
28
Cfr. Folios 36 a 39, C.O. 1.
25
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
hermanito ERESMILDO yo lo vide [sic] ya herido se ven[í]a
renqueando herido cuando en esas vi que tumbaron de un tiro al
finado [A] y de la sobrina no me di cuenta por que [sic] de una yo
me tiré al monte a[l] barranco y me tuve quietito por que [sic] sino
me jod[í]an o mataban, por eso no me di cuenta de la muerte de
mi sobrinita, pero yo s[í] me di cuenta que quien le disparó a [A]
fue un soldado vestido de su camuflado, con el brazalete blanco,
ese soldado venía en cuatro patas venía cerquita de nosotros,
además guerrilla no había abajo donde est[á]bamos solo estaba
el Ejército, nosotros estacamos [sic] trabajando cogiendo café y
nos [sic] sabíamos nada, yo vide [sic] cuando [A] cayó boca abajo
con la carita en la tierra, [A] iba de distancia como a dos metros y
a esa misma distancia vendr[í]a mi sobrinita es que todos
ven[í]amos muy cerquita y uno en ese momento no piensa sino
que se va a morir también, ni siquiera pensé en ir a coger a mi
sobrinita para esconderla yo estoy contando esto por que [sic] el
[S]eñor me cuidó yo duré escondido como unas tres horas, yo
vuelvo a salir como a unas tres horas al camino real, yo
aproveché que ven[í]a una señora en un caballo con un chino por
que [sic] yo estaba pendiente para ver si alguien de civil pasaba
para poder salir, y fue cuando vide [sic] esa señora con la bestia
y como yo salí al camino fue cuando un soldado arriba se alistó
[p]ara dispararme y yo le levanté una mano y no me disparó fue
cuando le dijeron a la señora que se devolviera y yo me
aproveché para venirme con esa señora para el caserío […]
PREGUNTA. Diga a la Fiscalía si usted sabe quién asesinó a su
sobrina y a su hermano ERESMILDO. CONTESTA. S[é] que era el
Ejército por que [sic] ellos iban de para arriba. PREGUNTA. Había
enfrentamientos con la guerrilla y si hubo cruce de disparos.
CONTESTA. S[í] hubo cruce de disparos claro bastante a lado y
lado ahí duraron como una hora y media, no s[é] si sería con la
guerrilla no los v[í] a ellos. […] PREGUNTA. El ejército o alguna
autoridad les informó [a]cerca de posibles enfrentamientos entre
grupos de la subversión y el ejército ese día en que ocurren estos
hechos. CONTESTA. No señora a nosotros no nos dijeron nada de
eso. […] PREGUNTA. Diga a la Fiscalía si antes de estos hechos
se habían presentado enfrentamientos entre el ej[é]rcito y grupos
de la subversión. CONTESTA. No señora. […] [subrayado fuera
de texto]
Y, en diligencia de ampliación de declaración rendida
el 30 de octubre de 200929, manifestó:
Ese día [el de los hechos] era un día entre semana, no recuerdo
cu[á]l, yo me par[é] por la mañana a las seis y ordeñ[é] las vacas
de la finca de mi papá que se llama LUIS ERNESTO VALERO,
cuando acab[é] me fui a trabajar eran como las siete de la
29
Cfr. Folios 125 a 130, C.O. 4.
26
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
mañana, me fui a coger café ahí en la casa o finca de mi papá
eso es de la casa para abajo, me fui con el finado [A.R.V.] […]
cuando al rato como a las ocho (08:00) de la mañana lleg[ó] la
finadita que se llamaba [M.V.H.V.], ella era sobrina mía […]
estábamos como le dije los tres cogiendo café cuando al rato
lleg[ó] a donde nosotros mi hermano ERESMILDO VALERO
BEDOYA, y ya estábamos los cuatro cogiendo café mi hermano
estaba un poco quedado en la recogida y se nos qued[ó] un poco
atrás, serían como las nueve y media de la mañana cuando me
dijo la sobrina mire t[í]o allá va ej[é]rcito para la casa y yo me
subí a una parte de donde se mira y vi que iban por la casa de
SANTIAGO [padre de M.V.H.V.] o sea donde la niña, se veían
como a doscientos metros se veían las personas pasando con
uniforme, equipados y armamento y pensamos que era el
ej[é]rcito, me baj[é] y le dije a [A] mi amigo que por ahí estaba el
ej[é]rcito y seguimos cogiendo café, cuando escuchamos fue las
explosiones desde el lugar de donde iban pasando los militares,
desde la casa de ellos ósea [sic] de SANTIAGO también
disparaban, ese día según cuentan SANTIAGO y mi hermana le
decían a los soldados que no dispararan que tenían la familia ahí
cogiendo café, y ellos seguían disparando y del frente ósea [sic]
al otro lado de la casa dice mi mujer que había otro grupo y que
cuando se unieron casi todo el grupo de uniformados llegaron
hasta la casa en donde yo vivía, y llegaron a la casa todos
bravos, y preguntaban por la guerrilla que d[ó]nde estaba la
guerrilla, en ese mismo momento yo vide [sic] cuando estábamos
escondidos en los palos de café, eso había una plomacera [sic],
cuando nos escondimos nos escondimos solos los tres que
estábamos cerca y mi hermano en otro lugar más cerca a un palo
de café casi ni se veía [sic], [A] después de un rato de plomacera
[sic] y bombas ya estábamos como sordos y zumbaban las balas
y salimos hac[i]a abajo al camino, estábamos más bien cerca,
pero se escuchaba la plomacera [sic], estábamos pegados a un
árbol grande donde nos escudamos y salimos al camino y
miramos para abajo y no había nadie por ahí y mi hermano si
estaba todavía arriba pero en el cafetal, bueno caminamos y el
chino [sic] ech[ó] adelante ósea [sic] [A], al medio iba yo y atrás
mi sobrina [M], cuando yo vide [sic] que sonó un solo tiró y cay[ó]
el chino [sic] y yo voltie [sic] para donde sonó el tiro y vi un
soldado con otro, ellos dispararon y dijo un soldado ahí cay[ó] el
primer hijueputa [sic], y como cay[ó] el chino [sic] ósea [sic] [A], yo
le hablaba al chino [sic] y [é]l no podía hablar se escucharon
otros disparos y cuando yo mir[é] fue que mi sobrina también
cay[ó], el chino [sic] se movía y la sobrina si qued[ó] de una vez
muerta y [é]l s[í] se movía y empieza esos tiros tan hijupucha
[sic], en ese momento como cay[ó] [A] yo al ver que ellos estaban
muertos me tir[é] a un sitio tupido y volví y sal[í] al camino, y
cog[í] camino abajo cuando vi un man [sic] con un equipo y vi un
man [sic] en cuatro patas y pegu[é] como dos o tres brincos y caí
en el rastrojo y me qued[é] ahí quieto, después de pasar todo
sal[í] al camino al mismo camino que le he hablado, y me fui para
la casa a Maracaibo, cuando llegu[é] al caserío mi papá estaba
27
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
preocupado que qué había pasado y yo le conté lo sucedido. […]
PREGUN[TA]DO: MANIFESIETELE [sic] A ESTA DELEGADA
C[Ú]ANTO PERSONAL MILITAR OBSERV[Ó] USTED EN LA
ZONA, C[Ú]ANTOS GRUPOS Y EN D[Ó]NDE ESTABAN
UBICADOS. CONTESTO. Cuando mi sobrina me inform[a] sobre
la presencia de ellos se alcanzaban a ver como diez m[á]s o
menos, cuando se prende el combate se observan como dos
grupos unos soldados a un lado y otros soldados al otro, más los
que disparaban de la casa y de la de mi cuñado, cuando íbamos
bajando con los finados yo vi cuatro soldados subiendo por los
lados y ellos nos dispararon a quemarropa, como a diez metros
de nosotros y dispararon. […] Yo sal[í] del cambuche [sic] de la
maraña como a las doce (12) del medio día, yo estuve ahí
asustado y escondido, los soldados hicieron como una revisión y
no me vieron, pasaron varias veces por el sitio en donde yo
estaba y no me miraron. […] PREGUNTADO: D[Í]GALE A LA
FISCALÍA PORQUE [sic] DICE USTED QUE EL PERSONAL
QUE VIO Y DISPAR[Ó] EN EL LUGAR DE LOS HECHOS ERA
MILITAR Y NO OTRO GRUPO, C[Ó]MO ESTABAN VESTIDO[S] Y
QU[É] PRENDAS PORTABAN. CONTESTO: Primero porque el
Ej[é]rcito llevaba una prenda en un lado como un trapo o
brazalete, y al otro lado llevaban unos parches como cafés pero
yo no alcanc[é] a ver nombres ni nada, y como sobre los hombros
pero no s[é] qu[é] ser[í]a, estaban vestidos como del ej[é]rcito, con
botas negras, bien vestidos, con armamento del largo y esos
uniformes como cafumlados [sic]. Además en la tarde también
llegaron de los mismos y por la noche lleg[ó] un helicóptero a
recoger los muertos y eso lo tiene el Ejército. PREGUN[TA]DO:
MANIF[IÉ]STELE A ESTA FISCALÍA SI EN LA ZONA DE
MARACAIBO ESPEC[Í]FICAMENTE POR LA ZONA EN DONDE
EST[Á] UBICADA LA FINCA DE SU PAP[Á], SE HA VISTO
PRESENCIA O TIENE IN[J]ERENCIA ALG[Ú]N GRUP[O] AL
MARGEN DE LA LEY. EN CASO AFIRMATIVO CU[Á]L.
