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Leyenda de la Cañada de las Vírgenes

La leyenda cuenta que en una poza cristalina en Uruapan, México, habitaban las almas de mujeres vírgenes sacrificadas. En el siglo XVIII, Carlos de Labastida y su hijo Ignacio se ahogaron cuando nadaban en la poza, ya que las almas los jalaban. Las almas les propusieron un trato para dejarlos vivir a cambio de que mataran a tres hombres arrancándoles el corazón, como ellas habían muerto. Carlos y su hijo aceptaron y después Carlos renunció a su trabajo y se fue a

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Leyenda de la Cañada de las Vírgenes

La leyenda cuenta que en una poza cristalina en Uruapan, México, habitaban las almas de mujeres vírgenes sacrificadas. En el siglo XVIII, Carlos de Labastida y su hijo Ignacio se ahogaron cuando nadaban en la poza, ya que las almas los jalaban. Las almas les propusieron un trato para dejarlos vivir a cambio de que mataran a tres hombres arrancándoles el corazón, como ellas habían muerto. Carlos y su hijo aceptaron y después Carlos renunció a su trabajo y se fue a

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La historia nació en Uruapan.

Cuentan que había un estanque de aguas cristalinas y peces


dorados, y que ahí habitaban espíritus de mujeres esperando que un hombre se animara
a zambullirse en la poza para ahogarlo.

La leyenda se remonta a la época prehispánica, cuando los mexicas realizaban sacrificios a


sus dioses en ese lugar. Se elegían a mujeres hermosas y vírgenes, a quienes después de
recostarlas en la orilla de la cañada sobre tres grandes piedras, les arrancaban el corazón.
Se dice que sus almas quedaron atrapadas en el fondo de la cañada y que cualquier
hombre que llegaba a entrar lo ahogaban jalándole los pies.

A principios de los años 70 , llegó a Uruapan, un trabajador del gobierno llamado Carlos de
Labastida, el cual quería averiguar si eran reales los rumores de que ahí se estaba
sembrando tabaco, pues esta actividad era ilegal ante las leyes españolas. De Labastida
empezó a recorrer todas las zonas por las que se pudiese dar el crecimiento de la planta,
pero no encontró nada sospechoso.

Al momento de estar recorriendo una zona montañosa, el hombre y su expedición se


toparon con una cañada. Le pareció tan bella y tan tentadora la idea de refrescarse en el
agua que, no lo dudódos veces, así que él y su hijo Ignacio, se metieron a nadar en el
estanque.
Tres hombres se quedaron afuera. Mientras Carlos y su hijo nadaban en las aguas
cristalinas, fueron jalados por decenas de manos hasta hundirlos, así de repente.

En el fondo del estanque, las vírgenes se sentían excitadas y comenzaron acariciarlos y


besarlos, pero no se sentían satisfechas. Resulta que ellas no sentían placer porque estos
hombres estaban vivos, así que les propusieron un trato: padre e hijo debían matar a los
tres pobres hombres que estaban fuera de la poza arrancándoles el corazón, tal y como
ellas habían muerto. Ellos tres, a cambio de sus vidas. Y así sucedió.

Después de algunos días, Carlos viajó hacia Morelia sin despedirse de nadie. Después
partió a la Ciudad de México para presentar su renuncia al gobierno español por motivos
de salud y regresar a España, donde decidió vivir un monasterio junto con su hijo.

Se dice que muchos años después, la Cañada de las Vírgenes seguía estando hermosa y
con su poza de agua cristalina, pero algo había cambiado. Un día, un campesino se cayó al
estanque por accidente, pero logró salir de él con ayuda de una cuerda. Nadie lo llevó al
fondo del estanque.
El campesino, sabiendo de dicha leyenda, considero que fue un milagro estar vivo, por lo
que llevó a un cura a que bendijera el lugar.
A pesar del testimonio del campesino, la gente no se atrevía a meterse a la cañada, y
menos cuando se encontró el cuerpo de un hombre colgado de una rama. Se trataba de
Ignacio Labastida que, según la leyenda, había viajado hasta ese sitio a pagar sus culpas.

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