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Titulos U1

El documento resume las principales teorías sobre la naturaleza jurídica de los títulos de crédito. Menciona las teorías contractuales, intermedias y unilaterales, explicando que la legislación y doctrina mexicana adoptan la teoría unilateral. También describe los elementos característicos que debe tener un documento para ser considerado un título de crédito, como la incorporación de un derecho literal.
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Titulos U1

El documento resume las principales teorías sobre la naturaleza jurídica de los títulos de crédito. Menciona las teorías contractuales, intermedias y unilaterales, explicando que la legislación y doctrina mexicana adoptan la teoría unilateral. También describe los elementos característicos que debe tener un documento para ser considerado un título de crédito, como la incorporación de un derecho literal.
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P L ATítulos
N DE TRyAOperaciones
BAJO de Crédito
Títulos y Operaciones de Crédito
LIC ENC IATUR A EN DER ECHO

LI C ENC I ATUR
LICENC A EN
I ATUR DER
A EN ECHO
DER ECHO


Títulos de crédito
Naturaleza jurídica de los títulos de crédito

Si bien la naturaleza jurídica del título no ha sido totalmente criticada, o al menos


abiertamente, por decirlo de otra forma, sí lo ha sido su concepto, por lo que debemos
abordar lo que señala la legislación (LGTOC):

La Ley establece…
Artículo 1. Son cosas mercantiles los títulos de crédito. Su emisión, expedición,
endoso, aval o aceptación y las demás operaciones que en ellos se consignen, son
actos de comercio.

Artículo 5. Son títulos de crédito, los documentos necesarios para ejercitar el


derecho literal que en ellos se consigna.

Concepto doctrinal y legal de los títulos de


crédito

Doctrinalmente, al igual que ocurre con la naturaleza jurídica, son muchas las opiniones,
pero entre los expertos doctrinarios no pasa desapercibida la creación doctrinaria del
concepto a cargo de Vivante, quien “desarrolló el concepto, a partir de la inclusión de
sus características, al establecer: El título de crédito es un documento necesario para
ejercitar el derecho literal y autónomo expresado en el mismo” (Castrillón, 2008: 29),
criterio que se seguirá con independencia de las investigaciones a las que también se
avoque con la realización de esta lectura, puesto que las características vistas como
elementos, satisfacen el rigor metodológico de la definición, incluso más que la legal.

1



Naturaleza del fundamento de la obligación


consignada en los títulos de crédito

Dentro de la doctrina se ha podido considerar a la obligación que nace de la suscripción


de los títulos de crédito como una obligación atípica, ya que no siempre la persona que
emite el título de crédito es quien debe pagarlo ni tampoco a quien debe pagarse -un
tema de circulación, naturalmente-.

Su fundamento es precisamente la legislación cuya materialización, que es el propio


título en cualquiera de sus especies y en cualquiera de los soportes, consiste en un acto
jurídico unilateral que la legislación efectivamente sanciona y que lo hace de forma
específica, sin que para tales efectos, y en virtud de la denominada “autonomía”, exista
una expresión de causa para su realización.

Y he ahí la intrincada, y por demás, compleja naturaleza jurídica de la obligación


denominada como “obligación cambiaria”, que es susceptible de todo un tratado pero
que al final de cuentas, de forma práctica y eficaz, se observa en su propia definición y
en las aportadas por doctrinarios, y que complementan a la misma de manera casi
absoluta.

Teorías contractuales

Dentro de las vertientes del pensamiento jurídico que han explicado la naturaleza jurídica
de la obligación cambiaria encontramos a la teoría contractual, cuya importancia ha
radicado en la explicación de que todo título de crédito es legítimo y válido en su
obligación, derivado del contrato que le da creación, esto es, derivado de otra obligación
de la cual efectivamente se desprende.

La autora nos dice…


Nuri Rodríguez Olivera

“Según las primeras teorías formuladas para explicar la naturaleza jurídica de la


obligación cartular, ésta deriva de un acuerdo de voluntades (contrato de cambio)
entre quienes participan en la formación del título de crédito. El título valor sería el
instrumento para la ejecución del contrato y, al mismo tiempo, probaría la existencia
del contrato” (Rodríguez, 2004).

