0% encontró este documento útil (0 votos)
292 vistas6 páginas

Religiones de Salvación Medievales

Este documento resume las principales religiones de salvación y herejías cristianas que existieron durante la época medieval, incluyendo el gnosticismo, el maniqueísmo y el arrianismo. Brevemente describe las creencias fundamentales de cada una, como su visión dualista de la realidad, énfasis en el conocimiento esotérico como camino a la salvación, y rechazo de la autoridad de la iglesia. También explica cómo estas doctrinas influyeron en la definición del dogma cristiano adoptado en el Concilio de Nicea.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
292 vistas6 páginas

Religiones de Salvación Medievales

Este documento resume las principales religiones de salvación y herejías cristianas que existieron durante la época medieval, incluyendo el gnosticismo, el maniqueísmo y el arrianismo. Brevemente describe las creencias fundamentales de cada una, como su visión dualista de la realidad, énfasis en el conocimiento esotérico como camino a la salvación, y rechazo de la autoridad de la iglesia. También explica cómo estas doctrinas influyeron en la definición del dogma cristiano adoptado en el Concilio de Nicea.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

HISTORIA DE LA FILOSOFÍA MEDIEVAL NICOLÁS ABAGNANO VOL.

1. Las religiones de salvación


La época helenística supuso, como dijimos al comienzo de este tema, un cambio en la
religiosidad que se desplazó desde el culto público y ciudadano hacia una religión más
personal, centrada en el individuo y en la salvación de su alma, entendida esta
fundamentalmente como supervivencia a la muerte y comunidad con un dios que
previamente ya había vencido a esta. A las religiones con esta orientación se las conoce
como religiones de salvación, y si su presencia era importante en la época de los reinos
helenísticos mucho más lo sería en el periodo romano, existiendo una verdadera eclosión
de este tipo de religiones, sobre todo a partir de finales del siglo II d.c., cuando el imperio
romano empieza a entrar en la larga crisis que lo haría desaparecer casi dos siglos después.
Entre esas religiones de salvación se encontraba el cristianismo, y por tanto competía con
ellas por el mismo tipo de fervor popular. El cristianismo de Nicea se definió en buena
parte en contraposición a estas doctrinas y S. Agustín, el principal teólogo de la Patrística,
llegó a profesar una de ellas antes de convertirse al cristianismo.
El gnosticismo: Una de las religiones de salvación más importantes de esta época era el
gnosticismo. Esta corriente se caracteriza por considerar que es posible un conocimiento
absoluto (gnosis) que trascienda la separación sujeto-objeto, consistiendo la salvación del
alma precisamente en alcanzar dicho conocimiento. Aunque la relación con el
intelectualismo griego es evidente (se da predominio al conocimiento sobre la fe), los
gnósticos no conciben el conocimiento como “ciencia” en el sentido platónico u
aristotélico, sino como una revelación esotérica que se recibe a través de un mito. Dicho
mito es básicamente dualista, de claro origen zoroastrista, y concibe la realidad dividida
en dos mundos, uno luminoso y espiritual, creado por un dios bueno, y otro oscuro,
material y perverso, que aprisiona al espíritu, y que ha sido creado por un demiurgo
malvado (se utiliza el término “demiurgo” en alusión a Platón, ya que se considera que su
demiurgo lo que ha hecho es contaminar las Ideas al dar forma al mundo sensible). El
gnosticismo nació en el siglo I d.c., al mismo tiempo que el cristianismo, aunque tiene
antecedentes en el hermetismo griego, tres siglos anterior, y es por tanto independiente
de este. Pero hubo autores gnósticos que interpretaron desde su punto de vista la
HISTORIA DE LA FILOSOFÍA MEDIEVAL NICOLÁS ABAGNANO VOL. 1

