I.
INTRODUCCIÓN
En la actualidad se utiliza el bambú en cantidades relativamente grandes en
actividades como construcción, artesanía y agricultura; de tal forma que su
extracción y comercialización constituye fuente de trabajo y de ingresos para
muchas personas. Se hace necesario entonces, iniciar el establecimiento de
plantaciones sistemáticas de este preciado recurso vegetal con fines
comerciales, impulsando de esta manera la investigación tendiente a manejar y
conservar las especies nativas y exóticas que existen en nuestro país
(LONDOÑO, 2002).
En el Perú la sobreexplotación de los bosques por la tala indiscriminada de las
especies forestales y la poca eficacia de los programas de reforestación han
generado un constante deterioro de los recursos forestales, ante esta situación
se requieren acciones alternativas que atenúen el deterioro forestal y la
degradación de los suelos y una de ellas es el bambú.
En la Municipalidad del Distrito de José Crespo y Castillo, se viene ejecutando
el proyecto recuperación de la parte media del río Aucayacu, para la cual se
está propagando el bambú (Guadua angustifolia Kunth.) con fines de
recuperación de suelos, reforestación y defensa ribereña del río Aucayacu, por
la que urge contar con resultados que contribuyan a dichos objetivos.
Se suma a este problema el desconocimiento de métodos eficaces de
propagación y reproducción de Guadua angustifolia Kunth. lo que permitiría
producir masivamente material de excelente calidad, en corto tiempo y a bajos
costos. Sin embargo, la reproducción sexual o por semilla presenta dificultades,
debido a que el tiempo de floración varía entre especies, con periodos que
fluctúan desde un año hasta 100 años.
La principal vía de propagación es por chusquines, estos se encuentran en la
base de las plantaciones, y se originan de yemas adventicias en los rizomas.
Estas emergen una vez que el culmo ha sido cortado o por acame. Esta técnica
de propagación es muy recomendable por alto rendimiento y desarrollo; cada
brote llega a producir de dos a 12 plántulas a los cuatro meses. Sin embargo,
esta vía presenta limitaciones como la poca disponibilidad de material vegetal
(TRILLO, 2014).
La problemática evidenciada anteriormente, motiva la búsqueda de técnicas de
propagación vegetativa, es decir, empleando diferentes partes de la planta;
resulta, asimismo, insuficiente la información de estos tipos de propagación y
su· eficacia respecto al tiempo de brotación y a la cantidad de brotes emitidos,
siendo el caso para los chusquines. Ante la presente investigación se contrastó
la hipótesis referente que por lo menos un enraizante y un sustrato en estudio
debe rendir los mejores resultados en la propagación vegetativa del bambú.
Objetivo general
Evaluar el efecto de dos productos enraizantes y tres mezclas de sustratos en
la propagación vegetativa de brotes de rizomas de bambú de la especie
Guadua angustifolia Kunth.
Objetivos específicos
1. Determinar el efecto del producto enraizador y el sustrato en el porcentaje de
prendimiento del bambú.
2. Evaluar las variables biométricas del bambú por efecto de los enraizadores y
los sustratos.
II. REVISIÓN DE BIBLIOGRAFÍA
Origen
Según VIVEKANANDA et al. (1998), el bambú es un grupo de plantas que son
irregularmente distribuidos en muchas zonas del trópico y subtrópico húmedo
del mundo. Es encontrado de manera abundante en el trópico de Asia (320
especies) y América (179 especies), constituye un recurso natural importante
en la subsistencia de las poblaciones y la industria rural.
PORRAS (1985) manifiesta que, el bambú se distribuye altitudinalmente hasta
los 3,900 m.s.n.m., crece en lugares donde existe condiciones ecológicas
favorables. Su distribución natural es bastante uniforme, tanto en abundancia
como en variedades, pero actualmente debido a la intervención humana se ha
ampliado la distribución de algunas especies.
En el mundo existen alrededor de 1600 especies de bambú, distribuidos en 67
% en Asia y Oceanía, 30 % en América y 3 % en África (HIDALGO, 2003).
Aunque se originaron en los trópicos, los bambúes han evolucionado para
cubrir una amplia gama de climas, desde las zonas tropicales hasta las
templadas, desde las llanuras hasta las montañas altas. Algunas especies
incluso ocurren en las zonas templadas frías o en montañas tan altas como
4,500 m sobre el nivel del mar. La mayoría de las especies se concentran en
áreas tropicales y en distritos húmedos y cálidos de la zona subtropical, aunque
se ha encontrado una distribución natural en todos los continentes excepto en
Europa” (INBAR y BAMBOO AND RATTAN RESEARCH INSTITUTE, 2010).
Taxonomía
En 1788 A.J. Retzius, un sueco, lanzó Bambos por primera vez como un
nombre científico pionero para Bambusa. Desde entonces, académicos en
diferentes países han dado nombres a más de 1,400 especies en más de 80
géneros en los últimos 200 años aproximadamente. Sin embargo, algunos
géneros y especies se fusionaron para corregir malentendidos obvios o son
insostenibles debido al incumplimiento de las normas internacionales para la
denominación de plantas. Solo unas 1,000 especies en 70 a 80 géneros ahora
tienen aceptación mundial por parte de la mayoría de los académicos” (INBAR
y BAMBOO AND RATTAN RESEARCH INSTITUTE, 2010).
MERCEDES (2006) “señala que en el mundo existen 107 géneros y 1300
especies de bambúes, de las cuales 140 tienen usos industriales o artesanales.
En América se calcula que hay unos 20 géneros y más de 400 especies.
De acuerdo con DIAZ et al. (2017), la especie en estudio se clasifica en:
Reino :
Vegetal División : Espermatophyta
Subdivisión : Angiospermae
Clase : Monocotyledoneae
Orden : Glumiflorales
Familia : Poaceae
Sub familia : Bambusoideae
Tribu : Bambuseae
Sub tribu : Guaduinae
Género : Guadua
Especie : Guadua angustifolia
El bambú durante su desarrollo y crecimiento capturan en su interior el
carbono que se encuentran en el medio ambiente y, a cambio libera el oxígeno.
