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Etimología y Concepto de Divorcio

Este documento define y explica conceptos relacionados con el divorcio, incluyendo su etimología, definición general, tipos (divorcio ad vinculum y divorcio quo ad thorum), y causales para solicitar la separación judicial de cuerpos como adulterio, intento de homicidio, malos tratos, e injurias graves. También cubre el proceso de separación por mutuo consentimiento y casos de menores emancipados.

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Etimología y Concepto de Divorcio

Este documento define y explica conceptos relacionados con el divorcio, incluyendo su etimología, definición general, tipos (divorcio ad vinculum y divorcio quo ad thorum), y causales para solicitar la separación judicial de cuerpos como adulterio, intento de homicidio, malos tratos, e injurias graves. También cubre el proceso de separación por mutuo consentimiento y casos de menores emancipados.

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INTRODUCCIÓN

El estudio de las causas del divorcio nos ayuda a comprender los motivos que nos hacen considerarlo
una conducta autodestructiva dentro de la familia y a
reconocer cuales son las recompensas inmediatas que proporciona para que entonces este proceso
se lleve a cabo. Abelsohn considera el divorcio como la disociación instrumental y funcional de: la
pareja marital y la pareja parental, que, en el matrimonio no divorciado, están fusionadas. La pareja
marital debe separarse, la pareja parental debe permanecer
unida, al menos hasta que las funciones parentales dejen de ser necesarias por la autonomía de los
hijos.
El divorcio

Etimología:

La palabra divorcio viene del latín divortium, provista del prefijo di-/dis- (separación o divergencia
en diferentes sentidos), y la raíz del verbo verto (volver, dar la vuelta, girar o hacer girar)

En estas se podía solicitar y lograr el divorcio con bastante facilidad, tanto por parte del marido
como de la mujer.

Concepto general:
El divorcio es la acción que disuelve el vínculo del matrimonio y deja a los cónyuges en aptitud de
contraer otro.

El divorcio consiste en la separación de las personas unidas en matrimonio, a través de una sentencia
judicial que así lo declare. También podemos decir que el divorcio consiste en la disolución del
vínculo matrimonial.

Su división en divorcio ad vinculum y divorcio quo ad thorum:

El divorcio vincular o AD VINCULUM, o absoluto, que implica la ruptura del vínculo matrimonial y
por consiguiente posibilita que los cónyuges puedan contraer nuevas nupcias; el divorcio relativo,
llamado también QUO AD THORUM ET MENSAN, que significa la simple separación judicial de los
cuerpos.

Separación judicial de Cuerpos:

Básicamente, la separación judicial de cuerpos consiste en la cesación de un deber establecido para


el matrimonio, el de la cohabitación, pero queda subsistente el vínculo, así como también los otros
deberes derivados de la unión matrimonial

La separación judicial de cuerpos está regulada en los Arts. 167 al 176 del Código Civil, esta figura
autoriza a los cónyuges a vivir separadamente, o bien, podemos decir que cesa el deber de
“cohabitación” entre los cónyuges, sin que ello signifique la ruptura o disolución del vínculo
matrimonial tal como acontece en el divorcio. Por tanto, bajo el régimen de la simple separación de
cuerpos, ninguno de los cónyuges se halla legal-mente habilitado para contraer nuevas nupcias.

Se distinguen dos tipos de separación de cuerpos; la sepa-ración judicial de cuerpos por mutuo
consentimiento y la sepa-ración judicial de cuerpos con invocación de causa

Separación por mutuo consentimiento, requisitos y procedimientos:

El divorcio por mutuo consentimiento se reputará en sus efectos como decretado por culpa de
ambos cónyuges, pero el juez podrá admitir la culpa de uno solo de los cónyuges si existe convención
en este sentido.

El Artículo 167 del C.C. regula la separación de cuerpos por mutuo consentimiento al decir: “Los
esposos pueden cualquiera sea el país donde celebraron su matrimonio, separarse judicialmente de
cuerpos por mutuo consentimiento y sin expresión de causa, después de transcurridos dos años de
vida marital ...”.
El artículo transcripto precedentemente no ofrece mayor dificultad para su interpretación. En
efecto, para que tenga lugar la separación de cuerpos por mutuo consentimiento deben concurrir
dos circunstancias, a saber: Primero, el consentimiento mutuo, o sea, que ambos cónyuges hayan
decidido libremente separarse; esto es, sin coacción u otro elemento extraño que coarte la voluntad
o la libre decisión de alguno de ellos. La otra circunstancia es que haya transcurrido un mínimo de
dos años a partir de la fecha de celebración del matrimonio.