Aquí la posible objeción derivada de la propia naturaleza del título de crédito, es que se
trata de un acto jurídico unilateral, y en tal sentido, no es necesaria la existencia de un
contrato, con lo que resaltamos también uno de sus elementos sine qua non como lo es
la autonomía. Tampoco podemos determinar que efectivamente existan excepciones en
contra del título y del contrato, pues las determinadas por la legislación son exclusivas
para el título y otro tanto ocurre respecto del contrato original, cuestiones que se
desprenden ya no sólo del pensamiento doctrinario, sino más bien de la realidad diaria
que se vive con el propio título y que volvió ineficaz e ineficiente dichos postulados.

2



Teorías intermedias

También son conocidas como teorías mixtas, y “conviene advertir, a fin de evitar
equívocos, que estas obligaciones abstractas lo son cuando se consideran en su
circulación, esto es, cuando ponen en relación dos personas que no han contratado entre
ellas” (Lopera, 1981: 56). Dentro de esta teoría, si el título requiere circulación, y de
buena fe, llegar a terceros, se requiere revisar el fundamento de la obligación en el
contrato original (Cervantes, 2003: 34.)

La obligación cambiaria es una, y nace precisamente con la elaboración del título y se


sostiene autónoma, pues la causa no es necesaria siendo que la deuda o la prestación
subsisten sin el contrato y sin la circulación, y nace cuando dos personas no contratadas
entre ellas, se ponen en contacto.

Por lo anterior, surge otra corriente menos ecléctica o totalmente radical, según se
considere, denominada teoría unilateral.

Teorías unilaterales

Ésta es una postura radical, la cual se observa como una explicación satisfactoria de las
relaciones entre el deudor y el tercero, que en su momento no fue contratante directo o
inmediato, y que además podemos señalar que es la que ha seguido nuestra legislación.

Asimismo, justifica la obligación cartular o de crédito, pues señala que emerge al


momento de su constitución y de forma eficiente, se vuelve eficaz a partir de su
redacción y suscripción, naturalmente, de lograr colmar en dichos momentos las
características que le son señaladas por la legislación.

De igual forma, observamos que se presentan cuestiones accesorias que podrían


interpretarse como obligaciones diversas a la de crédito, pero que están contenidas en
la naturaleza tan atípica de los títulos de crédito, como son la entrega al final del plazo
y previo el efecto pago a su suscriptor, o bien, la entrega del título por parte del deudor;
la transmisión, que no es otra cosa que la circulación, y que no afecta ni hace nacer una
nueva obligación, sino la misma consignada en el soporte, por ello se encuentra dentro
de la doctrina a la que se denomina teoría de la creación, de la declaración o de la
promesa unilateral pura.

En resumen, esta teoría unilateral efectivamente permite señalar al título de crédito con
las características brindadas por la propia legislación, por lo que sí es una teoría llevada
a la práctica, y que establece al título como el centro de derechos que en él se consigna,
y de obligaciones que se generan para las partes que suscriben. Puede ser transmitido
sin variar dicha obligación, guardando unicidad en su creación y suscripción en su
traslación.

Posición adoptada por la Legislación y Doctrina Mexicana

Por lo que hace a la legislación, ésta atribuye a la teoría, doctrina unilateral o de la


creación, elementos de existencia y requisitos de validez autónomos, por lo que no
comparte la idea de las teorías mixtas, o bien, intermedias y tampoco podemos señalar
que se trata de teorías contractualistas, pues no dependen de la generación de diversa
obligación, siendo que esto convertiría al título de crédito en accesorio.

3



Interpretación de la Ley
Vaya a la página del Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta y lea la
jurisprudencia, “Pagaré inserto en contrato-factura. Requisitos” (jurisprudencia,
1a./J. 3/95).

De esta forma, este criterio es el que se ha seguido y sigue sin ser revocado mediante
contradicción, observándose la precisión que nos atañe para nuestro estudio, como es
que el pagaré sigue siendo totalmente independiente y único con relación a la obligación
nacida del contrato, cuestión que reafirma la teoría de la creación que abordamos en
líneas anteriores.

4



Elementos característicos de los títulos de


crédito

Más que elementos característicos, debemos señalarlos como características que la


legislación señala como obligatorias de todo documento en soporte de papel o digital
que debe reunir para considerarse título de crédito. A continuación, se señalan aquéllos
de conformidad con la legislación:

Incorporación

Cuando hablamos de incorporación nos referimos al derecho consignado en el título,


de conformidad con el artículo 5 de la LGTOC, pues recordemos que lo que
efectivamente se consigna de forma textualmente en cada uno de los títulos de crédito
no es otra cosa que un derecho literal, expreso; dicho de otra forma, lo que
encontraremos redactado en un título de crédito es un derecho, esto lo convierte
propiamente en el título de crédito, y con ello, se permite la exigencia de su cobro, y
potencialmente, de su pago.