El bambú es de rápido crecimiento por lo que la captura de carbono y
producción de oxígeno es más rápida en comparación con otros cultivos”
(GUTIÉRREZ, 2017). No existe reportes iguales sobre sus tamaños, debido a
que MORENO et al. (2006) reporta que esta es una especie que alcanza
alturas entre los 17 y 23 m, diámetros del tallo de 10 a 14 cm y demora de 4 a 6
meses para desarrollar su altura definitiva, CASTAÑO y MORENO (2004)
añaden que sobresale por sus propiedades físico – mecánicas. Es muy
resistente, flexible y por el tamaño de sus culmos, que alcanzan hasta 30
metros de altura y 25 centímetros de diámetro.
MERCEDES (2006) señala que se desarrolla hasta los 700 msnm, sus
características son: caña verde, crece hasta 25 m, con diámetro de 15 cm,
paredes gruesas, entrenudos de 13 a 35 cm, rizoma leptomorfo. Se utilizan en
construcción de remos, reforestación, cortinas rompe vientos, pulpa de papel,
construcciones, artesanías, tejidos, tutores y muebles.
Factores edafoclimáticos
Factores edáficos
Estas especies son muy adaptables al entorno, pueden tolerar una amplia
gama de suelos, desde suelos pobres en materia orgánica hasta los ricos en
minerales; para bambúes, en suelos favorables los rangos de pH se
encuentran entre 3.5 - 6.5 “(LONDOÑO, 2002).
Prefiere los suelos aluvionales y bien drenados. No resiste suelos salinos.
Algunas especies de bambú pueden crecer en suelos con pH de hasta 3.5,
pero en general el pH óptimo se encuentra entre 5.0 y 6.5 (LIESE, 1985). Los
bambúes crecen bien en pendientes empinadas, pero no resisten los fuertes
rayos solares. El bambú es una especie de hábito forestal, por lo que
responderá muy bien si encuentra o se le dispone un mulch (cubierta vegetal)
abundante, por otro lado, le gusta tener un suelo aireado razón por la cual es
bueno incorporar lombrices para que efectúen esta labor. Es aconsejable
además que las hojas que caen no se recojan, sino que se coloquen alrededor
de los troncos o culmos donde han de reciclar la sílica y otros elementos
necesarios para el bambú” (Jaquit, 2000; citado por MERCEDES, 2006).
Factores climáticos
Temperatura
El rango de temperatura del ambiente para los bambúes está entre 8 °C hasta
36 °C; existiendo extremos desde bajo cero, en el caso de Chusquea
subtessellata; y superiores a una temperatura de 45 °C en Dendrocalamus
strictus” (LONDOÑO, 2002).
Precipitación
La precipitación es determinante debido a que el requerimiento del agua es
significativo para el crecimiento del bambú; el requerimiento mínimo anual es
de 1000 mm y el máximo de 4050 mm” (LIESE, 1985).
Se requiere que lluevan al menos 100 mm/mes durante 6 meses para
garantizar el desarrollo del bambú. El desarrollo y emergencia de los brotes
requiere de al menos 100 mm y los rizomas crecen con 200 mm o más al final
del verano” (LIESE, 1985).
Botánica
Es una planta perenne, se encuentra entre los siete géneros de bambú leñosos
registrados y económicamente más importante de América; donde se
encuentra ocupando áreas aledañas a ríos y quebradas, en los valles y entre
montañas formando las asociaciones llamadas guaduales” (GALINDO, 2015).
La especie Guadua angustifolia Kunth. sobresale dentro del género por sus
culmos que alcanzan hasta 30 metros de altura y 25 centímetros de diámetro.
En 1820 el botánico Kunth, constituye este género, utilizando el vocablo
guadúa, con el que los indígenas de Colombia y Ecuador se referían a este
bambú” (Villegas, 2008, citado por GALINDO, 2015).
De acuerdo con MERCEDES (2006), las características que hace a los
bambúes diferentes del resto de las gramíneas son:
a) poseen hábito perenne,
b) los rizomas generalmente se presentan bien desarrollados
c) los tallos o culmos son siempre lignificados y fuertes
d) las hojas presentan un pseudopeciolo
e) el periodo de floración puede tardar muchos años ya que en algunas
especies se reporta más de 100 años
Partes del bambú
Rizoma
Algunas especies como en el caso del estudio son de tipo paquimorfo, con
nudos y entrenudos, asegura su estabilidad bajo la superficie de la tierra de
donde se desprenden las raíces y raicillas, es el elemento apto para la
propagación asexual” (MERCEDES, 2006).
Raíces
Dichas raíces alcanzan un grosor de 5 mm, y profundidades hasta 1.50 m,
parte de ellas se profundizan y otras crecen en forma horizontal (MERCEDES,
2006).
Tallo
El tallo es de forma cilíndrica y cónica, con entrenudos huecos y nudos
esparcidos que garantizan mayor rigidez y flexibilidad; formado por fibras
longitudinales que de acuerdo con su edad (brote, verde, maduro), se lignifican
proporcionando una extraordinaria resistencia en la parte maderable
(MERCEDES, 2006).
Ramas
Las ramas son macizas y crecen casi solitarias, en algunos casos se atrofian y
son reemplazadas por unas espinas de 10 o 15 cm” (MERCEDES, 2006).
Hojas
Las hojas son de color verde, de formas lanceoladas y lisas. Aportan, a su vez,
la denominada biomasa (en un año 4 kg/m2 ). Tienen otro tipo de hojas
denominadas caulinares; que son las que cubren el tallo desde su nacimiento,
hasta su madurez, de color café, provistas de pelusillas como sistema de
defensa” (MERCEDES, 2006).
