Geografía e Historia de la Antártida
Geografía e Historia de la Antártida
El Continente Antártico se extiende entorno al Polo Sur y está circunscripto por el Círculo Polar
Antártico a los 66 º 33' S, excepto la Península Antártica, que enfilando hacia el norte, enfrenta a
Sudamérica.
Los océanos Atlántico, Pacífico e Indico bañan el continente, determinando una ancha faja marina
que lo rodea completamente. Las distancias que lo separan de los demás continentes son: a
Sudamérica, 1.000 km.; a África, 3.600 km.; a Tasmania, 2.250 km.; a Nueva Zelanda, 2.200 km.
Tal separación del resto de los continentes, a través de los mares más tempestuosos del globo, es un
barrera infranqueable y explica la falta total de una fauna superior. La existente es sólo fauna costera
de adaptación acuática o volátil y su fuente de alimentación se encuentra en el mar.
Una capa de hielo cubre a la Antártida, ocultando su perímetro, su relieve y sus verdaderas
dimensiones, por lo que no se conoce con exactitud su área, pero se la estima en alrededor de
14.000.000 de km. cuadrados. Si se considera en un sentido más amplio con las islas y los mares
helados que la rodean, auméntase considerablemente esa cifra. A este conjunto se lo denomina el
antártico.
Las grandes escotaduras determinada por los mares de Ross y Wedell dividen a la Antártida en dos
lóbulos de diferentes tamaños denominados: Antártida Oriental, al mayor, Antártida Occidental, al
menor, que es el que proyecta la Península Antártica.
El aspecto general del Continente Antártico es el de una gran meseta interior, la "Meseta Polar",
cuya altura en el mismo Polo Sur, alcanza los 3.000 metros, de los cuales 2.700 metros
corresponden al espesor de hielo. Esta cobertura, que hace de la Antártida el continente de mayor
altura media del globo (2.000 metros sobre el nivel del mar), oculta el relieve subyacente,
permitiendo que sólo afloren aquellas formaciones montañosas que superan en altura al espesor del
hielo que las cubre y que son llamadas "Nunatak".
La capa de hielo, producto de la precipitación fluye por gravedad y dirigiéndose hacia la periferia, se
vuelca en el mar a través de valles, dando lugar a los glaciares tipo alpino o bien lo hace a través de
terrenos poco accidentados o por las escotaduras de su perímetro, originando las barreras de hielo.
La mayor elevación correspondería a un pico del Macizo Vinson (5.620 m) en la Tierra de Elsworth.
Existe un volcán en actividad, el Erebus, en la isla Ross, sobre el mar homónimo.
Sobre el Continente Antártico se hallan el Polo Sur geográfico, el Polo Sur magnético, el Polo Sur
geomagnético y el Polo de frío con -89,3ºC y el polo de inaccesibilidad.
HISTORIA ANTÁRTICA
Los primeros avistajes se realizaron durante el siglo XVII. En 1756 un navío español, el "León",
procedente del Perú en ruta a Cádiz, es abatido al sur del Cabo de Hornos por un temporal y el 28 de
junio avista una isla y la circunnavega denominándola San Pedro.
Entre 1772 y 1775, el capitán inglés James Cook cincunnavegó el continente antártico y aunque no
lo avistó, dedujo su existencia por las masas de hielo que navegaban a la deriva. También arribó a la
isla San Pedro, a la que rebautizó Georgias del Sur. En 1794 fueron formalmente ubicadas
geográficamente las rocas "Aurora", cuya existencia, denunciada por un buque español 20 años
antes, se había transformado en una leyenda.
Al finalizar el siglo XVIII se inicia un primer período de la Antártida caracterizado por las
aproximaciones de naves españolas y de otras banderas cada vez más hacia el sur y por algunos
descubrimientos de archipiélagos de importancia.
El siglo XIX marca un gran cambio en el territorio americano que lucha contra España para lograr
su independencia. En ese marco bélico, el almirante Guillermo Brown emprende una campaña en
1815 para hostigar a la flota española en el Pacífico, con 2 buques: la fragata "Hércules" y el
bergantín "Trinidad". En busca de su destino zarpó rumbo al sur y al transponer el cabo de Hornos
un fuerte temporal lo abatió hacia el mar Antártico, alcanzando los 65º de latitud sur. El informe de
Brown indica la presencia de tierra cercana. El petitorio que el comerciante Juan Pedro Aguirre
presenta al Consulado de Buenos Aires el 18 de febrero de 1818, solicitando la autorización para la
instalación de un establecimiento para pesca de lobos en alguna de las islas existentes a la altura del
Polo Sur, confirma el conocimiento de tierras antárticas.
Uno entre otros varios foqueros, el "Spiritu Santo", fue seguido por el brig norteamericano
"Hercilia" hasta la isla Decepción.
