CORTE SUPREMA DE JUSTICIA CORTE
SUPREMA - Sistema de Notificaciones Electronicas
SINOE
SEDE PALACIO DE JUSTICIA,
Secretario De Sala - Suprema:ALMONACID DE LA
CRUZ Daniel Antonio FAU 20159981216 soft
Fecha: 27/11/2019 [Link],Razón: RESOLUCIÓN
JUDICIAL,[Link]: CORTE SUPREMA /
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA PENAL TRANSITORIA LIMA,FIRMA DIGITAL - CERTIFICACIÓN DEL
CONTENIDO
DE LA REPÚBLICA NULIDAD N.° 805-2018
LIMA
Atentado contra la integridad de datos
informáticos y falsedad genérica
Sumilla. La redacción del tipo penal de
atentado contra la integridad de datos
informáticos contempla varios verbos rectores
como introducir, borrar, deteriorar, alterar y/o
suprimir datos informáticos falsos. Expuesto así, se
desprende que el hecho no se configura por la
sola utilización del usuario y contraseña, sino que
se debe alterar, introducir y/o modificar los datos
informáticos, supuesto fáctico que también se
les atribuye a los encausados como parte de los
elementos objetivos del delito de falsedad
genérica; por lo que en aplicación del principio
de especialidad, no cabe atribuir a los
encausados dos conductas distintas respecto al
mismo hecho que típicamente calza, por
especialidad, en el delito informático.
Lima, once de abril de dos mil diecinueve
VISTOS: los recursos de nulidad
interpuestos por los encausados NÉSTOR RICARDO DEL CARPIO VILLANUEVA, SERGIO
FRED LICAS HUAMÁN, MARCELA ANDREA VALDEZ MAMANI y MARÍA EUGENIA HUAMANÍ
ESQUERRE, contra la sentencia del veintiséis de diciembre de dos mil diecisiete
(foja mil trescientos seis), que los condenó como autores del delito contra la fe
pública-falsedad genérica, delito informático-atentado contra la integridad
de datos informáticos, en perjuicio del Estado-Ministerio de Transportes y
Comunicaciones; y por el delito contra la tranquilidad pública-delito contra la
paz pública-asociación ilícita para delinquir, en perjuicio del Estado,
representado por el procurador público especializado en delitos contra el
orden público; y le impuso a Néstor Ricardo del Carpio Villanueva y Marcela
Andrea Valdez Mamani cuatro años de pena privativa de libertad suspendida
por el término de prueba de tres años, bajo el cumplimiento de reglas de
conducta; y a Sergio Fred Licas Huamán y María Eugenia Huamaní Esquerre,
por mayoría, cuatro años de pena privativa de libertad suspendida por el
termino de prueba de tres años, bajo el cumplimiento de reglas de conducta;
además, les impusieron cien días multa y diez mil soles por concepto de
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reparación civil, en forma solidaría. De conformidad, en parte, con el
dictamen emitido por el fiscal supremo en lo penal.
Intervino como ponente la jueza suprema Barrios Alvarado.
CONSIDERANDO
DE LA PRETENSIÓN IMPUGNATORIA DE LA PARTE ACUSADA
Primero. El encausado Néstor Ricardo del Carpio Villanueva formalizó su
recurso impugnatorio (foja mil trescientos veintitrés) e indicó que: i) Se ha realizado
la subsunción como si se tratara de un concurso real de delito, cuando lo
correcto es que el delito informático de atentado contra la integridad de
datos informáticos, por ser el más específico, subsume al delito de falsedad
genérica. Este último delito, a la fecha, ha prescrito. ii) Se ha inobservado el
principio de comunidad de la prueba, pues no se han valorado todas las
pruebas aportadas por su defensa técnica. iii) No se ha realizado un peritaje
informático que permitiera identificar el IP, mac address y nombre de la PC
desde la que se permitió el acceso, y así poder identificar a los verdaderos
culpables. iv) La sindicación de Jhon Arias Caballero no ha sido corroborada
con otra prueba directa o indiciaria, además el encausado no ha tenido la
oportunidad de confrontarse con dicha persona. v) No se ha tenido en cuenta
el Acuerdo Plenario N.º 04-2006/CJ-116, pues no se ha establecido la existencia
de una estructura jerárquica ni la permanencia con existencia autónoma e
independiente a la comisión de los supuestos delitos. vi) En los pantallazos
aparece como usuario de creación Huamaní Esquerre, sede Lince; sin
embargo, el encausado nunca laboró en dicha sede; y si bien es cierto
aparece otra creación en la sede Antenor Orrego, el usuario no fue el
encausado.