Semilla
La semilla se asemeja a un grano de arroz, de color blanco muy claro en su
interior y color café muy claro en su exterior, mide entre 5 a 8 mm de largo y 3
mm de espesor” (MERCEDES, 2006).
Flores
Las flores son diminutas, se asemejan a una orquídea de color violáceo o
rosáceo, de vida muy corta, dura aproximadamente 48 horas, ubicada en las
partes terminales de las ramas superiores y en el primer tercio de la espiga, se
considera imperfecta por tener las dos partes reproductoras en el mismo culmo.
Según estudios apuntan a decir que su floración se da cada 120 años
(MERCEDES, 2006).
Una dificultad para los estudios taxonómicos es causada por falta de una
colección comparativa completa de los órganos reproductivos y vegetativos del
bambú debido a los largos e irregulares intervalos de floración” (INBAR y
BAMBOO AND RATTAN RESEARCH INSTITUTE, 2010).
El culmo
El culmo brota del suelo con el diámetro máximo y final que tendrá hasta su
madurez, desarrolla su longitud completa durante el período invernal, luego
brotan las ramas y las hojas en un tiempo de hasta seis años, llamado período
de maduración o sazonamiento, en el que adquiere las características físico-
mecánicas de la madera sólida” (MERCEDES, 2006).
Ciclo de vida de la caña de bambú
Se estima que el ciclo de vida de la caña es de cuatro a siete años,
dependiendo de las condiciones del ciclo y del manejo (Thomas, 1992; citado
por GALINDO, 2015), distribuyéndose de la siguiente manera:
Brote o renuevo
El tiempo estimado desde que emerge hasta que alcanza su altura máxima es
de seis meses; al cabo de este tiempo, empieza a brotar sus hojas caulinares
para darle paso a las ramas apicales y así iniciar otro estado de desarrollo
(BRAVO, 2015).
DIAZ et al. (2017) “mencionan que, en Guadua angustifolia Kunth son los que
emergen del suelo con forma cónica y se encuentran conectados a un tallo
madre por medio del rizoma; están cubiertos por hojas caulinares color café,
las cuales protegen al brote hasta alcanzar su altura máxima que lo obtiene
aproximadamente a una edad de seis meses de iniciada su emergencia del
suelo, desprendiéndose conforme el tallo continúa madurando; esta etapa
comprende desde que el brote emerge del suelo hasta que las yemas inician su
proceso de activación para producir ramas (aproximadamente un año).
Verde o biche
Esta fase tiene una duración de un año a un año y medio, caracterizada por el
color verde intenso, inicialmente posee ramas, conserva algunas hojas
caulinares en su parte inferior y se aprecia las bandas nodales. Cuando la caña
se torna verde claro y empieza a presentar manchas blancuzcas en su corteza
está iniciando su maduración” (BRAVO, 2015).
En Guadua angustifolia Kunth. las cañas se caracterizan por presentar un color
verde intenso con anillos blancos definidos (nudos), así como ramas y hojas
propias; en algunos casos cuentan con hojas caulinares en el primer metro
desde el nivel del piso; esta etapa puede durar entre 2 – 3 años, según las
características de la zona y de la caña” (DIAZ et al., 2017).
Maduro
Esta es la fase de mayor duración (entre 2 y 4 años), presenta manchas en
forma de plaquetas que corresponden a hongos; además, se inicia la formación
de líquenes en los nudos.; la madurez genera un sonido fino en la caña cuando
se golpea” (BRAVO, 2015).
DIAZ et al. (2017) “mencionan que, la Guadua angustifolia Kunth. cuando
alcanza su madurez se encuentra en edad aprovechable; se caracteriza por
presentar un color grisáceo por el crecimiento de líquenes a lo largo del mismo;
además, se considera maduro en promedio entre los 4 – 5 años desde que
emergió del suelo como brote.
Sobre maduro
Se aprecia cuando las cañas están cubiertas de hongos y líquenes en su
totalidad, se presentan algunos musgos en los nudos de aspecto gris,
blancuzco, próximo a secarse, se estima que esta fase dura aproximadamente
un año (BRAVO, 2015).
Propagación
Las técnicas de propagación o reproducción de los bambúes pueden ser
sexuales o asexuales, mediante el uso de semillas, vástagos, siembra de
rizomas, en algunos casos por acodos y masivamente por corte de secciones
de las cañas. Una planta originada de estacas, a los dos o tres años alcanza su
altura total; mientras que, cuando es generada por semillas puede requerir de 4
hasta 8 años para lograr su mayor altura” (MERCEDES, 2006).
El bambú al igual que otras especies, puede ser propagado a partir de diversas
partes de la planta. Los más utilizados son las secciones de cañas, rizomas,
riendas laterales, esquejes de cañas tiernas y multiplicación de plántulas
(“chusquines”). También es posible la propagación asexual, in vitro, por cultivo
de tejidos en condiciones de laboratorio” (PERUBAMBU, 2004).
La técnica de propagación que se consideró en el estudio fue mediante
chusquines, término del parecido morfológico existente entre los primeros
estados de desarrollo de una plántula de chusquea con un brote basal del
rizoma de la Guadua. Chusquín, es una plántula o rebrote con alturas entre 20
y 80 cm, un talluelo de 0.5 a 2.5 cm de diámetro, con pocas hojas que
comienza a emerger en 2 o 3 meses después de cortado” (BOTERO, 2012).
La técnica de propagación por chusquines consiste en seleccionar renuevos
emergentes de una parte del rizoma de Guaduas apeadas, el cual se separa
con cuidado de la planta madre a la que denominan los técnicos banco de
germoplasma (BOTERO, 2012).
Es la principal vía de propagación, estos se encuentran en la base de las cañas
y se originan de yemas adventicias en los rizomas. Estas emergen una vez que
el culmo ha sido cortado o por doblez y/o inclinación que sufre la caña (acame);
siendo muy recomendable esta técnica de propagación por su alto rendimiento
y desarrollo debido a que cada brote llega a producir entre 2 a 12 plántulas a
los cuatro meses. Esta vía presenta limitaciones por la poca disponibilidad de
material vegetal” (GALLARDO et al., 2008).
