LACTANCIA MATERNA EXCLUSIVA
Lic. Enf. Maidy Cristhina Tuesta Valera
¿Qué es la lactancia
materna?
La lactancia materna es el proceso por el que la madre
alimenta a su hijo recién nacido a través de sus senos, que
segregan leche inmediatamente después del parto, que debería
ser el principal alimento del bebé al menos hasta los dos años.
TIPOS DE LACTANCIA MATERNA:
Existen tres tipos de lactancia:
1) Lactancia materna o biológica: basada en
leche procedente de la madre.
2) Lactancia artificial: la procedencia de la leche
es animal (principalmente de vaca).
3) Lactancia mixta: El hijo es alimentado
simultáneamente por ambos tipos de leche.
Composición:
Los componentes principales de la leche materna, que son:
Grasas: En cada 100 mililitros de leche hay 3,5 gramos
de grasa, aunque la cantidad que recibe el lactante varía
a lo largo de la toma.
Carbohidratos: El principal es la lactosa, cuya presencia
es más alta que en otro tipo de leches y sirve como
fuente de energía.
Proteínas: La leche materna contiene una menor
concentración de proteínas que la leche normal, lo cual la
hace más adecuada para los lactantes.
Vitaminas y minerales: La leche materna ofrece la cantidad
adecuada de la mayoría de las vitaminas, a excepción de
la vitamina D.
Factores anti-infecciosos: Entre ellos se encuentran las
inmunoglobulinas, los glóbulos blancos, las proteínas del
suero o los oligosacáridos.
Factores bioactivos: Algunos de ellos son la lipasa, que
ayuda a la digestión de la grasa en el intestino delgado; o el
factor epidérmico de crecimiento, que estimula la maduración
de las células de la mucosa del intestino para mejorar la
absorción y digestión de los nutrientes.
Importancia de la lactancia
materna
La leche materna es el alimento ideal para
tu bebé. Contiene todos los elementos
nutritivos que necesita para su crecimiento
y desarrollo, así como las sustancias que lo
protegen contra infecciones y alergias. La
cantidad y calidad de la leche materna es
suficiente, por lo que no es necesario que le
des otros alimentos como agua, té o jugos,
antes de los seis meses. Los bebés
amamantados tienen menos probabilidades
de desarrollar obesidad tanto en la infancia
como en la época adulta.
VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LA LACTANCIA MATERNA:
Ventajas: la leche materna Desventajas: la lactancia materna
contiene todos los nutrientes requiere más tiempo y dedicación
necesarios para el niño. de la madre ya que los bebés
También, presenta anticuerpos necesitan más tomas en menos
procedentes de la madre y que tiempo. Los primeros días existen
protegen al bebé los primeros molestias hasta que se desarrolla
meses de vida. Es económica y una buena técnica. Por último, la
cómoda ya que no hay que madre debe tener cuidado con los
prepararla. medicamentos que toma y reducir
la cafeína y el alcohol.
VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LA LACTANCIA ARTIFICIAL:
Ventajas: al digerirse más despacio Desventajas: no presenta
el bebé realiza menos tomas por lo protección inmunológica. El
que los papás tendrán más tiempo bebé se puede estreñir. Es más
para ellos. Por otro lado, con la cara y engorrosa ya que hay
lactancia artificial el bebé puede ser que prepararla, probar la
alimentado tanto por el papá como temperatura y cargar con todos
por la mamá, con lo cual se creará los utensilios a la hora de salir.
un vínculo muy especial con ambos.
TÉCNICAS DE AMAMANTAMIENTO
POSTURAS Y POSICIONES PARA AMAMANTAR:
o Postura:
Es la forma en que se coloca la madre para amamantar.
Las hay diversas, todas sirven y la elección de una u otra
dependerá del lugar, las circunstancias o las preferencias de cada
madre.
o Posición:
Es la forma en que es colocado el bebé para que mame.
También las hay diversas y todas pueden servir, aunque en
función de las circunstancias unas pueden ser más eficaces que
otras. Lo importante es que nunca ha de doler.
Posiciones del bebé al pecho:
Aunque lo más habitual es amamantar sentada o estirada con el bebé frente a la
madre, son muchas las posiciones a las que se puede llegar a recurrir:
Postura sentada – Posición estirado: El bebé estirado
frente a la madre en contacto con su cuerpo, mamando de
un pecho y con sus pies hacia el otro pecho. Es la más
habitual.
Postura sentada – Posición “de rugby”: El cuerpo del
bebé pasa por debajo del brazo de la madre y sus pies
apuntando a la espalda.
