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Protección contra despido arbitrario laboral

Este documento presenta la sentencia del Tribunal Constitucional en un caso de despido colectivo. El Tribunal determina que el artículo 34 de la Ley de Productividad y Competitividad Laboral que solo permite una indemnización como reparación por un despido arbitrario es inconstitucional, ya que debería ordenarse la reposición del trabajador. También concluye que Telefónica del Perú S.A.A. despidió legítimamente a trabajadores basándose en esta ley, pero que la ley en sí viola la Constitución al no
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Protección contra despido arbitrario laboral

Este documento presenta la sentencia del Tribunal Constitucional en un caso de despido colectivo. El Tribunal determina que el artículo 34 de la Ley de Productividad y Competitividad Laboral que solo permite una indemnización como reparación por un despido arbitrario es inconstitucional, ya que debería ordenarse la reposición del trabajador. También concluye que Telefónica del Perú S.A.A. despidió legítimamente a trabajadores basándose en esta ley, pero que la ley en sí viola la Constitución al no
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PRIMERA PARTE

PRINCIPIOS DEL DERECHO DEL TRABAJO


ALCANCES DEL ARTÍCULO 27 DE LA CONSTITUCIÓN
SOBRE LA ADECUADA PROTECCIÓN CONTRA
EL DESPIDO ARBITRARIO

Exp. N° 1124-2001-AA/TC
Demandante: Sindicato Unitario de Trabajadores de Telefónica del Perú S.A. y FETRATEL

Demandada: Telefónica del Perú S.A.A. y Telefónica Perú Holding S.A.

Fecha: 11 de julio de 2002

CRITERIO DEL TRIBUNAL


El Colegiado concluye que cuando el artículo 27 de la Constitución establece
que la ley otorgará “adecuada protección frente al despido arbitrario”, debe
considerarse que este mandato constitucional al legislador no puede interpre-
tarse en absoluto como un encargo absolutamente abierto y que habilite al
legislador una regulación legal que llegue al extremo de vaciar de contenido el
núcleo duro del citado derecho constitucional. Por tal motivo, el artículo 34 del
T.U.O. del Decreto Legislativo N° 728, Ley de Productividad y Competitividad
Laboral (Decreto Supremo N° 003-97-TR) es inconstitucional al establecer que
frente a un despido arbitrario corresponde “como única reparación” una in-
demnización, cuando corresponde de forma más idónea ordenar la reposición.

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

ASUNTO
Recurso extraordinario interpuesto por el Sindicato Unitario de Trabajadores de Telefónica
del Perú S.A. y la Federación de Trabajadores de Telefónica del Perú (FETRATEL) contra
la sentencia expedida por la Sala Corporativa Transitoria Especializada en Derecho Público
de la Corte Superior de Justicia de Lima, de fojas seiscientos setenta y siete, su fecha nueve
de marzo de dos mil uno, que declaró improcedente la acción de amparo de autos.
ANTECEDENTES
Los recurrentes, con fecha 29 de mayo de 2000, interponen acción de amparo contra las
empresas Telefónica del Perú S.A.A. y Telefónica Perú Holding S.A., con el objeto de
que se abstengan de amenazar y vulnerar los derechos constitucionales de los trabaja-
dores a los cuales representan, en virtud de la aplicación de un Plan de Despido Masivo

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Compendium Laboral

contenido en un Resumen Ejecutivo elaborado por la Gerencia de Recursos Humanos de


la primera de las demandadas.
Sostienen que se han vulnerado los derechos constitucionales a la igualdad ante la ley, al
debido proceso, a la legítima defensa, al trabajo, a la libertad sindical y a la tutela juris-
diccional efectiva de los trabajadores de Telefónica del Perú S.A.A, dado que ésta ha ini-
ciado una política de despidos masivos con el propósito del “despido de la totalidad de
trabajadores sindicalizados”. Acompañan como anexo una lista de setenta y siete traba-
jadores, alegando que ha sido elaborada por la primera accionada, en la que se encuentra
una relación del personal a ser “desvinculado” de esta.
Contestan la demanda Telefónica del Perú S.A.A. y Telefónica Perú Holding S.A. Esta
última propone las excepciones de representación defectuosa e insuficiente de los deman-
dantes y de caducidad y falta de legitimidad para obrar del demandado. En cuanto al
fondo de la controversia, afirman que no existe ninguna amenaza de cierta e inminente
realización. La primera de las demandadas señala que no se conoce la autoría del “resu-
men ejecutivo”, dado que es un documento sin firma, lo mismo que la relación del per-
sonal a ser “desvinculado”. Indica también que, incluso suponiendo que el primer docu-
mento haya sido efectivamente elaborado por ella, sólo contiene “propuestas” y no una
decisión adoptada. Agrega que, siguiendo el argumento de las demandantes, a esa fecha
ya se debían haber producido los ceses y que, sin embargo, ello no ha ocurrido, quedando
demostrado que el denominado “plan de despido masivo” sólo existe en la imaginación
de los accionantes.
El Primer Juzgado Corporativo Transitorio Especializado en Derecho Público, con fecha
diecisiete de julio de dos mil, declaró infundadas las excepciones propuestas y fundada la
demanda, considerando que –a partir de la copia del resumen ejecutivo, junto con la tota-
lidad de documentos presentados por los demandantes, tales como aquellos que señalan
la transferencia del personal a filiales en nuevas condiciones laborales que conllevan la
pérdida de derechos de sindicalización– se demuestra la amenaza de violación a los dere-
chos constitucionales de los accionantes.
La recurrida, confirmando en parte la apelada, declaró infundadas las excepciones de
representación defectuosa e insuficiente de los demandantes y de caducidad, pero la
revoca en los demás extremos, declarando fundada la excepción de falta de legitimidad
para obrar del demandado propuesta por Telefónica Perú Holding S.A., e improcedente
la acción de amparo, considerando fundada la tacha presentada por Telefónica del Perú
S.A.A. contra la calidad de medio probatorio del “resumen ejecutivo”, indicando que, si
fuese un documento que ella elaboró, se habría obtenido ilícitamente, puesto que tiene el
carácter de “confidencial”. Añade que en el caso concreto no está acreditada la amenaza,
porque “el cese de trabajadores debió anunciarse en el mes de abril de dos mil, antes de
incoarse la presente acción, hecho que no se ha contravenido en autos”.
FUNDAMENTOS
Petitorio de la demanda
1. El objeto de la demanda es que las demandadas “se abstengan de amenazar y vulne-
rar los derechos constitucionales de los trabajadores afiliados a [sus] sindicatos, en

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Sentencias emblemáticas del Tribunal Constitucional

virtud de la aplicación de un ilegal Plan de Despido masivo, contenido en un Resu-


men Ejecutivo elaborado por la Gerencia de Recursos Humanos (...), cuya inminente
ejecución afecta [sus] derechos constitucionales a la igualdad ante la ley, a trabajar
libremente, a la legítima defensa, al trabajo, a que ninguna relación pueda limitar el
ejercicio de los derechos constitucionales ni desconocer o rebajar la dignidad del tra-
bajador, al carácter irrenunciable de los derechos reconocidos por la Constitución y
la ley, a la adecuada protección contra el despido arbitrario, a la libertad sindical, al
debido proceso y a la tutela jurisdiccional efectiva”.
2. Si bien la demanda inicialmente se sustentaba en la amenaza de despido de los
demandantes, esta circunstancia ha variado, dado que desde la fecha de inicio del
presente proceso hasta la fecha se ha producido, sucesivamente, el despido de nume-
rosos trabajadores, tal como se constata en las documentales obrantes en el cuaderni-
llo de recurso extraordinario y respecto a lo cual las propias partes demandadas han
expuesto lo que conviene a su derecho. Este despido se ha producido en sucesivas
etapas, por lo que la controversia sobre la certeza e inminencia de la presunta ame-
naza carece de sentido. Por este motivo, no tiene objeto centrar el análisis en el resu-
men ejecutivo como amenaza, por lo que se procederá a evaluar el acto mismo de
despido.
3. No es competencia de este Tribunal Constitucional, ni materia propia de un proceso
constitucional como el amparo, analizar si el acto cuestionado se ha efectuado en tér-
minos o no de la ley correspondiente, puesto que ello constituye un asunto de mera
legalidad ordinaria y, desde ese punto de vista, competencia propia de los juzgados
competentes en materia laboral. Por el contrario, el asunto a dilucidarse es determi-
nar si el acto cuestionado constituye o no un acto lesivo de derechos constituciona-
les, controversia que corresponde al proceso de amparo según lo establece el artículo
200, inciso 2), de la Constitución y el artículo 24 de la Ley N° 23506.
4. En vista de que sólo son revisables ante este Tribunal los extremos impugnados por la
parte demandante a través del recurso extraordinario, no corresponde que este Cole-
giado se pronuncie respecto de las excepciones de representación defectuosa e insu-
ficiente de los codemandantes, y de caducidad de la demanda, al haber sido declara-
das infundadas por la sentencia de vista.
Por otro lado, sí corresponde que se examine la excepción de falta de legitimidad para
obrar del demandado propuesta por Telefónica Perú Holding S.A., al haberse impug-
nado la sentencia recurrida en el extremo que la declaró fundada. Así, este Tribunal
considera que al ser planteada la demanda ante la amenaza de ceses masivos de los
trabajadores de Telefónica del Perú S.A.A. y en representación de estos, no existe
relación material con la empresa Telefónica Perú Holding S.A. que sustente la rela-
ción procesal entablada con ella, dado que esta última no es la entidad empleadora.
Determinación del problema planteado en la controversia
5. El problema de la presente controversia reside en determinar si el acto de despido
cuestionado resulta lesivo o no de los derechos fundamentales alegados por los

533
Compendium Laboral

demandantes. Implica, fundamentalmente, determinar si se ha afectado: a) la libertad


de sindicación y, b) el derecho al trabajo.
Telefónica del Perú S.A.A. ha procedido al despido sobre la base de lo establecido en
el artículo 34 del Texto Único Ordenado del Decreto Legislativo N° 728, Ley de Pro-
ductividad y Competitividad Laboral, Decreto Supremo N° 003-97-TR, tal como se
constata en las respectivas cartas de despido. Por esta razón, este extremo de la con-
troversia conduce a determinar si dicho dispositivo es o no compatible con la Cons-
titución, para según ello establecer la validez o no del acto cuestionado.
Los efectos inter privatos de los derechos constitucionales
6. La Constitución es la norma de máxima supremacía en el ordenamiento jurídico y,
como tal, vincula al Estado y la sociedad en general. De conformidad con el artículo
38 de la Constitución, “Todos los peruanos tienen el deber (...) de respetar, cumplir
(...) la Constitución (...)”. Esta norma establece que la vinculatoriedad de la Constitu-
ción se proyecta erga omnes, no sólo al ámbito de las relaciones entre los particulares
y el Estado, sino también a aquéllas establecidas entre particulares. Ello quiere decir
que la fuerza normativa de la Constitución, su fuerza activa y pasiva, así como su
fuerza regulatoria de relaciones jurídicas se proyecta también a las establecidas entre
particulares, aspecto denominado como la eficacia inter privatos o eficacia frente a
terceros de los derechos fundamentales. En consecuencia, cualquier acto proveniente
de una persona natural o persona jurídica de derecho privado, que pretenda concul-
car o desconocerlos, como el caso del acto cuestionado en el presente proceso, resulta
inexorablemente inconstitucional.
7. Esto mismo ha de proyectarse a las relaciones privadas entre empleador y trabajador
como el caso de Telefónica del Perú S.A.A. y de los demandantes, respectivamente.
Si bien aquélla dispone de potestades empresariales de dirección y organización y,
constituye, además, propiedad privada, aquéllas deben ejercerse con irrestricto res-
peto de los derechos constitucionales del empleado o trabajador. En la relación labo-
ral se configura una situación de disparidad donde el empleador asume un status
particular de preeminencia ante el cual el derecho y, en particular, el derecho consti-
tucional, se proyecta en sentido tuitivo hacia el trabajador. Desde tal perspectiva, las
atribuciones o facultades que la ley reconoce al empleador no pueden vaciar de con-
tenido los derechos del trabajador; dicho de otro modo, no pueden devenir en una
forma de ejercicio irrazonable. Es por esto que la Constitución precisa que ninguna
relación laboral puede limitar el ejercicio de los derechos constitucionales ni desco-
nocer o disminuir la dignidad del trabajador (art. 23, segundo párrafo). Es a partir de
esta premisa impuesta por la Constitución que debe abordarse toda controversia sur-
gida en las relaciones jurídicas entre empleador y trabajador, en todo momento: al
inicio, durante y al concluir el vínculo laboral. Por esta razón, la culminación de la
relación laboral por voluntad unilateral del empleador, como en la presente contro-
versia, debe también plantearse tomando como base a la eficacia inter privatos de los
derechos constitucionales.

