Trabajo Práctico Negociación
Fecha: 06/09/2020
Nilda Adriana Farfan
El caso que expongo está basado en una experiencia real donde mi trabajo
consistió en asistir a las partes principales, teniendo en cuenta mi profesión como
mediadora.
Se trata de un conflicto familiar donde Ana solicita en Tribunales de Familia se fije
cuota alimentaria y plan de comunicación a Juan, padre de dos adolescentes de
16 y 18 años.
En una primera audiencia se presentó solo Ana. Por lo cual me comuniqué por
teléfono con Juan invitándolo a una reunión para dialogar sobre el tema en
cuestión. Noté muy molesto a Juan pero al final accedió a participar. Escuché lo
que Ana tenía para decirnos, estaba atravesando un difícil momento: la
separación conyugal.
Unas horas antes del horario previsto para la segunda reunión recibí llamado de
Juan diciendo que tenía que viajar. Personalmente me molestó un poco el hecho
de no respetar el tiempo de todos, le pregunté si realmente estaba dispuesto a
participar, de lo contrario procedía a cerrar el proceso de mediación. También le
explique lo que ello implicaba: que el trámite continuaba en Tribunales con un
proceso totalmente distinto frente a un Juez. Mientras tanto Ana se presentó ese
día ya que no tuve tiempo de avisarle que se suspendía la reunión, por lo cual
volví a hablar ella y la noté bastante angustiada.
Fijada una tercera fecha, se presentaron ambos. Ana comenzó a hablar con
mucha dificultad ante la mirada incisiva de Juan. Ella pedía ayuda económica para
sostener los gastos que demandaban sus hijas y su casa. Juan se había mudado
cerca de Ana y solo aportaba para algunos gastos de las hijas (dándole el dinero a
ellas). Cuando comenzamos a hacer la lista de gastos, Juan comenzó a decirle
algunas cosas a ella como: que venda el auto si no podía pagarlo, que las chicas se
vayan a vivir con él ya que podía darles lo que necesitaban económicamente, que
ella no estaba bien, y más...
Ana comenzó a llorar y Juan continuaba hablando, pero cambiando el discurso,
comenzó a decirle lo que mucho que la quería, que ella quiso separarse…
En forma instintiva, sin pensarlo expliqué que me retiraba con Ana a otra sala, y
ello provocó mucho enojo en Juan, a tal punto que comenzó a hablarme en voz
alta oponiéndose a que hable a solas con ella. Me levanté le expliqué que era yo
la que manejaba el proceso y me retiré con Ana.
A solas con Ana, rompió en llanto, no soportaba la idea que sus hijas se fueran de
su casa, contó que él la había engañado con otra persona por mucho tiempo.
Traté de tranquilizarla, de empoderarla, le sugerí que busque ayuda psicológica.
Nos tomamos un tiempo, mientras ella lloraba yo necesitaba que pase mi enojo.
Luego hablé a solas con él, explicándole que lo mejor era que un Juez decida lo
que estaba en juego en la mesa. Eso a él no le gustó, no quería un juicio. Juan
pidió continuar con la mediación.
Creí que lo mejor para todos, incluyéndome, era otra audiencia. Quedamos en un
nuevo día. Fue muy fuerte lo que viví, me daba cuenta cuanto Juan lastimaba a
Ana. Hasta pensé en cerrar yo misma ese proceso.
La última reunión: en los diez días siguientes de la reunión anterior, la hija mayor
de Ana y Juan se había mudado a casa de su papá, pese a que él mismo manifestó
pasar mucho tiempo afuera trabajando y esto era un tema muy importante para
la mamá que siempre se ocupaba de llevarlas y traerlas a los colegios, fiestas,…
A Ana se la veía resignada ante esta decisión. Juan pidió que el monto de cuota se
compensará por tener cada uno una hija a cargo. Ante este pedido decidí cerrar la
mediación, pensé que era preferible que el Juez evaluará y decidiera.
Juan volvió a pedir continuar en ese espacio. Entonces comencé a preguntar qué
aportes económicos podía hacer, Juan dijo que podía pagar de las dos hijas:
hockey, colegio, inglés, psicóloga, transporte, ropa, salidas. Hablamos de la hija
menor, cómo sería su comunicación con ella, quedaron en determinados días de
visita.
Ese día se firmó un acuerdo de cuota alimentaria y plan de visitas. Ana podía ver
que lo había pedido no estaba lejos de lo que se acordaba, pese a que los hechos
habían cambiado.
Mi reflexión: En ese momento no sabía mucho de manipulación, lo que hice iba
saliendo naturalmente. De la clase que tuve en este curso respecto de
Manipulación aprendí muchísimo. Hoy me doy cuenta que en muchos casos pude
no haberme dado cuenta de la forma en que algunas personas forjan sus
relaciones, y que de ahora en más la información que tengo me brinda
herramientas para trabajar mejor.
Saludos para todos los profes, fue excelente experiencia, cumplió todas mis
expectativas.