Para LÁRRAGA et al. (2011), “la técnica chusquín es la mejor opción para la
propagación del bambú, ya que es una plántula completa que presenta un
rizoma horizontal y es un órgano de reserva que favorece su propagación.”
Una gran ventaja de la técnica es que se pueden deshijar las plantas las veces
que se quiera, sin afectar su capacidad reproductiva, ni la calidad del material
vegetal (BOTERO, 2012).
Lugar de propagación
PERUBAMBU (2004) considera que, en la instalación del banco de
propagación, la plantación debe realizarse en hileras a una distancia de 0.20 x
0.20 m, colocando una plántula por cada hoyo, con las raíces estiradas hacia el
fondo y luego aprisionando suavemente para evitar espacios de aire que
faciliten encharcamientos que generen pudriciones en las raíces.
Luego de tres o cuatro meses de haber plantado las plántulas en el banco de
propagación (dependiendo principalmente del sustrato, clima de la zona,
humedad, temperatura, fertilización, etc.), por cada plántula se producirán entre
5 a 15 nuevas plántulas (PERUBAMBU, 2004).
Para BOTERO (2012), los chusquines obtendrán mayor número de brotes en el
menor tiempo posible en suelos franco-arenosos y muy fértiles, con humedad
controlada y estrictamente dosificada de acuerdo con los requerimientos de la
planta mediante riegos periódicos y no debe haber competencia con plantas
indeseables.
Sustratos utilizados en la producción de plantones
Para obtener planta de calidad en condiciones de vivero se considera usar
sustratos a base de materiales disponibles y con aceptables características
físicas como la aireación, drenaje, retención de agua y densidad (LÁRRAGA et
al., 2011), es por ello que en bambú se ha utilizado suelo y arena en
proporciones de 75 y 25% respectivamente (GIRALDO y SABOGAL, 2007) y
humus de lombriz (80%) con 20% de zeolita (GALLARDO et al., 2008). AVSI
(2017) añade que, en caso de querer obtener plantones listos para campo
definitivo, se debe colocar los chusquines en bolsas de vivero, de 6 por 9 o 7
por 10 pulgadas, con el siguiente compuesto por suelo agrícola (1 m3 ),
compost o humus (10 kg/m3 ), arena fina (0.25 m3 ) y no se debe utilizar arena
en caso el terreno de la plantación sea principalmente arenoso. Además, para
continuar la reproducción y obtener más chusquines, se debe colocarlos en
camas de reproducción de 1 metro de ancho y según el largo que se tenga
disponible con el sustrato constituido por arena fina (0.25 m3 ), suelo agrícola
(1 m3 ), humus (8 – 10 kg/m3 ), compost (200 kg/m3 ) y aserrín (0.25 m3 ).
SOTO (2011) utilizó un sustrato que contenía tierra agrícola 60%, arena 30% y
aserrín descompuesto 10%. El trabajo de investigación se desarrolló entre abril
de 2009, a enero de 2010, en el vivero forestal de la Facultad de Recursos
Naturales Renovables de la Universidad Nacional Agraria de la Selva;
localizado a 1.5 km de la ciudad de Tingo María .
En su estudio, SÁNCHEZ (2017) propagó plantones de bambúes
(Dendrocalamus asper, Guadua angustifolia Kunth. y Bambusa vulgaris) en
bolsas y utilizó como sustrato que lo calificó como tierra del lugar, debido a que
fue textura franca arenosa, pH ligeramente ácido (6.15), un nivel ligeramente
bajo de contenido de N (0.65%), un nivel alto de K (0.065%) y de Mg (0.675%),
un nivel bajo de Ca (0.865%); además poseía capacidad de intercambio
catiónico bajo (5.2 Meq/100 g).
TRILLO (2014) utilizó un sustrato en proporción 1 arena y 3 de suelo agrícola,
con las características químicas siguientes: 6.11 de pH, 1.26% de M.O, 19.40
mg/kg de P, 42.28 mg/kg de K, 9.40 meq/100 g de CIC, 7.30 meq/100 g de Ca,
1.40 meq/100 g de Mg y 0.00 de Al, 67.32% de arena, 1.52% de arcilla y
31.16% de limo.
El agua y la fertilización nitrogenada son considerados factores limitantes para
el crecimiento de las plantas, con repercusiones ecológicas, económicas y
sociales. Una alternativa potencial es la sustentabilidad del suelo a través del
manejo de su fertilidad basado en aporte de materia orgánica y la disminución
de la fertilización nitrogenada, aspectos muy importantes ante la presencia de
sequías recurrentes (SOTO et al., 2016).
La vermicomposta (humus) contiene sustancias activas que actúan como
reguladores de crecimiento, elevan la capacidad de intercambio catiónico
(CIC), tiene alto contenido de ácidos húmicos, y aumenta la capacidad de
retención de humedad y la porosidad lo que facilita la aireación, drenaje del
suelo y los medios de crecimiento (HASHEMIMAJD et al., 2004). Según RAVIV
et al. (2005), las compostas se usan como sustrato debido a su bajo costo,
sustituyen al musgo y suprimen varias enfermedades presentes en el suelo.
Las propiedades físicas, químicas y microbiológicas del humus de lombriz o
lombricompuesto varían considerablemente según el alimento con que se
nutren las lombrices (MEDINA et al., 2003). El lombricompuesto presenta entre
25-55 % de materia orgánica y nutrientes esenciales: N, P, K (MEDINA et al.,
2001), Ca, Mg, Fe, Cu, Zn y Mo. Por otra parte, el N y P orgánicos se
transforman fácilmente en formas más asimilables (AGRAMONTE et al., 1998).
Si se incorpora el lombricompuesto a suelos deficientes en bacterias como
Azotobacter sp., Azospirillium sp. (MEDINA et al., 2001), se facilita una mejor
fijación del N atmosférico.
