Re-Conectar con nuestra madre
Es el punto de partida para establecer
vínculos sanos y amorosos, para lograr el
éxito en nuestra Vida.
"No hay nada que sobrepase a la madre.
La conexión con ella es la base de todo éxito
en la vida"
Bert Hellinger
A partir de sus observaciones en su trabajo sistémico con las familias, el filósofo alemán Bert
Hellinger llegó a la conclusión que muchas personas se encuentran des-conectadas de su madre
y/o padre, y que esto dificulta los vínculos que establecemos con otras personas también,
especialmente en nuestros vínculos de pareja.
Bert Hellinger nos enseña que podemos estar separados de la madre de diferentes formas, y
muchas veces, sin que sea por nuestra culpa. Es un destino que nos separa de nuestra madre y/o
de nuestro padre; y así, un gran dolor queda como congelado en nuestro interior más profundo.
Su observación es que en casi todo ser humano se dio alguna vivencia en su infancia que lo ha
separado de la madre, con consecuencias que han marcado su vida. Es decir, la separación de la
madre es un trauma que se puede originar en la infancia; y sus consecuencias se manifiestan
como un impedimento para moverse hacia ella. Es como que uno tiene la necesidad de ir hacia
la madre, pero como ha habido una experiencia que nos frustró en el pasado, nos queremos
mover hacia ella y no podemos, porque estamos como congelados, paralizados.
Cuando se vivencia ese dolor profundo, interiormente el niño ser dice: “no quiero saber más
nada con mi madre. Ya no me acerco más a ella”. Y así es como vamos des-conectándonos de
nuestras madres. Claro está que estos son procesos inconscientes, que ocurren en nuestro
mundo interior.
Y ese pasado puede verse hoy en nuestros vínculos más íntimos, obstaculizándonos un
verdadero acercamiento y contacto con el otro. Es como que necesitamos acercarnos, pero no
podemos hacerlo, o nos quedamos esperando que el otro sea el que se acerca. Y quien ha
vivenciado ese dolor profundo, ¿qué hace cuando el otro se acerca? Da un paso hacia atrás, se va
como retirando. De esta manera, no es posible lograr un vínculo íntimo y duradero.
Hellinger también observó que este trauma no solo tiene éstas consecuencias en nuestros
vínculos más significativos, sino además, en la profesión. Quién está en conexión con su la
madre, es un activo trabajador que va al encuentro del trabajo y lo hace con gusto. Pero el que
ha experimentado un movimiento interrumpido continuamente está mirando el reloj para ver si
ya ha pasado el tiempo, a ver cuándo termina el trabajo. De esta manera, la persona quiere
tomar y tomar y no puede dar.
¿Y cómo superarlo? Regresando a esa experiencia que nos frustró en ese momento de nuestras
vidas. Realizando ahora ese movimiento que no fue posible en el pasado. Cuando es posible
regresar a ese momento interrumpido y acercarse finalmente a la madre, ese trauma puede ser
superado.
Re-Conectar con nuestra madre
es Re-Conectar con la Vida!
Trabajo Personal para re-conectar
1- Cada uno de nosotros podemos mirarnos hacia adentro y preguntarnos: ¿qué es lo que me
separó de mi madre?
2- Meditación (adaptada de Bert Hellinger):
Cerramos los ojos. Respiramos consciente y profundamente. Nos vamos relajando con cada
inspiración y exhalación. Vamos regresando a nuestra infancia, y nos conectamos con
situaciones donde hemos querido acercarnos a nuestra madre y ella no estuvo accesible para
nosotros… sentimos ese dolor… intenso dolor… lo percibimos en nuestro cuerpo allí donde se
manifieste… sentir la emoción que nos surja, puede ser desesperación, enojo, rabia… y hacer
consciente que luego de esa vivencia dijimos “nunca más me acerco…” Sentimos esa estrechez y
sus consecuencias…
Ahora regresemos a ese tiempo anterior a este trauma, hacia esas experiencias felices que
teníamos con nuestra madre… imaginamos cómo ella nos tomó cuando nacimos, nos alimentó
con su pecho, la miramos a los ojos y vemos su entrega y su amor… ella estaba allí siempre,
respondiendo a nuestras necesidades, durante muchos años de nuestra infancia… nos
conectamos con esos momentos felices con nuestra madre…
Ahora, todas las imágenes negativas las colocamos frente a nosotros y a cierta distancia, como si
miráramos una película… vamos mirando todo hasta que se termina… luego rebobinamos la
película un poco más rápido esta vez… luego la volvemos hacia atrás… vamos hacia adelante y
hacia atrás de esta película varias veces… Hasta que la dejamos ahí…
Luego regresamos a nuestras experiencias felices con nuestra madre y la vemos sintiendo esos
sentimientos de felicidad y gozo de esos momentos…sentimos como nuestro corazón se
expande… nuestro rostro brilla… y se ilumina… vemos a nuestra madre que nos está esperando
con los brazos abiertos… la miramos a los ojos… y de a un paso, lento, nos vamos acercando a
ella… muy lento... y sintiendo los sentimientos con cada paso pequeño que hacemos hacia ella…
luego llegamos a mamá y ella nos abraza envolviéndonos con un profundo amor… Al fin
llegamos! Nos re-conectamos con nuestra madre, la fuente desde donde la Vida nos ha llegado.
Ahora sí estamos abiertos para más: más paz, más calma, más amor, más éxitos, más trabajo al
servicio de la Vida, más felicidad auténtica.
En el movimiento hacia nuestra madre también podemos incluir luego, a todas las madres
anteriores, es decir, abuela, bisabuela, etc. hasta llegar a la madre original. ¿Y quién es esa
madre? Nuestra madre tierra. Sintiendo así; respeto, amor y devoción a la naturaleza.
"¿Qué es lo que significa la madre?
Convirtiéndose en madre, una se hace “más”,
más vida, mas servicio a la vida, mas amor a
la vida. Ese es el movimiento que hace feliz.
Si lo comparamos con el otro movimiento,
movimiento hacia el menos, menos trabajo,
menos servicio, menos amor, menos
compromiso. Ese es el camino a la inversa.
¿Y cómo volvemos a retomar ese camino
hacia el más? En sintonía con nuestra
madre"
“Con el simple hecho de dar a luz una madre
ha hecho todo, aquello que da de más es un
regalo”.
Bert Hellinger