Segundo. El encausado Sergio Fred Licas Huamán formalizó su recurso
impugnatorio (foja mil trescientos treinta y ocho) y alegó que: i) No se ha
establecido la acción que habría realizado y en qué se habría beneficiado. Su
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función no era la de verificar los datos y con su usuario no podía ingresar al
Sistema Nacional de Conductores. ii) La única forma de determinar quién o
quiénes intervinieron y cómo se dio la licencia falsa, es una pericia informática,
la cual no se ha realizado. iii) A la fecha de los hechos (trece de agosto de dos
mil diez), se encontraban vigentes los artículos 207-A, 207-B y 207-C; sin
embargo, estos fueron derogados por la Ley número treinta mil noventa y seis-
Ley de Delitos Informáticos, publicada el veintidós de octubre de dos mil trece.
Tercero. Por su parte la encausada Marcela Andrea Valdez Mamani formalizó
su recurso impugnatorio (foja mil trescientos cuarenta y cuatro) y solicitó la nulidad
de la sentencia. Así sostuvo que: i) El testigo Jorge Antonio Ponce de León
Soto señaló que el personal trabajaba hasta las seis o siete de la noche; no
obstante, este no trabajaba en la sede Lince sino en la sede Antenor Orrego.
Dicho testigo ha señalado que había ciberdelincuentes que ingresaban al
sistema, quienes han utilizado el usuario y clave de la encausada. ii) El testigo
Omar Antonio Benites Muñoz ha señalado que el usuario y el password eran
accesibles a la Oficina de Tecnología de Información (en adelante, OTI), aún
después de haber sido cambiada; pero la Sala ha señalado que una vez
modificadas las contraseñas dejaban de ser accesibles para la OTI. iii) La
testimonial de Elizabeth Pamela Brillante Zapata es irrelevante y no tiene mérito
para fundar la condena, dado que la encausada nunca ha dicho que esta
testigo entregó la licencia a Rubén Ángel Orosco Simeón. iv) El Informe N.º 014-
2011-2-5304 es irrelevante para fundar una condena, ya que la encausada, en
forma clara y sincera, ha narrado cuáles eran sus funciones como encargada
de control de calidad. v) Se ha indicado que la organización criminal se
acredita por el historial delictivo; pero en ninguno de los procesos que se ha
citado está comprendida la encausada como investigada procesada ni
como testigo. vi) En la sentencia se ha introducido un nuevo hecho,
vulnerando la inmutabilidad de los hechos presentados por el representante
del Ministerio Público, mientras el fiscal señaló que se produjo una afectación a
la integridad de los datos informáticos, la Sala indicó que la encausada
conjuntamente con otros procesados habría alterado intencionalmente el
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sistema informático a cambio de ventajas económicas. vii) Se han vulnerado
los principio de legalidad y aplicación de la ley temporal, pues a la fecha de
los hechos se encontraba vigente el artículo 207-A del Código Penal; no
obstante, dicho dispositivo fue derogado por la Ley número treinta mil noventa
y seis; por lo que debió aplicarse el artículo siete del Código Penal. viii) La
determinación de la reparación civil se ha realizado de manera arbitraria, pues
sin ningún sustento se ha acogido el monto solicitado por el Ministerio Público;
además, el procurador público tampoco ha fundamentado o acreditó los
daños ni la magnitud o naturaleza de estos. ix) Se ha vulnerado el principio de
tutela jurisdiccional, pues la Sala no se pronunció sobre la solicitud de
archivamiento del proceso por aplicación del principio de ne bis in ídem, en
razón que se realizó una persecución reiterativa por los mismos hechos en la
Segunda Fiscalía Provincial Corporativa Especializada en Delitos de Corrupción
de Funcionarios-Sexto Despacho.
Cuarto. Por otro lado, la encausada María Eugenia Huamaní Esquerre formalizó
su recurso impugnatorio (mil trescientos sesenta y tres). Mencionó que: i) No es
posible verificar con certeza su participación en los delitos atribuidos, pues el
representante del Ministerio Público ha realizado una imputación imprecisa y
sin pruebas de cargo que sustenten su acusación, siendo el único medio
probatorio los registros del Sistema Nacional de Conductores a través de
pantallazos. ii) No se ha podido establecer mediante una pericia informática
qué computadora fue utilizada ni qué persona registró la información con los
datos de Rubén Ángel Orosco Simeón. iii) No se ha tomado en cuenta la
declaración de Jorge Antonio Ponce de León Soto, quien señaló que si un
usuario no había rendido los exámenes exigidos, el personal no podía ingresar
ningún dato, lo cual se corrobora con lo dicho por Marcela Andrea Valdez
Mamani y Omar Antonio Benítes Muñoz. iv) El delito de asociación ilícita para
delinquir exige la agrupación de varias personas de manera relativamente
organizada y duradera, no puramente transitoria, sobre la base de una
estructura jerárquica y división funcional de roles de sus integrantes, que
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tengan por objeto cometer indistintamente delitos plurales o promover su
comisión, pero esto debe ir acompañado de un delito fuente.