La información precedente es de suma importancia, pues revela que fueron foqueros argentinos
quienes habían visitado con anterioridad las islas y, si en el año 1818 ya se dirigían a ellas con
rumbo fijo, surge como consecuencia que las conocían anteriormente, por lo cual su descubrimiento
por lo menos remontaría al año 1817.
Entre 1819 y 1821 los buques rusos "Vostok" y "Mirny" circunnavegaron el Antártico. Su
comandante F. G. de Bellingshausen, un alemán al servicio de Rusia, era un hombre cauteloso y
emprendedor. En 1821 avistó una costa ríspida y montañosa, que nombró Tierra Alejandro 1 (69º
53'S) en honor al zar de Rusia.
Todas esas comprobaciones fueron el punto de partida de sucesivos viajes de buques que
desplazaron sus actividades hacia el sur, tomando como punto de reunión las inmediaciones de las
Islas Shetland y especialmente la abrigada isla Decepción.
En 1823 el capitán inglés Weddell descubre el mar que hoy lleva su nombre, por el que penetró
hasta los 74º 15'S y 34º 17'W en condiciones excepcionalmente favorables de hielo.
Posteriormente y zarpando en 1838 desde los Estados Unidos, el teniente de marina de guerra
Charles Wilkes alcanza el cabo de Hornos y circunnavega el continente antártico.
Hacia la misma época tuvo lugar una expedición de franceses comandada por el capitán Cesar
Dumont D' Urville, de la Marina de Guerra. Descubrió lo que llamó Tierra Adelia, Luis Felipe e Isla
Joinville, estas dos últimas al norte de la Península Antártica .
Enterado de estos descubrimientos, James Ross, oficial de la Marina Británica, zarpó hacia el sur
desde Nueva Zelanda, con el "Erebus" y el "Terror". Atravesó el hielo de mar, que en el verano
deriva hacia el norte, y después de cuatro días entró en un mar abierto que ahora se denomina de
Ross. También vio el monte "Erebus", un volcán activo de más de 4.000 metros de altura.
Posteriormente el Gobierno de Buenos Aires dicta el 10 de junio de 1829 un decreto de
incuestionable importancia para nuestra soberanía: la creación de la Comandancia Político Militar
de las Islas Malvinas. Hay un aspecto de este decreto que es también fundamental para nuestra
soberanía antártica, porque es la primera norma legal que obliga a la protección y conservación de la
fauna en las islas adyacentes al Cabo de Hornos, es decir en las islas antárticas. Los pinnípedos
habían sido objeto de un exterminio brutal desde fines del siglo anterior en las costas patagónicas y
de archipiélagos adyacentes.
En 1880 el Presidente Roca dio apoyo a una expedición austral, proyectada por el marino italiano
Guillermo Bove, que se concretó a través del Instituto Geográfico Argentino. Una especial
sensibilidad en la reciente investigación antártica fue desarrollada por el Instituto Geográfico
Argentino, especialmente a través de su presidente el doctor Estanislao S. Zeballos. Estos esfuerzos
culminaron el 23 de noviembre de 1896 cuando el doctor Francisco Seguí, sucesor de Zeballos,
elevó al Poder Ejecutivo el proyecto de una expedición científica polar.
Paralelamente, surgen nuevas peticiones para el establecimiento de factorías comerciales en las islas
Shetland del Sur y la Península Antártica.
En 1894, Luis Neumayer invoca al Ministro del Interior con un petitorio para que se le autorice la
exploración y reconocimiento de la "Tierra de Grand". Luego de fundamentar su pedido en razones
políticas y económicas dice que conviene que se conozcan esas tierras bajo el amparo de la bandera
a la que pertenecen, y de sus trabajos surgirá la base para aquellos que deseen explorarla y
explotarla en sus riquezas.
El 29 de diciembre de 1894, el Presidente de la Nación don Luis S. Peña suscribía una resolución
autorizando a Neumayer para explorar el territorio situado al sur de la Patagonia y denominado de
Grand (hoy Península Antártica), aunque prohibiendo cualquier tipo de explotación.
A fines del siglo pasado se inician una serie de estudios intensivos sobre la naturaleza del antártico,
recomendados por sucesivos Congresos Internacionales de Geografía y que culminaron
exitosamente en el año 1957-1958, cuando se lo llamó Año Geofísico Internacional, durante el cual
se revelaron muchos de los interrogantes científicos existentes.
Nuestro país brindó todo el apoyo requerido por las misiones científicas extranjeras.
Bajo esta nueva óptica de los años polares se realiza entre el período 1897-1899 la Expedición
Antártica Belga, comandada por el teniente Adrían de Gerlache, de la que participó Roald
Amundsen. Gerlache quedó con su buque encerrado y a la deriva entre los hielos durante todo el
invierno. Antes de él, ninguna expedición científica había invernado en la Antártida.
