TEMA 7. EL NACIMIENTO DEL MUNDO MODERNO.
1. ¿Por qué la Edad Moderna se inicia en el siglo XV?
2. La nueva monarquía de los Reyes Católicos.
3. La expansión europea. Las navegaciones
portuguesas y castellanas.
4. La América precolombina: aztecas, mayas e incas.
5. El Humanismo, una revolución cultural.
6. La Reforma protestante.
7. La Contrarreforma católica.
1. ¿Por qué la Edad Moderna se inicia en el siglo XV?
Los historiadores marcan dos posibles fechas como final de la Edad Media e inicio de la
Edad Moderna. La primera de ellas es la de 1453, en ese año los turcos tomaron finalmente
Constantinopla, la antigua Bizancio y, a partir de ese momento, pasó a llamarse Estambul.
Acababa el imperio bizantino o, como realmente se llamaban a sí mismos, el imperio romano
de oriente, la parte oriental del antiguo imperio romano. Si recuerdas, la parte occidental, la
que tenía capital en Roma, había caído en manos de los bárbaros en el 476. La parte oriental,
por tanto, había sobrevivido casi mil años más. La caída de Bizancio tuvo un gran impacto en
Europa, pues suponía que había desaparecido el último reducto del antiguo imperio romano,
aunque ya estuviera muy helenizado culturalmente; ponía a los turcos en las puertas de
Europa; y bloqueaba la tradicional ruta comercial de las ciudades europeas, sobre todo
mediterráneas, con Oriente. Además, parte del saber y de los sabios de Constantinopla
marcharon hacia Italia con la conquista de los turcos, lo que hizo que resurgieran los estudios
en griego y latín y el conocimiento sobre la Antigüedad, hecho que será importante para que
se desarrollé el Renacimiento en Italia.
La otra fecha que se toma como punto final de la Edad Media e inicio de la Edad Moderna
es 1492, año del descubrimiento de América. Colón busca llegar a Asia navegando hacia el
oeste, demostrando con ello la esfericidad de la Tierra, pero se encuentra con un nuevo
continente, América. Este hecho tendrá gran relevancia para la historia universal y cambiará
el mundo conocido, por eso también se toma como un punto de inflexión para el fin de la Edad
Media y de comienzo de la Edad Moderna.
Pero los cambios en la historia no suelen suceder de forma brusca, más bien son
procesos largos que van madurando en el tiempo, por lo que cualquiera de las dos fechas nos
valdrían para ser ejemplo de un gran cambio que va aconteciendo a lo largo del siglo XV, el
paso del otoño de la Edad Media a la primavera de la Edad Moderna.
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Pero, ¿por qué consideramos que la Edad Moderna se inicia en el siglo XV?, hay una
serie de cambios económicos, sociales y políticos que definen ese tránsito hacia la nueva
etapa histórica.
A lo largo de esa centuria, el siglo XV, hay un
incremento de población, con lo que Europa se recupera de
la gran crisis demográfica que había sufrido en el siglo XIV
con las epidemias (Peste Negra), las malas cosechas y los
conflictos bélicos (Guerra de Cien Años, guerra civil en
Castilla…). Durante el siglo XV va a ir descendiendo la
mortalidad, debido a mejoras en la producción agrícola y a
la mejor alimentación que eso conlleva. Al mantenerse una
alta natalidad, el crecimiento demográfico es alto.
Se continúan las mejoras técnicas en la agricultura,
que arrancaron hacia el siglo XII y que provocaron el
aumento de población, la recuperación de la artesanía y el
comercio y el renacimiento urbano. Ahora, se perfeccionan EVOLUCIÓN POBLACIÓN SIGLOS XI-XV
esas mejoras técnicas y, gracias a años climatológicamente más positivos, las buenas
cosechas y las mejores técnicas agrarias permiten de nuevo acumular excedentes, sobrantes
en las cosechas del campo. Estos sobrantes irán a los mercados e impulsarán el desarrollo
comercial, tras la corta crisis de la segunda mitad del siglo XIV. Con el auge del comercio,
volverá a tener una época de bonanza económica la artesanía urbana. La mejora y desarrollo
tanto del comercio como de la artesanía, darán un nuevo impulso a la banca y a los
instrumentos financieros, ya conocidos desde épocas anteriores, siendo un ejemplo la letra de
cambio.