DE LOS HECHOS OBJETO DEL PROCESO PENAL
Quinto. El representante del Ministerio Público a través de su acusación (foja
quinientos cuarenta y ocho) y aclaratoria (foja seiscientos cuarenta y ocho) atribuyó a
los encausados Néstor Ricardo del Carpio Villanueva, María Eugenia Huamaní
Esquerre, Marcela Andrea Valdez Mamani y Sergio Fred Licas Huamán, haber
alterado la verdad intencionalmente en perjuicio del Ministerio de Transportes
y Comunicaciones, puesto que el sentenciado Rubén Ángel Orosco Simeón,
en el procedimiento administrativo para la expedición de su licencia de
conducir, contando con la colaboración de un “tramitador” que se identificó
como “Jorge” y valiéndose de que los acusados se desempeñaban como
empleados del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, logró que el trece
de agosto de dos mil diez se le expida su Licencia de Conducir N.º Q41185496,
Categoría A-I, sin haber aprobado el examen de conocimiento de reglas ni
haber realizado el examen de manejo.
Licencia de conducir obtenida de manera fraudulenta y que estuvo utilizando,
incluso fue merecedor de cuatro papeletas por infracción al Reglamento de
Tránsito; la cual, al extraviársele el dieciséis de febrero de dos mil doce, solicitó
ante el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, el duplicado de la misma,
a sabiendas de que se trataba de un documento que había obtenido
faltando a la verdad.
Por otro lado, se les imputa a los acusados ser autores del delito informático, al
haber ingresado indebidamente a la base de datos y utilizando la información
privilegiada (usuario y contraseña) que habían recibido para el desempeño de
sus funciones, información falsa a favor del sentenciado Rubén Ángel Orosco
Simeón, a cambio de un beneficio económico.
Finalmente, también se les imputa a los acusados formar una organización
criminal que, aprovechándose del acceso a la Base de Datos del Ministerio de
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Transportes y comunicaciones (referido a la expedición de licencias de
conducir) y haciendo uso del password y la información privilegiada que
tenían en función a sus cargos, captaron, a través de “tramitadores”, a
personas interesadas en obtener una licencia de conducir, a quienes les
otorgaron dichos documentos sin observar el trámite previsto por ley, ello a
cambio de un beneficio económico, resultando ser uno de los favorecidos el
sentenciado Rubén Ángel Orosco Simeón, a quien se le expidió la licencia de
conducir N.º Q41185496, categoría A-I.
§. DE LA ABSOLUCIÓN DEL GRADO
Sexto. Sobre el concurso de leyes
6.1. En el presente caso, al inicio se les atribuyó a los encausados los delitos
contra la fe pública-falsedad genérica (previsto en el artículo cuatrocientos
treinta y ocho del Código Penal) contra el patrimonio-delitos informáticos
(primer párrafo, del artículo doscientos siete-A, con la agravante del inciso
uno, del artículo doscientos siete-C, del Código Penal), en perjuicio del Estado
(Ministerio de Transportes y Comunicaciones); y el delito contra la tranquilidad
pública-delito contra la paz pública-asociación ilícita para delinquir (primer
párrafo del artículo trescientos diecisiete)1.
6.2. En el auto de enjuiciamiento del siete de abril de dos mil diecisiete2, a
solicitud del Ministerio Público y en virtud del principio de tipicidad, se aclaró e
integró el auto de procesamiento indicando que los hechos materia de
denuncia constituyen ilícitos penales previstos y sancionados en los artículos
cuatrocientos treinta y ocho del Código Penal; así como en el artículo tres (tipo
base), con la circunstancia agravante regulada en el inciso dos, del artículo
once, de la Ley de Delitos Informáticos (Ley número treinta mil noventa y seis);
y el primer párrafo, del artículo ciento diecisiete, del Código mencionado.
1 Véase a folios ciento cuarenta y uno.
2 Véase a folios seiscientos noventa y nueve.
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6.3. Finalmente, la sentencia recurrida aplicó el concurso real de delitos y
condenó a los encausados Néstor Ricardo del Carpio Villanueva, Sergio Fred
Licas Huamán, Marcela Andrea Valdez Mamani y María Eugenia Huamaní
Esquerre a cuatro años de pena privativa de libertad suspendida por el
periodo de tres años.
Sétimo. Previo a emitir pronunciamiento respecto a la responsabilidad de los
recurrentes, corresponde evaluar el correcto juicio de tipicidad efectuado por
la instancia de mérito, dado que el recurrente Néstor Ricardo del Carpio
Villanueva, como agravio en su recurso impugnatorio, ha señalado que el
delito informático de atentado contra la integridad de datos informáticos, por
ser el más específico subsume al delito de falsedad genérica.