Para cumplir las recomendaciones del Congreso Internacional de Geografía reunido en Berlín en
1899, se organizaron cuatro expediciones científicas: la Expedición Antártica Alemana (1901-1903),
comandada por el profesor Erich Von Drygalsky; la Expedición Antártica Sueca (1901-1904),
comandada por el profesor Otto Nordenskjöld; la Expedición Antártica Británica en la misma fecha
comandada por el capitán Robert F. Scott y la Expedición Antártica Nacional Escocesa (1902-1904),
comandada William S. Bruce.
El gobierno argentino ofreció todo su apoyo a la Expedición Sueca del Dr. Nordenskjöld y en ella
participó el Alférez de Fragata José María Sobral, joven argentino que cumplió trabajos de
meteorología, magnetología y geodesia. La expedición invernó entre los años 1902 y 1903, y fue
rescatada por la corbeta argentina Uruguay .
La ocupación argentina es así la más antigua y permanente del Continente Antártico. En 1950 el
Observatorio de Orcadas pasó a jurisdicción de la Fuerza Aérea y en 1952 a la del Ministerio de
Marina, siendo operado como Destacamento Naval Orcadas (decreto Nº 13.714 del 23 de diciembre
de 1952), denominación que actualmente mantiene .
Cuando ya contaba casi treinta años de servicio, la corbeta Uruguay inició su etapa más gloriosa.
Reacondicionada para enfrentar los hielos antárticos, procedió a efectuar los relevos de la flamante
base Orcadas en la temporada 1904-1905, durante la cual buscó infructuosamente a la Expedición
Francesa del doctor Jean Charcot cuyo paradero se ignoraba. Con posterioridad regresó a la
Antártida en doce temporadas, la última en 1922. Actualmente es buque museo junto a la fragata
Sarmiento en el puerto de Buenos Aires.
El capitán Carl Anton Larsen fundó junto a industriales argentinos y comerciantes la primera
Factoría Ballenera del Hemisferio Sur, "Compañía Argentina de Pesca S.A." en las islas Georgias
del Sur.
La segunda estación meteorológica permanente en los mares australes también fue establecida por
nuestro país en enero de 1905, en las proximidades de la Compañía Argentina de Pesca en
Grytviken.
El teniente inglés Ernest Shackleton en 1907 invernó en la Barrera de Ross, desde donde emprendió
la marcha al Polo Sur alcanzando el 9 de enero de 1909 a los 88º 23'S, a sólo 179 km. del Polo.
A pesar de no haberse concretado la empresa, el intento acentuó el interés por llegar al Polo. El auge
del periodo heroico se sitúa 1911-1912 cuando fue alcanzado el Polo Sur, correspondiendo la hazaña
al explorador noruego Roald Amundsen. Con esta expedición probó su capacidad como organizador
y demostró que los equipos de perros esquimales eran el mejor medio de transporte.
La primera guerra mundial abrió un paréntesis en las exploraciones de la zonas australes. Sólo
Shackleton (1914) intentó cruzar la meseta Polar dirigiéndose desde el Mar de Weddell hacia el de
Ross pero sus intenciones no pudieron concretarse debido a que la nave que los conducía quedó
aprisionada por los hielos, destrozándose posteriormente. La tripulación logró salvarse gracias a la
conducción extraordinaria del jefe de la expedición que junto con dos de sus compañeros, logró
obtener los medios de rescate.
Con los avances de la aviación, en el año 1928 se decide aprovechar este medio para efectuar
reconocimientos en la Antártida. Es el norteamericano Byrd quien realiza repetidas incursiones,
logrando volar sobre el Polo el 28 de diciembre de 1929.
La expedición Oddera se realizó a bordo del buque 1º de Mayo alcanzando la isla Decepción el 6 de
febrero de 1942. El día 8 el Capitán Oddera tomó posesión formal en nombre del gobierno
Argentino del Sector Antártico, depositando el acta labrada en un cilindro que quedó en la isla. Esta
ceremonia se repitió luego en los archipiélagos Melchior e islas Argentinas. Además realizó un
importante trabajo hidrográfico y cartográfico, instaló el primer faro argentino en la actual isla 1º de
Mayo (Archipiélago Melchior) y llevó a cabo trabajos biológicos y geológicos con personal del
Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia.
En 1943 se sucede otra campaña antártica que completa los estudios comenzados por la anterior y
alcanza las aguas de bahía Margarita, donde rescata el instrumental abandonado en la Base del Este
por la Expedición norteamericana de Byrd.
