LA LEGÍTIMA DEFENSA EN EL ORDENAMIENTO
JURÍDICO PERUANO
DEFINICIÓN EN LA CONSTITUCIÓN POLITICA DEL PERÚ:
Se reconoce a la Legítima Defensa como derecho de toda persona primeramente en la
Constitución Política del Perú en el artículo 2, inciso 23.
Según este artículo, desde un punto de vista personal, la defensa jurídica es un derecho
básico y toda persona puede proteger su patrimonio legal de infracciones ilegales por
parte de terceros. En otras palabras, una persona no tiene que permitir una agresión
ilegal,
siempre que su acto de exclusión sea la menor carga posible. Esta figura jurídica está
estrechamente relacionada con el derecho a la vida porque se considera una excepción
válida y es un acto de privación del derecho a la vida reconocido constitucionalmente.
En este sentido, si la privación de la vida de una persona es la única forma de proteger
la vida involucrada, entonces se permite la privación de la vida de esa persona. En este
sentido, si la privación de la vida de una persona es la única forma de proteger la vida
involucrada, entonces se permite la privación de la vida de esa persona (Muñoz Conde ,
2004).
CÓDIGO PENAL:
Si bien la Constitución Política reconoce que toda persona tiene derecho a la legítima
defensa, el Código Penal se encarga de hacer predicciones detalladas de los elementos
que deben existir para que la conducta sea protegida por esta razón legítima, así en su
artículo 20, inciso 3 regula a la legítima defensa de la siguiente manera:
Artículo 20.- Está exento de responsabilidad penal:
El que obra en defensa de bienes jurídicos propios o de terceros, siempre que concurran
las circunstancias siguientes:
a) Agresión ilegítima.
b) Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla. Se excluye para la
valoración de este requisito el criterio de proporcionalidad de medios, considerándose
en su lugar, entre otras circunstancias, la intensidad y peligrosidad de la agresión, la
forma de proceder del agresor y los medios de que se disponga para la defensa.
c) Falta de provocación suficiente de parte del que se defiende.
CÓDIGO CIVIL:
También lo podemos encontrar en el Código Civil:
LIBRO VII - FUENTES DE LAS OBLIGACIONES
SECCION SEXTA - Responsabilidad extracontractual
Artículo 1971º.- Inexistencia de responsabilidad
No hay responsabilidad en los siguientes casos:
2.- En legítima defensa de la propia persona o de otra o en salvaguarda de un bien
propio o ajeno.
La solución pasa por los cauces judiciales. El punto clave aquí es que el juez debe
verificar si efectivamente se cumplen los requisitos de la defensa legal:
a) La agresión ilegal por parte de un tercero
b) La inevitable defensa razonable
c) La falta de provocación suficiente.
La persona adecuada puede quedar exenta de responsabilidad penal. En este sentido, en
el ámbito del derecho penal, las defensas jurídicas parten del principio de protección de
los derechos legales de las personas y de terceros y del principio de mantenimiento del
orden público. Sin embargo, el ámbito punitivo no es el único ámbito jurídico que
también ha desarrollado la defensa jurídica. En materia de derechos de propiedad, la
defensa de los derechos de posesión también expresa este punto.
CONCEPTO
Se ha definido como la defensa necesaria para impedir o repeler una agresión injusta de
bienes propios o de un tercero. En nuestro derecho se encuentra regulada en el art. 20.4
CP1, y su examen suele dar comienzo al estudio de las causas de justificación.
Aunque históricamente ha habido distintas propuestas, que se han movido entre la
justificación y la exclusión de la culpabilidad, hoy no se discute ya la naturaleza jurídica
de esta circunstancia, unánimemente encuadrada en las causas de justificación de ahí su
denominación, defensa ‘legítima’. En la teoría jurídica anglo-norteamericana la
situación es similar: los autores que, al clasificar las eximentes, distinguen entre las que
justifican y las que sólo excusan.
También hay un amplio acuerdo acerca de su fundamento, que sería doble: individual
protección de los bienes jurídicos del agredido; y supraindividual protección del
derecho frente a ataques injustos. Precisamente este segundo aspecto permitiría explicar
un rasgo específico de la legítima defensa, como es la posibilidad de que la acción
defensiva se haga, si no hay otra alternativa y con ciertos límites, causando al agresor
daños superiores a los que previsiblemente se derivarían de su acción (Molina
Fernández , 2012).
La legítima defensa es una causa de justificación que le asiste a toda persona que se
encuentra frente a una agresión ilegítima, actual o inminente, y que lo faculta a lesionar
bienes jurídicos en resguardo propio o en favor de un tercero agredido ilegítimamente.
En la legítima defensa pugnan siempre dos principios, o al menos así se lo pretende.
Para unos, su fundamento es más bien social o colectivo, en cuyo caso la legítima
defensa defendería primordialmente el derecho "objetivo", en tanto que para otros su
fundamento es individual, en cuyo caso la defensa primordial sería la de los derechos
"subjetivos" injustamente agredidos. Para unos implica la defensa del derecho mismo,
del orden jurídico en sí mismo, en tanto que para los otros es mera defensa de bienes
jurídicos y no del derecho en el sentido de orden objetivo. Los que postulan su sentido
1
Código Penal Peruano
social pueden llegar hasta el extremo de equiparar o poco menos la legítima defensa con
la pena y, extremando las cosas, erigirla en un deber jurídico (Zaffaroni, 2000).
La legítima defensa justifica la realización de una conducta típica por parte de quien
obra en defensa de bienes jurídicos propios o de terceros ante una agresión ilegítima.
Esta causa de justificación supone dos actos de organización. Por un lado, el acto de
organización del agresor y, por el otro, el acto de organización de defensa. Este último
acto de organización constituye una actio dúplex2, en la medida que puede verse como
una En la actualidad generalmente es aceptada la idea de que el fundamento de la
legítima defensa reside en que el derecho no está en la situación de soportar o ceder ante
lo ilícito, del cual surge una doble consecuencia: no solo se acuerda un derecho de
defensa individual sino también de ratificación del ordenamiento jurídico como tal
(Benites Gómez , 1988).
2
Acción Doble
CONCLUSIONES
Como se ha expuesto en un inicio no se sabe dónde o cuando se dio origen a la legitima
defensa, solo podemos afirmar que surge con la llegada del hombre, que ha tenido que
luchar por su vida por lo que a lo largo del tiempo ha desarrollado el instinto natural de
defensa propia sin importar que en el camino se ofrezca la vida de otro por la de uno
mismo.
Si damos una definición actual de la mencionada institución se puede decir que es la
reacción instantánea, es la respuesta inmediata de la víctima ante una agresión o hechos
que ponen en grave peligro su vida. Es la reacción reflexiva de todos, y muchas veces
no hay tiempo para pensar en cuando o cómo o con que defenderse. En la mayoría de
los casos, la respuesta no cumple con las condiciones de la defensa legal. Sin embargo,
a pesar de esto, todavía podemos cuestionar si la base de la defensa legal está bien
utilizada o aplicada en nuestras leyes y regulaciones, y si las personas que se defienden
muchas veces ya no serán consideradas como víctimas del sistema judicial e irá
injustamente a la cárcel.
Ya que la Legitima defensa está estrechamente relacionada con el derecho a la Vida se
ha vuelto indispensable su legislación y su conocimiento universal. Todos sabemos que,
en nuestro sistema judicial, en especial en la materia penal la fuente primaria y principal
del derecho debe ser la ley para reducir la posibilidad de injusticia, la liberación de los
culpables o el castigo de personas inocentes.