El artículo admite la separación de cuerpos “sin expresión de causa”, esto facilita los trámites del
proceso y al mismo tiempo permite mantener la privacidad de la causa (no hay necesidad de estar
escarbando sobre hechos que son parte de la intimidad de la pareja y encasillarlo en una causa
determinada, ya que esto no evitaría la separación).

El Art. 168 del C.C. dice: “El Juez escuchará separadamente a los cónyuges, dentro del plazo de
treinta a sesenta días, para que con-firmen o no su voluntad de separarse”. Luego de la presentación
del escrito donde ambos manifiesten su voluntad de separarse, el Juez fijará una audiencia dentro
del plazo de treinta a sesenta días, en donde deberá escuchar a las partes a los efectos de que se
ratifiquen o no del pedido inicial de separación. Esta audiencia es de tal importancia ya que, si los
cónyuges no comparecieren personalmente, el pedido no producirá efectos porque la ley presupone
que no han mantenido su intención de separarse. Seguidamente el Art. 169 del mismo cuerpo legal
reza: “El Juez homologará el acuerdo si se ratificaren ambos cónyuges, dentro del plazo que les fuere
señalado. Si cualquiera de ellos se retractare, o guardare silencio, se rechazará el pedido de
separación”.

Luego de la audiencia de los cónyuges, si estos se ratificaren en el pedido de separación, el Juez


homologará el acuerdo presentado por las partes y sin más trámites decretará la sepa-ración judicial
de cuerpos de los esposos por mutuo consentimiento. Si alguno de los cónyuges se retractare o
guardare silencio en la audiencia, el Juez rechazará el pedido y ordenará el archivamiento de la
causa.

Casos de los menores emancipados:

Art. 167.Los esposos pueden, cualquiera sea el país donde celebraron su matrimonio, separarse
judicialmente de cuerpos por mutuo consentimiento y sin expresión de causa, después de
transcurridos dos años de vida marital.

De este derecho gozarán igualmente los menores emancipados por el matrimonio, pero solo
después de dos años de cumplida la mayoría de edad de ambos esposos. Si hablamos de menores
de edad que contrajeron matrimonio, previo cumplimiento de los requisitos exigidos por la Ley,
pueden estos separarse judicialmente de cuerpo; una vez que ambos adquieran la mayoría de 18
años de edad, podrán en consecuencia solicitar la separación judicial de cuerpo a partir de los 20
años cumplidos.

Separación por las causales establecidas en la ley:

El Código Civil enumera en su Art. 170 las causas por las cuales se podrá demandar la separación de
cuerpos por cualquiera de los cónyuges y que son las siguientes:
a) El adulterio:

Se entiende por adulterio la unión sexual de un hombre o una mujer casados con quien no es
su cónyuge.

Se trata, por ello de una unión sexual ilegítima, en cuanto vulnera fundamentalmente el
deber de fidelidad recíproca que se deben los esposos (BOSSERT-ZANNONI, p. 335). El
adulterio consiste en la relación sexual que tiene lugar entre uno de los cónyuges con un
tercero. El hecho afecta esencialmente el deber de fidelidad que los esposos se deben
mutuamente durante la vigencia del matrimonio y su inobservancia constituye una de las
causales que da lugar al pedido de divorcio. En lo que a la prueba respecta, esta causa quizás
resulte ser la más difícil de probar o demostrar (probatio diabólica de los romanos), razón
por la que se debe recurrir a ciertos medios o elementos que lleven al convencimiento de
que el hecho ha tenido lugar. La jurisprudencia, tanto nacional como extranjera, admite que
se pruebe el adulterio a través de indicios y presunciones que formen en el ánimo del Juez
la convicción de la existencia de la relación sexual extramarital o extramatrimonial del
cónyuge infiel. En todo caso, si con ello se hace imposible probar el adulterio, serviría de
prueba para acreditar las injurias graves cometidas por uno de los cónyuges a los efectos de
proseguir con el proceso de divorcio.
b) La tentativa de uno de los cónyuges contra la vida del otro, y el homicidio frustrado, sea
como autor o como cómplice.
La gravedad de atentar contra la vida de cualquier persona es innegable. Ahora, atentar
contra la vida del propio cónyuge, provocando la destrucción de la familia torna
incuestionable que sea considerado como causal de separación.

