0% encontró este documento útil (0 votos)
93 vistas22 páginas

Desarrollo Endógeno y "Vivir Bien" en Bolivia

El documento propone un modelo de desarrollo endógeno sustentable en Bolivia basado en once principios transdisciplinarios que integran conocimientos científicos y saberes no académicos. Este enfoque cuestiona los modelos de desarrollo dominantes y busca alternativas generadas a través de diálogos entre investigadores y actores sociales que transformen estructuras para permitir proyectos emancipatorios.

Cargado por

karla linares
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
93 vistas22 páginas

Desarrollo Endógeno y "Vivir Bien" en Bolivia

El documento propone un modelo de desarrollo endógeno sustentable en Bolivia basado en once principios transdisciplinarios que integran conocimientos científicos y saberes no académicos. Este enfoque cuestiona los modelos de desarrollo dominantes y busca alternativas generadas a través de diálogos entre investigadores y actores sociales que transformen estructuras para permitir proyectos emancipatorios.

Cargado por

karla linares
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Desarrollo endógeno sustentable: camino para

re-actualizar el “Vivir Bien” en el contexto de la


revolución democrática y cultural de Bolivia
Freddy Delgado , Stephan Rist y Cesar Escobar
1 2 3

Introducción

En los últimos años existe un desencanto generalizado por los modelos dominantes
de desarrollo. Cada vez es más evidente que estos modelos, en esencia inspirados
en el capitalismo mundial o globalizado, fueron incapaces de resolver los grandes
problemas de la humanidad. Todas las iniciativas mundiales para atacar los
problemas globales fundamentales referidos a la eliminación de la pobreza
(objetivos del milenio), la distribución y consumo desiguales de ingresos y recursos
económicos (cooperación bi-y multilateral), el derecho a la alimentación
(convenciones de la fao), la sobre-explotación de las bases materiales y ecológicas
del planeta (convenciones de biodiversidad, desertificación y cambio climático), o
la homogenización cultural (convención sobre la diversidad cultural), señalan que
–en vez de mejorar– la situación general se sigue agravando.

1Es director ejecutivo del Centro Universitario agruco de la Universidad Mayor de San Simón,
Cochabamba-Bolivia. Coordinador del programa internacional captured y profesor universitario
de la fcapfyv. Ph.D.enAgroecologíaydesarrollosustentabledelaUniversidad de Córdoba, España
2Es profesor del Centro para el Desarrollo y Medio Ambiente de la Universidad de Berna, Suiza. Ph.D.
en Sociología Rural de la Universidad de Munich, Alemania. Se agradece al nccr Norte Sur y su
proyecto de investigación transformación de sistemas agrarios (rp13) la participación como
co-autor en este trabajo.
3Es coordinador latinoamericano del programa internacional Comparando y apoyando el Desarrollo
Endógeno Sustentable. Investigador del Centro Universitario agruco de la Universidad Mayor de
San Simón. Ms.Sc. en Agroecología y desarrollo sustentable de la
umss.
La relación estrecha que existe entre el sistema de desarrollo capitalista y su
base cognitiva-material –propulsada por el llamado progreso científico
tecnológico–,hacequeelmododeproduccióndelconocimientocientíficoytecnológico
también esté siendo cada vez más cuestionado. Por tanto, un requisito para la
búsqueda de alternativas al actual sistema de desarrollo es la revisión crítica de las
actuales instituciones y formas de producir conocimientos o “hacer ciencia y
tecnología”. Es importante señalar que la revisión crítica del modo de producción
actual de conocimientos científicos no es una actividad meramente académica; ella
se da en el marco de una alianza entre las comunidades académicas implicadas y un
sinnúmero de movimientos sociales. Estos han reconocido que una fuente
importante para su fortalecimiento radica también en el planteamiento de nuevas
formas de entender y organizar el proceso de producción de conocimientos,
requeridos para la transformación del modelo de desarrollo dominante (Ravetz &
Funtowicz 1999).
Ejemplos claros son los movimientos sociales que propagan el desarrollo
endógeno sustentable (compas: www.compasnet.org), la agroecología que
reactualiza y des-dogmatiza la cuestión agraria (Sevilla Guzmán 2010), la
agricultura orgánica como un movimiento político y transdisciplinario (Aeberhard
& Rist 2009), diferentes movimientos que reivindican la recuperación de las
diferentes formas de medicina no-occidental (sobometra:
http://sobometra.kallawayas. org), y otros múltiples movimientos ambientales
que, cada vez más, empiezan a re-contextualizar la cuestión ambiental más allá de
la ecología, dándose cuenta de las interrelaciones entre lo ambiental y lo político.
Ejemplo de estas se encuentran, por ejemplo, en el último artículo de Magdoff y
Bellamy Foster: “Lo que cada ambientalista tiene que saber sobre el capitalismo”
(2010), o en los énfasis sobre la importancia de recuperar la dimensión espiritual
como un elemento de renovación de la cuestión ambiental, tal como ha surgido con
mucha fuerza en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y
los Derechos de la Madre Tierra celebrada en Cochabamba en abril 2010.
Todo ello configura un marco más amplio que, en definitiva, trasciende lo que
puede y debe ser abordado por la comunidad académica; ya que, por un lado, se
establece un marco multi e interdisciplinario apenas trabajado por las ciencias; por
otro, el marco discursivo es de carácter transdisciplinario. Este significa que, más
allá del conocimiento científico, es imprescindible integrar al proceso de
producción de conocimientos el saber no-académico presente –por ejemplo– en las
comunidades de grupos indígenas, originarios y populares (Hirsch Hadorn et al.
2006).
Sugerimos ampliar las definiciones de transdisciplinariedad sobre la base de
los siguientes once principios para caracterizar la investigación transdisciplinaria
(Sevilla y Rist 2010):
– Formula sus objetivos con base en proceso de negociación y aprendizaje
colectivo para garantizar, de esta manera, que los problemas y las
potencialidades consideradas reflejen preocupaciones y prioridades que
nacen desde la vida cotidiana de los actores sociales involucrados.
– La planificación, realización, evaluación e interpretación de los
resultados obtenidos son parte de un proceso de diálogo permanente entre la
comunidad científica y los actores sociales que forman parte de los procesos
co-productivos de conocimiento. La transdisciplinaridad supera, así, la tradicional
secuencia entre ‘conocer’ y ‘actuar’, y recoge la idea del ‘viraje lingüístico’ en la
sociología que considera el acto de hablar como expresión primaria de la ‘acción’.
– La investigación transdisciplinaria genera en forma simultánea y
participativa ‘conocimientos sistémicos’ (permiten entender las dinámicas e
interrelaciones entre factores internos y externos), ‘conocimientos normativos’
(expresan las bases normativas para la búsqueda de una transformación conjunta
de las estructuras socio-económicas, políticas y culturales), y ‘conocimientos de
transformación’ (dan cuenta cómo alcanzar los objetivos trazados en el ámbito de
la vida cotidiana de los actores involucrados).
– No rechaza la posibilidad de integrar perspectivas disciplinarias,
multi-e interdisciplinarias, pero –en vez de proponerlas como fuente primaria para
el diálogo con la sociedad– recurre a ellas en función de los requerimientos que
surgen desde el mismo proceso de coproducción de los conocimientos.
– Considera la coexistencia de diferentes niveles de realidad. Es decir,
se hace un reconocimiento explícito a formas heterodoxas de conocimientos
representadosporelcampesinado,lospueblosindígenas,losmovimientos sociales o
grupos de la sociedad civil comprometidos con la defensa de los bienes públicos.
Pero, además, como un elemento más de su posicionamiento, pretende hacer
visible la pluralidad epistémico-ontológica y normativa que, muchas veces de forma
implícita, configura las bases cognitivas de las diferentes formas de conocimientos
que interactúan.
– Una parte integral de los procesos de investigación
transdisciplinarios radica en la expansión y/o creación de nuevos espacios sociales,
plataformas, foros o redes que posibilitan y favorecen la interacción solidaria y
permanente entre los actores involucrados.
– La investigación transdisciplinaria se convierte en parte de un
proceso de aprendizaje colectivo que se produce a nivel comunitario y público. La
sociedad junto con las ciencias determinan el curso de coproducción de los
conocimientos sin una agenda predefinida, y –más bien– a partir de un proceso
iterativo de generación, evaluación y monitoreo de conocimientos teniendo en
cuenta la pluralidad de las combinaciones específicas de conocimientos prácticos,
normativos e interpretativos, y
las relaciones de poder internas y externas que caracterizan a los actores
sociales involucrados.
– Se basa en procesos de diálogo, negociación y aprendizaje colectivo
que requieren inmiscuirse en las constelaciones de poder y de intereses; de modo
que, además de un conocimiento profesional sólido y contextualizado, un alto grado
de competencia social y comunicativo, ello se convierte en un elemento
indispensable para la participación exitosa en los procesos de co-producción de
conocimientos.
– La investigación transdisciplinaria requiere nuevos parámetros de
evaluación de eficiencia pues, en contraposición a las ciencias ortodoxas, no
solamente quiere producir conocimientos, sino contribuir con ellos a la
transformación de estructuras actuales que impiden la realización de proyectos
emancipatorios del campesinado, de los pueblos indígenas
o de los distintos movimientos sociales.
– Para evaluar la eficiencia de la investigación transdisciplinaria se
tiene que tomar en cuenta que los proyectos emancipatorios sólo pueden ser
realizados en la medida que se logre una transformación de las condiciones
internas y externas de la interacción social, que permitan transformar el ‘actuar
estratégico’ (orientado a la persecución de objetivos egocéntricos) al actuar
comunicativo que, en el sentido de Habermas, se orienta hacia la comprensión y
validación intersubjetiva de situaciones y estructuras que impiden la realización de
proyectos que nacen de la vida cotidiana de los actores.
– La transdisciplinariedad sitúa al investigador en un marco de
referencia tri-dimensional que concierne a: (i) su trasfondo disciplinario; (ii) el
contextointerdisciplinarioinvolucrado;y(iii)elambientesocialdelosgrupos societales
afectados por el proceso de investigación que, con frecuencia, presenta un cúmulo
de escollos difíciles de superar. Un trabajo en equipo, con asesoramiento adecuado
de parte de personas experimentadas, es una estrategia valiosa para crear un
ambiente social que permite enfrentar de manera constructiva el relativamente
alto potencial de frustraciones que puedan surgir de las tensiones resultantes del
proceso.

