Ingeniería de producción
Gestión tecnológica
El sector agropecuario en Colombia
Por: Angie Katherine Pardo Junco
Cód. 20192377011
El sector agropecuario colombiano está compuesto por las actividades de
producción primaria en los ámbitos agrícola, pecuario, forestal, pesquero y
acuícola.
Mapa de
procesos:
Fuente: [Link]
Evolución del sector agropecuario:
Colombia, al igual que la mayoría de los países de América
Latina, ha fundamentado su crecimiento económico en su
vocación y potencial agrícola. Desde finales del siglo XIX,
el país se volcó al cultivo del café. De hecho, en 1927 los
cafeteros colombianos se unieron con el fin de crear una
organización que los representara nacional e
internacionalmente, y que velara por su bienestar y el
mejoramiento de su calidad de vida.
Así nació la Federación Nacional de Cafeteros de
Colombia (FNC), considerada hoy como una de las
ONG rurales más grandes del mundo. Desde ese año
ha sido el principal gremio de Colombia, con
presencia en todas las zonas rurales donde se
produce café en el país.
Ya en el siglo XX, el banano y las flores se constituyeron en otros de los sectores estrella del sector
agrícola, posicionando al país entre los mejores del mundo con su producción de alta calidad.
A comienzos de los 80, se presentó una crisis
sectorial de causas variadas: la crisis
industrial de finales de los 70; la violencia
rural; la liberación de importaciones; la baja
inversión estatal agropecuaria; la revaluación
del peso; los excedentes mundiales
agrícolas; el incremento de precios de
insumos y maquinaria.
La agricultura campesina se vio afectada por
los mismos problemas, pero además por la
ausencia de asistencia técnica y el difícil
acceso a los recursos de crédito.
Sin embargo, a finales de la década de los 80, como consecuencia de decisiones
macroeconómicas y altos precios agrícolas internacionales, se le dio un empuje a la política
agropecuaria a través de programas que dispusieron de crédito, tecnología, mecanización,
asistencia técnica y comercialización.
Con la apertura comercial del país desde la década de los 90 y el inicio de las negociaciones del
TLC con los Estados Unidos en la primera década del siglo XXI, se hicieron evidentes las
debilidades y vulnerabilidad del sector agropecuario, que desde su entrada en vigencia ha
tenido algunos años para ponerse a tono y volverse más competitivo.
La modernidad, el avance de las tecnologías y la aparición del sector de servicios, irrumpieron con
fuerza y han desplazado el protagonismo que tiene el agro como motor de la economía, sin
embargo, ante un escenario en donde se finalizó el conflicto con algunos grupos al margen de la
ley, renace un nuevo entorno favorable a la inversión, el empleo y el mejoramiento de la calidad de
vida de las familias rurales.
Análisis del PIB agropecuario
Con un crecimiento de 3,3% durante el primer trimestre de 2021, el sector agropecuario acumuló
cinco años consecutivos de variaciones anuales positivas en el PIB real del primer trimestre y un
promedio aritmético del 4,5%.
Cabe resaltar que el café fue el rubro que más impulsó el crecimiento. El PIB real de este cultivo
creció en el primer trimestre 21,4%, después de un comportamiento negativo en el 1T20 (-19,1%).
Sin embargo, aunque existe un efecto base inmerso dentro de la cifra de este año, el aumento del
13% de la producción a marzo sería, en parte, la razón de este repunte.
Los crecimientos en los rubros de cultivos agrícolas (sin café) y ganadería evidenciaron las
ventajas de una producción diversificada. Aquí se nota una variación anual positiva para el primer
trimestre durante cinco años seguidos, o incluso más si se analiza el rubro de ganadería, que
agrupa las diferentes actividades de producción pecuaria y muestra esta tendencia desde 2015.
Una producción dispersa en muchos subsectores agropecuarios como en Colombia tiene la
desventaja de una menor economía de escala, pero la diversidad ofrece otros beneficios, entre
ellos, una menor volatilidad y vulnerabilidad a variables exógenas.