La burguesía continuará el ascenso económico y social que empezó hacia el siglo XII
con el renacimiento urbano. Van ganando poder económico con sus actividades artesanales,
comerciales y financieras, desarrollándose lo que se conoce como “capitalismo comercial”, la
acumulación de dinero, capital, gracias a esas actividades comerciales que van a llegar a
lugares cada vez más lejanos a los que se llega con los nuevos descubrimientos geográficos,
con las navegaciones castellanas y portuguesas. Será un grupo social rico pero que no
alcanza un poder político a la altura de su riqueza, la nobleza sigue estando por encima en
reconocimiento social y poder político.
Precisamente hablando de la política en esta
etapa histórica, en el siglo XV, la monarquía culmina o
acaba el proceso de imposición sobre la nobleza
feudal, que empezó con el renacimiento urbano. Esa
antigua nobleza feudal había dominado a los reyes
durante el feudalismo, pero la nueva monarquía del
siglo XV, a la que se llamará monarquía “autoritaria”, no
se dejará manipular por la nobleza, si no que gobernara
con mano firme. Esto se debe a que han centralizado MONARQUÍA AUTORITARIA
el poder, en época feudal el poder se había repartido entre las regiones donde dominaban los
señores feudales, condes, marqueses, duques o barones; ahora, los reyes autoritarios
concentran el poder y va prescindiendo de los cortes o parlamentos para gobernar. Es un rey
fuerte porque cuenta con:
- Ejércitos permanentes a su servicio. Son mercenarios que luchan por el rey, ya no
depende tanto de las tropas de los nobles, como sucedía en la época feudal.
- Burocracia y hacienda estatal. Desarrollan una administración con funcionarios que se
van formando en las universidades que aparecieron con el renacimiento urbano. Estos
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funcionarios son fieles a la Corona y organizan todo el aparato del Estado, dominado por
el rey. Cada vez va necesitando menos a los nobles para organizar el reino. Además, se
perfecciona el sistema de cobro de impuestos, la hacienda, contando también con
funcionarios para registrar y cobrar esos impuestos. Este dinero hace poderoso al rey
frente a los nobles, pues le da independencia, pues le permite gastar en ejércitos y en la
organización el reino.
- Diplomacia internacional. Con ella, el rey autoritario se relaciona con otras monarquías
de otros países y establece lazos con ellas.
Son ejemplos de estos reyes autoritarios del siglo XV y principios del XVI: los Reyes
Católicos en España, Francisco I en Francia y Enrique VIII en Inglaterra.
2. La nueva monarquía de los Reyes Católicos.
Un ejemplo de una de esas nuevas monarquías autoritarias que aparecen a lo largo del
siglo XV, es la monarquía que surgió de la unión de Castilla y Aragón, con los Reyes Católicos.
Si recordáis, en ambos reinos gobernaba la misma dinastía, los Trastámara. Primero habían
llegado al poder en Castilla, con Enrique II, cuando venció a Pedro I el Cruel en la guerra civil
castellana, a mediados del siglo XIV. Más tarde llegó esta familia al poder en Aragón, fue a
principios del siglo XV, con Fernando I de Trastámara, que llegó al trono gracias a los derechos
de su madre Leonor, que era aragonesa y hermana del rey fallecido Martín I el Humano. De
esta manera, a principios del siglo XV hay Trastámara gobernando en Castilla y Aragón. Pero
había tres reinos más en la península ibérica: Portugal, Navarra y el reino de Granada.
Portugal hacía tiempo que había terminado su
reconquista, cuando conquistó el Algarve, en 1249. A
partir de ese momento, comenzará su expansión fuera
de la península, sobre todo en el siglo XV, cuando
circunnavegará África buscando una nueva ruta para
comerciar con la India y China.
Navarra había quedado encajonada como un
pequeño reino entre dos peligrosos vecinos, Castilla y
Aragón, tal vez por eso, buscó la ayuda y alianza de
otro poderoso reino que estaba más al norte y que era
enemigo de Aragón, Francia. Lejos quedaban los años
en los que Navarra era el reino más poderoso entre los cristianos del norte, en época de
Sancho III el Mayor, allá por el siglo XI.
Por su parte, Granada arrancaba el siglo XV como el único reino musulmán de la península
ibérica, resistiendo gracias al pago de tributos a Castilla, al relieve montañoso que dificultaba
una campaña de conquista y a su rica economía, con ciudades llenas de bullicio y de vida
artesanal y comercial.