534
Sentencias emblemáticas del Tribunal Constitucional

Libertad sindical
8. La Constitución reconoce la libertad sindical en su artículo 28, inciso 1) Este dere-
cho constitucional tiene como contenido esencial un aspecto orgánico, así como un
aspecto funcional. El primero consiste en la facultad de toda persona de constituir
organizaciones con el propósito de defender sus intereses gremiales. El segundo con-
siste en la facultad de afiliarse o no afiliarse a este tipo de organizaciones. A su vez,
implica la protección del trabajador afiliado o sindicado a no ser objeto de actos que
perjudiquen sus derechos y tuvieran como motivación real su condición de afiliado o
no afiliado de un sindicato u organización análoga.
Desde luego, debe entenderse que lo anterior no conlleva a que el contenido esen-
cial del citado derecho constitucional se agote en los aspectos antes relevados. Por
el contrario, es posible el desarrollo de ulteriores concretizaciones o formas de pro-
yección del citado derecho constitucional que, en principio, no pueden, como tam-
poco deben, ser enunciadas de manera apriorística. Los derechos constitucionales
albergan contenidos axiológicos que, por su propia naturaleza, pueden y deben desa-
rrollarse, proyectando su vis expansiva a través de remozadas y, otrora, inusitadas
manifestaciones.
9. De conformidad con la Cuarta Disposición Final y Transitoria de la Constitución,
los derechos constitucionales deben interpretarse dentro del contexto de los trata-
dos internacionales suscritos por el Estado peruano en la materia. Según esta norma,
estos tratados constituyen parámetro de interpretación de los derechos reconocidos
por la Constitución, lo que implica que los conceptos, alcances y ámbitos de protec-
ción explicitados en dichos tratados, constituyen parámetros que deben contribuir, de
ser el caso, al momento de interpretar un derecho constitucional. Todo ello, claro está,
sin perjuicio de la aplicación directa que el tratado internacional supone debido a que
forma parte del ordenamiento peruano (art. 55, Const.).
10. El aspecto orgánico de la libertad de sindicación se halla reconocido expresamente en
el artículo 2 del Convenio N° 87 sobre la libertad sindical y la protección del derecho
de sindicación, precisando que consiste en “el derecho de constituir las organizacio-
nes que estimen convenientes, así como el de afiliarse a estas organizaciones, (...)”.
Por otra parte, según el artículo 1, inciso 2), literal “b”, la protección del trabajador
contra todo acto que menoscabe la libertad de sindicación se extiende también “con-
tra todo acto que tenga por objeto” “despedir a un trabajador o perjudicarlo en cual-
quier otra forma a causa de su afiliación sindical o de su participación en actividades
sindicales (...)” (cursiva de la presente sentencia).
11. En el presente caso, las personas que fueron despedidas por Telefónica del Perú
S.A.A., son miembros del sindicato. Resulta coincidente que las personas con las que
la mencionada demandada concluyó unilateralmente la relación laboral hayan sido
precisamente las que conforman tanto el Sindicato Unitario de Trabajadores de Tele-
fónica del Perú S.A. y de la Federación de Trabajadores de Telefónica del Perú. Como
se aprecia, es el criterio de afiliación sindical el que ha determinado la aplicación de
la medida de despido. Por esta razón, el acto cuestionado lesiona el citado derecho
constitucional en la medida que significa atribuir consecuencias perjudiciales en los

535
Compendium Laboral

derechos de los trabajadores por la sola circunstancia de su condición de afiliado a


uno de los mencionados sindicatos. Más concretamente, en este caso, se trató de la
lesión de la libertad de sindicación al haberse procedido al despido de personas que
tienen la condición de afiliados a los sindicatos antes mencionados; circunstancia que
implica la vulneración al citado derecho constitucional, conclusión que resulta clara
cuando se tiene en cuenta el contenido de este a partir o conforme lo establecido por
el citado Convenio sobre libertad sindical.
Derecho al trabajo
12. El derecho al trabajo está reconocido por el artículo 22 de la Constitución. Este Tri-
bunal estima que el contenido esencial de este derecho constitucional implica dos
aspectos. El de acceder a un puesto de trabajo, por una parte y, por otra, el derecho
a no ser despedido sino por causa justa. Aunque no resulta relevante para resolver la
causa, cabe precisar que, en el primer caso, el derecho al trabajo supone la adopción
por parte del Estado de una política orientada a que la población acceda a un puesto
de trabajo; si bien hay que precisar que la satisfacción de este aspecto de este derecho
constitucional implica un desarrollo progresivo y según las posibilidades del Estado.
El segundo aspecto del derecho es el que resulta relevante para resolver la causa. Se
trata del derecho al trabajo entendido como proscripción de ser despedido salvo por
causa justa.
Debe considerarse que el artículo 27 de la Constitución contiene un “mandato al
legislador” para establecer protección “frente al despido arbitrario”. Tres aspectos
deben resaltarse de esta disposición constitucional:
a. Se trata de un “mandato al legislador”
b. Consagra un principio de reserva de ley en garantía de la regulación de dicha
protección.
c. No determina la forma de protección frente al despido arbitrario, sino que la
remite a la ley.
Sin embargo, cuando se precisa que ese desarrollo debe ser “adecuado”, se está resal-
tando –aunque innecesariamente– que esto no debe afectar el contenido esencial del
derecho del trabajador. En efecto, todo desarrollo legislativo de los derechos cons-
titucionales presupone para su validez el que se respete su contenido esencial, es
decir, que no se desnaturalice el derecho objeto de desarrollo. Por esta razón, no debe
considerarse el citado artículo 27 como la consagración, en virtud de la propia Cons-
titución, de una “facultad de despido arbitrario” hacia el empleador.
Por este motivo, cuando el artículo 27 de la Constitución establece que la ley otor-
gará “adecuada protección frente al despido arbitrario”, debe considerarse que este
mandato constitucional al legislador no puede interpretarse en absoluto como un
encargo absolutamente abierto y que habilite al legislador una regulación legal que
llegue al extremo de vaciar de contenido el núcleo duro del citado derecho consti-
tucional. Si bien es cierto que el legislador tiene en sus manos la potestad de libre
configuración de los mandatos constitucionales, también lo es que dicha potestad

536
Sentencias emblemáticas del Tribunal Constitucional

se ejerza respetando el contenido esencial del derecho constitucional. Una opción


interpretativa diferente sólo conduciría a vaciar de contenido el mencionado derecho
constitucional y, por esa razón, la ley que la acogiera resultaría constitucionalmente
inadmisible.
Para el Tribunal Constitucional no se trata de emplazar el problema desde la pers-
pectiva de la dualidad conceptual estabilidad absoluta y estabilidad relativa y, a partir
de ello, inferir que al no haber consagrado la Constitución vigente –como lo hizo su
predecesora de 1979– la denominada estabilidad absoluta, toda protección restituto-
ria ante un despido arbitrario sería absolutamente inadmisible. Por el contrario, plan-
teado en términos de derecho constitucional lo que interesa en el análisis es determi-
nar si el contenido esencial de un derecho constitucional como el derecho al trabajo
es o no respetado en su correspondiente desarrollo legislativo. Más precisamente, si
la fórmula protectora acogida por el legislador respeta o no el contenido esencial del
derecho al trabajo.
Ahora bien, el segundo párrafo del artículo 34 del Texto Único Ordenado del Decreto
Legislativo N° 728, Ley de Productividad y Competitividad Laboral, Decreto
Supremo N° 003-97-TR, establece que frente a un despido arbitrario corresponde
una indemnización “como única reparación”. No prevé la posibilidad de reincorpora-
ción. El denominado despido ad nutum impone sólo una tutela indemnizatoria. Dicha
disposición es incompatible con la Constitución, a juicio de este Tribunal, por las
siguientes razones:
a. El artículo 34, segundo párrafo, es incompatible con el derecho al trabajo porque
vacía de contenido este derecho constitucional. En efecto, si, como quedó dicho,
uno de los aspectos del contenido esencial del derecho al trabajo es la proscrip-
ción del despido salvo por causa justa, el artículo 34, segundo párrafo, al habili-
tar el despido incausado o arbitrario al empleador, vacía totalmente el contenido
de este derecho constitucional.
b. La forma de aplicación de esta disposición por la empresa demandada eviden-
cia los extremos de absoluta disparidad de la relación empleador/trabajador en la
determinación de la culminación de la relación laboral. Ese desequilibrio abso-
luto resulta contrario al principio tuitivo de nuestra Constitución del trabajo que
se infiere de las propias normas constitucionales tuitivas del trabajador (irrenun-
ciabilidad de derechos, pro operario y los contenidos en el artículo 23 de la Cons-
titución) y, por lo demás, como consecuencia inexorable del principio de Estado
social y democrático de derecho que se desprende de los artículos 43 (“Repú-
blica” “social”) y 3 de la Constitución, respectivamente. El constante recurso de
la demandada a este dispositivo legal es la evidencia de cómo este principio tui-
tivo desaparece con la disparidad empleador/trabajador respecto a la determina-
ción de la conclusión de la relación laboral.
c. La forma de protección no puede ser sino retrotraer el estado de cosas al
momento de cometido el acto viciado de inconstitucionalidad, por eso la res-
titución es una consecuencia consustancial a un acto nulo. La indemnización
será una forma de restitución complementaria o sustitutoria si así lo determinara

537
Compendium Laboral

libremente el trabajador, pero no la reparación de un acto ab initio inválido por


inconstitucional.
Si bien, como alega Telefónica del Perú S.A.A., el apartado “d” del artículo 7 del
Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en mate-
ria de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, contempla la posibilidad de repa-
ración indemnizatoria, juntamente con la restitutoria, frente al despido arbitrario,
debe tenerse en cuenta que el derecho internacional de los derechos humanos enun-
cia mínimos derechos que siempre pueden ser susceptibles de mayores niveles de
protección y no pueden significar, en absoluto, el menoscabo de los derechos reco-
nocidos por la Constitución conforme lo establece el artículo 4 del propio Protocolo
antes citado, ni mucho menos cuando ello conlleva al menoscabo del mismo conte-
nido esencial de los derechos constitucionales. La interpretación de éstos debe efec-
tuarse siempre en sentido dirigido a alcanzar mayores niveles de protección. Es por
ello que la doctrina sostiene que los derechos constitucionales han de interpretarse
como mandatos de optimización.
Es extensible este razonamiento a lo establecido por el Convenio 158 sobre termi-
nación de la relación de trabajo, que, aunque no ratificado y en calidad de Recomen-
dación, prevé también la posibilidad de protección indemnizatoria frente al despido
arbitrario.
Control difuso en el proceso constitucional de amparo
13. La Facultad de controlar la constitucionalidad de las normas con motivo de la reso-
lución de un proceso de amparo constituye un poder-deber por imperativo de lo esta-
blecido en el artículo 138, segundo párrafo de la Constitución. A ello mismo autoriza
el artículo 3 de la Ley N° 23506. El control difuso de la constitucionalidad de las nor-
mas constituye un poder-deber del Juez al que el artículo 138 de la Constitución habi-
lita en cuanto mecanismo para preservar el principio de supremacía constitucional
y, en general, el principio de jerarquía de las normas, enunciado en el artículo 51 de
nuestra norma fundamental.
El control difuso es un acto complejo en la medida en que significa preterir la apli-
cación de una norma cuya validez, en principio, resulta beneficiada de la presunción
de legitimidad de las normas del Estado. Por ello, su ejercicio no es un acto simple,
requiriéndose, para que él sea válido, la verificación en cada caso de los siguientes
presupuestos:
a. Que en el proceso constitucional, el objeto de impugnación sea un acto que consti-
tuya la aplicación de una norma considerada inconstitucional (artículo 3 de la Ley
N° 23506).
b. Que la norma a inaplicarse tenga una relación directa, principal e indisoluble
con la resolución del caso, es decir, que ella sea relevante en la resolución de la
controversia.
c. Que la norma a inaplicarse resulte evidentemente incompatible con la Cons-
titución, aun luego de haberse acudido a interpretarla de conformidad con la

538
Sentencias emblemáticas del Tribunal Constitucional

Constitución, en virtud del principio enunciado en la Segunda Disposición Gene-


ral de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional.
En el presente caso, se cumplen los tres presupuestos: a) el acto de despido realizado
por el empleador se sustenta en la norma contenida en el citado artículo 34 (segundo
párrafo); b) la constitucionalidad o no de esta norma es relevante para la resolu-
ción del proceso debido a que los despidos tienen como fundamento el artículo 34
(segundo párrafo); y, finalmente, c) el hecho de que no es posible interpretar el citado
artículo de conformidad con la Constitución, pues resulta evidentemente inconstitu-
cional, conforme se sostuvo líneas arriba.
En el presente caso, al haber efectuado Telefónica del Perú S.A.A. los despidos de
acuerdo con un dispositivo inconstitucional como el citado artículo 34, segundo
párrafo, dichos actos resultan nulos.
Tratándose de un interés colectivo el representado por las demandantes, el amparo de
la demanda ha de extenderse a los afilados de los sindicatos afectados o amenazados.
Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, en uso de las atribuciones que le con-
fieren la Constitución Política del Estado y su Ley Orgánica,
FALLA
confirmando en parte la recurrida en el extremo que declaró FUNDADA la excepción
de falta de legitimidad para obrar propuesta; y, la REVOCA en el extremo que declaró
improcedente la demanda, reformándola declara FUNDADA la acción de amparo e
inaplicable el artículo 34, segundo párrafo, del Texto Único Ordenado del Decreto
Legislativo N° 728, Ley de Productividad y Competitividad Laboral, Decreto Supremo
N° 003-97-TR; ordena la reincorporación al trabajo de las personas afiliadas a los sindi-
catos demandantes que fueron despedidas por Telefónica del Perú S.A.A. y dispone que
dicha empresa se abstenga de continuar con el ejercicio de lo establecido por el citado
artículo 34 por su incompatibilidad con la Constitución, respecto de los afiliados que con-
tinúan trabajando. Dispone la notificación a las partes, su publicación en el diario oficial
El Peruano y la devolución e los actuados.
SS
REY TERRY
REVOREDO MARSANO
ALVA ORLANDINI
BARDELLI LARTIRIGOYEN
GONZALES OJEDA
GARCÍA TOMA

539
VIABILIDAD DE LA REPOSICIÓN DEL TRABAJADOR
FRENTE A UN DESPIDO INCAUSADO Y FRAUDULENTO

Exp. N° 0976-2001-AA/TC
Demandante: Eusebio Llanos Huasco

Demandada: Telefónica del Perú S.A.

Fecha: 13 de marzo de 2003

CRITERIO DEL TRIBUNAL


Partiendo de una disquisición doctrinal sobre la eficacia “horizontal” de los
derechos fundamentales (es decir, entre privados), el Colegiado aclara que el
modelo de protección contra el despido arbitrario que se adopte legislativa-
mente debe satisfacer un criterio mínimo de proporcionalidad. En consecuen-
cia, si se han producido despidos infracción de derechos constitucionales, la vía
adecuada para tutelarlos es la procesal constitucional –a través de la acción
de amparo–, en la cual se ordenará la readmisión en el empleo del trabajador.