7.1. Frente a la pluralidad de delitos imputados a los encausados, nuestro
Código Penal tiene previsto un conjunto de reglas para indicar al juez de qué
manera debe resolver este tipo de conflictos, dadas las importantes
consecuencias que tienen en la individualización de la pena; cada una de
estas reglas advierte presupuestos para un juicio adecuado de subsunción de
hechos.
7.2. A efectos de resolver el conflicto que se estaría presentando nos debemos
centrar en el delito de falsedad genérica y el delito informático.
El delito de falsedad genérica, se encuentra previsto y sancionado en el
artículo cuatrocientos treinta y ocho del Código Penal, y establece lo
siguiente:
El que de cualquier otro modo que no esté especificado en los capítulos precedentes,
comete falsedad simulado, suponiendo, alterando la verdad intencionalmente y con
perjuicio de terceros, por palabras, hechos o usurpando nombre, calidad o empleo
que no le corresponde, suponiendo viva a una persona fallecida o que no ha existido
o viceversa, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de dos ni mayor
de cuatro años.
El delito informático, se encuentra previsto y sancionado en el artículo tres (tipo
base), con la circunstancia agravante regulada en el inciso dos, del artículo
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once, de la Ley de Delitos Informáticos (Ley número treinta mil noventa y seis),
que establece:
Artículo 3. El que, a través de las tecnologías de la información o de la comunicación,
introduce, borra, deteriora, altera, suprime o hace inaccesibles datos informáticos, será
reprimido con pena privativa de libertad no menor de tres ni mayor de seis años y con
ochenta a ciento veinte días multa.
Artículo 11. El juez aumenta la pena privativa de libertad hasta en un tercio por encima
del máximo legal fijado para cualquiera de los delitos previstos en la presente Ley
cuando:
[…] 2) El agente comete el delito mediante el abuso de una posición especial de
acceso a la data o información reservada al conocimiento de esta información en
razón del ejercicio de un cargo o función.
7.3. Según la hipótesis fiscal (acusación escrita de folios quinientos cuarenta y
ocho), los procesados habrían incurrido en delito informático por haber
ingresado indebidamente a la base de datos del Ministerio de Transportes y
Comunicaciones (referido a la expedición de licencias de conducir), utilizando
la información privilegiada (usuario y contraseña) que habían recibido para el
desempeño de sus funciones, para proporcionar información falsa a favor de
su coprocesado Rubén Ángel Orosco Simeón, a cambio de un beneficio
económico.
7.4. Sobre el delito de falsedad genérica, sostiene que los procesados alteraron
la verdad intencionalmente en perjuicio del Ministerio de Transportes y
Comunicaciones, a fin de que Rubén Ángel Orosco Simeón obtenga su
licencia de conducir sin haber aprobado los exámenes de conocimiento de
reglas y manejo.
7.5. Es claro que el supuesto de hecho es uno solo, advirtiéndose un concurso
aparente de normas penales, el mismo que se presenta en aquellas
situaciones en las que para la tipificación de un hecho concurren, en
apariencia, dos o más tipos penales; sin embargo, una regla extraída del
sistema jurídico permite determinar que el hecho se encuentra solo en uno de
los supuestos típicos mencionados.
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7.6. En efecto, la redacción del tipo penal de atentado contra la integridad de
datos informáticos contempla varios verbos rectores como introducir, borrar,
deteriorar, alterar y/o suprimir datos informáticos falsos. Expuesto así, se
desprende que el hecho no se configura por la sola utilización del usuario y
contraseña, sino que se debe alterar, introducir y/o modificar los datos
informáticos, supuesto fáctico que también se les atribuye a los encausados
como parte de los elementos objetivos del delito de falsedad genérica (alterar
la verdad intencionalmente en perjuicio del Ministerio de Transportes y
Comunicaciones); por lo que, en aplicación del principio de especialidad3, no
cabe atribuir a los encausados dos conductas distintas respecto al mismo
hecho que típicamente calza, por especialidad, en el delito informático.
7.7. En consecuencia, el hecho imputado se subsume, por resultar más
específico, en la conducta descrita en el delito de atentado contra la
integridad de datos informáticos y no en el de falsedad genérica, en tanto
que el primer delito abarca la totalidad del hecho criminal, por tratarse de una
norma especial.
Octavo. Determinada la subsunción correcta de los hechos atribuidos a los
recurrentes, como son el de atentado contra la integridad de datos
informáticos y asociación ilícita para delinquir, corresponde determinar si
existen los elementos necesarios y suficientes para ratificar el juicio de condena
al que arribó la Sala Superior.