Debemos tener en cuenta que la conducta del cónyuge debe ser dolosa, es decir, debe existir el
animus o intención de acabar con la vida del otro, no solo golpes o maltrato físico que, si bien son
causas de separación, no se estaría configurando el homicidio frustrado al que se refiere este inciso.
Es imposible pues seguir pensando en mantener una relación conyugal después de haber atentado
contra la vida del otro cónyuge.

c) La conducta deshonrosa o inmoral de uno de los cónyuges, o su incitación al otro al


adulterio, la prostitución, u otros vicios y delitos.

Evidentemente estamos ante un hecho repudiable, amoral y antiético. Es inconcebible estar al lado
de una persona que quiera someter a su propio cónyuge a sus designios o intenciones perversas
(adulterio-prostitución) o al querer ganarse la vida u obtener algunos beneficios a través de estafas,
robos, prostitución, proxenetismo u otros delitos. No se puede edificar una familia sobre la base de
la inmoralidad, la obscenidad, la deshonestidad o la indecencia.

d) La sevicia, los malos tratamientos y las injurias graves.

La sevicia consiste en la crueldad de los malos tratos.

Según MORENO RUFFINELLI “las injurias graves comportan situaciones que dentro de la vida
conyugal tienden a disminuir la calidad de vida, el respeto y la dignidad que se deben los cónyuges
entre sí”.
La injuria es toda ofensa o agravio de un cónyuge hacia el otro; pueden ser amenazas de muerte,
insultos, desprecios, humillaciones y hasta violencia. Constituye también injuria el in-cumplimiento
de los deberes maritales, la ausencia frecuente del hogar, la inasistencia al cónyuge enfermo e
internado; en fin, toda conducta, acción u omisión que afecte y ponga en peligro la relación
matrimonial.

La importancia de esta causal se da por la cantidad inmensa de conductas, hechos, o actos que se
encuentran sumergidos bajo la denominación de “injurias graves”; de ahí que se lo denomine causa
residual. Si bien se pluraliza la palabra injuria, basta que se dé un solo acto gravemente injurioso
para que esta

se tipifique.

e) El abandono voluntario y malicioso: Incurre también en abandono el cónyuge que faltare a los
deberes de asistencia para con el otro o con sus hijos, o que, condenado a prestar alimentos, se
hallare en mora por más de dos meses consecutivos sin justa causa. Con el abandono voluntario del
hogar se incumplen los deberes de cohabitación y de asistencia. El carácter “de malicioso” al que se
refiere la ley tiene lugar cuando se da por la falta del “animus” o intención de regresar al hogar para
sobrellevar las obligaciones que impone la vida conyugal. Sin embargo, el alejamiento del hogar
aparece justificado en algunos casos, como, por ejemplo, cuando resulte indispensable someterse
a un control médico que requiera internación en un centro hospitalario, o cuando uno de los
cónyuges deba trasladarse por motivos laborales a otra localidad alejada del hogar, o por ir a
estudiar en el exterior en vista de ser beneficiario/a de una beca, o gracias a una asistencia
económica privada. El inc.

e) del Art. 170 también considera como abandono el incumplimiento de los deberes de asistencia
ya sea para con el otro cónyuge o para con sus hijos, o que hallándose condenado a prestar
alimentos se hallare en mora por más de dos meses consecutivos y no alegare justa causa.

f) El estado habitual de embriaguez o el uso reiterado de drogas estupefacientes, cuando hicieren


insoportable la vida conyugal.

Cualquiera de los cónyuges puede peticionar la sepa-ración de cuerpos a causa del estado habitual
de embriaguez o del uso reiterado de drogas estupefacientes por parte de uno de los cónyuges, o
de ambos.

El alcoholismo y la drogodependencia provocan desviaciones en la conducta del individuo y estos


son considerados peligrosos, no solo para la familia sino para la sociedad. Si la embriaguez y el uso
reiterado de estupefacientes no ocasionare mayores dificultades para la vida en común de los
esposos, no podrán alegarse como causal de separación, pues se halla condicionada a la
habitualidad de los mismos y que se torna insoportable e imposible la vida conyugal.

El juicio. Las medidas cautelares que puede tomar el juez:

Juez competente: El juicio de separación judicial de cuerpos deberá promoverse ante el Juez de
Primera Instancia en lo Civil y Comercial del último domicilio conyugal.
Juicio: En cuanto a la tramitación procesal de la separación judicial de cuerpos se debe tener en
cuenta, si la misma fue por petición conjunta (mutuo consentimiento) o por petición unilateral por
alguna de las causales previstas en el Art. 170 del C.C.