Cuando se aplica un enfoque transdisciplinario a la coproducción de


conocimientos agroecológicos, se debe tomar en cuenta que la asignación de
sentido a la información científica, por parte de los actores involucrados, siempre
está haciéndosedesdelasacepcionesfundamentalesqueconstituyenlagrandiversidad
de formas de los ‘mundo de vida’ que conforman el conjunto de significados
compartidos, con base en los que viven e interactúan con los actores sociales.
Cuando la ciencia pretende imponer sus propios conocimientos normativos e
interpretativossobreaquellosqueconstituyenlasbasescognitivasdelos“mundos
devida”deotrosactores;losmismosreaccionancondesconfianzayrechazo,pues
sienten que ello pone en peligro su ‘soberanía interpretativa’ como un aspecto
fundamental en todo proceso de formación identitaria personal y colectivo. Los
actores sociales que comparten en un determinado “mundo de vida”, generalmente
no requieren legitimar sus conocimientos normativos e interpretativos con el
hecho que coincidan con aquellos que surgen del conocimiento científico; sino, más
bien, están interesados en la manera en que sus propias aspiraciones pueden ser
realizadas o se vean dañadas, en caso que se recurriera a los aportes provenientes
de la producción científica de conocimientos.
Una expresión clara de esto es la respuesta que surge desde los pueblos
indígenas, originarios y campesinos; frente a la crisis del modelo de desarrollo
capitalista y modernizante, ellos plantean el “vivir bien” como un concepto y una
praxis social vivida, más adecuada a las concepciones indígenas de la vida
(Cancillería del Estado Plurinacional de Bolivia 2009). Es importante señalar que el
intenso debate que el “vivir bien” o la “buena vida” (en Ecuador) está suscitando en
diferentes niveles de los nuevos gobiernos revolucionarios de Amerindia, y en la
comunidad académica afín, viene por un concepto planteado por los movimientos
sociales.
Por otro lado, es interesante observar que el debate sobre el “vivir bien”
plantea relaciones entre la vida espiritual, material y social, que permitan
establecer relaciones epistemológicas con lo que se viene generando en la ciencia
occidental representada, por ejemplo, por el enfoque cualitativo o hermenéutico, la
física quántica (Dürr 2007), la agricultura biodinámica (Schilthuis 1994) o la
homeopatía (Bellavite et al. 1995).
En este artículo, pretendemos plantear nuestras reflexiones y experiencias
desde el ámbito académico universitario, que están enraizadas –como su singular
característica– en una interacción permanente con comunidades indígenas,
originarias y campesinas de Bolivia, y esporádica con otras naciones de América
Latina y el mundo. Experiencias con las que nos sentimos comprometidos por ser
parte de ellas y de la madre tierra.