La ejecución de las actividades antárticas durante la década de los cuarenta había correspondido a la
marina, pero al finalizar este período las otras fuerzas se incorporan rápidamente al quehacer en el
continente blanco y nuevas personalidades aportan su esfuerzo a la exploración y reconocimiento
del Sector.
En la década siguiente la figura descollante es la del entonces coronel Hernán Pujato, quien en 1949
elaboró un ambicioso plan cuyos puntos salientes eran: 1. la creación de un instituto científico
específico; 2. la realización de una expedición polar a la Antártida Continental y el establecimiento
de una base al Sur del Círculo Polar; 3. la compra de un buque Rompehielos que posibilitara la
penetración del Mar de Weddell y la instalación de una base en su extremo austral; 4. la conquista
del Polo Sur; 5. la instalación de una población con familias.
El plan se cumplió en todos sus puntos con la instalación el 21 de marzo de 1951 de la Base San
Martín en Bahía Margarita, la creación el 17 de abril de 1951 del Instituto Antártico Argentino; la
adquisición del rompehielos "Gral. San Martín" en 1954 y su primera campaña antártica en 1955 en
la cual se instaló la Base Gral. Belgrano y la realización de la primera Expedición Terrestre
Argentina al Polo Sur en 1965 al mando del entonces coronel Jorge E. Leal, llamada "Operación
90", que cumplió con los objetivos de apuntalar, por un lado, la presencia argentina en su límite más
austral y, por otro, el científico al efectuar observaciones y lograr información valiosa para diversas
líneas de investigación como asimismo nuevas experiencias sobre técnicas polares.
CLIMA ANTÁRTICO
Se caracteriza por ser extremadamente frío, seco, ventoso y escaso de precipitaciones. En la práctica
no existe el verano.
La temperatura mínima registrada fue de -89,3 ºC y la velocidad del viento de hasta 320 km/h. Los
temporales son sordos, sin truenos ni relámpagos y arrastran la nieve endurecida. Su nombre es
ventisca y en la jerga antártica "Blizzard". Este clima se debe a numerosos factores, entre ellos: la
alta latitud, la magnitud del casquete glacial que la cubre y a la pobre insolación.
FENÓMENOS ÓPTICOS
La "aurora austral" es un fenómeno luminoso que se produce por arriba de los 100 km. de altura en
la atmósfera. Su origen sería eléctrico, estando relacionado con la actividad solar. Otros fenómenos
se producen, entre ellos el "blanqueo" durante el cual no hay sombras; el "cielo de agua" indica
cuando hay agua libre en el mar helado y el "resplandor de hielo", que es el que indica presencia de
hielo desde lejos.
FLORA Y FAUNA
La flora es muy pobre sobre el continente y está representada por líquenes, musgos y como
excepción algún ejemplar de planta superior.
La fauna del ambiente continental se reduce en especial a artrópodos invertebrados. Por ello se lo
considera el desierto mayor del mundo.
En el ambiente marino la vida es esplendente. Colaboran para ello, el largo período de luz, la
oxigenación, la riqueza en sales de sus aguas. Se inicia con el "plancton" y de él, directamente o
indirectamente, se alimenta toda la fauna antártica.
Una característica de la fauna antártica es la relativa pobreza en especies, pero una gran riqueza en
individuos, por lo menos hasta que el hombre actúa.
La fauna submarina es rica y variada, pero desde el punto de la observación a simple vista tienen
mucho más interés las aves y los mamíferos.
AVES
Todas las aves antárticas tienen sus patas palmadas, excepto la paloma antártica, cumplen una
migración hacia el norte a principios de otoño.
El albatros, con varias especies, frecuenta el Antártico y sobresale por su envergadura (hasta 3,40
m) y majestuoso planeo.
El grupo de los petreles se caracteriza por uno o dos tubos nasales sobre el pico. Entre ellos se
encuentra el petrel gigante, el damero del cabo, el petrel gris, el petrel antártico, el petrel de
Wilson y el petrel de las nieves, totalmente blanco.
Otros integrantes de la fauna son el cormorán de ojos azules, la gaviota, el skúa o gaviota parda y
el gaviotín que cumple una migración de Polo a Polo y la paloma antártica.
Pero de las aves antárticas el grupo de los pingüinos es el que más llama la atención por su completa
adaptación al medio acuático y su andar erguido. También son aves eminentemente sociables y
viven en comunidades que a veces superan los 150.000 individuos.
De las 17 especies que pueblan el Hemisferio, sólo cuatro nidifican en el Antártico y de éstas
únicamente dos son de distribución panantártica. Los más comunes en nuestro Sector son los de talla
mediana y emigran al final del verano.
Pingüino de Adelia: cabeza y pico negro, con ribete blanco bordeando el ojo.