doctrina cristiana, y que incluso llegaron a denominarse cristianos, lo cual provocó una
fuerte reacción contraria a ellos en la Iglesia. De todas las versiones existentes del
gnosticismo, nos interesan especialmente las “cristianas”, ya que influyeron mucho, por
contraste, en la definición del dogma católico. La interpretación que la gnosis hace de los
textos cristianos es la siguiente: - Yahvé, el dios del Antiguo Testamento, es el demiurgo
malvado, ya que ha creado el mundo sensible. Intenta suplantar al verdadero Dios, y por
eso recurre a los castigos para obligar a los hombres a rendirle culto. - El verdadero Dios,
que nos es desconocido, ha creado el mundo suprasensible, que está poblado por seres
denominados “eones”. Uno de esos eones es Cristo, que ha venido al mundo para revelar
al verdadero Dios, desenmascarando a Yahvé y anulando las leyes que esta ha impuesto
al hombre para dominarlo. - Para alcanzar la salvación, el hombre debe recorrer el proceso
inverso a la creación por medio de la gnosis, separándose paulatinamente de la materia y
no contribuyendo a la perpetuación de este mundo (por ejemplo, consideraban
pecaminoso engendrar hijos). En este camino el iniciado se encuentra por encima de la
sociedad, aferrada al mundo sensible, y no está obligado a seguir sus leyes. Eso incluye las
leyes de la iglesia, por eso los gnósticos que se decían cristianos se negaban a obedecer a
los obispos.

El maniqueísmo: Esta es una religión sincrética creada por Mani (216- 277 d.c.), un iranio
que decía haber recibido una revelación de un ángel y que pretendía ser el último profeta
que sintetizaría las enseñanzas de Zoroastro, Buda y Cristo. Mani se educó en el seno de
una secta cristiana de tendencia gnóstica, y tras su revelación predicó en Persia y la India.
El maniqueísmo es una religión dualista (como el zoroastrismo) que cree en la existencia
de dos principios, LuzBien y Tinieblas-Mal, que son respectivamente Dios y la Materia. En
un primer momento los dos principios estaban separados en dos reinos (el Reino de la
Luz y el reino de las Tinieblas), pero el Príncipe de las Tinieblas se rebeló e invadió el reino
de la Luz, mezclándose con este y originando el mundo que conocemos, en el cual bien
y mal se encuentran entremezclados. El maniqueísmo cree en un tercer momento futuro
en el que ambos principios vuelvan a separarse y se retorne a la situación original. La
HISTORIA DE LA FILOSOFÍA MEDIEVAL NICOLÁS ABAGNANO VOL. 1

salvación consiste en la llegada de ese tercer momento. El nous del ser humano es una
partícula de luz, consubstancial con el Padre de la Luz, es decir, con Dios. El objetivo del
maniqueísmo es liberar ese nous de la materia en la que ha caído, para lo que se utiliza
el conocimiento (la gnosis) y la práctica de las siguientes reglas: abstenerse de comer
alimentos impuros, especialmente carne; abstenerse de mantener relaciones sexuales
en el caso de los miembros de la secta más avanzados (puros), o mantener relaciones
monógamas en el caso del resto de los miembros (auditores); practicar la no violencia;
orar cuatro veces al día; y practicar la confesión pública de los pecados. En estas reglas
(así como en la creencia en la reencarnación) puede verse la influencia budista que
recibió el maniqueísmo. Al final de los tiempos se producirá una guerra entre los
seguidores de las tinieblas y los de la Luz. La Iglesia de la Justicia (esto es, la Iglesia
maniquea), triunfará definitivamente. Se interrumpirá el ciclo de las reencarnaciones y
Jesús juzgará a las almas y separará a las buenas de las malas. Tras reinar en la tierra
durante un periodo de tiempo, Jesús abandonará el cosmos con los elegidos y fundará
de nuevo el Reino de la Luz. Los condenados y los demonios la materia y la tiniebla serán
amasados en una bola y precipitados al abismo, donde permanecerán toda la eternidad.
El maniqueísmo se extendió por Persia, Asia Central y China, a pesar de haber sido
perseguido en la mayoría de estos lugares. En Roma, Diocleciano lo prohibió en el año
297 d.c., pero aún así el maniqueísmo tuvo muchos adeptos en el imperio romano,
especialmente en las provincias del norte de África. El cristianismo oficial también lo
persiguió, llegando a aplicarse la pena de muerte a los maniqueos. El maniqueísmo, a
diferencia del gnosticismo, estaba organizado en una Iglesia centralizada con su sede
principal en Ctesifonte (Mesopotamia), por lo que constituía un competidor mucho más
directo para el cristianismo. Como veremos más adelante S. Agustín, sobre cuya obra se
basa la teología cristiana, fue maniqueo antes de convertirse al cristianismo.