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

ASUNTO
Recuso extraordinario interpuesto por don Eusebio Llanos Huasco contra la resolución de
la Sala Civil de la Corte Superior de Huanuco Pasco de fecha 14 de Agosto del 2001 que,
confirmando la apelada, declara infundadas las defensas previas y excepción de incompe-
tencia formuladas por la demandada así como infundada la demanda interpuesta.
ANTECEDENTES
Con fecha 18-04-2001, don Eusebio Llanos Huasco interpone acción de amparo contra
Telefónica del Perú S.A. solicitando se deje sin efecto legal la Carta Notarial de fecha
16-02-2001, por considerar que vulnera su derecho constitucional al trabajo, por la que
solicita su inmediata reposición en el puesto que venía desempeñando hasta antes del
21-02-2001.
Especifica el demandante que ha laborado en la empresa Telefónica del Perú desde Marzo
de 1981 hasta el 21-02-2001, fecha en la que se le impidió ingresar a su centro de trabajo.
Durante dicho periodo nunca ha tenido problemas con la empresa demandada, ni tam-
poco ha sido sancionado administrativamente por algún hecho; por el contrario, ha sido

540
Sentencias emblemáticas del Tribunal Constitucional

un trabajador eficiente y responsable, habiendo obtenido incluso el reconocimiento de


la empresa como uno de los más sobresalientes trabajadores, como lo acredita mediante
instrumentales que adjunta. No obstante, señala que la demandada le ha cursado la antes
citada Carta Notarial, mediante la que le comunica que ha decidido dar por concluido su
contrato de trabajo, por haber incurrido en supuestas faltas graves contempladas en los
literales a), c) y d) del Artículo 25 del TUO del Decreto Legislativo N° 728, aprobado por
D.S. N° 003-97-TR, tales como: a) haber brindado información falsa presentando docu-
mentos sobre valuados; b) quebrantar la buena fe laboral al hacer mal uso de la confianza
depositada generando un documento en complicidad con el propietario del Hostal Latino
de Tingo María; c) presentar documentos sobre valuados para conseguir beneficios per-
sonales con la intención de causar daño a la empresa, y d) perjudicar económicamente a
la empresa; imputaciones todas estas que se le han hecho en base a un supuesto informe
u oficio remitido por el propietario del citado Hostal Latino donde se indica que a soli-
citud del demandante, se habría sobre valuado la Factura N° 009641 por el importe de
S/. 300.00 Nuevos Soles. Sostiene que dichos cargos enervados mediante las comunica-
ciones que cursó con fechas 21-12-2000 y 05-02-2001, en las que desvirtúa las afirma-
ciones hechas por la demandada; incluso el mismo accionante, con fecha 15-02-2001,
ha cursado carta notarial al propietario del Hostal Latino, a fin de que dicha persona rec-
tificara el informe falso y malicioso que se curso al Jefe Zonal de Huancayo con fecha
17-01-2001 (sic), no obstante lo cual hasta la fecha no se ha dado respuesta a su comuni-
cación. Agrega que se le ha perjudicado como represalia por haber interpuesto a la misma
demandada, una acción judicial sobre reconocimiento de años de servicios y pago de
remuneraciones insolutas, la misma que actualmente se encuentra en trámite y donde a
nivel de primera instancia ha obtenido resolución favorable a su pretensión.
Telefónica del Perú S.A. solicita se declare inadmisible o infundada la pretensión. Espe-
cifica que la acción debe rechazarse de plano porque la violación alegada se ha conver-
tido en irreparable al haberse despedido al demandante de acuerdo a ley; en todo caso,
la reposición no procede sino en los supuestos de despidos nulos, lo que no sucede en el
presente caso. Agrega, además, que la presente vía, por su carencia de etapa probatoria,
no resulta la idónea, sino la vía laboral, motivo por lo que deduce la excepción de incom-
petencia. Por último, y en cuanto al fondo, precisa que no se ha vulnerado los derechos
constitucionales reclamados, habida cuenta que su despido se ha producido tras haberse
comprobado la existencia de una falta grave, frente a la cual el de demandante ha hecho
uso de su derecho de defensa.
El Segundo Juzgado Mixto de Huanuco, con fecha 13-06-2001, a fojas 151 a 159, declara
infundadas las defensas previas y la excepción de incompetencia, e infundada la demanda,
por considerar que resulta imposible reponer las cosas al estado anterior a la violación
del derecho invocado, por cuanto el demandante fue despedido en aplicación de la ley y
conforme a la misma se le dio el derecho a efectuar sus descargos. Por otra parte, las fal-
tas imputables al actor están previstas en la ley, por lo que el empleador ha procedido a
aplicar la misma; en todo caso, para discutir dicha controversia se requiere de estación
probatoria de la cual carece el amparo. Finalmente el Artículo 27 de la Constitución, no
supone la posibilidad de que se reponga al trabajador.

541
Compendium Laboral

La recurrida confirmó la apelada, fundamentalmente por considerar que el deman-


dante ha sido debidamente informado de los cargos formulados en su contra, los que
además se encuentran tipificados en la ley, por lo que no se ha vulnerado sus derechos
constitucionales.
FUNDAMENTOS
I. Petitorio
1. Conforme aparece en el petitorio de la demanda, el objeto del presente proceso cons-
titucional se dirige a que se deje sin efecto legal la Carta Notarial de fecha 16 de
febrero de 2001, por considerar que se ha vulnerado su derecho constitucional al tra-
bajo. En consecuencia, solicita que se ordene su inmediata reposición en el puesto
que venía desempeñando hasta antes del 21 de febrero de 2001.
2. La demandada ha sostenido, en su escrito de contestación de la demanda, que el
amparo no sería la vía adecuada para resolver la controversia, pues la reposición sólo
procede en el caso de los despidos nulos, lo que no es el caso, pues se despidió al
actor por la comisión de falta grave. Señala, asimismo, que la vía del amparo no es
la idónea, pues la controversia es de naturaleza laboral y el amparo no tiene estación
probatoria.
II. El carácter alternativo del amparo
3. Independientemente que este Tribunal Constitucional vaya a pronunciarse más ade-
lante sobre el primer aspecto que se ha cuestionado, es importante señalar que el
Colegiado no comparte el criterio según el cual el proceso de amparo no sería la vía
idónea para resolver la presente controversia, sino, únicamente, el proceso laboral.
Sobre el particular, el Tribunal debe recordar que, en nuestro ordenamiento jurídico,
el afectado en sus derechos constitucionales laborales no está obligado a acudir pre-
viamente a las instancias judiciales ordinarias, y sólo si en ellas no se hubiera obte-
nido una tutela judicial adecuada, acudir al amparo. En nuestro país, en efecto, el
amparo constitucional no es una vía excepcional, residual o extraordinaria, a la cual
el justiciable debe recurrir cuando ha agotado todas las vías judiciales idóneas para
tutelar los derechos constitucionales.
Al contrario, nuestra legislación (inciso 3 del artículo 6 de la Ley N.° 23506) condena
con la desestimación de la demanda si es que antes de acudir a la acción de amparo,
el justiciable optó por la vía ordinaria. Lo que significa que, contrariamente a lo que
sucede en otros ordenamientos, como el argentino o el español, en nuestro país el
amparo es un proceso, por llamarlo así, “alternativo”, es decir, al que se puede acudir
no bien se culmina con agotar la vía previa, y siempre que con él se persiga la protec-
ción de derechos reconocidos en la Constitución.
Tal carácter alternativo del amparo nada tiene que ver con el hecho de que dicho ins-
tituto carezca de estación probatoria (lo que no implica impedimento alguno para
actuar medios de prueba), ya que mediante este proceso no se dilucida la titulari-
dad de un derecho, como sucede en otros, sino sólo se restablece su ejercicio. Ello
supone, como es obvio, que quien solicita tutela en esta vía mínimamente tenga que

542
Sentencias emblemáticas del Tribunal Constitucional

acreditar la titularidad del derecho constitucional cuyo restablecimiento invoca, en


tanto que este requisito constituye un presupuesto procesal, a lo que se suma la exi-
gencia de tener que demostrar la existencia del acto cuestionado.
De ahí que este remedio procesal, en buena cuenta, constituya un proceso al acto, en
el que el juez no tiene tanto que actuar pruebas, sino juzgar en esencia sobre su legi-
timidad o ilegitimidad constitucional. Como dice Juventino Castro [El sistema del
derecho de amparo, Editorial Porrúa, México 1992, p. 169] “en el (...) amparo hay
dos hechos a probar esencialmente: la existencia del acto reclamado, que en ocasio-
nes es una cuestión de hecho, y su constitucionalidad o inconstitucionalidad, que
generalmente es una cuestión de derecho, valorable finalmente por el juzgador”.
Por ello, si en el amparo no hay conflicto de derechos e intereses “subjetivos” con-
trapuestos entre partes, ello es porque los términos de la controversia giran funda-
mentalmente en torno a una cuestión de interpretación constitucional. Y, como lo ha
sostenido el Tribunal Constitucional Federal Alemán, dicha interpretación “tiene la
naturaleza de un disenso en el que se mencionan los argumentos a favor y en contra
y finalmente se llega a una resolución de acuerdo con las mejores” [BverfGE, 82, 30
(38-39)].
La inexistencia de la estación de pruebas, por tanto, no se deriva de la naturaleza
sumaria y breve del amparo, sino de la finalidad y el objeto del proceso.
En ese sentido, teniendo en cuenta que en el presente caso se ha alegado la violación
de un derecho constitucional, el Tribunal Constitucional es competente para entrar al
fondo de la controversia.
III. Eficacia horizontal de los derechos fundamentales y el Amparo contra
particulares
4. Como se ha expuesto en los antecedentes de esta sentencia, un particular cuestiona
que otro particular, Telefónica del Perú S.A., afecte sus derechos constitucionales.
Tal controversia, si desde una perspectiva laboral podría caracterizarse como un con-
flicto que involucra a un trabajador con su empleador; desde una perspectiva consti-
tucional, en su versión sustantiva, se encuadra en la problemática de la eficacia hori-
zontal de los derechos fundamentales en las relaciones entre privados y, en su versión
procesal, en la procedencia o no del denominado “amparo entre particulares”.
A) Eficacia horizontal de los derechos fundamentales entre privados
5. Desde una perspectiva histórica, los derechos fundamentales surgieron como dere-
chos de defensa oponibles al Estado. Es decir, como atributos subjetivos que prote-
gían un ámbito de autonomía individual contra acciones u omisiones derivadas de
cualquiera de los poderes públicos. De esta forma, los derechos y libertades funda-
mentales tenían al individuo por sujeto activo, y únicamente al Estado como sujeto
pasivo, en la medida en que ellos tenían por objeto reconocer y proteger ámbitos de
libertad o exigir prestaciones que los órganos públicos debían otorgar o facilitar.
Por su propia naturaleza de “derechos públicos subjetivos”, tales facultades no se
extendían al ámbito de las relaciones privadas, pues se concebía que era inadmisible

543
Compendium Laboral

que entre privados se presentaran abusos o relaciones asimétricas, en razón a que


dichas articulaciones, teóricamente, se realizaban en condiciones plenas de libertad e
igualdad, que sólo el Estado podía poner en cuestión.
Tal concepción se tradujo en considerar a la Constitución sólo como un documento
normativo a partir del cual se regulaban las relaciones entre los individuos y el
Estado, en tanto que las relaciones entre privados –en principio, libres e iguales–
debía realizarse a través del Código Civil, que de esta manera era presentado como el
estatuto jurídico fundamental de los particulares. Como eufemísticamente lo ha seña-
lado Konrad Hesse [Derecho Constitucional y Derecho Privado, Editorial Civitas,
Madrid 1995, p. 37], el Código Civil se convertía, así, en el “auténtico baluarte de la
libertad”.
Hoy, desde luego, los derechos fundamentales no son sólo derechos públicos subje-
tivos, esto es, libertades que garantizan sólo un status negativus, la preservación de
un ámbito de autonomía personal oponible al Estado. A juicio del Tribunal Constitu-
cional, al lado de la idea de los derechos fundamentales como derechos subjetivos,
también hay que reconocer en ellos el establecimiento de verdaderos valores supre-
mos, es decir, el componente estructural básico del orden constitucional, “en razón
de que son la expresión jurídica de un sistema de valores, que, por decisión del cons-
tituyente, ha de informar el conjunto de la organización jurídica y política; (...) el
fundamento del orden jurídico y de la paz social” [STC de España 53/1985, Fund.
Jur. N° 4].
Y es que, como lo ha sostenido el Tribunal Constitucional Federal de Alemania, la
Constitución, que no quiere ser un ordenamiento neutral, ha introducido con los dere-
chos fundamentales un ordenamiento valorativo objetivo, en el cual se encuentra la
más importante consolidación de la fuerza de validez de aquellos. Este sistema de
valores, que encuentra su punto central en el libre desarrollo de la personalidad y en
la dignidad del ser humano, vale como una decisión constitucional fundamental para
todos los ámbitos del derecho: legislación, administración y jurisdicción reciben de
ella sus líneas orientativas y su impulso [BverfGE 7, 204 y ss].
Ello significa que los derechos fundamentales no sólo demandan abstenciones o que
se respete el ámbito de autonomía individual garantizado en su condición de derechos
subjetivos, sino también verdaderos mandatos de actuación y deberes de protección
especial de los poderes públicos, al mismo tiempo que informan y se irradian las rela-
ciones entre particulares, actuando como verdaderos límites a la autonomía privada.
Este especial deber de protección que se deriva de esta concepción objetiva de los
derechos fundamentales, impone como una tarea especial del Estado su intervención
en todos aquellos casos en los que estos resulten vulnerados, independientemente
de dónde o de quiénes pueda proceder la lesión. Con lo cual entre los sujetos pasi-
vos de los derechos ya no sólo se encuentra el Estado, sino también a los propios
particulares.
Como se ha dicho, esta eficacia horizontal de los derechos fundamentales en las rela-
ciones entre privados se deriva del concepto de Constitución como Ley Fundamental

544
Sentencias emblemáticas del Tribunal Constitucional

de la Sociedad, que en nuestro ordenamiento se encuentra plasmado a través del


artículo 1 de la Constitución de 1993, que pone énfasis en señalar que “La defensa de
la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del
Estado”.
Se trata, además, de una consecuencia que se deriva, en todos sus alcances, del propio
artículo 38 de la Constitución, según el cual “Todos los peruanos tienen el deber (...)
de respetar, cumplir (...) la Constitución (...)”. Con dicho precepto constitucional se
establece que la vinculatoriedad de la Constitución se proyecta erga omnes, no sólo
al ámbito de las relaciones entre los particulares con el Estado, sino también a aqué-
llas establecidas entre particulares. De manera que la fuerza normativa de la Consti-
tución, su fuerza activa y pasiva, así como su fuerza reguladora de las relaciones jurí-
dicas, se proyecta también a las establecidas entre particulares, por lo que cualquier
acto proveniente de una persona natural o persona jurídica de derecho privado, que
pretenda conculcarlos o desconocerlos, deviene inexorablemente en inconstitucional.
En suma, pues, los derechos constitucionales informan y se irradian por todos los sec-
tores del ordenamiento jurídico, –incluidos los referidos a la materia laboral– pues
ellos forman parte esencial del orden público constitucional.
B) La eficacia directa e indirecta de los derechos fundamentales
6. Los derechos fundamentales tienen eficacia  directa en las relaciones inter priva-
tos cuando esos derechos subjetivos vinculan y, por tanto, deben ser respetados, en
cualesquiera de las relaciones que entre dos particulares se pueda presentar, por lo
que ante la posibilidad de que éstos resulten vulnerados, el afectado puede promover
su reclamación a través de cualquiera de los procesos constitucionales de la libertad.
Como expresó la Corte Suprema de Justicia de Argentina, en 1957, en el Leanding
Case Angel Siri: “Nada hay, ni en la letra ni en el espíritu de la Constitución, que per-
mita afirmar que la protección de los llamados derechos humanos (...) esté circuns-
crita a los ataques que provengan sólo de la autoridad. Nada hay, tampoco, que auto-
rice la afirmación de que el ataque ilegítimo, grave y manifiesto contra cualquiera de
los derechos que integran la libertad, latu sensu, carezca de la protección constitu-
cional adecuada (...) por la sola circunstancia de que ese ataque emane de otros par-
ticulares o de grupos organizados de individuos (...)
Aún menos admisible es el distingo a que antes se ha hecho referencia, considerando
las condiciones en que se desenvuelve la vida social de estos últimos cincuenta años.
Además de los individuos humanos y del Estado, hay una tercera categoría de suje-
tos, con o sin personalidad jurídica, que sólo raramente conocieron los siglos anterio-
res: los consorcios, los sindicatos, las asociaciones profesionales, las grandes empre-
sas, que acumulan casi siempre un enorme poderío material o económico. (...)
Lo que primordialmente tienen en vista el hábeas corpus y el recurso de amparo,
no es el origen de la restricción, sino estos derechos en sí mismos, a fin de que sean
salvaguardados”.