CONTEST[Ó]: S[í] han pasado, yo no puedo decir que no pasan
pero no se meten con nosotros. PREGUN[TA]DO: Y C[Ó]MO
VISTEN ELLOS. CONTEST[Ó]: Pasan como con pantalón verde
solo verde y con camisetas o camisas de los soldados pero ese
día no era gente de esa, ni habían vuelto a estar por esos lados,
lo que nosotros vimos con los finados y yo fue el Ej[é]rcito. […]
PREGUN[TA]DO: SI FU[É]RAMOS HASTA EL LUGAR EN
DONDE SUCEDIERON LOS HOMICIDIOS, USTED PODR[Í]A
RECORDAR EXACTAMENTE EL LUGAR EN D[Ó]NDE
OCURRIERON LOS DECESOS Y LOS HECHOS. CONTEST[Ó]:
S[í] claro, si eso fue dentro de la finca de nosotros, siempre veo el
lugar, s[é] donde quedaron los muertos y d[ó]nde estaban
ubicados los militares. Allá en el lugar se puede mirar todo como
fue, d[ó]nde estábamos inicialmente, por dónde corrí, d[ó]nde
murieron la sobrina y mi amigo, d[ó]nde murió mi hermano y de
d[ó]nde disparaban los militares. […] [negrilla original del
texto, subrayado en esta oportunidad]
28
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
Por su parte, la Sala Penal del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Ibagué30, en punto de lo dicho por este
testigo, manifestó:
Empece que el testigo REYNEL VALERO BEDOYA presenta
algunas inconsistencias en sus relatos incriminatorios ofrecidos
en la etapa instructiva sobre aspectos temporales y del color de
las prendas de vestir que portaba su sobrina [M.V.] el día de los
hechos, ello en manera alguna incide notablemente en lo
sustancial de su narración y mucho menos enerva la eficacia
demostrativa de sus asertos, dado que percibió la presencia de
militares cerca del cafetal donde realizaban la recolección del
grano, los cuales ulteriormente dispararon sus armas de dotación
de manera indiscriminada produciendo el resultado típico tantas
veces mencionado.
[…]
[v]éase cómo en desarrollo del supuesto enfrentamiento los
uniformados se atrincheraron en dos casas, y se replegaron
dentro de la arborización y los cafetales desde donde apostados
dispararon contra las tres víctimas, incluso, un cuarto campesino
sobreviviente que en esa ocasión acompañaba a estas últimas,
esto es, REYNEL VALERO BEDOYA, fue claro y enfático en
afirmar en su testimonio rendido al día siguiente de los hechos
que en su huida para tratar de sustraerse a los disparos que se
les hacían, vio a “un soldado vestido de su camuflado, con el
brazalete blanco, ese soldado venía en cuatro patas venía
cerquita de nosotros, además guerrilla no había abajo donde
estábamos solo estaba el Ejército”, y él fue quien le disparó a
[A.R.V.], aunque también cerca al mismo fue ultimada su sobrina
[M.V.H.V.], ante lo cual decidió rápidamente esconderse para
evitar que también lo mataran, incluso, según lo indicara, luego
de permanecer aproximadamente tres horas oculto, al advertir la
presencia de una señora que por allí transitaba a caballo,
resolvió salir de su escondite al camino y pudo apreciar que “un
soldado arriba se alistó para dispararme y yo le levanté una
mano y no me disparó fue cuando le dijeron a la señora que se
devolviera y yo me aproveché para venirme con esa señora para
el caserío”, lo cual en lo esencial fue corroborado por MARBEL
JAIDID NARVÁEZ CHAGUALA, quien era precisamente la citada
dama.
Para tratar de demostrar el error, el casacionista
expone lo que considera sustanciales inconsistencias que
30
Cfr. Páginas 35 y 38 del fallo, folios 60 y 63, C.O. Tribunal 4.
29
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
minan la credibilidad del testigo, tales como: (i) disparidad
en la hora de los hechos; (ii) no existir certeza respecto de la
condición de militares de quienes dispararon; (iii) que lo
relatado fueron versiones escuchadas, más no presenciadas
por el testigo; (iv) no establecer si se dio, o no, cuenta de la
muerte de su sobrina menor de edad; (v) el relato acerca de
la muerte de A.R.V.; (vi) la no coincidencia en el tiempo que
permaneció escondido y, (vi) el no hacer mención en su
segunda versión de la señora que pasaba por el camino.
Y, en esencia, aduce que «las versiones siguen siendo
muy diferentes, pretende[n] apuntar al mismo sentido pero en
la segunda siempre le agrega más cosas que demuestran la
alteración»31; de ello deduce que el Tribunal cercenó las
declaraciones, tergiversó lo que dijo el declarante e, incurrió
en falso raciocinio, porque el testigo presencial de los
hechos expresa versiones distintas de lo ocurrido, lo cual
desconoce el principio de no contradicción.
De lo esgrimido a través de la demanda de casación,
advierte la Sala que fracasa en su intento el censor en
revivir el debate probatorio planteado en las instancias, sin
reparar que en esta sede extraordinaria se discute es la
legalidad del fallo impugnado, razón por la cual, la
contrariedad que el mismo pueda llegar a originar, debe ser
discutida a través de las causales dispuestas en la ley, sin
que resulte suficiente a tal propósito su mera invocación o
la simple utilización del lenguaje propio del recurso.
31
Cfr. Folio 196, C.O. Tribunal 4.
30
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
La metodología escogida por el recurrente no podía ser
más inapropiada pues, parte por señalar las versiones del
deponente REYNEL VALERO BEDOYA de quien se predica
supuestos yerros, luego, transcribe algunas exiguas
secciones de sus declaraciones y, finalmente las valora de
acuerdo a su particular visión probatoria.
Todo ello con la finalidad de atacar su relato,
resaltando las confusiones y/o contradicciones en que
incurrió, para así deducir que no podía dársele credibilidad
y, en consecuencia, sus prohijados debían ser absueltos.
Por contera, superficial asoma su propuesta al creer
que era suficiente exponer sus propias conclusiones
probatorias.
Véase cómo en el segundo cargo, el demandante
denuncia la existencia de un error de hecho por falso juicio
de identidad en la apreciación de la aludida atestación, pero
su argumentación, en puridad de verdad, no enseña cómo
se distorsionó el sentido objetivo de la prueba, cometido
para el cual era necesario que confrontara el texto literal del
testimonio con los alcances exactos que le dio el juzgador de
segundo grado, para exhibir si aparecía a simple vista una
falta de identidad entre éstos y aquél, de modo que el dato
objetivo revelado por la prueba fue tergiversado.
A contracara, se limitó el libelista a plantear otras
situaciones que a su modo de ver conducían a restarle
credibilidad al dicho del testigo por las contradicciones en
31
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
que dice incurrió en las dos oportunidades que compareció
a declarar, argumentación que no se observa adecuada
para la demostración del yerro delatado puesto que, en
últimas, enfrenta su propio criterio al del juzgador,
aguardando a que sean sus deducciones sobre el valor
probatorio del medio de convicción las que se prefieran, en
abierto desconocimiento de la naturaleza del recurso de
casación, en cuya sede, se reitera, se enjuicia la legalidad
del fallo y no los criterios de apreciación.
Obsérvese que lo realmente fustigado por el
casacionista no es que el Tribunal hubiere distorsionado o
tergiversado la prueba, sino que en la segunda versión
REYNEL VALERO BEDOYA «siempre le agrega más cosas que
demuestran la alteración». Dicho de otra manera, de lo que
se duele es que su segunda salida procesal contenga una
riqueza descriptiva mayor que la primera, pero de ello no se
sigue que el ad quem la alterara.
Por el contrario, es el mismo juzgador quien reconoce
que el declarante pudo incurrir en ciertas inconsistencias
pero «ello en manera alguna incide notablemente en lo
sustancial de su narración y mucho menos enerva la
eficacia demostrativa de sus asertos». [negrilla fuera de
texto]
El artículo 277 de la Ley 600 de 2000 establece que
para apreciar el testimonio, el funcionario judicial tendrá en
cuenta los principios de la sana crítica y, en especial, lo
relativo a la naturaleza del objeto percibido, al estado de
32
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
sanidad del sentido o sentidos por los cuales se tuvo la
percepción, las circunstancias de lugar, tiempo y modo en
que se percibió, la personalidad del declarante, la forma
como hubiere declarado y las singularidades que puedan
observarse en el testimonio.
En virtud de lo anterior, recuérdese que, entre los
criterios objeto de análisis por el fallador, al ponderar la
eficacia probatoria del testimonio, se encuentran algunos de
naturaleza subjetiva, los cuales dan lugar a establecer la
idoneidad del testigo para rendir su declaración, aptitud
que debe valorarse, por un lado, a partir de la habilidad
fisiológica del declarante para percibir los hechos y, por
otro, al ahondar en su idoneidad moral, peculiaridad que le
exige auscultar con mayor celo el dicho de quienes se hallen
en cualquier situación, de la cual pueda avizorarse
proclividad a engañar o mentir.
Aunado a ello, existen otras condiciones que miran a
la forma de producción de la declaración, vale decir, al
modo y la oportunidad de la misma, criterios que
conducirán al sentenciador a examinar, por ejemplo, el
lenguaje utilizado por el testigo y si éste recurrió a un estilo
artificioso, lo que de suyo denotaría un esfuerzo
premeditado por engañar; de igual modo, cuando ciertas
expresiones o precisiones se repiten en forma mecánica en
varios testimonios. Ello permite inferir interés de los
testigos en narrar un libreto preestablecido, situación que
podría restarles crédito, por lo lineal de la declaración.
33
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
A propósito, conforme al raciocinio de la Sala (CSJ
SP7830–2017, 1º jun. 2017, rad. 46165) en la materia:
[l]a apreciación positiva de una determinada prueba testimonial
no se supedita a que las distintas deposiciones exhiban absoluta
y total concordancia y uniformidad, sino a que posean
consistencia en lo esencial del relato, de suerte que permitan
forjar el conocimiento sobre el núcleo del mismo, con
independencia de las variaciones que se adviertan respecto de
particularidades tangenciales, que pueden variar o modificarse
por el paso del tiempo y otras circunstancias similares 32; igual
acontece, si se verifican contradicciones entre lo atestado por dos
o más deponentes, toda vez que ello no conlleva su irremediable
desestimación.
Así, la jurisprudencia de esta Corporación tiene dicho, de tiempo
atrás33, que las contradicciones en que incurra un mismo testigo,
o varios de ellos entre sí, no constituye razón de peso para
desvirtuar su capacidad suasoria, pues, justamente, el
funcionario judicial tiene la carga de examinar el contenido de las
diferentes declaraciones y, con apoyo en las reglas de la sana
crítica, establecer los segmentos que le merecen credibilidad y
cuáles no34.
De esas contrariedades del testigo, es que deriva el
defensor el tercer cargo por falso raciocinio al expresar que
se desconoce el principio de «no contradicción» pues, algo no
puede ser y no ser al mismo tiempo, situación acaecida
cuando, en su criterio, se ofrecen en dos ocasiones
versiones distintas.
Frente al principio lógico de «no contradicción» en el
marco de la estimación testimonial conforme a las reglas de
la sana crítica, la Corte ha sostenido (CSJ SP, 17 sep. 2008,
rad. 26065; SP, 15 sep. 2010, rad. 28835; SP, 27 jul 2011,
rad. 33053):
32
Entre muchas otras, CSJ AP5147–2015, 9 sep. 2015, rad. 41666 y SP3340–2016,
16 mar. 2016, rad. 40461.