Experiencia y práxis institucional de agruco

El Centro Universitario agruco, ha seguido un proceso de sistematización y reflexión


permanente, durante sus 25 años de vida institucional, sobre su experiencia en
formación, investigación e interacción social en comunidades campesinas,
indígenas y originarias, principalmente aymaras, quechuas, uruchipayas, guaraníes
y chiquitanos en forma directa, y con mapuches, nauales y mayas de forma
indirecta, a través de su participación en la red internacional compas de la que es
coordinador regional latinoamericano. Las diferentes etapas han ido desde la
agricultura biológica, la agroecología, la revalorización del saber y la sabiduría de
los pueblos indígenas, originarios y campesinos, hasta el desarrollo endógeno
sustentable que entendemos como la interfase para articular con el “vivir bien”. Las
lecciones aprendidas en cada una de estas etapas sirvieron para fortalecer la
propuesta actual (gráfica 1).

Gráfica 1
AGRUCO y los Aprendizajes desde la Intraculturalidad

Laexperienciadesdelaagriculturabiológicauorgánica(1985-1987)enfatizó en la
promoción de una agricultura sana y limpia, que conserve el medio ambiente y
fortalezca el uso de técnicas orientadas a preservar las bases productivas y, por
ende, a mejorar la calidad de vida de las familias indígenas, originarias y
campesinas. Se aprendió que las comunidades tienen una gran riqueza de saberes y
tecnologías que era necesario considerar como punto de partida para cualquier
innovación.
El intento de comprender y aplicar esos saberes y tecnologías en forma
integral, holística y multidimensional, nos llevó a adoptar la Agroecología, que
amplíasuvisióntécnicaaunadimensiónpolítica,social,culturalyeconómica;ello
permitió un acercamiento hacia la concepción indígena, originaria y campesina de
la naturaleza, y su relación con la sociedad. Para ello fue necesario ampliar los
conocimientos más allá de lo técnico agronómico, y complementarlos con las
ciencias sociales, humanas y económicas, desarrollando un enfoque holístico y
transdisciplinar que estableció un diálogo permanente al interior del equipo y de
las comunidades con las que interactuaba, en busca de alternativas cada vez más
sustentables, en la perspectiva de aportar con nuevos paradigmas a las ciencias y
las visiones de desarrollo.
En este proceso, también se amplió la visión de la realidad y se puso en
cuestión el hecho de que el conocimiento científico moderno fuera la única
alternativa para alcanzar el desarrollo sustentable propuesto en 1992, a partir de la
Cumbre Mundial del Medio Ambiente y el Desarrollo de las nnuu en Río de Janeiro,
pues las experiencias de trabajo con las comunidades mostraron la vigencia de la
sabiduría de los pueblos indígenas originarios y campesinos (Tapia 2000).
Estesabernoestabaescritoenloslibros,nieratratadoencursosdepregrado ni de
postgrado; por tanto, se llegó a comprender que el saber de los pueblos indígenas
está latente en las comunidades y es allí donde se deben volcar los esfuerzos de
investigación para revalorizar esos saberes. Este proceso ya había
sidofacilitadoporlaInvestigaciónAcciónParticipativa(Fals-Borda1991),dando
énfasis al fortalecimiento de la identidad cultural y la sabiduría de los pueblos
indígenas originarios y campesinos. De esta base nace lo que, en agruco, hemos
denominado la Investigación Participativa Revalorizadora-ipr (Delgado 2006). A
diferencia de los enfoques deformados de la investigación participativa, la IPR no
busca la transferencia de tecnologías modernas degradantes del medio ambiente e
irrespetuosas con la madre tierra; da énfasis a la valorización y potenciamiento de
saberes y tecnologías endógenas, para complementarlas e innovarlas en el marco
del diálogo de saberes, con elementos más allá de su propio cuerpo de
conocimientos.
Elactualestadodelaexperienciayreflexióninstitucionalentrelacomunidad
académica de agruco y las comunidades indígenas, originarias y campesinas, nos ha
llevado a plantear el desarrollo endógeno sustentable como modelo que orienta
el diálogo de saberes, con miras a una concepción de la vida entendida como el
resultado de la interacción entre los seres vivos de la comunidad de humanos y
no-humanos (plantas, animales, vientos, piedras, vientos, estrellas, sol, etc.),
generalmente organizados en los ámbitos de la vida social, material y espiritual
(Rist 2002).
El desarrollo endógeno sustentable es concebido como un concepto orientado
a la reproducción material, sociopolítica, cultural y espiritual “desde adentro”,
entornoanecesidadesycapacidadeslocales,quecontemplesistemasmonetarios y no
monetarios, saberes locales y universales, que eviten pérdida de diversidad
biocultural. Este es un concepto aun en construcción y debate que, sin duda,
responde más a un deseo que a la realidad, y que tiene avances sustanciales en la
ejecución de proyectos de desarrollo endógeno sustentable ejecutados por la red
internacional Comparando y Apoyando el Desarrollo Endógeno - compas
(www.compasnet.org).

El desafío de operativizar el “vivir bien” en políticas publicas y


programas de apoyo a comunidades y organizaciones indígenas,
originarias y campesinos

agruco comparte el criterio de que el Vivir Bien no trata de una noción


antropocéntrica de la vida, sino que la misma es entendida en su acepción más
amplia que abarca todo el cosmos viviente (San Martín 1997). Del mismo modo, tal
como se señala en un documento amplio de la Alianza Universitaria
Biocultural (aub 2010) conformada por agruco de la Universidad Mayor de San
4

Simón, y el Postgrado en Ciencias del Desarrollo (cides) e Instituto de Ecología (ie)


de la Universidad Mayor de San Andrés, considera que “el horizonte ético o ´fin
mayor´ del desarrollo endógeno sustentable es, sin ninguna duda, el Vivir Bien que
entendemos como un `principio ético-moral de la sociedad plural´ mencionado en el
preámbulo de la cpe de Bolivia vigente desde el 2009. Desde la perspectiva de las
organizaciones indígenas originarias y campesinas, vivir bien o Suma Qamaña,
significa `vivir en paz, ´vivir a gusto´ (Albó, 2010) o vivir y convivir en armonía
(Yampara 2010; Medina 2006)”.
Considerando el Vivir Bien como un horizonte relevante para la reorganización
y transformación estructural en el contexto de la revolución democrática y cultural
propuesta por el gobierno boliviano, aquel plantea un doble reto. Por un lado, se
debe explicitar y sistematizar el Vivir Bien como un principio fundamental ya
presente, como eje ordenador de la vida cotidiana de los pueblos indígenas,
originarios y campesinos, pero muchas veces es aún demasiado latente para poder
articularse a la definición e implementación de políticas de “desarrollo”. Por otro
lado, significa re-pensar el proceso de construcción e implementación de políticas
públicas con miras a los principios que guían el desarrollo endógeno sustentable,
tomando en cuenta sus articulaciones con los tres ámbitos de la vida: social,
espiritual y material.
En el ya citado documento de la aub, se establece que:

… el concepto de Vivir Bien se instala en el escenario político, socioeconómico y


culturaldelpaís,comofundamentodelPlanNacionaldeDesarrollo,ysutraducción en
políticas públicas está en proceso de construcción. Existen importantes debates
alrededor de su conceptualización, más allá de ciertos consensos en el seno del
Gobierno que otorgan al Vivir Bien la siguiente definición:
“El “vivir bien” implica el acceso y disfrute de los bienes materiales en armonía con
la naturaleza y las personas. Es la dimensión humana de la realización afectiva y
espiritual. Las personas no viven aisladas sino en familia y en un entorno social y
de la naturaleza. No se puede vivir bien si los demás viven mal
o si se daña la naturaleza”. (Ministerio de Planificación, noviembre 2009). “Desde
la perspectiva de la gestión pública de políticas que están orientadas en
lograrelVivirBien,seseñalatambiénquesehacenecesarioesfuerzosdevaloración
(medición) del Vivir Bien, considerándolo “como ‘situación de realización
multidimensional’quesedesagregaenvariasdimensiones.Entreellassehanincluido las
referidas a los siguientes aspectos:
• Satisfacción individual (con componentes materiales y
no materiales)

4 Se trata del documento “Propuesta: Línea base y sistema participativo de monitoreo y evaluación
para el Programa Biocultura en ecosistemas priorizados para vivir bien”, presentado al
Viceministerio de Medio Ambiente, Biodiversidad, Cambio Climático, Agua y Gestión Territorial,
del Gobierno de Bolivia. Abril, 2010.
Satisfacción como miembros de la comunidad
(colectiva)
Relación armónica (hombre – naturaleza;
hombre – cosmos), y
Principios comunes, definidos desde una perspectiva intercultural: equidad,
justicia, complementariedad, independencia, dignidad, reciprocidad, cooperación,
solidaridad, soberanía”. (aub 2010).

Este conjunto de dimensiones se basan en componentes que, desde las


propuestas de Gobierno, se sintetizan en la gráfica 2.

Gráfica 2
Hacia la construcción del Índice del Vivir Bien. Ministerio de Planificación
del Desarrollo. Gobierno de Bolivia

• Vivienda
• Seguridad•Servicios básicos•Servicios sociales:
Alimentaria – Educación
• Artes y cultura
Derechos ciudadanos
• Deportes y recreación
Seguridad ciudadana
Seguridad nacional
Justicia

Fuente: http://www.planificacion.gov.bo/vpc/vivir%20bien%202009/1.pdf

Igualmente, en el mismo documento de la aub se añade que:

… El esfuerzo gubernamental avanza en dirección de complementar y ordenar los


componentes según la dimensión a que pertenecen, de establecer los niveles sociales
de existencia (individual, familiar, colectivo, etc.) y grados o rangos de
realización,principalmente.Peroesteprocesonoestáexentodedificultadesdebido a las
diferentes visiones y versiones sobre vivir bien, las dificultades para entender,
aprehender u ‘operacionalizar’conceptos como ‘relación armónica’, “ ‘realización
espiritual’, etc.

El desarrollo endógeno sustentable y el vivir bien:


nuevos paradigmas de las ciencias y el desarrollo

En este proceso surge el concepto de desarrollo endógeno sustentable, que


definimos como la contribución al “vivir bien”, mediante la vigorización de
fortalezas, potencialidades y oportunidades socioculturales y económicas de los
actores locales (reflejadas en los ámbitos sociales, materiales y espirituales), desde
la perspectiva del diálogo y complementariedad con actores externos, en
conocimientos, iniciativas y recursos.
En tal sentido, el desarrollo endógeno sustentable asume que la forma de
superar los problemas de pobreza, marginalidad social y étnica, así como el
deterioro de recursos naturales e innovación productiva insuficiente, pueden
alcanzarse sólo si replanteamos nuestros objetivos, pasando de considerar
exclusivamente el vector del
desarrolloeconómico,aconsiderartambiénámbitosintegralescomolacomprensión y
acción local (cosmovisión) de y sobre el entorno natural, y la cohesión social.
El considerar los factores señalados, en la lógica de equilibrio entre los mismos,
y trabajar para su concreción, lo denominamos el “vivir bien”. El desarrollo
endógeno sustentable por tanto, es un medio para aproximarnos al “vivir bien”.
De acuerdo a nuestra experiencia y (limitado) conocimiento de la realidad de
los actores locales, consideramos que el primer paso imprescindible para su
vigorización, es considerar las fortalezas, potencialidades y oportunidades locales,
también sus debilidades, límites y amenazas. El conjunto de estas consideraciones,
puede resumirse en conocer y considerar las cualidades culturales y el contexto
particular y global, donde los actores locales desarrollan su vida cotidiana. En la
práctica, conocer y considerar los elementos señalados, puede realizarse si
abordamos la vida cotidiana desde sus expresiones objetivas materiales, sociales y
espirituales.
Esta forma práctica de trabajo en la vida cotidiana de los actores locales se
realiza mediante la praxis del diálogo y complementariedad de conocimientos, el
debate y concertación de iniciativas, y la valoración de recursos disponibles de los
actores externos y, principalmente, de los actores locales. Ello implica de todos los
actores, actitudes de horizontalidad, apertura y valoración del otro.
De esta manera, el desarrollo endógeno sustentable es estrictamente un
enfoque, ya que combina una conceptualización o teoría del desarrollo (el “vivir
bien”) con una metodología para alcanzarla: la interfase o el tiempo/espacio de
diálogo y complementariedad entre actores.
Lametodologíadeldesarrolloendógenosustentable(lainterfase)consisteen crear
momentos y espacios no exentos de tensión, donde se revalorizan saberes, se
intercambian experiencias y puntos de vista (elementos que podemos resumir
como conocimientos), y se concertan las mejores opciones para solucionar
problemas concretos. La interfase no es precisamente la obtención de algo nuevo,
sino más bien –la diferencia es sutil pero crucial–, una tercera opción que incluye y
combina ambos conocimientos.
Si el “vivir bien” es holístico e integral, y como actores externos estamos en el
camino de aportar a la sistematización de su significado (o tal vez múltiples
significados) y, por tanto, ver cuál es nuestro rol en su consecución, los primeros
avances, en ese sentido, nos indican que los proyectos de desarrollo en las
comunidades necesariamente deben ser integrales y holísticos. Por ello, el
significado de holístico es asumir las tres dimensiones de la vida cotidiana, y la
integralidad es abordar y aportar en todas las acciones que permitan la
reproducción de la vida tanto humana como natural y espiritual.
Considerar la integralidad hace que cualquier esfuerzo aislado se disipe en la
complejidad de la problemática rural; al otro extremo, asumir un programa integral
es iluso y de poca factibilidad. En tal sentido, programas integrales y holísticos
requieren necesariamente una participación sinérgica de actores externos
(estatales y privados), y de éstos con los actores locales.
Nuestra experiencia nos indica que acciones autogestionadas o de
autodesarrollo, es decir, un desarrollo con plena autonomía, no es posible ni
deseable. No es posible porque los problemas económicos, sociales y
medioambientales en las comunidades, no tienen un origen endógeno; responden
en gran medida a estructuras socioeconómicas, políticas y culturales externas. Si
las comunidades pudiesen trabajar por sí mismas en la perspectiva del “vivir bien”,
ya lo hubiesen hecho.
No es deseable porque la lógica de la autodeterminación, autonomía o
autogestión, no es correspondiente a la lógica campesina indígena de la paridad y
de la complementariedad. Varias investigaciones etnohistóricas (Murra 1979;
Condarco 1986) demuestran que el florecimiento de las culturas andinas se debió
en gran parte a la ecosimbiosis interzonal o control de un máximo de pisos
ecológicos. Investigaciones contemporáneas como las de Delgado (2002),
demuestran que es imposible la reproducción de la vida si se es mono dependiente
del ecosistema andino o de valles; el manejo de pisos ecológicos precolombinos y
coloniales, se ha trasladado hoy a zonas de colonización en el oriente, a los centros
urbanos e inclusive al exterior del país.
El argumento de fondo es que el desarrollo endógeno sustentable, como
aproximación externa al “vivir bien” amerindio, sólo es posible en un marco de
sinergias y complementariedad de esfuerzos, conocimientos e inclusive de visiones
de mundo. En ese marco tiene sentido el diálogo de conocimientos, la cogestión de
proyectos y las comunidades de aprendizaje, para superar –de alguna manera– la
unilinealidad o parcialidad de las evaluaciones convencionales.
agruco, como interfase entre universidad y comunidades indígenas originarias y
campesinas, está también comprometido y obligado en relacionar la experiencia
emergente con los enfoques, teorías y metodologías en el campo científico. Era
claro que las corrientes positivistas y neopositivistas no permitieron una
articulación complementaria y sinergética .
5

5La revisión y valoración de los trabajos principales de la sociología de las ciencias en miras a la
experiencia institucional de agruco se encuentra en Delgado 2002.
Espor estoquela sociologíadelconocimiento científico representóunaapertura
significativa para la investigación acción participativa, ya que pasa del análisis de la
ciencia como institución a un análisis de la ciencia como acción, alrededor de los
procesos de estructuración del conjunto de las relaciones sociales científicas,
incluidas las que se desarrollan en la generación y validación de los productos
científicos, en torno al axioma de la dependencia social del conocimiento científico.
En general, los rasgos y la concepción de la forma que aborda su estudio la
nueva sociología del conocimiento científico, es sintetizada por Espinoza et. al.
(1994: 520 y 521) en cinco puntos que desarrollamos a continuación:
(i) De acuerdo a lo que se conoce como el principio de naturalización, que
rechaza la distinción entre el contexto de justificación y el contexto del
descubrimiento, este principio subraya –en consonancia con lo indicado en
párrafos anteriores– la relevancia de la lente sociológica y la posibilidad de las
ciencias sociales para analizar las variables sociales en los modos de producción y
validación del conocimiento científico con una mayor aproximación al contexto en
que se inserta la comunidad de científicos, y a los actores sociales que participan en
la investigación.
(ii) Según el principio del relativismo, “… no hay ningún criterio universal
que garantice la verdad de una proposición o la racionalidad de una creencia, todos
los procesos de producción, validación y cambio del conocimiento científico, son el
resultado de procesos de interacción social (como, por ejemplo, las negociaciones)
entre científicos (como individuos y grupos sociales) o entre éstos y el medio social
circundante.”