545
Compendium Laboral

7. En cambio, se dice que los derechos fundamentales sólo tienen eficacia  indi-
recta cuando no tienen la capacidad de regular directamente las relaciones inter pri-
vatos, sino que tal eficacia se materializa mediatamente a través de su recepción por
la ley y la protección de los jueces de la jurisdicción ordinaria, quienes están llama-
dos a aplicar las leyes y reglamentos de conformidad con la Constitución y, en espe-
cial, con el contenido constitucionalmente protegido de los derechos fundamentales.
Tal teoría de la eficacia de los derechos fundamentales matiza la incidencia de éstos
en el ámbito del derecho privado, filtrándolos a través de las normas propias de cada
sector del ordenamiento (civil, laboral, etc.).
Desde esta perspectiva, un problema entre privados en materia de derechos funda-
mentales no es resoluble, en principio, mediante los procesos de la justicia constitu-
cional de la libertad, sino a través de los que existen en el ámbito de la jurisdicción
ordinaria.
Lo anterior no quiere decir que tales problemas no puedan ser resueltos en algún
momento a través del amparo, sino que, para que ello suceda, es precisa la media-
ción del juez ordinario, a quien por ficción, en caso de no dispensar una tutela ade-
cuada, se le termina imputando la lesión de los derechos constitucionales. Como
puede observarse, tal construcción en torno a la eficacia indirecta de los derechos se
realiza en un marco donde es difícil salirse del esquema de los derechos fundamen-
tales como derechos públicos subjetivos, de modo que mientras no exista acto estatal
que se interponga, no es posible que mediante el amparo se pueda resolver este tipo
de problemas.
Así sucede en España y en Alemania, países donde sus tribunales constitucionales,
por disposición de sus leyes que los regulan, han proclamado que los derechos sólo
pueden tener una eficacia indirecta o mediata entre particulares, por lo que a tra-
vés del recurso de queja constitucional o del amparo no es posible que sean tutela-
dos directamente [Alexei Julio Estrada, “Los tribunales constitucionales y la eficacia
entre particulares de los derechos fundamentales”, en Miguel Carbonell, Compila-
dor, Teoría constitucional y derechos fundamentales, Comisión Nacional de Dere-
chos Humanos, México D.F. 2002, p. 203 y ss.].
También es el caso de los Estados Unidos de Norteamerica, cuya Corte Suprema,
pese a los serios reparos que se la ha hecho, se ha negado ha efectuar un control
de constitucionalidad directo de los actos imputables a los particulares, entre tanto
no exista una state action. De esa forma, los derechos reconocidos en la sucesivas
enmiendas al texto constitucional, se han comprendido como que sólo vinculan al
Estado y no pueden invocarse si no es en presencia de una acción estatal presunta-
mente ilícita. [Juan María Bilbao Ubillos, Los derechos fundamentales en la frontera
entre lo público y lo privado (La noción de state action en la jurisprudencia nortea-
mericana), McGraw-Hill, Madrid 1997].

546
Sentencias emblemáticas del Tribunal Constitucional

C) El Amparo contra particulares y la eficacia directa (e indirecta) de los dere-


chos fundamentales en las relaciones entre particulares en nuestro ordenamiento
8. En el caso peruano, si los derechos tienen una eficacia directa o indirecta en las rela-
ciones entre particulares, es un asunto que la misma Constitución se ha encargado
implícitamente de resolver. En efecto, aunque la Norma Suprema no contenga una
cláusula expresa que lo prescriba, tal eficacia directa puede deducirse de los precep-
tos constitucionales a los que se ha hecho referencia en el Fundamento Jurídico N°
6 de esta sentencia, y, además, del inciso 2) del artículo 200, donde se preceptúa que
“la acción de amparo, (...) procede contra el hecho u omisión, por parte de cualquier
(...) persona”.
Que cualquiera pueda interponer un amparo contra acciones u omisiones provenien-
tes de una persona (natural o jurídica de derecho privado), quiere decir que los dere-
chos constitucionales vinculan directamente esas relaciones inter privatos y, precisa-
mente porque vinculan, su lesión es susceptible de repararse mediante esta clase de
procesos.
Evidentemente, tal cosa no quiere decir que el juez constitucional pueda realizar un
control de la misma intensidad como la que normalmente se realiza en los actos que
emanan de los poderes públicos. Con frecuencia existen justificaciones para la reali-
zación de conductas o acto de los privados que no podrían aducirse nunca respecto de
los actos emanados de órganos estatales. Ello es consecuencia, naturalmente, de que
en la figura del amparo contra particulares, las partes que en ella participan son titu-
lares de derechos constitucionales.
De ahí que, a juicio del Tribunal Constitucional, el control constitucional de los actos
de particulares debe realizarse caso por caso y a través de un delicado juicio de pro-
porcionalidad y razonabilidad.
9. Sin embargo, que problemas constitucionales de esta naturaleza puedan resolverse en
el ámbito de la justicia constitucional de la libertad, no excluye que también puedan
plantearse y resolverse en el ámbito de la justicia ordinaria. Es decir, que los derechos
fundamentales también puedan tener una eficacia indirecta.
Si, como antes se ha indicado, los derechos fundamentales no sólo constituyen dere-
chos subjetivos, sino también el componente estructural básico del orden constitu-
cional, quiere ello decir que éstos tienen la capacidad de irradiarse por todo el orde-
namiento jurídico, empezando, desde luego, por la ley y las normas con rango de ley.
Lo que significa que las leyes deben de interpretarse y aplicarse de conformidad con
los derechos fundamentales y que, en caso de que así no suceda, los jueces ordina-
rios se encuentran especialmente comprometidos en resolver las controversias para
los cuales son competentes, de conformidad con esos derechos. Como también antes
se ha expresado, ello se deriva del especial deber de protección que todos los pode-
res públicos están llamados a desarrollar a partir del carácter objetivo de los derechos
fundamentales.
Esta hipótesis, es decir, que problemas relativos a derechos fundamentales entre par-
ticulares pueda resolverse en sede de la justicia ordinaria, es también una lectura que

547
Compendium Laboral

se deriva implícitamente del inciso 3) del artículo 6 de la Ley N° 23506, al señalar


que el afectado en sus derechos constitucionales puede optar por recurrir o bien a la
justicia constitucional o bien a la justicia ordinaria, con la condición de que si acude
a esta última, con posterioridad ya no podrá utilizar la acción de amparo.
En definitiva, ello significa que en nuestro país los derechos fundamentales tienen
eficacia en las relaciones entre particulares, ya sea de manera directa o indirecta. Lo
que vale tanto como afirmar que dichas controversias pueden resolverse bien en sede
constitucional o bien en la justicia ordinaria.
La diferencia entre uno y otro sistema de protección jurisdiccional de los derechos
es que ambos no siempre tienen la misma finalidad y, por tanto, los alcances de su
protección pueden ser distintos. Aparte, desde luego, de las necesarias limitaciones a
los que está sujeto el amparo en relación con los demás procesos ordinarios (Vg. la
inexistencia de estación probatoria, etc.). De ahí que, como en innumerables oportu-
nidades lo ha advertido este Tribunal, para que eventuales abusos en las relaciones
entre privados sean susceptibles de ser dilucidados en el ámbito de los procesos cons-
titucionales, no basta que se produzca un acto arbitrario o que se haya vulnerado un
interés o derecho subjetivo de orden estrictamente legal, sino que es preciso que éste
repercuta directamente sobre un derecho constitucional.
De esta situación, por cierto, no se excluyen los problemas en materia de derechos
constitucionales que se pudieran derivar de las relaciones entre empleadores y traba-
jadores sujetos al régimen de la actividad privada. Los derechos fundamentales, en
cuanto elementos objetivos del ordenamiento constitucional, deben ser protegidos
con independencia del sector o parte del ordenamiento en el que las lesiones o ame-
nazas de violaciones de derechos se pudieran presentar.
Por ello, este Tribunal Constitucional no comparte el criterio sostenido por la deman-
dada según el cual el amparo no es la vía idónea para resolver esta controversia, pese
a haberse alegado la violación de un derecho constitucional, pues el ordenamiento ha
previsto que tal tipo de problemas pueden (o deben) resolverse mediante los proce-
sos laborales. Como se ha indicado, un problema de la naturaleza que ahora tiene que
resolver el Tribunal bien puede resolverse o a través del amparo, con las limitaciones
que le son propias, o mediante los procesos ordinarios, con las notas que son propias
de la protección jurisdiccional ordinaria.
IV. Los alcances del derecho constitucional reconocido en el artículo 27° de la
Constitución
10. La demandada ha alegado que la pretensión del recurrente, esto es, que se ordene su
reposición, es inadmisible, toda vez que este fue despedido en aplicación de lo dis-
puesto por el artículo 24 y siguientes de la Ley de Productividad y Competitividad
Laboral, que guarda concordancia con el artículo 27 de la Constitución Política del
Perú.
11. El artículo 27 de la Constitución prescribe: “La ley otorga al trabajador adecuada pro-
tección contra el despido arbitrario”. Mediante dicho precepto constitucional no se
consagra el derecho a la estabilidad laboral absoluta, es decir, el derecho “a no ser

548
Sentencias emblemáticas del Tribunal Constitucional

despedido arbitrariamente”. Sólo reconoce el derecho del trabajador a la “protección


adecuada” contra el despido arbitrario.
El referido artículo no indica en qué términos ha de entenderse esa “protección ade-
cuada”. En su lugar señala que la ley tiene la responsabilidad de establecerla; es
decir, que su desarrollo está sujeto al principio de reserva de ley. En la medida que el
artículo 27 constitucional no establece los términos en que debe entenderse la “pro-
tección adecuada” y prevé una reserva de ley para su desarrollo, el derecho allí reco-
nocido constituye lo que en la doctrina constitucional se denomina un “derecho cons-
titucional de configuración legal”.
Evidentemente, el que la Constitución no indique los términos de esa protección
adecuada, no quiere decir que exista prima facie una convalidación tácita de cual-
quier posible desarrollo legislativo que se haga en torno al derecho reconocido en
su artículo 27 o, acaso, que se entienda que el legislador se encuentre absolutamente
desvinculado de la Norma Suprema. Si bien el texto constitucional no ha estable-
cido cómo puede entenderse dicha protección contra el despido arbitrario, ella exige
que, cualesquiera que sean las opciones que se adopten legislativamente, éstas deban
satisfacer un criterio mínimo de proporcionalidad o, como dice expresamente el texto
constitucional, se trate de medidas “adecuadas”.
Ante la diversidad de las formas cómo el legislador nacional puede desarrollar el con-
tenido del derecho en referencia, para lo que goza un amplio margen de discreciona-
lidad dentro de lo permitido constitucionalmente, este Tribunal considera que dicho
tema puede ser abordado, por decirlo así, desde dos perspectivas: por un lado a tra-
vés de un régimen de carácter “sustantivo” y , por otro, con un régimen de carácter
“procesal”:
12. a) Según la primera, en su dimensión sustantiva, esto es, aquella que atañe al modo
cómo ha de entenderse la protección adecuada contra el despido arbitrario regulado
por el artículo 27 de la Constitución, el legislador puede adoptar, entre otras fórmu-
las intermedias, por las siguientes:
a.1) Protección “preventiva” del despido arbitrario
Según este modo posible de desarrollo legislativo del artículo 27 de la Constitución,
el contenido del derecho puede ser configurado por el legislador de modo tal que se
“prevenga”, “evite” o “impida” que un trabajador pueda ser despedido arbitraria-
mente. Es decir, que mediante ley se prevea que no se puede despedir arbitrariamente
al trabajador si es que no es por alguna causal y en la medida que esta se pruebe, pre-
vio procedimiento disciplinario, si fuera el caso. Recibe la calificación de  preven-
tiva debido a que la protección adecuada que enuncia el artículo 27 de la Constitu-
ción se traduce en evitar el despido arbitrario.
En nuestro ordenamiento jurídico, un régimen de protección adecuada contra el des-
pido arbitrario en esos términos es el que se ha previsto para los trabajadores sujetos
al régimen de la actividad pública, a través del Decreto Legislativo N° 276.