Si la separación de cuerpos fue solicitada por mutuo con-sentimiento o sin expresión de causa, se
tramitará la misma en el procedimiento especial previsto en el Código Procesal Civil,

Libro IV, Título V - de la separación de cuerpos por mutuo consentimiento (Arts. 603-612). Reza el
Art. 603 del código de forma: Los esposos podrán pedir, conjunta o separadamente, y sin expresión
de causa, al Juez del último domicilio conyugal, la separación de cuerpos regulados en los Arts. 167,
168 y 169 del

Código Civil. En cambio, al ser peticionada la separación de cuerpos con expresión de causa, ella
debe tramitarse por la vía ordinaria ya que la ley no señala otra vía procesal de conformidad a la
regla general establecida en el Art. 207 del Código Procesal Ci-vil que dice al respecto: “Las
contiendas judiciales que no tengan establecidos un procedimiento especial, se tramitaran
conforme a las normas del proceso de conocimiento ordinario”.

Pruebas: Toda clase de prueba será admitida en este juicio, con excepción de la confesión y el
testimonio de los ascendientes y descendientes de los cónyuges. Conforme lo establece el Art. 172
del C.C.P.

Sentencia: Si la separación es consecuencia de una de las causales previstas en el Art. 170, la


sentencia se debe pronunciar acerca de la culpabilidad de uno o de ambos cónyuges.

El Art. 171 del C.C. prescribe: “Promovida la demanda de separación, o antes de ella en caso de
urgencia, el Juez podrá, a instancia de parte, decretar la separación personal de los esposos,
autorizar a la mujer a residir fuera del domicilio conyugal, o disponer que el marido lo abandone.
Podrá también determinar, en caso de necesidad, los alimentos que deben prestarse a la mujer, así
como las expensas para el juicio. Habiendo hijos menores, las partes recurrirán al Juez tutelar para
solicitar las medidas que correspondan”.

El artículo mencionado más arriba establece ciertas medidas cautelares que el Juez puede tomar
antes o durante la tramitación del juicio, como la atribución de la vivienda familiar autorizando a la
mujer a residir fuera del domicilio conyugal, o disponer que el marido lo abandone, los alimentos
en caso de necesidad, etc., sin perjuicio de otras medidas precautorias de orden patrimonial para
evitar cualquier detrimento en la administración o distribución de los bienes.

En cuanto a los hijos, las partes recurrirán ante el Juzgado de la Niñez y Adolescencia que
corresponda para que el mismo resuelva sobre la tenencia o a la guarda de los hijos menores, el
régimen de convivencia, de relacionamiento, etc.

La tenencia :

Art. 175.- Existiendo hijos menores, se remitirá copia de las actuaciones al Juez Tutelar, una vez
dictada la sentencia que haga lugar a la separación.

Art. 93 del Código de la Niñez y Adolescencia. En caso de separación de los padres y de existir
controversia sobre la tenencia del hijo, el Juez deberá oír la opinión del niño o adolescente y
resolverá teniendo en cuenta la edad y el interés superior del mismo. En el caso del niño menor de
cinco años de edad, este debe quedar preferentemente a cargo de la madre. No obstante, los
acuerdos establecidos entre los padres deberán ser considerados.

Hace referencia a la tenencia de los hijos menores de edad durante y después del proceso de
separación de cuerpos de los padres. Si los padres llegaren a un acuerdo sobre el régimen de
convivencia y relacionamiento, se homologará el mismo sin más trámites. No mediando acuerdo, la
cuestión será resuelta por el Juez, atendiendo el interés superior del niño o de la niña.

La ley otorga preferencia a favor de la madre para el custodio de los hijos menores de cinco años.
Creemos que esto responde a un interés natural y lógico que, por obvias razones, merecen que ellas
sean designadas para brindar el cuidado y la protección necesaria de los niños. Dicha misión se les
debe acordar, siempre que se encuentren aptas para cumplir dicho rol.

Tratándose de más de un hijo, nuestros jueces tienden a mantenerlos unidos, otorgándole la guarda
a un progenitor sin perjuicio del régimen de relacionamiento que se le confiere al otro cónyuge.

La litis expensas. Concepto.

CASCO PAGANO, lo define como “La litis expensas es la obligación de dar suma de dinero que tiene
el obligado a prestar alimentos a favor del beneficiario de los mismos, para sufragar los gastos de
un juicio concreto, o de varios, en que este sea o vaya a ser parte”.