8.1. En este sentido, respecto de la responsabilidad de Néstor Ricardo del
Carpio Villanueva en el delito contra la integridad de datos informáticos, está
probado y no es objeto de cuestionamiento que este laboró en agosto de dos
mil diez en el área de Migraciones del Ministerio de Transportes y
Comunicaciones –sede Antenor Orrego–, y se le entregó un usuario y clave
para el desempeño de sus funciones; lo que advierte indicio de oportunidad. A
esto se aúna que se cuenta con los pantallazos del registro de examen de
3Entre dos tipos penales, uno excluye al otro porque contempla de manera más específica
al hecho; es decir, el tipo penal más específico prima sobre el tipo más general.
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tránsito, registro del detalle del examen de tránsito (información del certificado
de profesionalización) y registro del examen de manejo de Rubén Ángel
Orosco Simeón (véase a foja sesenta y sesenta y uno), quien está registrado como
apto en dichos exámenes, pese a no haber rendido dichas pruebas, cuyo
usuario de creación corresponde al encausado Néstor Ricardo del Carpio
Villanueva con fecha trece de agosto de dos mil diez.
Se cuenta con la declaración de Rubén Ángel Orosco Simeón, quien señaló
que en agosto del año dos mil diez se dirigió a pasar su examen médico y
examen de reglas, pero salió desaprobado; sin embargo, acota que fuera del
touring se presentó una persona de nombre Jorge, quien le señaló que le
podía ayudar con el trámite de su licencia a cambio de quinientos soles y
luego de tres días llamó diciéndole que ya tenía su licencia; que solo presentó
su examen de sangre, pero el examen de reglas no lo aprobó como tampoco
el examen de manejo.
Como indicios de mala justificación el recurrente, como parte de su tesis
defensiva, afirma que su usuario y clave la sabían otras personas, pero no
pudo reconocerlos; que en una oportunidad Rómulo Rangel Navarro le
recomendó que para poder avanzar con el trabajo compartan la clave con
los demás; no obstante, este testigo, al confrontar al encausado en la sesión
de audiencia del veintiuno de setiembre de dos mil diecisiete (véase foja mil
doscientos catorce vuelta), negó que le haya dicho a del Carpio Villanueva que
compartiera la clave con otras personas y, además, dichas claves eran
personales e intransferibles. En ese mismo sentido, el testigo Omar Antonio
Benites Muñoz, quien trabajaba en la oficina de gestión, ante el plenario, en la
sesión de audiencia del treinta y uno de octubre de dos mil diecisiete (véase a
foja mil doscientos treinta y cinco), ha señalado que la clave era personal y cada
usuario era responsable de ella; motivos por los que la comisión del delito por
parte del encausado se halla suficientemente acreditado.
8.2. Con relación a la responsabilidad penal de María Eugenia Huamaní
Esquerre, está probado que en el año dos mil diez, la encausada laboró para
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el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, como jefa zonal de Lince en la
emisión de licencias; además, tenía un usuario y clave para cumplir con sus
funciones. La encausada estaba a cargo de verificar que el expediente
administrativo esté de acuerdo con lo señalado en el sistema para la emisión
de la licencia de conducir, como así lo ha referido en la sesión de audiencia el
diecisiete de julio de dos mil dieciséis –véase a foja setecientos setenta y seis–.
Así también se ha acreditado que el trece de agosto de dos mil diez, a las
[Link] p. m., la encausada creó el registro de detalle de la licencia de
conducir N.º Q41185496/A-I, correspondiente a Rubén Ángel Orosco Simeon
(véanse los pantallazos de dicho registro a foja cincuenta y ocho, donde aparece como
usuario de creación el nombre de la encausada Huamaní Esquerre), pese a que dicha
persona no contaba con la documentación que sustentaba el examen de
tránsito ni manejo.
La encausada niega los hechos y señala que ella no tenía la opción de añadir
o quitar usuarios, que quienes tenían esa opción eran los de Tecnología e
Informática, además no haber proporcionado su contraseña a persona
alguna; sin embargo, el testigo Omar Antonio Benítes Muñoz, en la sesión de
juicio oral del treinta y uno de octubre de dos mil diecisiete (véase foja mil
doscientos treinta y cinco, vuelta) ha señalado que el usuario y clave se les
otorgaba a los trabajadores y una vez que cambiaran su clave solo ellos
podían tener acceso; además refirió que la clave era personal, como también
lo ha indicado el testigo Rómulo Rangel Navarro, coordinador técnico en
licencia de conducir en la sede Antenor Orrego, en la sesión de juicio oral del
veintiuno de setiembre de dos mil diecisiete (véase foja mil doscientos trece vuelta),
derivando así la activa participación de esta encausada en los hechos
incriminados.