Castilla y Aragón eran los reinos más poderosos de la península ibérica en este siglo XV,
a pesar de sufrir conflictos sociales internos, en el caso de Aragón; y una guerra civil por el
trono, entre Isabel, hermana del rey fallecido Enrique IV, y Juana la Beltraneja, en el caso de
Castilla. Antes de ese conflicto entre Juana e Isabel, Isabel se casó con Fernando de Aragón,
en el año 1469, teniendo que superar grandes problemas para hacerlo, porque eran primos
segundos y la Iglesia no veía con buenos ojos ese tipo de uniones. En 1474 fallecerá Enrique
IV de Castilla e Isabel defenderá sus derechos al trono, luchando en una guerra civil contra la
hija del rey, Juana.
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En el año 1479 sucedieron dos hechos que marcaron la creación del nuevo modelo de
Estado y de monarquía que crearán Isabel y Fernando, los Reyes Católicos. En primer lugar,
muere Juan II, padre de Fernando y rey de Aragón, con lo que Fernando se convierte en rey
de esa corona. Ese mismo año, Isabel vencerá en la guerra civil que llevaba disputando desde
1475 contra Juana de Castilla. Desde ese momento, en 1479 y tras diez años de matrimonio,
se produce la unión dinástica entre Castilla y Aragón, pues ambos esposos son reyes en sus
respectivos reinos, en los que tenían independencia y autonomía en el gobierno interior,
moneda propia, así como instituciones, fiscalidad y leyes independientes. En cambio, llevaban
a cabo una política militar, diplomática y religiosa conjunta, como si se tratara de una única
Corona. Esto quiere decir que dentro de la península, salvo en cuestiones religiosas,
funcionaban como dos reinos independientes, pero en el exterior actuaban como un único
reino.
Dentro de la política interior del nuevo Estado,
continúan su expansión territorial por la península
ibérica, tomando el reino nazarí de Granada, en 1492,
tras una guerra de una década de duración. Este reino
pasó a formar parte de Castilla, que además se
anexionó Navarra en 1515.
Llevaron a cabo además, una unión religiosa en sus
reinos, estableciendo el Tribunal de la Inquisición que
podía actuar tanto en Castilla como en Aragón y que
dependía directamente de los reyes, con lo que era un
poderoso instrumento de control social. Dentro de su plan de unificación religiosa, expulsarán
a los judíos en 1492, con el impacto que eso supuso para la artesanía, el comercio y las
finanzas en ambos reinos. Con respecto a los musulmanes de Granada y a los mudéjares que
había en otros lugares del sur de Castilla y de Aragón, en un primer momento se les permitió
conservar su religión y sus costumbres, pero poco a poco, la postura tolerante fue
endureciéndose y, en el año 1502 se les obligó a convertirse al cristianismo o serían
expulsados. Los que optaron por la conversión pasaron a ser denominados “moriscos”.
En lo que respecta a la política exterior,
continuaron la tradicional expansión
mediterránea de Aragón, que llevaba siglos
con un poderoso comercio con el
Mediterráneo oriental y llevaba tiempo
disputándose con Francia el control de Italia.
Además, Castilla emprenderá la conquista de
ciudades del norte de África, como Melilla,
intentando frenar la piratería berberisca que
asolaba zonas de Andalucía, Murcia,
Baleares y el Levante peninsular.
Otra línea de expansión fue la Atlántica, en este caso más relacionada con los intereses
de Castilla. Aquí entraron en disputa con Portugal, que llevaba tiempo explorando las costas
africanas y que en 1487 conseguirá doblar el cabo de Buena Esperanza, camino de completar
su ruta comercial hacia la India. En esta zona Atlántica, se terminará de conquistar las Islas
Canarias y, años después, se emprenderá la búsqueda de una ruta hacia Asia por el oeste y
se descubrirá un nuevo continente, América.
Por último, completarán su política exterior intentando aislar al gran enemigo de Castilla y
Aragón, Francia. Para ello utilizarán la diplomacia y una política matrimonial con la que Isabel
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y Fernando fueron casando a sus hijos e hijas con herederos al trono
de reinos poderosos para, de esta manera conseguir apoyos contra
los franceses. Así casaron a la princesa Isabel con Alfonso de
Portugal; a Juana con Felipe de Austria; a Juan con Margarita de
Austria; a María con Manuel de Portugal; a Catalina con Arturo de
Inglaterra y más tarde, cuando este fallezca, con su hermano Enrique
VIII.