Avances tecnológicos benefician al agro
Estudios internacionales han mostrado que el uso
de tecnología en producciones agrícolas puede
generar entre 30% y 45% de rentabilidad respecto
a las cosechas más tradicionales. Lejos de ser un
lujo innecesario o una cuestión de ciencia ficción,
las tecnologías de vanguardia asociadas al agro
representan un cambio significativo en la
economía e impacto social para los campesinos.
En concordancia con esto, Colombia entró de
lleno en el proceso de reactivación económica y
el agro sigue siendo fundamental. Para la
producción agrícola, la tecnología puede ser una
de las estrategias más significativas para generar
un impacto positivo a corto plazo, gracias a que
mejora la capacidad productiva en el campo e
incrementa su competitividad.
Herramientas tecnológicas que se están imponiendo en el sector
agropecuario:
Sensores remotos:
Los sensores remotos son una herramienta que permite generar imágenes y fotografías de alta
resolución sobre diferentes terrenos para identificar factores como estado de los cultivos, temperatura,
cantidad de agua que consumen, nivel de salinidad en el recurso hídrico, estado del suelo, el uso de
herbicidas, plagas, entre otros. Es básicamente un completo radar que le facilita al agricultor tener
control y conocimiento de lo que pasa con su tierra, lo cual ayuda a tener cultivos más sostenibles y
rentables, pues se optimizarán los costos de inversión en insumo.
Drones:
Los drones son vehículos aéreos no tripulados que contribuyen a la recolección de datos e
información precisa en los cultivos. Gracias a sus cámaras de alta definición aportan a la
planeación y acción rápida contra plagas y enfermedades. Además, pueden servir para realizar
fumigación desde el aire o incluso para movilizar ganado.
Vehículos autónomos:
Mediante un computador o una tablet, las personas podrán dar al tractor instrucciones y tareas para
pueda realizarlas de manera autónoma. El vehículo cuenta con sensores y softwares que le permiten
analizar información, procesarla y tomar decisiones en tiempo real.
Robots agrícolas:
La inteligencia artificial ha impulsado el desarrollo de robots capaces de ejecutar a la perfección
tareas complejas que a los ojos del hombre eran imposibles de optimizar. De esta forma, al sector
agropecuario han aterrizado máquinas que facilitan procesos como la cosecha de frutas y
hortalizas, análisis de información satelital, gestión de recursos agronómicos, monitoreo del
ganado, siembra, cosecha, control de malezas y pulverización.
Datos:
El despliegue móvil que adelanta Tigo en toda Colombia cobra aún más relevancia. Tan solo
en 2020, el operador prendió más de 2.300 antenas en la banda de 700 MHz, para que los
colombianos tuvieran las autopistas digitales necesarias, y así generar un alto impacto en las
zonas rurales.
Marcelo Cataldo, presidente de Tigo, destacó que, “para darse una idea del impacto que está
teniendo esta renovación tecnológica que adelantamos y que impactó de forma potente en
el campo: en 2020 triplicamos la cobertura 4G LTE en zonas rurales. Con el despliegue que
hicimos el año anterior, logramos cerca de 10.000 km2 adicionales de cobertura LTE.
Sumado a esto, con la red 700 se han cubierto más de 11.000 kilómetros de carretera en las
vías principales del país. La proyección para 2021 es intervenir más de 2.200 sitios en el
territorio nacional en la banda de 700 MHz”.
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Finalmente, los efectos que muy posiblemente observaremos en el agro a partir de la situación por la
que atraviesa el país estarán en varios frentes:
Pérdidas de producto, en el caso de perecederos.
Aumentos de los costos logísticos entre puertos, plantas de procesamiento y centros de
consumo.
Encarecimiento de insumos.
Dificultades para garantizar la mano de obra en labores de campo.
Demoras en la entrega de productos a los clientes, tanto a nivel local como internacional (esto
podría tener un impacto más duradero en el tiempo).
Fuentes:
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