1. Las herejías cristianas


Desde los inicios del cristianismo existieron diferentes versiones del mismo. En las
cartas del Nuevo Testamento, en los Hechos de los Apóstoles y en el Apocalipsis
aparecen controversias doctrinales y las condenas que unos hacían recaer sobre otros.
HISTORIA DE LA FILOSOFÍA MEDIEVAL NICOLÁS ABAGNANO VOL. 1

En los primeros tiempos, existían diferencias en las doctrinas que defendían los
cristianos de distintas iglesias locales. El proceso de monarquización de los obispados
supuso también un mayor control de las doctrinas, ya que correspondía al obispo
decidir si una opinión o doctrina defendida por alguno de sus gobernados era correcta
o no. Pero esto no eliminaba las diferencias doctrinales entre los obispos, y como
veremos a continuación, las principales herejías de los primeros siglos del cristianismo
no fueron creación popular (como lo serán las herejías de la baja edad media) sino obra
de los obispos. Hasta el 325 no se definió con claridad el dogma cristiano. Ese año el
concilio de Nicea estipuló cuál era la doctrina ortodoxa (“recta opinión”), y declaró
heterodoxas (“opinión distinta”) al resto de las doctrinas. A estas doctrinas
heterodoxas se las conoce como herejías (término este que originalmente significaba
“elección”). Hablaremos a continuación de las principales herejías de la edad antigua,
que influyeron poderosamente en la patrística y en la concreción de la teología católica.

El arrianismo
El arrianismo fue la principal herejía de la antigüedad y la que tuvo más consecuencias
políticas. Fue creada por Arrio (256-336), un sacerdote de Alejandría, y básicamente
defendía que Cristo no era Dios, sino un ser creado como todos los demás. Dios es único
y eterno, mientras que Cristo comenzó a existir en un momento histórico. El arrianismo
aceptaba que Cristo era el Hijo de Dios, pero no idéntico a Dios, sino creado por el Padre
e inferior a este.3 Arrio fue expulsado de la Iglesia por el obispo de Alejandría, pero le
acogió el obispo de Nicomedia, en Siria. Constantino convocó el primer concilio
ecuménico, el de Nicea, en el 325 para resolver la división interna de la iglesia respecto a
este tema. El concilio condenó a Arrio y al obispo que le apoyó, y ambos fueron
desterrados del imperio. Al tiempo, definió la doctrina oficial por medio del “símbolo” o
credo, que sigue siendo básicamente el actual: “Creemos en un solo Dios Padre
omnipotente, creador de todas las cosas, de las visibles y las invisibles; y en un solo Señor
Jesucristo, Hijo de Dios, nacido unigénito del Padre, de la substancia del Padre, Dios de
Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado,
HISTORIA DE LA FILOSOFÍA MEDIEVAL NICOLÁS ABAGNANO VOL. 1