Este pedido se sustancia con las normas establecidas en los Arts. 597 al 601 del Código Procesal
Civil.

Las pruebas en el juicio

Art. 172.- Toda clase de prueba será admitida en este juicio, con excepción de la confesión y el
testimonio de los ascendientes y descendientes de los cónyuges.

Según el artículo transcripto precedentemente, la ley otorga una amplia posibilidad para ofrecer
dentro del proceso todas las pruebas posibles que respondan al interés de las partes intervinientes
en el juicio, con excepción expresa de aquellas que se hallan prohibidas por la propia ley, tal como
acontece en esta ocasión con el artículo en estudio. Existen pruebas de diversas naturalezas como
las testimoniales, documentales, periciales, fotografías, cartas o correspondencias, grabaciones, etc.

Como se tiene a la vista, existen variadas clases de elementos probatorios del que se valen aquellas
personas que pretenden utilizar como respaldo de los argumentos que se esgrimen en la demanda
de un interés determinado. De este artículo se des-prende la amplitud probatoria que existe para
demostrar los hechos relatados en la demanda. Así pueden presentarse cartas o correspondencias
enviadas por uno de los cónyuges a un tercero, o de un tercero a uno de los cónyuges, etc.,
fotografías, grabaciones telefónicas, filmaciones e incluso testimonios de parientes o personas
cercanas que tengan conocimiento del tra-to entre cónyuges. Esta prueba es considerada decisiva,
ya que nadie mejor que aquellas personas que conviven, trabajan o visitan en forma asidua a la
pareja.

La prueba pericial también es admitida, cuando se haga necesario determinar la autoría de


documentos en forma judicial. Ej.: La redacción de una carta, rubrica de algún documento, etc.
Encontramos también la pericia médica o psiquiátrica cuando se haga necesario para determinar
alguna enfermedad mental o trastornos en la conducta de uno de los cónyuges.

Efectos de la separación judicial de cuerpos; En cuanto a los cónyuges, en cuanto a los hijos:

Los efectos de la separación personal en cuanto a los cónyuges son:

a) No cesa el vínculo matrimonial: Lo que implica que los mismos no pueden contraer nuevas
nupcias.

b) Cesación del deber de cohabitación: Este es el principal efecto de la separación.

c) Cesación del débito conyugal: Como cesa el deber de cohabitación, también cesa el derecho a
mantener relaciones

sexuales.

d)Subsisten algunos derechos y deberes entre los cónyuges: Tales como el respeto, fidelidad,
protección, etc. La doctrina sostiene que debe subsistir el deber de fidelidad como consecuencia de
la subsistencia del vínculo matrimonial.

e) Apellido de la esposa: El Art. 10 de la Ley Nº 1/92 dis-pone que cesará el uso del apellido del
marido en caso de sepa-

ración judicial.

f) Derecho alimentario: El cónyuge declarado inocente conserva el derecho alimentario, pero el


cónyuge declarado culpable pierde el derecho alimentario conforme al Art. 77 de la Ley Nº 1/92. Si
bien es necesario tener en cuenta el nivel económico de ambos, la situación laboral y las necesidades
de cada uno luego de la separación, lo conveniente sería que ambos conserven el “status
económico” llevadero durante el matrimonio. El Art. 174 in fine del C.C. establece que el cónyuge
culpable tendrá derecho a pedir alimentos al otro, solo si careciere de recursos para su
manutención.

g) Derecho hereditario: El cónyuge declarado inocente en la sentencia conserva su derecho


hereditario, a diferencia del cónyuge declarado culpable que queda sin vocación hereditaria
conforme lo establece el Art. 2587, inc. b) del Código Civil, prescribiendo que la sucesión entre los
esposos no tendrá lugar si se hallaren separados por sentencia judicial, respecto del que hubiere
dado causa para ello.

h) Pérdida de derechos patrimoniales según capitulación: El Art. 174 tercer párrafo del Código Civil
establece que el cónyuge declarado culpable incurrirá en la pérdida de las utilidades o beneficios
que le correspondieren según la convención matrimonial.

2. Los efectos de la separación personal en cuanto a los hijos son:

El Art. 175 del C.C. prescribe que, existiendo hijos meno-res, se remitirá copia de las actuaciones al
Juez Tutelar, una vez dictada la sentencia que haga lugar a la separación.