33
CSJ AP, 9 oct. 2013, rad. 40768 y CSJ AP, 6 abr. 2005, rad. 23154, entre otras.
34
CSJ SP17470–2015, 16 dic. 2015, rad. 41587.
34
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
Tratándose del principio lógico de “no contradicción”, postulado
que rige los ejercicios de verificabilidad de la sana crítica en
orden a la valoración de la credibilidad o su ausencia que debe
darse a la prueba testimonial, se comprende por la lógica
material, para el caso referida a los aspectos jurídico
sustanciales en discusión, que los juzgadores, como es de suyo,
no pueden valorar de manera positiva contenidos testimoniales
que en sus expresiones fácticas se nieguen, se contradigan en
sus aspectos principales o que por virtud de las contradicciones
excluyan o terminen haciendo invisible o inexistente la conducta
punible objeto de atribución.
Para que el referido principio sea aplicable como ley de la lógica
en la valoración de los testimonios y otros medios de convicción,
debe tratarse de contradicciones principales más no accesorias o
secundarias, ni que se trate de matices o variaciones que antes
que excluir el aspecto o aspectos esenciales de la conducta
material objeto de investigación, lo que en últimas hacen es
reafirmarla en sus variantes.
Las contradicciones sobre aspectos accesorios no destruyen la
credibilidad del testimonio aunque si la aminoran sin que ello
traduzca ruptura de la verosimilitud, pero al recaer sobre
contenidos secundarios terminan siendo un desacuerdo aparente,
esto es, no real y por ende conciliable, el que habrá de ser
valorado con ponderación y razonabilidad adoptando una especie
de hermenéutica de favorabilidad apreciativa al interior de las
expresiones fácticas dispares en lo no esencial.
Lo que destruye el valor y la credibilidad de los testimonios vistos
en su unidad o en relación con otros es la verdadera
contradicción sobre aspectos esenciales relevantes y esa
depreciación será mayor cuando sea menos explicable la
contradicción. En esa medida cuando aquella recae sobre el
hecho principal o aspectos esenciales en los cuales exista un
cambio de visión de extremos como pueden ser por ejemplo de
afirmación o negación, de existencia o inexistencia, etc., deberá
entenderse y valorarse que esos giros por decirlo así de ciento
ochenta grados y que el error casual por desatención o por olvido
no puede sostenerse.
[…]
[l]as exigencias de claridad, precisión y uniformidad no pueden
elevarse a los extremos absolutos de la milimétrica. [subrayado
en esta oportunidad]
Olvidó, entonces, el recurrente que la prueba debe
apreciarse en conjunto –artículo 238 de la Ley 600 de 2000–
35
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
y que las contradicciones menores inherentes al relato de
REYNEL VALERO BEDOYA, tal y como lo dedujo el ad quem, no
afectan la esencia de su contenido, en la medida que ellas
no vulneren el principio de no contradicción, tan en la base
de la sana crítica como elemento de apreciación de la
prueba testimonial.
Es probable que en ciertos casos pueda quebrantarse
la ley de la lógica, cuando al apreciar el testimonio –solo, o
en relación con otros medios de conocimiento–, se velan
desacuerdos fundamentales que desfiguran la aproximación
racional a la verdad, cuestión que desde luego no ocurre
cuando matices o variaciones que subyacen en la
declaración no afectan su contenido sustancial, como
sucede en el sub judice.
Así las cosas, es equivocada la senda escogida por el
demandante, pues el error de hecho por falso raciocinio,
que es apreciativo, supone el manifiesto desconocimiento de
la sana crítica, por lo que en tales casos debe demostrarse
que la inferencia no corresponde a la dictada por la lógica,
la ciencia y/o la experiencia.
El defensor de los procesados se sustrajo de probar
que los juicios valorativos del Tribunal contravienen los
parámetros de persuasión racional, porque en el intento de
acreditar que dejó de aplicar el pluricitado postulado de la
lógica, no hizo otra cosa que examinar el asunto desde su
personal entendimiento, en el marco de una alegación
36
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
generalizada que apenas traduce su desacuerdo con lo
resuelto en el fallo.
Con ese proceder, olvida que la única manera de
estructurar la censura por falso raciocinio es demostrando
que, en virtud del desconocimiento de las pautas de la
lógica, la ciencia o la experiencia, se produjo una decisión
absurda o arbitraria y, para ese efecto, necesariamente,
debe tener como punto de partida las propias
consideraciones valorativas consignadas en la sentencia, y
no, el sentir que frente a ellas tenga el impugnante pues,
bastante se ha insistido, la sola discrepancia de opiniones,
no es susceptible de cuestionarse en esta sede
extraordinaria.
Contrario a ello, el libelista desarrolló una propuesta
adversa al marco de discusión del recurso y, obviamente, a
la demostración de un dislate por falso raciocinio.
Aunado a lo ya dicho en relación con la no
demostración del falso juicio de identidad enrostrado, es
por lo que los cargos no están llamados a prosperar.
6.2 Demanda a favor de RUSBEN SISA ANGARITA
6.2.1 Primer Cargo: causal primera – violación
indirecta de la ley sustancial derivada de error de hecho
en la apreciación probatoria por falso juicio de
existencia por omisión
37
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
Menester se hace recordar que en el falso juicio de
existencia por preterición, el sentenciador deja de apreciar
una prueba con la suficiente capacidad para modificar la
decisión impugnada, a pesar de constatarse objetivamente
que ella ha sido legalmente incorporada al proceso.
Una alegación correcta de este tipo de yerro, no se
cumple con la sola manifestación que al respecto haga el
libelista, como si de su opinión personal se tratara. Por el
contrario, requiere una argumentación lógica y consecuente
que parta de la demostración del desprecio por la prueba y,
una vez acreditado tal aspecto, se incursione en el examen
de la nueva situación probatoria que se generaría al
considerar el medio de convicción omitido, a fin de
demostrar que reviste idoneidad para modificar el sentido o
el alcance de la sentencia, única forma de justificar el
proferimiento de un fallo de sustitución.
Dicho de otra manera, es preciso demostrar que si la
prueba marginada se hubiese apreciado en forma correcta,
las restantes sopesadas por el juzgador perderían la entidad
jurídica necesaria para arribar hacia la convicción
declarada en el fallo.
En el presente reparo, el actor denuncia que el juez de
segundo grado dejó de valorar los siguientes testimonios: (i)
Capitán RAÚL IGNACIO LOBOGUERRERO; (ii) Coronel (R) IVÁN
DARÍO PINEDA RECUERO, (iii) Soldados Profesionales JAIRO
MAURICIO CARO VEGA, MIGUEL ÁNGEL ORTEGA PINEDA,
38
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
NEHEMÍAS QUINTERO IBÁÑEZ, ELKIN YOVANI AYALA RACHEN,
GERMÁN VARGAS BALAGUERA, JULIO MENDOZA MORENO, LUIS
ALBERTO VARGAS PINTO, LUIS MARÍA MAYORDOMO TORRES,
HELVER ACEVEDO INFANTE, WILSON MIGUEL MARTÍNEZ CAMELO,
HENRY ALBEIRO ALBA HURTADO, GUILLERMO VARGAS SICHACÁ,
LUIS BAUTISTA MARTÍNEZ MARTÍNEZ, MARCO FIDEL SUÁREZ
ALVARADO, PEDRO ALONSO SUESCA ACUÑA, JOSÉ FERNEY
GONZÁLEZ MURILLO, CÉSAR ENRIQUE ROMERO ALBA, WILSON
JONIEL JIMÉNEZ PARRA, YAIR HUMBERTO TOVAR ROJAS, JULIO
ALBERTO MUÑÓZ, JOSÉ IGNACIO MORA GUERRERO, JOSÉ
FERNANDO SISA PÉREZ y WILBERTO ALEXIS MORA MARTÍNEZ; (iv)
Presidente de la Junta de Acción Comunal de Maracaibo,
CARLOS ARTURO PARRA; (v) reinsertada de la Compañía
«MILLER SALCEDO» de las FARC, MAGALY HERRERA GONZÁLEZ;
(vi) Mayor CÉSAR KARÁN BENÍTEZ; (vii) FLORALY LÓPEZ RÍOS;
(viii) diligencia de desmovilización hecha por ANDERSON
CARMONA GALEANO; y, (ix) Coronel CARLOS ANTONIO GIRALDO.
Además, de la documental aportada por el mencionado
Coronel PINEDA RECUERO, verbigracia, actas de entrega de
varios desmovilizados de la guerrilla en el sur del Tolima y
de la intervención solicitada por la Fiscalía Veintiocho
Seccional de Chaparral al Ejército Nacional para el traslado
a la zona, dada la situación de orden público que se
presentaba en la región.
De las anteriores pruebas, concluye el recurrente que:
(i) Los uniformados involucrados no han faltado a la
verdad pues en la zona sí había presencia guerrillera para
39
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
la época de los hechos, además que, «como lo explica
cualquier libro sobre las [FARC] y todo libro de historia de
Colombia, las [FARC] casi nacieron en el sur del Tolima,
dígase Chaparral y sus cercanías, incluidos por supuesto,
Rioblanco, La Herrera, Maracaibo, etc. Y ese grupo existe, y
está en parte aposentado allí, en la actualidad» 35.
(ii) Los militares «eran asediados seguidamente por la
guerrilla y hasta por los pobladores de la zona, que los veían
como enemigos, como personas no apreciadas. La
ciudadanía, muy imbuida de la guerrilla desde los comienzos
de la historia, los rechazaba»36.
(iii) La muerte de los civiles fue causada por la
Compañía «MILLER SALCEDO» del grupo subversivo de las
FARC al atacar al ejército que patrullaba, sin embargo, la
comunidad fue amenazada y presionada en reuniones para
que se dijera que los decesos los había ocasionado la fuerza
pública.
(iv) Los acusados actuaron en «legítima defensa» al
reaccionar equilibradamente a la violenta agresión de la
guerrilla, circunstancia que los exonera de
responsabilidad37.
35
Cfr. Folio 138, C.O. Tribunal 4.
36
Cfr. Folios 139 y 140, ib.
37
Conforme al artículo 32, numeral 6º, inciso 1º del CP. Aunque, a renglón seguido
ensaya argumentación relativa a una posible exclusión de responsabilidad por
cumplimiento de un deber (en virtud al numeral 3º del mismo articulado), toda vez
que los militares, en desenvolvimiento de operaciones militares, se vieron forzados
al combate, en últimas centra su inconformidad en la posible configuración de una
legítima defensa.