3. La expansión europea. Las navegaciones portuguesas y castellanas.
A lo largo del siglo XV Europa comenzó una fase de exploración por el Atlántico que
agrandó el mundo conocido y cambió por completo el panorama económico, político, social y
cultural. Dentro de esa expansión europea tuvieron
un gran protagonismo dos coronas ibéricas,
Portugal y Castilla. Portugal buscará la ruta hacia la
India circunnavegando África, Castilla lo hará
navegando hacia el oeste. En ambos casos tendrán
gran importancia los avances técnicos como la
brújula, el astrolabio; y nuevos tipos de embarcación
adaptados al Atlántico como las carabelas
portuguesas.
Portugal llevaba desde principios del siglo XV explorando las costas africanas, buscando
las riquezas del golfo de Guinea, esclavos y oro. En el año 1453, los turcos toman
Constantinopla y acaban con el imperio bizantino, controlando así la ruta hacia las riquezas
asiáticas de India, Indonesia y China, de donde provenían especias, seda, papel y pólvora,
artículos de alto valor en Occidente. La ruta ha quedado bloqueada para las naciones
europeas y tienen que explorar otros caminos para llegar a Asia. Dentro de este contexto,
Portugal continuará sus exploraciones por la costa africana para llegar cada vez más al sur,
intentando alcanzar el final del continente y doblar hacia el este para llegar al Océano Índico
y a la India. En el año 1488 Bartolomé Días conseguirá doblar el cabo de Buena Esperanza,
en Sudáfrica. Desde ese momento las naves
portuguesas pondrán proa al este y sabrán que
han llegado al extremo sur de África y que les
queda por completar el último tramo para
atravesar el Índico y llegar a los puertos
hindúes. Es diez años después cuando, en
1498, Vasco de Gama llega a la Calicut y
Portugal comenzará a establecer relaciones
comerciales con las ciudades de la India. Con
este gran logro Portugal se convertirá en un rico
reino comercial y dominará la ruta de las
especias y de la seda desde Asia hacia Europa.
La vía castellana hacia Asia, la navegación hacia Occidente, será un proyecto que un
navegante genovés, Cristóbal Colón, propondrá a Isabel de Castilla. Castilla no fue su primera
opción, ya había sido un proyecto propuesto a Portugal, pero Juan II, rey de Portugal, lo
desechó como opción por estar cercano el establecimiento portugués en la India. Proponía
navegar hacia el Oeste a través del Atlántico para, teniendo en cuenta la esfericidad de la
Tierra, llegar a Catai (China) y Cipango (Japón). Isabel de Castilla apoyará económicamente
a Colón y armará tres naves con su correspondiente tripulación, que partirán desde Palos de
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la Frontera el 3 de agosto de 1492. Antes, ese mismo año, se habían firmado las
Capitulaciones de Santa Fe, en Granada, mientras los Reyes Católicos estaban terminando
su guerra de conquista contra el reino de Granada. En ellas se establecen las condiciones
entre Colón y la Corona de Castilla con respecto a los beneficios de la explotación de la ruta
marítima que se estableciera y de las tierras
conquistadas. El 12 de octubre de 1492, algo
más de dos meses después de partir de
Palos de la Frontera, en Huelva, y después
de haber hecho escala en la isla de la
Gomera, en Canarias, la expedición llegó a la
isla antillana de Guanahaní, llamada por
Colón San Salvador. Había superado
situaciones tensas con su tripulación durante
el viaje y por fin había tocado tierra. Desde
allí fue explorando diferentes islas caribeñas
como La Española o isla Juana (Cuba). El
“Almirante de la mar Océana”, título que
recibió Colón de los Reyes Católicos, falleció convencido de que había llegado a Asia y de
que los indios taínos que habitaban las islas caribeñas eran sus habitantes.
En el último cuarto del siglo XV se establecieron dos tratados entre España y Portugal para
repartirse las zonas de expansión por Atlántico, Pacífico e Índico: los tratados de Alcaçovas y
de Tordesillas. En 1479 se firmó el Tratado de Alcaçovas, en Portugal, por el que Isabel
conseguía que Portugal se retirara como apoyo de Juana la Beltraneja en la guerra civil
castellana y, a cambio, Portugal obtenía el control de las navegaciones por las costas africanas
al sur de las Islas Canarias, archipiélago que quedaba para Castilla. Portugal se aseguraba la
ruta hacia Guinea y la posibilidad de llegar a la India rodeando África.