549
Compendium Laboral

A su vez, en el régimen laboral de la actividad privada, regulado por el Texto


Único Ordenado del Decreto Legislativo N° 728, aprobado por Decreto Supremo
N° 003-97-TR, esta protección “preventiva” se materializa en el procedimiento
previo al despido establecido en el artículo 31 de dicha ley –inspirado, a su vez,
en el artículo 7 del Convenio N° 158 de la Organización Internacional del Tra-
bajo–, que prohíbe al empleador despedir al trabajador sin haberle imputado la
causa justa de despido y otorgardo un plazo no menor a 6 días naturales para que
pueda defenderse de dichos cargos, salvo el caso de falta grave flagrante. Al res-
pecto este Tribunal, en la sentencia recaída en el Expediente N° 976-96-AA/TC,
estableció que la omisión del procedimiento previo de defensa del trabajador vul-
nera el derecho constitucional al debido proceso, por lo que procedió ha amparar
el derecho lesionado ordenando la reposición del recurrente. En el mismo sentido
se ha pronunciado en las sentencias recaídas en los expedientes Nºs 1112-98-AA/
TC; 970-96-AA/TC, 795-98-AA/TC, 482-99-AA/TC, 019-98-AA/TC, 712-99-
AA/TC y 150-2000-AA/TC.
a.2) Protección “reparadora” contra el despido arbitrario
Según este segundo criterio, el legislador puede optar por desarrollar el contenido
del derecho regulado por el artículo 27 de la Constitución de modo tal que, ante
el supuesto de despido arbitrario contra un trabajador, la ley prevé una compensa-
ción económica o una indemnización por el accionar arbitrario del empleador. En tal
supuesto, la ley no evita que se produzca el despido arbitrario, sino que se limita a
reparar patrimonialmente sus consecuencias.
El Tribunal Constitucional considera que el régimen resarcitorio es compatible con
los principios y valores constitucionales en aquellos casos en los que, o bien el tra-
bajador, una vez que fue despedido arbitrariamente, cobra la indemnización corres-
pondiente o, en su defecto, inicia una acción judicial ordinaria con el objeto de que
se califique el despido como injustificado, con el propósito de exigir del empleador
el pago compulsivo de la referida indemnización. En cualesquiera de esos casos, por
tratarse de una decisión enteramente asumida conforme a su libre albedrío por el tra-
bajador, la protección adecuada contra el despido arbitrario debe traducirse inexora-
blemente en el pago de la correspondiente indemnización. En tal caso, el trabajador
decide que la protección adecuada es el pago de su indemnización.
Así lo ha sostenido este Tribunal Constitucional en el caso Ramírez Alzamora
(STC recaída en el Expediente N° 0532-2001-AA/TC), donde declaró infundada la
demanda planteada como consecuencia de un despido arbitrario, pues previamente
el demandante aceptó el pago de sus beneficios sociales y la indemnización por el
despido. En aquella ocasión, este Tribunal señaló lo siguiente: “De fojas cincuenta y
cuatro a cincuenta y cinco obra la liquidación por tiempo de servicios debidamente
suscrita por el demandante, en la que se consigna el pago de la indemnización por
despido arbitrario y demás beneficios sociales que establece la normativa laboral; lo
que acredita que quedó extinguida la relación laboral entre las partes, conforme lo ha
establecido este Tribunal a través de uniforme y reiterada jurisprudencia”.

550
Sentencias emblemáticas del Tribunal Constitucional

Este es, por cierto, el régimen legal que ha sido adoptado por el legislador tratándose
de trabajadores sujetos a la actividad privada. Por ello, a juicio del Tribunal Constitu-
cional, el artículo 34 del Decreto Legislativo N° 728, en concordancia con lo estable-
cido en el inciso d) del artículo 7 del Protocolo de San Salvador –vigente en el Perú
desde el 7 de mayo de 1995–, ha previsto la indemnización como uno de los modos
mediante los cuales el trabajador despedido arbitrariamente puede ser protegido ade-
cuadamente y, por ello, no es inconstitucional.
13. b) Sin embargo, el establecimiento de un régimen “sustantivo” de protección ade-
cuada contra el despido arbitrario, en los términos que antes se ha indicado, no es
incompatible con la opción de que el mismo legislador establezca, simultáneamente,
un sistema de protección adecuada contra el despido arbitrario, por decirlo así, de
carácter “procesal”.
Es decir, el establecimiento mediante ley de un régimen de protección jurisdiccional
contra el despido arbitrario que, en algunas oportunidades, puede encontrarse estre-
chamente relacionado con el régimen sustantivo, pero que en otros, también puede
tener un alcance totalmente independiente.
b.1). En efecto, un modelo de protección procesal, estrechamente ligado al régimen
de protección sustantiva, que aquí se ha denominado de carácter reparador, es lo que
sucede con la acción indemnizatoria o, excluyentemente, la acción impugnatoria de
despido (con excepción del supuesto de despido “nulo”) en el ámbito de la jurisdic-
ción ordinaria. En tal supuesto, el régimen de protección procesal se encuentra inexo-
rablemente vinculado con lo dispuesto por el Decreto Legislativo N° 728, pues, de
advertirse que el despido del que fue objeto un trabajador fue arbitrario, el juez labo-
ral no podrá tutelar el derecho más allá de lo que en dicha legislación se prevé a pro-
pósito de los trabajadores sujetos al régimen de la actividad privada; es decir, ordenar
el pago de la indemnización correspondiente.
Se trata de un sistema de protección adecuada contra el despido arbitrario que tiene
una eficacia resarcitoria y, como tal, se trata de un derecho que el ordenamiento reco-
noce al trabajador, tal como se desprende, por lo demás, de la propia ubicación estruc-
tural asignada al artículo 34 dentro del Decreto Legislativo N° 728.
b.2). Sin embargo, como antes se ha anotado, al lado de ella, puede establecerse un
sistema o régimen de protección jurisdiccional con alcances diferentes. Es decir, que
en vez de prever una eficacia resarcitoria, pueda establecerse una vía procesal de efi-
cacia restitutoria. Es lo que sucede con el régimen de protección procesal previsto a
través del proceso de amparo constitucional.
Por la propia finalidad del amparo, el tipo de protección procesal contra el despido
arbitrario no puede concluir, como en las acciones deducibles en la jurisdicción ordi-
naria, en ordenar el pago de una indemnización frente a la constatación de un des-
pido arbitrario; sino en, como expresamente indica el artículo 1 de la Ley N° 23506,
“reponer las cosas al estado anterior a la violación o amenaza de violación de un dere-
cho constitucional”.

551
Compendium Laboral

En el ámbito del amparo, en efecto, ese estado anterior al cual debe reponerse las
cosas no es el pago de una indemnización. Es la restitución del trabajador a su centro
de trabajo, del cual fue precisamente despedido arbitrariamente.
Y es que, en rigor, en la vía del amparo no se cuestiona, ni podría cuestionarse, la
existencia de una causa justa de despido; sino la presencia, en el despido, como ele-
mento determinante del mismo, de un motivo ilícito, que suponga la utilización del
despido como vehículo para la violación de un derecho constitucional; por lo que, en
verdad, el bien jurídico protegido a través del amparo constitucional no es la estabi-
lidad laboral del trabajador, sino el goce y ejercicio de sus derechos constitucionales.
Así ocurre, por ejemplo, con el despido discriminatorio, en el cual el despido es tan
sólo el medio utilizado para practicar un acto discriminatorio en perjuicio de un tra-
bajador a causa de su raza, color, sexo, idioma, religión, actividad sindical, opinión
política o cualquier otra condición.
14. Por todo lo expuesto, este Tribunal Constitucional considera que el régimen de pro-
tección adecuada enunciado en el artículo 27 de la Constitución y que se confió dise-
ñarlo al legislador ordinario, no puede entenderse, para el caso de los trabajado-
res sometidos al régimen privado, únicamente circunscrito al Decreto Legislativo
N° 728, sino de cara a todo el ordenamiento jurídico, pues este (el ordenamiento) no
es una agregación caótica de disposiciones legales, sino uno basado en las caracterís-
ticas de coherencia y completud.
Además, como antes se ha dicho, en el caso de la acción de amparo, la protección que
se dispensa al trabajador no está referida a la arbitrariedad del despido, que dependerá
de la prueba de la existencia de la causa justa imputada, sino al carácter lesivo de los
derechos constitucionales presente en dicho despido.
Por ello, el Tribunal Constitucional no puede compartir la tesis de la demandada,
según la cual en el amparo no cabe ordenarse la restitución del trabajador despe-
dido arbitrariamente, sino únicamente ordenarse el pago de una indemnización. Tal
postura, en torno a las implicancias del artículo 27 de la Constitución, desde luego,
soslaya el régimen procesal que también cabe comprender dentro de dicha cláusula
constitucional y que constituye un derecho del trabajador despedido arbitrariamente.
15. De ahí que el Tribunal Constitucional, a lo largo de su abundante jurisprudencia, haya
establecido que tales efectos restitutorios (readmisión en el empleo) derivados de
despidos arbitrarios o con infracción de determinados derechos fundamentales reco-
nocidos en la Constitución o los tratados relativos a derechos humanos, se generan en
los tres casos siguientes:
a) Despido nulo
Aparece esta modalidad de conformidad con lo establecido en el artículo 29 del
Decreto Legislativo N° 728 y como consecuencia de la necesidad de proteger, entre
otros, derechos tales como los previstos en el inciso 2) del artículo 2; inciso 1) del
artículo 26 e inciso 1) del artículo 28 de la Constitución.
Se produce el denominado despido nulo, cuando:

552
Sentencias emblemáticas del Tribunal Constitucional

• Se despide al trabajador por su mera condición de afiliado a un sindicato o por su


participación en actividades sindicales.
• Se despide al trabajador por su mera condición de representante o candidato de
los trabajadores (o por haber actuado en esa condición)
• Se despide al trabajador por razones de discriminación derivados de su sexo,
raza, religión, opción política, etc.
• Se despide a la trabajadora por su estado de embarazo (siempre que se produzca
en cualquier momento del periodo de gestación o dentro de los 90 días posterio-
res al parto).
• Se despide al trabajador por razones de ser portador de Sida (Cfr. Ley N° 26626).
• Se despide al trabajador por razones de discapacidad (Cfr. Ley Nº 27050).
b) Despido incausado
Aparece esta modalidad de conformidad con lo establecido en la sentencia del Tri-
bunal Constitucional de fecha 11 de julio de 2002 (Caso Telefónica, expediente
N° 1124-2002-AA/TC). Ello a efectos de cautelar la vigencia plena del artículo 22 de
la Constitución y demás conexos.
Se produce el denominado despido incausado, cuando:
• Se despide al trabajador, ya sea de manera verbal o mediante comunicación
escrita, sin expresarle causa alguna derivada de la conducta o la labor que la
justifique.
c) Despido fraudulento
Aparece esta modalidad de conformidad con lo establecido implícitamente en la sen-
tencia del Tribunal Constitucional recaída en el Exp. N° 0628-2001-AA/TC, de fecha
10 de julio de 2002. En aquel caso se pretendió presentar un supuesto de renuncia
voluntaria cuando en realidad no lo era. En tal caso, este Tribunal consideró que “El
derecho del trabajo no ha dejado de ser tuitivo conforme aparecen de las prescripcio-
nes contenidas en los artículos 22 y siguientes de la Carta Magna, debido a la falta de
equilibrio de las partes, que caracteriza a los contratos que regula el derecho civil. Por
lo que sus lineamientos constitucionales, que forman parte de la gama de los derechos
constitucionales, no pueden ser meramente literales o estáticos, sino efectivos y opor-
tunos ante circunstancias en que se vislumbra con claridad el abuso del derecho en la
subordinación funcional y económica...”. (Fun. Jur. N° 6).
Esos efectos restitutorios obedecen al propósito de cautelar la plena vigencia, entre
otros, de los artículos 22, 103 e inciso 3) del artículo 139 de la Constitución.
Se produce el denominado despido fraudulento, cuando:
• Se despide al trabajador con ánimo perverso y auspiciado por el engaño, por
ende, de manera contraria a la verdad y la rectitud de las relaciones laborales;
aun cuando se cumple con la imputación de una causal y los cánones proce-
dimentales, como sucede cuando se imputa al trabajador hechos notoriamente

553
Compendium Laboral

inexistentes, falsos o imaginarios o, asimismo, se le atribuye una falta no prevista


legalmente, vulnerando el principio de tipicidad, como lo ha señalado, en este
último caso, la jurisprudencia de este Tribunal (Exp. N° 415-987-AA/TC, 555-
99-AA/TC y 150-2000-AA/TC); o se produce la extinción de la relación laboral
con vicio de voluntad (Exp. N° 628-2001-AA/TC) o mediante la “fabricación de
pruebas”.
En estos supuestos, al no existir realmente causa justa de despido ni, al menos,
hechos respecto de cuya trascendencia o gravedad corresponda dilucidar al juz-
gador o por tratarse de hechos no constitutivos de causa justa conforma a la ley,
la situación es equiparable al despido sin invocación de causa, razón por la cual
este acto deviene lesivo del derecho constitucional al trabajo.
16. En mérito a todo lo expuesto, el Tribunal Constitucional estima que la protección
adecuada contra el despido arbitrario previsto en el artículo 27 de la Constitución
ofrece dualmente una opción reparadora (readmisión en el empleo) o indemnizatoria
(resarcimiento por el daño causado), según sea el caso.
Esta orientación jurisprudencial del Tribunal Constitucional en materia laboral no
conlleva a la estabilidad laboral absoluta, sino plantea el reforzamiento de los nive-
les de protección a los derechos del trabajador frente a residuales prácticas empresa-
riales abusivas respecto al poder para extinguir unilateralmente una relación laboral.
V. Despido y derechos fundamentales en el ámbito laboral
17. Evidentemente, cualquiera sea la opción que adopte un trabajador con el fin de obte-
ner una “protección adecuada” contra el despido arbitrario, esta parte de una conside-
ración previa e ineludible. El despido arbitrario, por ser precisamente “arbitrario”, es
repulsivo al ordenamiento jurídico.
No es este el lugar donde el Tribunal Constitucional deba de indicar que el principio
de razonabilidad, implícitamente derivado del principio de igualdad, y expresamente
formulado en el artículo 200 de la Constitución, no tolera ni protege que se reali-
cen o expidan actos o normas arbitrarias. Razonabilidad, en su sentido mínimo, es lo
opuesto a la arbitrariedad y a un elemental sentido de justicia.
Por ello, cuando el artículo 27 de la Constitución establece que, contra el despido
arbitrario, la ley dispensará una “protección adecuada”, tal disposición no puede
entenderse en el sentido de que con ella se está constitucionalizando el derecho del
empleador de despedir arbitrariamente, como parece entenderlo la demandante. Al
amparo de un acto arbitrario, como el despido inmotivado, no puede reclamarse el
reconocimiento de derecho constitucional alguno. Simplemente el ordenamiento san-
ciona la realización de actos arbitrarios, aunque, como se ha visto, esa sanción al des-
pido arbitrario pueda tener, en determinadas circunstancias, tanto una protección de
eficacia restitutoria como de eficacia resarcitoria.
18. Manuel Alonso García [ Curso de Derecho del Trabajo, Editorial Ariel, Madrid 1981,
p. 559.] define el despido como “el acto unilateral de la voluntad del empresario por
virtud del cual, éste, decide poner fin a la relación de Trabajo”.