Interpretación de la Ley
Vaya a la página del Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta y lea la
jurisprudencia, “Títulos de crédito endosados en procuración. No es necesario
demostrar la personalidad de sus endosantes” (jurisprudencia civil, III.1o.C. J/1).

De igual forma, a nivel legislativo, encontramos en la LGTOC su regulación en los


artículos 17, 18, 19 y 20. En todo el articulado se lee plenamente referenciada y
objetivada la incorporación, pues depende precisamente de la descripción del derecho
suscrito el que se vuelva eficaz, y por ende, que se observe esta característica.

Legitimación

Definamos…
Legitimación

Es la acción u omisión que produce un resultado típico que es previsible y evitable,


que no se quiere, ni se acepta, pero el resultado se produce por el incumplimiento a
un deber de cuidado que le es objetiva y jurídicamente obligatorio cumplir.

Esta legitimación aplica naturalmente para el tenedor principal y también para aquéllos
considerados como endosatarios, ya sean en propiedad o en procuración. Dentro de la
LGTOC, en cuanto al endoso, se encuentran los artículos 29, 33, 34, 35 y 38.

5



Literalidad

Esta característica se puede abordar desde la pregunta: ¿Qué dice o para qué dice
que fue realizado y firmado? Se plantea de esta manera ya que permite acotar al
título y al concepto de literalidad, puesto que no podemos exigir más de aquello
consignado en el mismo.

Esto también afecta a los intereses, a las personas que efectivamente firman como
solidarios, así como a los endosatarios; la característica se ve subsumida al artículo 5
de la ley de la materia, pues es el derecho expresamente consignado en el soporte, ya
sea en papel o digital.

Interpretación de la Ley
Vaya a la página del Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta y lea la
jurisprudencia, “Títulos de crédito. La utilización de abreviaturas al asentar los
datos respectivos, cumple con el requisito de literalidad previsto en el artículo 5º de
la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito” (jurisprudencia civil, V.2o.C.T.
J/3).

La autonomía

Al igual que en otras ciencias y disciplinas, existen tradiciones, en este caso la jurídica,
que obliga a señalar las características, en la misma vía tradicional, por considerarse
apropiada no sólo para el estudio, sino también para la llevada a práctica.

En el caso de los títulos…

“…no es propio decir que el título de crédito sea autónomo, ni que sea autónomo el
derecho incorporado en el título; lo que debe decirse que es autónomo (desde el
punto de vista activo) es el derecho que cada titular sucesivo va adquiriendo sobre
el título y sobre los derechos en él incorporados, y la expresión autonomía indica que
el derecho del titular es un derecho independiente, en el sentido de que cada persona
que va adquiriendo el documento, adquiere un derecho propio, distinto del derecho
que tenía o podría tener quien le transmitió el título” (Cervantes, 2003: 12.).

Interpretación de la Ley
Vaya a la página del Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta y lea la
jurisprudencia, “Títulos de crédito. Diferencias entre la autonomía y la abstracción”
(jurisprudencia civil, 1a./J. 51/99).

6



Títulos de crédito en blanco

Llamados así porque contienen espacios en los cuales se comienzan a realizar en los
formatos incluso de papelería, y que en muchos de los casos, no son llenados o están
indebidamente llenados, sin embargo, éstos son los del primer supuesto, aquéllos en
que no se llena el total de espacios al momento de su realización y convenio entre las
partes, y subsisten e incluso circulan así.

La problemática jurídica de éstos, es que generalmente se impugnan ya a nivel procesal,


en virtud de que la letra con la que se llenan y su tinta no corresponden ni coinciden con
aquéllos con los que se llenaron en la fecha que se indica.

También en el caso del cheque se encuentran títulos con espacios en blanco que son
llenados al momento de ser liberados.

La Ley establece…
Artículo 15. Las menciones y requisitos que el título de crédito o el acto en él
consignado necesitan para su eficacia, podrán ser satisfechos por quien en su
oportunidad debió llenarlos, hasta antes de la presentación del título para su
aceptación o para su pago (LGTOC).

Títulos impropios

El título impropio debe considerarse como:

Definamos…
Título impropio

Aquél que reconoce la existencia de un crédito, pero no reúne las características del
título de crédito, de tal suerte que no contiene una declaración de la voluntad, y por
lo tanto, no es autónomo, como en el caso de los títulos de crédito.