Repique
Se debe seleccionar las plántulas a deshijar, empezando por el material más
grande, luego humedecer el suelo para facilitar la extracción de las plántulas,
aflojando el suelo que rodea a la planta por los cuatro extremos con una pala”
(PERUBAMBU, 2004).
Inmediatamente las plántulas obtenidas se deben depositar en un recipiente
con agua para evitar su deshidratación, luego llevar el recipiente con las
plántulas a la caseta de deshije para realizar una poda de raíces y cañas largas
dejando entre 5 – 8 cm, seguidamente se separa manualmente (en algunos
casos con ayuda de tijeras de podar) cada uno de las plántulas sin causar daño
a sus pequeños rizomas y luego se introduce en una solución de fungicida para
proteger de infecciones posteriores (PERUBAMBU, 2004).
Cuando el propósito del vivero es continuar produciendo plántulas es
recomendable realizar el trasplante nuevamente en los bancos de propagación;
si el propósito es llevar material vegetal a sitios de plantación, se recomienda
realizar el trasplante de las plántulas en bolsas plásticas o tubetes, que deben
ser previamente llenadas con sustrato, compuesto por suelo agrícola y materia
orgánica (tierra de monte, compost, viruta descompuesta, etc.) en proporción
1:1 (PERUBAMBU, 2004). AVSI (2017) indica que, en las camas de
reproducción colocar los chusquines distanciados a 20 centímetros entre
plantas y 30 centímetros entre líneas o surcos. Con la ayuda de una estaca
abrir los hoyos para introducir los chusquines. Es importante mantener los
chusquines en los baldes con enraizador o agua mientras se van colocando en
la tierra para evitar que se estresen por falta de humedad.
Para fomentar el crecimiento de brotes o hijuelos, colocar en invernadero (bajo
plástico) tanto los chusquines embolsados y los que se encuentran en cama de
reproducción para aumentar la temperatura y mantener una humedad
constante, generando una humedad relativa diferente al ambiente, y bajo
sombra con malla de vivero. Regar (con regadera o por pulverizado) cada día y
medio o cada dos días, según las condiciones del clima. Los chusquines deben
permanecer en invernadero durante aproximadamente 15 días hasta que
aparezcan las primeras hojas nuevas y brotes. Luego se debe retirar el plástico
y mantener los chusquines bajo la sombra de la malla de vivero, durante un
periodo aproximado de un mes, hasta que desarrollen de 2-3 brotes por cada
chusquín. El riego en esta etapa debe ser diario, según las condiciones del
clima” (AVSI, 2017).
En caso de que exista supervivencia, la formación de hijuelos inicia después de
20 a 40 días (GIRALDO y SABOGAL, 2007). Con buen manejo, DÍAZ (2009)
añade que, cada chusquín sembrado en bancos de propagación, la Guadua se
tiene la capacidad de generar aproximadamente hasta 1.25 a 1.67 hijuelos por
mes, lo cual se traduce en 5 hijuelos con diferentes edades y desarrollos que
se obtendrán entre 3 o 4 meses de edad desde el sembrado.
Labores culturales
Las labores culturales que se reportan para el cultivo de guadua en fase de
vivero son los siguientes:
Riego
Las plantas producto del deshije una vez sembradas en bolsas plásticas, deben
regarse abundante y permanentemente para evitar la deshidratación y permitir
que las raicillas entren en contacto con el sustrato. Se debe evitar la acción
directa de los rayos solares por espacio de dos semanas mientras la planta se
adapta al trasplante (BOTERO, 2012).
El suministro de agua debe ser constante, variando de acuerdo con la zona y a
la época del año. En zonas donde las precipitaciones son escasas, el
suministro de agua debe ser aplicando riegos dirigidos dos veces al día, para
garantizar un buen prendimiento y desarrollo de la planta (PERUBAMBU,
2004). Los riegos para bambú son un factor indispensable para su desarrollo,
en un estudio realizado por LÁRRAGA et al. (2011), aplicaron cada tercer día
entre un 10 a 12 mm de agua aproximadamente por cada unidad experimental
o planta.
AVSI (2017) recalca que, es de vital importancia que las camas de
reproducción de material vegetativo cuenten con un sistema de riego por
nebulización o microaspersión, ya que el bambú requiere humedad a nivel de
suelo y del área foliar frecuente, pero no en exceso. De esto depende mucho el
porcentaje de enraizamiento en las camas. Del mismo modo, ayuda a
mantener una humedad relativa adecuada para su desarrollo.
En la producción de plantones NOBOA (2014) consideró regar en periodos de
cada semana a razón de 250 cc en cada bolsa, basado en las necesidades
hídricas de las plántulas en evaluaciones diarias del mismo.
A los 100 días después de la siembra, se obtuvo la mayor altura en el
tratamiento Tamo + aserrín de madera (55.04 cm), siendo estadísticamente
superior a los demás. Menor altura, se encontró cuando se utilizó testigo suelo
agrícola (32.63 cm).
Con la mezcla de Tamo de arroz + aserrín de madera se encontró 0.70 g/cm3 ,
siendo estadísticamente superior a todos los tratamientos, viéndose menor
promedio en los tratamientos Aserrín de madera (0.17 g/cm3 ) y Testigo suelo
agrícola (0.13 g/cm3 ), los cuales fueron estadísticamente iguales entre sí. Se
encontró que los esquejes del género Guadua, sembrados en los sustratos
compuestos por Aserrín de madera (90%), tamo de arroz (91%) y Tamo +
aserrín de madera (95 %) presentaron mayor capacidad de enraizamiento,
siendo estadísticamente iguales entre ellos; pero superiores al resto de
tratamientos. Se tuvo un menor porcentaje de prendimiento en Guadua con el
sustrato de Suelo + arena + estiércol vacuno 2 con 25 % (NOBOA, 2014).