554
Sentencias emblemáticas del Tribunal Constitucional

Ante la proclividad del ejercicio abusivo de la facultad de despedir, el derecho ha


impuesto a esta institución la exigencia de la causalidad. Así, cuando la extinción uni-
lateral del vínculo laboral no se funda en una causa justa previamente establecida en
la ley, los órganos jurisdiccionales tienen competencia para calificar el despido como
justificado o injustificado.
19. En ese orden de ideas, el artículo 22 del Decreto Legislativo N° 728 establece las
situaciones en donde se considera la existencia de causa justa de despido. Entre las
causas relativas a la capacidad del trabajador aparecen el detrimento de facultades o
ineptitud sobrevenida; el rendimiento deficiente; la negativa injustificada del trabaja-
dor a someterse a exámenes médicos o a cumplir la medidas profilácticas o curativas
prescritas. Entre las causas relativas a la conducta del trabajador aparecen el incum-
plimiento de obligaciones y desobediencia; la paralización intempestiva de las labo-
res; la disminución deliberada y reiterada del rendimiento; la falta de honradez; la
violación del deber de buena fe laboral; la violación del secreto; la información falsa;
la sustracción o utilización no autorizada de documentos de la empresa; la competen-
cia desleal; la violación de los deberes de conducta; la violencia grave, indisciplina,
injuria o faltamiento de palabra grave; el sabotaje; el abandono de trabajo; las inasis-
tencias injustificadas e impuntualidad reiterada; la condena penal por delito doloso,
la inhabilitación para el ejercicio de una actividad; etc.
De esta forma, un despido será justificado o injustificado, legal o arbitrario, en tanto
la voluntad extintiva de la relación laboral manifestada por el empleador se lleve a
cabo con expresión o sin expresión de causa; con el cumplimiento o incumplimiento
de las formalidades procedimentales; con probanza o no probanza de la causa –en
caso de haber sido esta invocada– en el marco de un proceso. Asimismo, la compe-
tencia y actuación de la vía jurisdiccional –ordinaria o constitucional– y los alcances
de la protección jurisdiccional –reposición o indemnización– dependen de la opción
que adopte el trabajador despedido, así como de la naturaleza de los derechos supues-
tamente vulnerados.
El Tribunal Constitucional estima que frente al despido arbitrario, en función a sus
competencias y responsabilidades, le cabe determinar la existencia o inexistencia de
respeto al orden constitucional. Y en esa perspectiva –ya sea por defecto de las nor-
mas infraconstitucionales o por las conductas de los sujetos de una relación labo-
ral–, si se ha producido el respeto o la afectación de los derechos fundamentales allí
consagrados.
20. Por tal motivo, este Colegiado cumple con precisar las consecuencias que se deriven
de la pluralidad de acciones anteriormente descritas.
El Tribunal Constitucional estima que la extinción unilateral de la relación laboral,
fundada única y exclusivamente en la voluntad del empleador, está afectada de nuli-
dad –y por consiguiente el despido carecerá de efecto legal– cuando se produce con
violación de los derechos fundamentales de la persona, reconocidos por la Consti-
tución o los tratados relativos a la promoción, defensa y protección de los derechos
humanos.

555
Compendium Laboral

Como señala Carlos Blancas Bustamante [El despido en el Derecho Laboral Peruano,


Ara Editores, Lima, 2002, p. 282] , en criterio que este Tribunal comparte, la afirma-
ción de tales derechos en el ámbito laboral supone el “superar la noción tradicional
según la cual el contrato de trabajo acotaba a favor del empleador una < zona franca
y segregada de la sociedad civil > en la que los derechos civiles y libertades del tra-
bajador quedaban en la < puerta de la fábrica > careciendo, por consiguiente, de
relevancia en la vida de la relación de trabajo”.
La pérdida de toda eficacia legal de cierto tipo de despidos, deriva de la conexión
directa e inmediata entre el acto de extinción de la relación laboral y la contravención
de la Constitución o los tratados en materia de derechos humanos. Así, se encontrará
afectada de plena nulidad toda aquella voluntad de empleador que restrinja, limite,
disminuya, impida o conculque el goce de los referidos derechos a uno o más de sus
dependientes.
En este singular caso, la naturaleza misma del acto inconstitucional es la que deter-
mina la ineficacia legal del despido, en razón de que el principio de primacía consti-
tucional, contenido en el artículo 51 de nuestra Norma Fundamental, no admite que
puedan reputarse como legítimas y eficaces aquellas conductas y actuaciones que
importan la vulneración de los derechos que dicho conjunto normativo consagra.
En efecto, la lesión de los derechos fundamentales de la persona constituye, per
se, un acto inconstitucional, cuya validez no es en modo alguno permitida por nues-
tro supra ordenamiento. En ese contexto, y, al amparo de la Constitución, el Tribu-
nal Constitucional tiene la obligación de disponer a favor del agraviado la tutela más
amplia, efectiva y rápida posible, restituyéndole en el goce integral y en el ejercicio
pleno de su derecho amenazado o vulnerado; lo que se conseguirá mediante la cesa-
ción del acto lesivo y la privación de efecto legal alguno que por arbitrariedad el
empleador quisiese consumar.
Ese es el sentido de la línea jurisprudencial establecida por el Tribunal Constitucional
desde la sentencia del 2 de octubre de 1995 (Caso Pucalá, Expediente N° 2004-94-
AA/TC, Lambayeque), en resguardo de los derechos fundamentales de la persona
frente a actos de despido constitucionalmente arbitrarios. Allí se ordenó la reposición
de un trabajador separado de la Cooperativa Agraria Pucalá, en atención a la necesi-
dad de defender los contenidos establecidos en el artículo 22 y conexos de la Consti-
tución. De los mismos alcances es la sentencia del 21 de enero de 1999 (Caso Cossío,
Expediente N° 1112-98-AA/TC), en donde expresamente se señaló que “este Tribu-
nal no realiza en el presente caso una calificación de despido arbitrario en los térmi-
nos establecidos en el artículo 67 del Texto Único de la Ley de Fomento del Empleo,
D.S. N° 05-95-TR, para que pueda discutirse si procede su reposición o la indemniza-
ción, sino la evaluación de un acto, el despido, que, eventualmente, resulte lesivo de
los derechos fundamentales: Por tanto, de verificarse este extremo, ineludiblemente
deberá pronunciar su sentencia conforme al efecto restitutorio propio de las acciones
de garantía, tal cual lo prescribe el artículo 1 de la Ley N° 23506”. [Debe advertirse
que similar criterio fue expuesto en la sentencia de fecha 22 de julio de 1999 (Caso
Ordoñez Huatuco, Expediente N° 482-99-AA/TC )].

556
Sentencias emblemáticas del Tribunal Constitucional

VI. Análisis del caso concreto


21. Así las cosas, este Tribunal Constitucional es competente, ratione materiae, para eva-
luar la controversia que se le ha sometido mediante el recurso extraordinario.
El recurrente ha sostenido que su despido se originó a raíz de la comunicación diri-
gida por el propietario del Hostal “Latino” a la demandada, mediante la cual le
informo que la sobrevaloración del monto de la Factura N° 009641, por concepto de
alojamiento del recurrente, se debió a su propia solicitud y exigencia.
La demandante alega que esta falta grave constituye un motivo para terminar la rela-
ción de trabajo con el recurrente. Por su parte, este sostiene que es falso que se haya
alterado el importe real de la factura a la que antes se ha hecho referencia, y que afir-
mándose tal hecho se ha violado su derecho al honor y a la buena reputación.
Con el objeto de acreditar esta última situación, el actor ha adjuntado copia simple de
un acta de comparendo seguido con el propietario del Hostal Latino, donde se aprobó
la conciliación entre ambas partes, y en donde además consta la afirmación de don
Nolberto Gutiérrez Vargas en el sentido de que el monto pagado por el recurrente,
por concepto de alojamiento y otros servicios, es el que está consignado en la factura
N° 009641.
Con el objeto de justificar el despido efectuado, en fecha posterior a la vista de la
causa –realizada el 21 de agosto de 2001– y después de que se expidiera la sentencia
recaída en el Exp. N° 1001-2002-A/TC, la demandada, con fecha 25 de noviembre de
2002, ha presentado ante este Tribunal copia simple de la comunicación enviada por
el gerente del Hostal Latino, de fecha 16 de enero de 2001, donde se informa la razón
de la sobrevaloración de la factura N° 009641, en la que se afirma, literalmente, que
“la explicación a la diferencia real o sobrevaloración de los gastos se debe a la soli-
citud y exigencia de dichos señores, quienes indicaron la cantidad que debía ponerse
de lo contrario se hospedarían en otro hotel”.
Aunque este caso sea similar, en los hechos, al que resolvió este Tribunal con la sen-
tencia recaída en el Exp. N° 1001-2002-AA/TC, es de advertir que, por las especiales
circunstancias que se han derivado de la presentación de los documentos a los que en
el párrafo anterior se ha hecho referencia, la dilucidación de la controversia requiere
de medios de prueba adicionales que no se pueden actuar en este proceso, que carece
de estación probatoria, por lo que al desestimarse la pretensión, debe dejarse a salvo
el derecho del actor para que lo haga valer conforme a ley.
Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, en uso de las atribuciones conferidas
por la Constitución Política del Perú y su Ley Orgánica,
FALLA
REVOCANDO  la recurrida que, confirmando la apelada, declaró infundada la
demanda.  REFORMÁNDOLA declara IMPROCEDENTE la Acción de Amparo
interpuesta. Dispone la notificación a las partes, su publicación en el diario oficial  El
Peruano y la devolución de los actuados.

557
Compendium Laboral

SS
ALVA ORLANDINI
BARDELLI LARTIRIGOYEN
REY TERRY
REVOREDO MARSANO
GONZALES OJEDA
GARCIA TOMA

558
VÍAS PROCEDIMENTALES IGUALMENTE SATISFACTORIAS
PARA LA PROTECCIÓN DEL DERECHO CONSTITUCIONAL
VULNERADO

Exp. N° 0206-2005-PA/TC
Demandante: César Antonio Baylón Flores

Demandada: E.P.S. Emapa Huacho S.A.

Fecha: 28 de noviembre de 2005

CRITERIO DEL TRIBUNAL


El Colegiado traza las coordenadas esenciales para la correcta aplicación del
numeral 2 del artículo 5 del Código Procesal Constitucional, referido a la im-
procedencia de los procesos constitucionales cuando existen vías igualmente
satisfactorias para la protección del derecho constitucional vulnerado o ame-
nazado. Es decir, el primer nivel de protección de los derechos fundamentales
le corresponde a los jueces del Poder Judicial a través de los procesos judicia-
les ordinarios, y solo en el caso que esta vía no sea idónea, satisfactoria o efi-
caz para la cautela del derecho, o en situaciones especiales, será posible acudir
a la vía extraordinaria de amparo. Cabe precisar que en ese caso corresponde
al demandante la carga de la prueba para demostrar que el proceso de amparo
es la vía idónea y eficaz para restablecer el ejercicio de su derecho constitu-
cional vulnerado.

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

ASUNTO
Recurso de agravio constitucional interpuesto por don César Antonio Baylón Flores con-
tra la sentencia de la Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Huaura, de fojas 461,
su fecha 9 de diciembre de 2005, que declaró infundada la acción de amparo de autos.
ANTECEDENTES
Con fecha 21 de abril de 2004, el recurrente interpone demanda de amparo contra la
E.P.S. EMAPA HUACHO S.A. y don Víctor Manuel Hacen Bernaola, en su calidad de
Gerente General de la citada empresa, solicitando que se declaren inaplicables la carta
notarial de imputación de cargos de fecha 3 de marzo de 2004 y la carta notarial de des-
pido de fecha 17 de marzo de 2004; y que, por consiguiente, se lo reponga en el puesto de

559
Compendium Laboral

asistente de control patrimonial, con el pago de sus remuneraciones dejadas de percibir.


Asimismo, solicita que los demandados le paguen una indemnización de daños y perjui-
cios equivalente a 10,000.00 nuevos soles y que se disponga la apertura de instrucción al
Gerente General por ser responsable de la agresión sufrida.
Manifiesta haber sido despedido debido a que, con posterioridad a la época en que ocupó
el cargo de Jefe del Equipo de Facturación, se detectaron una serie de irregularidades con
motivo del “Examen especial sobre presuntas irregularidades efectuadas en la manipula-
ción del sistema SICI” llevado a cabo por el órgano de control de la empresa. Al respecto,
refiere que no se hizo una adecuada calificación de la causa justa de despido y que no se
observó el principio de inmediatez, contemplado en el artículo 31 del Decreto Supremo
Nº 003-97-TR, TUO de la Ley de Productividad y Competitividad Laboral, toda vez que
el despido se produjo mucho tiempo después de la fecha en que ocurrieron los hechos por
los cuales fue despedido. Agrega que tales actos vulneran sus derechos constitucionales
su derecho  constitucional al trabajo, a la adecuada protección contra el despido arbitra-
rio y al debido proceso.
E.P.S. EMAPA HUACHO S.A. propone la excepción de incompetencia por razón de la
materia, aduciendo que la vía del amparo no resulta idónea para este tipo de casos, pues
existe una vía laboral donde se puede dilucidar mejor la controversia con el despliegue de
una amplia actuación de material probatorio. Sostiene que en el caso del actor se proce-
dió a su despido por la gravedad de las faltas cometidas, respetándose, en todo momento,
el debido proceso y sus derechos constitucionales, por lo que solicita que la demanda sea
declarada infundada.
El codemandado Víctor Manuel Hacen Bernaola solicita que la demanda sea declarada
infundada, alegando que no le une vínculo alguno con el actor y que la sanción impuesta
se debió única y exclusivamente a la configuración de una falta grave cometida por el
recurrente. Manifiesta que el proceso de despido del demandante se realizó sin mala fe,
dolo y arbitrariedades.
El  Tercer Juzgado Civil de Huaura, con fecha 5 de julio de 2004, declara infundada la
excepción propuesta considerando que el proceso de amparo tiene carácter alternativo, es
decir, que ante la violación de un derecho constitucional, el demandante puede escoger
dicha vía para defender sus derechos constitucionales; e, infundada la demanda argumen-
tando que el actor cometió las faltas graves que se le imputan, observándose para su des-
pido el debido proceso que establece la ley.      
La recurrida confirma la apelada, por los mismos fundamentos.
FUNDAMENTOS
1. En el caso sobre la Ley Marco del Empleo Público, Exp. Nº 0008-2005-PI/TC, (Fun-
damentos 17 a 42), este Tribunal precisó una serie de criterios jurisprudenciales rela-
tivos a los principios laborales constitucionales, tales como indubio pro operario, la
igualdad de oportunidades, la no discriminación en materia laboral y la irrenuncia-
bilidad de derechos. Igualmente, en el citado caso, se hizo referencia a los derechos
colectivos de los trabajadores que reconoce la Constitución, entre los que destacan de
libertad sindical, de sindicación, de negociación colectiva y de huelga. Al respecto,