40
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
(v) Por esa vía, existe aplicación indebida de los
artículos 135 y 32, numeral 11, inciso 1º, segunda parte,
ambos del CP y, la falta de aplicación del inciso 1º, del
numeral 6º, del artículo 32 ibidem.
Al respecto, aunque la Sala encuentra que, tal y como lo
advirtió el casacionista, los referenciados medios de prueba
no fueron mencionados por el el juzgador de segundo grado,
lo cual daría lugar a acreditar el desacierto en que incurrió, el
impugnante deja de lado que, conforme a la jurisprudencia
de la Corte, no se incurre en falso juicio de existencia por
preterición cuando, a pesar de la no apreciación expresa de
alguna o varias pruebas, el sentenciador asume el análisis
del aspecto o aspectos cuya omisión se aduce, dándoles el
mérito suasorio que estima pertinente (CSJ SP, 3 oct. 2002,
rad. 15927; SP, 24 oct. 2002, rad. 15928; AP, 30 may. 2007,
rad. 27174; SP, 1º nov. 2007, rad. 25236; SP, 21 jul. 2009,
rad, 32099 y SP, 27 jun. 2012, rad. 38842).
Pues bien, aun cuando el Tribunal al sopesar las
pruebas incorporadas a la actuación, no hizo alusión a los
testimonios cuya omisión se denuncia, sí sometió a amplia
valoración el aspecto al cual, según el recurrente, se
refirieron los declarantes, esto es, la supuesta agresión por
parte de un reducto guerrillero de las FARC al destacamento
militar y el posterior enfrentamiento. Desde luego, otra cosa
es que le hubiese asignado un alcance persuasivo diverso al
pretendido por el censor.
41
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
En efecto, la conclusión del ad quem consistente en que
la muerte violenta de ERESMILDO VALERO BEDOYA y los
menores de edad M.V.H.V y A.R.V., «fue producto del
enfrentamiento armado entre dos destacamentos militares que
coincidieron en el sitio de los acontecimientos»38, fue extraído a
partir de otros medios de convicción debidamente aportados a
la foliatura, los que no fueron cuestionados –o siquiera
mencionados– en la demanda, en perjuicio de su idoneidad
para resquebrajar la sentencia impugnada.
Es así como el fallador colegiado, luego de rememorar lo
dicho por REYNEL VALERO BEDOYA, SANTIAGO HERNÁNDEZ
OSPINA, SAULO CASTRO, H.H.V.39, LUIS ANTONIO MENDOZA y, por
los acusados en sus injuradas, debidamente razonó 40:
Con este panorama probatorio, refulge evidente que el
enfrentamiento bélico materia de disertación, no pudo haberse
presentado entre guerrilleros de las FARC y el convoy militar que
integraban los aquí implicados. Ello por cuanto los habitantes de la
zona citados en precedencia resaltaron que aquel nefasto día
observaron abundante presencia de uniformados en ese sector,
incluso, evóquese, el lugareño LUIS ANTONIO MENDOZA fue
preclaro en señalar que denotó el desplazamiento de aquellos en
dos puntos geográficos disímiles, […], situación que se armoniza
con lo planteado por el cabo primero ABEL SIERRA MONTAÑEZ
[…].
Esto último no solo fortalece que habían dos unidades militares
realizando movimientos en la parte alta y baja del sector rural
donde se dio el encuentro armado; de hecho el informe emanado de
la Brigada Móvil Nº 8 de la Quinta División del Ejército Nacional no
solo da cuenta de 214 uniformados patrullando en ese sitio, sino,
además, reafirma que los implicados se desplazaban por esta
última, pues obsérvese todos coinciden en afirmar que “fuimos
hostigados con ráfagas de fusil de AK–47, de arriba hacia abajo”,
inclusive, el objetivo estratégico para detener la embestida era
tomarse la parte alta del cerro, según lo precisara en indagatoria
CARVAJAL CÓRDOBA […]
38
Cfr. Página 19 del fallo, folio 44, C.O. Tribunal 4.
39
Para la época menor de edad.
40
Cfr. Páginas 29 a 43 del fallo, folios 54 a 68, ib.
42
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
De la misma manera, en el informe de balística forense
confeccionado por el experto FABIO ALBERTO AGUIRRE BEDOYA,
al dársele respuesta al cuestionamiento que le hiciera el ente
acusador […], confirma que los proyectiles que segaron la vida de
las víctimas no provinieron de las armas de dotación de los
militares apostados en la parte alta del teatro de los hechos, sino
de aquellos que se hallaban ubicados en la parte baja de los
mismos, esto es, el sitio desde donde repelieron el ataque los aquí
encausados. […]
[…]
Súmase a ello que el subteniente ARMANDO y el cabo segundo
ABEL, en sus respectivas injuradas pretendieron darle capacidad
persuasiva a sus aserciones sobre que la agresión de la que fueron
víctimas provino de un reducto insurgente […] no obstante, sin
dejar de lado la diametral percepción que tuvieron los precitados
respecto del ulterior hostigamiento de la guerrilla, es palmario que
tal situación es producto de su imaginación legítimamente válida
como estrategia defensiva, empero, que les resultó fallida.
[…]
Adicionalmente, obra en el encuadernamiento la declaración de
JAIRO ESTEBAN GARCÍA MARTÍNEZ, quien perteneció al bloque
Miller Salcedo de las FARC EP, cuya influencia armada de acuerdo
con el informe número 866.FG.CTI.SAC del 12 de agosto de 2010,
suscrito por el investigador del CTI FRANCISCO JAVIER ROMERO
VÉLEZ, se centra en los corregimientos de Maracaibo y la Herrera
del municipio de Rioblanco, Tolima […] dejó en entredicho que la
columna a la que pertenecía hubiese hostigado al Ejército la
infausta mañana de marras[…]
Ahora bien, el [a] quo estimó en un pasaje de la sentencia
opugnada que no había duda que el multicitado combate se dio
entre el Ejército y fuerzas insurgentes, porque “constituye un hecho
notorio en el área del sur del Tolima, que el sitio del enfrentamiento
y todo el sur del Tolima en su área rural es un territorio de
tradicional ejercicio táctico y bélico de la guerrilla de las FARC,
como también monopolio de sus acciones al margen de la ley, por lo
que sin ambages puede afirmarse sin equivocación alguna la
existencia física real de aquellas unidades en esa zona en todo
tiempo y desde tiempo atrás[…]
Sin embargo, su posición argumentativa se queda en el plano
meramente especulativo, porque si bien es cierto la mayoría de
testigos de cargo y descargo fueron claros en indicar que [en] esa
parte de la región del Departamento hay presencia guerrillera,
inclusive, basta con una lectura desprevenida del referido informe
número 866.FG.CTI.SAC del 12 de agosto de 2010, suscrito por el
investigador del CTI ROMERO VÉLEZ, para corroborar tal situación;
también lo es que ninguno de los medios cognitivos allegados al
43
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
paginar[i]o de manera concreta y específica develaron que para el
día de los trágicos sucesos objeto de la presente actuación, hubo
presencia de insurgentes, aspecto que brilla por su ausencia y que
revestía vital importancia para concluir que en realidad los
inculpados al accionar sus fusiles de dotación estaban siendo
hostigados por la subversión.
[…]
Ello explica por qué, en su propósito de exonerarse de
responsabilidad, los victimarios pretendieron contextualizar tales
resultados típicos dentro del marco de un supuesto enfrentamiento
armado con las FARC–EP, cuando los medios cognitivos obrantes
en el encuadernamiento acreditan que tal situación no se presentó,
pues nótese, en el informe suscrito por el subteniente CARVAJAL
CÓRDOBA y el cabo segundo SIERRA MONTAÑEZ, dirigido a la jefe
de Estado Mayor de la Brigada Móvil Nº 8, momentos después del
luctuoso episodio, se afirmó que ese día la tropa bajo su mando fue
atacada por el grupo subversivo en comento, lo cual trataron a toda
costa de fortalecer en sus salidas procesales, incluso, nótese, no
solo con la versión del dragoneante RUSBEN SISA ANGARITA, sino,
igualmente, con la de los desmovilizados FERNAN PARRA y OTIEL
DÍAZ, quienes en vano trataron de demostrarlo, cuando en realidad
ello nunca aconteció, según lo acotado por los testigos mencionados
ab initio y el investigador del CTI LUIS ENRIQUE LÓPEZ ACEVEDO.
Adicional a lo ya referido, resulta muy diciente que los
incriminados desde un principio ocultaran que el enfrentamiento
armado se suscitó con otros orgánicos de la misma institución
castrense que patrullaba casualmente por esa zona rural, más aún
si esta situación les resultaría beneficiosa a sus intereses, bajo el
entendido que explicaría el letal resultado y en alguna medida
habría eventualmente podido exculpar su violenta conducta, esto
es, que las razones que tuvieron para accionar sus armas de
dotación contra los acotados civiles se circunscribió a un fatal
equívoco al estimar erróneamente que iban a ser –inminencia– o
estaban siendo objeto de una agresión –actual–, y no a una acción
consciente y voluntaria orientada a segar la vida de unos
campesinos inermes que ni siquiera portaban el uniforme propio de
la organización rebelde, empero, se inclinaron por edificar una
mentira que al quedar en evidencia terminó incidiendo
ostensiblemente en el juicio de responsabilidad por corresponder a
una simple falacia direccionada a tergiversar la realidad de lo
sucedido en procura de tratar de exculpar su ilícito
comportamiento. [negrilla original del texto]
Así, entonces, a pesar de que el ad quem no hizo
específica referencia a lo dicho por cada uno de los omitidos
testigos, sí analizó la prueba incriminatoria y le bastó
44
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
sintetizar y apreciar la prueba exculpatoria ofrecida por los
acusados, la que, en esencia, coincidía con el dicho de
todos aquellos echados de menos por el impugnante, en
especial, los soldados profesionales también involucrados
en los fatídicos hechos.
La valoración conjunta de las explicaciones ofrecidas
por los uniformados mencionados por el censor, las que se
reitera, no distan en mucho de las brindadas por ARMANDO
CARVAJAL CÓRDOBA, ABEL SIERRA MONTAÑÉZ y RUSBEN SISA
ANGARITA, indefectiblemente debe hacerse teniendo en
cuenta que provienen de quienes tendrían interés directo en
la actuación y, por lo mismo, resulta apenas natural y obvio
que hubiesen aludido a un presunto enfrentamiento con la
guerrilla, como quiera por esa vía podrían verse favorecidos
a futuro.