8.3. Respecto a la responsabilidad del encausado Sergio Fred Licas Huamán,
está probado que laboró para el Ministerio de Transportes y Comunicaciones;
que sus funciones eran las de impresión y laminado de licencias; y además se
le entregó un usuario y clave para el cumplimiento de dichas funciones. El
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mismo encausado, a nivel preliminar (foja veintiocho), judicial (trescientos veintisiete)
y en la sesión del primero de agosto de dos mil diecisiete (véase foja ochocientos
noventa y siete), ha señalado que dicha clave la cambió y era personal e
intransferible.
Se tiene también el pantallazo del registro de detalle de la licencia de
conducir N.º Q41185496/A-I, correspondiente a Rubén Ángel Orosco Simeón
(véase a foja cincuenta y ocho), donde se registra como usuario de impresión el
nombre del encausado Sergio Fred Licas Huamán, con fecha trece de agosto
de dos mil diez a las [Link] p. m., a pesar de que Orosco Simeón no contaba
con la documentación que sustentaba el examen de tránsito ni manejo.
El encausado, como tesis exculpatoria, señaló que solo recibía orden de
impresión de ventanilla, quienes verificaban los expedientes físicamente con el
sistema; luego de imprimir ponía los logos, colocaba la licencia en una
máquina laminadora y luego cortaba. No obstante, según el Informe N.º 014-
2011-2-5304 del Órgano de Control Institucional del Ministerio de Transportes y
Comunicaciones (foja ochocientos trece), menciona que además de administrar
los insumos percibidos (hojas teslin y libro de hologramas), según lo establecido
en su carta funcional, debía recepcionar, verificar e ingresar los datos del
interesado al sistema; y verificar la información registrada en la licencia de
conducir a entregar y la documentación presentada para el trámite; lo que
también ha señalado su coprocesada Marcela Andrea Valdez Mamani, en la
sesión de juicio oral del primero de agosto de dos mil diecisiete (foja ochocientos
noventa y cinco), en la cual indicó que Licas Huamán veía por la computadora
que todo esté correcto, imprimía la licencia, la ponía en el expediente y
después se la pasaba a ella, por lo que en el presente caso es evidente la
participación dolosa del encausado en lo incriminado.
8.4. En relación con la responsabilidad de la encausada Marcela Andrea
Valdez Mamani, está probado que laboró para el Ministerio de Transportes y
Comunicaciones, en la sede Lince; trabajó desde agosto de dos mil diez en el
área de Control de Calidad, donde verificaba los documentos que llegaban
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con la licencia impresa antes de entregarla al usuario (el examen de manejo,
examen de reglas, examen médico, Documento Nacional de Identidad); y
que le dieron un usuario y contraseña para que cumpla con sus funciones,
como así lo ha indicado en la sesión del juicio oral del primero de agosto de
dos mil diecisiete (foja ochocientos noventa y cinco, vuelta).
Aunado a ello, se tiene el pantallazo del registro de detalle de la licencia de
conducir N.º Q41185496/A-I, correspondiente a Rubén Ángel Orosco Simeón
(véase a foja cincuenta y ocho), donde se registra como usuario de calidad y de
entrega el nombre de la imputada Marcela Andrea Valdez Mamani, con
fecha trece de agosto de dos mil trece a las [Link] p. m., a pesar de que
Orosco Simeón no contaba con la documentación que sustentaba el examen
de tránsito ni manejo.
Respecto a su tesis exculpatoria, la procesada niega los cargos y señala que su
clave la dio a su jefa, Huamaní Esquerre; que ella no entregó la licencia a
Orozco Simeón, pues nunca se entregaba licencias después de las cinco con
treinta de la tarde en que se cerraba el sistema y fue la hora en que se retiró el
trece de agosto de dos mil diez; sin embargo, esto ha quedado desvirtuado
con la declaración del testigo Jorge Antonio Ponce de León Soto, coordinador
general del Ministerio de Transportes, quien en la sesión de juicio oral del
veintiuno de setiembre de dos mil diecisiete (foja mil doscientos once vuelta) ha
indicado que el horario de trabajo era de ocho de la mañana hasta las cuatro
y cuarenta y cinco de la tarde, pero se trabajaba hasta las seis o siete de la
noche con la gente que se tenía que atender; asimismo, el testigo Omar
Antonio Benites Muñoz, en la sesión de juicio oral del treinta y uno de octubre
de dos mil diecisiete (foja mil doscientos treinta y cinco, vuelta), ha señalado que el
horario del sistema era desde las nueve de la mañana hasta las seis y treinta
de la tarde.