560
Sentencias emblemáticas del Tribunal Constitucional

se sostuvo que tales disposiciones, con las particularidades y excepciones que ella
misma prevé, se aplican tanto al régimen laboral privado como al público. El Tribu-
nal Constitucional se ratifica en tales criterios y reitera su carácter vinculante para la
resolución de los casos en materia laboral que se resuelvan en sede constitucional u
ordinaria.
2. En esta oportunidad y complementando la jurisprudencia constitucional en materia
laboral individual, emitida en los casos derivados del régimen laboral privado (en
particular los casos Sindicato Unitario de Trabajadores de Telefónica del Perú S.A. y
Fetratel, Exp. Nº 1124-2001-AA/TC, y Eusebio Llanos Huasco, Exp. Nº 976-2001-
AA/TC), así como en los casos vinculados al régimen laboral público, se formula-
rán determinados criterios jurisprudenciales para la aplicación del artículo 5.2 del
Código Procesal Constitucional, referidos a las vías igualmente satisfactorias para la
protección del derecho constitucional al trabajo y derechos conexos, que, conforme
al artículo VII del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional, constituirán
precedentes vinculantes.
Vía procedimental igualmente satisfactoria para la protección del derecho al tra-
bajo y derechos conexos en el régimen laboral privado
3. La vigencia del Código Procesal Constitucional supone un cambio en el régimen
legal del proceso de amparo ya que establece, entre otras cosas, la subsidiariedad
para la procedencia de las demandas de amparo. Con ello se cambia el anterior régi-
men procesal del amparo que establecía un sistema alternativo. En efecto, conforme
al artículo 5, inciso 2 del Código Procesal Constitucional, no proceden las deman-
das constitucionales cuando existan vías procedimentales específicas, igual-
mente satisfactorias, para la protección del derecho constitucional amenazado o
vulnerado.
4. Al respecto, este Colegiado precisó que “(...) tanto lo que estableció en su momento
la Ley N° 23506 y lo que prescribe hoy el Código Procesal Constitucional, respecto
al Amparo Alternativo y al Amparo Residual, ha sido concebido para atender reque-
rimientos de urgencia que tienen que ver con la afectación de derechos directamente
comprendidos dentro de la calificación de fundamentales por la Constitución Polí-
tica del Estado. Por ello, si hay una vía efectiva para el tratamiento de la temática
propuesta por el demandante, esta no es la excepcional del Amparo que, como se
dijo, constituye un mecanismo extraordinario” (Exp. N° 4196-2004-AA/TC, Funda-
mento 6).
5. En efecto, en la jurisdicción constitucional comparada es pacífico asumir que el pri-
mer nivel de protección de los derechos fundamentales le corresponde a los jueces
del Poder Judicial a través de los procesos judiciales ordinarios. Conforme al artículo
138 de la Constitución, los jueces administran justicia con arreglo a la Constitución
y las leyes, puesto que ellos también garantizan una adecuada protección de los dere-
chos y libertades reconocidos por la Constitución. Sostener lo contrario significaría
firmar  que solo el amparo es el único medio para salvaguardar los derechos constitu-
cionales, a pesar de que a través de otros procesos judiciales también es posible obte-
ner el mismo resultado. De igual modo, debe tenerse presente que todos los jueces se

561
Compendium Laboral

encuentran vinculados por la Constitución y los tratados internacionales de derechos


humanos; más aún, la Constitución los habilita a efectuar el control difuso conforme
a su artículo 138.
6. Consecuentemente, solo en los casos en que tales vías ordinarias no sean  idóneas,
satisfactorias o eficaces para la cautela del derecho, o por la necesidad de protección
urgente, o en situaciones especiales que han de ser analizadas, caso por caso, por los
jueces, será posible acudir a la vía extraordinaria del amparo, correspondiendo al
demandante la carga de la prueba para demostrar que el proceso de amparo es la vía
idónea y eficaz para restablecer el ejercicio de su derecho constitucional vulnerado, y
no el proceso judicial ordinario de que se trate.
7. El Tribunal Constitucional estima que esta nueva situación modifica sustancialmente
su competencia para conocer de controversias derivadas de materia laboral indivi-
dual, sean privadas o públicas. Sin embargo, los criterios jurisprudenciales estable-
cidos en el caso Eusebio Llanos Huasco, Exp. Nº 976-2004-AA/TC, para los casos
de despidos incausados (en los cuales no exista imputación de causa alguna), frau-
dulentos y nulos, se mantendrán en esencia. En efecto, si tal como hemos señalado,
el contenido del derecho constitucional a una protección adecuada contra el despido
arbitrario supone la indemnización o la reposición según corresponda, a elección del
trabajador, entonces, en caso de que en la vía judicial ordinaria no sea posible obte-
ner la reposición o la restitución del derecho vulnerado, el amparo será la vía idónea
para obtener la protección adecuada de los trabajadores del régimen laboral privado,
incluida la reposición cuando el despido se funde en los supuestos mencionados.
8. Respecto al despido sin imputación de causa, la jurisprudencia es abundante y debe
hacerse remisión a ella para delimitar los supuestos en los que el amparo se configura
como vía idónea para reponer el derecho vulnerado. En cuanto al despido fraudu-
lento, esto es, cuando se imputa al trabajador hechos notoriamente inexistentes, fal-
sos o imaginarios, o se le atribuye una falta no prevista legalmente, sólo será proce-
dente la vía del amparo cuando el demandante acredite fehaciente e indubitablemente
que existió fraude, pues en caso contrario, es decir, cuando haya controversia o duda
sobre los hechos, corresponderá a la vía ordinaria laboral determinar la veracidad o
falsedad de ellos.
9. Con relación al despido nulo, si bien la legislación laboral privada regula la reposi-
ción y la indemnización para los casos de despido nulo conforme a los artículos 29 y
34 del Decreto Supremo Nº 003-97-TR, TUO del Decreto Legislativo Nº 728, Ley de
Productividad y Competitividad Laboral, el Tribunal Constitucional ratifica los crite-
rios vertidos en el caso Eusebio Llanos Huasco, en el punto referido a su competen-
cia para conocer los casos de urgencia relacionados con la violación de los derechos
constitucionales que originan un despido nulo, dadas las particularidades que reviste
la protección de los derechos involucrados.
10. En efecto, la libertad sindical y el derecho de sindicación reconocidos por el artículo
28, inciso 1 de la Constitución (Exp. Nº 0008-2005-PI/TC, fundamentos 26, 27 y
28), e interpretados conforme a la Cuarta Disposición Final y Transitoria de la Cons-
titución y al artículo V del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional,

562
Sentencias emblemáticas del Tribunal Constitucional

imponen la obligación estatal de adoptar las medidas necesarias y apropiadas para


garantizar a los trabajadores y empleadores el libre ejercicio del derecho de sindica-
ción e impedir todo acto de discriminación tendiente a menoscabar la libertad sindi-
cal, tales como condicionar el empleo de un trabajador a que no se afilie o a que deje
de ser miembro de un sindicato; o despedir a un trabajador o perjudicarlo en cual-
quier forma a causa de su afiliación sindical o a su participación en actividades sin-
dicales fuera de las horas de trabajo o, con el consentimiento del empleador, durante
las horas de trabajo (artículo 11 del Convenio Nº 87 de la OIT, sobre libertad sindi-
cal y protección del derecho de sindicación, artículo 1 del Convenio Nº 98 de la OIT,
relativo a la aplicación de los principios del derecho de sindicación y de negociación
colectiva).
11. En la misma línea argumentativa, en el citado Exp. N° 0008-2005-PI/TC, se dejó
establecido que la libertad sindical no sólo tiene una dimensión individual, relativa a
la constitución de un sindicato y a su afiliación, sino también una dimensión plural o
colectiva que se manifiesta en la autonomía sindical y en su personería jurídica (Fun-
damento 26). Esta dimensión de la libertad sindical se justifica por cuanto el artículo
3.1. del Convenio N° 87 de la OIT, anteriormente citado, precisa que las organiza-
ciones de trabajadores tienen el derecho de elegir libremente a sus representantes, de
organizar su administración y sus actividades y formular su programa de acción, en
tanto que el artículo 1.2. del Convenio N° 98 de la OIT, como ya se dijo, establece
la protección a los trabajadores sindicalizados contra todo acto que tenga por objeto
despedirlo o perjudicarlo de cualquier otra forma a causa de su afiliación sindical o
por su participación en actividades sindicales.
12. Por tanto, debemos considerar que la libertad sindical, en su dimensión plural o
colectiva, también protege la autonomía sindical, esto es, que los sindicatos funcio-
nen libremente sin injerencias o actos externos que los afecten. Protege, asimismo,
las actividades sindicales que desarrollan los sindicatos y sus afiliados, así como a
los dirigentes sindicales, para garantizar el desempeño de sus funciones y que cum-
plan con el mandato para el que fueron elegidos. Sin esta protección no sería posible
el ejercicio de una serie de derechos y libertades, tales como el derecho de reunión
sindical, el derecho a la protección de los representantes sindicales para su actuación
sindical, la defensa de los intereses de los trabajadores sindicalizados y la represen-
tación de sus afiliados en procedimientos administrativos y judiciales. Del mismo
modo, no sería posible un adecuado ejercicio de la negociación colectiva y del dere-
cho de huelga.
13. Es por ello que, a criterio del Tribunal Constitucional, la dimensión plural o colec-
tiva de la libertad sindical garantiza no sólo la protección colectiva de los trabaja-
dores sindicalizados (como fue reconocido por este Colegiado en el Exp. N° 1124-
2001-AA/TC, Fundamento 11), sino que también reconoce una protección especial
para los dirigentes sindicales, toda vez que estos últimos, libremente elegidos, deten-
tan la representación de los trabajadores sindicalizados a fin de defender sus intere-
ses. Consecuentemente, todo acto lesivo, no justificado e irrazonable, que afecte a los
trabajadores sindicalizados y a sus dirigentes y que haga impracticable el funciona-
miento del sindicato, deberá ser reparado.

563
Compendium Laboral

14. Este Tribunal Constitucional, en opinión coincidente con el Tribunal Constitucional


Español, estima que las garantías descritas se justifican por cuanto los sindicatos
son formaciones con relevancia social que integran la sociedad democrática (STC
292/1993, fundamento 5, del 9 de noviembre de 1993), añádase, para la protección y
promoción de sus intereses (artículo 8.1.a. del Protocolo Adicional a la Convención
Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales
o Culturales o “Protocolo de San Salvador”). Consiguientemente, los despidos origi-
nados en la lesión a la libertad sindical y al derecho de sindicación siempre tendrán
la tutela urgente del proceso de amparo, aun cuando las vías ordinarias también pue-
dan reparar tales derechos.
15. Del mismo modo, los despidos originados en la discriminación por razón de sexo
raza, religión, opinión, idioma o de cualquier otra índole, tendrán protección a tra-
vés del amparo, así como los despidos producidos con motivo del embarazo, toda
vez que, conforme al artículo 23 de la Constitución, el Estado protege especialmente
a la madre. Deber que se traduce en las obligaciones estatales de adoptar todas las
medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer en la esfera del
empleo, prohibiendo, en especial, bajo pena de sanciones, el despido por motivo de
embarazo o licencia de maternidad, así como la discriminación sobre la base del
estado civil y prestar protección especial a la mujer durante el embarazo (artículo 11
numerales 1 y 2 literales a y d de la Convención sobre la eliminación de todas las for-
mas de discriminación contra la mujer de Naciones Unidas).
  Igualmente, el proceso de amparo será el idóneo frente al despido que se origina en
la condición de impedido físico mental, a tenor de los artículos 7 y 23 de la Consti-
tución que les garantiza una protección especial de parte del Estado. En efecto, con-
forme al artículo 18 del Protocolo adicional a la Convención Americana de Derechos
Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales o “Protocolo de
San Salvador”, sobre protección de los minusválidos, toda persona afectada por una
disminución en sus capacidades físicas o mentales tiene derecho a recibir una aten-
ción especial con el fin de alcanzar el máximo desarrollo de su personalidad.
16. Por tanto, cuando se formulen demandas fundadas en las causales que configuran
un despido nulo, el amparo será procedente por las razones expuestas, conside-
rando la protección urgente que se requiere para este tipo de casos, sin perjuicio del
derecho del trabajador a recurrir a la vía judicial ordinaria laboral, si así lo estima
conveniente.
17. Por otro lado, la Ley Procesal del Trabajo, Nº 26636, prevé en su artículo 4 la com-
petencia por razón de la materia de las Salas Laborales y Juzgados de Trabajo. Al res-
pecto, el artículo 4.2 de la misma ley establece que los Juzgados de Trabajo conocen,
entre las materias más relevantes de las pretensiones individuales por conflictos jurí-
dicos, las siguientes:
a) Impugnación de despido (sin reposición).
b) Cese de actos de hostilidad del empleador, incluidos los actos de hostigamiento
sexual, conforme a la ley sobre la materia.