También los encontraremos nombrados como títulos de legitimación, dado que el


deudor se libera de la obligación exclusivamente con el pago y del tenedor legítimo, por
lo que se vuelve nula su circulación.

7



De igual manera, se observan las llamadas contraseñas de legitimación, que son


diversas, tanto de los títulos de crédito como de los títulos impropios, empero, el título
impropio por omisión y deficiencia de elementos no es un título de crédito, como tampoco
lo es la contraseña de legitimación, de las que se pueden distinguir las fichas de
guardarropa, o el documento que resguarda artículos para reparación.

De esta manera, se considera que hay títulos impropios cuando:

a) La institución emisora establezca un límite al depósito global que el titular puede


hacer en varias libretas (en caso de títulos de depósito).
b) Se prohíba la entrega de más de un título a un mismo nombre.
c) Los derechos del portador dependan de la capacidad del titular.
d) Se conceda al titular el derecho de que se oponga siempre a pagar al portador.
e) Se prevean el secuestro o el embargo del crédito y no del título.
f) La institución emisora se reserva la facultad de oponer al tenedor las diferencias
entre sus registros y el tenedor del título.
g) El titular que denuncia el extravío, pueda obtener una segunda vía, sin recurrir al
procedimiento de cancelación que proteja los intereses de un detentador
desconocido.
h) Se prevea la compensación entre la deuda de la institución emisora indicada en el
título, y una deuda eventual del titular originario.
i) La institución emisora instituye el servicio de emisión de los títulos, sólo en relación
con personas de determinada categoría.
j) Se prohíba la cesión del título (Astudillo, 1976: 37).

De acuerdo con lo anterior, existen documentos que carecen del rigor de llenado y
constitución de un título de crédito, como los siguientes:

Boletos de
rifas.
Boletos para
espectáculos.
Boletos
para el
Boletos de cine.
rifas y
Boletos de sorteos.
avión o
Billetes de ferrocarril.
lotería.

8



El empleo de medios mecánicos, eléctricos y


electrónicos

Totalmente naturales y necesarios, con antelación se señalaron no sólo las


computadoras, sino ahora las tablets y los teléfonos celulares. Las apps o aplicaciones
permiten las transferencias bancarias a través de la generación de contraseñas únicas.

El valor de las marcas, contraseñas y sellos de las computadoras y


problemas que plantean

Se debe tener cuidado al respecto porque el término “el valor de la marca” es ambiguo,
siendo que se refiere a las que se hacen en el título de crédito y que podrían dañarlo, es
decir, podrían ir en detrimento del llenado y de la efectividad del mismo.

Se hace esta distinción debido a que nada tiene que ver con el derecho marcario, sino
con las huellas, impresiones, traslado, y todo aquello que genere una afectación en el
denominado soporte en que el título de crédito se vuelve material y observable.

Interpretación de la Ley
Vaya a la página del Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta y lea la
jurisprudencia, “Pagaré. Cuando no se comprueba si la alteración se asentó antes o
después de firmado el documento la carga de la prueba corresponde al tenedor del
título de crédito y no al demandado (Artículo 13 de la ley general relativa)”
(jurisprudencia civil, III.2o.C. J/2 [10a.]).

Por cuanto hace también a los sellos de computadora, actualmente no son un


impedimento siempre y cuando en el título de crédito se encuentren actualizados.
También es un hecho que en materia comercial encontramos aledaño a los títulos de
crédito los sellos computacionales, precisamente determinados por códigos como son
los QR o los códigos de barras y las cadenas digitales como las que aparecen en las
facturas, también denominadas CFDI.

También es prudente mencionar que en muchos de los casos nos encontramos ante una
modernización de las instituciones bancarias, por lo que de pronto se pierde de vista
cuáles son los distintivos y medidas de seguridad reales que deben tener y que tienen
de forma vigente dichas instituciones. En tal sentido, la certidumbre sólo es dada
verificando que los títulos sean firmados en sucursal, tener copia de los mismos, y en el
caso de los cheques, verificar directamente, al momento de suscripción, que la cuenta
esté vigente y que el titular sea el nombre del girador o librador, ya que existen
multiplicidad de fraudes en este sentido; para minimizar el riesgo es de solicitarse que
sean cheques certificados, de conformidad con el artículo 199 de la LGTOC.