En relación con que se ha vulnerado el principio de tutela jurisdiccional debido
a que la Sala no se ha pronunciado sobre el pedido de archivamiento del
proceso por aplicación del principio de ne bis ídem, en razón a que se estaría
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realizando una persecución reiterativa por los mismos hechos en la Segunda
Fiscalía Provincial Corporativa Especializada en Delitos de Corrupción de
Funcionarios-Sexto Despacho; es pertinente advertir que según el Dictamen
Fiscal del veinte de marzo de dos mil catorce, emitida por dicha Fiscalía (foja
cuatrocientos cuarenta y nueve), lo que se dispuso fue no formalizar ni continuar
con la investigación preparatoria y el archivo de la causa se realizó por la
presunta comisión del delito contra la Administración Pública, en la modalidad
de cohecho pasivo propio; pero en relación con los delitos contra la fe
pública-falsedad ideológica, contra la tranquilidad pública-asociación ilícita
para delinquir, contra la Administración Pública-falsa declaración en
procedimiento administrativo, así como por los delitos informáticos-sabotaje
informático, al no establecer su conexidad y encontrarse fuera de sus
facultades, se dispuso remitirse copia de los actuados a la Mesa de Partes
Única de las fiscalías provinciales penales de Lima o a la fiscalía de origen para
que actúen de acuerdo con sus atribuciones; motivo por el cual se siguió la
presente causa. De esta manera, no se advierte doble persecución penal
alegada por la defensa, pues la investigación por cohecho pasivo propio se
dio en relación con la infracción del deber de probidad y lealtad en el
ejercicio de sus funciones y deberes como funcionaria pública, que es distinta
a la atribución delictiva en la presente causa (delito de atentado contra la
integridad de datos informáticos y delito de asociación ilícita para delinquir).
Pedido por parte de la defensa que nunca formó parte de su defensa en el
juicio oral; por lo que dicho agravio no es de recibo.
8.5. De las pruebas actuadas se deprende que está acreditado que la licencia
de conducir de Rubén Ángel Orosco Simeón fue creada de manera irregular y
sin los documentos sustentatorios; actividad ilegal en la que participaron los
encausados recurrentes, quienes, aprovechando su condición de empleados
del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, utilizaron información
confidencial proporcionada para el desempeño de sus funciones (usuario y
contraseña) para ingresar al sistema informático datos falsos y así lograr que
dicha persona obtenga una licencia vehicular a pesar de no cumplir con los
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exámenes respectivos. Por ello, los cuestionamientos planteados por la
defensa de los recurrentes sobre indebida valoración de la prueba
(testimoniales, informe técnico, pantallazos), no tiene asidero, pues la prueba
actuada genera convicción sobre sus responsabilidades; por lo que el agravio
respecto a que no se ha realizado un peritaje informático que hubiera podido
identificar los IP, mac address y nombre de la PC desde la que se permitió el
acceso al sistema y así identificar a los verdaderos responsables, a los fines del
proceso no es relevante, pues se obtuvieron las imágenes de los IP utilizados y
se determinó en los registros la inserción de información que no correspondía a
la realidad.
8.6. En cuanto a que los artículos doscientos siete-A, doscientos siete-B y
doscientos siete-C del Código Penal, vigente al momento de los hechos,
fueron derogados por la Ley número treinta mil noventa y seis, por lo que la
conducta devino en atípica; es pertinente precisar que esta norma no
descriminalizó el comportamiento típico previsto en la ley anterior (artículo
doscientos siete-A y doscientos siete-C del Código Penal); por el contrario,
aclaró aspectos sustantivos relacionados con los elementos objetivos del tipo
penal derogado, acorde con los avances de la tecnología por tratarse de
delitos informáticos; es por ello que a solicitud del Ministerio Público se aclaró e
integró el auto de procesamiento4, indicándose que el hecho se subsume en el
artículo tres (tipo base) con la circunstancia agravante regulada en el inciso
dos, del artículo once, de la Ley de Delitos Informáticos (Ley número treinta mil
noventa y seis). Además, el marco punitivo previsto en el artículo tercero de la
Ley número treinta mil noventa y seis, resulta menor a la anterior norma, por lo
que resulta aplicable esta última, con lo que se descarta cualquier afectación
al principio de legalidad como sostiene la defensa de los recurrentes.