En 1494, en Tordesillas, Valladolid, después del descubrimiento de América, se firmó el
Tratado de Tordesillas que estableció un meridiano que cruzaba el planeta de norte a sur por
el Atlántico y que diferenciaba las zonas de expansión portuguesa y castellana en el mundo.
La línea se trazaba a 370 leguas marinas al oeste de las islas Cabo Verde, quedando a partir
de ese momento los nuevos territorios a conquistar en manos de Castilla, si estaban al oeste
de esa línea, y en manos
portuguesas, si estaban al este.
Así, todo lo que se descubriera en
América, salvo Brasil, estaría en
manos castellanas; mientras que
los territorios por conquistar en
África, India o Indonesia quedarían
en manos portuguesas. Para llevar
a cabo este reparto del mundo,
medió entre las dos potencias el
papa Alejandro VI, favorable a los
intereses de Castilla.
4. La América precolombina: aztecas, mayas e incas.
Los pueblos que vivían en América antes de que los europeos llegarán por segunda vez,
los vikingos lo habían hecho unos siglos antes, se conocen como pueblos “precolombinos”.
Destacaban los aztecas, en México; los mayas, algo más al sur, en Centroamérica, en la zona
de Yucatán, Guatemala y Honduras; y los incas, en América del Sur, en la zona andina, desde
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Ecuador hasta Chile. Otros pueblos eran los araucanos, en Chile, los indios bravos en
argentina, los chibchas en Colombia, los guaraníes en Paraguay o los indios pueblo en el oeste
de EEUU. Aztecas, mayas e incas habían desarrollado una rica agricultura, comercio entre sus
ciudades y conocían la escritura. En cambio, no contaban con el descubrimiento de la rueda ni
conocían el hierro.
Los aztecas eran un pueblo guerrero que dominaban y
explotaban a otros pueblos vecinos cobrándoles tributos. Su
sociedad se organizaba en comunidades-clanes llamadas “calpulli”
que cultivaban en humedales maíz, frijoles, patatas…Era una rica
agricultura de regadío. Además, contaban con una rica artesanía y
comercio en sus ciudades, la más importante de ellas Tenochtitlán.
Su religión era politeísta y rendían culto a sus dioses como
Huitzilopochtli, Quetzalcóatl o Xochipilli, en templos piramidales que
dominaban las ciudades. Políticamente, el estado azteca estaba
dominado desde Tenochtitlán por el emperador, cuando llegó Hernán
Cortés a los dominios aztecas, apoyado por los Tlaxcaltecas, sus
enemigos, el emperador era Moctezuma.
QUETZALCOATL, dios del saber, la
luz y la vida.
Los mayas estaban situados un poco más al sur
que los aztecas. Cuando llegan los españoles a su
territorio, su mejor época, del 300 al 900, había pasado,
estaban en decadencia. Su economía era agraria y se
basaba en el cultivo del maíz y el tomate, aunque
también contaban con una artesanía y un comercio muy
activos. Su religión era politeísta, con dioses como
Hunab Ku o Chaac, a los que rendían culto en grandes
templos piramidales, como sucedía con los aztecas. Los
templos se situaban en las ciudades mayas, que eran
independientes entre sí y estaban gobernadas por jefes
supremos.
Los incas vivían en la zona de los Andes, desde
Ecuador hasta Chile. Era un gran estado a cuya cabeza
estaba el inca y su capital era la ciudad de Cuzco. Su
agricultura se basaba en el cultivo del maíz y patata y
disponían además de un rico comercio y artesanía,
gracias a una red de caminos que conectaba las
diferentes ciudades del imperio. En cuanto a religión, también eran politeístas, con dioses como
Viracocha o la Pachamama.
5. El Humanismo, una revolución cultural.
El humanismo supone una ruptura entre la mentalidad medieval, teocéntrica, en la que
todo giraba en torno a Dios, y la renacentista antropocéntrica, que da valor a lo realizado por el
hombre y su capacidad de crear y razonar, como la más perfecta criatura creada por Dios. No
es que sean unos intelectuales no creyentes, sino que entienden la religión de una manera
distinta, creen, siguiendo los principios de la Antigüedad, que el hombre es la medida de todas
las cosas y que es capaz de entender el mundo por sí mismo. Esta nueva mentalidad cambiará
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radicalmente la forma de pensar y hará
avanzar el saber humano en todos los
campos, por lo que se considera que fue una
revolución cultural.