La aceptación de esta proposición implica la participación de los actores


sociales de un contexto determinado como productores del conocimiento científico,
donde la participación del sujeto investigador científico es determinante para darle
forma científica al conocimiento, si bien planteando sus discrepancias o acuerdos
con los resultados del proceso de interacción social con otros actores.
(iii) Mediante el principio del constructivismo, se subraya que el conocimiento
científico es una representación que no proviene directamente de la realidad, ni es
un reflejo literal de ésta. Así, no puede esperarse siquiera una interpretación
idéntica de los mismos fragmentos de evidencia, pues la experiencia no es neutral
sino dependiente; varía según el contexto social, los aprendizajes, la cultura, etc.
Por tanto, el conocimiento y en buena medida la realidad, se consideran
socialmente construidos. En tal caso, son los actores sociales de cada contexto los
constructores de esa realidad, en que el investigador científico –a través de la
investigación participativa– puede aportar e influir mediante la interacción social,
para precisar con más certeza la realidad construida. Esta realidad construida tiene
una influencia notable de la percepción sobre la vida que tenga cada cultura, donde
lo simbólico y espiritual son fundamentales pero más difíciles de discutir y analizar.
(iv) A partir del llamado principio de causación social, que indica que la
actividad científica no es llevada a cabo por sujetos epistémicos ideales sino por
grupos sociales concretos, convencionalmente denominados comunidades
científicas, estas se rigen –como los productos que formulan (el conocimiento
científico)– por los mismos tipos de explicación que para cualquier otra
organización social. Por tanto, y en la línea de la tradicional explicación sociológica
para otras formas sociales de conocimiento, el conocimiento científico que
producen se debe, en buena medida, a las formas en que se organizan los grupos
científicos y se inscriben en el medio social circundante.
Una forma alternativa de insertarse al medio circundante es a través de la
investigaciónparticipativarevalorizadoraque,ademásdelaproduccióndelconocimien
to científico, logra aportar a la recreación e innovación de conocimientos que
permitirán la reproducción familiar y comunitaria a través de acciones de
desarrollo.
(v) Conforme al principio calificado de instrumentalidad, que sustenta que el
conocimiento científico no difiere sustancialmente de otros tipos de conocimiento,
salvo por su mayor eficacia en la resolución de problemas. No es de extrañar esta
función instrumental y pragmática, dado que con los productos científicos se busca
obtener determinados objetivos y satisfacer ciertos intereses.
Por tanto, el conocimiento científico que se tiene por verdadero, se modula a
partir de la realización de esta tarea indisolublemente ligada a la ciencia. Si bien
este punto niega implícitamente la racionalidad neutral de la ciencia porque
reconoce la satisfacción de ciertos intereses y la búsqueda de determinados
objetivos, es necesario considerar también los aportes de la Escuela de Frankfurt
en relación con la crítica de la ciencia, donde demuestran un modo de configurar la
dominancia social imperante, que ha sido el punto crítico esencial que ha llevado al
surgimiento de la investigación participativa en el tercer mundo, como respuesta a
los reducidos aportes de la ciencia y la tecnología occidental, para reducir las
desigualdades y la pobreza en el mundo, ahondándose más bien las diferencias por
las iatrogénicas consecuencias de las mismas.
La experiencia de agruco y compas, además, demuestra que el desarrollo
endógeno sustentable –al considerar la interacción entre los ámbitos de vida social,
materialyespiritual– permiteacceder(mediantelainvestigacióncualitativaporlos
actores externos) y establecer una relación con las emergentes tradiciones
científicas que trascienden la separación epistemológica entre mundos sociales,
materiales y espirituales, con miras a las ciencias post-materialistas o “a-duales”.
Nosdamoscuentaquenuestrasposicionesontológicasyepistemológicasno son
más que hipótesis que no tienen valor más allá de ser una posibilidad, pero también
aprendemos que hay otras ciencias dentro del cosmos del conocimiento, ya que
podemos encontrar una especie de conocimiento indígena, o endógeno dentro de la
cultura occidental. Ahora, hay una ciencia post-materialista que se ha ido formando
en las ciencias sociales y naturales, y que en el fondo se explica todo lo que es
posible explicar; pero que hay muchos fenómenos que se conocen, y que se pueden
evidenciar científicamente, por que no se toman en cuenta porque no encajan en el
pensamiento o fundamento ontológico y epistemológico de la ciencia.
La vertiente más prominente es, sin duda, la física quántica que nos hace dar
cuenta que el materialismo y dualismo occidental aún son el fundamento
primordial de las demás ciencias naturales y sociales. Hans Peter Duerr (2007)
resume esto de la siguiente manera:

Ahora, vayamos a la física cuántica. Aquí yo cito a mi profesor Werner Heisenberg,


quien,alaedadde24años,mientrastocabaunpoco(élerapianista),descubriómás
o menos accidentalmente, que este cimiento se hallaba errado. Él dice: La Teoría
Cuántica (es decir, la nueva teoría que él descubrió), es un ejemplo tan maravilloso
para una situación que uno puede entender algunas circunstancias con completa
claridad y, al mismo tiempo, uno puede saber que sólo se puede hablar de estas
circunstancias en términos de imágenes y metáforas. Entonces, ese fue un paso terrible
para la ciencia, pues siempre hemos afirmado que ‘nosotros, científicos, sabemos lo
que es correcto e incorrecto. No precisamos
procederhaciendoafirmacionesvagascomolosteólogosydemás;nosotrossabemos
loqueescorrectooincorrecto’.Yahora,derepente,noshallamosenelmismobote que los
demás, y también debemos utilizar imágenes y metáforas para hablar de ello. Y debido
a que la realidad ha desaparecido y regresado a lo que se denomina Wirklichkeit en
alemán, es algo que se halla en constante cambio y yo les demostraré exactamente qué
tan extremo es este cambio. A partir de este descubrimiento, emergieron varias
paradojas. La primera fue, claro está, la más sorprendente: La materia no está hecha de
materia.

Una de las ramas que está cobrando fuerza nuevamente se remite a lo que es la
ciencia natural goetheanista. Este escritor alemán que, en el siglo xviii, era poeta,
investigador y científico porque se preocupaba de todo lo que veía y trataba de
entender las bases de todos los fenómenos, empezó ya entonces a describir estos
fenómenos en términos de lo que es la ciencia natural. Después, en medicina
tenemos muchos investigadores que se han dado cuenta que, con todas las leyes
estadísticas con las que se cuenta en la actualidad, en la medicina tradicional se
puede mostrar la efectividad de las curaciones a distancia, que son hechas a partir
de una actividad espiritual de personas especializadas, esto está publicado en las
revistas científicas correspondientes (Sicher, et al. 1998).
También se tiene un campo cada vez mas importante en lo que es la
Cronobiología, que estudia lo que es el enfoque convencional de la biología y,
además, cómo los organismos están evolucionando en el tiempo. Se ha logrado
mostrar experimentalmente que, efectivamente, existe una influencia directa de los
ciclos de la luna en el crecimiento de las plantas (Zurcher, et al. 1998).

Avances en el “vivir bien”: aplicación de indicadores del desarrollo endógeno


sustentable en proyectos de apoyo a comunidades y organizaciones estatales

Si como actores externos estamos interesados en aportar en la construcción o


forjamiento del “vivir bien”, es necesario que tengamos parámetros que nos
permitan conocer cuáles son los avances en dicha tarea desde una perspectiva
externa y también de los actores locales. Señalamos nuevamente que acciones
orientadas a aportar al “vivir bien”, sea desde iniciativas privadas o estatales, o
ambos junto a los actores locales, son holísticas e integrales.
Lo que buscan los indicadores es, en primer lugar, reflejar esa complejidad y,
6

en segundo lugar, develar –de la manera más objetiva posible– los avances hacia el
7

“vivir bien”. Por las dimensiones conocidas del “vivir bien”, sobre todo de carácter
subjetivo y también de estado de ánimo, nuestro rol como actores externos es
buscar mecanismos de objetividad que permitan ir más allá del localismo y la
especificidad. Una categoría que nos ayuda mucho a alcanzar por lo menos niveles
meso, es lo BioCultural, que combina características específicas biofísicas y de
ecosistema, con la cualidad o características culturales.
La construcción de indicadores, como parte de un sistema de planificación,
monitoreo y evaluación, se inicia con la elaboración de un diagnóstico comunitario
participativo, y la elaboración de una línea de base. Una vez elaborada y validada la
línea de base, el proceso luego contempla tres fases (ver gráfico 3): (i) la
construcción del sistema, identificando indicadores, (ii) la implementación en
campo, (iii) la sistematización y validación en comunidades de aprendizaje.