9



La Ley establece…
Artículo 199. Antes de la emisión del cheque, el librador puede exigir que el librado
lo certifique, declarando que existen en su poder, fondos bastantes para pagarlo. La
certificación no puede ser parcial ni extenderse en cheques al portador. El cheque
certificado no es negociable. La certificación produce los mismos efectos que la
aceptación de la letra de cambio. La inserción en el cheque, de las palabras “acepto”,
“visto”, “bueno” u otras equivalentes, suscrita por el librado, o de la simple firma de
éste, equivalen a una certificación. El librador puede revocar el cheque certificado,
siempre que lo devuelva al librado para su cancelación (LGTOC).

Esto es porque, en virtud de que los cheques, puede que parezca que tienen fondos, y
al final, ser cheques falsificados, por eso el segundo seguro es precisamente llamar al
banco para corroborar dicha información, no importa que parezca desconfianza respecto
del librador, al final la importancia que reviste la certidumbre del pago y de la liquidez
debe ser mayor y ahorrar un problema; es verdadera seguridad jurídica.

Al contrario de lo que generalmente se consideraba el planteamiento donde existían


errores o vicios, si se contenía el título en un soporte, entendiendo por soporte
precisamente el papel en el que se imprime. Por ello existe el papel seguridad, que
contiene una serie de leyendas denominadas microtexto en donde cualquier alteración
se observa prácticamente a simple vista. También se encuentran medidas de seguridad
que el colectivo a simple vista no puede apreciar, como es el denominado confeti, o
bien, tiras iridiscentes, y bajo ese contexto, las alteraciones generalmente son
observables mediante microscopio, lentes de aumento y luz ultravioleta.

Interpretación de la Ley
Vaya a la página del Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta y lea la
jurisprudencia, “Firma en el cheque. Concepto de falsificación notoria para efectos de
la pretensión de objeción de pago” (jurisprudencia civil, I.4o.C. J/30).

Por lo que hace a las contraseñas, sobre todo en materia de tarjetas de crédito, las
mismas están siendo solicitadas en vez de utilizar la firma que tradicionalmente se
realizaba, que era la autógrafa, en cada operación ante cajeros y operadores de
terminales electrónicas para evitar el robo de identidad.

10



El proceso de desmaterialización de los títulos de crédito

Es un conjunto de acciones, a nivel legislativo e institucional, derivados del factor


globalización y la utilización de medios eléctricos y electrónicos como primordiales y
elementales para la realización de diversas tareas, desde las mínimas hasta las más
elaboradas, y que desde su conceptualización, hasta la fecha, sigue en crecimiento y
para efectos de nuestro estudio llegaron hasta los títulos de crédito, obligando a que las
instituciones de crédito comenzaran con la suscripción masiva de títulos de crédito a
través de los medios informáticos.

En otros países, esta desmaterialización ya no es un tema de discusión ni tampoco de


disenso, pues legislativamente se establece como obligación que el título sea totalmente
desmaterializado, por lo que es efectivamente digitalizado.

Esto tiene el total de vestigios de cómo el comercio creció en materia electrónica, por
ejemplo, con la creación del término e-commerce, y que entraña el que las partes se
vean totalmente representadas en sus comunicaciones a través, en un principio, del
correo electrónico, así como de plataformas e incluso de comunicaciones a través de
redes sociales, como ahora se estila. Y es ahí en donde se da la existencia de las ofertas
y de la policitación, lo que conlleva a la realización de operaciones totalmente virtuales,
ajenas a la contratación entre personas que se veían, conocían, contrataban y se
endeudaban de forma personalísima y en presencia del acreedor.

La desmaterialización de los títulos de crédito es un proceso que comenzó con los títulos
emitidos en serie. Este proceso inició en Alemania, en 1882, con el sistema de depósito
colectivo de valores en el Depósito Centralizado y de Transferencias. En Francia,
por ley de 18 de junio de 1941, se estableció la obligación de depositar las acciones y
obligaciones de las sociedades anónimas francesas en la Caja Central de Depósitos y
Transferencias de Títulos (Toledo, 2006: 60-62). En Estados Unidos de América
se creó, en la década de 1960, el Central Certificate Service para concentrar los
valores que se manejaban en Wall Street. En nuestro país, el proceso desmaterializado
inició en 1975, con la expedición de la antigua Ley del Mercado de Valores (Arcudia,
2019: 24).

En nuestro país, fue alrededor de la segunda mitad del siglo XX que surgió la
desmaterialización de los títulos de crédito, sin embargo, fue en 1975 que apareció la
regulación en la materia con la Ley del Mercado de Valores, y se fortaleció en 1990
con la Ley de Instituciones de Crédito (Toledo, 2006: 65-66).