La fiabilidad que se debe otorgar a los deponentes,
según lo enseñan la lógica y las reglas de la experiencia, se
mide, entre otros aspectos, por el beneficio o perjuicio que
puedan obtener de su testificación. Dicho de otro modo, si
de lo declarado, el testigo puede percibir algún dividendo o
sospechar una desventaja, se patentiza el principio de que
todo hombre está inclinado a decir la verdad, excepto en
circunstancias especiales que pueden inducirlo a mentir.
Esto es predicable en el caso que se examina, con
relación a los citados testigos, quienes no ofrecen
credibilidad a la justicia, por cuanto es indiscutible que de
haber aceptado que el enfrentamiento en realidad se dio
45
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
entre dos destacamentos militares, eventualmente se
habrían visto comprometidos en investigaciones penales y/o
disciplinarias, razón por la cual quisieron dar a entender
que la muerte de los integrantes de la población civil habría
sido causada por la guerrilla.
En otras palabras, no se logró demostrar la
trascendencia de la deficiencia aludida por el libelista, pues
se limitó a exponer su particular enfoque acerca del mérito
probatorio que debió darse por el Tribunal a aquellas
declaraciones, sin reparar que por esa senda se aproximó a
un alegato de instancia y no a la rigurosidad exigida en
casación.
Al apartarse del razonamiento del juez colegiado y
postular su propio criterio acerca del poder suasorio de las
pruebas, en cuanto afirma que ellas demuestran el
hostigamiento de las FARC hacia la tropa, que llevaron a su
prohijado a obrar en legítima defensa, olvida que en sede
extraordinaria tal discrepancia probatoria no está llamada a
prosperar dada la doble presunción de acierto y legalidad de
que está dotada la sentencia impugnada, por cuya virtud la
valoración judicial prevalece sobre la del impugnante, salvo
la incursión en grave yerro, que aquí no acredita el
demandante.
Importa saber que el sentenciador valoró, al menos
tácitamente, los aspectos referidos por las pruebas a las
cuales alude el actor, las que no controvierten
fundadamente la incriminatoria y que, condujo a la certeza
46
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
para deducir responsabilidad penal. Resulta evidente que la
protesta elevada en el cargo cae en el vacío pues, con
independencia de lo que las pruebas extrañadas pudieran
indicar, su inidoneidad para remover el sustento de la
condena se ofrece manifiesta.
Por último, respóndase al actor que el hecho que la
fiscalía instructora hubiera solicitado el apoyo de la fuerza
pública, en cuanto a medidas de seguridad y protección
para la comisión judicial que adelantó las diligencias
preliminares e inmediatas a la fecha de los hechos, «dada la
situación de orden público» que se presentaba en la zona,
nada aporta para sustentar el enfrentamiento entre
guerrilla y ejército y que, en mucho se debió a la
distorsionada realidad de los uniformados para hacer creer
que los civiles habrían muerto en ese fuego cruzado.
Por demás, se parte de una premisa que, aunque
pudiera llegar a considerarse verdadera, la deducción lógica
ofrecida en la demanda, por quedar relegada a un ejercicio
hipotético y especulativo, categóricamente ha de ser
catalogada de falsa.
Se explica. Si en gracia de discusión se aceptara que
«cualquier libro sobre las [FARC]» o, «todo libro de historia de
Colombia» enseñaran que «las [FARC] casi nacieron en el sur
del Tolima, dígase Chaparral y sus cercanías, incluidos por
supuesto, Rioblanco, La Herrera, Maracaibo», como se
asegura en el libelo casacional, o que «constituye un hecho
notorio en el área del sur del Tolima, que el sitio del
47
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
enfrentamiento y todo el sur del Tolima en su área rural es
un territorio de tradicional ejercicio táctico y bélico de la
guerrilla de las FARC, como también monopolio de sus
acciones al margen de la ley», argumento explicitado por el a
quo en su sentencia, o que la zona sur del Tolima
«tradicional y ancestralmente se halla en poder de las FARC»,
como asegurara en su declaración el Coronel IVÁN DARÍO
PINEDA RECUERO, todo ello, a lo sumo, demostraría la
presencia de la insurgencia en esa basta región.
Pero de ahí no se sigue apodícticamente, como bien lo
dedujo el fallador colegiado, que un reducto de las FARC se
hallara el día 29 de noviembre de 2006, aproximadamente a
las 09:30 a.m., en la finca Buenos Aires, de la vereda
Maracaibo, inspección de La Herrera, jurisdicción del
municipio de Rioblanco. De hecho, ante la considerable
tropa, la orden recibida por los pocos rebeldes que había en
la zona, fue la de replegarse, es decir, salir del área, como
así lo aseguró en la foliatura JAIRO ESTEBAN GARCÍA
MARTÍNEZ, quien perteneció al Bloque «MILLER SALCEDO».
El cargo, en consecuencia, no prospera.
6.2.2 Segundo Cargo: causal primera – violación
directa de normas sustanciales
Cuando se intenta la postulación de la censura por la
ruta de la violación directa de la ley sustancial, el libelista
debe hacer completa abstracción de lo fáctico y probatorio
y, en ese sentido, admitir los hechos y la apreciación de los
48
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
medios de convicción fijados por los sentenciadores, de
manera tal que le corresponde desarrollar el reproche a
partir de un ejercicio estrictamente jurídico, en el que
establezca la vulneración del precepto normativo en el
asunto específico, a través de cualquiera de las tres
modalidades de error: (i) falta de aplicación o exclusión
evidente, (ii) aplicación indebida o, (iii) interpretación
errónea y, en seguida, demuestre la trascendencia del yerro
en la decisión impugnada.
Mientras que la falta de aplicación opera cuando el
juzgador deja de emplear el precepto que regula el asunto,
la aplicación indebida, deviene de la errada elección por el
fallador de una disposición que no se ajusta al caso, con la
consecuente inaplicación de la norma que recoge de forma
correcta el supuesto fáctico. La interpretación errónea, en
cambio, parte de la acertada selección de la norma aplicable
al asunto debatido, pero conlleva un entendimiento
equivocado de la misma, que le hace producir efectos
jurídicos que no emanan de su contenido.
En el caso de la especie, el demandante explica que el
Tribunal dedujo a favor de su prohijado un error de
prohibición indirecto –vencible de la ilicitud, según acota–,
cuando de lo que se trataba era de un error de tipo
invencible.
Así, solicita se acoja la hipótesis de que su defendido
no es responsable, pues supuso de manera inevitable que
era agredido por miembros de las FARC, por tanto, obró
49
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
bajo error al pensar que actuaba en «legítima defensa»,
considerada como una causa excluyente de responsabilidad
pues la conducta de quien interviene en defensa de un
derecho propio o ajeno, contra una agresión que es injusta,
actual o inminente, se halla justificada.
En otras palabras, se reprocha que aplicó
indebidamente el segundo evento del inciso 1º del numeral
11 del artículo 32 del CP y, faltó en la aplicación de la
segunda hipótesis del inciso 1º del numeral 10º del mismo
artículo.
Lo anterior conlleva hondas repercusiones en la
medida que, al paso que la disposición acogida por el juez
corporativo reduce la pena a la mitad, en la propuesta por
el censor, la conducta sólo será punible cuando la ley la
hubiere previsto como culposa, situación que no se avizora
para el homicidio en persona protegida.
Planteada así la discusión, dígase que en ambos
escenarios el asunto se subsume en el denominado error de
prohibición indirecto, aunque en el caso del error sobre
presupuestos objetivos de una causal de ausencia de
responsabilidad, como el aducido por el censor, el legislador
ha fijado las consecuencias relativas al error de tipo.
La Corte ha distinguido (CSJ AP, 29 oct. 2008, rad.
25783) entre los conceptos de error de tipo y de prohibición y
las consecuencias punitivas de cada uno, así:
50
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
En este orden de ideas, el error de tipo supone la ausencia del
elemento cognitivo del dolo, esto es, el desconocimiento de los
elementos tanto descriptivos como normativos que integran el
llamado tipo objetivo, mientras que el error de prohibición parte
de la idea de que el sujeto agente sí quiere y conoce lo que hace
(esto es, sí actúa con dolo), pero al mismo tiempo asume que su
conducta no está prohibida por la ley y, por lo tanto, le está
permitida su realización.
Cuando el error de tipo fuere de naturaleza vencible (es decir,
cuando al agente le era exigible conocer aquellos elementos que
integraban el tipo objetivo), la conducta se constituirá en delito
imprudente si así lo ha previsto el legislador, tal como lo dispone
el numeral 10 del artículo 32 del Código Penal. En cambio,
cuando se trata de un error de prohibición vencible (esto es,
cuando el sujeto agente bien hubiera podido haberse informado
de la naturaleza ilícita de su acción), la conducta se atenúa de la
manera prevista en el numeral 11 ibídem41.
Más adelante (CSJ SP, 15 jul. 2009, rad. 31780),
añadió:
De este modo, el desconocimiento o error acerca de los elementos
descriptivos o normativos –aspectos objetivos del tipo de injusto–
por parte de quien realiza la conducta prohibida excluye el dolo.
No obstante si ese error, atendido el entorno y las condiciones de
orden personal en las que se desenvuelve, fuere de naturaleza
vencible, transmuta el tipo objetivo de injusto en delito
imprudente si así lo ha previsto el legislador. Sin embargo, válido
es aclarar que si el error recae estrictamente en el elemento
normativo, suficiente es que el autor haya realizado una
valoración paralela del mismo, incluso desde la perspectiva del
lego, para imputarle su conocimiento a título de dolo.
El error acerca de los elementos concernientes a categorías
disímiles al tipo no posee notabilidad jurídica alguna en sede de
tipicidad, pues solamente el relacionado con los elementos que lo
integran elimina el dolo.
3.2. El error de prohibición difiere del error de tipo en que el
agente conoce la ilicitud de su comportamiento pero erradamente
asume que el mismo le está permitido y que por lo tanto lo
excluye de responsabilidad penal. En otras palabras, supone
que hay unas condiciones mínimas pero serias que en alguna
medida hagan razonable la inferencia subjetiva que
equivocadamente se valora.
41
?
Cf. auto de 19 de mayo de 2008, radicación 28948.
51
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
Luego en el error de prohibición la falla en el conocimiento del
agente no reside en los elementos estructurales del modelo de
conducta prohibida por la ley, las cuales conoce, sino en la
asunción que tiene acerca de su permisibilidad 42.
Para que el mismo tenga relevancia jurídica, es decir, excluya al
sujeto de responsabilidad penal, debe ser invencible, pues, si
fuere superable, deberá responder por el delito ejecutado de
manera atenuada, como lo prevé el numeral 11 del artículo 32 de
la Ley 599 de 2000.