consubstancial al Padre por quien todas las cosas fueron hechas, las que hay en el cielo
y las que hay en la tierra, que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del
cielo y se encarnó y se hizo hombre, padeció y resucitó al tercer día, subió a los cielos y
ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Y en el Espíritu Santo”. Como puede verse, el
dogma se define a partir de la herejía: cuando surge una doctrina nueva, la Iglesia la
examina y determina si la acepta o no. Si la rechaza, se precisa la doctrina oficial para
excluir explícitamente la doctrina considerada herética. De tal modo que la herejía ha
sido en buena parte el motor de la concreción de la teología católica. El arrianismo no
desapareció con la condena de Nicea. Fue defendido por Constancio, el hijo de
Constantino que heredó la parte oriental del imperio y se ocupó de enviar al destierro a
algunos de los que años antes habían hecho lo mismo con Arrio. La discusión entre la
versión católica y la arriana continuó hasta el concilio de Constantinopla, en el año 381,
que supuso la victoria definitiva de los católicos en el seno del imperio, y en el que se
definió el dogma de la Trinidad afirmando que Dios estaba formado por tres personas (o
hipóstasis, esto es, realidades individuales) y una sola substancia. Pero entre tanto el
arrianismo se extendía fuera de las fronteras del imperio. Los pueblos germánicos se
estaban convirtiendo al cristianismo, pero en su versión arriana, de forma que cuando
poco después empezaran a producirse las invasiones bárbaras estas adquirirían además
de su dimensión política la dimensión religiosa de lucha entre las dos principales
doctrinas cristianas del momento. Los visigodos, ostrogodos, burgundios, vándalos y
suevos, eran arrianos. En los territorios dominados por ellos la jerarquía eclesiástica era
arriana, o en algunos casos, como hicieron los vándalos en el norte de África o los
ostrogodos en Italia, se admitió la existencia de dos obispos, uno arriano y otro católico,
en cada diócesis. Hasta finales del siglo VI no empezaron estos grupos germánicos a
convertirse al catolicismo.

El pelagianismo Esta herejía fue creada por el monje bretón Pelagio (360-425) que
conoció personalmente a S. Agustín en Roma, y de quien en un tiempo fue amigo
personal. Pelagio sostenía que el pecado de Adán, el pecado original, no afectaba al resto
HISTORIA DE LA FILOSOFÍA MEDIEVAL NICOLÁS ABAGNANO VOL. 1

de la humanidad, y que por tanto un recién nacido se encuentra en el mismo estado de


gracia en que se encontraba Adán antes de haber pecado. La muerte, por lo tanto, no es
una consecuencia del pecado original, y afirmaba que aunque no hubiese pecado contra
Dios Adán hubiese muerto exactamente igual, simplemente porque los hombres han
sido creados como seres mortales. De todo esto se desprende una importante
consecuencia teológica: si no existe pecado original, si el hombre no porta de nacimiento
esa mancha, tampoco es necesario lavarla, es decir, no es preciso el bautismo para
obtener la salvación, ya que el bautismo pretende precisamente perdonar esa culpa
heredada. Pelagio consideraba que el hombre no necesita de ninguna gracia especial,
sobrenatural, para salvarse, sino que puede hacerlo por sus propios medios, cumpliendo
la Ley de Dios y la doctrina de los evangelios. El hombre es totalmente libre para pecar o
no, y su culpa depende tan sólo de él mismo, y no de los pecados de sus ancestros. Por
otra parte, si no es necesario el bautismo ni la gracia para la salvación, tampoco lo es la
Iglesia que administra ese bautismo. Pelagio rechaza la jerarquía eclesiástica y reclama
una religión más personal, basada no en los sacramentos o en los ritos sino en la lectura
de las escrituras. S. Agustín se opuso frontalmente a las tesis de Pelagio y se convirtió en
la cabeza visible de los que defendían que el hombre no era capaz de salvarse por sí
mismo, sino que necesitaba de la gracia divina para realizar cualquier acción justa y
piadosa. S. Agustín consiguió que un concilio no ecuménico condenara en Cartago las
tesis de Pelagio, en el año 418. Sin embargo, esta condena no tenía la suficiente entidad
jurídica para obligar a los obispos que seguían a Pelagio, y que se extendían sobre todo
por el norte de África, a renunciar a sus doctrinas. La cuestión no quedó definitivamente
cerrada hasta un siglo después, en el 529, en el que se condenaron las posturas
pelagianas como heréticas en el concilio de Orange.

También podría gustarte