Cuando los chusquines transplantados en bolsa son llevados a condiciones de
invernadero con una temperatura de 30 °C y humedad relativa entre 75% a
80%, el porcentaje de prendimiento alcanza el 90% (DÍAZ, 2009).
Ataque de insectos
Los viveros de Guadua pueden presentar ataque de hormigas y/o grillos, los
mismos que causan severos daños llegando a desaparecer completamente las
plantas en pocos días, sino se detectan y combaten a tiempo. El control de esta
plaga se realiza manualmente si el ataque es pequeño o aplicando insecticidas
orgánicos”(PERUBAMBU, 2004).
Malezas
Es recomendable realizar controles periódicos de las malezas para evitar la
competencia por espacio, agua, luz y nutrientes; los mismos que se deben
realizar manualmente con la finalidad de no ocasionarle daños a la planta. No
se recomiendan controles químicos por cuanto Guadua es muy susceptible a
los herbicidas” (PERUBAMBU, 2004).
Crecimiento de los chusquines
BOTERO (2012) indica que un chusquín sembrado en el banco de propagación
produce en promedio 5 brotes en tres meses, que al ser sembrados producen
nuevamente 5 brotes cada uno en tres meses y así repetidamente, tenemos
que un chusquín produce en promedio 625 plantas al año, lo que serviría para
establecer 1.5 hectáreas.
A los 100 días de sembrado, NOBOA (2014) reporta que el tratamiento tamo de
arroz + aserrín de madera alcanzó 13.2 macollos (hijuelos), siendo
estadísticamente superior a los demás tratamientos; menor número de
macollos se presentó en el sustrato aserrín de madera (5.7 macollos), Suelo +
arena + estiércol vacuno 1 (5.4 macollos), Suelo + arena + estiércol vacuno 2
(5.3 macollos) y el tratamiento testigo con suelo agrícola (5.8 macollos).
Deshije
Con el fin de obtener la mayor cantidad de brotes delgados y evitar la aparición
de brotes gruesos se debe interrumpir este proceso natural, separando los
brotes nuevos del chusquín original oportunamente mediante un proceso
manual y muy sencillo denominado deshije que consiste en separar cada uno
de los brotes con sus raíces y raicillas (BOTERO, 2012).
Normalmente los chusquines se deshijan a los tres meses de sembrados en el
banco de propagación, pero ese tiempo depende directamente del sustrato
donde están sembrados y sobre todo de las condiciones atmosféricas. A mayor
temperatura y humedad mayor número de brotes o hijos (BOTERO, 2012).
Para seguir con la reproducción de los chusquines deben ser colocarlos en un
balde con una solución de enraizador con agua (5 mililitros de enraizador por
litro de agua), durante 5 minutos como mínimo y 1 hora como máximo” (AVSI,
2017).
Enraizantes
DURANGO et al. (2017) señalan que el uso de auxinas como reguladores de
crecimiento, es una práctica común para inducir la formación de raíces
adventicias, con frecuencia es utilizadas en la promoción de raíces es el ácido
naftalenacético (ANA); sin embargo, este producto es más tóxico que el ácido
indol butílico (AIB) y deben evitarse las concentraciones excesivas, para evitar
daños en las células.
PINO (2015) indica que, la aplicación de los productos orgánicos enraizantes
influyen significativamente en las variables evaluadas a excepción de las
variables floración y ciclo vegetativo. Para el, es necesario utilizar los
enraizantes con la finalidad de incrementar al sistema radicular, y éstos deben
de ser empleados como un complemento de un equilibrado programa
nutricional.
Para ÁLVAREZ (2009), el crecimiento de la raíz es importante para interceptar
los nutrientes y depende del aporte de carbohidratos y del estímulo causado
por los niveles endógenos de fitohormonas. Dependiendo de la especie y del
estado de desarrollo de las plantas en promedio del 25-50% de los fotosintatos
producidos por día en la parte aérea de la planta se conducen hacia la raíz
para el crecimiento y mantenimiento entre otras funciones por ejemplo la toma
de nutrientes. Aproximadamente la mitad de estos carbohidratos son usados en
la respiración. Las raíces son altamente sensitivas al ácido indolacético (AIA);
concentraciones a la 10-9 M incrementan la extensión celular; los sitios
receptores para el AIA son las células apicales de la raíz. La raíz depende de
los fotosintatos que son translocados a partir de la parte aérea, luego no se
puede ver como un ente separado, sino que tiene que verse en una relación
dinámica con la parte aérea. Asimismo, no se puede aislar de los demás
elementos de la rizósfera, como puede ser la microbiología, las características
del suelo y las condiciones de humedad, temperatura y demás. De modo que
estos factores no son estáticos y dependen de la etapa fenológica de la planta,
lo que lo convierte en un fenómeno dinámico, llamado actualmente dinámica
radicular (ÁLVAREZ, 2009).
Está comprobado por numerosas investigaciones que un buen suministro de P
está asociado con el incremento de la tasa de crecimiento de las raíces.
Cuando se aplican compuestos fosfatados solubles en banda al suelo, las
raíces de las plantas se extienden proliferando su desarrollo en las áreas del
suelo tratado. De ahí viene la gran prioridad de considerar los niveles de este
elemento en el suelo antes o durante la siembra. En términos prácticos, debido
a que el P es un elemento con poco movimiento en el perfil del suelo, se
requiere dosificar en una sola aplicación que quede cerca de lo que serán las
raíces del cultivo, para que se facilite su aprovechamiento” (INPOFOS, 2006).
Las estacas obtenidas de plantas jóvenes o de sectores más juveniles tienen
mayor capacidad para formar raíces (BOTTI, 1999). El mejor enraizamiento de
los extremos de las ramas y tallos (yema terminal) puede ser explicado por la
posibilidad de que contengan mayores concentraciones de sustancias
endógenas promotoras del enraizamiento. También en las estacas terminales
existe menos diferenciación, habiendo más células que pueden volverse
meristemáticas. Por otro lado, la temperatura elevada del aire en exceso,
tienden a estimular el desarrollo de las yemas con anticipación al desarrollo de
las raíces y aumentar la pérdida de agua por las hojas, hecho indeseable para
la propagación (HARTMANN y KESTER, 1987).