Y, entratándose del error alegado en casación por el
recurrente, la Sala ha mencionado (CSJ SP1437–2014, 12
feb. 2014, rad. 30183) que:
Conforme con la jurisprudencia de la Corte 43, cuando el agente
actúa bajo el supuesto referido [pensar que se procede en
legítima defensa], su comportamiento está soportado en el error
de prohibición denominado defensa putativa o presunta, porque
quien así procede lo hace bajo el errado convencimiento de que es
objeto de un indebido ataque, cuando en realidad no existe una
embestida real o apremiante, por lo que la acción está
determinada por una deformación de la verdad que da lugar a
excusarlo de responsabilidad, siempre y cuando el error sea
invencible, pues si fuere “vencible la conducta será punible
cuando la ley la hubiere previsto como culposa”, según precisa el
artículo 32–10 del Código Penal.
De esa manera, la demostración del error eximente de
responsabilidad debe centrarse en verificar la existencia de la
circunstancia concreta que lo genera, es decir, el factor que le
hace suponer al agente que es objeto de una injusta agresión,
actual o inminente, la cual le impone reaccionar en defensa de un
derecho propio o ajeno.
Así mismo, en sentencia CSJ SP1478–2015, 18 feb.
2015, rad. 42273, se dijo:
Ahora bien, la figura reconocida por el a quo está exactamente
contemplada en el aparte del inciso primero del numeral 10º del
artículo 32 del Código Penal, en el cual se considera legitimada
42
Roxin, Claus, Ob. Cit. § 21, Pág. 861. “Concurre un error de prohibición cuando el
sujeto pese a conocer completamente la situación o supuesto de hecho del injusto, no
sabe que su actuación no está permitida”.
43
Sentencias del 14–07–08 Rad. 29809 y del 05–05–10 Rad. 27109
52
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
la conducta de quien “obre con error invencible… de que
concurren los presupuestos objetivos de una causal que excluya
la responsabilidad”.
Dicho motivo excluyente de responsabilidad dogmáticamente se
denomina error de prohibición –indirecto– y tiene como elemento
esencial, como lo ha señalado la jurisprudencia de la Sala, el
error invencible en que incurre el agente acerca de la existencia
del ataque o agresión o en torno a su justificación, es decir que el
mismo no es real, pero aquel lo crea, lo representa
imaginariamente, hasta el punto de considerar necesario ejercer
un acto de defensa para repelerlo, convencimiento errado que
entonces legitima la conducta del agente (CSJ SP, 29 de jun. de
2011, rad. 28143).
Sobre las diferencias existentes entre la legítima defensa pura y
simple y la defensa putativa o subjetiva, la Corte ha explicado lo
siguiente:
“La legítima defensa se considera como causal excluyente de la
antijuridicidad porque la conducta de quien obra en defensa de
un derecho propio o ajeno, contra una agresión que es injusta,
actual o inminente, no es pasible de juicio de reproche dado que
en esas condiciones se afirma que el hecho es justificado; en
cambio, en el error de prohibición no es acertado hablar de
legítima defensa, sino de defensa putativa o supuesta, porque
quien actúa lo hace bajo el errado convencimiento de que ha sido
objeto de una injusta agresión, cuando en realidad no ha
existido un ataque injusto, actual o inminente, luego la conducta
del agente está determinada por una deformación de la verdad
que da lugar a excusar la responsabilidad, pero siempre y
cuando el error sea invencible, dado que si fuere “vencible la
conducta será punible cuando la ley la hubiere previsto como
culposa” (CSJ SP, 14 de jul. 2008, rad. 27910).
Por último, en providencia CSJ SP2192–2015, 4 mar.
2015, rad. 38635, así se discurrió:
[e]n la defensa subjetiva, también llamada putativa o supuesta
del numeral 10º, el autor supone falsamente que se encuentra en
una situación de legítima defensa, yerra acerca de
circunstancias, de la agresión, de su injusticia, de su inminencia
o actualidad.
Y si bien imagina que se encuentra ante una situación que
validaría su acción, v. gr., cree que lo están atacando o lo van a
atacar, esa suposición no puede ser fantasiosa y alejada
totalmente de lo objetivo, sino que ha de ser razonable frente a
las circunstancias o según las actitudes del supuesto agresor.
53
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
En este ámbito, cuando el agente reacciona por la creencia
errada de que obra conforme a una casual de justificación queda
intacta la ilicitud del comportamiento hecho, resolviéndose en el
plano de la culpabilidad.
Así, la entidad de la falsa creencia tiene consecuencias, porque si
es vencible la conducta se sanciona en forma culposa cuando tal
modalidad ha sido consagrada en la codificación penal, pero si
es invencible sí exonera de responsabilidad penal.
De lo registrado en la extractada jurisprudencia, debe
quedar absolutamente claro que la alegada defensa
putativa o presunta, posee como esencial componente el
error en que incurre el agente en punto de la existencia de
la agresión, vale decir, que la misma no es real, pero aquél
la crea, imaginariamente la representa y, por ello, para
repelerla, considera necesario ejercer un acto de defensa.
Ese convencimiento errado legitima la conducta.
Frente a tales condicionamientos, la Corte no
comparte el criterio expuesto por el casacionista y la
Procuradora Delegada, en el sentido de que el procesado
RUSBEN SISA ANGARITA actuó amparado bajo dicha causal
de exclusión de responsabilidad penal o, siquiera, que su
juicio haya sido sugestionado de tal modo por el temor de
verse involucrado en un ataque subversivo, aspecto que lo
condujo a deformar la realidad, aun cuando la Sala de vieja
data, lo ha aceptado viable para admitir la excluyente, al
señalar que «La legítima defensa subjetiva o putativa no
viene a ser otra cosa que el miedo o el temor producido por
un peligro imaginario o aparente que el sujeto exagera por la
54
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
exaltación psíquica que padece en el momento de obrar» [CSJ
SP, 30 ag. 1966, G.J., T. CXVII, pág. 51844].
Pues bien, precísese que de acuerdo con el supuesto
fáctico aceptado en las instancias, y por todos los
intervinientes en el proceso penal, incluidos el recurrente y
la Agente del Ministerio Público, en el lugar de los hechos
se originó un enfrentamiento bélico en el que se produjo
cruce efectivo de disparos, vale decir, no estamos en
presencia de un ataque imaginario, por el contrario, este
fue real.
Sin embargo, el mismo nunca provino de las víctimas
ERESMILDO VALERO BEDOYA, M.V.H.V y A.R.V., integrantes
de la población civil; además, como quedara visto al
examinar el anterior cargo, se descarta que se haya
producido por miembros de las FARC, y sí como resultado
de un fatal encuentro entre dos destacamentos militares.
La fragilidad dogmática del planteamiento desmorona
el cargo propuesto en tanto, insístase, la causal de
exclusión de responsabilidad invocada tiene como
fundamento la inexistencia del atentado pues, su realidad
se circunscribe a la psiquis del sujeto agente, pero en el
caso de marras sí hubo una embestida real, grave e
inminente, que trascendió la mente del actor.
Por ello, no se entiende que se exija [como así se lee en
el libelo casacional] el reconocimiento para el acusado de
44
Cita efectuada en sentencia CSJ SP, 29 jun. 2011, rad. 28143.
55
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
obrar insalvablemente con la creencia de que era víctima de
una agresión, ante la cual reaccionó, cuando lo cierto es
que aquella se exteriorizó.
Por otra parte, disonante asoma el cargo propuesto,
cuando de la demanda, lo que al parecer se deduce es un
error de tipo en cabeza de SISA ANGARITA, pero en lo que
respecta al agente provocador del ataque, al suponer que lo
era, para aquella época, su contendiente tradicional. En
una de sus conclusiones se expresa45:
Los soldados dispararon con la seguridad de que eran víctimas
de hostigamientos a bala, granada y explosión. Actuaron como
suelen obrar los militares que todos los días se hallan en
conflicto con la insurgencia representada en la zona de los
hechos desde hace tiempos por las [FARC]. Estos, los soldados,
están determinados, por mandato legal y por mandato de la
oficialidad, a enfrentarse a la guerrilla en todo momento y en
cualquier momento, especialmente en sitios que se sabe son
controlados hace mucho por las [FARC]. De la misma prueba
“entrecomilada” por el Tribunal en su sentencia se desprende
que: i) Se escucharon unos disparos lejitos y enseguida se vino
“fue una mano de bombas, ráfagas” (Reynel Valero Bedoya, folio
19 del fallo). ii) Sí hubo cruce de disparos como una hora y
media, a lado y lado (el mismo, folio 20 de la sentencia). iii)
Había una “plomacera”. Después de un rato de “plomacera” y
bombas ya “estábamos como sordos y zumbaban las balas” (el
mismo, folio 21 de la sentencia). iv) Se escuchaban ráfagas de
fusiles y bombas (Santiago Hernández Ospina, folio 22 de la
sentencia). v) Se formó la “plomacera” ([H.H.V.], folio 24 del
fallo). vi) Disparaban con ametralladora, fusil AK–47, lanzaban
bombas o granadas (Armando Carvajal Córdoba, folio 26 del
fallo). vii) Se hicieron disparos de AK–47 (Abel Sierra Montañez,
folio 27 del fallo), etc. Así, de la misma prueba que el Tribunal
asumió y valoró partiendo de la translación exacta y en comillas,
resulta que los militares se hallaban en medio del fuego,
realmente violento. Y para el caso, la verdad, no es relevante de
dónde provenían las ráfagas, bombas y granadas. Los soldados
patrullaban zona peligrosa pues históricamente casi “pertenece”
a las [FARC], sintieron la agresión y contestaron. Tristemente
cayeron dos compañeros suyos y tres civiles.
45
Cfr. Folios 155 y 156, C.O. Tribunal 4.
56
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
El Tribunal, en esencia, explicó que los implicados
obraron bajo error de la licitud de su conducta, no de abrir
fuego contra unos civiles, sino de hacerlo en contra de
rebeldes. Y, a partir de ello, estructuró la vencibilidad del
mismo, en razón a la oportuna información brindada por
los moradores de las casas de habitación donde se
apostaron y atrincheraron los uniformados, en el sentido
que quienes se hallaban en el cafetal hacia el cual
disparaban, eran sus familiares y conocidos, y no
guerrilleros.