Pingüino antártico o de barbijo: llamado así por la hilera de plumas negras que pasando por la
garganta, une ambos lados de la calota craneana..
Pingüino Papúa: de pico y patas rojo anaranjado, con dos manchas blancas sobre la cabeza a modo
de capucha.
Pingüino Emperador: de talla 100-110 cm., pico largo y arqueado, a ambos lados del cuello
presenta una manta color oro anaranjado que se degrada hacia abajo. Su peso alcanza los 25-30 kg.
Sus pingüineras se encuentran dentro del Círculo Polar Antártico y generalmente están sobre el hielo
marino firme. No construyen nido y empollan durante la noche polar.
Otras especies comunes fuera del sector antártico, aunque en sus migraciones aparecen en la
Península Antártica e islas vecinas, son: el pingüino rey, de talla semejante a la de el emperador, y
el pingüino macarroni y el de penacho, de talla mediana.
MAMÍFEROS
Los mamíferos que frecuentan el antártico, están representados por el grupo de las focas y por el de
los cetáceos.
Focas: las focas verdaderas son de regular tamaño y tienen los miembros posteriores dentro del
cuerpo, excepto los tarsos.
Carecen de orejas y su desplazamiento se efectúa por medio acuático y sólo salen para dormir sus
siestas o para tener sus crías.
A las focas agregaremos la llamada foca peletera o lobo de dos pelos, que en realidad no es una foca
verdadera y tiene orejas. Entre las focas verdaderas se encuentran la:
Foca de Weddell: de pelaje gris oscuro con manchas amarillentas, que mide mas de 3 mts y puede
pesar 300-400 kg.
Foca Cangrejera: de pelaje blanco amarillento, mide unos 3 mts y pesa 200-250 kg.
Foca de Ross: de pelaje gris oscuro con partes claras en el pecho y cuello. No es mayor de 2 mts
siendo muy rara.
Leopardo Marino: de pelaje gris oscuro con manchas plateadas y amarillentas, mide más de 4 mts,
siendo la hembra algo menor.
Elefante Marino: tiene dimorfismo sexual, pudiendo el macho alcanzar los 7 mts mientras que la
hembra no pasa de los 3 mts. Su piel es gruesa, de color pardo. El macho infla el morro a voluntad,
semejando una pequeña trompa. De ahí su nombre. Tiene hábitos poligámicos.
En la adaptación han perdido sus miembros posteriores, conservando los anteriores, que usan como
aletas. También han perdido el pelaje, el que se reduce a algunas cerdas, ubicadas en la cara. Tienen
debajo de la piel una capa de grasa de 15 cm o más o más que les sirve de aislación y de reserva
nutritiva y energética para la época del apareamiento y de la cría, que se efectúa en los mares
templados donde el alimento no abunda. Pueden permanecer 30 minutos o más sin respirar. Cuando
emerge su enorme cabeza exhala el aire caldeado por las narices que están implantadas muy atrás.
Este aire caliente, cargado de vapor de agua, es el que se ve desde lejos y constituye la columna que
vulgarmente llaman "chorro de agua". La gestación llega a durar hasta 16 meses en algunas especies
y la cría al nacer puede medir un tercio del tamaño de los padres.. Se las divide en ballena sin
dientes o barbadas y en ballenas dentadas. Las primeras carecen de dientes poseen unas formaciones
córneas triangulares, implantadas en el paladar cuyos bordes interiores están desflecados y les sirven
de filtro para obtener el krill, del que se alimentan exclusivamente en cantidades notables. Se han
cazado ejemplares que alojan hasta 2 toneladas de krill en su estomago.
Las especies más comunes entre las barbadas son la ballena azul, la de aleta, la jorobada, la pigmea
y la enana.
De todas ellas la mayor es la azul, el animal de mayor porte que halla existido en la tierra. Entre las
dentadas, se encuentran el cachalote y la orca, esta última es una especie que se alimenta de
pingüinos, focas y otras ballenas.
En la actualidad el hombre puede vivir más o menos confortablemente en las bases antárticas. La
existencia de esas pequeñas comunidades ha mejorado desde los días de Amundsen y Scott, pero
aún existen similares inconvenientes.
El problema principal, es que todo lo necesario para residir allí debe ser previsto a través de un plan
anual.
Con el presupuesto asignado para la logística antártica los comandos antárticos de las Fuerzas
Armadas y por medio del Rompehielos "Alte. Irizar" y los aviones Hércules C-130, trasladan al
personal que cumplirá tareas: científicas, técnicas y logísticas, como así también las provisiones para
la alimentación, calefaccionamiento y movilidad que serán utilizadas durante el período de
invernada.