Un factor para tener en cuenta es la edad de la estaca, el cual para RIVERA et
al. (2016) es importante en el enraizado ya que la capacidad de enraizado
disminuye con la edad del esqueje (después de la poda); la sección de la
planta donde se obtiene la estaca también es importante, ya que en plantas
juveniles se logra mayor enraizado con estacas apicales que con basales. ”
Además, para CASTRILLÓN et al. (2016), los factores más relevantes para
tener en cuenta para realizar el enraizamiento por estacas son: fuentes del
material vegetativo, medios para enraizamiento, tratamientos con
estimuladores de enraizamiento y condiciones ambientales adecuadas para el
enraizamiento.
MESÉN y RUÍZ (2013) indican que el éxito de enraizamiento de estaquillas
depende de gran cantidad de factores, relacionados con la minimización del
déficit hídrico en las estaquillas, la optimización de la fotosíntesis durante el
proceso de propagación, así como la utilización de sustratos adecuados y
reguladores de crecimiento que favorezcan la iniciación y desarrollo de las
raíces. MORENO (2002) señala que, la materia orgánica es un componente
activo del sustrato; su incorporación mejora la estructura del espacio poroso,
disminuye la densidad e incrementa la humedad, lo que trae consigo una mejor
permeabilidad del suelo y/o sustrato; además, libera dióxido de carbono y
ciertos ácidos orgánicos durante la descomposición, lo que ayuda a disminuir el
pH del suelo, a liberar el calcio por la solubilización de carbonatos y otros
minerales del suelo.
Los materiales orgánicos presentan una alta capacidad de retención hídrica. Al
representan las curvas de retención de humedad de tres sustratos orgánicos
ampliamente utilizados – humus de lombriz (frecuentemente denominados
vermicompost), compost y cachaza, los cuales poseen una alta humedad de
saturación máxima (superior a 120% de humedad en base a sustrato seco a 50
°C). La capacidad del humus de lombriz y el compost de conservar la humedad
en el proceso de secado (obsérvense valores superiores a 100% al aplicarles
tensiones de 100 cm de la columna de agua) es una de las ventajas más
importantes que se les confiere (MORENO, 2002).
El vermicompost comparado con la materia prima que lo genera tiene
reducidas cantidades de sales solubles, mayor capacidad de intercambio
catiónico y un elevado contenido de ácidos húmicos totales (NDEGWA y
THOMPSON, 2000). De acuerdo con CASTRO et al. (2009), la materia
orgánica incorporada al suelo es la responsable de los cambios físicos que se
dan en este, particularmente en la estructura, aumento de la porosidad y
permeabilidad y por ende de la retención de agua, el cual favorecerá al
enraizamiento de los diferentes materiales vegetativos a propagar. En caso de
utilizar arena, DAVIDSON et al. (1994) indica que son comúnmente usadas
como componente inorgánico de sustratos, particularmente aquellas utilizadas
en viveros. CABRERA (1998) añade que el uso de arena deberá restringirse a
menos de una tercera parte del volumen total del sustrato, ya que puede
resultar en un alto peso por volumen (densidad aparente), lo que no es
recomendable.
III. MATERIALES Y MÉTODOS
Lugar de ejecución
La investigación se realizó en el AA.HH Ramiro Alvarado Célis,
políticamente pertenece al distrito de Rupa Rupa en la provincia de Leoncio
Prado, región Huánuco.
Zonas de vida
De acuerdo con la clasificación de las zonas de vida, este distrito está
ubicado en la formación vegetal de bosque muy húmedo Pre-montano
subtropical (bmh – PST) (HOLDRIDGE, 1987).
Clima
El territorio de José Crespo y Castillo con potencial para la propagación de
bambú se encuentra en altitud superior a los 540 m.s.n.m hasta los 1600
m.s.n.m, con un clima predominantemente tropical, con temperaturas que
oscilan entre los 20 a 26 °C, durante el día y por las noches con
temperaturas menores a 20 °C y lluvias predominantes en los meses de
enero a marzo.
Las condiciones climáticas durante el periodo de ejecución de la tesis se
obtuvieron de publicaciones de la página del SENAMHI (2019), en donde la
estación tipo convencional denominada Aucayacu que se encuentra a una
altitud de 586 msnm y en las coordenadas: 8° 55´47.53´´ de latitud y 76° 6
´42.15´´de longitud registraron la temperatura y precipitación en la zona de
estudio. En el Cuadro 2 se observa mayor temperatura máxima en el mes
de setiembre (31.53 °C) mientras que la temperatura mínima se reportó en
el mes de agosto (18.63 °C); en caso de la temperatura media se observó
menor valor en la primera quincena del mes de diciembre.
La temperatura registrada para la zona es adecuada para el cultivo del
bambú ya que LONDOÑO (2002) indica que se necesita entre 8 °C a 36 °C;
de manera similar se encuentra la precipitación, ya que para LIESE (1985)
el requerimiento mínimo anual fluctúa de 1,000 a 4,050 mm.
Los sustratos
La tierra agrícola utilizado en la producción de plantones del bambú fue de
textura franco, con pH 5.03 que lo cataloga como un suelo muy ácido
(GARRIDO, 1994), medio en materia orgánica con 2.49%, medio en
nitrógeno con 0.11%, bajo en fósforo con 9.40 ppm (BERNIER, 2011) y
potasio con 46.43 ppm.
Material biológico
Se utilizaron brotes de rizomas (chusquines) de la especie Guadua
angustifolia Kunth, que fueron traídos desde la ciudad de Satipo del vivero
FORESTBAMBU, ubicado en el Fundo BIOSELVA.
Componentes en estudio
Factor A. Dosis de enraizadores
a1. Razormín (5 ml/L agua).
a2. Root–hor (5 ml/L agua).
a3. Testigo (agua).