En caso de controversia sobre la tenencia de los hijos menores de edad, será el Juez de la Niñez y
Adolescencia quien deberá resolver la cuestión. El Juez debe atender en forma primordial el interés
superior del niño por sobre los intereses de los padres que disputan la tenencia de sus hijos
menores. Se tendrán en consideración criterios básicos como mantener unidos a los hermanos bajo
la guarda de un mismo progenitor a los efectos de desarrollar una vida conjunta armónica, fraterna,
solidaria y por sobre todo conservar la unidad familiar, a pesar de la ausencia de uno de los
progenitores.

El Art. 93 in fine del C.N.A. hace referencia a los niños menores de cinco años que preferentemente
deben quedar a cargo de la madre, por el cuidado que estos necesitan atendiendo la corta edad y
el trabajo fuera del hogar que la mayoría de las veces desarrolla el marido. La preferencia no excluye
la posibilidad de que el padre pueda permanecer con la guarda de los menores de cinco años, como
consecuencia de causas graves de la madre que haga imposible la convivencia o afecten los intereses
del niño o simplemente por considerar el Juez más idóneo a un progenitor que a otro.

Relacionamiento: Como consecuencia de la separación de cuerpos de los cónyuges, uno de los


progenitores debe hacer abandono de la vivienda familiar, lo que no significa el abandono de los
menores hijos. Para garantizar el derecho del progenitor que no convive más con sus hijos, de seguir
interviniendo en su educación, desarrollo, y formación integral, la ley prevé el régimen de
relacionamiento, a fin de mantener el vínculo con los mismos.

Es el Juez de la Niñez y Adolescencia quien debe resolver el régimen de relacionamiento más


conveniente, atendiendo siempre al interés superior del niño. Es conveniente recordar que el
régimen de relacionamiento se extiende no solo al pro-genitor directo, sino a la familia de este hasta
el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, motivo por el cual se considera necesario
que el padre o la madre, en su caso, puedan llevarlos consigo para la asistencia, recreación, visitas,
etc.

En caso de existir acuerdo entre los cónyuges sobre el ré-gimen de relacionamiento con los hijos, se
peticiona al juzgado la homologación del mismo, que sin más trámites será otorga-do, siempre y
cuando no contradiga los intereses del niño-niña.

Alimentos: El Art. 97 del C.N.A. sostiene que tanto “el padre y la madre del niño o adolescente están
obligados a proporcionarle alimentos suficientes y adecuados a su edad. La asistencia alimenticia
incluye lo necesario para el sustento, habitación, vestido, educación, asistencia médica y recreación
del niño o adolescente”.

Cesación de la separación judicial:

Art. 176.- Los cónyuges podrán de común acuerdo, hacer cesar los efectos de la sentencia de
separación con una expresa declaración al Juez, o con el hecho de cohabitación. En ningún caso la
reconciliación perjudicará los derechos adquiridos por terceros durante la separación o antes de
ella.

Como en la separación personal subsiste el vínculo matrimonial, la reconciliación de los cónyuges


hace que se restituya la relación jurídica del matrimonio. Esta se puede dar duran-te el juicio de
separación o luego de dictada la sentencia. En el primer caso se produce la caducidad de la acción,
en el segundo, cesan los efectos de la sentencia y los cónyuges asumen nuevamente los derechos y
deberes correspondientes al matrimonio. La ley presume que hay reconciliación desde el momento
del pedido expreso de perdón en cualquiera de sus formas (verbal, escrita, cartas, correos,
mensajes, etc.) y del reinicio de la cohabitación.

Con la reconciliación de los cónyuges cesan los efectos de la separación judicial de cuerpos, es decir,
se restituyen todos los deberes, derechos y obligaciones de las partes; se restituye la vocación
hereditaria y en cuanto al régimen patrimonial se restablece ipso iure la ganancialidad a no ser que
haya electo otro tipo de régimen ab initio.
CONCLUSIÓN

El divorcio, tiene distintas connotaciones para la mayoría de las personas, pero lo que sí se puede
decir es que en cualquiera de las definiciones que se den, se incluirán procesos que lleven en sí
cargas afectivas muy fuertes, aún cuando últimamente el proceso de divorcio sea considerado algo
relativamente cotidiano, pero que a su vez es también socialmente mal visto y desde nuestro punto
de vista, como una conducta autodestructiva dentro de la familia. El divorcio es al principio una crisis
vital especial porque simultáneamente engendra nuevas soluciones y nuevos problemas. Es
también la única crisis familiar importante en la que la sociedad no presenta apoyo.

Suele pensarse el divorcio como un hecho, pero, en realidad, es un encadenamiento de hechos.

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