En el humanismo se redescubre el
mundo antiguo de Grecia y Roma, donde ya
existía el concepto de antropocentrismo, por
el que el hombre era la medida de todas las
cosas, el centro de la naturaleza, libre de
actuar y capaz de razonar y descubrir. Se
desarrollan los estudios de antiguos textos
por parte de hebraístas, latinistas y
helenistas, tarea en la que ayudaron los sabios venidos desde Constantinopla, cuando está fue
tomada por los turcos.
Con el término humanista nos referimos también a
grandes pensadores, muy sabios, eruditos, que trabajan en
muchos campos. A diferencia de hoy en día, que nos solemos
especializar un único campo, no era extraño que estos sabios
se dedicaran a diferentes campos de investigación. Entre
estos humanistas destacaron: Erasmo de Rotterdam, en los
Países Bajos; Tomás Moro, en Inglaterra; Nicolás Copérnico,
polaco-alemán; Pico della Mirándola o Lorenzo Valla, en
Italia; Luis Vives, España; y muchos otros. Ansiaban saber
más y establecían contactos entre ellos, buscando conocer
cada vez más. Además, se crearon academias donde se
reunían los humanistas y debatían sobre sus ideas, copando
puestos importantes en las universidades europeas. Como
ejemplo, Luis Vives, humanista valenciano de origen judío, en
parte huyendo de la Inquisición, dio clases en Lovaina
(Flandes) y el Oxford, trabando relaciones estrechas con
Tomas Moro o Erasmo de Róterdam.
Ayudó a esta difusión de ideas la invención de la imprenta, en 1455, por parte de
Gutenberg, en Alemania. Hasta ese momento los libros eran copiados por monjes en los
scriptorium de los monasterios, labor lenta y
afanosa, que daba lugar a obras de arte,
códices que eran únicos, pero que no
ayudaban a difundir la cultura debido a su
reducido número. Con la imprenta las ideas
se van a difundir con mayor rapidez y el
conocimiento será cada vez menos
patrimonio exclusivo de los sabios de la
Iglesia. Se pueden hacer miles de copias de
los grandes libros de la época. Pero, como
muestra de la profunda religiosidad de la
época, el primer libro que copio Gutenberg
fue una Biblia. También se aprecia esta
religiosidad en los ideales humanistas, que
mezclan valores cristianos, pensamiento
científico e ideales de la Antigüedad clásica,
con el objetivo de hacer un mundo mejor, eran:
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- El ser humano es el centro del mundo, la más perfecta creación de Dios.
- Dios creó al hombre libre y capaz de entender el mundo que le rodea con la ciencia.
- Desarrollo del espíritu crítico y el método científico.
- Modelo a seguir en la Antigüedad y sus autores.
- Juntando fe y razón, el hombre construiría un mundo mejor.
- Con la educación se favorece el progreso humano.
6. La Reforma protestante.
Cuando comenzó el siglo XVI, la Iglesia católica llevaba siglos sufriendo una crisis
espiritual y de prestigio entre los creyentes. El alto clero, obispos y arzobispos, llevaban una
vida lujosa y en ocasiones llena de pecado. Como ya estudiamos, provenían de familias
poderosas de nobles y como tales seguían viviendo una vez tomaban su cargo en la Iglesia.
Este comportamiento era contrario al mensaje que predicaba la Iglesia Católica.
En cuanto al bajo clero, a veces carecía de la formación suficiente para llevar a cabo sus
labores de guía en sus parroquias y en otras ocasiones no eran el mejor modelo para sus
feligreses, llevaban una vida algo relajada de las exigencias que se le suponían como
sacerdotes. La forma de vida del alto y del bajo clero eran criticadas, así como la venta de bulas
e indulgencias, esto es, el pago de una cantidad, unida a una penitencia, para obtener el perdón
de los pecados. Se consideraban una “compra del perdón”, a la que tenían derecho los ricos y
no los pobres, contraviniendo el mensaje original del cristianismo. Varios pensadores habían
criticado estos defectos de la Iglesia católica, como fue el caso de John Wycliffe y Jan Hus.