Gráfica 3
Fases del sistema de planificación, monitoreo y evaluación participativa
6 Entendemos por indicador a un criterio que ayuda a valorar, dentro ciertos parámetros
consensuados colectivamente (entre actores locales y externos), el impacto de una multiplicidad
de acciones.
7 Por objetividad entendemos la clarificación de la metodología de aplicación y medición de
indicadores. Es objetivo porque sigue un método estricto.
Entalsentido,paralaprimerafasehemosestablecidounaescaladecategorías que
consideramos útiles para implementar los indicadores. Las categorías, de lo
abstracto a lo concreto , fueron las siguientes: objetivos del des (abstracto y
8

cualitativo), temáticas (concretas y cualitativas), indicadores sociales, materiales y


espirituales (concretos y cuantificables), que ayuden a valorar la consecución del
objetivo. Objetivos, temáticas e indicadores surgen de la interacción, diálogo y
comunidad de aprendizaje, entre actores locales y externos.
A partir de nuestra experiencia, consideramos que los tres ámbitos de la vida
cotidiana contienen el objetivo donde se concretiza las cosmovisiones (de dónde
vengo, quién he sido, dónde estoy y quién soy) y las aspiraciones colectivas (a
dónde voy y quién quiero ser).
Para la segunda fase, cada indicador es valorado objetiva y subjetivamente. La
valoración objetiva mide la eficiencia y eficacia de la multiplicidad de acciones , en 9

tanto la valoración subjetiva se realiza mediante encuestas y entrevistas a una


muestra de la población de actores locales, por medio de una escala que cuantifica
la percepción local sobre la misma multiplicidad de acciones. Se busca que la
muestra sea representativa y, por tanto, la técnica más usual es el análisis
multivarial. Para la tercera fase, la sistematización sigue un riguroso método de
integración de valoraciones objetivas y subjetivas, integración entre indicadores
(materiales, sociales y espirituales) y de éstos, con el objetivo propuesto. La
interpretación externa de los resultados de la evaluación, es puesto a consideración
de los actores locales, debatida y consensuada.

Experiencia de elaboración de indicadores de desarrollo endógeno


sustentable en el programa compas de Latinoamérica

El programa Comparando y Apoyando el Desarrollo Endógeno (compas), coordinado


en Latinoamérica por agruco, implementa proyectos de desarrollo endógeno
sustentable en comunidades campesinas indígenas: mapuche en Chile, quechua y
aymaras en Bolivia, quechuas en Perú y Ecuador; y en comunidades campesinas
mestizas en Colombia, y mayas en Guatemala y El Salvador.
Las temáticas de trabajo incluyen educación intra e intercultural, salud
ancestral, reconversión agroecológica, agrobiodiversidad y fortalecimiento de la
identidad cultural local. Las metodologías de trabajo se basan en el diálogo
intercientífico y de saberes en las comunidades de aprendizaje, y en la
investigación participativa revalorizadora.

8 Lo “abstracto” no surge de la reflexión aislada de la realidad, sino de la sistematización de lo


concreto (la experiencia de campo y la interacción con actores locales). En tal sentido, sería
más correcto plantear: concreto (experiencia) - abstracto - concreto (sistematizado). 9 Cada
acción, contendrá una meta, igualmente consensuada entre actores, de acuerdo a de
terminantes económicos, sociales y culturales; y/o determinantes espacio - temporales.
La identificación de los indicadores de desarrollo endógeno sustentable, se
hizo bajo el siguiente esquema. A partir de una conceptualización participativa de
todos los actores sociales del proceso, se identifican los objetivos, metas e
indicadores del des, que son planteados según el contexto sociocultural y biofísico
de las zonas de trabajo, en base a diagnósticos comunitarios. Las áreas de trabajo se
desprenden de las líneas de acción y tienen diferente peso en las actividades, en
función de la experiencia institucional y la pertinencia de las necesidades
expresadas por las organizaciones de base.
Finalmente, el “ambiente favorable” atañe a condiciones mínimas que deben
cumplir las organizaciones de base y las instituciones alrededor de la comprensión
cualitativa y paradigmática de lo que significa el desarrollo endógeno sustentable.

Gráfica 4
Programa de Investigación-Acción y Desarrollo
Conclusiones

A manera de conclusiones de la experiencia descrita, podemos señalar lo siguiente:


El “vivir bien” está sujeto a múltiples y variadas acepciones; por ello, nuestro
rol como actores externos es identificar los elementos que permitan trascender el
localismo y la especificidad de las compresiones diversas del “vivir bien”. En tal
sentido, el “vivir bien” es el resultado de lo holístico e integral de la vida cotidiana
de los actores locales, en íntima relación con su concepción del mundo
o cosmovisión.
Un intento de aproximación a la vida cotidiana, debe contemplar su
sistematización en los ámbitos materiales, sociales y espirituales, y su interrelación
mutua para reflejar su carácter integral y holístico.
El “vivir bien” como tal, no es una construcción intelectual nueva, sino un
principio ordenador de la vida cotidiana de los pueblos indígenas, originarios y
campesinos. Lo que hace “nuevo” el concepto del “vivir bien” es que debe ser
conceptualizado en un esfuerzo colectivo entre las comunidades interesadas en
ello, para luego buscar expresarlo en las nuevas políticas públicas y formas de
traducción en proyectos y programas nacionales de apoyo a comunidades
indígenas, originarios y campesinos. Se debe considerar los niveles territoriales de
organización estatal y las unidades autonómicas correspondientes.
La complementariedad de acciones de los actores locales y externos, en base a
lo integral y holístico, es lo que entendemos como desarrollo endógeno sustentable
(des). Este juega, así, un rol de interfase entre las concepciones occidentales de
desarrollo y las concepciones locales del “vivir bien”.
La construcción de un sistema de planificación, monitoreo y evaluación
participativa, que permita valorar los avances hacia el desarrollo endógeno
sustentable, sigue la secuencia: línea de base, construcción del sistema, aplicación
en campo, sistematización y validación consensuada de resultados. Los indicadores
para el des, como interfase, intentan superar metodologías convencionales de
evaluación de impacto, pues incluyen los ámbitos en que se desarrolla la vida
cotidiana, los valora objetiva y subjetivamente para, finalmente, integrarla en una
valoración global del grado de avance hacia el des. Un esfuerzo importante del
gobierno boliviano en esa perspectiva se está iniciando con el Programa
Biocultura .10