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Sentencias emblemáticas del Tribunal Constitucional

c) Incumplimiento de disposiciones y normas laborales cualquiera fuera su naturaleza.


d) Pago de remuneraciones y beneficios económicos.
18. A su turno, el artículo 30 del Decreto Supremo Nº 003-97-TR, TUO del Decreto
Legislativo Nº 728, Ley de Productividad y Competitividad Laboral, considera que
constituyen actos de hostilidad:
a)   La falta de pago de la remuneración en la oportunidad correspondiente, salvo
razones de fuerza mayor o caso fortuito debidamente comprobados por el
empleador.
b)   La reducción inmotivada de la remuneración o de la categoría.
c)   El traslado del trabajador a lugar distinto de aquel en el que preste habitualmente
servicios, con el propósito de ocasionarle perjuicio.
d)  La inobservancia de medidas de higiene y seguridad que pueda afectar o poner
en riesgo la vida y la salud del trabajador.
e)   El acto de violencia o el faltamiento grave de palabra en agravio del trabajador o
de su familia.
f)   Los actos de discriminación por razón de sexo, raza, religión, opinión o idioma.
g)   Los actos contra la moral y todos aquellos que afecten la dignidad del trabajador.
Consecuentemente, los amparos que se refieran a la materias descritas (fundamentos
17 y 18), que por mandato de la ley son competencia de los jueces de trabajo, serán
declaradas improcedentes en la vía del amparo.
19. De otro lado, conforme a la línea jurisprudencial en materia de derechos laborales
de carácter individual (por todas Exp. Nº 2526-2003-AA), se ha establecido que el
amparo no es la vía idónea para el cuestionamiento de la causa justa de despido impu-
tada por el empleador cuando se trate de hechos controvertidos, o cuando, existiendo
duda sobre tales hechos, se requiera la actuación de medios probatorios a fin de poder
determinar la veracidad, falsedad o la adecuada calificación de la imputación de la
causa justa de despido, que evidentemente no pueden dilucidarse a través del amparo.
En efecto, es claro que, en este supuesto, para que se produzca certeza en el juzgador,
respecto de los puntos controvertidos, y pueda así sustentar su fallo en determinado
sentido, necesariamente tendrá que desarrollar la actividad probatoria a través de sus
diversas etapas, en particular respecto de la actuación y valoración de la prueba que,
entre otras muchas, se relacionarán con declaraciones de parte, testigos, documentos
(libros de planillas, informes), peritajes y, especialmente, las pruebas de oficio.
20. Por tanto, aquellos casos que se deriven de la competencia por razón de materia de
los jueces de trabajo, los actos de hostilidad y aquellos derivados del cuestionamiento
y calificación del despido fundado en causa justa que se refieran a hechos controver-
tidos, mencionados en los puntos precedentes, no serán tramitados en el proceso de
amparo, sino en el proceso laboral de la jurisdicción laboral ordinaria, a cuyos jueces
corresponde, en primer lugar, la defensa de los derechos y libertades constitucionales
y de orden legal que se vulneren con ocasión de los conflictos jurídicos de carácter

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Compendium Laboral

individual en el ámbito laboral privado. Sólo en defecto de tal posibilidad o aten-


diendo a la urgencia o a la demostración objetiva y fehaciente por parte del deman-
dante de que la vía laboral ordinaria no es la idónea, corresponderá admitir el amparo.
Vía procedimental igualmente satisfactoria para la protección del derecho al tra-
bajo y derechos conexos en el régimen laboral público
21. Con relación a los trabajadores sujetos al régimen laboral público, se debe conside-
rar que el Estado es el único empleador en las diversas entidades de la Administra-
ción Pública. Por ello, el artículo 4 literal 6) de la Ley Nº 27584, que regula el pro-
ceso contencioso administrativo, dispone que las actuaciones administrativas sobre
el personal dependiente al servicio de la administración pública son impugnables a
través del proceso contencioso administrativo. Consecuentemente, el Tribunal Cons-
titucional estima que la vía normal para resolver las pretensiones individuales por
conflictos jurídicos derivados de la aplicación de la legislación laboral pública es el
proceso contencioso administrativo, dado que permite la reposición del trabajador
despedido y prevé la concesión de medidas cautelares.
22. En efecto, si en virtud de la legislación laboral pública (Decreto Legislativo Nº 276,
Ley Nº 24041 y regímenes especiales de servidores públicos sujetos a la carrera
administrativa) y del proceso contencioso administrativo es posible la reposición,
entonces las consecuencias que se deriven de los despidos de los servidores públi-
cos o del personal que sin tener tal condición labora para el sector público (Ley
Nº 24041), deberán dilucidarse en la vía contenciosa administrativa por ser la idónea,
adecuada e igualmente satisfactoria, en relación al proceso de amparo, para resolver
las controversias laborales públicas.
23. Lo mismo sucederá con las pretensiones por conflictos jurídicos individuales res-
pecto a las actuaciones administrativas sobre el personal dependiente al servicio de
la administración pública y que se derivan de derechos reconocidos por la ley, tales
como nombramientos, impugnación de adjudicación de plazas, desplazamientos, rea-
signaciones o rotaciones, cuestionamientos relativos a remuneraciones, bonificacio-
nes, subsidios y gratificaciones, permisos, licencias, ascensos, promociones, impug-
nación de procesos administrativos disciplinarios, sanciones administrativas, ceses
por límite de edad, excedencia, reincorporaciones, rehabilitaciones, compensación
por tiempo de servicios y cuestionamiento de la actuación de la administración con
motivo de la Ley Nº 27803, entre otros.
24. Por tanto, conforme al artículo 5, inciso 2 del Código Procesal Constitucional, las
demandas de amparo que soliciten la reposición de los despidos producidos bajo el
régimen de la legislación laboral pública y de las materias mencionadas en el párrafo
precedente deberán ser declaradas improcedentes, puesto que la vía igualmente satis-
factoria para ventilar este tipo de pretensiones es la contencioso administrativa. Sólo
en defecto de tal posibilidad o atendiendo a la urgencia o a la demostración objetiva
y fehaciente por parte del demandante de que la vía contenciosa administrativa no
es la idónea, procederá el amparo. Igualmente, el proceso de amparo será la vía idó-
nea para los casos relativos a despidos de servidores públicos cuya causa sea: su afi-
liación sindical o cargo sindical, por discriminación, en el caso de las mujeres por su

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Sentencias emblemáticas del Tribunal Constitucional

maternidad, y por la condición de impedido físico o mental conforme a los funda-


mentos 10 a 15 supra.
25. El Tribunal Constitucional estima que, de no hacerse así, el proceso de amparo ter-
minará sustituyendo a los procesos judiciales ordinarios como el laboral y el conten-
cioso administrativo, con su consiguiente ineficacia, desnaturalizando así su esencia,
caracterizada por su carácter urgente, extraordinario, residual y sumario.
Análisis del presente caso
26. El recurrente fue despedido el 17 de marzo de 2004, previo procedimiento de des-
pido, imputándosele las faltas graves previstas en los incisos a) y c) del artículo 25 del
Decreto Supremo Nº 003-97-TR, concordadas con los incisos a), d) y f) del artículo
74 del Reglamento Interno de Trabajo de la E.P.S. EMAPA HUACHO S.A. A tal
efecto, en autos se advierte que se le cursó la carta de pre aviso y que pudo efectuar
sus descargos; de manera que la empleadora cumplió con la ley laboral atinente a este
tipo de procesos. Consiguientemente, no se advierte vulneración del debido proceso.
27. De otro lado, el demandante sostiene que se habría vulnerado el principio de inmedia-
tez. Sobre este punto debe precisarse que la causa de despido se origina en el Informe
Nº 009-2003 EPS EMAPA-HUACHO-OCI “Examen especial: sobre presuntas irre-
gularidades efectuadas en la manipulación del SICI”, sistema informático comercial
integrado, llevado a cabo por el órgano de control interno de la empresa demandada,
en el que se concluyó que se favoreció a terceras personas en la facturación del servi-
cio de agua en perjuicio de la empresa. Dicho informe determinó la responsabilidad
administrativa del recurrente, así como la de otros empleados.
28. Si bien es cierto que los hechos se produjeron durante el periodo 2002-2003, en que
el demandante ocupó el cargo de Jefe del Equipo de Facturación, no lo es menos
que las responsabilidades por las irregularidades sólo se pudieron conocer una vez
que culminó el informe llevado a cabo por el órgano de control de la empresa, y que
fue comunicado a la alta dirección en enero de 2004, previa investigación en la que
el recurrente también ejerció su derecho de defensa. Consiguientemente, el Tribu-
nal Constitucional estima que el procedimiento de despido, recomendado por el ase-
sor legal externo, no vulneró el principio de inmediatez, toda vez que se inició den-
tro de un plazo razonable (Exp. Nº 0585-2003-AA). Por tal razón, este extremo de la
demanda también debe desestimarse.
29. Asimismo, el recurrente cuestiona los hechos que se invocan como causas justas de
despido. Entre otros, que la demandada, apoyándose en el informe del órgano de con-
trol interno de la empresa, concluye que el demandante concedió, de manera irregu-
lar, rebajas al usuario Línea Interprovincial de Transportistas S.A.-LITSA; que se
emitieron facturas a la empresa EMSAL cuando tales servicios ya habían sido can-
celados, con su consiguiente ingreso en el registro de ventas de la empresa; que se
hizo una rebaja en el cobro del servicio al señor Estanislao Loyola Hurtado; y que se
cometieron irregularidades en la facturación del cliente Molitalia S.A. por la instala-
ción de un medidor y la conexión de agua.

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Compendium Laboral

30. El recurrente niega tales imputaciones y afirma que se deben a los defectos del sis-
tema informático; asimismo, refiere que a nivel de la Fiscalía se decidió archivar la
denuncia penal por los mismos hechos, puesto que no se comprobó responsabilidad
penal alguna. Independientemente de las responsabilidades civiles o penales, el Tri-
bunal Constitucional estima que, en el presente caso, de los actuados se advierte la
existencia de hechos controvertidos, relativos a la declaración de responsabilidad
del demandante en la causa justa de despido, cuya dilucidación no es posible en el
proceso de amparo por su anotado carácter sumario. Por tanto, este extremo de la
demanda debe declararse improcedente.
31. Con relación a los pedidos de pago de remuneraciones dejadas de percibir y de in-
demnización por daños y perjuicios, deben ser declarados improcedentes, pues el
amparo no es la vía idónea para resolver tales reclamos. Lo mismo debe declararse
sobre la solicitud de que se denuncie penalmente al gerente general de la demandada.
Precedente vinculante
32. Hasta la fecha de dilucidación del presente caso los criterios de la jurisdicción cons-
titucional habían sido sumamente flexibles y amplios en la evaluación de  una gran
variedad de controversias laborales de carácter individual, sea en el ámbito labo-
ral privado o en el público, sobre la base del carácter alternativo del proceso consti-
tucional del amparo. Sin embargo, y dentro del marco de la función de ordenación
del Tribunal Constitucional, se hace indispensable, para los casos de materia laboral
individual, privada o pública, tramitados en la vía del proceso de amparo, la aplica-
ción de los criterios establecidos en el presente caso, con relación al carácter residual
del proceso de amparo y de los criterios jurisprudenciales sustantivos relativos a los
derechos laborales desarrollados a través de la jurisprudencia de este Tribunal Cons-
titucional, a fin de no desnaturalizar el carácter extraordinario, breve y expeditivo del
proceso de amparo.
33. Por ello, de conformidad con lo dispuesto en el artículo VII del Título Preliminar
del Código Procesal Constitucional, los criterios contenidos en los fundamentos 7
a 25 supra, constituyen precedente vinculante, puesto que son indispensables para
determinar la procedencia de la vía del proceso constitucional de amparo.
34. Con ello el Tribunal Constitucional busca perfeccionar el proceso de amparo a fin
de que sea realmente eficaz y expeditivo. Por tanto, el precedente establecido será
de vinculación inmediata a partir del día siguiente de su publicación en el diario ofi-
cial El Peruano, de modo que toda demanda que sea presentada y que no reúna las
condiciones del precedente, o las que se encuentren en trámite e igualmente no reú-
nan tales condiciones, deberán ser declaradas improcedentes.
Vía procedimental específica y reglas procesales aplicables a los procesos de amparo
en materia laboral en trámite
35. A partir de la expedición de la sentencia del caso Manuel Anicama Hernández (Exp.
N° 1417-2005-AA/TC), el Tribunal Constitucional estableció los casos de mate-
ria pensionaria que conocería, encausándose a la vía contenciosa administrativa las
demandas que, por tal razón, se declarasen improcedentes.

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Sentencias emblemáticas del Tribunal Constitucional

36. Consecuentemente, y por la aplicación de similares criterios respecto a la reconduc-


ción de procesos, las demandas de amparo que sobre las materias laborales de carác-
ter individual, sean del régimen laboral público o privado descritos en la presente
sentencia, deberán ser encausadas a través de las vías igualmente satisfactorias para
resolver las controversias individuales de carácter laboral, privadas o públicas, y que
son:
a) El proceso laboral ordinario, para las controversias de carácter laboral individual
privado.
b)  El procedimiento especial contencioso administrativo (artículos 4 inciso 6 y 25
de la Ley N° 27584), para las materias de carácter laboral individual de carácter
público).
37. Por lo tanto, haciendo uso de las funciones de ordenación y pacificación inherentes a
este Tribunal Constitucional, se dispone que las demandas de amparo sobre materia
laboral, que en aplicación de los criterios previstos en los fundamentos 21 a 25 supra,
de la presente sentencia, sean declaradas improcedentes, deberán seguir las reglas
procesales establecidas en los fundamentos 53 a 58 y 60 a 61 del caso Manuel Ani-
cama Hernández (Exp. N° 1417-2005-AA/TC), con las adaptaciones necesarias a la
materia laboral pública.
38. Para los casos de procesos de amparo en materia laboral individual privada, funda-
mentos 7 a 20 supra, los jueces laborales deberán adaptar tales demandas conforme
al proceso laboral que corresponda según la Ley Nº 26636, observando los principios
laborales que se hubiesen establecido en su jurisprudencia laboral y los criterios sus-
tantivos en materia de derechos constitucionales que este Colegiado ha consagrado
en su jurisprudencia para casos laborales.
Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le confiere la
Constitución Política del  Perú
HA RESUELTO
1. Declarar  INFUNDADA la demanda en el extremo que denuncia la vulneración del
principio de inmediatez.
2. Declararla IMPROCEDENTE en los demás extremos, por cuanto el amparo no es la
vía idónea para esclarecer hechos controvertidos sometidos a probanza no para deter-
minar montos por daños y perjuicios.
3. Declarar que los criterios de procedibilidad de las demandas de amparo en mate-
ria laboral, previstos en los fundamentos 7 a 25, supra, constituyen precedente
vinculante inmediato de conformidad con el artículo VII del Título Preliminar del
CPConst.; motivo por el cual, a partir del día siguiente de la publicación de la pre-
sente sentencia en el diario oficial El Peruano, toda demanda de amparo que sea pre-
sentada o que se encuentre en trámite y que no cumpla con tales condiciones, debe
ser declarada improcedente.

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Compendium Laboral

4. Declarar que las reglas procesales de aplicación a las demandas de amparo en mate-
ria laboral pública que a la fecha de publicación de esta sentencia se encuentren en
trámite, serán las previstas en los fundamentos 53 a 58 y 60 a 61 del caso Manuel
Anicama Hernández (Exp. N° 1417-2005-AA/TC), de modo que serán vinculantes
tanto para los jueces que conocen los procesos de amparo, como para los jueces que
resulten competentes para conocer las demandas contencioso administrativas a que
se refiere la Ley N° 27584.
5. Declarar que las demandas de amparo de materia laboral individual privada, preci-
sadas en los fundamentos 7 a 20 supra, deberán ser adaptadas al proceso laboral que
corresponda según la Ley Nº 26636 por los jueces laborales conforme a los principios
laborales que han establecido en su jurisprudencia laboral y a los criterios sustanti-
vos en materia de derechos constitucionales que este Colegiado ha establecido en su
jurisprudencia para casos laborales.
Publíquese y notifíquese.
SS.
ALVA ORLANDINI
BARDELLI LARTIRIGOYEN
GONZALES OJEDA
GARCÍA TOMA
VERGARA GOTELLI
LANDA ARROYO

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