Pero fue con Martín Lutero, un monje agustino alemán, con quien las críticas tendrían
consecuencias religiosas, sociales y políticas que llegarían hasta el mundo actual, rompiendo
la Iglesia Católica de Occidente en diferentes confesiones. Lutero se había formado en la
universidad de Erfurt y había dado clase en la de Wittemberg, tenía una formación muy amplia
en estudios bíblicos. Fue ganando peso en su orden, la de los agustinos, siendo reconocido por
sus conocimientos.
En el año 1517, llegan a Wittemberg, donde Lutero predicaba y
enseñaba en la Universidad, unas indulgencias papales. Con estas
indulgencias se ofrecía el perdón de los pecados a cambio de una
aportación económica, que se destinaría en parte al proyecto de obras
que estaba desarrollando el papa León X en Roma. Lutero hizo
públicas en su Universidad, la de Wittemberg, 95 tesis en las que
rebatía la bula papal que defendía las indulgencias como vía para
aliviar el sufrimiento de los fieles por sus pecados. Protestaba contra
esa bula y esas indulgencias y quería abrir un debate sobre las
mismas. También envió a su superior, el arzobispo de Maguncia una
copia de las 95 tesis. En ellas condenaba el enriquecimiento de la
Iglesia católica y negaba el valor de las indulgencias para alcanzar el
reino de Dios. Además, defendía una nueva religiosidad, que tenía
como puntos clave.
- Salvación por la fe. Es la fe en Dios la que salva al creyente, la gracia divina, no su suma de
buenas o malas obras.
- La Biblia es para él la base de la fe, tiene autoridad suprema y todos los creyentes deben
leerla e interpretarla, defiende el sacerdocio universal y no el ministerial (el que hay en la
Iglesia católica).
- Niega la obediencia al Papa y defiende la eliminación de las órdenes religiosas.
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- Eliminación del culto a las imágenes y de la intermediación de la Virgen y los santos ante
Dios para la salvación de los creyentes.
- Elimina cinco sacramentos y sólo cree en dos: el bautismo y la eucaristía.
Lutero aprovecho la lucha
entre los príncipes alemanes de los
estados que formaban el imperio y el
emperador Carlos V, consiguiendo el
apoyo de los primeros, que lo veían
como una baza en su lucha contra el
emperador. Aglutinó en torno a él a
algunos de esos príncipes que le
defendieron de las peticiones del
emperador de retractarse de sus
ideas y de volver al seno de la Iglesia
Católica. Finalmente, fue
excomulgado y se produjo una lucha
en Alemania entre territorios católicos y protestantes, zanjada temporalmente en 1555 con la
Paz de Augsburgo, que respetaba el credo protestante allí donde el príncipe gobernador del
territorio tuviera esta confesión. Esa paz permitía además libertad de movimiento para los
alemanes que no compartieran la fe de su gobernante, pudiéndose desplazar a otro territorio
en el que imperase su fe, se conoció como el principios “Cuius regio, eius religió”. La doctrina
luterana se expandió por Alemania, Suecia, Dinamarca y Noruega.
La reforma empezada por Lutero llegó a otros territorios con otras
formas y otras denominaciones. Así, Juan Calvino predicó en Ginebra,
Suiza, una nueva religiosidad que se basaba en la predestinación de la
salvación. Tu salvación o condena estaba predestinada por Dios desde
incluso antes de nacer, siendo tus obras y tu éxito vital el deseo de Dios y
el reflejo de tu futura salvación. De esta manera, en la doctrina calvinista,
el éxito en los negocios era un indicio de tu predestinación a la salvación.
Esta doctrina de Juan Calvino, la calvinista, se expandió por Francia, con
los hugonotes; por Inglaterra, con los luteranos; y por Escocia, con los
presbiterianos.
En la Inglaterra de Enrique VIII también se desarrolló un
movimiento protestante, la reforma anglicana. Había voces
críticas contra la Iglesia de Roma y el rey se sumó al movimiento
cuando chocó con la Santa Sede, que se negaba a anular su
matrimonio con Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos y
tía del emperador Carlos V. El rey promulgó el Acta de
Supremacía en 1534, convirtiéndose en jefe supremo de la Iglesia
anglicana y comenzando la reforma en Inglaterra. En las décadas
siguientes hubo idas y venidas en el regreso al catolicismo y
vuelta al anglicanismo en Inglaterra, hasta asentarse el
anglicanismo con Isabel I. El anglicanismo mantuvo dogmas y
ritos católicos como el ministerio sacerdotal y el episcopado, pero defiende la justificación por
la fe y la única revelación de Dios a través de la Biblia.