Actualmente encontramos pluralidad de actos de comercio que son netamente


electrónicos, incluso los registros concentrados en el Registro Público de la Propiedad
están contenidos en forma digital, y por supuesto, el Código de Comercio apertura la
forma de contratación electrónica, los sistemas de mensajes, las certificadoras y la
seguridad de los mismos, regulando con ello el comercio electrónico.

He aquí una de las cuestiones más trascendentales, ya que puede generarse una
propuesta de reforma incluyente a la LGTOC que logre y permita el registro
eminentemente electrónico, y que a su vez establezca un sistema de control y
certidumbre para su otorgamiento y para su ejecución.

11



Fuentes de consulta

Bibliografía

 Castrillón y Luna, Víctor, Títulos mercantiles. Títulos de crédito y otros títulos, 2.ª
ed., México, Porrúa, 2008.
 Cervantes, Raúl, Títulos y operaciones de crédito, 15.ª ed., México, Porrúa, 2003.
 Lopera, Luis, Teorías sobre la naturaleza de la obligación cambiaria, Colombia,
1981.
 Rodríguez Olivera, Nuri, y López Rodríguez, Carlos, Manual de Derecho Comercial
Uruguayo: Títulos y Valores, Uruguay, Fundación de Cultura Universitaria, 2010,
vol. 5, t. 1.

Publicaciones periódicas

 Arcudia Hernández, Carlos Ernesto, “La desmaterialización de los títulos de


crédito”, en Universitarios Potosinos, México, 2019.
 Toledo González, Vicente, “La desmaterialización de los títulos de crédito”, en
Quintana Adriano, Elvia Arcelia (coord.), Panorama internacional de derecho
mercantil. Culturas y sistemas jurídicos comparados, t. II, México, UNAM, 2006.

Legislación

 Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, Código de Comercio, última


reforma publicada en el DOF 28/03/2018, disponible en
[Link] consulta:
08/04/2021.
 Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, Ley General de Títulos y
Operaciones de Crédito, última reforma publicada en el DOF 22/06/2018,
disponible en [Link]
consulta: 08/04/2021.

Interpretación de la Ley

 “Firma en el cheque. Concepto de falsificación notoria para efectos de la


pretensión de objeción de pago”, [jurisprudencia civil], I.4o.C. J/30, Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta, reg. 168471, Novena Época, t. XXVIII,
noviembre de 2008, p. 1229, disponible en
[Link] consulta: 29/12/2020.
 “Pagaré inserto en contrato-factura. Requisitos”, [jurisprudencia civil], 1ª./J.
3/95, Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, reg. 200486, Novena
Época, t. I, mayo de 1995, p. 105, disponible en
[Link] consulta: 29/12/2020.
 “Pagaré. Cuando no se comprueba si la alteración se asentó antes o después de
firmado el documento la carga de la prueba corresponde al tenedor del título de
crédito y no al demandado (Artículo 13 de la ley general relativa)”,
[jurisprudencia civil], III.2o.C. J/2 (10a.), Gaceta del Semanario Judicial de la
Federación, reg. 2009689, Décima Época, t. II, agosto de 2015, p. 1998,
disponible en [Link] consulta:
29/12/2020.

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 “Títulos de crédito endosados en procuración. No es necesario demostrar la


personalidad de sus endosantes”, [jurisprudencia civil], III.1o.C. J/1, Semanario
Judicial de la Federación y su gaceta, reg. 204867, Novena Época, t. II, julio de
1995, p. 188, disponible en [Link]
consulta: 29/12/2020.
 “Títulos de crédito. Diferencias entre la autonomía y la abstracción”,
[jurisprudencia civil], 1ª./J. 51/99, Semanario Judicial de la Federación y su
gaceta, reg. 193208, Novena Época, t. X, octubre de 1999, p. 284, disponible en
[Link] consulta: 29/12/2020.
 “Títulos de crédito. La utilización de abreviaturas al asentar los datos respectivos,
cumple con el requisito de literalidad previsto en el artículo 5º de la Ley General
de Títulos y Operaciones de Crédito”, [jurisprudencia civil], V.2o.C.T. J/3,
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, reg. 162264, Novena Época, t.
XXXIII, abril de 2011, p. 1155, disponible en
[Link] consulta: 29/12/2020.

Documento publicado en Internet

 Astudillo Ursúa, Pedro, “Los títulos de crédito impropios”, en Revista de la


Facultad de Derecho de México, núm. 103-104, jul-dic de 1976, disponible en
[Link]
[Link], consulta: 08/04/2021.

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