ARGENTINA EN LA ANTÁRTIDA
Antártida Argentina o Sector Antártico Argentino, a la que nosotros consideramos parte del
territorio nacional, integra una vasta área que ocupa el casquete polar austral y en la que prevalecen
condiciones ambientales particulares -distintas a las de América del Sur- las cuales tienen una
influencia muy marcada en la presencia y actividades del hombre. Por otra parte, esa zona está
afectada a un régimen jurídico especial cuyo ámbito territorial abarca toda el área al sur de los 60º
de latitud Sur.
La región antártica delimitada por los meridianos 25º y 74º Oeste y el paralelo 60º de latitud Sur,
forma parte del que fuera Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico
Sur, establecido por decreto-ley Nº 2129 de fecha 28 de febrero de 1957, hoy por ley provincial. Las
autoridades provinciales residen en Ushuaia y el Gobernador designa anualmente su delegado para
la región antártica, quien representa así al poder civil de la zona.
La presencia argentina en nuestro Sector, según la ya señalada actividad de los foqueros criollos y
de acuerdo con la investigación histórica, se produjo en la segunda década del siglo XIX; algunos
afirman incluso que tuvo lugar a fines del siglo anterior. Eran buques que desde el puerto de Buenos
Aires iban a las llamadas actualmente Islas Shetland del Sur en busca de sus presas. El secreto
mantenido por nuestros foqueros hizo que el descubrimiento de esas tierras fuera ignorado por
mucho tiempo y se lo atribuyeran navegantes de otros países.
A fines del siglo XIX y principios del XX la ayuda prestada por nuestro país a expediciones
extranjeras, en particular la de Nordenskjöld, de Gerlache y Charcot, fueron debidamente
apreciadas, quedando como resultado tangible toda una serie de nombres argentinos puestos a
accidentes geográficos: Isla Uruguay, Islas Argentinas, Roca, Quintana, entre otros.
Cabe destacar que durante 40 años la Argentina fue el único ocupante permanente del Antártico,
hecho que constituye el mejor de nuestros títulos de soberanía en el área.
La presencia argentina en la Antártida tiene ya 93 años, récord que nos enorgullece, y han sido
frecuentes los actos de gobierno y administrativos en relación con nuestras actividades y en defensa
de los derechos argentinos. Entre las disposiciones legales de mayor importancia debemos citar el
decreto del Presidente Roca de 1904 por el que se establece el Observatorio Meteorológico
Antártico Argentino, el decreto de 1951 que crea el Instituto Antártico Argentino, el decreto-ley
2191, que fija los límites del Sector Antártico y la ley 18.513 de 1969 que crea la Dirección
Nacional del Antártico. A estas disposiciones deben agregarse, desde la vigencia del Tratado
Antártico, las recomendaciones aprobadas por el Gobierno argentino que fueron adoptadas en cada
una de las Reuniones Consultivas antárticas.
Los títulos de soberanía de nuestro país sobre ese sector son múltiples, siendo los principales las
siguientes: 1, continuidad geográfica y geológica, 2. herencia histórica de España, 3. actividades
foqueras desde que éstas comenzaron en la región; 4. ocupación permanente de una estación
científica que se mantiene desde comienzos de siglo hasta nuestros días: el Observatorio
Meteorológico y Magnético de las Islas Orcadas del Sur, inaugurado en 1904; 5. instalación y
mantenimiento de otras bases temporarias en la península antártica e islas adyacentes; también en la
barrera de hielo de Filtchner, aparte de numerosos refugios en distintos puntos del sector; 6. trabajos
de exploración, estudios científicos y cartográficos en forma continuada; 7. instalación y
mantenimiento de faros y ayudas a la navegación; 8. tareas de rescate, auxilio o apoyo, tales como el
salvamento a comienzos del siglo XX del eminente sabio explorador sueco Otto Nordenskjöld y sus
compañeros, el rescate de un enfermo y un accidentado, ambos ingleses de la apartada estación de
Fossil Bluff; 9. presencia argentina en tierra, mar y aire en todo el Sector, inclusive el mismo Polo
Sur, alcanzado en tres oportunidades alternativamente por aviones navales y de la Fuerza Aérea y
por la expedición terrestre de Ejército conocida como Operación 90.
La Antártida posee un gran valor como laboratorio natural para la investigación científica en
problemas de relevancia global. A menos que sus características naturales pueda ser preservadas de
la contaminación en aumento y de disturbios significativos debidos fundamentalmente a la acción
del hombre, la actividad científica se podría ver seriamente restringida. La sensibilidad de los
ambientes marinos y terrestres antárticos indica que deben tomarse precauciones especiales para
conservarlos.