Así se desarrolló por el juez colegiado46, a partir del
relato del sobreviviente REYNEL VALERO BEDOYA, y del
análisis de los restantes medios probatorios como sigue:
[M]ARTINIANO HERNÁNDEZ VALERO, colateral de [M.V.H.V.] y
sobrino de ESMERILDO VALERO BEDOYA, dos de las víctimas,
aseveró que esa trágica mañana, luego de haber salido la
primera a laborar en el cafetal de la finca del segundo, como
igualmente lo hicieron su padre y otro hermano, y encontrándose
en su casa en compañía de SAULO CASTRO, con quien estaba
realizando una obra en la misma, llegó el Ejército Nacional allí y
“comenzaron a disparar al cafetal, y nos hicieron tirar al piso, un
soldado dijo que nos tendiéramos en el piso, yo les decía que no
dispararan al cafetal porque allí estaba mi hermana trabajando y
otros familiares y ellos más disparaban, ellos se hicieron en la casa
por el lado del lavadero y salieron por el frente de la casa y desde ahí
disparaban”, lo cual en lo sustancial fue corroborado por el citado
trabajador que también presenció tales hechos y quien sobre el
particular puntualizó:
“vi que se enfrentaron dos grupos de soldados, yo los vi que eran
soldados, eran soldados porque el camuflado de la guerrilla es
diferente, además por ahí no había guerrilla… yo no vi guerrilla, los
soldados le dispararon a cuatro muchachos que estaban recogiendo
café en la finca del señor Luis Valero, no le s[é] el nombre de la finca
de don Luis, a los muchachos que les dispararon a uno le decían
[T.], [V.H.], Esmerillo [sic] Barrero y el otro era Reinel Valero, a ellos
les disparó un pelotón del ejército que estaba en la finca de don Luis
Valero, les dispararon hacia arriba donde estaban los recolectores
de café, el otro pelotón que estaba en la finca de Santiago donde yo
46
Cfr. Páginas 39 a 44 del fallo, folios 64 a 69, C.O. Tribunal 4.
57
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
también estaba, entonces abrieron fuego al mismo cafetal, los
soldados que estaban en la finca de Valero iban avanzando y
entonces recibieron los disparos de sus mismos compañeros que tal
creyeron que era la Guerrilla, todos los soldados tenían el mismo
uniforme… cuando un Teniente del ejército que estaba donde yo
estaba en la finca de Santiago, se dio cuenta que les estaban
disparando a los mismos soldados ordenó cesar el fuego indicando
a los soldados que estaban a su lado que no continuaran
disparando porque estaban disparando…”.
Como se puede apreciar, hasta antes de los disparos efectuados
por el grupo militar que arribó a la casa donde se hallaban los
dos deponentes prenombrados, no se había escuchado
detonación o explosión alguna, por el contrario, a partir de ese
momento es que se activan armas de fuego y solo cesó hasta
después de la muerte de los tres campesinos recolectores de café
que se hallaban en la acotada heredad laborando, sin que
acataran o al menos sopesaran en momento alguno las
advertencias y súplicas de los deponentes, en el sentido,
recuérdese, que en el cafetal hacia donde estaban disparando
había trabajadores.
Esto se complementa con lo manifestado por LUIS ANTONIO
MENDOZA, vecino de la zona, quien afirmó que en aquella
oportunidad estaba en su residencia cuando observó una
patrulla militar que arribó a la misma y le preguntaron si por
encima de su vivienda había camino “para salir en travesía”,
contestando que sí, y cuando:
“el soldado que venía adelante se iba a mandar por el desecho…
escuché unos disparos en la quebrada y entonces el soldado se
quitó el equipo con otros y se puso a disparar para el lado del
cafetal, a mí me hicieron encerrar los otros soldados en la casa con
mi esposa y mis hijos y me hicieron meter para adentro y tender
debajo de la cama… yo estando tendido debajo de la cama me
par[é] y asom[é] por la ventana y mir[é] que estaban disparando era
para el cafetal del frente donde yo sabía que estaba era la familia
mía cogiendo café, ahí estaba ERESMILDO VALERO que es primo
hermano, estaba [V.H.] que también es prima y [A.R.] que es amigo
de la casa y REYNEL VAL[E]RO que fue el que sobrevivió. Al ver eso
me salí para afuera para el patio y le dije a los soldados que no
dispararan porque allá en el cafetal estaban eran unos muchachos
de la familia, y no quisieron hacer caso y seguían disparando y me
decían que me metiera para adentro de la casa”, y al cabo de unos
minutos escuchó “a un soldado que dijo que habían matado tres
guerrilleros y que uno se les había volado”. Luego llegó un militar
con cierto grado de mando y le manifestó a los soldados que no
continuaran disparando “porque se estaban matando entre ellos
mismos, que habían fregado dos soldados ahí entre ellos mismos,
uno estaba herido y uno sí murió en el sitio, yo no los vide [sic]…”
Esto es, tanto los militares que se hallaban en la casa donde
estaban MARTINIANO HERNÁNDEZ VALERO y SAULO CASTRO,
quienes fueron los que comenzaron la agresión, como los
58
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
apostados en la residencia de LUIS ANTONIO MENDOZA, que los
secundaron, dispararon en dirección hacia el cafetal donde
laboraban las víctimas, con el fin, no de amedrentar o lesionar a
estas últimas, sino, sin lugar a duda, de segarles la vida, pues
no otra cosa se puede inferir de los reiterados disparos
realizados con sus armas de dotación, incluida, por supuesto, la
ubicación estratégica que tenía el soldado referido por el
sobrevi[v]iente REYNEL VALERO BEDOYA, y de la advertencia
que se les hiciera de estar allí aquellas en desarrollo de una
actividad lícita.
Ello explica por qué, en su propósito de exonerarse de
responsabilidad, los victimarios pretendieron contextualizar tales
resultados típicos dentro del marco de un supuesto
enfrentamiento armado con las FARC–EP, cuando los medios
cognitivos obrantes en el encuadernamiento acreditan que tal
situación no se presentó, pues nótese, en el informe suscrito por
el subteniente CARVAJAL CÓRDOBA y el cabo segundo SIERRA
MONTAÑEZ, dirigido a la jefe de Estado Mayor de la Brigada
Móvil Nº 8, momentos después del luctuoso episodio, se afirmó
que ese día la tropa bajo su mando fue atacada por el grupo
subversivo en comento, lo cual trataron a toda costa de fortalecer
en sus salidas procesales, incluso, nótese, no solo con la versión
del dragoneante RUSBEN SISA ANGARITA, sino, igualmente, con
la de los desmovilizados FERNAN PARRA y OTIEL DÍAZ, quienes
en vano trataron de demostrarlo, cuando en realidad ello nunca
aconteció, según lo acotado por los testigos mencionados ab
initio y el investigador del CTI LUIS ENRIQUE LÓPEZ ACEVEDO.
[…]
Luego, la eventual estructuración de una legítima defensa
putativa constitutiva de un error de prohibición indirecto
invencible que excluyera la culpabilidad, debe desestimarse al
no consultar los presupuestos fácticos legal y
jurisprudencialmente exigidos para su procedencia, en tanto, se
itera, la prueba de cargo recaudada es contundente al develar
que la agresión por parte de las víctimas nunca existió y las
circunstancias en que se encontraban cuando fueron atacados
por sus victimarios descartan siquiera esa posibilidad, en tanto
éstos eran conocedores por su ubicación estratégica dentro del
sector y de ella incluso fueron advertidos para que no segaran
sus vidas, lo cual, en últimas, devela la estructuración de un
error de prohibición indirecto vencible al haber tenido la
posibilidad concreta de verificar dicho anuncio antes de
proseguir disparando en esa dirección, por lo que se les deberá
condenar en los términos del artículo 32–11 del C.P.
[subrayado fuera de texto]
59
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
Si se tiene claridad (CSJ SP7135–2014, 5 jun. 2014,
rad. 35113) que:
[e]n el error de tipo el sujeto activo actúa bajo el convencimiento
errado e invencible de que en su acción u omisión no concurre
ninguna de las exigencias necesarias para que el hecho
corresponda a su descripción legal; en tanto que en el error de
prohibición conoce que su actuación se acomoda al tipo penal
respectivo, pero considera que la misma se encuentra amparada
por una causal que excluye su responsabilidad, en otras
palabras cree que le es permitido actuar así, no se representa la
ilicitud […]
Y, además, que «el conocimiento excluye el error»,
«motiva la conducta» y «hace posible la comprensión de lo
permitido o prohibido, define lo exigible» [ibidem], bien puede
decirse que la certera e inequívoca información con la que
contaba el incriminado, en el sentido que en el lugar hacia
donde disparaba no era ocupado por guerrilleros, sino por
indefensos agricultores, desdibuja cualquier clase de error,
no solo el ensayado por el actor en su recurso
extraordinario, sino el deducido por el Tribunal.
No debe perderse de vista que, si bien la «Operación
Nórdico» ejecutada en desarrollo de misión dirigida a
«retomar» y «controlar» el sur del Tolima, como se adujo en
declaración por el Coronel IVÁN DARÍO PINEDA RECUERO,
implicaba la eventualidad de combate con insurgentes de
las FARC, de ella participaba personal calificado en ese tipo
de procedimientos y situaciones, entre quienes, desde
luego, se contaba el procesado.
Así las cosas, no se puede considerar que en este caso
se está frente a un hombre medio, sino que se trata de una
60
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
persona con capacidades especiales, con adiestramiento en
esta suerte de operativos y con la idoneidad para valorar
situaciones de riesgo y peligro, amén de estar capacitado
para controlar los estados de alteración emocional
inherentes a las acciones que realiza en ejercicio de su
labor.
Por lo mismo, ante la advertencia que hacían los
moradores del lugar, vale decir, frente al conocimiento
informado de la indefensión de los civiles que
posteriormente se convertirían en víctimas, lo mínimo
esperado era la abstención en disparar, máxime cuando no
era visible la concurrencia de la guerrilla que hiciera pensar
en el combate y sí, de antemano sabía que en el reducido
sector sólo hacía presencia el Ejército Nacional pues así lo
deslizó en su injurada el coprocesado ABEL SIERRA
MONTAÑÉZ, cuando manifestó que «yo timbré por el radio a
mi Teniente que desde donde yo estaba prestando la
seguridad había llegado un pelotón del Batallón veintiocho» y
«sabíamos que en la parte de arriba de nosotros se
encontraba el resto del pelotón»47.
Es evidente que SISA ANGARITA sabía lo que el
ordenamiento jurídico le permitía y prohibía. Afirmar que
su conducta no es típica, como así se demanda por el
censor y se prohíja por la Procuradora Delegada, al
considerar que obró al creer que se encontraba en el marco
de los presupuestos de una defensa putativa es una
47
Cfr. Folio 32, C.O. 5.