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7. La Contrarreforma católica.
Fue un proceso renovador de la Iglesia
Católica para mejorar los defectos que habían
llevado a la expansión del protestantismo por
Alemania, Inglaterra, Francia y otros lugares de la
Europa del norte. Es la reacción de la Iglesia
Católica a la difusión del protestantismo.
Siendo papa Pablo III, se convoca un
concilio en Trento, al norte de Italia, que comenzará
en el año 1545 y llegará hasta 1563, en diferentes
sesiones. En ese Concilio se reunirán los altos
cargos de la Iglesia, con mayoría de obispos
italianos cercanos al Papa, pero con un importante número de obispos españoles, pues la
España de Carlos V era la potencia del momento y la orden con más peso en el Concilio, la
Compañía de Jesús, la de los jesuitas, la había fundado San Ignacio de Loyola, un militar
navarro. A lo largo de estos años, en sus diversas sesiones se decide poner freno a errores
que había cometido la Iglesia, como:
- Poner fin a las indulgencias, que habían motivado el conflicto que dio lugar al
luteranismo en Alemania. Era una aceptación del error que supusieron.
- Creación de seminarios para formar al clero, procurando con ello acabar con las
críticas hacia la baja formación del clero parroquial.
- Obligación de residencia. Cuando alguien recibiera un alto cargo eclesiástico estaría
obligado a vivir en la residencia de ese cargo. Por ejemplo, si el hijo segundón de un
noble recibía el obispado de Maguncia, debía residir allí y hacerse cargo de los asuntos
del obispado, no tomarlo como unos de sus cargos y vivir lujosamente de sus rentas.
- Ejemplarismo del clero y celibato. Se hace hincapié en la necesidad de respetar el
celibato entre el clero, alto y bajo. Además tienen que ser modelo para sus feligreses.
Además, se toman medidas que fijan el dogma católico frente a los nuevos credos
protestantes, quedando claros los dogmas y ritos de obligado cumplimiento para los
católicos, a partir del concilio:
- Salvación por las obras y por la fe.
- Validez de los siete sacramentos. No sólo bautismo y eucaristía, como es el caso de
los luteranos, sino también unción de los enfermos, orden sacerdotal, matrimonio,
confirmación y penitencia.
- La Vulgata, o Biblia en latín como único texto sagrado válido.
- Culto a la Virgen y a los santos.
Se reformarán muchas órdenes religiosas que ya existían y se crearán otras nuevas,
destacando la Compañía de Jesús, creada por un militar navarro, San Ignacio de Loyola. A
los integrantes de esta orden se les conocerá como jesuitas y alcanzarán una gran formación
y poder hasta su disolución en el siglo XVIII, posteriormente se refundarán, en 1814.
Además se extenderá la implantación del Tribunal de la Inquisición, ya existente en
reinos como Castilla o Aragón y que ahora combatirá la herejía donde esta se propague,
fundándose en 1542 la Congregación del Santo Oficio. Como ejemplo, al norte de Flandes,
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en los Países Bajos, se propagará el calvinismo y
hasta que las Provincias Unidas (Holanda y otros
territorios) consigan la independencia, el Santo
Oficio actuará en este territorio. También actuará
en ciudades de la zona católica, como Valladolid,
Toledo o Sevilla, donde aparecieron algunos focos
heréticos. También actuará una censura literaria
para controlar las obras que se imprimían,
conocida como la “Congregación del Índice”,
permitiendo o no la publicación de las obras, en
función de su contenido.
A lo largo de los siglos XVI y XVII, Europa estará sumida en un clima de intolerancia
religiosa entre protestantes y católicos, enfrentados en guerras y en persecuciones por
motivos de religión, como las de Francia, en la segunda mitad del XVI; Inglaterra, en el XVI
y el XVII; o Flandes y Alemania, en la segunda mitad del XVI y en la primera del XVII. La
intransigencia religiosa perseguirá incluso a grandes pensadores y científicos, como sucedió
con Galileo, en la Europa católica; o Miguel Servet, en la protestante.
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