A partir de la ratificación del Protocolo al Tratado Antártico sobre la Protección del Medio
Ambiente, o el Protocolo de Madrid (Ley de la Nación Nº 24.216), el Sistema del Tratado se vio
reforzado con una serie de normas que involucran el compromiso de las partes, en la protección
global del medio ambiente y de sus ecosistemas dependientes y asociados, designando a la Antártida
como reserva natural, consagrada a la paz y la ciencia.
La protección ambiental de la Antártida tiene dos metas: una se relaciona con el mantenimiento de
la alta productividad y relaciones ecológicas en el océano austral, y la otra con el mantenimiento del
ambiente en condiciones prístinas. El principal valor a conservar en la Antártida es su carácter de
fuente única de información prácticamente libre de contaminación u otros efectos humanos, para las
ciencias geofísicas, geológicas y biológicas, útiles para la humanidad
La flora y fauna antártica se encuentra protegida por normas rigurosas que tiende a evitar los
probables efectos perjudiciales de las actividades que lleva a cabo el hombre. En términos generales,
el Protocolo de Madrid prohibe la "toma" o "intromisión perjudicial" de las especies vegetales o
animales, salvo que se cuente con una autorización expresa. Esta autorización se otorga en
circunstancias relacionadas con fines puramente científicos, como por ejemplo la recolección de
especímenes para experimentación, museos, herbarios, jardines zoológicos o botánicos u otras
instituciones o usos educativos o culturales.
Por otro lado también se dictaron normas para evitar la introducción de especies no autóctonas, cuya
presencia puede perjudicar a las especies ya existentes, produciendo modificaciones en las
condiciones naturales de los ecosistemas antárticos afectados.
Aunque el contenido de ozono en la atmósfera es inferior a una parte por millón con respecto a los
otros gases, la ausencia de este gas incide nocivamente sobre los seres vivos.
La formación de ozono, a partir del oxígeno gaseoso por la acción de la radiación ultravioleta
determinó, una vez establecida la cantidad de este gas, la evolución gradual de las formas de vida
actuales, no compatible con las longitudes de ondas filtradas; autoregulando de esta manera la
biosfera.
Si bien hasta la fecha se poseen sólo relaciones cuantitativas en cuanto a la relación dosis-efectos, se
sabe que esa radiación puede ser la causante de algunos cánceres de piel, cataratas e
inmunodeficiencias en el hombre, así como también alterar el crecimiento y reproducción de la vida
vegetal y animal, en especial del fitoplancton, base de la cadena alimentaria de la vida en el mar.
El ozono, se distribuye en una capa (capa de ozono) que va desde los 12 a 35 km. de altura
aproximadamente.
Durante las últimas décadas se ha observado un adelgazamiento de la capa de ozono en un orden del
3% cada diez años, atribuible a la presencia en la atmósfera de los Clorofluorocarbonos (CFCs) y
Halones, familias de gases de exclusiva factura humana.
Este fenómeno ocupa una de las áreas de mayor interés científico con respecto a la problemática del
cambio global.
Desde su detección inicial, a mediados de la década del sesenta, año a año se observa una mayor
destrucción de ozono y un aumento de extensión.
Hasta el año 1988 se observaba una oscilación "bienal" coincidente con los años impares, dónde la
intensidad del episodio era significativamente mayor.
Desde 1989 esta oscilación se anula cada año presenta una magnitud mayor.
Durante los meses de octubre fecha de culminación de cada episodio, las concentraciones de ozono
se hacen menores y, de las 300 UD (Unidades Dobson) medias en promedio durante 1979 para ese
mes, se registran 150 UD en 1991, con un área de cobertura también mucho mayor.
La asociación del "Agujero" con el vórtice polar hace que sea solidario también a sus movimientos.
Las características de la circulación en esa región y a esas alturas han hecho que, en el promedio se
lo encuentre, durante un lapso de mayor magnitud (octubre) prevaleciendo sobre un eje con
orientación norte-sur, denominado Península Antártica (sector antártico argentino).
La República Argentina posee dos estaciones antárticas desde donde se registran las variables de
ozono (base Belgrano y Marambio).
Nuestro país cuenta en la actualidad con 6 bases de actividad permanente en el Sector Antártico
Argentino, ellas son:
Base Orcadas
Base Marambio
Base Jubany
Base Esperanza
Base San Martín
Base Belgrano II
Base Brown
Base Matienzo
Base Primavera
Base Cámara
Base Melchior
Base Petrel
Base Decepción
INFORMACIÓN SOBRE LAS BASES ANTÁRTICAS ARGENTINAS
En la actualidad se reemplazó ese material por paneles de plástico de doble pared, que facilitan el
armado de módulos que se montan entre si, y como aislante se utiliza aire, que se logra
inyectándoles poliuretano expandido.
Además son reforzadas con tensores de alambre de acero. La nueva técnica es cerrar las casas, bases
o refugios en los 360º.