61
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
hipótesis sin soporte en la realidad y en la información que
arroja el expediente.
Como corolario de lo expuesto, se descarta el obrar
equivocado del procesado pues, sin ninguna dificultad
podría representarse la situación que le imponía el deber de
inhibición ante la presencia de integrantes de la población
civil, aún si en gracia de discusión se aceptara como cierto
que en el lugar también transitaban insurrectos.
Lo anterior, en virtud de los principios de Derecho
Internacional Humanitario de distinción y precaución,
normas consuetudinarias para conflictos armados
(internacionales e internos), según las cuales, por el
primero, se debe distinguir en todo momento entre
personas civiles y combatientes, por tanto, los ataques sólo
pueden dirigirse contra estos últimos. Mientras el segundo
informa que, las operaciones militares deben realizarse con
el constante cuidado de preservar a la población civil y
tomar las factibles precauciones para evitar o reducir al
mínimo el número de muertos o heridos entre ella, y que
pudieran ser causados incidentalmente.
Por lo mismo, para el acusado, dada su experiencia,
profesionalismo y las circunstancias específicas del caso
concreto, eran de dominio las siguientes premisas: (i) tenía
pleno conocimiento de las circunstancias fácticas; (ii) sabía
de su obligación, fundada en los reglamentos y deberes
militares, que le competía a partir del momento en que
recibió la información; y, (iii) obró con voluntad y
62
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
conocimiento de la realidad que lo conminaba a no
disparar, lo que no deja dudas que sabía de las
consecuencias por los resultados ilícitos.
Así entonces, bien puede asegurarse que el enjuiciado
se representó como probable la realización del injusto
típico, representación que era evidente ante la
manifestación que se le hizo de toparse ante civiles y por
ello, encontrarse en una situación concreta de riesgo sus
vidas e integridad personal. No obstante la previsión y el
conocimiento, decidió continuar en su actuar, con evidente
menosprecio del bien jurídico tutelado y absoluta
indiferencia por el resultado antijurídico, lo que excluye,
como se dijera, el error demandado.
En suma, el cargo formulado no está llamado a
prosperar.
6.3 Casación oficiosa
6.3.1 De la individualización de la pena de
inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones
públicas
El canon 29 de la CN, en concordancia con el artículo
6º, tanto del CP como del CPP, consagra el principio de
legalidad, en virtud del cual «nadie podrá ser juzgado sino
conforme a leyes preexistentes al acto que se le imputa, ante
juez o tribunal competente y con observancia de la plenitud
de las formas propias de cada juicio».
63
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
Bien conocido es que la pena, como manifestación del
poder punitivo del Estado –ius puniendi–, está sometida, en
su sentido más amplio, a aquel postulado –nullum crimen
nulla poena sine lege, sine praevio iuditio–, en su confección
legislativa y, en su determinación judicial y ejecución.
Tal garantía, en cuanto límite contra todo abuso de
poder por parte de la administración pública dentro del
Estado democrático de derecho, inhibe la imposición de
cualquier pena si aquella no está precedida de la creación
legal, en cabeza del órgano legislativo, de un tipo penal que
describa en forma objetiva, determinada y precisa (principio
de taxatividad o lex certa), el comportamiento prohibido y
su consecuencia jurídica: privativa o no de la libertad
(principio de reserva legal).
Por otro lado, aunque las autoridades judiciales gozan
de cierta discrecionalidad para adecuar los
comportamientos humanos delictivos a los tipos penales
definidos en la ley y tasar las sanciones respectivas, no
existe posibilidad alguna que en este último tópico sea la
arbitrariedad la que impere.
Conviene advertir que el principio de legalidad no solo
involucra las penas principales de prisión, multa y «las
demás privativas de otros derechos que como tal se
consagren en la parte especial» del CP, según lo dispone su
artículo 35, sino que también abarca las accesorias.
64
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
En relación con la condigna pena de inhabilitación
para el ejercicio de derechos y funciones públicas, advierte
la Sala que se erró en su proceso de individualización, por
lo que se hace necesario evidenciar la irregularidad
cometida y determinar su posible corrección.
El artículo 52 del CP preceptúa:
Las penas privativas de otros derechos, que pueden imponerse
como principales, serán accesorias y las impondrá el juez cuando
tengan relación directa con la realización de la conducta punible,
por haber abusado de ellos o haber facilitado su comisión, o
cuando la restricción del derecho contribuya a la prevención de
conductas similares a la que fue objeto de condena.
En la imposición de las penas accesorias se observará
estrictamente lo dispuesto en el artículo48.
En todo caso, la pena de prisión conllevará la accesoria de
inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas,
por un tiempo igual al de la pena a que accede y hasta por una
tercera parte más, sin exceder el máximo fijado en la Ley, sin
perjuicio de la excepción a que alude el inciso 2 del artículo 49.
Así, la pena de inhabilitación para el ejercicio de
derechos y funciones públicas prevista como accesoria
(artículo 43 del CP) es de obligatoria aplicación cuando se
impone la de prisión, según se dispone en el inciso final de
la norma transcrita. Con todo, algunos tipos penales 50 la
consagran como principal (artículo 35 ibidem).
En el presente asunto, la pena privativa de la libertad
se dosificó por el ad quem de la siguiente manera: partiendo
48
Artículo 59. Motivación del proceso de individualización de la pena. Toda
sentencia deberá contener una fundamentación explícita sobre los motivos de la
determinación cualitativa y cuantitativa de la pena.
49
Artículo 51. Duración de las penas privativas de otros derechos. La inhabilitación
para el ejercicio de derechos y funciones públicas tendrá una duración de cinco (5) a
veinte (20) años, salvo en el caso del inciso 3º del artículo 52 […]
50
Entre ellos, el de homicidio en persona protegida por el que se condenara a los
procesados.
65
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
de la pena mínima para el punible de homicidio en persona
protegida, esto es, trescientos sesenta (360) meses, se
dedujo la diminuente establecida en la segunda parte del
inciso primero numeral 11 del artículo 32 ibidem51, al
colegir que se estuvo en presencia de un error de
prohibición vencible, quedando entonces una base de ciento
ochenta (180) meses, a la que se incrementaron
veinticuatro (24) meses por cada uno de los restantes
homicidios, al tratarse de un concurso homogéneo, lo que
arrojó un total de doscientos veintiocho (228) meses de
prisión.
Por su parte, la inhabilitación para el ejercicio de
derechos y funciones públicas se determinó como
«accesoria» y «por un lapso igual al de la pena privativa de la
libertad», sin que se estableciera motivación alguna para
arribar a dicha sanción y sin reparar en el criterio
mayoritario de la Colegiatura (Cfr. CSJ SP12439–2017, 16
ag. 2017, rad. 49564 y SP13903–2017, 6 sep. 2017, rad.
49255) que enseña que «así como ocurre con la dosificación
de las penas que restringen la libertad, en las privativas de
otros derechos, bien sean principales o accesorias, es
imperativo sujetarse al sistema de cuartos previsto en el
artículo 61 y demás normas concordantes del Código Penal»
pues, «la aplicación del sistema de cuartos no solo hace parte
del principio de estricta legalidad de la pena, sino también es
un instrumento indispensable para garantizar la seguridad
jurídica, la prohibición de exceso y el principio de igualdad».
51
«Si el error fuere vencible la pena se rebajará en la mitad».
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Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
Por contera, al equipararse su monto con el de la pena
de prisión, deviene palmario el error en la determinación
judicial, desatino que la Corte debe corregir oficiosamente,
para ajustarla a lo previsto en la ley.
Recuérdese que el delito de homicidio en persona
protegida comporta inhabilitación para el ejercicio de
derechos y funciones públicas de quince (15) a veinte (20)
años.
En esa medida, ateniéndose a los criterios que tuvo en
cuenta el juez colegiado al individualizar la pena privativa
de la libertad, con fundamento en los cuales determinó que
no había lugar a imponer un monto superior al mínimo del
primer cuarto, que en este caso corresponde a quince (15)
años, a esa base se adicionarán dos (2) años por cada uno
de los restantes punibles, acogiendo el porcentaje 52
admitido por el ad quem, lo que arroja un guarismo total de
diecinueve (19) años.
En esencia, es la misma pena impuesta por el
Tribunal, sin embargo, la metodología aquí utilizada se
halla conforme con la línea jurisprudencial relativa al
sistema de cuartos en la dosificación de penas privativas de
derechos distintos al de la libertad, por ende, se aviene con
el principio de legalidad.
52
Resultante del ejercicio de ponderación bajo un sistema de regla de tres simple,
operación matemática que ayuda a resolver problemas de proporcionalidad.
Gráficamente hablando, al aplicar dicha regla de tres, se tiene: 24 X 100 / 180 =
13,33. Donde: 24 son los meses impuestos por efecto de concurso de conductas,
100 es el porcentaje en caso de imponerse el máximo de la pena del punible que
concursa, y 180 la pena que tuvo en cuenta el a quo para el delito que concursaba.
Entonces: 15 años X 13.33% = 2 años
67
Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
En consecuencia, forzoso resulta casar la sentencia de
segundo grado para precisar que la inhabilitación para el
ejercicio de derechos y funciones públicas es de diecinueve
(19) años, pero por las razones expuestas y que, se impone
como pena principal.
En mérito de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de
la Corte Suprema de Justicia, administrando justicia en
nombre de la República y por autoridad de la ley,
RESUELVE
PRIMERO: No casar la sentencia de segundo grado
proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Ibagué, por razón de los cargos formulados por las defensas
de ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA, ABEL SIERRA MONTAÑÉZ y
RUSBEN SISA ANGARITA.
SEGUNDO: Casar de oficio y parcialmente la
mencionada sentencia, a efecto de precisar que la
inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones
públicas atribuida a cada uno de los procesados es de
diecinueve (19) años, pero por las razones expuestas en la
parte motiva y, que la misma se impone como pena
principal.
TERCERO: Declarar que la decisión de segunda
instancia permanecerá incólume en todos los demás
aspectos.
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Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
CUARTO: Informar a partes e intervinientes que
contra la presente sentencia no procede recurso alguno
Cópiese, notifíquese y cúmplase.
EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER
JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA
JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO
FERNANDO LEÓN BOLAÑOS PALACIOS
FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO
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Casación n.º 47716
ARMANDO CARVAJAL CÓRDOBA y Otros
LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA
EYDER PATIÑO CABRERA
PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR
LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO
NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA
Secretaria
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