Postura sentada – Posición caballito: En esta posición el
bebé está sentado a horcajadas sobre una de las piernas de
su madre.
Postura estirada – Posición estirado (en paralelo): En este caso tanto la postura como la
posición son frecuentes ya que de este modo se facilita el descanso de la madre. Es especialmente
útil si la madre todavía siente molestias tras el parto, sobre todo si ha sido sometida a una
episiotomía o cesárea.
Postura estirada – Posición estirado (en paralelo inverso): En este caso la posición del bebé es
menos frecuente que la anterior pero hay madres que se sienten cómodas con ella y también
puede ser útil, igual que la postura “a cuatro patas”, en caso de obstrucciones o mastitis agudas
localizadas en la parte superior del pecho.
Postura “a cuatro patas” – Posición “boca arriba”: Esta postura es poco frecuente en el
amamantamiento diario.
Cómo colocar el bebé al pecho paso a paso:
1. La madre se sitúa en la postura elegida apoyando bien espalda y pies.
2. Se acerca el niño al pecho allí donde quede éste sin desplazarlo.
3. Se coloca al bebe perpendicular a la orientación del pezón.
4. Se enfoca nariz – pezón.
5. Antes de abrir la boca, sin necesidad de ladear, doblar o girar el cuello, el pezón ha
de estar frente a la nariz del bebé.
6. Cuando abre la boca, acercar al bebé con rapidez y decisión al pecho.
7. Madre e hijos han de quedar cuerpo contra cuerpo (frente a frente)
8. El pezón ha de quedar apuntando al paladar del bebé.
9. Nunca el pecho ha de ir hacia el bebé, es el niño el que va hacia el pecho.
10. La cabeza del bebe no ha de quedar en el hueco del codo, sino en el antebrazo.
11. La madre no sujeta al bebé por las nalgas con esa mano, sino que ésta queda a
mitad de la espalda, aunque puede sujetarlo con la otra.
12. Es recomendable evitar el uso de ropa o mantas que aumenten la distancia del bebe
al pecho.
Problemas para amamantar:
Problemas en las mamas:
Es posible que el bebé rechace la leche por problemas en las mamas. Estos son
los más comunes:
Pezón plano o invertido: No impide al bebe succionar la leche, pero lo
dificulta. Se puede usar una pezonera o un sacaleches para conseguir la leche.
Dolor o grietas en la mama: Surgen a causa de una mala postura al
amamantar o porque el bebé presente problemas para succionar, como un
frenillo lingual corto. Para aliviar el dolor, se recomienda aplicar la propia leche
sobre la grieta, o tratar de amamantar con el pecho no dolorido primero.
Ingurgitación: Es el dolor que se produce en las mamas por acumulación de
leche. Para aliviar el dolor se debe extraer la leche, para lo que se puede
recurrir a un sacaleches si el bebé no quiere tomarla. Para facilitar este
proceso se puede aplicar calor sobre los senos, ya que se produce una
vasodilatación que permite que la leche fluya mejor.
Mastitis: Cuando se retiene leche durante mucho tiempo, los lóbulos de la
mama pueden llegar a inflamarse, provocando lo que se conoce como una
mastitis. Puede presentar síntomas parecidos a los de una gripe: fiebre,
escalofríos, malestar general, cefaleas, etc.
Rechazo del bebé:
La mayoría de las veces esto se puede solucionar encontrando la causa que provoca el
rechazo:
La postura de amamantamiento no es la correcta.
El pezón es plano o demasiado grande.
El bebé tiene una pequeña lesión (oído, clavícula, hematoma, etcétera).
Mastitis.
Una experiencia previa le produce rechazo al seno, como un sondaje.
Cambios en la rutina: la madre comienza a trabajar, visitas, mudanzas, etcétera.
La madre está embarazada o menstruando, lo que puede provocar cambios en la leche.
Cambios en el olor de la madre, por jabones o perfumes.
Ruidos fuertes durante el amamantamiento.
Crisis de los tres meses:
Es posible que el bebé se muestre más inquieto en ciertos días cuando
transcurren cerca de tres meses de su nacimiento. Esta inquietud se
traduce en una mayor insistencia para mamar con repentinos agarres al
seno, lloros o problemas a la hora de dormir.
Esto se debe a que el bebé está creciendo y, por lo tanto, su apetito
crece al necesitar más alimento.
Mordidas:
La curiosidad del bebé con sus dientes recién desarrollados puede hacer
que en ocasiones se produzcan pequeños mordiscos en el seno, que
pueden causar dolor. Para evitarlo, se debe hacer entender al bebé que no
puede hacerlo.