El trabajo en pro de la construcción social de un desarrollo endógeno


sustentable se beneficia con los aportes de las ciencias cualitativas y hermenéuticas
que permiten construir puentes epistemológicos para la comunidad académica
involucrada, lo que les permite llegar a captar la realidad
socio-ambiental-espiritual desde el punto de vista de los actores sociales, más allá
de las valoraciones que subyacen en las teorías y paradigmas, muchas veces
construidas en otros contextos socio-ambientales.
El desarrollo endógeno sustentable –al considerar la interacción entre los
ámbitos de vida social, material y espiritual, que pueden ser aprehendidos
mediante la investigación cualitativa por los actores externos– permite establecer
una relación con las emergentes tradiciones científicas que trascienden la sepa

10A través del Viceministerio de medio ambiente, biodiversidad, cambio climático y desarrollo
forestal del Ministerio de Medio Ambiente y Agua, y ejecutado por la Alianza Universitaria
Biocultutural conformada por Centro Universitario agruco, Postgrado en Ciencias del Desarrollo
(cides) e Instituto de Ecología (ie).
ración epistemológica entre mundos sociales, materiales y espirituales con miras a
unas ciencias post-materialistas o “a-duales”. De esta manera se crean puentes
transdisciplinarios que permiten la construcción social y colectiva de nuevas
epistemologías del conocimiento que, en vez de reproducir la hegemonía y actitud
monocultural, permite un crecimiento mutuo de procesos de co-construcción de
conocimientos de beneficio mutuo.
Bibliografía

Aeberhard A. & Rist S.2009 Transdisciplinary co-production of knowledge in the


development of organic
agriculture. Ecological Economics 68: 1171-1181. Albo Xavier 2009
Suma Qamaña = Convivir bien ¿Cómo medirlo? PonenciaenSeminario
Internacional sobre el Vivir Bien. 3-5 noviembre, 2009. Inédito.
Ministerio de Planificación del Desarrollo. La Paz, Bolivia Alianza
Universitaria Biocultura 2010 Propuesta para el levantamiento de línea base, y
sistema de monitoreo,
seguimiento y evaluación participativa del Programa biocultura.
agruco, cides, ie. Inédito. Bellavite P., Signorini A. & Steele A. 1995
Homeopathy, a frontier in medical science experimental studies and theo
retical foundations. North Atlantic Books. Berkeley, California.
Cancillería del Estado Plurinacional de Bolivia 2009 El vivir bien como respuesta a la
crisis global, La Paz. Condarco y Murra 1987 La teoría de la complementariedad
vertical ecosimbiótica. hisbol. La
Paz. Bolivia. Delgado F. 2002 Estrategias de autodesarrollo y gestión
sostenible del territorio en ecosiste
mas de montaña. Complementariedad ecosimbiótica en el ayllu Majasaya
Mujlli, departamento de Cochabamba, Bolivia. Ediciones plural -agruco. La
Paz. Tesis doctoral. isec. Universidad de Córdoba. España.
2006“El diálogo intercultural e intercientífico: Un nuevo marco teórico para el
desarrollo endógeno sustentable y la reforma universitaria”. En Revista
de Agricultura 58.
Dürr H.-P.
2007“Matter is not made out of matter”. In: Endogenous Development and
Bio-cultural Diversity. The interplay of worldview, globalization and
locality (eds.) B.
Fals-Borda
1991 y 1986 “La investigación-acción participativa: Política y epistemología”, En
Álvaro Camacho G. (ed.), La Colombia de hoy, Bogotá, Cerec, 1986.
http://sobometra.kallawayas.org. Varios artículos sobre medicina tradicional.
Haverkort & S. Rist
s/fcompas-cde, Leusden.
Hirsch Hadorn G., Bradley D., Pohl C., Rist S. & Wiesmann U.
2006“Implications of Transdisciplinarity for Sustainability Research”. En Ecological
Economics 60.
Lamo de Espinoza, et. al.
1994La sociología del conocimiento y de la ciencia. Alianza Editorial. Madrid.
España.
Magdoff & Foster
2010“Lo que cada ambientalista tiene que saber sobre el capitalismo”. En:
www.forumdesalternatives.org/es/readarticle.php?article
Ministerio de Planificación
2009 Seminario Internacional sobre el Vivir Bien. Varios artículos En:
www.planificacion.gov.bo/vpc/vivir%20bien%202009/1.pdf
Ravetz J. & Funtowicz S.
1999“Post-Normal Science - an insight now maturing”. En Futures 31.
Rist S.
2002Si estamos de buen corazón, siempre hay producción. Caminos en la
revalorización de formas de producción y de vida tradicional y su
importancia para el desarrollo sostenible. Ediciones plural -agruco -cde. La
Paz. Tesis doctoral, Instituto de Sociología Rural. Universidad Técnica
de Munich. Alemania.
San Martin, J.
1997En la búsqueda del enfoque para el desarrollo rural autosostenible -Uk´amäpi.
Así nomás es pues. agruco -umss -csude / ic. plural editores, La Paz. Bolivia.
Schilthuis W.
1994Biodynamic Agriculture. Rudolf Steiner’s Ideas in Practice, Holland and uk.
Sevilla Guzmán, E.
2010Sobre los orígenes de la Agroecología en el Pensamiento Marxista y Libertario.
agruco-plural-nccr n – s, cde-Berna. La Paz.
Sevilla G., E. & Rist S.
2010Metodologías agroecológicas: Una propuesta sociológica de sistematización
desde una perspectiva intercultural. En prensa.
Tapia, N.
2000Agroecología y agricultura campesina sostenible en los Andes bolivianos. El caso
del Ayllu Majasaya Mujlli, Cochabamba-Bolivia. plural -agruco. La Paz.
Tesis doctoral. isec. Universidad de Córdoba. España.
Yampara, S.
2009sumaq qamaña. Ponencia en Seminario Internacional sobre el Vivir Bien. 3-5 de
noviembre 2009. Inédito. La Paz, Bolivia.
www.compasla.org; compasnet.org. Varios artículos y experiencias sobre
desarrollo endógeno sustentable en Latinoamérica, India y África.

También podría gustarte