Factor B. Mezcla de sustratos
b1. 80% tierra agrícola + 20% arena de río.
b2. 80% tierra agrícola + 20% humus.
b3. 80% tierra agrícola + 10% arena de río + 10% humus.
Ejecución del experimento
Determinación y demarcación del área experimental
Preparación del sustrato
El sustrato fue adquirido por compra directa en donde la tierra agrícola se
trajo en vehículos cuya capacidad fue de 5 m3 , dicho material fue sometido
al zarandeo en una malla de 3/4 para obtener tierra sin muchos residuos
como raíces, hojas, tallos secos entre otros, de la misma manera fue
obtenida y tratada la arena del río que se obtuvo del río Aucayacu; en caso
del humus de lombriz, se adquirió en costales de 50 kg (8 costales). Se
realizó la mezcla para obtener los sustratos en base a los tratamientos
considerados en el estudio, como unidad de medida se utilizó la carretilla y
la mezcla se realizó con una pala tipo cuchara hasta obtener sustratos lo
más homogéneo posible entre sus componentes utilizados, luego se
colocaron en los bancos de propagación de acuerdo al diseño del campo
experimental; además, se ha muestreado la tierra agrícola para trasladarlo
luego al laboratorio de Suelos de la Universidad Nacional Agraria de la
Selva para su análisis físico-químico.
Obtención de chusquines de Guadua angustifolia Kunth
Los chusquines fueron obtenidos del vivero FORESTBAMBU ubicado en el
fundo BIO SELVA en la provincia de Satipo, donde realizan prácticas
constantes de propagación de bambúes. Estas fueron recolectadas sin
hojas y podadas partes de las raíces para evitar la deshidratación; fueron
transportados en baldes con capacidad de 20 litros con aserrín húmedo con
su respectivo tratamiento y se encontraban encostalados para que no se
maltraten. Las edades de los chusquines fueron de cinco meses
aproximadamente y pertenecían a la primera generación en las camas de
propagación de la empresa
Tratamiento de los chusquines
El material vegetativo del bambú (chusquines) fueron sometidos a los
tratamientos respectivos, se sacaron de los baldes, fueron colocados en
baldes con capacidad de 20 L donde se añadió 4.0 litros de agua, 5 g de
fungicida (Benzomil) y los enraizantes (20 ml) de acuerdo con los
tratamientos considerados en los párrafos anteriores, el remojo de dichos
chusquines se realizó por un periodo de 30 minutos en el cual se mantenía
inmerso hasta la mitad de su tamaño. Para el cálculo de las dosis de los
enraizantes se utilizó una probeta graduada con la finalidad de obtener un
volumen exacto de cada producto enraizador.
IV. Resultados
IV.1. Efecto de los enraizantes y el sustrato en la altura de los hijuelos del
bambú
Pruebas de efectos inter-sujetos
Variable dependiente: Altura de los chusquines
Suma de
Factor Variable cuadrados gl Cuadrado medio F Sig.
DOS_ENRAIZ 4477,268 3 1492,423 407,518 ,000
SUSTRA 76,421 2 38,210 10,434 ,000
TRAT 140,911 4 35,228 9,619 ,000
Error 98,880 27 3,662
Total 4793,480 36
Altura promedia de los chusquines según las dosis de
enraizantes en dos evaluciones
18
16
14
12
Altura (cm)
10
8
6
4
2
0
1ra. Evaluación 2da. Evaluación
Agua Razormín Root-Hor
Pruebas de efectos inter-sujetos
Variable dependiente: Altura de los chusquines
Suma de
Factor variable cuadrados gl Cuadrado medio F Sig.
DOS_ENRAIZ 8734,212 3 2911,404 871,388 ,000
SUSTRA 40,427 2 20,213 6,050 ,007
TRAT 125,272 4 31,318 9,374 ,000
Error 90,210 27 3,341
Total 8990,120 36
IV.2. Efecto de los enraizantes y el sustrato en el numero de hojas
Pruebas de efectos inter-sujetos
Variable dependiente: Numero de hojas de los chusquines
Suma de
Factor variable cuadrados gl Cuadrado medio F Sig.
DOS_ENRAIZ 697,167 3 232,389 156,863 ,000
SUSTRA 13,167 2 6,583 4,444 ,021
TRAT 31,667 4 7,917 5,344 ,003
Error 40,000 27 1,481
Total 782,000 36
Pruebas de efectos inter-sujetos
Variable dependiente: Nro_HOJAS
Suma de
Factor variable cuadrados gl Cuadrado medio F Sig.
TRAT 32,111 4 8,028 4,871 ,004
DOS_ENRA ,000 0 . . .
SUSTRA ,000 0 . . .
Error 44,500 27 1,648
Total 1436,000 36
IV.3. Efecto de los sustratos y enraizantes en el tamaño de las
raíces
Pruebas de efectos inter-sujetos
Variable dependiente: TAMA_RAIZ
Suma de Cuadradio
Factor variable cuadrados gl medio F Sig.
TRAT 34,038 4 8,510 5,304 ,003
DOS_ENRA ,000 0 . . .
SUSTRA ,000 0 . . .
Error 43,315 27 1,604
Total 1852,980 36
Pruebas de efectos inter-sujetos
Variable dependiente: TAMA_RAIZ
Suma de
Factor Variable cuadrados gl Cuadrado medio F Sig.
TRAT 23,523 4 5,881 5,447 ,002
DOS_ENRA ,000 0 . . .
SUSTRA ,000 0 . . .
Error 29,148 27 1,080
Total 3573,210 36
V. Conclusiones
En cuanto al número de hojas de los chusquines de bambú se concluye que
dio mejores resultados según el sustrato en 80% de tierra agrícola, 20%
humus.
Respecto al tamaño de la raíz principal se obtuvo un mejor resultado con la
combinación de 80% de tierra agrícola, 20% humus+Root–hor (5 ml/L
agua).
BIBLIOGRAFÍA