Noveno. Respecto al delito contra la paz pública-asociación ilícita para
delinquir, debemos precisar que este es un delito de peligro abstracto, que se
configura con la sola pertenencia del individuo a la organización criminal, por
4 Véase a folios seiscientos noventa y nueve.
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lo que no es necesario que se perpetre delito alguno. Asimismo, se debe tener
en cuenta el acuerdo plenario número cuatro-dos mil seis/CJ-116, el cual
establece en su fundamento doce que: “[…] el indicado tipo penal sanciona el
hecho de formar parte de la agrupación –a través de sus notas esenciales, que le otorgan
una sustantividad propia, de: a) relativa organización, b) permanencia o estabilidad y c)
número mínimo de personas– sin que se materialicen sus planes delictivos”. Ahora bien,
en autos no obran elementos de prueba suficientes que evidencien una
organización, con permanencia para la realización de planes delictivos, pues
no está acreditada la estructura jerárquica ni de mando; es pertinente indicar
que la expedición de la licencia N.º Q41185496/A-I a favor de Rubén Ángel
Orosco Simeón, a pesar de que no contaba con la documentación
sustentatoria, si bien es un indicador de la acreditación de este tipo penal, no
resulta prueba suficiente que nos lleve a afirmar que se configura una
estructura criminal; por lo que al no advertirse material probatorio sufciente
que constituya prueba de cargo y permita generar certeza respecto de la
responsabilidad penal, corresponde absolver a los encausados en este
extremo.
Décimo. Establecida la responsabilidad penal de los mencionados acusados
respecto al delito de atentado contra la integridad de datos informáticos, el
cual subsumió al delito de falsedad genérica en aplicación del principio de
especialidad, corresponde ahora analizar si la Sala Penal Superior sometió a un
correcto juicio de proporcionalidad la pena judicialmente impuesta. Así, se
tiene que el hecho objeto de condena se encuentra sancionado con una
pena abstracta no menor de tres hasta ocho años (según el artículo tres5, con
la circunstancia agravante del inciso dos, del artículo once6, de la Ley de
Delitos Informáticos número treinta mil noventa y seis). En este sentido, la pena
impuesta por el Colegiado Superior (cuatro años de pena privativa de la
libertad suspendida por tres años) es la que podemos imponer en atención a
que el recurso lo traen los encausados, es la pena solicitada por el
5 Pena privativa de la libertad no menor de tres ni mayor de seis años.
6 El juez aumenta la pena privativa de libertad hasta en un tercio por encima del máximo
legal fijado para cualquiera de los delitos previstos en la presente Ley.
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representante del Ministerio Público en su acusación. Por consiguiente, este
Supremo Tribunal considera que la pena debe mantenerse en atención a la
interdicción de la reforma en peor.
Decimoprimero. De otro lado, en cuanto a la pena de días multa impuestos (cien
días multa a razón de cinco soles), se advierte que esta resulta ser proporcional a
la pena privativa de la libertad que se les ha impuesto (cuatro años), de acuerdo
con lo ha establecido en la Ejecutoria Vinculante número tres mil ochocientos
sesenta y cuatro-dos mil trece/Junín.
Decimosegundo. Respecto a la reparación civil, se advierte que la Sala fijó un
monto igual a la solicitada en la acusación fiscal, teniendo en cuenta el daño
ocasionado. Este Supremo Tribunal considera que dicho monto es razonable y
guarda proporción con el bien jurídico afectado y el daño causado, por lo
que debe mantenerse.
DECISIÓN
Por estos fundamentos, declararon:
I. NO HABER NULIDAD en la sentencia del veintiséis de diciembre de dos mil
diecisiete (foja mil trescientos seis), en el extremo que condenó a NÉSTOR RICARDO
DEL CARPIO VILLANUEVA, SERGIO FRED LICAS HUAMÁN, MARCELA ANDREA VALDEZ MAMANI
y MARÍA EUGENIA HUAMANÍ ESQUERRE, como autores del delito informático-
atentado contra la integridad de datos informáticos, en perjuicio del Estado-
Ministerio de Transporte y Comunicaciones, que por principio de especialidad
absorbe al delito contra la fe pública-falsedad genérica.
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II. HABER NULIDAD en la referida sentencia, en el extremo que los condenó
como autores del delito contra la tranquilidad pública-delito contra la paz
pública-asociación ilícita para delinquir, en perjuicio del Estado, representado
por el procurador público especializado en delitos contra el orden público; y,
REFORMÁNDOLA, ABSOLVIERON a los mencionados encausados NÉSTOR
RICARDO DEL CARPIO VILLANUEVA, SERGIO FRED LICAS HUAMÁN, MARCELA ANDREA VALDEZ
MAMANI y MARÍA EUGENIA HUAMANÍ ESQUERRE, de la acusación fiscal formulada en
su contra por el citado delito y agraviado.
III. MANDARON se anulen los antecedentes policiales y judiciales generados
por estos hechos imputados a los aludidos encausados, y se archive
definitivamente el presente proceso.
IV. NO HABER NULIDAD en lo demás que al respecto contiene.
V. DISPUSIERON se devuelvan los autos al Tribunal Superior para los fines de ley
pertinentes. Hágase saber a las partes apersonadas en esta suprema sede.
S. S.
PRADO SALDARRIAGA
BARRIOS ALVARADO
QUINTANILLA CHACÓN
CASTAÑEDA OTSU
PACHECO HUANCAS
BA/jco
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