Además, durante los meses de verano se habilitan bases y refugios para cumplimentar los planes de
investigación científica. A estas se las denominada como transitorias.
Un capítulo aparte son los campamentos científicos, que se instalan coincidentemente con las
señaladas como transitorias y, que tienen por objetivo cumplimentar las actividades científicas
previstas en los planes anuales, como por ejemplo: mantenimiento de los monumentos históricos,
recolección de muestras de suelo, de agua de mar y de hielo, censos poblacionales de fauna e
información meteorológica.
De todos estos datos, tomados anualmente surgen publicaciones que son enviadas al resto de la
comunidad científica antártica internacional, de esta manera se cumple así una de las disposiciones
del Tratado Antártico.
La actual situación política antártica deriva de la vigencia del Tratado Antártico. Este instrumento
jurídico internacional firmado en Washington el 1° de diciembre de 1959, entró en vigencia al ser
ratificado por todos los gobiernos signatarios, el 23 de junio de 1961. Nuestro país lo ratificó por la
Ley N° 15.802.
Los países signatarios originales fueron: Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Estados Unidos,
Francia, Gran Bretaña, Japón, Noruega, Nueva Zelandia, Sudáfrica y la Unión Soviética.
El Tratado Antártico reconoce dos categorías de miembros: los Miembros Consultivos, que son los
que participan con voz y voto en las Reuniones Consultivas (son los 12 países signatarios originales
a los que se le suman los Estados que cumplieron con los requisitos- realizar investigaciones en la
Antártida o haber construido una base - y adquirieron el status de Partes Consultivas); y los
Miembros Adherentes, estos son aquellos Estados que han adherido al Tratado es decir, aceptan y
adhieren a los principios y objetivos, aunque no realizan actividad antártica por el momento.
El Tratado Antártico, en sus más de treinta años de vigencia, ha sido complementado por una serie
de acuerdos que han considerado algunos aspectos que en la negociación de 1959 no fueron
considerados por los problemas políticos internaciones del momento.
Para lograr el más eficaz cumplimiento de los compromisos internacionales adquiridos por la
Argentina, desde la firma del Tratado Antártico y su activa participación en el Sistema del Tratado
Antártico, en 1990 se dictó el Decreto N° 2316 que establece la "Política Nacional Antártica",
fijando los intereses de la República Argentina en el continente antártico en general y en el sector
cuya soberanía reivindica en particular.
Con ese espíritu de cooperación funciona desde 1990 la Reunión de Administradores de Programas
Antárticos Latinoamericanos (RAPAL), por iniciativa de la Argentina. Estas reuniones se realizan
todos los años en países latinoamericanos con actividad antártica y tienden a consolidar un foro
regional que posibilite coordinar y optimizar recursos entre sus programas nacionales. Participan de
las mismas: Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú y Uruguay.
La Dirección Nacional del Antártico -DNA-, fue creada el Iº de enero de 1970 bajo la órbita del
Ministerio de Defensa y, se le asignan las siguientes responsabilidades: planeamiento, dirección,
coordinación y control de las actividades científicas y técnicas argentinas antárticas.
MISIONES Y FUNCIONES
Su misión es dirigir, sostener y controlar las actividades conforme a los objetivos y estrategias
nacionales y, con los medios que el Estado asigne.
Las funciones, entre otras, son asesorar al Ministro de Defensa y a otros organismos superiores de
Planeamiento Nacional; proyectar las provisiones sobre la actividad antártica; reunir, analizar,
compatibilizar y coordinar los requerimientos de todos los organismos ejecutores de dicha actividad.
La DNA, redacta el proyecto del "Plan Anual Antártico", el cual debe ser elevado conjuntamente
con el cálculo de recursos y le corresponde al Ministerio de Defensa su aprobación.
Dentro de las asignaciones que se le confieren a la DNA, se consignan las de planificar y programar
las Campañas Antárticas que realiza conjuntamente con los Comandos Antárticos de las Fuerzas
Armadas, en lo que se refiere a su apoyo logístico y técnico; mantiene los enlaces necesarios con el
organismo competente del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto para la armonización de
dichas actividades con la política exterior argentina.
El sostén logístico de la actividad antártica es responsabilidad de las Fuerzas Armadas las que
facilitan los medios que anualmente se requieren.
A través del Instituto Antártico Argentino, se dirigen, controlan, coordinan y ejecutan las
investigaciones y estudios de carácter técnico-científico vinculados a la zona antártica.
De igual manera se organizan las expediciones que allí se envíen actuando además como organismo
técnico consultivo en esa materia.
En el año 2003, por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 207/2003, la Dirección Nacional del
Antártico y el Instituto Antártico Argentino pasan a formar parte del Ministerio de Relaciones
Exteriores, Comercio Internacional y Culto.